Civilizaciones americanas

Historia americana. Desarrollo científico y artístico. Religión americana. Arquitectura. Mesoamérica. Área Circuncaribe. Área Andina. Incas. Mayas. Aztecas

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MAYAS


INCAS


AZTECAS

1-Arquitectura, Características Y Modos De Vida

La mayor parte de la civilizaciones americanas se mantuvieron separadas entre si, siendo escasos las relaciones y los intercambios recíprocos. Esto permitió que algunas religiones existieran grandes culturas con construcciones de grandes ciudades, desarrollo de la agricultura, actividades artesanales, organización política y social, y con religiones que presentaban una multitud de divinidades. En otras regiones, los hombres vivían en estadios culturales menos desarrollados inclusive algunos pueblos en salvajismo primitivo.

Áreas culturales

Las grandes culturas precolombinas se encontraban ubicadas en tres zonas:

-Mesoamérica: comprende parte de México, Guatemala, Honduras y parte de Nicaragua. Ej: mayas y aztecas

-Area Circuncaribe: con centro en el mar Caribe, comprende las Antillas, los países meridionales de América central y las costas atlánticas de Colombia y Venezuela. Hacia el sur, los límites pasan por las Guayanas, siendo impreciso hacia el interior.

-Area Andina: se extiende a lo largo de la zona de los Andes, integrada por el sur de Venezuela, Ecuador, Perú, oeste de Bolivia, noroeste de Argentina y norte y centro de Chile. Ej: incas

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Ubicación témporo-espacial

La civilización inca se desarrolló aproximadamente en el siglo XV, basada en la herencia de varias culturas anteriores. Hay evidencias de que una gran civilización urbana, con construcciones inmensas, existió en la costa de lo que hoy es Perú casi 3.000 años antes de Cristo. Esa civilización se trasladó luego a los Andes y de ella se derivaron, posteriormente, otras importantes . Para 1470, los incas habían conquistado un vasto territorio y anexado muchas culturas vecinas.

Se instalaron en Mesoamérica, alrededor del 3000 ac., en las tierras altas de Guatemala, luego en las tierras bajas de Guatemala y Chiapas en México. Las ciudades más importantes del período clásico fueron Uaxactún y Tikal (aproximadamente en el 1800 a.C.). En la etapa posclásica, se destacaron las ciudades de Chichén ltzá, Mayapan o Uxamal, en la península de Yucatán.

En la zona geográfica que corresponde a la mitad sur del México actual, se desarrolló una gran actividad cultural desde unos 2000 años a. C. En esta región habitaron diversos pueblos, algunos de los cuales nos han dejado muestra de su floreciente cultura, como es el caso de los restos arqueológicos de la ciudad de Teotihuacán, ya deshabitada cuando llegaron los españoles. En la meseta central mexicana desde finales del siglo VII hasta mediados del siglo XII, se desarrolló la cultura tolteca que llegó a fusionarse con la maya en su expansión hasta el Yucatán.

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Organización política y social

Los incas crearon un extenso imperio unificado política y culturalmente. El régimen era totalitario pues el estado intervenía en todo, aun en asuntos personales como el matrimonio.

El gobierno era despótico y en cierto modo teocrático, pues como descendientes y representantes del sol, los emperadores eran jefes del orden sacerdotal. El mando se transmitía a los hijos.

Estaba formado por familias que se creían emparentadas por un antepasado común y tenían una propiedad territorial común que el estado les otorgaba. El nombre ayllu se refiere al grupo de familias y al territorio que poseía. Los componentes de un ayllu vivían todos juntos, constituyendo una aldea, o bien un barrio propio dentro de una misma ciudad.

Una región donde se agrupaban varios ayllus formaba un gran grupo al; cual se lo denominaba saya, y dos o tres sayas constituían una provincia con su propia capital.Las provincias formaban a su vez "cuatro cuartos" en los que se dividía el Imperio.

Organización política
Los mayas primitivos se agrupaban en pequeños caseríos, distantes unos de otros. Posteriormente fueron erigidos algunos centros ceremoniales. La vida de estos primeros habitantes del área maya dependía enteramente de los elementos naturales y del cultivo y recolección de sus cosechas.
Con la vida sedentaria y la práctica continua de la agricultura primitiva, surgió lo que al principio fue el culto sencillo de la naturaleza y de los elementos ligados a la siembra, tales como el sol, la lluvia, el viento, las montañas, el agua, etc.

Organización Social
La sociedad en este periodo es todavía de carácter tribal, es decir, grupos de familias relacionadas por parentesco, que comparten una cultura, un lenguaje y un territorio.
A medida que la agricultura se hace más compleja, creándose sistemas de riego e incluyendo el cultivo de productos comerciales, como el cacao y el algodón, aumenta la población y empiezan a surgir centros ceremoniales, así mismo se consolida la jerarquización de las clases sociales, que resulta de la división del trabajo.

Contrariamente a lo que se ha creído, el pueblo azteca no era un imperio en toda la extensión de la palabra.

Cierto, nadie podía desobedecer una orden del Gran Orador o Huey Tlatoani, nombre correcto del emperador Azteca.

El hijo del Gran Orador no siempre fue el heredero. Era un Consejo de Sabios - muy similar al Senado Romano - el que decidía de manera democrática quien sería el próximo gobernante principal del Gran Templo.

Una vez electo el Gran Orado, era obedecido en todo, debido a que era el representante en la Tierra del dios Huitzilipochtli. El Gran Orador era, además del jefe del gobierno, el sacerdote principal del Gran Templo.

El corazón del imperio Mexica fue el calpulli. Allí antes de que existiera el imperio, ya existía el calpulli. Este se formaba generalmente por parientes o personas con la misma profesión, de esta forma, existían calpullis de sacerdotes, guerreros águilas, guerreros ocelotes, carpinteros, alfareros, etc. Cada calpullis era una forma de gobierno autónoma, con su propio Orador o gobernante, el cual era elegido por los más ancianos moradores del calpulli. Cada calpulli tenía su propia escuela, su propia templo, a veces era importante, tenía su propia guarnición.

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Actividades económicas

Agricultura: La agricultura fue la base de sus instituciones políticas y se fundaba principios verdaderamente científicos que les permitieron la alianza de la pequeña propiedad y el estado productor. Comercio. Los incas no formaban un pueblo mercantil, ni sabían lo que era el dinero. Para los cambios de productos con los países vecinos se celebraban ferias en los confines del imperio.

Caza y Pesca. Sus armas eran la honda, la macana y la boleadora. La cacería de la vicuña estaba reglamentada; Armados con palos y lanzas formaban miles de cazadores un círculo inmenso que iba estrechando hasta recoger a todos los animales en una llanura; allí mataban a los machos, les sacaban las pieles y la carne era cortada en tajadas muy delgadas. La pesca era practicada en las costas y en el lago Titicaca, en balsas que eran usadas desde mucho tiempo atrás en esa región y a las cuales llamaban "caballitos".Domesticación de animales: los incas criaban llamas, alpacas, conejillos de indias, perros y patos.

La Agricultura

Los mayas fueron básicamente agricultores, y su principal cultivo era el maíz utilizando la técnica de la "rosa" empleada en la actualidad por los campesinos mayas y se supone que fue la que utilizaron sus antepasados. La técnica de la rosa consiste en cortar y quemar el monte antes de sembrar, en los últimos años se ha puesto en duda esta técnica debido a que agota los suelos y obliga al campesino a desplazarse cada dos o tres años en busca de nuevas tierras, así mismo, cultivaban frijoles, caco, camote, calabaza, chile, aguacate, marañón y guayaba, tabaco y algodón.

La Caza y la Pesca

También seguían siendo cazadores, hallando en selvas, montes, litorales y orillas de esteres gran cantidad de animales como los jaguares, venados, serpientes, tortugas, conejos, monos utilizando como instrumentos las cerbatanas, arcos, flechas y trampas, anzuelos de conchas.

Domesticación de Animales

Se dedicaban a la domesticación de animales como el perro, jolote, y de aves como el pato, palomas y las abejas de estas utilizaban la miel y cera.

La civilización azteca se basó desde el punto de vista económico, en la agricultura y el comercio.

Uno de los sistemas de colonización agrícola más interesante fue la construcción de huertos flotantes, las chinampas, hechas con cañas, ramas, barro y limo. Además, conocían las técnicas del barbecho y la irrigación mediante diques y acequias y utilizaban abonos vegetales y animales.

La ganadería era pobre como el resto de la América precolombina, el pavo diversas razas de perros, una de ellas criada para el consumo de su carne.

Otro recurso eran las aves acuáticas y el pescado, la sal del lago de Texcoco y el basalto con el que se construían muelas de mano.

En los mercados se practicaba un activo comercio sustentado por el trueque, empleando las semillas de cacao como cambio o para equiparar diferencias. El precio de las mercaderías variaba según la cantidad existente.

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Desarrollo científico y artístico

En el ámbito artístico la civilización inca mostró un gran desarrollo. Crearon hermosos templos muy trabajados ya que la religión formaba un gran porcentaje en la vida del inca. También realizaron ostentosos palacios y grandes fortalezas estratégicamente emplazadas, como Machu Picchu. Las obras publicas cambien tuvieron su adelanto ya que, además del sistema de caminos empedrados, también construyeron grandes puentes colgantes, canales para regadío y de acueductos para permitir una optima explotación terrenal.

Sus mayores avances fueron su sistema matemático que incluía un dígito equivalente al cero estaba ligado a un sistema religioso y también a observaciones.

Entre los mayas, la cronología se determinaba mediante un complejo sistema calendárico. El año comenzaba cuando el Sol cruzaba el cenit el 16 de julio y tenía 365 días. El calendario maya, aunque muy complejo, era el más exacto de los conocidos hasta la aparición del calendario gregoriano en el siglo XVI.

Otro avance fue la escritura estos pueblos desarrollaron un método de notación jeroglífica y registraron su mitología, historia y rituales en inscripciones grabadas y pintadas en estelas (bloques o pilares de piedra), en los dinteles y escalinatas y en otros restos monumentales.

Tanto en el aspecto científico como en el artístico, los mayas de las tierras bajas elevaron a altísimo nivel de perfección.

Sus manifestaciones artística (1250-1521 d.C.) se encuentran entre las más importantes de Mesoamérica antes de la llegada de los europeos. El arte azteca es un lenguaje utilizado por la sociedad para transmitir su visión del mundo, reforzando su propia identidad frente a la de las culturas foráneas. De marcado componente político-religioso, el arte azteca se expresa a través de la música y la literatura, pero también de la arquitectura y la escultura, valiéndose para ello de soportes tan variados como los instrumentos musicales, la piedra, la cerámica, el papel o las plumas. Lo primero que llama la atención es la asimilación azteca de las tradiciones artísticas anteriores y la impronta personal que otorgaron a sus manifestaciones.

El arte azteca es violento y rudo pero deja entrever una complejidad intelectual y una sensibilidad que nos hablan de su enorme riqueza simbólica.

También destacaron en la astronomía, la base de su calendario, herencia de la cultura maya. Emplearon el calendario de 365 días y el de 260, utilizando además, la «rueda calendárica» de 52 años.

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Creencias religiosas

La religión incaica nació del respeto por las fuerzas de la naturaleza. Los antiguos peruanos adoraron a los espíritus de la naturaleza y criaturas tales como jaguares, serpientes, y cóndores. También usaron su religión para unificar a las gran población de su imperio.

El principal dios de los Incas fue el Inti, el Sol. El fue el Proveedor de Vida y el protector de la gente Inca. El Inti les trajo calidez y luz. Cuando caía en el océano cada tarde en la puesta de sol, los pobladores estaban asustados que el sol no pueda nadar bajo la Tierra para reaparecer la mañana siguiente en el Este.

Los Incas también veneraron lugares o cosas sagrados o extraños, llamados huacas. Podían ser rocas, montañas, ríos, y árboles de forma inusual que los Incas pensaban que tenían especiales poderes. Se hacían ofrendas a las huacas para pedir ayuda. Se ofrecían niños en sacrificio y llamas que eran matadas y enterradas junto a ellos a las huacas más importantes.

El respeto por los ancestros fue otra parte importante de la religión Inca. Los cuerpos de los muertos eran frecuentemente secados y preservados como momias y fueron o enterrados con algunas de sus pertenencias o guardados en las casas de sus descendientes y les hacían ofrendas regulares de comida y bebida.

Toda la vida de los mayas está inspirada en ella, de allí que hasta la organización del estado sea teocrática.
Los mayas rindieron culto a las fuerzas de la naturaleza, sus principales dioses fueron:

Hunab Ku (el creador), señor de los cielos y dios del día.

Itzamná (hijo de Hunab Ku)

Chac (dios de la lluvia, y fertilidad de la agricultura)

Esto nos muestra que la cultura maya era "Politeísta". Todas las creaciones mayas están fundamentadas por una concepción religiosa del mundo, ya que este se concibe de origen divino y perneado por energías sagradas que determinan todo acontecer.

El universo está constituido por tres grandes planos horizontales: el cielo, la tierra y el inframundo. En el cielo, dividido en trece estratos o niveles, reciben los astros, que son dioses, como la luna (Ixchel) y Venus (Nohok Ek). El espacio celeste está representado por una deidad llamada Itzamná, "el dragón", que se representa como una serpiente emplumada de dos cabezas o un dragón (mezcla de serpiente, ave, lagarto y venado). Este dios, que es el supremo de la religión maya simboliza la energía fecundante del cosmos, que infunde vida a todo el universo.
La tierra, es una plancha plana que flota sobre el agua; pero también se concibe como un gran cocodrilo o lagarto, en cuyo dorso crece la vegetación. Los mayas yucatecos la llamaron Chac Mumul Aín, "gran cocodrilo lodoso".

Gran parte de la vida y la cultura Aztecas se hallaba determinada por las creencias religiosas. Una poderosa casta sacerdotal se encargaba de organizar las ceremonias rituales, de dirigir los centros de educación y de realizar predicciones sobre los diversos aspectos de la sociedad y la política del imperio.

Los Aztecas adoptaron las creencias religiosas de los pueblos vecinos y sometidos. Su religión era politeísta, aunque predominaban unas pocas divinidades principales. Los dioses aztecas más importantes estaban relacionados con el cielo solar y agrícola.

Uno de los aspectos más característicos de la religión era la práctica de sacrificios. El derramamiento de sangre, por parte de los propios sacerdotes o de las víctimas inmoladas, animales o humanas y la ofrenda de corazones

Ellos creían en que las fuerzas de la naturaleza obraban para el bien o para el mal, y por eso, personificaban los elementos naturales como dioses y diosas y les rendían culto. La divinidad más importante era Quetzalcoatl, que era el dios del viento, de la vida, de la fertilidad, inventor del maíz y de la agricultura, creador del calendario solar y organizador de los ritos religiosos.

2-¿Qué diferencias presentan respecto a la organización urbana y la arquitectura de la colonización española?

El patrimonio urbano nos permite conectar tres dimensiones de la cultura: la cultura en cuanto herencia a conservar, la cultura en cuanto componente de nuestra conciencia y la cultura productiva como generadora de riqueza.

Las ciudades hay que explicarlas como realidades complejas dado que en su paisaje se interrelacionan elementos del medio ambiente, herencias de la historia, las fuerzas económicas, el progreso técnico, el genio creador del hombre, las tensiones sociales, los modos de vida de sus habitantes y también, las aspiraciones y los deseos de los ciudadanos. La ciudad, además de ser un paisaje cultural, es una realidad dinámica donde los problemas de reorganización del espacio urbano han estado siempre presentes.

Las primeras ciudades eran guarniciones militares para resolver los problemas de defensa del territorio. Con el tiempo hubo una arquitectura oficial: desde España se establecían las pautas de urbanización.

Los edificios de la América precolombina van desde una simple cueva hasta palacios lujosos y templos de enormes proporciones.

Es difícil calcular las dimensiones a que llegó la arquitectura en Mesoamérica durante la época prehispánica, pues queda muy poco de lo que alguna vez fueron poblaciones y ciudades prósperas. Los mejores ejemplos existentes se encuentran en el área maya, siguiéndoles los de la región mixteco-zapoteca. Se conoce menos de las edificaciones en otras áreas, ya sea por lo poco durable de los materiales de construcción o por la destrucción causada durante la conquista y la ocupación española, así como por el olvido de los últimos doscientos años.

Los arquitectos indígenas combinaban también el espacio, la distancia y la altura para imprimir un sentido de majestad, misterio, dignidad y solemnidad, como lo demuestran las espaciosas plazas de Teotihuacan y Chichén Itzá.

Una de las manifestaciones culturales más sobresalientes de la influencia española fue la arquitectura.

Las Característica de la colonización española es la forma urbana de asentamiento que, por lo regular, siguió dos estructuras básicas: una era la retícula en forma de damero y la otra la que se adaptaba a los accidentes geográficos del terreno.

Los asentamientos urbanos fortificados prestaban protección contra las incursiones de los numerosos indígenas y aseguraban las comunicaciones comerciales. Una política constante de la Corona española fue la de arraigar en las ciudades a los colonizadores e impedir su dispersión por la campiña.

Esa forma de trazado, que delimita, mediante la red de calles paralelas, cuadriláteros edificados y que se conoce como esquema ajedrezado.

Fundándose en las experiencias prácticas de la construcción y ampliación de ciudades, el gobierno español estableció tempranamente pautas para el trazado urbano en el Nuevo Mundo. En 1513 se le encomendó a Pedrarias Dávila que al fundar ciudades trazara simétricamente las calles y solares. El agrimensor Alonso García Bravo, que había llegado con Pedrarias Dávila, diseñó después, por encargo de Hernán Cortés, el esquema ajedrezado para la reconstrucción de la ciudad de México. Fue ésta la forma típica de los asentamientos urbanos españoles en América.

Las ordenanzas de Felipe II del 13 de julio de 1573 incluían las disposiciones legales sobre la construcción de ciudades en América, que fueron retomadas en el código colonial de 1680. Plazas, calles y solares debían ser trazados en línea recta, para lo cual había que comenzar con la delimitación de la plaza principal, o plaza mayor, y a partir de allí construir la red de calles

arquitectura maya:

Una de las manifestaciones artísticas más importantes de esta civilización —que sobrepasa a las demás culturas autóctonas de América— es su arquitectura. A pesar de contar con una tecnología rudimentaria, los mayas se centraron en la búsqueda de una arquitectura duradera y sobre todo digna para el culto a sus dioses, que quedó plasmada en la grandiosa suntuosidad de sus templos y palacios pirámides, siendo reflejo de una concepción arquitectónica y urbanística adelantada a su tiempo y contando con una decoración incomparable con la de alguna otra región americana.
Cada conjunto arquitectónico fue planeado con templos y palacios al centro y con un juego de pelota en las cercanías, que se encontraban orientados según cálculos astronómicos, en relación con el Sol.
Por mucho tiempo se pensó que los sitios mayas no eran verdaderas ciudades, sino únicamente centros ceremoniales a los que se acudía sólo en peregrinación. Hoy se sabe que estos conjuntos arquitectónicos estuvieron rodeados por miles de casas habitación hechas con techo de paja y paredes de adobe en las que habitaban la población que había hecho posible la existencia de estas urbes.
Los dos elementos que caracterizaron la arquitectura maya fueron la bóveda salediza también llamada arco falso y la crestería para causar una mayor impresión de altura. Dependiendo del empleo dado a los elementos constructivos y decorativos de las ciudades mayas se les otorga el nombre a los diferentes estilos: Motagua, Petén, Río Bec, Chenes, Puuc, estilo del Altiplano, Usumacinta y de la Casa oriental.

Ciudades Mayas

Entre las ciudades y zona mayas más importantes tenemos:

Tabasco
a. Comalcalco
b. Jonuta

Yucatán
a. Sayil
b. Dzibilchaltún
c. Mayapán
d. Labná
e. Uxmal
f. Kabáh
g. Xlapak
h. Chichén Itzá

Campeche
a. Edzná
b. Hochob

Chiapas
a. Chinkultic
b. Palenque
c. Bonampak
d. Yaxchilán

Quintana Roo
a. Kohunlich
b. Tulum

Guatemala
a. Piedras Negras
b. Uaxactún
c. Petén
d. Quiriguá
e. Tikal
f. Kaminaljuyú
g. Zaculeo

Honduras
a. Copán

Los mayas esculpieron sobre piedra, consiguiendo una técnica depurada en este arte. Las fachadas de los palacios y templos los cubrieron de bellísimas esculturas y relieves en donde figuraban animales, plantas, figuras humanas y complicados frisos elaborados con figuras geométricas.

La cultura maya se extendía desde la península de Yucatán hasta Belice, Honduras y Guatemala, y su periodo de mayor esplendor tuvo lugar entre los siglos IV y XI. Una de las primeras grandes ciudades mayas es la de Tikal (Guatemala), de la que se conserva un enorme recinto sagrado (siglos III-VIII) con numerosas pirámides. Sobre las plataformas de estas pirámides se elevan los templos o santuarios, con un espacio interior cubierto por una falsa bóveda típica de la arquitectura de esta civilización. Otro de los centros florecientes en la época clásica fue Copán (Honduras), un centro de estudios astronómicos donde se conserva la monumental escalera de los Jeroglíficos (mediados del siglo VIII. El Palenque (llamado así por los españoles por ser un recinto amurallado) fue el centro de esta cultura en México y su edificio más emblemático es el templo de las Inscripciones (siglos VII-VIII), situado sobre una pirámide que, en este caso, contiene una cámara sepulcral. Ya en el primer milenio de la era cristiana, el guerrero Kukulcán fundó la ciudad de Chichén Itzá sobre la llanura de Yucatán. La arquitectura de esta ciudad tiene una enorme influencia de la zona que está al norte de la capital mexicana, como muestran el templo de los Guerreros (siglos XI-XII) y la pirámide del Castillo (siglos XI-XII), que siguen los modelos toltecas de la ciudad de Tula. Otros edificios emblemáticos de Chichén Itzá son el Caracol (un observatorio astronómico al que se accede a través de una escalera de caracol) y el famoso juego de pelota, flanqueado por unos muros monumentales que están ricamente esculpidos. También en la península de Yucatán se encuentra Uxmal, cuyo hermoso palacio del Gobernador (siglos VIII-IX), erigido sobre una meseta artificial, muestra la maestría compositiva que se alcanzó en la etapa final del arte clásico maya. Véase Arte y arquitectura mayas.

La llamada cultura de La Venta (1200-900 a.C.), probablemente relacionada con el pueblo olmeca, parece haber sido una de las primeras y también la más influyente de todo el continente americano. Su efecto se aprecia en las edificaciones de Monte Albán (siglos VI-VIII), una acrópolis zapoteca sobre la ciudad de Oaxaca, o en el palacio de las Columnas (siglo XV) de Mitla, también en Oaxaca, con sus espectaculares muros recubiertos de mosaicos. Otra de las civilizaciones mesoamericanas interesantes es la de El Tajín, que ha legado su gran pirámide (siglo VII) de nichos tallados sobre las paredes verticales. Sin embargo, la gran cultura clásica del centro de México fue Teotihuacán, situada sobre la llanura noroeste de México-Tenochitlán. Su obra más fabulosa es la gran pirámide del Sol, un edificio de 64 m de altura y 45.225 metros cuadrados de base, cuyo conjunto completan la pirámide de la Luna y un área en terraplenes conocida como La Ciudadela. Hacia el siglo VIII, la cultura teotihuacana sucumbió al empuje del pueblo tolteca que introdujo el culto a la serpiente emplumada Quetzalcóatl, una imagen que representan a menudo en los bajorrelieves de sus templos. La capital tolteca era Tula, donde se conserva la pirámide del templo de la Estrella de la Mañana (c. 900), construida en cinco niveles de 2 m de altura. Un centro que ejemplifica la transición de la época clásica a la tolteca es Xochicalco (casa de las flores), en el actual estado de Morelos, México; su magnífico templo de Quetzalcóatl está adornado con bajorrelieves y glifos. Por su parte, Tula fue destruida en el siglo XII por los chichimecas, que heredaron las tradiciones artísticas teotihuacanas y toltecas, y construyeron la pirámide de Tenayuca (siglos XIV-XV) en cinco capas superpuestas correspondientes a los ciclos de 52 años. La arquitectura de los chichimecas puede dar una idea de la que produjeron los aztecas, que fundaron la gran Tenochitlán en 1325. En las excavaciones del templo Mayor, en pleno centro de la ciudad de México, se ha descubierto una interesante infraestructura que permitió levantar el centro ceremonial y político más importante de Mesoamérica en medio de un lago.

Arquitectura inca:

A mediados del siglo XIV el Imperio inca consiguió dominar al resto de las culturas andinas, entre las que destacaron las de Chavín, Mochica, Paracas, Nazca, Chimú, Huari y Tiahuanaco.

Entre las mejores obras realizadas por culturas preincaicas destacan el templo escalonado de Chavín de Huantar, donde se aprecian afinidades con la cultura de La Venta, en México; la huaca del Sol en Moche, una pirámide escalonada de ladrillos secados al sol; la Puerta del Sol en Tiahuanaco, una puerta monolítica situada en un lugar sagrado similar al de Chavín de Huantar; la huaca del Dragón (siglos XIV-XV) en Chan Chan (capital chimú cercana a la actual Trujillo), construida en adobe como la mayoría de la arquitectura de la zona costera, y las chulpas, unas pequeñas torres funerarias de base circular que aparecen en la cuenca del lago Titicaca.

Los incas se establecieron en Cuzco hacia el año 1100 y desde allí comenzaron su expansión comenzando por los quechuas. Su arquitectura enlaza con las tradiciones de Chavín y Tiahuanaco, como muestran las construcciones halladas en la fortaleza de Machu Picchu, situada a una altura de 2.400 m bajo las faldas del Urubamba. Una de las características más originales de la primitiva arquitectura inca es el ensamblaje a hueso de piedras ciclópeas, especialmente para la erección de murallas como en Sacsahuamán (siglo XV), la fortaleza de Cuzco o en los seis monolitos graníticos que cierran el templo de los Muertos de Ollantaytambo (siglo XV), sobre el valle del Urubamba. La evolución del Imperio supuso el perfeccionamiento en el tallado de la piedra, como se aprecia en las construcciones del Monte Dorado o Choquequilla (siglo XV), en el valle cercano a Cuzco de Huaracondo.

Arquitectura azteca:

La arquitectura azteca es variada e incluye tanto obras religiosas como laicas.

Además de los templos, la ciudad de Tenochtitlan cuenta con grandes palacios de muchos pisos y una gran variedad de cuartos en cada piso. El material de construcción es piedra y la decoración es abundante.

Por el contrario, las casas ordinarias, testimonio de las divisiones sociales, están hechas de lodo y carrizo, son pequeñas e incómodas; sólo tienen una abertura, la puerta de entrada, donde entra poca luz. Es probable que el humo sofoque a los habitantes la mayor parte del tiempo. Sin embargo, la ciudad cuenta con acueductos que traen el agua desde lugares lejanos.

La traza de Tenochtitlan fue concebida a partir del modelo de Teotihuacan; si bien es cierto que esta última estaba destruida y cubierta de vestigios, también lo es que a partir de los montículos podía adivinarse el diseño de la ciudad.
La Pirámide del Sol debió ser el primer centro de la antigua urbe, la que podríamos llamar la ciudad vieja. Según los especialistas este centro se desplazó un poco más tarde a la Ciudadela. Teotihuacan guarda una distribución de cuatro cuadrantes o barrios, divididos por los ejes que forman la Calzada de los Muertos -de norte a sur- y las avenidas este y oeste.



Planificación urbana


Tenochtitlan, como es sabido, tenía una distribución similar: las grandes calzadas, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales o rumbos del Universo, dividían a la ciudad en cuatro barrios, al igual que en Teotihuacan. En medio se encontraba la plaza principal, con sus 78 edificios -al decir de Sahagún-, el principal de ellos, elTemplo Mayor, constituía el "centro" del universo mexica.
Aquí es necesario mencionar que -al igual que muchas otras manifestaciones- la arquitectura estaba formada por un simbolismo cuyos significados eran profundamente complejos. Así el Templo Mayor representaba dos cerros: el lado de Huitzilopochtli es el cerro de Coatepec, lugar de nacimiento del dios y del combate contra el enemigo; el sitio de la guerra y del sacrificio: de la muerte. El lado de Tláloc es el Tonacatépetl, el cerro de los mantenimientos, donde se encierran los granos de maíz que dan sustento al hombre; el lugar de la fertilidad y de la vida.
De lo anterior se deriva que ambos lados del edificio encarnan y complementan el mito: el combate del cerro de Coatepec y del cerro al que entra Quetzalcóatl en busca de los granos primigenios. Por el centro de la cosmovisión mexica, el Templo Mayor también es el sitio por donde se sube a los niveles celestes o se baja al inframundo. De él parten los cuatro rumbos del universo, cada uno regido por un dios, un color, un árbol y un glifo.
Como puede verse, la carga de sacralidad de este edificio era enorme, más por tratarse de un templo principal. Esto nos da una idea de que la arquitectura -ya fuera una casa, un palacio, un templo y hasta la planificación urbana- obedecía a una concepción preconcebida del orden universal.


Habitación popular

Por ser una ciudad lacustre Tenochtitlan tenía características específicas que le daban una configuración especial. La mayoría de las casas son descritas atendiendo a esa peculiaridad.
Cuando Cortés y sus huestes pasaron por Tlaxcala, intrigados ante todo lo que habían oído mencionar de los mexicas, preguntaron acerca de la ciudad tenochca.
Según Bernal Díaz del Castillo, entre otras cosas le mencionaron que las casas se comunicaban entre sí mediante puentes levadizos o a través de canales, por lo que las canoas eran el principal medio de comunicación. Además se les dijo que las casas tenían azotea y que en ella se hacían "mamparos".
En el Archivo General de la Nación se conserva documentos que muestran la planta de las casas y su distribución interior; las hay muy sencillas, de una a varias habitaciones cuadradas. Los materiales empleados eran adobe, madera y piedras; resulta interesante el que los techos fueran planos (azoteas), dato al que Bernal Díaz hace referencia en varias ocasiones.


Los palacios

El Palacio de Moctezuma debió ser algo excepcional; la descripción que de él nos dá el cronista y soldado español Bernal Díaz del Castillo en su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, publicada por primera vez en 1632, es impresionante: lo conformaban múltiples habitaciones, además de un zoológico con estanques de agua, así como bien cuidadas huertas de diversas plantas.

Las llamadas casas nuevas de Moctezuma probablemente estaban encaladas y adornadas con pinturas en sus muros. Las casas de los nobles y de grandes guerreros, aunque de menor tamaño, habrían tenido acabados similares.


La Casa de los Dioses

Aunque ya hemos hecho referencia al Templo Mayor, cabe agregar que en el recinto ceremonial se ha encontrado otros templos aledaños, como los templos rojos, cuya arquitectura nos recuerda el orden de talud y tablero teotihuacanos, o el Recinto de los Guerreros Águila, con pilares en el pórtico y las banquetas decoradas con procesiones de guerreros, similares a las que vemos en Tula y en Chichén Itzá.
Recientemente, el equipo del arqueólogo Leonardo López Luján pudo continuar con la excavación del pórtico que corre de este a oeste, encontrándose otro acceso donde dos figuras de barro de personajes desencarnados flanqueaban la entrada y una serpiente de piedra se hallaba en medio de ésta.
El contexto resulta interesante, pues las nuevas figuras -además de la que ya se conocía de los guerreros águilas y los esqueletos de barro- nos ofrecen una evidente asociación del edificio con la guerra y la muerte; no olvidemos que a pocos metros de este conjunto se encuentra el altar-tzompantli, con más de 200 cráneos esculpidos en sus muros -todo ello al norte del Templo Mayor, el rumbo que se asocia con lo negro, con el cuchillo de sacrificio y con el Mictlampa, o ruta de la muerte.

Este texto resulta insuficiente para describir en detalle la arquitectura mexica y sus componentes formales y simbólicos; sin embargo, no podemos dejar de mencionar un templo singular: el de Malinalco. En efecto, su Edificio I está tallado en la roca. Consta de un basamento de dos cuerpos con su escalinata -de 13 escalones- que mira hacia el sur, la cual conduce al templo de planta circular.
A éste se accede por una puerta que en realidad es la boca de una serpiente cuya lengua bífida se extiende por el piso. En el interior vemos una banqueta sobre la que hay un jaguar y dos águilas esculpidos; en medio, sobre el piso, vemos un águila.
No cabe duda acerca del carácter ritual del edificio: la orientación, los escalones de acceso a la parte alta, las esculturas y la planta circular, todo induce a pensar en un lugar de guerreros jaguar; más aún, el hecho de que se entre por la boca de la serpiente y se llegue a su vientre, representado por la forma circular, debió revestir el carácter ritual por medio del cual el joven aspirante a pertenecer a cualquiera de las dos órdenes militares volvía a rencaer de la matriz del ofidio, ya transformado en guerrero águila o jaguar.
Los vestigios que los arqueólogos han podido rescatar -Templo Mayor, Tlatelolco, Malinalco, el Tepozteco, Cihuatecpan, etc.-, así como lo que se ha encontrado mediante la arquelogía de salvamento en diversos puntos de la actual Ciudad de México, permiten conocer muchas de las características arquitectónicas de casas, palacios y templos mexicas que causaron admiración de los conquistadores.

Como síntesis de todo lo expuesto queda suficientemente claro que tanto las culturas precolombinas como la colonización española, siempre trazo una o varias plazas y alrededor de ellas giraba la diferencia. Los templos magníficos, las pirámides escalonas, las criptas funerarias y otros diversos monumentos, muestran a las claras civilizaciones politeístas: inteligentes, guerreras, en cuyos centros religiosos se manifestaban y rezaban a sus dioses derramando sangre en su honor. Tamaña diferencia la de la sociedad española quien emplazo la iglesia como centro religioso de un dios único e inmortal, y el cabildo como centro político. Tampoco se siguieron con sus tradiciones como la de ofrecer vidas humanas a sus dioses, sino consagrar el pan y el vino como cuerpo de cristo, y esto también se les hizo difícil de entender y aceptar a los dueños originales de las tierras.

3- De qué modo se han preservado y explotado turísticamente los valores patrimoniales de estas culturas precolombinas? Considera que en nuestro país existen criterios similares en algunos asentamientos precolombinos?

Los principales aborígenes que habitaban este territorio eran:
 

Nombres

¿Nómades o Sedentarios?

¿Dónde vivían?

¿A qué se dedicaban?

Calchaquíes

Sedentarios

Prov. de Salta, Jujuy y Tucumán

A la Agricultura, criaban llamas

Matacos

Nómades

Prov. de Formosa y Chaco

A la recolección , cultivaban y tejian 

Guaraníes

Nómades

Prov. de Misiones, Corrientes y Entre Ríos

A cultivar, cazar y pescar

Diaguitas

Sedentarios

Prov. de Catamarca, La Rioja y San Juan

A la agricultura y a la caza

Querandíes

Nómades

Prov. de Buenos Aires y Santa Fe

A la caza

Comechingones

Nómades

Prov. de Córdoba y Santiago del Estero

A recolectar, cultivar y cazar

Patagones

Nómades

Prov. de Río Negro, Chubut y Santa Cruz.

A cazar y recolectar

Onas

Nómades

Prov. de Tierra del Fuego

A cazar

 

Es conocida por toda la preservación y explotación turística de las culturas mayas, aztecas e incas. Frases como “en México, la cultura bien cerca del cielo” u otras tantas frases como esta que evocan, venden y nos transportan a viajes soñados. Admirable por el empeño de conservar las ruinas, monumentos que cuentas la vida y las herencias que debemos respetar como parte de un excepcional intercambio cultural que vence la barrera del tiempo.

Combinan los viajes de manera perfecta: tradiciones, arquitectura, y su gastronomía tan particular de la mano de la excelente hoteleria. Por esta senda que da buenos resultados, recorre el camino Guatemala y Perú, facilitando al visitante lo que necesita y y con la certeza de que se conserven, cuiden y mantengan los vestigios irremplazables de la cultura precolombina, la explotación turística será un éxito.

Respondiendo a la segunda parte de la pregunta las respuestas se analizan a continuación:

El noroeste argentino es el lugar mas explotado y preservado, salvo algunos lugares, la mayoria tiene llamativos slogans, muestran la cultura precolombina haciendo sentir al visitante que esta en un lugar unico y milenario.

Por esto la zona norte o noroeste: salta, Jujuy, Catamarca, misiones, que con creatividad y visión muestran y destacan lo ya nombrado y ofrecen durante las vacaciones de invierno cuando los días son soleados y las noches frescas dejan recorrer sus bellezas, comenzando por salta y su región de valles cachalquies, recorriendo cachi, molinos, cafayate que significa sepultura de las penas. Cafayate recibe, por lo tanto, el aporte de diversas culturas. Eso se ve en la variedad que se ofrece al visitante. En la región de Cafayate, la carta de colores juega agrupando verdes y terracotas en matices diversos hacia el marrón, hacia el rojo, hacia el amarillo, el blanco...Eso en cuanto al color. La Naturaleza es lo más pródigo del Valle y es cierto. A tal punto, que desde hace siglos las montañas guardan en su interior pinturas de los indígenas de la región, que nos permiten apreciar la cosmovisión Calchaquí. Es necesario detenerse, andar el camino a pie cerro arriba, y seguramente nos sentiremos invitados a la mesa del trabajo, representada por un mortero comunitario; esto es, una enorme piedra horadada por el continuo roce de otra en la molienda de alimentos o mixturas. La ayuda de un guía de la zona nos llevará a cuevas con pinturas rupestres que representan lo más asombroso para los nativos: su fauna, la fuerza de la Naturaleza, el cielo o el hombre mismo.

Desde alli con toda la belleza se llega a tafi del valle, amaicha y ruinas de los quilmas en tucuman, ofreciendo variadas propuestas. Estas ruinas se hallan 40 kilómetros al sur de Cafayate (Salta), a 20 kilómetros de Santa María (Catamarca) y a unos 80 kilómetros de Tafí del Valle. Son anteriores al imperio inca, y han sido reconstruidas en un quince por ciento, calculándose que la ciudad tenía una población de entre 5000 y 7000 habitantes. Las ruinas de Quilmes son las más importantes de su tipo en Argentina. La historia de los indios Quilmes es conmovedora: resistieron ferozmente el ataque de las tropas españolas, y luego de un sitio de casi un año, les cortaron el suministro de agua y de alimentos. Cuando fueron finalmente dominados, los llevaron a pie por etapas primero hasta Córdoba y luego a Buenos Aires. Los últimos fallecieron precisamente en la localidad que hoy lleva su nombre (Quilmes) que se halla en la zona sur del Gran Buenos Aires.

Luego si visitamos Catamarca, se destacan sus paisajes, valles, puna, selva, cordillera que hacen de esta provincia un destino fascinante a todos sus lugares conocidos: santa María, tanogasta, las cumbres, Belén, llegaremos luego a las cercanas ruinas de schincal, al pie de la sierra de Quimivil, son los restos de un asentamiento construido por los incas hace más de 500 años, respetando el trazado urbano del Cusco. Es un complejo con más de cien recintos de piedra y barro, dos cerros ceremoniales aterrazados, un cuartel de tropas y un acueducto de piedra. El Museo de El Shincal guarda vasijas, armas, mapas e ilustraciones de la cultura andina.

En Belén se encuentran yacimientos arqueológicos aborígenes de gran importancia, como las ruinas del Shincal, en Londres, primera ciudad fundada por los españoles en territorio catamarqueño, que además muestra en sus construcciones los vestigios de aquel pasado. Su paisaje se caracteriza por la presencia de montañas altas que en sus caídas forman profundas quebradas, y sobre los valles adyacentes se han instalado la mayoría de las poblaciones.

En el corazón de la provincia de Catamarca y a cuatro horas de San Fernando del Valle de Catamarca, el horizonte se pliega entre montañas y valles, mientras una serie de pueblitos descubren un tiempo distinto, de calma, belleza, siestas, historias y tradiciones. Zona de mineros y hábiles tejedoras, nunca faltan un vaso de vino y el toque ancestral de las empanadas.

Detrás de la cuesta La Cébila y rodeada de un paisaje deslumbrante, 280 km al oeste de la capital de Catamarca, sorprende Andalgalá (en quechua, "Pueblo del señor liebre del alto" aunque también la llaman "La Perla del Oeste" o "El Fuerte", por su fundación como fuerte en 1658).

Es una sucesión de montañas y valles imponentes, con cumbres nevadas, un rico patrimonio arqueológico y minero, reminiscencias de antiguas civilizaciones y una geografía asombrosa.

Aventurarnos por jujuy con la puna y sus históricos pueblos de susquis, casavindo, , tilcara y purmamarca, con toda la historia precolombina y española fascina al visitante, especialmente tilcara que sorprende con el pucara, construido por los omahuacas hace mas de 900 años.

También chaco y Formosa tienen asentamientos aborígenes. Los matacos/wichis fueron llamados bajo la primera de las denominaciones por los españoles, término que en castellano viejo significaba "animal de poca monta, sin importancia". Wichi en nomenclatura etnográfica significa "gente". Desde las tierras habitadas por tobas, wichis y chorotes en el chaco salteño hasta las comunidades chané en la selva pedemontana de Aguaray existe apenas un tranco en términos geográficos.

Que no comentar sobre Córdoba, la docta! La de los mil matices, que entre todo lo que ofrece rinde un homenaje a los ancestros, como este caso en particular que con solo un primer vistazo muestra los signos de una personalidad única. Este es el caso de altos de orgamira. Basta un paseo por estos senderos entre las sierras bajas del noroeste cordobés para que las marcas del pasado se hagan presentes. Huellas jesuitas con los túneles de un antiguo acueducto o la mano aborigen en las pircas que atraviesan las 3000 de don lunar, la estancia enclavada en uno de sus valles.

Desde el suelo se arruga y se levanta amablemente en sierras verdes emergen formaciones cetáceas de colores rojizos, es la zona de “los terrones” la leyenda cuenta que desde la cima del cerro colchequin los comechingones se arrojaron al vacío junto a sus mujeres y niños para no rendirse ante al conquistador español en el que fuera su ultimo gran acto de resistencia.

Grutas de ongamira: Es un pequeño paraje del norte de Punilla, asentado en un marco natural y agreste, con abundante vegetación y cascadas escondidas que invitan a la aventura y el descanso. Su historia es ancestral y cada uno de sus rincones como el Valle del Silencio y las Grutas de Ongamira, fueron testigos de la ardua batalla que libraron los conquistadores contra los Comechingones originarios del lugar.

Como se destaca las huellas del pasado, se hacen presentes por medio de la pesca, agroturismo, cabalgatas saunas entre ruinas jesuíticas y leyendas comechingones.

Córdoba está rodeada por una naturaleza deslumbrante y salpicada de elementos culturales que han merecido el reconocimiento internacional de UNESCO: las Estancias Jesuíticas de Santa Catalina, Jesús María, Caroya, Alta Gracia y La Candelaria. Se experimenta entonces el asombro ante la grandiosidad de la aventura de aquellos monjes y la locura de su empresa, se puede intuir la fe y la energía que debieron impulsarlos a crear civilización en medio del desierto.

San Juan nos transporta a la fantasía y a la leyenda en un valle de la cordillera bordeando el pueblo de calingasta y llegando al cerro de el alcázar, en sus laderas se inmortalizo la leyenda de un cacique que enamoró a una española, cuando los descubrieron se montaron en sus caballos y se lanzaron al vacío, de noche, cuentan los lugareños que se escuchan el ruido de los cascos de sus caballos.

A medida que descendemos por el sur, debemos reconocer que, en las últimas décadas, el turismo esta valorizando un poco más a las culturas precolombinas y junto a ello las necesidades y reclamos de los aborígenes ancestrales de esas tierras.

Como ejemplo de que el muestrario u oferta turística se inclinan hacia las bellezas naturales, podemos resaltar que lo que se explota es el recorrido de la alta montaña y los lagos del sur como prioridad, y recientemente comienza a reconocerse que allí habitaron complejas y diferentes culturas, y debemos mostrar y enseñar con orgullo.

En san martín de los andes, el cerro chapelco, excursiones por el lago lacar son el muestreo de lo que mas se visita. La presencia de la comunidad mapuche en san martín de los andes permite conocer sus culturas, tradiciones, creencias y sus sueños. En los alrededores de la ciudad conviven cuatro comunidades de las 54 de hay en la provincia, pero aun así no es muy común que los turistas visiten los asentamientos para conocer la vida diaria de sus habitantes.

En la pampa también hay un renacer hacia la cultura criolla y su encuentro y desencuentro con el aborigen. Las visitas a las estancias destacando la misteriosa cultura de los ranqueles quizás también reivindicado por las novelas históricas argentinas comienzan a descorrer el velo de pasado.

En la pampa, en la zona denominada desierto a 190 km de bahía blanca y a 180 km de santa rosa se encuentra guatrachë. Es cierto que el término desierto a sido un instrumento político y en ese caso, publicitario, y falta a la verdad. El territorio donde hoy se asienta guatrachë no solo tenía sus pobladores criollos desde antes de la llamativa fundación en 1908 sino que había sido país de indígenas desde hace por lo menos once mil años. Apenas de un siglo de blancos, más de 100 siglos de indios. Su mismo nombre lo indica. A fines de 1800 los militares argentinos corrian a los ultimos nativos libres. La noticia final que se tuvo de ellos fue en 1876 el cacique juan jose catriel vivía con parte de su tribu en la zona. Hoy de eso queda un cementerio indio y algunos turistas encuentran restos arqueológicos alrededor de la laguna.

Estas comunidades que detallo, los guaraníes, son destacadas desde hace muy pocos años, hay una lucha constante para preservar sus herencias y valores. Falta mucho por hacer. Una política cultural adecuada que proteja la diversidad, que seamos dignos hijos de esta tierra y que la mostremos con orgullo, siempre recordando y valorenado a los aborígenes cuidando su salud y su buen vivir respetando sus ancestrales costumbres.