Cirrosis

Enfermedades hepáticas. Hígado. Daños en el tejido hepático. Funciones. Causas. Consecuencias del alcoholismo. Efectos del consumo de alcohol. Síntomas. Tratamiento. Consejos

  • Enviado por: Ana
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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La cirrosis es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible que afecta al hígado y consiste en la muerte del tejido hepático normal, que es sustituido por un tejido cicatricial incapaz de ejercer las funciones del hígado. Por lo tanto, los individuos con cirrosis, este órgano no puede cumplir las funciones habituales. Su pronóstico es grave, y los pacientes suelen fallecer por hemorragias digestivas, insuficiencia hepatocelular, cáncer o infecciones.

Afecta de preferencia a los hombres, sin embargo, hay formas casi exclusivas en las mujeres. Puede suceder en cualquier etapa de la vida, con más frecuencia entre los 25 y 65 anos de edad, donde ocupa el cuarto o quinto lugar dentro de las causas de muerte.

El hígado pesa unos 1500 gramos y es unos de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, además cumple ricas y variadas funciones.

El hígado realiza una gran variedad de funciones en el cuerpo, entre éstas están la desintoxicación de la sangre y la producción de bilis que ayuda en la egestión

La cirrosis es el estadio final de un gran numero de enfermedades que afectan el hígado .Se caracteriza por el endurecimiento del hígado provocando unos cambios que alteran la estructura y el funcionamiento del mismo, ocasionado complicaciones que afectan a todo el organismo. 'Cirrosis'
La cirrosis es una enfermedad crónica e irreversible

El proceso es crónico e irreversible, si bien, el hígado estando dañado puede cumplir sus funciones.

Se denomina hepatopatia crónica a la enfermedad hepática de más de seis meses de duración, medida generalmente por la elevación de las transaminansas. Estas últimas son el dato que expresa el número de células dañadas del hígado. Cuanto más estén afectadas las transminansas serán más altas. Dentro de este cuadro existen diferentes grados de afectación. Los pacientes con afectación mas leve tienen menos posibilidades de presentar complicaciones y una supervivencia a largo plazo mas larga. Cuando la enfermedad es avanzada el riesgo de complicaciones es muy alto.

La clasificación mas utilizada en la actualidad se denomina “Clasificación de Child”. Se basa en un sistema de puntos según datos de los análisis y los síntomas del paciente. Permite dividir a los enfermos en 3 grupos: Pacientes con buen pronostico; Pronostico intermedio; Mal pronostico.

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica del hígado que causa daño al tejido hepático, cicatrices en el hígado (fibrosis, regeneración nodular), disminución progresiva de la función hepática, líquido excesivo en el abdomen (ascitis) trastornos de coagulación (coagulopatía), aumento de la presión en los vasos sanguíneos hiipertensión portal) y trastornos de la función cerebral (encefalopatía hepática

El hígado pesa unos 1500 gramos ,es el órgano mas grande de nuestro cuerpo, su color es rojo vino, esta situado en la parte derecha del abdomen, bajo el diafragma, protegido por las costillas. Esta conectado al intestino delgado mediante e conducto biliar, que transporta la bilis desde el hígado, donde se produce, hasta el intestino, donde se utiliza en la digestión. Su misión es fundamental en el funcionamiento del organismo, ya que participa en multitud de procesos químicos indispensables.

Inicialmente el hígado se inflama y aumenta de tamaño, se acumula la grasa en el y esto hace que su funcionamiento sea menos adecuado. Pero, los cambios son reversibles puesto que si el estimulo que los ha provocado desaparece, el tejido puede recuperar sus capacidades. Esto se ve con frecuencia en los pacientes que beben alcohol y abandonan su consumo cuando el hígado no esta muy alterado. La grasa acumulada y la inflamación puede desaparecer y el hígado puede llegar a recuperar su forma y funcionamiento normales. Sin embargo, si la enfermedad evoluciona, los hepatocitos (las células que forman el hígado) van degenerándose y muriéndose, hasta ser sustituidas por tejido cicatricial: esta es la etapa denomina de cirrosis. Por lo tanto, podríamos decir que la cirrosis es la fase final de una hepatopatia crónica, a la que no tienen porque llegar todos los pacientes que tienen hepatitis crónica.

Tc de grasa del hígado

'Cirrosis'

Este es un tc del abdomen superior que muestra el hígado graso. Se puede notar el agrandamiento del hígado y el color oscuro comparado con el bazo ( cuerpo gris en el lado inferior derecho)

Tc hígado con exceso de grasa

'Cirrosis'

La sustitución del tejido normal del hígado por tejido cicatricial conduce a una anulación de las funciones del hígado. Entre los roles que cumple el hígado esta al producción de bilis, la fabricación de proteínas (algunas necesarias para la coagulación de la sangre), el metabolismo del colesterol, el almacenamiento de glucogeno (sustancia que sirve para guardar energía), producción de hormonas, metabolismo de grasas, detoxificacion de sustancias del organismo y de medicamentos, alcohol, drogas. Todas se ven alteradas por la destrucción de las células hepáticas que se producen en la cirrosis y son responsables de los síntomas.

Cada uno de los roles del hígado y las consecuencias que tienen que deje de funcionar:

Detoxificacion (o depuración): Es una de las funciones más importantes que cumple el hígado,

Y cuando fracasa, produce numerosos síntomas. El hígado actúa depurando diferentes sustancias producidas por nuestro organismo o que consumimos (el alcohol o los medicamentos). La acumulación de estas sustancias puede dañar al organismo y producir algunos de los síntomas que vemos en la cirrosis como la somnolencia y desorientación. Al alterarse la detoxificacion hay que tener cuidado con los medicamentos y el alcohol. Este último puede agravar hacer más efecto de lo normal: dosis bajas pueden actuar como si se hubiera tomado una cantidad muy grande. Esto ocurre sobre todo con los que tienen acciones sedantes como algunos calmantes, la codeína, los derivados de la morfina o los antidepresivos etc. Ocurre que en estos pacientes una dosis normal de fármacos puede hacer que se sientan dormidos o incluso descompensar su cuadro. Por ello, es muy importante que estos sujetos consulten siempre con su médico lo que pueden tomar y a qué dosis para evitar problemas.

Control de la coagulación de la sangre: El hígado produce sustancias como la protrombina que son esenciales en la coagulación. Al faltar, la sangre tiene dificultades para coagularse y se sangra con más facilidad, siendo más difícil cortar la hemorragia. Los pacientes con cirrosis sangran en ocasiones por la nariz o por las encías, al lavarse los dientes, o les aparecen hematomas con mucha facilidad, incluso con golpes tan pequeños que les pasan desapercibidos.

Circulación portal: El aumento de la presión en la vena porta (la que lleva sangre al hígado procedente del bazo, el páncreas, el estómago y parte del intestino) implica que la sangre fluya con más dificultad y se puede quedar acumulada en algunas venas. Al haber más sangre de lo normal los vasos acaban dilatándose. Las venas dilatadas se denominan varices y pueden aparecer en el esófago, el estómago o en el intestino. Si las varices esofágicas se rompen pueden dar lugar una hemorragia digestiva severa (vómitos de sangre roja). Otra consecuencia de esta acumulación de sangre en las venas es que parte del líquido pasa a la cavidad abdominal dando lugar a una hinchazón denominada 'ascitis'.

Producción de bilis: La bilirrubina es una sustancia de color amarillento que se produce en el hígado sobre todo a partir de glóbulos rojos viejos. Una parte de esta bilirrubina que se denomina 'conjugada', pasa a la sangre y, otra parte, llamada 'no conjugada' o 'indirecta' se secreta a los conductos biliares y llega por la bilis al tubo digestivo. En los pacientes con cirrosis se produce gran cantidad de bilirrubina conjugada que pasa a la sangre, por lo que los enfermos adquieren un color amarillento característico denominado 'ictericia'.

Producción de proteínas: En el organismo se están produciendo y eliminando proteínas continuamente. El hígado es un gran reserva de aminoácidos que se utilizan para producir dichas proteínas. Cuando este órgano falla disminuye la cantidad de algunas de las proteínas que tenemos en la sangre con lo que se producen alteraciones en la coagulación o, el líquido que hay dentro de los vasos sanguíneos tiende a salir fuera provocando hinchazón de piernas y abdomen. Dado que algunas de nuestras defensas son un tipo de proteínas también se puede alterar la capacidad de defensa de nuestro organismo frente a algunas infecciones.

Metabolismo de hidratos de carbono: El hígado se encarga de retener azúcares procedentes de la alimentación para convertirlos en glucógeno, un depósito de azúcar que utilizamos cuando estamos en ayunas o hacemos más ejercicio de la cuenta. Cuando no tenemos azúcar procedente de la dieta puede transformar otras sustancias (como los aminoácidos) en glucógeno, imprescindible para mantener las necesidades energéticas. Cuando el hígado falla esta función no se realiza adecuadamente y pueden darse episodios de bajadas de azúcar.

Metabolismo de hormonas. La alteración del metabolismo de las hormonas puede alterar su equilibrio. Una consecuencia frecuente de ello es que los varones tengan más cantidad de estrógenos en la sangre de lo normal por lo que les pueden crecer las mamas. Además se puede alterar el apetito sexual. Otra complicación frecuente es la aparición de impotencia.

Síntesis de ácidos grasos y colesterol: El hígado produce ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía y colesterol. En los pacientes con cirrosis esta función se ve alterada y puede haber menos grasas de lo necesario.

Función de defensa: Dentro del hígado existen una serie de células que tienen la misión de eliminar bacterias y virus que pudieran entrar en el organismo. En hígados muy lesionados la capacidad de defensa está reducida y los enfermos tienen más posibilidades de tener infecciones. 'Cirrosis'
Hígado normal. Superficie tensa, filas ordenadas de hepatocitos, separadas por vasos sanguíneos ( sinusoides). La sangre fluye de los vasos portales (venula portal) a los vasos hepáticos (venula hepática).

'Cirrosis'
Hígado afectado por cirrosis. Se pierde el orden. La superficie del hígado es rugosa. La forma normal de los vasos sanguíneos se altera. Se establecen n-dulos de regeneración, con islas de tejido normal pero desordenado rodeadas de tejido fibroso.

Causas: Las causas son numerosas y variadas. El alcoholismo es la más frecuente de todas. El abuso de alcohol es mas frecuentes en hombres aunque estadísticas muestran un preocupante aumento de consumo entre las mujeres. El alcohol se produce por la fermentación del almidón o azúcar que se encuentra en diversas frutas y granos. De acuerdo con los expertos, es necesario una exposición permanente y en grandes cantidades por mas de 10 anos para desarrollar la enfermedad, aunque existen variaciones importantes de una persona a otra y es imposible predecir en que momento un bebedor desarrollara esta complicación. Lo único cierto es que las mujeres tienen una susceptibilidad especial y adquieren la enfermedad mas fácil aunque consuman una cantidad menor que los hombres. Las bebidas alcohólicas tienen diferentes cantidades de alcohol en ellas. La cerveza contiene generalmente 5% de alcohol, el vino de 12 a 15% de contenido de alcohol y los licores fuertes alrededor de 45% de alcohol.

Es una enfermedad marcada por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas a un nivel que interfiere con la salud física o mental del individuo y con las responsabilidades sociales, familiares u ocupacionales.

El alcoholismo es un tipo de farmacodependencia, en la cual existe tanto la adicción física como la psicológica. La dependencia física se manifiesta en la reaparición de los síntomas cuando el consumo de alcohol se interrumpe, la tolerancia a los efectos causados por el alcohol y la evidencia de enfermedades asociadas con el alcohol. El alcohol afecta el sistema nervioso central y actúa como un depresor que desencadena una disminución de la actividad, ansiedad, tensión e inhibiciones. Aun un nivel bajo de alcohol dentro del organismo produce lentitud en las reacciones; la concentración y el juicio del individuo se deterioran y en cantidades excesivas se produce intoxicación y envenenamiento.

El alcohol también afecta otros sistemas del cuerpo y provoca irritación del tracto gastrointestinal y erosión del revestimiento del estómago, causando náuseas y vómito e incluso posiblemente sangrado. Las vitaminas no se absorben de manera apropiada, lo cual puede conllevar a deficiencias nutricionales debido a un consumo prolongado de alcohol. Así mismo, se puede desarrollar enfermedad hepática, denominada hepatitis alcohólica y puede progresar a cirrosis. El corazón se puede afectar por una cardiomiopatía; se puede presentar también disfunción sexual que se presenta como una disfunción eréctil en los hombres y con cese de la menstruación en las mujeres. El alcohol afecta el sistema nervioso y puede producir neuropatía y demencia; el consumo crónico de alcohol también puede aumentar el riesgo de cáncer de la laringe, esófago, hígado y colon. El consumo de alcohol durante el embarazo puede ocasionar problemas severos en el desarrollo del feto, el más serio es el síndrome de alcohol fetal que puede producir retardo mental y problemas de comportamiento; una forma leve de la condición que aún puede producir daño de por vida se denomina afectos alcohólicos fetales.

La abstinencia se desarrolla debido a que el cerebro se ha adaptado físicamente a la presencia del alcohol y no puede funcionar adecuadamente en ausencia de la droga. Los síntomas de la abstinencia pueden incluir aumento de la temperatura, aumento de la tensión arterial, tasa cardíaca rápida, desasosiego, ansiedad, psicosis, convulsiones y, en raras ocasiones, inclusive la muerte.

No existe una causa común del alcoholismo. Sin embargo, varios factores pueden jugar un papel importante en su desarrollo. Una persona con un padre o una madre alcohólica tiene más probabilidades de volverse alcohólico que con un individuo sin alcoholismo en la familia inmediata. La investigación sugiere que ciertos genes pueden aumentar el riesgo de alcoholismo pero qué genes o cómo ejercen su influencia es motivo de controversia. Entre los factores psicológicos están la necesidad de aliviar la ansiedad, una depresión en curso, conflictos de relaciones interpersonales sin resolver o baja autoestima; y entre los factores sociales están la disponibilidad del alcohol, la aceptación social del consumo de alcohol, la presión del compañero y estilos de vida estresantes.

Los síntomas de abstinencia de alcohol pueden variar de leves a graves:

  • ritmo cardiaco acelerado

  • inquietud o agitación

  • perdida del apetito

  • confusión o alucinación

  • temblores y convulsiones

Muchas personas con problemas de alcohol no reconocen cuando la bebida se les va de las manos. El tratamiento es duro y complicado; Tres pasos generales están involucrados en el tratamiento del alcohólico una vez el trastorno ha sido diagnosticado: intervención, desintoxicación y rehabilitación. La investigación encuentra que la intervención confrontacional tradicional donde los miembros de la familia o el empleador sorprenden al alcohólico y amenazan con consecuencias si el tratamiento no comienza *no* es efectiva. Los estudios encuentran que más personas entran al tratamiento si los miembros de su familia o los empleadores son honestos con ellos acerca de sus preocupaciones y los ayudan gradualmente a ver por sí mismos que la bebida es un problema, mostrándoles como están impidiendo a sí mismos alcanzar sus propias metas.

La desintoxicación es la fase inicial del tratamiento: el alcohol se suprime bajo un medio controlado y supervisado; con frecuencia se administran calmantes y sedantes para controlar los síntomas de abstinencia del alcohol. Por lo general, esta fase toma de 4 a 7 días.

Se debe tratar la depresión u otros trastornos humorales subyacentes. Con frecuencia, el abuso del alcohol se desarrolla en medio de esfuerzos por autotratar una enfermedad.

Alcohólicos Anónimos es un grupo de autoayuda de alcohólicos en recuperación que ofrece soporte emocional y un modelo de abstinencia efectivo para personas que se recuperan de la dependencia del alcohol. Existe más de un 1 millón de miembros a nivel mundial y se están fundando capítulos locales en todos los Estados Unidos.

Los miembros de AA tienen ayuda disponible 24 horas al día, se asocian con un grupo de compañeros sobrios, aprenden que es posible participar en funciones sociales sin beber y se les brinda un modelo de recuperación mediante la observación de los logros de los miembros sobrios del grupo. Otros grupos de apoyo son más pequeños, pero están en crecimiento y todos tiene presencia en línea lo que ofrece apoyo aun en casa tarde en la noche.

El alcohol no solo contrae el problema de cirrosis sino que además: pancreatitis aguda, miocardiapatia alcohólica, neuropatía alcohólica, varices esofágicas sangrantes, degeneración cerebelosa, abstinencia complicada del alcohol, depresión, difusión eréctil, síndrome de alcoholismo fetal en la descendencia de mujeres alcohólicas, presión sanguínea alta, aumento en la incidencia del cáncer, insomnio, deficiencia nutricionales, suicidios , síndrome de Wemicke-Korsakoff.

Siempre se ha intentado reducir el consumo de alcohol mediante campanas de prevención, programas educativos y recomendaciones médicas acerca del consumo de alcohol. Esto ha resultado muy exitoso, ya que, se ha visto una disminución en el consumo de alcohol. La dependencia del alcohol requiere un manejo mas intenso.

La segunda causa de cirrosis es la hepatitis crónica, infección producida casi siempre por le virus de la hepatitis B, C, D. Las personas contraen tales gérmenes mediante la exposición de sangre y secreciones procedentes de individuos contaminados, por ejemplo, transfusiones sanguíneas.

También es muy importante la transmisión durante relaciones sexuales con sujetos enfermos. Desafortunadamente, en muchos casos las hepatitis crónicas tienen un curso silencioso y no son detectadas a menos que sean solicitados exámenes especiales. Por eso, para prevenir el contagio, la mejor medida es tener relaciones íntimas con protección y ser prudente al momento de elegir pareja. Como fenómeno curioso, tales padecimientos son más frecuentes en países asiáticos.

Otras enfermedades menos comunes pero que también son dignas de mención incluyen la hepatitis autoinmune, las enfermedades hereditarias y la obstrucción crónica de las vías biliares (conductos que transportan la bilis producida en el hígado hacia el intestino donde es utilizada para la digestión de las grasas), así como la exposición a ciertas sustancias y medicamentos: La hepatitis autoinmune es una enfermedad que se presenta cuando las células de defensa inmunológica atacan a los hepatocitos, produciendo inflamación crónica y posterior cirrosis. Por su parte, determinadas condiciones hereditarias pueden ocasionar daño permanente del hígado, cuando cursan con una acumulación excesiva de metales, como ocurre en la hemocromatosis (exceso de hierro en el hígado) y la enfermedad de Wilson (por sobrecarga anormal de cobre). Cuando una obstrucción de las vías biliares persiste por más de 3 a 12 meses, se presentan cambios permanentes en el hígado que culminan en cirrosis. Los motivos más frecuentes son los cálculos o la estrechez por tumores malignos que invaden los conductos mencionados. Algunos medicamentos, sobre todo ciertos productos para combatir el cáncer o aquellos de uso prolongado pueden lesionar los hepatocitos en forma irreversible. Dicha eventualidad no está limitada a los compuestos formulados por el médico, también se puede presentar con plantas medicinales. Los científicos han descubierto que la intoxicación por infusión de árnica, planta utilizada de manera empírica para dolencias varias sobre todo digestivas, produce una enfermedad severa del hígado, la mayoría de las veces mortal.

Signos y síntomas : Las manifestaciones de la cirrosis no son notorias la mayoría de las veces y hasta en la mitad de los casos es detectada por casualidad durante un examen médico de rutina. También se encuentra como hallazgo inesperado, en la tercera parte de los fallecimientos sometidos a autopsia, sin que dicha enfermedad hubiese sido manifiesta en vida. Cuando el hígado comienza a fallar aparece fatiga, disminución del apetito, pérdida de peso, náusea, mala digestión con pesadez y llenura fácil, así como diarrea o estre-imiento. En la quinta parte de los enfermos es posible detectar períodos de fiebre, que suelen estar relacionados con inflamación del hígado, efecto del alcohol o cualquier otra agresión sobre el órgano. Como el hígado produce sustancias importantes para la coagulación de la sangre, los enfermos con cirrosis tienen una predisposición particular a sufrir hemorragias. Por eso aparecen morados en la piel de manera espontánea o después de traumas muy pequeños.

En conclusión el cuadro característico durante el desarrollo de este proceso es:

  • Arañas vasculares: Dilatación arteriolas central de la que parten pequeños capilares, en forma radiada

  • Eritema palmar: enrojecimiento de la palma de la mano

  • Fragilidad de las unas

  • Hepatoesplenomegalia: Aumento del tamaño del hígado y del vaso

  • Atrofia testicular

  • Disminución de la libido (disminución del apetito sexual)

  • Ginecomastia: Aumento del tamaño de los pechos en el varón

  • Impotencia

  • Ictericia: Color amarillo de la piel y las mucosas

  • Digestiones pesadas

  • Dolor abdominal

  • Hemorragia digestiva

  • Ascitis: Acumulación del liquido en el peritoneo

Encefalopatía hepática: Afectación del encéfalo (cerebro) a consecuencia de una mal funcionamiento del hígado debido a la presencia de la cirrosis . .

Complicaciones y tratamientos de las mismas

La evolución de los enfermos con cirrosis avanzada se ve complicada por una serie de síntomas que son independientes de la causa de la enfermedad, es decir, que aparecen por igual en pacientes con cirrosis de origen alcohólico o por virus de la hepatitis C. Estos efectos son producidos por la alteración severa de la función del hígado e indican que el órgano está fallando. Las complicaciones más frecuentes son las varices, el aumento del tamaño del bazo, la ascitis, la encefalopatía hepática, la peritonitis bacteriana o el cáncer de hígado:

Las varices esofágicas son dilataciones de las venas del esófago. La alteración del tejido hepático obstruye los vasos y aumenta la presión. Si se rompen pueden sangrar dando lugar a una hemorragia digestiva que puede llegar a ser muy grave. Esta puede manifestarse por vómitos de sangre o eliminación de sangre por las heces. Los vómitos pueden ser de sangre roja fresca, si las varices son grandes y el sangrado importante. Si se sangra menos cantidad, la sangre se digiere en el estómago, los vómitos son de color negro, y se denominan 'en posos de café' por el aspecto que presentan. Cuando la sangre se elimina por las heces también puede hacerlo de dos formas: si el sangrado es abundante el paciente puede tener deposiciones de color rojo; si es de menor cuantía la sangre se digiere, en parte, en el estómago y las heces se tiñen de color negro, dando lugar a lo que conocemos por 'melenas'.

El tratamiento de las varices se puede hacer de diferentes formas, muchas de ellas simultáneas. Cuando el paciente está sangrando se suele realizar una endoscopia digestiva (se mete un tubo flexible por la boca, con una cámara de video que permite ver las lesiones que existen). A través del tubo se pueden realizar algunos tratamientos como la esclerosis de las varices (inyección de una sustancia química que cicatriza el vaso). También se pueden anudar las venas, con unas bandas elásticas, para evitar que sigan sangrando. El principal problema de este tratamiento es que a veces el sangrado es tan grande que no se puede ver exactamente por dónde fluye. En algunas ocasiones, los enfermos tienen que ser intervenidos.

También existen medicamentos que ayudan a reducir la tensión de las venas y, con ello, el riesgo de sangrado. El principal problema es que estos medicamentos bajan la tensión y algunos pacientes se marean al tener tensiones muy bajas. Los fármacos usados con más frecuencia son el propranolol (Sumial®) y el dinitrato de isosorbida (Uniket®), aunque hay otros muchos.

Sangrado a otros niveles. En los pacientes cirróticos el hígado no produce suficiente cantidad de sustancias que actúan en la coagulación de la sangre por lo que, si existe una herida, por pequeña que sea, ésta puede sangrar sin que los mecanismos de control sean eficaces como para que se produzca el taponamiento. Es frecuente que los pacientes sangren por las encías o por la nariz, o que tengan hematomas ante pequeños golpes.

Se suele dar vitamina K por vía oral o inyectada para intentar mejorar la coagulación de la sangre. Es muy importante que los pacientes eviten los cortes o los golpes importantes y todas las situaciones que les expongan a un alto riesgo de producirse una herida. Es preferible el afeitado con máquina eléctrica, por ejemplo, antes que las cuchillas de afeitar.

Episodios de ascitis. La acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis. El paciente puede notar aumento del perímetro abdominal (como si se hinchara) e incluso puede ganar peso. En ocasiones esto se acompaña de aparición de edemas (hinchazón) de las piernas.

La ascitis se puede tratar con restricción de sodio (dietas pobres en sal), medicamentos que hacen orinar más al paciente (diuréticos) y le ayudan a eliminar líquidos retenidos. También puede tratarse con la extracción del líquido mediante punción en la tripa con una aguja que se conecta a un sistema por el que va drenándose el líquido. Esta última forma es más rápida puesto que puede llegar a eliminar más de 8 litros en una sola sesión (se necesitan muchos días de tratamiento con diuréticos para eliminar esta cantidad), aunque más molesta. Se reserva para las situaciones en las que el líquido produzca distensión en el abdomen y dolor.

Peritonitis bacteriana. Algunas veces el líquido que hay en el abdomen (líquido ascítico) puede infectarse, lo que puede producir fiebre, dolor abdominal y descompensación de la situación del paciente. Ocurre con más frecuencia cuando la enfermedad está avanzada y el líquido no tiene casi proteínas que puedan defenderse de las bacterias. Se trata con antibióticos y en algunos casos (si las peritonitis son frecuentes o el riesgo de que vuelvan a aparecer muy alto) se da al paciente antibióticos de forma prolongada para evitar que aparezcan de nuevo.

Encefalopatía hepática. La causa concreta de esta complicación no se conoce. El hígado, que actúa en condiciones normales como un filtro, pierde parte de su capacidad y eso conduce a que se acumulen en la sangre sustancias tóxicas que no han sido debidamente depuradas por el hígado. Parece que el aumento de amoniaco en la sangre podría ser responsable de algunos de los síntomas de este cuadro.

Los pacientes se desorientan, tienen tendencia al sueño y a la confusión y aparecen temblores. La afectación se divide en grados: inicialmente el enfermo puede estar eufórico o deprimido, un poco confuso. En grados más avanzados tiende a dormirse y se desorienta (no sabe donde está, confunde a sus familiares, o no se acuerda de su edad). Si la afectación progresa, el paciente pasa a estar dormido, aunque puede despertarse si se le estimula. El grado más avanzado es el del coma: los enfermos pueden no llegar a despertarse ni con estímulos intensos.

Generalmente la encefalopatía suele aparecer después de algún desencadenante: por ejemplo, una hemorragia digestiva, la sangre se absorbe en el estómago y se aumenta el amoniaco en la sangre. Dietas muy ricas en proteínas, estreñimientos, fármacos etc también pueden contribuir a la aparición de este cuadro.

Para evitar que las bacterias de intestino fabriquen más amoniaco a partir de las proteínas de la dieta se debe reducir el consumo de éstas, se dan antibióticos por boca para que maten las bacterias del intestino y se debe evitar el estreñimiento. Para esto último, los individuos deben recibir laxantes suaves, como la lactulosa, que asegure que hagan una o dos deposiciones al día. En caso de que no sean eficaces debe recurrirse a los enemas.

Esplenomegalia. El incremento del tamaño del bazo se debe al aumento de la presión sanguínea de los vasos que salen del hígado. Su consecuencia más importante es que se destruyen más glóbulos rojos, blancos y más plaquetas de los que es preciso, por lo que los pacientes pueden tener anemia, leucopenia o plaquetas bajas. Por lo general, no se trata de ninguna manera especial, aunque en algunas situaciones es preciso quitar el bazo para controlar los problemas (sobre todo los derivados de las bajadas de plaquetas).

Cáncer de hígado. Las enfermedades crónicas del hígado predisponen a la aparición del cáncer de hígado. Los pacientes con cirrosis tienen muchas más posibilidades de presentar la enfermedad que la población sana. Muchas veces los tumores pasan desapercibidos y los síntomas pueden confundirse con los de la cirrosis. El empeoramiento de una enfermedad estable puede ayudar a sospechar la presencia de un cáncer que se puede diagnosticar con una ecografía, o un escáner. El aumento de una sustancia en la sangre denominada alfa-fetoproteína es sugestivo de aparición de un tumor. El diagnóstico seguro se hace con biopsia hepática (se toma una muestra de la parte del hígado sugestiva de tumor y se mira a través del microscopio. La forma del tejido permite saber si las células son tumorales o no).

Tratamiento:
El manejo de la cirrosis debe ser dirigido a la causa de la enfermedad. Es muy importante el estrecho control de un médico especializado. Los enfermos con infecciones crónicas por hepatitis B y C necesitan antivirales para eliminar el germen responsable.

En el caso de las hepatitis autoinmune la opción indicada es el uso de medicamentos que debilitan las células del sistema inmune del organismo (llamados inmunosupresores o inmunomoduladores).
La dieta es un pilar importante en el tratamiento de la enfermedad. según los expertos debe tener un bajo contenido de proteínas para disminuir la producción de toxinas dentro del organismo (muchas de las cuales son producidas durante el metabolismo de las proteínas) y disminuir los daños sobre el cerebro. También es vital disminuir el consumo de sal para evitar la retención de líquidos y aumentar el consumo de calorías para prevenir la desnutrición. Como recomendación lógica, los enfermos con cirrosis por alcohol deben suspender de inmediato las bebidas embriagantes.
Con respecto a los medicamentos, en algunos casos es necesario utilizar diuréticos y antibióticos, cuando lo ameriten las circunstancias. Lo mismo es válido para la evacuación del líquido del abdomen, indicado si la cantidad es demasiado excesiva. Cuando la enfermedad sea avanzada o presente complicaciones que no puedan ser manejadas por las medidas habituales propuestas por el médico, se debe considerar la posibilidad de un trasplante de hígado. Esta medida terapéutica consiste en colocar, mediante un complejo procedimiento quirúrgico, un hígado sano en lugar del enfermo.

Este hígado normalmente proviene de un donante que se encuentra en muerte cerebral pero cuyas funciones vitales son mantenidas por métodos artificiales. Tales sujetos tienen el resto de sus órganos intactos, los cuales pueden ser donados a un enfermo que los necesita. Se ha logrado también el trasplante de porciones de hígado de donantes vivos, sobre todo en niños.

El mantenimiento del nuevo órgano requiere estricta vigilancia médica y el uso de medicamentos especializados para evitar el rechazo del transplante por parte del cuerpo que lo recibe. Se encuentra en fase de experimentación un tratamiento que consiste en la inyección de genes al hígado enfermo con el objeto de reducir la formación de cicatrices en su interior. Este procedimiento ha sido llevado a cabo con éxito en ratones y los científicos calculan que podría estar disponible para los seres humanos en 5 a 10 años.

Tratamiento de la enfermedad compensada:

Cuando el paciente no tiene ninguno de los problemas comentados previamente se considera que tiene una cirrosis compensada. El hígado es un órgano de gran tamaño que puede seguir desempeñando sus funciones durante bastante tiempo, pues tiene capacidad de regeneración de células que mueren y son reemplazadas por otras nuevas. Es por ello que durante años el enfermo puede no necesitar ningún tratamiento al no tener ningún síntoma.

En estos pacientes compensados debe aconsejarse que lleve una dieta equilibrada, baja en sal y sólo se debe prohibir que tomen alcohol. El reposo en cama no es necesario y la mayoría de los afectados puede llevar a cabo una actividad laboral y social normal.

Los pacientes con cirrosis por virus C pueden recibir tratamiento con fármacos antivirales (interferón y riba virina). Aunque su uso está discutido por la cantidad de efectos secundarios que produce, sí ha demostrado reducir el riesgo de cáncer de hígado, por lo que en determinados sujetos, especialmente pacientes jóvenes y en buena situación física, puede plantearse su uso.

Las hepatitis auto inmunes pueden tratarse con corticoides, que ayudan al reducir los anticuerpos circulantes que atacan al hígado. Los enfermos con hemocromatosis a veces necesitan extracciones de medio litro de sangre cada dos meses para eliminar el exceso de hierro. Los pacientes con riesgo de sangrado por varices recibirán medicamentos como el propanolol para reducir la presión de las venas y evitar el sangrado.

No es recomendable que los pacientes tomen aspirinas o antinflamatorios, por el riesgo de producir retención de líquidos y empeorar la ascitis. Hay que tener mucho cuidado con fármacos como los que se usan para el insomnio, por la depresión, por el riesgo de dormir en exceso al paciente o de favorecer la aparición de encefalopatía hepática.

En pacientes alcohólicos, en los que es frecuente que a causa de una dieta poco equilibrada haya déficit vitamínicos, puede ser útil la administración de vitaminas B y C y de ácido fólico.

El trasplante hepático es una opción terapéutica que debe considerarse en todo paciente con cirrosis hepática avanzada. Sin embargo, muchos enfermos no serán tratados mediante esta técnica. Se indica el trasplante cuando la expectativa de vida de la persona con cirrosis es inferior a la del trasplante, es decir cuando surgen las descompensaciones.

Hay que tener en cuenta que el trasplante es un tratamiento agresivo, de alto riesgo durante la intervención y posteriormente, y que la disponibilidad de hígados, incluso en un país como el nuestro en el que la tasa de donaciones es muy alta, es limitada. Por lo tanto, se debe valorar si el riesgo del transplante es mayor que el de no hacerlo o viceversa. Cuando el paciente comienza con ascitis no controlada, encefalopatía hepática, ictericia intensa, sus expectativas de vida son escasas: ése es el momento de plantearse el transplante. .

Consejos prácticos:

  • La mejor medida para prevenir la cirrosis es el consumo prudente de licor. No más de un trago de una bebida destilada o hasta 2 latas de cerveza al día, y buscar ayuda profesional si este habito esta fuera de control.

  • En lo posible tratar el alcoholismo en sus fases iniciales, antes que ocurra daño al hígado.

  • La vacunación de rutina contra la hepatitis B es una recomendación universal, consulte siempre con su médico.

  • Consulte de inmediato si nota una coloración amarilla en la piel o los ojos, sobre todo cuando está acompañada por fatiga, hinchazón del abdomen y las piernas o pérdida del vello de la piel.

  • Si la enfermedad ya está presente, siga las instrucciones del médico. El enfermo cirrótico debe ser vacunado contra el virus de la influenza y el neumococo para evitar las infecciones pulmonares graves.

  • Comente siempre con su médico el uso de medicamentos o recomendaciones empíricas que usted haya pensado seguir, recuerde que hay una variedad de sustancias y algunos medicamentos que producen cirrosis.

Se debe evitar el uso de drogas interventoras (o únicamente utilizar agujas limpias y nunca compartir otros elementos) para reducir el riesgo de contagio con hepatitis B y C. Algunas investigaciones indican que la hepatitis C se puede diseminar a través del uso de agujas o elementos utilizados para consumir cocaína u otras drogas, por lo que se recomienda evitar el consumo de drogas y no compartir la parafernalia relacionada con esto.

Conclusión:

La supervivencia de los pacientes con cirrosis hepática compensada (enfermos que nunca han tenido ascitis, hemorragia digestiva o encefalopatía hepática) es relativamente prolongada. La mayoría vive más de 10 años. Sin embargo, una vez que la cirrosis se ha descompensado el pronóstico es malo en un periodo corto de tiempo. La probabilidad de seguir vivo tres años después de la descompensación es de solo un 30%.

Es importante el seguimiento de los pacientes para intentar evitar la aparición de complicaciones y las descompensaciones. De ese modo se puede ayudar a que la persona viva más tiempo y mejor. Una vez diagnosticada la cirrosis el enfermo deberá seguir revisiones por su médico de cabecera o especialista que le hará indicaciones precisas sobre su tratamiento, tanto en las fases compensadas como en las descompensaciones.

Algunos individuos precisan, con el tiempo, transfusiones de sangre por la anemia que presentan, o vaciados frecuentes de la cavidad abdominal (paracentesis evacuadora). Cuando esto ocurre con frecuencia es útil programar los tratamientos en función de las necesidades de cada individuo, para evitar que tenga que acudir a urgencias. En muchos hospitales existen unidades denominadas 'Hospital de Día', donde se puede programar la visita del paciente, al que se hacen los análisis y se transfunde sangre o se extrae líquido si es necesario


REFLEXIÒN:

Al investigar acerca de esta enfermedad, pudimos observar que se deben tomar varias medidas de precaución, para que los porcentajes de personas que padecen esta enfermedad disminuyan, empezando con la educación a los menores, para que no se dejen persuadir por el alcohol, que es el principal agente provocador. De esta manera evitar factores psicológicos, tales como, ansiedad, depresión en curso, conflictos en las relaciones interpersonales, baja autoestima, entre otros.

La incidencia del consumo del alcohol y problemas relacionados están aumentando. Datos de muchas fuentes indican que alrededor del 15% de la población argentina son bebedores problema, y aproximadamente del 5% al 10% de los hombres bebedores y del 3% al 5% de las mujeres bebedoras podrían ser diagnosticados como dependientes del alcohol (12,5 millones de personas).