Ciencias Sociales

Ciencia. Filosofía. Terminología. Objetivos. Sociedad. Disciplinas

  • Enviado por: Ireth Tasatir
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 8 páginas

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CIENCIA

Nuestra hipótesis, referida por la practica y la observaion se orienta a conceptuar a este terreno en disputa, directamente involucrado en las cuestiones referidas a lo social, y por tanto, por fuera del campo de las relaciones economicas.

Este campo de conflictos y enfrentamientos en el ambito de lo social, se desenvuelve en un momento historico en que el segmento mas concentrado de la clase capitalista a nivel mundial, se ha apropiado del Estado y se encuentra en condiciones de poner a la Universidad y a los universitarios al servicio exclusivo de sus intereses y bajo las condiciones políticas y sociales generales que su dominio genera.

Ciencia

Término que en su sentido mas amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en cualquier campo,pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable. La búsqueda de conocimiento en ese contexto se conoce como “ciencia pura”, para distinguirla de la “ciencia aplicada”—la búsqueda de usos prácticos del conocimiento científico y de la tecnología, a través de la cual se llevan a cabo las aplicaciones.

Es un proceso de adquisición y refinado de conocimiento empírico asi como la organización de dicho conocimiento. La ciencia se ocupa exclusivamente del estudio del universo natural.

Muchos científicos consideran que la investigación científica debe ajustarse a un cierto metodo, el metodo científico, un proceso para la adquisición de conocimiento empírico. La ciencia puede a su vez diferenciarse en ciencia basica y aplicada, siendo esta ultima la aplicación del conocimiento científico a las necesidades humana y al desarrollo tecnológico.

Los esfuerzos para sistematizar el conocimiento se remontan a los tiempos prehistoricos.

Entre los filosofos, la filosofia de la ciencia ha sido siempre un problema central; dentro de la tradición occidental, entre las figuras mas importantes anteriores al siglo XX destacan Aristóteles, Immanuel Kant y John Stuart Mill. Gran parte de la filosofia de la ciencia es insociable de la epistemología, la teoría del conocimiento, un tema que ha sido considerado por casi todos los filósofos.

Filosofía de la Ciencia

Realismo e instrumentalismo. Objetividad y relativismo. Definición de Ciencia. El conocimiento científico. Filosofia de la ciencia, investigación sobre la naturaleza general de la practica científica. La filosofia de la ciencia se ocupa de saber como se desarrollan, evaluan y cambian las teorias científicas, y si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las entidades ocultas y los procesos de la naturaleza. Su objetivo es tan antiguo y se halla tan extandido como la ciencia misma. Algunos científicos han mostrado un vivo interes por la filosofia de la ciencia a los filosofia y han preferido seguir “haciendo ciencia” en vez de dedicar mas tiempo a considerar en terminos generales como se “hace la ciencia”. Entre los filosofos, la filosofia de la ciencia ha sido siempre un problema central; dentro de la tradición occidental, entre las figuras mas importantes anteriores al siglo XX destacan Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant y John Stuart Mill. Gran parte de la filosofia de la ciencia es indisociable de la epistemología, la teoría del conocimiento, un tema que ha sido considerado por casi todos los filosofos .

Terminología de la ciencia

Los terminos modelo, hipótesis, ley y teoria tienen significados distintos en la ciencia que en el discurso coloquial.

Objetivos de la ciencia

A pesar de la creencia popular, el objetivo de la ciencia no es responder todos los interrogantes. El objetivo de las ciencias físicas es responder únicamente aquellas preguntas pertenecientes a la realidad física. La ciencia no puede enfrentar todas las preguntas posibles, las ciencia no puede ni se ocupa de producir verdades absolutas.

Influencia de la ciencia en la sociedad

Dado el caracter universal de la ciencia su influencia se extiende a todos los campos de la sociedad. Desde el desarrollo tecnológico a los modernos problemas de tipo jurídico relacionados con campos de medicina o la genetica. Permite abordar temas de gran calado social como el Proyecto Genoma Humano y de implicaciones morales como el desarrollo del armamento nuclear.

La investigación científica moderna requiere en ocasiones de importantes inversiones en grandes instalaciones como grandes aceleradores de particulas (CERN) la exploración espacial, o la investigación de la fusion nuclear en proyectos como ITER. Los logros científicos conseguidos lleguen a la sociedad.

Disciplinas científicas

El epistemologo aleman Rudolf Carnap que fue el primero en dividir a la ciencia en ciancias puras, ciencias aplicadas y ciencias sociales o humanas.

Ciencias puras o formales

Por contraposición a las ciencias aplicadas, son aquellas que no tienen en cuenta su aplicación practica. Utilizan la deducción como metodo de búsqueda de la verdad.

Lógica

Matemáticas

Ciencias aplicada o fáticas

En ellas se encuadran las ciencias naturales que tienen por objeto el estudio de la naturaleza. Siguen el metodo científico

  • Astronomía

  • Biología

  • Física

  • Química

Ciencias sociales o humanas

Son todas las disciplinas que se ocupan de ls aspectos del ser humano- cultura y sociedad- no estudiados en las ciencias naturales. El metodo depende de cada disciplina particular.

  • Antropología

  • Historia

  • Psicología

  • Sociología

  • Economía

  • Demografía

Nuestra hipótesis, refrendada por la práctica y la observación se orienta a conceptualizar a este terreno en disputa, directamente involucrado en las cuestiones referidas a lo social y, por tanto, por fuera del campo de las relaciones económicas.

Este campo de conflictos y enfrentamientos en el ámbito de lo social, se desenvuelve en un momento histórico en que el segmento más concentrado de la clase capitalista a nivel mundial, se ha apropiado del Estado y se encuentra en condiciones de poner a la Universidad y a los universitarios al servicio exclusivo de sus intereses y bajo las condiciones políticas y sociales generales que su dominio genera.

De allí que las nuevas oligarquías académicas libren una lucha por imponer su hegemonía en la conducción académica de la universidad y los institutos de investigación, estableciéndose una contradicción entre los intereses que sirven estos nuevos funcionarios y las expectativas e intereses de franjas de la población estudiantil en tanto éstas expresión, de intereses económico-sociales de grandes franjas del campo popular y nacional.

Esta lucha y contradicción al interior de esta institución de carácter estatal, es reflejo de las luchas y contradicciones a nivel social general.

El ejercicio de esta política académica, guarda relación con un campo de fuerzas en el que se dirimen, desde el punto de vista estratégico, la construcción de dos tipos de sujeto y de relación social. La que propugna el profesionalismo individual y la que propone el desarrollo de un proceso de construcción de conocimiento acerca de lo social que implica en su desenvolvimiento, el desarrollo de la teoría social y la emergencia del intelectual en tanto personificación de una función social.

El profesionalismo implica la formación de especialistas, aptos para ocupar la posición de funcionarios dentro de aparatos de carácter burocrático, en función de garantizar la reproducción de las relaciones de poder establecidas y, por el contrario -sin que necesariamente implique inmediatamente la negación de esas relaciones de poder, aunque sí paso necesario para el momento de su crítica- la producción de conocimiento acerca de lo social, exige un sujeto en estrecha imbricación con el proceso del desenvolvimiento de la sociedad en su conjunto, desarrollando la teoría social, por medio de una sensibilidad crítica positiva acerca de los procesos sociales.

Es así como estas dos estrategias implican un campo específico de relaciones sociales y un orden específico de las mismas.

Esta línea de enfrentamiento se expresa por medio de dos alianzas de clases, diferenciadas socialmente a su interior, constituyendo el terreno en disputa el que, desde sus inicios se encuentra en el campo de las relaciones de poder.

Es por ello que esta forma de abordar el problema nos introduce directamente a las cuestiones del poder y a la relación estado-sociedad, como así también al papel y función que cumplen los intelectuales en la actual sociedad capitalista, los que por la posición que ocupen en el sistema institucional político y social, serán orgánicos a la hegemonía o, críticos a la forma como se implementa esa hegemonía y a la hegemonía misma.

Es esta diferenciación en relación a este conjunto social, la que se expresa en los alineamientos políticos y sociales, dentro de un proceso más general de luchas económicas, políticas y sociales, que implican comportamientos específicos de los distintos elementos que constituyen y componen a la sociedad.

Pero, la forma como se organiza todo el sistema institucional político-social y el ejercicio de la hegemonía de una clase en detrimento de otra en cada momento, no es otra cosa que expresión de la fase por la que transita el capital y el grado de desarrollo alcanzado en extensión y profundidad, por las relaciones sociales de carácter capitalista.

El proceso general de producción y destrucción de relaciones sociales, materiales y no materiales, guarda relación con el desarrollo de las fuerzas sociales productivas, en donde el conjunto produce conocimiento en forma colectiva que luego se formaliza tomando forma de ciencia.

A su vez, esta ciencia se realiza individualmente por medio de un mecanismo de apropiación, quedando ese conocimiento histórico en función exclusiva del capital.

Esta contradicción se presenta en toda la vida social y se hace efectiva en el ámbito universitario, en donde lo que hoy se manifiesta es simplemente el reflejo de lo que sucede en la sociedad y, en lo que refiere al campo de las ciencias sociales, lo que se intenta imponer es que éstas estén al servicio exclusivo del dominio político y social del bloque de poder dominante.

Esto, por otra parte, siempre fue así. Lo diferente hoy día es que prácticamente no queda espacio para el desarrollo del conocimiento con autonomía y creatividad, habida cuenta que el control monopólico de todas las instancias de la sociedad se ha incrementado a grado tal que obstaculiza la posibilidad de la emergencia de iniciativas por fuera de ese mando único y centralizado.

En apretada síntesis, éstas serían las condiciones objetivas en las que se desenvuelven hoy día las ciencias sociales y la política universitaria en general.

Retomando el tema del sistema institucional. Sabido es que su proceso de constitución y desarrollo debe ser observado atendiendo a su doble manifestación la que, por otra parte, lo constituye en sistema. Atendiendo a su forma y atendiendo a su contenido.

La forma que asume en determinado momento, hace a la composición social de la alianza de clases específica en cada período histórico y, su contenido, guarda relación con la meta a alcanzar, que constituye períodos históricos diferentes en cuanto al uso instrumental de ese sistema institucional por parte de una alianza que ha logrado permanencia en el tiempo.

Todo este movimiento tiene como sustento la fase que recorre el capital, dentro de un ciclo en donde históricamente fueron dominantes las relaciones mercantiles abriendo paso al dominio de las relaciones industriales las que en su desenvolvimiento, constituye el momento y la emergencia del dominio de las relaciones del capital financiero.

Esta fase de dominio del capital guarda relación directa con la forma como se organizan las alianzas de clases, la relación de fuerza entre fuerzas sociales y las porciones de intereses de clase que esa forma de estado institucionaliza, legalizando -las que subordina y las que excluye- variando según de qué período histórico se trate.

Esto nos conduce al campo de problemas acerca de la relación entre legalidad de intereses económico-sociales y legitimidad del sistema institucional para los distintos grupos sociales que forman parte del sistema institucional en su conjunto.

Esquemáticamente y a título de ejemplificación, podemos afirmar que la actividad del movimiento obrero en lucha expresa y realiza por medio de su lucha, la necesidad de la conquista de la legalidad de sus intereses dentro del sistema institucional, legalidad que luego toma forma de legislación y, a su vez, la conquista de esta legalidad, crea las bases de legitimación de ese sistema institucional por parte del movimiento obrero, acompañado por el hecho de que el reconocimiento social de sus intereses crea las condiciones de ruptura de su aislamiento político y social en relación al conjunto de la sociedad.

En el otro extremo, la clase capitalista representada por los gobiernos del Estado, implementa medidas que tienden a reducir, hasta llegar a alterar, el grado de representatividad de intereses del movimiento obrero, alterando la legalidad burguesa constituida en un momento anterior, legalizando así el interés estratégico de la fracción capitalista más concentrada que ha emergido de esta relación de intereses antagónicos, creándose así las condiciones de una crisis de carácter institucional.

Así es como se establece la contradicción entre lo viejo institucionalizado y lo nuevo que emerge, inicialmente legal pero ilegítimo socialmente.

Esta nueva legalidad en las condiciones sociales generales que impone el bloque de poder es una meta de carácter estratégico aunque implique una pérdida de legitimidad política y social del sistema en su conjunto y, esto nos conduce a un dilema a resolver en relación a los regímenes de carácter electoral parlamentario y de partidos.

Esta situación plantea un dilema que se basa en un problema de orden social y que consiste en determinar, ¿cuál es la legalidad legítima?

Haciendo abstracción de los distintos períodos históricos que hacen a la historia del sistema institucional político y social, podemos decir que todo el movimiento envuelve intereses económico-sociales diferenciados y en donde lo que está en juego es el sistema institucional mismo, librándose una lucha por medio de dos fuerzas. Una que intenta expandir la representatividad de sus intereses al máximo posible, los que luego aparecen formalizados en la legislación y la otra, que intenta contraer esos intereses al mínimo, para que se puedan expandir los suyos.

En este juego y según los momentos históricos, las clases sociales fundamentales se desplazan, según quien tenga la iniciativa, cambiando de posición. Es decir, su objetivo es expansivo o defensivo.

Ahora bien, ¿cuáles son estos intereses? ¿Sobre qué se asientan? ¿De dónde brotan?

Creemos que guardan relación con el desarrollo de las fuerzas sociales productivas de la sociedad, de las que brotan las aspiraciones de todos los hombres y en donde es la disputa por el usufructo de los beneficios de este sistema, la que establece la lucha de los hombres divididos en clases sociales y, en donde, la tendencia es cada vez más al mayor usufructo por parte de la clase propietaria de los medios de producción y de vida y, cada vez menos, la participación en esos beneficios de sus productores, dentro de un cuadro de situación en donde cada vez más quedan grandes masas de población como población sobrante para el capital y su contrapartida, con un escaso y casi nulo grado de representatividad de sus intereses en el sistema institucional, político y social.

De donde se desprende que la lucha entablada por la distribución de la riqueza socialmente producida, la que se encuentra concentrada cada vez en menos manos, es el resultado de esta distribución, basada en la apropiación de la ciencia por parte del capital y, no al revés.

Esta es la base sobre la que asienta la lucha de clases, en la que desde sus inicios el sistema institucional -del que la Universidad forma parte- es el terreno en disputa.

Así es como si tenemos como dimensión al régimen de producción capitalista, se nos hace observable el sistema institucional.

A su vez, si observamos al sistema institucional en su conjunto, esto nos conduce a los problemas del Estado, a partir de la relación establecida entre el centralismo de carácter orgánico, basado en el sistema electoral parlamentario y de partidos y el centralismo de carácter burocrático y su contradicción, la que se manifiesta de diferente manera según la fase en que se encuentre el desarrollo del capitalismo en general y en donde, según de qué período histórico se trate, predomina uno en detrimento del otro.

En la etapa actual, en que el desarrollo del capital industrial en condiciones monopólicas tomó forma de capital financiero y éste, con el transcurso del tiempo logra apropiarse del estado y ponerlo en función de ese tipo de capital, ha logrado alterar las condiciones sociales generales a tal grado, que la imposición de sus condiciones establece una crisis de los partidos políticos, de los cuadros políticos y una alteración en el orden de las relaciones sociales donde prima lo burocrático en relación a lo político.

Son estas condiciones objetivas las que crean, como tendencia, la formación de funcionarios aptos para este nuevo ciclo y, a su vez, la necesidad de la cooptación de intelectuales puestos en función de funcionarios del Estado o de partido.

Acompaña a este proceso la ruptura de las mediaciones entre Estado y masas de población, mediación que hacían efectiva los cuadros políticos, quedando ahora las relaciones políticas circunscriptas a una relación entre aparatos, vaciados de contenido social y, detrás, la masa de población.

Es este cuadro de situación el que plantea la necesidad de democratizar la fuerza material del Estado, proceso de democratización que implica una lucha que requiere de cuadros sociales, políticos e intelectuales y, una ruptura.

Y esto nos conduce al problema del poder. Si el proceso de formación de profesionales se basa en la parcialización, fragmentación del conocimiento, obstaculizando el proceso de construcción de conocimiento que hace a una totalidad concreta, va de suyo que se basa en un poder que no construye conocimiento creando poder, sino que se circunscribe a un saber profesional de un poder ya establecido y que se supone para siempre y desde siempre.

Por lo tanto, de lo que se trata no es sólo de un problema del poder sino de un poder de qué tipo. Es decir, ¿asentado sobre un saber profesional o en un proceso de construcción de conocimiento que hace a la socialización del poder?

Una aproximación a la creación de condiciones no solo de existencia sino también de reproducción de las condiciones de existencia de este poder, basado en un proceso de construcción de conocimiento, sería incorporando a la reflexión, como campos de problemas, todas las luchas, necesidades y aspiraciones de nuestros pueblos. Como ellos encarnan las raíces de todos los problemas, a partir de aquí se crearían las condiciones de construcción de una conciencia científica y tecnológica acorde a sus necesidades de desarrollo, estableciéndose así la relación pueblo y ciencia.

La relación pueblo y ciencia es el prerrequisito para una sociedad más humana, progresista y democrática, ya que garantiza que el fin último de toda acción del hombre sea el hombre mismo.

¿Cómo constituir una situación de relación de fuerzas en condiciones favorables para la articulación pueblo y ciencia? ¿En el marco de que política esto se haría efectivo? Y ¿Por qué medio lograría materializarse?

Creemos que la primera tarea que se nos plantea, consiste en llegar a una caracterización -compartida en líneas generales- del momento por el que transitan las sociedades hoy día y esto nos permitiría iniciar el proceso de conceptualización del momento, conceptualización que implica un sistema de problemas de orden científico el que se desprenden grandes campos temáticos y, lo más importante, su ordenamiento.

Desde nuestra perspectiva pasa a ser central el análisis del estado, tanto práctico como teórico, entendido éste como el estado de las relaciones de poder entre las clases sociales organizadas en fuerzas sociales en determinado momento.

El punto de partida es lograr determinar el movimiento de lo orgánico mismo, lo que nos exige hacer observable a la sociedad en tanto sujeto social que personifica a ese organismo el que puesto en el terreno del conjunto de las relaciones sociales en juego nos permite constituir la totalidad problemática con sus múltiples determinaciones.

Este punto de partida se constituye en nuestro punto de apoyo para incorporar a la Universidad los problemas y las aspiraciones de nuestros pueblos, construyendo conocimiento acerca de la realidad social, haciendo posible la emergencia del intelectual con sensibilidad crítica positiva, siendo éste la mediación entre pueblo y ciencia.

Pero, para que esto sea posible, debe establecer una ruptura con las mediaciones que establece el sistema institucional vigente por medio de una relación única entre pueblo y ciencia. Pueblo y Ciencia deben ser los dos polos de una relación -nacional y popular- que éste personifique por medio de su actividad.