Civilizaciones antiguas hispanoamericanas

Historia de América. Tribus indígenas. Incas. Aztecas. Mayas. Territorio geográfico. Quechua. Ideología. Religión. Sacrificios. Ceremonias fúnebres. Alimentación. Economía. Sociedad. Arte y cultura

  • Enviado por: Maricha
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INTRODUCCIÓN

En este trabajo voy a tratar las tres civilizaciones que se daban en el sur de América antes de la llegada de Cristóbal Colón. Estas tres civilizaciones eran: Aztecas, Mayas e Incas. A la llegada de Colón, las tres civilizaciones desaparecieron, porque fueron colonizadas.

'Civilizaciones antiguas hispanoamericanas'

Ilustración 1 "Mapa de las civilizaciones"

ÍNDICE

Introducción ---------------------------------------------------- pág. 1

Los Incas -------------------------------------------------------- págs. 2-3

Los aztecas ------------------------------------------------------ págs. 4-5

Los mayas -------------------------------------------------------- págs. 6-7

Conclusión -------------------------------------------------------- pág. 8

Bibliografía ------------------------------------------------------ pág. 9

LOS INCAS: “El Imperio del Sol”

Los Incas, una pequeña tribu de orígenes inciertos, se establecieron en el valle de Cuzco poco antes del año 1300. Probablemente los cuzqueños procedían de territorio Huari. En menos de 200 años pasó de ser una simple formación tribal a constituir el poderoso imperio del Tahuantisuyu o Tawantisuyu (significa “las cuatro partes del mundo”) que dominó sobre un territorio de más de 5000 Km. de Norte a Sur. A partir del siglo XIV el estado inca comenzó desde su base en el Cuzco de las montañas meridionales de los Andes hacia todas las direcciones, desde las tribus de los Pasto por el norte y los Picunche por el sur, hasta la Amazonia por el este, situando su límite de expansión al oeste definido por el océano Pacífico.

A lo largo del siglo XV y a comienzos del XVI, los incas extendieron sus fronteras y su dominio sociopolítico sobre los reinos y etnias del Altiplano, la Sierra, la Selva y la Costa Pacífica. A partir de Cuzco, los territorios controlados por ellos se extendieron a lo largo de la cordillera de los Andes hasta cubrir una superficie de dos millones de kilómetros cuadrados, que conformaba uno de los estados mas extensos de la América prehispánica. Su población se aproximaba a 6 o 12 millones de habitantes, todos ellos bajo el estricto sistema de tributos y de burocracia creada por los incas. Estas gentes utilizaban como lengua principal el quechua, impuesto por los incas en casi todo el ámbito de su dominio.

Uno de los rasgos más sorprendentes de la ideología incaica es la reverencia que mostraba hacia el paisaje, que convirtieron en un elemento sagrado. Los incas veían a las montañas como la materialización de sus deidades, les rendían tributo, brindándoles ofrendas y plegarias. Los incas tenían la costumbre de atribuir los elementos naturales efectos sobrenaturales.

La religión inca fue la manera de comprender y controlar algunos fenómenos de la naturaleza, y darles una explicación sobrenatural. Estas creencias se fueron institucionalizando. En un corpus de ideas y rituales que pasarían a regir la conducta de los hombres y la sociedad, y se fueron convirtiendo en un elemento de control por parte de una elite.

Los Incas tenían una visión de su propio mundo basada en los conceptos de espacio y tiempo, y establecían diversas divisiones, entre ellas la división del universo en tres sectores:

1.- Hanan Pacha, el mundo de arriba, donde moran los dioses.

2.- Kay Pacha, el mundo de aquí, donde viven los hombres.

3.- Ucu Pacha, el mundo subterráneo, donde habitan los muertos.

Los sacrificios religiosos eran una de las prácticas habituales del ritual incaico. Generalmente de trataba de ofrendas de alimentos, coca, maíz y chica y también cuyes y llamas, a las que el sacerdote cortaba la cabeza y ofrecía a la imagen divina. En Cuzco cada mañana se quemaba una llama como ofrenda al Sol, y cada primero de mes se tiraban al fuego 100 llamas. Los sacrificios de estos animales servían a los sacerdotes para predecir el futuro mediante el estudio de vísceras, el corazón y los pulmones. Las ofrendas que consistían en líquidos eran vertidas en fuentes y canales, donde caía la chica o la sangre de animales en señal de sacrificio.

El sacerdote inca tenía la misión de propagar, mantener y oficiar el culto a una determinada deidad. En la misma categoría se incluyen sujetos de muy diversa índole, encargados de atender a una visión más popular y menos oficial de la religión inca. El sacerdocio oficial tenía una clara misión político-religiosa. Más allá del simple mantenimiento de los templos y lugares de devoción, el sacerdocio andino era la base sobre la que se sustentaba toda la ideología del poder. El culto se propagaba por todos los resquicios de la sociedad andina, desde los ayllus, representados por sus curacas, hasta el Estado, representado por el Inca.

La nobleza inca era la clase más privilegiada pues vivía en estrecha relación con el inca. La nobleza de sangre estaba integrada por los familiares del inca. De este grupo formaban parte las mujeres, legítimas o no, del Inca reinante, las ñustas o princesas solteras y los hijos de los nobles. El pueblo llano está formado por la gran masa social que recibía el nombre de atún runa. Su actividad principal era la agricultura y vivían dispersos en las zonas rurales. Gozaban de una absoluta igualdad de derechos y su vida se desenvolvía bajo el control de la administración estatal.

La vida de las gentes del Imperio inca se desarrollaba de acuerdo con unas pautas que tomaban en consideración los momentos más importantes de la vida de todo ser humano. Al llegar a la pubertad, los chicos y las chicas recibían su nombre definitivo. Esto significaba que ya estaban preparados para el matrimonio y la formación de la unidad económica, la familia. Este paso re celebraba con una ceremonia, por el que los jóvenes deben mantenerse en ayuno 48 horas tomaban un poco de maíz crudo al tercer día, se lavaban al cuarto día, recibían sus vestidos nuevos y se trenzaban el cabello. Cuando acaba la ceremonia, ya eran consideradas mujeres. Se daba una gran importancia al matrimonio, que asumía un rango estatal al ser legalizado por los representantes del Inca. Era muy distinto según la jerarquía social. Para el hombre y la mujer del pueblo llano era estrictamente monógamo; en cambio, para las clases privilegiadas y el Inca, era polígamo.

El pueblo Inca creía en una vida más allá de la muerte, tal como se advierte por los utensilios que depositaban junto al difunto, para que éste pudiera seguir con su vida en el otro mundo. Cuando se trataba de una mujer, se ponían en su tumba su telar y lana para hilar. Si el difunto era hombre, las mujeres se cortaban el cabello como señal de duelo, se ponían manto en la cabeza, lloraban, gemían y cantaban alabanzas de difunto.

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Ilustración 2Mapa incaico

LOS AZTECAS: “La Serpiente Emplumada”

En el centro y el sur de México actual, vivieron desde el siglo XIV hasta el siglo XVI los aztecas o mexicas, que establecieron allí un gran imperio con un nivel de organización considerable. Los conquistadores españoles, con la ayuda de sus aliados los tlaxcaltecas, destruyeron, no sin esfuerzo, aquella desarrollada civilización. La palabra azteca proviene de Aztlán, un lugar mítico situado al norte de México, y que es la denominación que atribuyeron a los aztecas los otros pueblos, ya que ellos se autodenominaron mexicas.

Los aztecas ocuparon una parte pequeñísima del extenso territorio mexicano. Su escenario natural fue el Altiplano meridional, donde se encuentra hoy la capital del Estado. Este Altiplano esta constituido de valles fluviales y de cuencas lacustre que, en ciertas zonas, convierten el terreno en una sucesión de pantanos y marismas. Cuando los aztecas llegaron al Altiplano lucharon con los pueblos que residían en él con el fin de apropiarse de las zonas más aptas para la agricultura y más salubres para la vida, pero fueron derrotados y se vieron obligados a ocupar zonas pantanosas y lacustre.

El alimento básico de los aztecas era el maíz, que se consumía sobre todo en tamales y en tortillas. Los tamales consistían en maíz acompañado de carne, y las tortillas eran harina de maíz envuelta en una hoja de la planta y frita. Se empleaba además para cocinar otro muchos platos.

La economía azteca se basaba fundamentalmente en la agricultura, la caza y el aprovechamiento de los recursos lacustre. La vida de esas gentes era dura, no sólo para los hombres, sino también para las mujeres que, además de ocuparse de la casa, participaban en las tareas agrícolas y confeccionaban la ropa de todos los miembros de la familia.

Para los aztecas, el mundo era un lugar condenado a desaparecer, como ya había ocurrido en tres ocasiones anteriores. Los orígenes de todas las cosas se remontan a un período de creación presidido por la pareja divina, un solo principio dual, masculino y femenino.

Cuando los difuntos aztecas iniciaban el viaje hacia los paraísos y los infiernos, su destino no era consecuencia de su tipo de vida o de su conducta, si no la manera en que había muerto, sin que entrase ningún tipo de consideración moral o de castigo. El sincretismo hizo coexistir la visión del más allá de los diferentes pueblos que agrupaba el imperio.

Toda la sociedad azteca estaba profundamente imbuida de la religión, desde la economía a la organización social y política, por lo que el ritual, en su función de enlace y comunión entre el pueblo azteca y sus dioses, se convirtió en parte indisoluble de la vida social y comunitaria y en un instrumento de control por parte de los dignatarios y la casa sacerdotal, convertidos en los guardianes de la estabilidad y supervivencia de la comunidad.

Los dioses del cielo tenían gran importancia en la eterna dualidad que regía el mundo azteca, que dividía su mundo en día y noche, sol y luna, norte y sur, oriente y occidente, es decir, en conceptos antagónicos. El panteón azteca albergaba gran número de dioses, que a veces eran fruto de la fusión de varios dioses locales en un dios mayor; en otras, un dios podía dividirse en dioses menores, repartiendo sus atributos. Asimismo, eran capaces de reproducirse para habitar al mismo tiempo en el cielo, la tierra o el inframundo; así el viento tenía su corazón divino de viento, pero aparte existía en el otro mundo el dios Viento.

Para los aztecas el tiempo lo era todo y abarcaba desde el nacimiento o el ciclo de las estaciones a las catástrofes e incluso el fin del mundo. Era un ciclo perpetuo de renovación de la vida, que giraba alrededor del Gran Círculo dibujado y determinado por la voluntad de los dioses. El universo se hallaba en renovación perpetua, pero en el imaginario de los aztecas podía terminarse algún día, por decisión de los dioses.

A partir del siglo XVI, la organización social de los mexicas adquirió una marcada complejidad y jerarquización, dominada por una casta de nobles, sacerdotes y militares. Con los años, sólo quedaba el recuerdo de aquella primitiva organización tribal de 7 o 10 clanes.

Para los mexicas, cuanto existía pertenecía a un universo sagrado. Por ese motivo, la religión era el fundamento último, en el cual todo tenía su propio fundamento y explicación, y el hombre azteca vivía impregnado de ese mundo de símbolos, ya desde la infancia, la educación, el trabajo o las manifestaciones artísticas.

El azteca no podía contraer matrimonio hasta que no había terminado sus estudios. Esto sucedía normalmente a los 20 años, cuando el joven obtenía el permiso para casarse junto con el certificado final de estudios de sus maestros en el calmécac o telpochcalli. Para lograr este certificado, la familia del joven organizaba un banquete en honor de los maestros del muchacho. A partir de este momento, las familias tenían la mano libre para arreglar el matrimonio del muchacho. No era el amor el que empujaba el matrimonio, si no su categoría social y el nivel económico.

El arte azteca halló su mejor expresión en el arte de la estatuaria, en especial en la particular fusión entre el realismo de las formas y la temática religiosa. La escultura azteca no cultivó el retrato, ni los arcos de triunfo, ni las exaltaciones de las hazañas de los soberanos, si no temáticas relacionadas con el culto a los dioses.

La administración de Tenochtitlan y de sus extensos dominios requería una gran cantidad de papeleo. Era necesario recaudar los impuestos, registrar los procesos judiciales entre ciudades o entre individuos particulares, y los mercaderes debían llevar un control estricto de sus bienes y sus ganancias. Los aztecas estaban familiarizados con la burocracia y con la correspondencia oficial, a través de la cual se transmitían las instrucciones de la capital a las ciudades distantes.

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Ilustración 3 "Diosa de la Tierra”

LOS MAYAS: “Observadores Del Cielo”

Desde las profundidades de las selvas de México y Guatemala hasta la enorme cordillera de volcanes que va de Chiapas hasta la parte inferior de Centroamérica, y la península del Yucatán, se alzan los testimonios de piedra de la misteriosa civilización maya, una de las culturas más antiguas del continente americano, que floreció varios siglos antes que la azteca y la inca.

El área de la civilización maya se extendía por cinco países de Mesoamérica: México, en sus estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Quintana Roo, el departamento de Petén y las tierras altas adyacentes de Guatemala, Belice y parte de Honduras. Entre los años 200 y 900 a.C, los mayas ocupaban un territorio de unos 320.000 km², que iban desde las orillas del Pacífico hasta el extremo septentrional del Yucatán.

Hacia el año 1500ª.C llegó a la región del Petén y a la península del Yucatán un pueblo indígena que fue capaz de desarrollar una civilización avanzada, con un gobierno centralizado, artesanos especializados y una religión muy completa tanto en el terreno doctrinal como en el cultural. Estas gentes vivieron en los actuales territorios de Guatemala y del sur de México hasta la llegada de los españoles, que conquistaron definitivamente la región en 1696.

Los mayas concibieron una cosmología única sobre el origen del mundo, la forma del universo y las deidades que lo habitaban. Estas creencias les permitían interpretar el cosmos y vincularse con él, y tuvieron un papel muy importante en su vida cotidiana, puesto que todas la actividades estaban regidas por los dioses: agricultura, al marcar los ritos agrícolas, las ceremonias públicas, el arte y la cultura. El gran número de dioses, las constantes ceremonias y celebraciones rituales y la erección de pirámides, templos y canchas de juego de pelota ponen de manifiesto que la religión fue el principal aglutinante de la sociedad maya y el instrumento de dominio de la clase dirigente.

Los primeros mayas vivían en pequeños poblados formados por conjuntos de casas, generalmente chozas levantadas con madera y arcilla. Las chozas normalmente sólo disponían de una habitación, que se utilizaba para dormir, puesto que las demás actividades diarias, como por ejemplo preparar la comida, se realizaban en el exterior en un espacio central común. El reparto de las tareas entre hombres y mujeres estaba perfectamente definido: las mujeres se ocupaban en las tareas domésticas, y los hombres en el mantenimiento de las chozas y los cultivos. Estos métodos agrícolas y tradicionales familiares han sobrevivido durante siglos y constituyen aún hoy en día la forma de vida de muchas comunidades rurales mayas.

La lengua maya se ha comparado con las lenguas romances europeas, desarrolladas a partir del latín, aunque en el caso maya se desconoce cuál fue la lengua que dio origen a la familia lingüística. A principios del período Preclásico se formó la lengua protomaya en los valles de las tierras altas, junto a la frontera de Guatemala y Chiapas. Esta lengua se fue descomponiendo en lenguas distintas hasta alcanzar el mayor grado de fraccionamiento en el siglo XVI, con una treintena de lenguas diferentes.

La existencia de una literatura precolombina fue ignorada por los europeos hasta el siglo XIX. Los cronistas españoles del período colonial había trascrito en sus obras algunas poesías, oraciones y otros fragmentos literarios de los indios. La literatura maya no fue conocida hasta que los estudiosos descubrieron los maravillosos textos y leyendas que aún se conservan en la región.

El arte maya constituye una de las más hermosas aportaciones del área mesoamericana. Si bien el florecimiento que ha hecho célebre a la civilización maya corresponde básicamente a las artes elaboradas durante el período clásico, especialmente a partir del año 600, las bases técnicas, ideológicas y formales se asentaron ya en períodos anteriores.

Actualmente, los mayas habitan las áreas de Yucatán, Chiapas y Guatemala. Son descendientes directos de la antigua civilización que ocupó estas tierras y herederos de sus ancestrales ideas, pero, al mismo tiempo, son el resultado de una larga historia de encuentros y desencuentros, influencias y rechazos, con sus colonizadores. La llegada de los españoles supuso numerosos cambios en el modo de vida de los mayas, sobre todo el aspecto religioso y social. Los mayas tuvieron que adoptar la nueva religión de los conquistadores españoles, aunque muchas veces únicamente adaptaron de forma aparente sus antiguas creencias a los patrones católicos, y también tuvieron que dejar sus asentamientos dispersos por toda la geografía maya para concentrarse en torno a los pueblos.

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Ilustración 4 "Mapa de los Mayas"

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