Clarice Lispector

Escritores brasileños del siglo XX. Libros de cuentos

  • Enviado por: Fernando Clemot
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
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Clarice Lispector (1920-1977). Una vida marcada por la tragedia

Por Fernando Clemot.

De origen judío, sus padres emigran de Ucrania a la ciudad de Recife cuando Clarice contaba tan sólo unos meses de edad. A los diez años, Clarice pierde a su madre y escribe ya su primer texto, una obra teatral desaparecida. Escritora desde la infancia, envió varios cuentos al Diario de Pernambuco, que rechazó su publicación en una sección de textos infantiles porque, mientras las historias de los demás niños poseían algún tipo de hilo argumental, los textos de Clarice les desconcertaban, les parecían anormales ya que no describían más que sensaciones y no acciones. Sin duda un temprano anticipo del que tendría que ser el eje de su narrativa.

Con catorce años su familia se traslada a Río de Janeiro. Allí, la joven Clarice empezó a leer libros de autores brasileños y grandes clásicos como Machado de Assis, Eça de Queiroz, Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade, Joao Cabral de Melo Neto, Jorge Amado y Dostoievski. Ingresó en la Facultad de Derecho en 1939 a la vez que escribía pequeñas colaboraciones para periódicos y revistas locales. Su voluntad de ser escritora es incontenible. A los veintiún años publica el libro “Cerca del corazón salvaje”, que había escrito dos años. Este libro recibió el premio Fundación Graça Aranha para el mejor libro publicado en 1943 y será su primer reconocimiento.

Conoce a su esposo, el diplomático Maury Gurgel Valente, compañero de universidad, y a quien acompañaría de país en país en su carrera diplomática hasta su separación, en 1959. Durante cinco años Clarice se traslada de forma continua, se instala en Italia, en Inglaterra y París, acabando finalmente en Berna, donde nace su primer hijo, Paulo. Compagina su vocación con las tareas del hogar y las actividades a las que le obliga el protocolo. Se siente infeliz y aislada. Le aborda la nostalgia de su país, de su gente, intercambiaba cartas casi a diario con el escritor y amigo Fernando Sabino. En 1945 publicó su segunda novela, “O lustre”.

De vuelta a Río, en 1949, Clarice retoma su actividad periodística, firmando con el seudónimo Tereza Quadros una columna en un periódico local. En septiembre de 1952 volvía a dejar Brasil, desplazándose con su marido a Washington. En febrero de 1953 dio a luz a su segundo hijo: Pedro. En 1954 se publica la primera traducción de un libro suyo: Cerca del corazón salvaje, en francés, con portada de Henri Matisse. Empieza a tener el reconocimiento literario que buscaba y esto hace que no cese en su intento de ganar horas para su gran vocación. En la capital estadounidense vivió siete años, desarrollando una gran amistad con el escritor Érico Veríssimo, que sería uno de sus grandes apoyos. Intenta no perder el pulso de su país y desde allí sigue publicando cuentos en revistas brasileñas a la vez que mantiene una fuerte relación epistolar con el escritor Otto Lara Resende.

En 1959 rompe con su marido para regresar a Río de Janeiro, donde volvió a la actividad periodística, comienza a escribir artículos en prensa que le permiten poder independizarse de forma definitiva. Empieza una nueva vida que coincide con la aparición de su segundo libro de cuentos, “Lazos de familia”, que es un verdadero éxito. En 1961 publica la novela “La manzana en la oscuridad”, más tarde convertida en obra de teatro. En 1963 publicó la que es considerada su obra-maestra, la novela “La pasión según G.H.”, escrita en pocos meses, de una forma frenética.

En estos años un hecho trágico marcaría para siempre su cuerpo y su obra. En la madrugada del catorce de septiembre de 1966 la escritora, que estaba fumando en la cama, provoca un incendio que destruyó completamente su dormitorio. Rescatada de entre las llamas y con quemaduras en gran parte del cuerpo la escritora pasa algunos meses en el hospital. Su mano derecha, muy afectada, casi tuvo que ser amputada por los médicos y jamás recuperó la movilidad de antes. El incidente repercutió profundamente en su estado de ánimo, y las cicatrices y marcas en el cuerpo le causaron frecuentes depresiones en sus últimos años y marcan de forma definitiva sus últimas obras.

Este estado de ansiedad y depresión domina sus últimos años, hasta su muerte en Río de Janeiro, en diciembre de 1977, víctima de un cáncer de ovarios, que acabaría con su vida pocos meses después de la aparición de su última novela “La hora de la estrella”.

Sus libros de cuentos

El primero de sus libros de cuentos se llamó “Algunos cuentos” y fue publicado en 1952. Este primer recopilatorio estaba formado por seis relatos que bajo una apariencia de sencillez aborda ya los temas principales de su obra posterior. Son relatos en que el tiempo parece detenido, en que se sacrifica la acción para mostrar la tensión interior de los personajes.

En 1960 publica “Lazos de familia”, su segundo libro de cuentos y uno de los más exitosos en el que profundizará como pocos en el tema de la vida familiar, sus caos, delirios y contradicciones. Tuvo un gran reconocimiento y críticos como Erico Veríssimo la cataloga como “la mejor colección de relatos desde Machado de Assís”. La mujer y sus sentimientos, las ansiedades y las rutinas que las propician son los temas principales de este volumen trascendental.

En 1964 publicó “La Legión Extranjera”, un recopilatorio de trece relatos en que se entrecruzan textos de los más variados tonos y estilos. El resultado es su libro de relatos más variado y que demuestra el dominio de la autora registros muy alejados. A este libro le seguirá “Felicidad clandestina”, de 1971, un libro con un tono más intimista y amargo, posiblemente uno de sus libros más reconocidos y traducidos. La crítica busca los referentes de Clarice en la obra de Joyce, Katherine Mansfield y Virginia Woolf.

En 1974 aparece “El vía crucis del cuerpo”, uno de sus libros de relatos más controvertidos. Denostado por algunos que llegaron a tachar de “basura” este volumen se aprecia el dolor que parece marcar su vida tras el accidente. “El vía crucis del cuerpo” está compuesto por trece relatos de apariencia sencilla con un tono erótico ineludible, frenético. Pese a este tema de fondo aparecen multitud de referencias bíblicas, cuentos radicales, directos con sexo casi explícito pero sin caer en la pornografía. Un reconocimiento de la sexualidad con los cinco sentidos. Hay encuentros homosexuales, bailarinas, prostitutas, se abre una ventana a un erotismo hasta entonces poco usual en la literatura iberoamericana, y más en la literatura femenina. Asistimos al cuerpo como cárcel y redención, objeto y deseo.

La narrativa breve de Clarice Lispector se completaría con otros dos volúmenes:  “¿Dónde estuviste anoche?”, en 1974, en la misma línea de “El vía crucis”, y “La bella y la bestia”, publicación recogida por su hijo con narraciones de sus primeros y últimos años, en 1979.