Cinema Paradiso; Guiseppe Tornatore

Cine italiano. Melodrama. Oscar. Globo de oro. Festival de Cannes. Historia del cine. Posguerra italiana. Ennio Morricone. Salvatore Cascio. Marco Leonardi. Philippe Noiret. Totó

  • Enviado por: Aguz
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 7 páginas
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Nuestra Señora de Luján HH. MM.

Lengua y Literatura

1 º “A”

2006

“Cinema Paradiso”

13/11/2006

FICHA TÉCNICA

Título: Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso)

Dirección: Giuseppe Tornatore

Producción: Franco Cristaldi

Año de producción: 1988

Duración: 123 minutos

Guión: Giuseppe Tornatore

Fotografía: Blasco Giurato

Montaje: Mario Morra

Música: Ennio Morricone

Intérpretes

Philippe Noiret (Alfredo)

Marco Leonardi (Salvatore/Toto joven)

Salvatore Cascio (Salvatore/Toto niño)

Jacques Perrin (Salvatore/Toto adulto)

Agnese Nano (Elena)

Antonella Attili (María, madre de Toto)

Leopoldo Trieste (Padre Adelfio)

Editora o distribuidora del video o DVD: co-produción italo-francesa: Les Films Arianne/ Cristaldi Film / TFI Films/ RAI

1.

1) La película se basa en la historia de un hombre que se ha alejado de su pasado y, al recibir un llamado de su madre, se encuentra con sus recuerdos, y debe regresar al pueblo donde se crió, y a su memoria. Su infancia se había visto muy marcada por su amor por el cine, y el llamado de su madre tenía como motivo informarle de la muerte de Alfredo: el operador del cine de su pueblo, de quien había aprendido su pasión y vocación, y a quien había tenido como figura paterna.

El tema de esta película es, esencialmente, el amor por el cine.

2) El mensaje de esta película está bastante implícito, ya que hay muchos factores correspondientes al contexto histórico y social que se expresan indirectamente, como la guerra, los castigos corporales en la escuela, la discriminación post-guerra a quienes apoyaban distintas ideas políticas, pobreza, censura eclesiástica, etc. Desde el ángulo de los protagonistas, dos personas que comparten la misma pasión, el cine, exceptuando que la diferencia de edad le permitió al más joven aprender de la experiencia y los errores del otro. Se ven reflejados también el amor, las pasiones personales y, no tan implícitamente, el temor a recordar un pasado doloroso.

3) La historia se desarrolla en Italia, más específicamente en Giancaldo, un pequeño pueblo en la isla de Sicilia. La época es variada, puesto que se trata de un flashback de 40 años en la historia de un hombre, pero la etapa de la vida de éste en la que más se hace hincapié es su infancia. El año preciso en que ésta transcurre no es mencionado a lo largo de la película pero, sabiendo que trata del final de la segunda guerra mundial, estimamos que es entre 1945 y 1950.

4) En esta película hay varios personajes, de los cuales no se sabe demasiado, pero a través de los detalles uno puede caracterizarlos. Aún así, nos limitamos a caracterizar a los dos protagonistas, Totó y Alfredo.

Salvatore, apodado Totó, es un niño pícaro e intrépido, cuya fascinación por el cine lo embarca en una estrecha amistad con Alfredo, el operador del cine, quien representará una figura paterna para él.

Ya cuando lo vemos joven, podemos notar a un joven más ambicioso, y algo que marcará su caracterización durante esta etapa es la aparición de otro amor aparte del cine: Elena.

Salvatore adulto, es un hombre sencillo de buen pasar económico, y de esta etapa de su vida no vemos demasiado durante la película.

Alfredo, el proyeccionista del cine, es un hombre grande, casado y sin hijos. Es querido en el pueblo y tiene un trabajo importante, es un hombre inteligente y sufre al ver como el cura la censura las películas que el proyecta. Está casado pero no tiene ningún hijo y un hijo es algo que siempre le habría gustado tener, por eso en Totó ve el hijo que el nunca tuvo. Su relación se consolida al compartir la misma pasión, el cine.

5)Los aspectos y detalles presentes a lo largo de toda la película, que pueden caracterizarse de forma generalizada, son varios.

En la mayoría de las secuencias la iluminación es neutra y generosa, por lo general cálida, acompañando a la película en su melancolismo. Esto se alterna con una iluminación algo más opaca, oscura, en aquellas escenas del cine, donde la única luz es la del proyector. El montaje de la película no excede en las transiciones sino que emplea, como recurso de cambio de un plano a otro, el corte. Esto varía en pocas escenas, en las que se quiere dar especial detalle a la similitud entre un plano y otro. Y también cabe destacar que el montaje no es lineal, ya que el orden cronológico de la historia se altera según la trama, ya que la película comienza con escenas de Salvatore adulto, y el resto de la película es un flashback, evocando a los recuerdos de Salvatore.

Dado que la película retrata cuarenta años en la vida de un hombre y un pueblo, hay muchos aspectos que no podemos tratar recurriendo a la generalización, tales como los planos, los simbolismos, etc.

La película comienza con un plano del Mar Mediterráneo, que se va alejando y nos introduce en una casa, que parece ser de buen pasar económico, donde una señora mayor hablando por teléfono intenta contactar a su hijo.

En la siguiente secuencia aparece un hombre con el pelo ya canoso conduciendo un Mercedes por las calles de Roma. Es un hombre bien vestido, que se dirige a su casa. Ya allí, se va desvistiendo con gestos cansados, para acostarse donde una mujer le dice que su madre ha llamado y que le ha dicho que “un tal Alfredo” ha muerto. Esta noticia deja atónito a Salvatore, y al compás de una tormenta va recordando todo. La tormenta es un espacio en off, puesto que uno no ve que está lloviendo, pero se escuchan truenos y se ilumina la cara de Salvatore con la luz de un relámpago.

El cura y la censura, Totó y su curiosidad: primer escena en el cine del pueblo.

La película continúa con un flashback con el que se regresa a la infancia de Salvatore, en ese entonces apodado Totó. Se muestra la rutina del cura, el cual va al cine solo, cuando no hay nadie. Esta escena transcurre en la mañana (cuando no es horario de cine), y el sol entra a raudales por las ventanas, que han de cerrarse aislando al cine del exterior. Se ve a Alfredo, el proyeccionista, preparando los rollos de la película, mientras se pregunta qué es lo que el cura censuraría ese día.

Al fondo del cine podemos ver la figura de Totó, que siguiendo al cura se coló en el cine para ver la película antes de ser censurada. Los que han de ver la película parecen disfrutarla, pero en el momento en el que dos personajes se besan, el cura hace sonar una campanilla, con gesto de indignación, indicando que esa escena debería ser suprimida. Así van pasando los minutos de la película, durante los cuales el rostro del cura cambia de expresión y hace sonar la campanilla en cada escena en la que los personajes se besen.

Esta escena nos muestra el papel de cura como censor en el cine, y el interés latente de Totó por el cine.

El cambio de plano de esta escena a la siguiente se efectúa de una manera muy peculiar: se muestra al cura haciendo sonar la campanilla, pero se oye el sonido de enormes campanadas, y pasa a mostrarse el campanario de una iglesia, desde donde se puede ver toda la aldea.

La casa de Totó.

En la siguiente secuencia podemos ver la humilde casa donde Totó vive con su madre y su hermana. Allí Totó juega con los fotogramas que le ha sacado a Alfredo, observándolos con una lámpara e inventando diálogos. Entre estos encuentra una foto de su padre, y le pregunta a su madre cuándo volvería éste, a lo que ella responde que pronto lo haría, ocultándole la triste verdad de que su padre había fallecido en la guerra.

Esta escena nos muestra varios ítems en cuanto a la realidad de Totó, partiendo desde la humildad de su hogar, hasta la ausencia de su padre fallecido en la guerra, y nuevamente, el interés que demuestra el niño por el cine.

La primera proyección del cine en público.

Esta escena sirve para presentar al resto de los personajes, y se destaca una división entre la locación de las personas en el cine: los burgueses están acomodados en la parte alta del cine, mientras que el pueblo se sienta abajo.

Totó se encuentra fascinado con la mágica imagen del cine, y en ocasiones se intercalan los espacios oníricos con los reales. Esto ocurre cuando, por ejemplo, se proyecta luego de la película un comunicado de guerra que asusta a Totó, que al observar la cabeza de un gran león de cemento, de cuya boca sale el haz lumínico del proyector, imagina que éste león tiene vida.

Esto nos demuestra cuán asombrado quedaba por el cine, y cuánto influían las escenas en su percepción, siendo que el cine no sólo lo encantaba, sino que también lo asustaba.

Otro detalle de esta escena, es cuando se muestra el sector donde se hallaban sentados los niños y se enfocan, con un plano medio que se desplaza lateralmente, los pies de cada uno hasta llegar a unos que no alcanzan a tocar el suelo, dando a entender que era más pequeño que el resto: era Totó.

Totó y Alfredo, el comienzo de una relación más estrecha.

Totó, que se encontraba volviendo de una procesión con el cura (de quien era monaguillo), finge no poder caminar más para que Alfredo lo lleve en su bicicleta. Se muestra el paisaje, y a Alfredo llevando al niño en el canasto de su bicicleta, mientras ambos charlan. Totó le pregunta por su padre, a lo que Alfredo menciona el parecido que tenía con el actor Clark Gable.

Esta escena nos da la noción de que, en el desarrollo de la película, Alfredo representará una figura paterna para Totó.

Al llegar a la casa de Totó, encuentran a la madre de éste en la puerta con su hija, llorando, exclamando que todo se había quemado: los fotogramas que Totó había observado con la lámpara se habían recalentado dentro de la lata y provocado un incendio. La madre de Totó, afligida y consternada, hizo prometerle a Alfredo que no lo dejaría entrar nunca más ala sala de proyección.

Hay una secuencia que termina de unir a Alfredo y Totó, y es cuando ambos están haciendo el mismo examen de graduado escolar (ya que Alfredo no había hecho la primaria cuando era chico). Alfredo encuentra que hay algunos ejercicios que no puede hacer y necesita la ayuda de Totó, quien se la brinda, a cambio de que lo deje entrar en la cabina de proyección. Seguido de esto, se muestra una escena en la que Totó esté aprendiendo a usar el proyector y a marcar la censura en las películas, dando a entender que el pacto se llevó a cabo.

Cuando les llega el comunicado de que el padre de Totó a fallecido, él y su madre van caminando por las calles de una ciudad destruida (secuelas de la guerra), y se muestra cómo el gesto de tristeza en su rostro cambia por una sonrisa cuando ve un afiche de una película de Clark Gable, a quien, según Alfredo, su padre se parecía.

Cambio abrupto y dramático en la historia del Cine Paraíso.

Un hecho que cambia por completo la película es cuando la cinta de celuloide se incendia, y quedando Alfredo atrapado en la cabina, su destino cambia drásticamente. Totó es quien lo salva, pero aún así el cine queda destruido.

El pueblo se lamenta la pérdida, pero un habitante apodado “el napolitano”, que había ganado la lotería recientemente, reconstruye el cine, convirtiéndolo en el Nuevo Cine Paraíso, cuyo nuevo proyeccionista sería Totó.

Esta escena muestra los cambios que hay de una construcción con la otra. El nuevo cine tiene butacas, un proyector más sofisticado y una cabina mucho mas moderna. Y desde el lado cinematográfico, los personajes ya se besan, hay películas en color y, obviamente, un proyeccionista mucho mas joven.

El trágico accidente dejó ciego a Alfredo, quien fue a visitar a Totó a la cabina del nuevo cine. En un momento, Alfredo se acerca al niño y le toca la cara, y al correr sus manos se muestra a un joven adolescente: Totó años después.

Este es el final de la primera parte de la película, en la que se muestra a Totó de niño. Esta parte transcurre de forma más lenta, y está contada desde el punto de vista de un niño, y ha de adelantarse cronológicamente cuando desaparece el Totó niño y aparece el Totó joven.

Totó encuentra otro amor aparte del cine: Elena.

Totó comienza a interesarse por el cine, y con una pequeña cámara empieza a grabar hecho cotidianos del pueblo, hasta que un día, mientras filmaba, encuentra a una joven rubia de ojos azules, Elena, de quien se enamora inmediatamente.

Elena era un amor imposible, y en una de sus charlas con Alfredo, éste le cuenta la historia de un soldado que esperó por el amor de una mujer durante noches y noches. Totó siguió los pasos de ese soldado del que Alfredo le contó, y así luego de muchas noches consiguió el amor de Elena.

Estas escenas, intercaladas con las que muestran a Totó trabajando en el cine, nos permiten ver el aspecto mas convencional del amor: el de un hombre por una mujer, en contraposición al amor de Totó por el cine.

Totó se aleja de su hogar.

El tiempo pasa, y Totó se irá haciendo mayor, abandonará el pueblo para realizar el servicio militar, y al volver se encontrará diferente. Alfredo lo convencerá de abandonar la aldea, para ampliar sus horizontes y dejar atrás un pasado que no le permitiría avanzar, sino caminar hacia un futuro más próspero. Tras la partida de Elena a un lugar que desconoce, Totó decide seguir el consejo de Alfredo y abandona el pueblo. Su madre, su hermana, Alfredo y el cura lo despiden en la estación de tren. Se filma a quienes fueron a despedir a Totó desde el tren en movimiento, es decir, desde su perspectiva.

Este es el final de la segunda parte de la película, en al que se muestra a Totó de joven. El hilo conductor que le da ritmo a la película en esta parte es su relación con Elena, y culmina cuando el consigue el amor de ella. El momento de esta parte de la película en el que ésta toma un ritmo mayor, es cuando se los ve a ambos paseando por diferentes lugares de la isla. El final de esta parte de la película (obviamente más corta que la anterior), se da cuando la relación de Totó con Elena se ve obstaculizada por la ida de Totó al servicio militar, puesto que cuando él vuelve, ella se había mudado.

Salvatore vuelve a Giancaldo tras la muerte de Alfredo.

Esta secuencia vuelve al tiempo presente, mostrando el contraste de que la última vez que Salvatore estuvo en Giancaldo, treinta años atrás, partió hacia la ciudad en tren, y hoy regresa en avión. Su madre lo recibe con amor. Su habitación sigue igual, lo que empieza a evocar recuerdos cuando ve su proyector y sus fotos de niño, de las cuales una era con Alfredo.

Totó acompaña a la viuda al entierro de Alfredo, y se ve reflejado en el cambiadísimo pueblo, cuyos pobladores han avanzado en edad, y por ende presentan arrugas y cicatrices en sus rostros, cambios en su vestimenta y peinado, etc.

Esta escena tiene como objetivo señalar el paso del tiempo y su incidencia en los personajes.

Su rostro demuestra mayor tristeza cuando al tornar la mirada ve el viejo Cine ya destruido. Decide acercarse a él y entrar, provocándole una tremenda melancolía debido a los recuerdos de su infancia y el progreso de su vocación. Aquí se hace un plano general oblicuo, que filma panorámicamente el interior del cine.

El final.

Totó abandona de nuevo el pueblo de su infancia pero se lleva consigo un regalo del viejo Alfredo, y al llegar a Roma lo ve solo en un cine privado, con lágrimas en los ojos: estaba viendo los besos que Alfredo había cortado de cada película censurada, los besos que le habían robado al cine.

Este es el final de la tercera y última parte de la película (por ende, es el final de la película también), y es cuando nos encontramos con Totó ya adulto: Salvatore. Esta es la parte más corta de la película pero, no obstante, es la de ritmo más pausado, puesto que es el momento en que se recuerda el resto de la película.

2. Reflexión. Esta película nos resultó muy emotiva puesto que, teniendo recursos obviamente tristes a los que recurrir, no hizo hincapié en las desgracias típicas ni fue a los lugares comunes, sino que nos las mostró con pequeños detalles, dejándonos como espectadores la posibilidad de percatarnos de ellos o no. Una película que tiene un complemento realista muy importante, mostrando problemáticas sociales recurrentes a la época pero, sin embargo, no deja de mostrar escenas pícaras, donde pequeños toques permiten que una sonrisa se esboce en el rostro de quien los vea.

Nos muestra las dos caras del amor: el convencional, el de un hombre por una mujer, y el amor por el cine. Fue, por decirlo de alguna manera, una película distinta, que nos abrió paso a descubrir por nosotros mismos qué análisis o crítica social hacer.