A lo largo de los últimos 21 años (1981 a 2,001) he abordado y trabajado de manera teórica y práctica, contenidos, metodologías y eventos relacionados con las ciencias sociales y he adaptado elementos provenientes de la gerencia empresarial, social y política como nuevas disciplinas que se ubican en la frontera entre las ciencias sociales estrictamente consideradas y la administración de empresas, la economía y la administración pública.
En los años más recientes (1,995 en adelante) desarrollo con más fuerza la presencia del desarrollo sostenible que comprende la ecología y el aspecto étnico (interculturalidad y resolución de conflictos y la espiritualidad) y el género.
Acorde a la evolución del conocimiento y la práctica humana, hay una interrelación y adaptación de las ciencias sociales en su ámbito del desarrollo social, la gerencia social y política y el desarrollo empresarial, en tanto que ambos se interinfluyen y se articulan en la relación del Estado, el Mercado y la Sociedad Civil.
En este tipo de análisis se evidencian con mucha claridad las contradicciones fundamentales de la sociedad, especialmente los de carácter económico. El análisis estructural se dirige a descubrir la lógica de una formación social, en este caso la sociedad guatemalteca, en ocasiones la de otros países de Latinoamérica y en su caso, el nivel internacional que determina el rumbo de muchas políticas públicas y sociales desde centros hegemónicos de poder mundial.
El análisis de coyuntura sirve fundamentalmente para contar con elementos suficientes que nos permitan anticipar la evolución inmediata de un proceso social en el marco de su tendencia de desarrollo a largo plazo.
Por eso mismo, no puede quedarse en una mera descripción que sirva tan sólo para conocer la situación actual y nada más. Más allá de un ejercicio intelectual, su utilidad estriba en -una vez hecho el análisis poder tomar decisiones políticas y orientar la acción para incidir en el comportamiento del proceso-.
Tratan de superar las apariencias e ir a la raíz de las problemáticas u objetos de estudios.
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Aspectos sociales y culturales. Las ideas que nacen de las relaciones sociales y que pueden servir para encubrir o descubrir la verdad.
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Aspectos políticos: se refiere al tronco que mantiene las relaciones sociales dentro de un orden establecido mediante leyes e instituciones.
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Aspectos económicos: son las raíces que mantienen nuestra sociedad, son las actividades de producción de riqueza.
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Las consecuencias: los resultados que se provocaron a raíz de las decisiones tomadas (aspectos sociales y culturales, políticos y económicos).
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Las perspectivas: esto incluye los responsables, la educación, promotores alternos, aciertos.
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Las propuestas de alternativas: cómo se debería manejar la situación en beneficio de la comunidad.
¿Qué es el análisis de coyuntura?
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Entendemos por análisis: la reconstrucción teórica y real de la cosa u objeto que queremos estudiar.
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Entendemos por coyuntura: un corte en el momento actual o en el presente del desarrollo de la totalidad social o estructural, desde el punto de vista de la correlación de fuerzas,
El análisis se hace al calor de los acontecimientos, con la presión de nuevos hechos que empiezan a desarrollarse y antes de terminar el estudio de ciertos sucesos. A estos le siguen otros que exigen también un análisis detenido pero no se llegan a hacer.
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El análisis coyuntural es un campo preferentemente hipotético, en el que incluso algunas hipótesis son fácilmente desechadas, por la presión de las fuerzas sociales que exigen otra nueva hipótesis sobre la correlación de fuerzas. Generalmente los periodos coyunturales son de corta duración.
El análisis de coyuntura debe tener estos elementos:
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Ser una labor sistemática y permanente
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Estar íntimamente relacionado con un análisis de estructura.
Si consideramos el análisis de coyuntura como un ejercicio intelectual de un solo periodo (como hacerlo solo cuando hay momentos de crisis) y no permanentemente, podremos aceptar que no va a las causas sino sólo a la descripción.
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En cambio, cuando el análisis de coyuntura está ubicado explícitamente en el estructural y se hace sistemática y permanentemente, se expresa bajo la forma de un esfuerzo hipotético sólido dirigido a diagnosticar y a explicar la correlación de fuerzas.
¿Cuál es el objetivo del análisis coyuntural?
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Recuperar la correlación de fuerzas en un momento de una situación social o institucional generada por un acontecimiento.
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Ver las cosas de una manera más profunda, con más detalle, fijándose en todos los elementos que las integran y que son razón de ser.
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Reconstruir las prácticas sociales e institucionales de la manera como se dieron en un momento dado.
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Recuperar la estrategia y la táctica de los factores sociales en el seno de una sociedad o de una institución para determinar los bloques de poder que se van formando.
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Mostrar la presencia o el ocultamiento de las contradicciones de fondo de una sociedad o de una institución.
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Relacionar los momentos coyunturales con el movimiento profundo de las estructuras sociales o institucionales.
Un análisis de coyuntura a nivel social o institucional es una escena política en donde hay:
Protagonistas: aquellos que hacen posible que se alcancen los objetivos que resultan triunfantes en un momento coyuntural dado.
Aliados: aquellos actores que colaboran con el protagonista para que este alcance los objetivos de sus acciones.
Opositores: aquellos actores que son contrarios a los objetivos del protagonista y que no quieren que éste alcance su cometido, aunque ellos no alcancen sus propios objetivos.
Destinatarios: aquellos actores que recibirán los beneficios de la acción protagonista.
Situación: también las características político-sociales, económicos, educativo-culturales, etc. Juegan un papel ya porque ayudan o estorban al protagonista o a sus opositores.
Dispositivos prácticos de tipo institucional o tecnológico: son las ayudas o instrumentos de todo tipo que los actores utilizan para llevar a la práctica sus propósitos.
El proyecto: son las carencias, deseos o intereses que desatan y movilizan acciones. Se parte de algo que no se tiene y que se quiere adquirir. Casi nunca se declaran, sino que se esconden por cuestiones estratégicas o incluso por no ser conscientes. Aparecen como intereses implícitos.
Qué tenemos que hacer en el análisis de coyuntura
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Separar (en el pensamiento o teóricamente) las diversas fuerzas (partes, actores) que están en contradicción.
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Comprender la articulación, o dicho de otra manera, la relación entre procesos. Es decir, detectar la unidad que se da entre la diversidad de elementos.
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Concluir cómo se enfrentan los diferentes actores
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Anticipar (análisis de escenarios) supone una característica básica del proceso de conocimiento: la capacidad de prever con anticipación lo que pudiera suceder.
El análisis de coyuntura típico se refiere a una totalidad nacional. Sin embargo, en la práctica analítica se ha ido imponiendo el estudio de regiones y de localidades, entendiendo por región un subconjunto al interior de un Estado- Nación.
Es importante mencionar que el análisis de la coyuntura como estudio en y del presente está incluido necesariamente en el futuro: como anticipación de las posibilidades de transformación o conservación de las relaciones sociales.
El análisis de coyuntura privilegia la investigación de lo político. Si bien el análisis coyuntural tiene como objeto de estudio a la totalidad social, privilegia la investigación de lo político ya que fundamentalmente trata de sustentar, reproducir o reestructurar una formación social o hacia la transformación del bloque histórico.
¿Qué herramientas son necesarias en el análisis de coyuntura?
Para hacer un análisis de coyuntura son necesarias algunas herramientas propias para esto. Son las categorías con que se trabaja:
En cuanto a los acontecimientos:
En un análisis de coyuntura lo importante es analizar los acontecimientos (es decir, los hechos que adquieren un sentido especial para un país, una clase social, un grupo social o una persona).
El peso y la importancia de los acontecimientos son siempre relativos y dependen de la óptica de quien analiza la coyuntura.
En cuanto a los escenarios:
“Las acciones de una trama social y política se desarrollan en determinados espacios que pueden ser considerados como escenarios”.
En cuanto a las relaciones de fuerza:
“Las clases sociales, los grupos, los diferentes actores sociales están en relación unos con otros. Estas relaciones pueden ser de confrontación, de coexistencia, de cooperación y estarán siempre revelando una relación de fuerza, de dominio, de igualdad o de subordinación.
Encontrar formas de verificar esta relación si se quieren obtener conclusiones prácticas del análisis de coyuntura”.
¿Qué pasos son necesarios para el análisis de coyuntura?
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Conocer la realidad.
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Escoger los temas de la realidad que vigilaremos, esto depende de los objetivos e intereses que tiene nuestra organización.
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Aclararnos cuáles aspectos vamos a observar de cada tema.
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Reunimos la información. Lo más recomendable es hacer un resumen de lo que ha pasado, tomando en cuenta, especialmente, las fechas, los actores y los indicadores aquellos elementos de nuestros temas que se pueden contar y que, por tanto, nos pueden ayudar a medir cada variable.
Análisis. Pensar acerca de lo que hemos visto
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ordenamos y elaboramos dos o tres ideas principales. Estas ideas, como veremos más adelante, pueden ser sobre las razones de lo que está pasando o sobre las cosas que podrían llegar a pasar dentro de un poco tiempo.
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revisamos más información, puede suceder que necesitemos la opinión de compañeros de otras organizaciones o información más especializada.
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tratamos de identificar las fuerzas y sus relaciones. Grupo de fuerza, ¿qué quiere? ¿qué busca? ¿quiénes se le oponen? ¿quiénes están a su favor?.
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revisamos nuestras ideas principales. Ya reflexionamos bastante, solos y en equipo. Es el momento de volver a escribir juntos nuestras ideas principales sobre lo que está pasando en esta coyuntura. Ya no se trata de un solo tema.
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Debemos fijarnos ahora en los temas que hayan tenido más importancia en este momento.
Actuar. Comunicar nuestras ideas a más personas de la organización, grupo o institución.
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hacer un informe de la coyuntura. Comunicar nuestras ideas. Este informe tiene como objetivo que quienes lo conozcan tengan una idea más clara de lo que está pasando en este momento. Este informe debe contener ideas y explicaciones. El informe debe constar de tres partes:
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el mensaje principal: las ideas que se quieren trasmitir a las personas que van a conocer el informe.
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El sustento del mensaje: es la información ene la que basamos nuestras ideas, nuestras ideas deben ser apoyados por hechos reales que se puedan demostrar. Además no debe haber contradicciones entre lo que vamos a decir.
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El cierre o las conclusiones. Es la reflexión o reflexiones finales a las que nos llevó el proceso. Para cerrar nuestro informe, podemos llegar a conclusiones definitivas, indicando cuales de nuestras ideas principales han quedado demostradas y cuales no pudimos probar. Pero también podríamos cerrar nuestro informe diciendo que podría pasar si las cosas continuaran determinado rumbo. Para presentar nuestro informe podemos hacer: un boletín, un periódico mural, un sociodrama, una charla, un programa de radio.
Se proponen dos tipos de análisis de coyuntura
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A partir de la situación o del punto de vista del poder dominante.
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A partir de la situación o del punto de vista de los movimientos populares, de las clases subordinadas, de la posición al poder dominante.
El análisis de coyuntura de modo general es un análisis interesado en producir un tipo de intervención política; es un elemento fundamental en la organización de la política en la definición de las estrategias y tácticas de las diversas fuerzas sociales en lucha.
Es muy importante tener claro que un acontecimiento trascendente no necesariamente es un momento coyuntural puede suceder, por ejemplo, que un gran movimiento huelguístico que concluye exitosamente para los obreros no modifique en lo sustancial el equilibrio entre las clases sociales en conflicto.
Al hablar, por tanto, de la coyuntura actual nos estamos refiriendo a la situación que está viviendo una sociedad determinada en el momento presente caracterizada pro una cierta correlación de fuerzas.”
¿Desde qué planos ha sido utilizado el análisis coyuntural?
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como una herramienta para el conocimiento de la realidad
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como instrumento de estudio o análisis
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como método para el abordaje de la realidad política social.
El análisis de coyuntura, si bien puede ser utilizado para medir una correlación de fuerzas en un determinado momento histórico, es fundamentalmente utilizado para la interpretación del aquí y del ahora, es decir, tiene una fuerte sustentación en la interpretación de los hechos que acontecen en el momento actual.
El método del análisis de coyuntura es un conjunto de procedimientos o técnicas que permiten aproximarse al diagnóstico de una determinada realidad social en un momento específico de su evolución histórica o temporal.
II.- GOBERNABILIDAD Y DEMOCRACIA.
Se entiende por 'gobierno' el "conjunto de los órganos a los que institucionalmente les está confiado el ejercicio del poder", o dicho de una manera más precisa, la toma de decisiones jurídicamente vinculantes .
La más conocida de las referencias a la problemática de la gobernabilidad es debida a los autores del Reporte Trilateral , y que pasa por ser el esquema interpretativo básico de la cuestión. En él, la crisis de gobernabilidad consiste en un estado de desequilibrio, o de desfase, entre el mayor volumen de las demandas sociales ("sobrecarga") y las menguadas capacidades de respuesta de los gobiernos democráticos.
Así, "el dilema central de la gobernabilidad de la democracia" es que "las demandas sobre el gobierno democrático crecen, mientras que la capacidad del gobierno democrático se estanca".
La "eficacia", "legitimidad" y "estabilidad" en el ejercicio del poder político aparecen como componentes básicos de la gobernabilidad. De esta manera se puede hablar de 5 expresiones de la gobernabilidad:
Gobernabilidad “ideal”: es un concepto límite que designa el equilibrio puntual entre demandas sociales y respuestas gubernamentales (una respuesta adecuada por cada demanda). El modelo de gobernabilidad ideal tendría como correlato una sociedad sin conflictos ( o con conflictos absolutamente “neutralizados”).
Gobernabilidad “normal”: describe una situación donde las discrepancias (o diferencias) entre demandas y respuestas se encuentran en un equilibrio dinámico, esto es, varían dentro de márgenes tolerados y esperables para los miembros de la comunidad política. Ciertamente, esto no significa que no haya conflictos, cuestiones irresueltas e incluso problemas irresolubles; pero el hecho que importa resaltar es que esas diferencias son aceptadas como tales e integradas en el marco de la relación de gobierno vigente en una sociedad.
Déficit de gobernabilidad: designa un desequilibrio entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental, que es percibido como inaceptable por actores políticamente organizados y que hacen uso eficaz de su capacidad para amenazar la relación de gobierno en una situación dada.
Crisis de gobernabilidad: describe una situación de “proliferación de anomalías”, es decir, una conjunción de desequilibrios inesperados y / o intolerables entre demandas sociales y respuestas gubernamentales.
Ingobernabilidad: es otro concepto “límite” que designa la virtual disolución de la relación de gobierno que une, por ambos lados, a los miembros de una comunidad política.
a) Gobernabilidad y eficacia, la tradición de la razón de Estado.
Esta primera corriente pone énfasis en la dimensión de la eficacia / eficiencia en el ejercicio del poder político, y por ende de la gestión gubernamental, como clave de la gobernabilidad de un sistema social. Para esta versión la gobernabilidad es una propiedad de los sistemas políticos, definida por su capacidad para alcanzar objetivos prefijados al menor costo posible.
En una línea semejante, en las reflexiones del llamado “realismo político”, el problema central de la política pasa por el ejercicio eficaz / eficiente del poder, es decir, por el mantenimiento adecuado del “grado de gobierno” sobre una sociedad.
En este sentido, hay un paralelo esclarecedor entre gobernabilidad, entendida como grado de gobierno eficaz y la conocida noción weberiana de “dominación”.
En primer lugar, el ejercicio eficiente del poder no excluye, sino que incorpora la dimensión del consenso como insumo del procesos de toma de decisiones e implementación de políticas.
En segundo término, el concepto de poder implicado en estas reflexiones no viene definido en términos de una causalidad lineal y mecánica.
b) Gobernabilidad y legitimidad: la tradición del “buen gobierno”.
Desde una perspectiva distinta, las condiciones de gobernabilidad se han vinculado a una más lejana tradición de la justicia y de la legitimidad de un ordenamiento político-social, la tradición del respeto a los derechos humanos y de la obligación gubernamental de proveer el bienestar general, en suma, la tradición del “buen gobierno”.
Al gobierno, Jean Bodino lo ubica en el plano de la legitimidad, en el sentido de que el gobierno ha de actuar conforme a ciertos valores morales de razón, justicia y orden, encontrando su fin último y su justificación en la realización de esos valores.
Posteriormente, con base en el principio de que “el gobierno es para los individuos y no los individuos para el gobierno”, el filósofo británico John Locke defendió la doctrina según la cual el poder gubernamental sólo puede justificarse en la medida que sirva a la más plena realización de los derechos individuales.
Quienes se nutren de esta tradición y ven la gobernabilidad desde el ángulo del “buen gobierno”, destacan la conexión necesaria entre legitimidad y ejercicio del poder, concentrando su atención en el problema de la calidad de la acción gubernamental.
c) Gobernabilidad y estabilidad.
Esta tercera corriente tiene la peculiaridad de ubicarse en un plano intermedio, en una zona de confluencia entre las dos anteriores, y que ha puesto su atención en el antiguo problema del orden político, que en términos propios de la ciencia política contemporánea toma la forma de la cuestión de la “estabilidad”.
En tal sentido, un sistema será más gobernable en la medida en que posea mayor capacidad de adaptación y mayor flexibilidad institucional respecto de los cambios de su entorno nacional e internacional, económico, social y político. De acuerdo con una definición aceptada, podemos entender por estabilidad política la previsible capacidad del sistema para durar en el tiempo.
Para que un sistema sea estable, señala Leonardo Morlino, “debe ser capaz de cambiar adaptándose a los desafíos que provienen del ambiente” puesto que solo “una continua adaptación a la realidad siempre cambiante permite a un sistema sobrevivir.”
Con base en las consideraciones anteriores podemos presentar ahora una definición amplia de gobernabilidad, capaz de integrar los tres componentes básicos a que hicimos referencia. De acuerdo con esto, entenderemos por gobernabilidad un estado de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental.
Los Grados De Gobernabilidad
Todas las sociedades son en alguna medida gobernables, y todas las sociedades tienen, del mismo modo, problemas de gobernabilidad en mayor o menor grado.
El hecho de que no podamos hablar de un nivel “absoluto” de gobernabilidad (o de ingobernabilidad) depende de dos factores claves. Por un lado, el nivel de equilibrio (o de discrepancia) entre demandas sociales y respuestas gubernamentales no puede ser separado de la percepción, los valores o las creencias que tengan los ciudadanos en torno a determinada situación social, económica o política.
Por otra parte, esa situación será calificada como aceptable o inaceptable por parte de actores con algún grado relevante de organización, y por tanto, con posibilidades de hacer un uso eficaz de su capacidad para “amenazar” la relación de gobierno. De este modo, la percepción social y la organización de los diferentes actores son elementos relativos a una sociedad concreta, y están configurados por un patrón histórico de vinculación entre gobernantes y gobernados, entre gobierno y sociedad, ente Estado y sociedad.
Las luces “rojas” y los déficits de gobernabilidad. Hay cierto consenso entre los estudiosos de la cuestión en señalar al menos cuatro áreas donde es posible que surjan problemas de gobernabilidad.
Siguiendo el razonamiento anterior, en cada una de esas zonas pueden encenderse luces “amarillas” o luces “rojas (según el “grado” o la importancia del problema) que nos indicarían la menor o mayo gravedad de los problemas suscitados. Estas cuatro zonas corresponden a las áreas comunes de acción de los sistemas políticas, los cuales pueden ser evaluados de acuerdo con los siguientes patrones:
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El mantenimiento del orden y de la ley, lo que implica que haya una reconocida capacidad del gobierno para mantener o restaurar rápidamente un nivel mínimo de orden; el cumplimiento mínimo de orden; el cumplimiento mínimo de la legislación y de las políticas gubernamentales y la ejecución de las órdenes del gobierno.
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La capacidad del gobierno para llevar adelante una gestión eficaz de la economía.
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La capacidad del gobierno para promover el bienestar social y garantizar servicios sociales mínimamente adecuados.
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El control del orden político y la estabilidad institucional, esto es, la capacidad del sistema político para incorporar, restringir o acomodar -de acuerdo con pautas institucionalizadas- a individuos y grupos que buscan influir en el juego político, con el propósito de permitir el flujo eficaz en la toma de decisiones.
Podemos agrupar en tres corrientes principales los diagnósticos y remedios más conocidos para enfrentar las crisis de gobernabilidad, a saber.
Un primer enfoque encuentra el origen de las situaciones de ingobernabilidad en "una sobrecarga del gobierno político y del Estado, determinada esencialmente por un exceso de expectativas que se presenta, a su vez, como causa y efecto de una excesiva expansión de las competencias y de las funciones del Estado".
Este enfoque es sostenido generalmente por autores cuya orientación ideológica podríamos calificar de "neoliberal" o bien "neoconservadora". Ellos proponen una solución en términos de una estrategia de reducción de las demandas sociales.
Para los autores trilaterales, el desarrollo democrático tiende a generar "una quiebra de los significados tradicionales del control social, una deslegitimación de la política y otras formas de autoridad, y una sobrecarga (overload) de demandas sobre el gobierno que excede su capacidad para responder a las mismas.
Un segundo enfoque, heredero del pensamiento marxista y representado por autores como James O'Connor, Jürgen Habermas y Claus Offe, se ubica en el extremo opuesto respecto del planteamiento anterior. Esta línea señala que los factores de ingobernabilidad se encuentran en las funciones contradictorias que debe cumplir el sistema político-administrativo en las sociedades del capitalismo tardío.
Esta vertiente destaca un punto de importancia: las exigencias del mercado y de la llamada sociedad civil sobre el sistema político con frecuencia constituyen demandas opuestas que elevan la tensión y el conflicto social.
El enfoque "intermedio" también es defendido por autores que analizan el problema de la gobernabilidad a partir de la consideración de un conjunto de fórmulas, acuerdos y pactos que abarcan a distintos actores políticos y socioeconómicos. La versión más conocida de esta vertiente es la del llamado "neocorporativismo". Según un artículo pionero de Phllippe Schmitter (1974), el neocorporativismo puede ser definido como "un sistema de representación de intereses..., un tipo ideal de arreglo institucional para articular los intereses organizados de la sociedad civil con las estructuras decisionales del Estado".
Esta corriente, que no debe ser confundida con los pactos corporativos de carácter autoritario (a la manera de la Italia de Mussolini) busca complementar las instituciones propias de los regímenes políticos democráticos con toda una red de acuerdos entre sindicatos, cámaras empresariales, organizaciones de la sociedad civil y dependencias gubernamentales.
En primer lugar, se han revelado como deficientes aquellos postulados que defendían, o bien un Estado interventor como "motor" principal del desarrollo, o bien un Estado mínimo como limitado "guardián" del mercado; por el contrario, hoy en día se piensa en un Estado ágil y eficaz, que en algunos casos se limitaría a un papel regulador (guardando los equilibrios macroeconómicos básicos, por ejemplo); en otros casos tendría funciones más activas (educación, salud o seguridad), e incluso realizaría funciones complementarias al mercado (desarrollo de infraestructura, promoción de exportaciones o generación de un sistema científico-tecnológico acorde con las necesidades de la innovación empresarial).
En segundo lugar, en los sistemas políticos democráticos los ciudadanos procesan sus demandas (desde empleo hasta educación superior, desde salud hasta perspectivas de progreso familiar) a través de medios políticos (el voto o el apoyo a una política), y ello impide al Estado librarse de un cierto nivel de compromiso respecto del funcionamiento del mercado o de la dinámica de la sociedad civil.
Gobernabilidad Y Democracia
De acuerdo con una "definición mínima" de democracia como forma de gobierno, tal como la ha caracterizado Norberto Bobbio, podemos afirmar que la democracia hace referencia a un conjunto de reglas fundamentales que establecen quién está autorizado a tomar decisiones, bajo qué procedimientos y en qué condiciones. De acuerdo con esto, una forma de gobierno será considerada democrática sólo si se cumple que:
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los sujetos involucrados en los procesos de toma de decisiones son la mayoría de la población adulta;
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el procedimiento de toma de decisiones se rige por el principio de mayoría;
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y están garantizadas un conjunto de libertades básicas (de opinión, de información, de asociación, de reunión, etc.) que permiten a los sujetos involucrados presentar y/ o elegir opciones políticas definidas sin que pesen sobre ellos mecanismos de coacción."
Si la democracia es una "forma de gobierno", la gobernabilidad, como venimos señalando, es más bien un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el "grado de gobierno" que se ejerce en una sociedad; ese grado de gobierno está representado por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental.
a) Las tensiones "internas" de la gobernabilidad democrática. Norberto Bobbio ha resumido el argumento básico de quienes subrayan las tensiones internas entre gobernabilidad y democracia. Según él, el fenómeno de la sobrecarga (más demandas al gobierno que respuestas) sería el caso característico de las democracias por razones distintas, pero convergentes en el mismo resultado:
Como bien lo hacen notar autores como Norberto Bobbio y Giovanni Sartori, no debe confundirse el concepto de "democracia social", tal como ha sido definido, con el de "igualdad" en las condiciones sociales; en todos los casos la democracia hace siempre referencia a un conjunto de reglas y procedimientos para la toma de decisiones.
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Las limitaciones "externas" de la gobernabilidad democrática.
Si las tensiones internas de la gobernabilidad democrática se alimentan del funcionamiento de las propias instituciones de la democracia, las limitaciones externas, en cambio, se originan en las dificultades de esta última para integrar los diferentes centros de interés y de poder en una sociedad compleja.
De este modo, el régimen democrático se ha encontrado tanto con la dificultad de unificar la diversidad de intereses sociales con base en el "interés público" de la ciudadanía (en rigor, no hay una única ciudadanía, sino múltiples ciudadanos), como con el desafió de articular las diferentes modalidades de representación de intereses, con los cauces de las organizaciones y mecanismos políticos tradicionales.
Por tal razón, Giacomo Marramao ha señalado que la menor capacidad de intervención de las políticas estatales se debe, en parte, a la pérdida de la eficacia de los canales de representación tradicional, propios de una democracia parlamentaria basada en un sistema de partidos clásico.
De acuerdo con el filósofo italiano, en los últimos años "han entrado en escena nuevas demandas e identidades colectivas, sólo inadecuadamente representables por formas de organización política estructuralmente orientadas a acoger intereses relativamente estables, con una base territorial, profesional o social definida".
c) Gobernabilidad y democracia en las sociedades complejas. Frente al retroceso general de los gobiernos autoritarios en América Latina, o ante la caída de los regímenes totalitarios de Europa del Este, los desafíos a la gobernabilidad de las democracias no provienen ya de ' la existencia de sistemas políticos alternativos sino de la necesidad de corregir y perfeccionar las instituciones de la democracia, con el fin de superar algunos problemas inherentes a su propio funcionamiento, y complementar sus mecanismos de representación y agregación de intereses, con el objeto de superar sus limitaciones "externas”.
El logro de una adecuada gobernabilidad se basa en una serie de acuerdos básicos entre las élites dirigentes, los grupos sociales estratégicos y una mayoría ciudadana, destinados a resolver los problemas de gobierno- cuando esos acuerdos se estabilizan y toman un carácter institucional, previsible y generalmente aceptado, hablaremos de la conformación de un "paradigma de gobernabilidad".
Esos acuerdos han de darse en tres niveles distintos, a saber: el nivel de la cultura política, el nivel de las instituciones y el nivel de las políticas públicas.
En el primer caso encontramos una compleja amalgama de ideas y valores que llamaremos "modelos de orientación política."
En el segundo nivel tenemos algo que podríamos llamar "fórmulas institucionales", es decir, mecanismos operativos para la agregación de intereses y la toma de decisiones.
Finalmente, nos encontramos con la estructura del Estado, las políticas y los paquetes de políticas públicas. Para simplificar el asunto supondremos que cada nivel atraviesa tres campos de acción gubernamental- esos campos son el político, el económico y el social.
Campos de acción gubernamental
| Niveles de análisis | Campo político | Campo económico | Campo social |
| Modelos de orien- tación política. | Acuerdos en torno a los principios y valores que sustentan el régimen político. | Acuerdos en torno al modelo de desarrollo económico | Acuerdos en torno al modelo social. |
| Fórmulas institucionales | Acuerdo sobre: -
sistema de partidos -
sistema electoral -
ingeniería institucional | Pactos para conformar coaliciones estables de interés. | Redes de comunicación entre el gobierno y los movimientos sociales, organizaciones civiles etc. |
| Paquetes de políticas | Acuerdos sobre: -
relaciones Estado y Partidos -
Centro y periferia -
Parlamento y Ejecutivo, etc. | Acuerdo amplio sobre políticas económicas estratégicas. | Consensos sobre la aplicación de políticas sociales. |
Una Agenda Institucional Para La Gobernabilidad Democrática
El primer punto de la agenda se concentra en los temas de la seguridad ciudadana y el mantenimiento del orden público; el segundo combina las dimensiones del desarrollo económico y la promoción del bienestar social; los últimos tres puntos se refieren al ámbito más general del orden político.
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La garantía del orden público. La gobernabilidad supone una reconocida capacidad del gobierno para mantener o restaurar rápidamente el orden público, hacer cumplir la ley y hacer acatar las políticas gubernamentales. Sin embargo, la proliferación de delitos comunes y la vinculación entre las dependencias del Estado y el crimen organizado, en particular ligado al narcotráfico, han generado durante los últimos años en las sociedades latinoamericanas una creciente inseguridad ciudadana.
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En tal sentido, las exigencias de una gobernabilidad democrática nos obligan a buscar un equilibrio entre eficacia gubernamental y control ciudadano. Así, es preciso dotar al gobierno de herramientas ágiles y eficientes para combatir el delito, pero también es necesario desarrollar mecanismos institucionales, entre los que se destacan la conformación de un Poder Judicial ágil e independiente, para impedir que la acción de los servicios de seguridad y las fuerzas del orden se desnaturalice por los cauces de la conducta arbitraria y la impunidad.
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La redefinición del esquema de relaciones entre Estado, mercado y sociedad civil. El mantenimiento de adecuadas condiciones de gobernabilidad depende en alto grado de la capacidad del gobierno para llevar adelante una gestión eficaz de la economía y una satisfactoria promoción del bienestar social.
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La experiencia histórica indica que la democracia funciona mejor cuando hay un aumento gradual, pero relativamente constante, del bienestar económico de la sociedad. En consecuencia, el control de variables macroeconómicas, la promoción del desarrollo y la distribución del ingreso, considerando cuidadosamente los efectos del crecimiento sobre el agotamiento de los recursos y la contaminación ambiental, han de tener la más alta prioridad en las agendas de las democracias.
Lo anterior implica la rearticulación orgánica entre las políticas económicas y las sociales. la mayor participación de las comunidades asistidas por los programas sociales, la descentralización de las políticas, así como la incorporación de las organizaciones no gubernamentales para su más eficiente ejecución, y la formación sistemática de gerentes sociales."
d) Revigorización de los partidos políticos. Los partidos políticos son in indispensables para asegurar el debate abierto sobre alternativas significativas, coadyuvar a la integración de intereses dispersos y desarrollar líderes políticos. Pero para continuar realizando estas funciones, los partidos tendrían que adaptarse a las cambiantes necesidades e intereses de un electorado más educado, más exigente y, en general, más sofisticado, que está menos dispuesto a comprometerse ciega e irrevocablemente con un partido específico y sus candidatos.
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Refuncionalización de los mecanismos de representación. Es sabido que no existe un sistema electoral "óptimo", y que la combinación entre principios de representación (mayoritario y proporcional) e instrumentos de configuración del sistema (diseño de las circunscripciones, umbrales de representación y fórmulas específicas de asignación de escaños) impactan de manera diferencial en la configuración del sistema de partidos y la conformación del gobierno."
Hacia Una Cultura De La Gobernabilidad Democrática.
Esa nueva cultura de la gobernabilidad democrática estaría definida por un conjunto de ideas y valores capaces de determinar los límites, las mediaciones, las posibilidades y los intercambios entre el gobierno, el mercado y la sociedad civil en un mundo globalizado.
Se trataría de una cultura que habría de incorporar a los valores tradicionales de la democracia (libertad, tolerancia, respeto a las minorías, etc.) las condiciones exigidas por las necesidades d gobernar a las sociedades complejas una cultura de pesos y contrapesos de demandas ciudadanas responsables frente a un Estado obligado a rendir cuentas, pero también de una participación ampliada mediante canales institucionalizados- una cultura que tolere las diferencias, pero que sea capaz de resguardar espacios para ciertas decisiones unificadoras; una cultura que, en definitiva, logre integrar orden y libertad, justicia y eficiencia, en un marco democrático y de desarrollo socioeconómico equilibrado.
En primer lugar, nos encontramos con el principio de la "relación compleja entre gobernabilidad y democracia".
De acuerdo con este principio, ha de existir plena conciencia en torno a que los problemas de gobernabilidad no se resuelven por la mera vigencia de las instituciones democráticas (recordemos las "limitaciones externas"), y que incluso algunos déficit de gobernabilidad son generados por el funcionamiento propio de las instituciones democracia (recordemos las "limitaciones internas).
La cuestión de eficacia en el grado de gobierno sobre ciertos actores claves (empresarios, trabajadores o Fuerzas Armadas) y variables cruciales ( tasa de inflación, seguridad pública o bienestar), ha de ser cuidadosamente distinguida del problema de la "forma de gobierno". La democracia puede hacer muchas cosas, y sin duda es el mejor de sistemas políticos conocidos, pero no puede hacerlo todo.
Un segundo principio se refiere al “compromiso estatal” con la regulación de los mercados, la promoción del bienestar y la fiscalización ciudadana. Hablamos ya de las dos primeras dimensiones, basta señalar aquí que el gobierno le cabe informar puntualmente de sus decisiones tanto por obligación de transparencia en el manejo de los asuntos públicos y fiscales, que permita el control ciudadano sobre sus decisiones, como para hacer explícita la complejidad inherente a los supuestos y consecuencias de las políticas gubernamentales y los asuntos de interés público.
Un asunto central de esta nueva cultura es la producción responsable y el acceso libre a la información. Como es sabido, la libertad de prensa es esencial para el efectivo funcionamiento del gobierno democrático; no existe una democracia plena sin la libertad de los medios de comunicación para investigar, criticar, reportar y publicar sus descubrimientos y opiniones.
Sin embargo, como cualquier otra libertad, es una libertad de la que se puede abusar, mediante la información tendenciosa o el prejuzgamiento. En este sentido, se requieren importantes medidas para alcanzar un equilibrio apropiado entre el gobierno, los distintos medios de comunicación y la ciudadanía.
El tercer principio se refiere a las condiciones de la "aldea global": la inserción en el sistema mundial establece un nuevo marco de relaciones, de posibilidades, pero también de serias limitaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad. Las limitaciones para la gestión de las economías nacionales que impone la circulación del capital financiero internacional están entre las más obvias pero no son las únicas.
Este acentuado proceso de globalización es particularmente complejo en el nivel de las identidades sociales y culturales. Es evidente que el único camino para tener posibilidades de alcanzar la meta de sociedades modernas y más justas es mediante la integración a un sistema mundial más abierto e interconectado; pero este proceso de integración no parece congruente con la rígida afirmación de identidades regionales, étnicas o nacionales.
Una nueva cultura de la gobernabilidad democrática ha de contribuir a la afirmación de dichas identidades, sin caer en visiones y prácticas afines a sociedades cerradas.
Un cuarto principio se basa en la necesidad de la "responsabilidad ciudadana" que supone, por un lado, que las crecientes demandas y presiones sobre el gobierno democrático se hagan cargo de las limitaciones de los recursos gubernamentales (tanto humanos y organizacionales como fiscales) y de autoridad pública; pero implica también una actitud de moderación en esas demandas, así como en las perspectivas de hacer del diálogo y la negociación a un medio de intercambio privilegiado.
Finalmente, está el principio de la reintegración de valores". Si las sociedades de fin de siglo se han constituido irremisiblemente como realidades plurales, diferenciadas y cada vez más complejas, entonces ya no es posible un abordaje integral de sus problemas desde un "centro" funcional privilegiado (el mercado o el Estado) ni desde un valor social unificador (libertad, justicia, orden o eficiencia).
III.- ANÁLISIS INSTITUCIONAL -AI-
Comprender a la institución como un sistema, con sus distintas partes vinculadas por relaciones que o apuntan a su coherencia o dejan ver fisuras, incongruencias, desajustes, etc. que es necesario resolver en función de cosechar los logros a los que se dirige la misión institucional. Estudiando y proponiendo soluciones a aspectos como:
a) Contexto del país en relación al trabajo de la institución.
b) Contexto institucional: el quehacer propio de la institución y sus relaciones vinculadas a lo que hace en el programa o proyecto.
c) Filosofía y estrategia: Cómo está escrita; su análisis sintético pero comparado con cómo lo entienden y aplican el nivel directivo y ejecutivo-operativo de la institución.
d) Estructura Organizativa:
i) Figura legal y su funcionamiento o existencia real.
ii) Funcionamiento interno. Organigrama. Carga de trabajo. Definición de sus funciones. Equipo, tecnología y logística para realizar su trabajo.
iii) Cultura organizacional: conjunto de valores, hábitos y normas, formales o informales, compartidas por las personas participantes en una organización.
e) Sistema Administrativo-Contable:
Contabilidad; administración y normas de procedimientos afines; ejecución presupuestaria; estadísticas y costos actualizados; estrategia de sostenibilidad; Recursos Humanos, calidad, experiencia y cantidad del personal; política salarial y laboral; capacitación.
f) El desarrollo de las actividades.
i). Programas, proyectos y servicios de la institución (áreas ejecutivas, operativas y de apoyo).
ii) Diagnóstico, Planificación, Control, Monitoreo, Evaluación y Sistematización.
1.- El nivel de Competencias de la institución.
-
La raíz: o nivel de sustentación de la identidad, razón de ser y competencia institucional en la oferta que realiza en el medio. Incluye el contexto en el que opera con el cual debe guardar relación su propuesta así como a la filosofía y la estrategia de la institución.
-
El tronco: la forma en que la institución organiza las principales funciones requeridas para producir su oferta de servicios. Incluye lo organizativo, funcionamiento y administración.
Las ramas: indican la manera en que se concreta la oferta de la institución. Incluye las actividades y estrategia de intervención; los procesos de planificación, monitoreo y evaluación que se aplican.
IV.- DIAGNÓSTICO DE FUERZAS ORGANIZACIONALES -DIFO-
Es la identificación de los factores que influyen en la productividad de una institución; sus fuerzas y debilidades, con la participación de las personas que tienen la experiencia de realizar el trabajo y que pueden sugerir cómo mejorarlo.
El objetivo más importante del diagnóstico consiste en la identificación de las principales fuerzas impulsoras y restrictivas de la institución, considerada como un sistema total, y en particular, de los subsistemas de objetivos, estructural, tecnológico, financiero y social-humano.
El modelo se fundamenta en la teoría del campo de fuerzas de Kurt Lewin y en el enfoque sistémico de las organizaciones, desarrollado por French y Bell.
El modelo de Diagnóstico de Fuerzas Organizacionales (DIFO) permite una visión sintética de las fuerzas que propician el desarrollo de una institución, así como de las que lo impiden a la luz de su escenario futuro y su medio ambiente.
El análisis del campo de fuerzas suele ser utilizado por su sencillez y a la vez, por la seguridad que proporciona en el desarrollo de diagnósticos organizacionales.
La tesis de Lewin aplicada al diagnóstico institucional se expresa como sigue: lo que ayuda a elevar el nivel de productividad constituye una fuerza impulsora y aquello que lo estorba es una fuerza en sentido contrario, denominada restrictiva. A la primera también se le ha denominado “fuerza” y a la segunda "debilidad".
Por otra parte, el enfoque sistémico propuesto por French y Bell se adaptó al incorporar un subsistema financiero a los ya clásicos de objetivos, estructural, tecnológico y social-humano.
En la práctica, este modelo supera al famoso FODA ya que si bien partió de esta técnica, la ha ido superando al ser más preciso y orientador para la toma de decisiones en la alta dirección de toda empresa, institución u organización que lo aplique.
ANÁLISIS DEL CAMPO DE FUERZAS
Lo que no ayuda Fuerzas restrictivas
Nivel actual de productividad
Lo que ayuda Fuerzas impulsoras
MODELO DE SUBSISTEMAS
Subsistema
Social-humano
Subsistema Subsistema Subsistema
estructural objetivos tecnológico
subsistema
financiero
PROCEDIMIENTO DEL DIAGNÓSTICO
DE FUERZAS ORGANIZACIONALES -DIFO-
Primera etapa
Identificación de las fuerzas impulsoras y restrictivas de cada subsistema.
Los participantes responden a un cuestionario.
Al contestar cada pregunta, los participantes indican si la respuesta tiene un impacto impulsor o restrictivo en el nivel actual de productividad de la institución.
Cada participante recibe tres fichas de color verde, para seleccionar las tres preguntas que representan las fuerzas más impulsoras, y tres de color rojo, para seleccionar las tres preguntas que representan las fuerzas más restrictivas de cada subsistema, y luego procede a colocarlas en las plantillas diseñadas para tal efecto.
Segunda etapa
Ponderación de las fuerzas por subsistemas.
El equipo de trabajo procede a identificar el «peso» de las fuerzas: bajo, medio o alto, de acuerdo con el número de fichas que cada una haya obtenido, y se representará gráficamente en la plantilla.
Estas acciones se repiten en cada subsistema y se reúnen en las cinco plantillas, una por cada subsistema, en una mesa de trabajo.
Tercera etapa
Integración del campo de fuerzas de la institución o del área de trabajo específica.
Los participantes reflexionan individualmente sobre el resultado que se muestra en las cinco plantillas. Cada participante recibe cinco fichas verdes y cinco rojas, para seleccionar las fuerzas impulsoras y restrictivas más importantes en la institución.
Cuarta etapa
Elaboración del mapa de diagnóstico organizacional.
Con los datos que aparecen en las cinco plantillas o subsistemas se procede a elaborar un mapa de diagnóstico organizacional y se constatan los resultados obtenidos con la experiencia que tiene el equipo de trabajo acerca de la operación de la empresa.
PROCEDIMIENTO DEL DIFO
PRIMERA ETAPA:
Identificación de fuerzas impulsoras y restrictivas de cada subsistema.
SEGUNDA ETAPA:
Ponderación de fuerzas de cada subsistema.
BAJO, MEDIO O ALTO.
TERCERA ETAPA:
Integración del campo de fuerzas de la institución.
CUARTA ETAPA:
Elaboración del mapa de diagnóstico organizacional.
GUIA DE PREGUNTAS
-
SUBSISTEMA DE OBJETIVOS
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SUBSISTEMA DE OBJETIVOS
Restrictivas
1.1 1.2 1.3 1.4 1.5 1.6 1.7 1.8 1.9 1.10
Alto _____________________________________________
Medio____________________________________________
Bajo _____________________________________________
Campo de Campo de
fuerzas fuerzas
Bajo ____________________________________________
Medio____________________________________________
Alto _____________________________________________
1.1. 1.2 1.3 1.4 1.5 1.6 1.7 1.8 1.9 1.10
Impulsoras
-
SUBSISTEMA ESTRUCTURAL
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SUBSISTEMA ESTRUCTURAL
Restrictivas
2.1 2.2 2.3 2.4 2.5 2.6 2.7 2.8 2.9 2.10
Alto _____________________________________________
Medio____________________________________________
Bajo _____________________________________________
Campo de Campo de
fuerzas fuerzas
Bajo ____________________________________________
Medio____________________________________________
Alto _____________________________________________
2.1. 2.2 2.3 2.4 2.5 2.6 2.7 2.8 2.9 2.10
Impulsoras
-
SUBSISTEMA FINANCIERO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SUBSISTEMA FINANCIERO
Restrictivas
3.1 3.2 3.3 3.4 3.5 3.6 3.7 3.8 3.9 3.10
Alto ____________________________________________
Medio ___________________________________________
Bajo ____________________________________________
Campo de Campo de
fuerzas fuerzas
Bajo ____________________________________________
Medio____________________________________________
Alto _____________________________________________
3.1. 3.2 3.3 3.4 3.5 3.6 3.7 3.8 3.9 3.10
Impulsoras
-
SUBSISTEMA SOCIAL-HUMANO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SUBSISTEMA SOCIAL-HUMANO
Restrictivas
4.1 4.2 4.3 4.4 4.5 4.6 4.7 4.8 4.9 4.10
Alto ____________________________________________
Medio ___________________________________________
Bajo ____________________________________________
Campo de Campo de
fuerzas fuerzas
Bajo ____________________________________________
Medio____________________________________________
Alto _____________________________________________
4.1. 4.2 4.3 4.4 4.5 4.6 4.7 4.8 4.9 3.10
Impulsoras
-
SUBSISTEMA TECNOLÓGICO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SI NO
SUBSISTEMA TECNOLÓGICO
Restrictivas
5.1 5.2 5.3 5.4 5.5 5.6 5.7 5.8 5.9 5.10
Alto ____________________________________________
Medio ___________________________________________
Bajo ____________________________________________
Campo de Campo de
fuerzas fuerzas
Bajo ____________________________________________
Medio____________________________________________
Alto _____________________________________________
5.1. 5.2 5.3 5.4 5.5 5.6 5.7 5.8 5.9 5.10
Impulsoras
ELABORACIÓN DEL MAPA
DE DIAGNÓSTICO ORGANIZACIONAL.
UNA VEZ QUE SE CUENTA CON LA INFORMACIÓN DE LOS CINCO SUBSISTEMAS SE PROCEDE A LA ELABORACIÓN DEL MAPA ORGANIZACIONAL COMO SIGUE:
EL ESPACIO SUPERIOR SE DEDICA A LOS PRINCIPALES FACTORES NEGATIVOS Y EL ESPACIO INFERIOR A LOS POSITIVOS.
-
SE SELECCIONAN LAS PRINCIPALES FUERZAS TANTO IMPULSORAS COMO RESTRICTIVAS DE CADA SUBSISTEMA, LAS QUE OBTUVIERON EL PESO MÁS ALTO, Y SE GRAFICAN EN LOS ESPACIOS CORRESPONDIENTES DEL MAPA ORGANIZACIONAL.
LA LECTURA E INTERPRETACIÓN DEL MAPA DE DIAGNÓSTICO DEBERÁ HACERSE CONSIDERANDO LA HISTORIA Y PORVENIR DE LA ORGANIZACIÓN, EL ENTORNO ACTUAL Y EL ESCENARIO FUTURO.
ES PERTINENTE RECORDAR QUE LA ORGANIZACIÓN ESTÁ FORMADA POR VARIOS SUBSISTEMAS Y QUE POR ELLO ES UN SISTEMA COMPLEJO, INFLUIDO POR NORMAS Y VALORES CULTURALES.
FINALMENTE, LA LECTURA E INTERPRETACIÓN DEL MAPA TIENE UNA VIGENCIA LIMITADA PUESTO QUE LAS INSTITUCIONES SON DINÁMICAS Y CAMBIANTES.
MAPA DEL DIAGNOSTICO ORGANIZACIONAL
ENTORNO POLÍTICO Y SOCIOECONÓMICO
| Fuerzas Restrictivas Nivel actual de productividad Fuerzas impulsoras | Subsistema de Objetivos peso alto medio bajo bajo medio peso alto Subsistema de Objetivos | Subsistema Estructural Subsistema Estructural | Subsistema Financiero Subsistema Financiero | Subsistema Social-Humano Subsistema Social-humano | Subsistema Tecnológico peso alto medio bajo bajo medio peso alto Subsistema Tecnológico |
ENTORNO POLÍTICO Y SOCIOECONÓMICO
CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO
DE FUERZAS ORGANIZACIONALES
-
CONSIDERAR LA HISTORIA Y EL PORVENIR DE LA ORGANIZACIÓN.
-
EL ENTORNO Y EL ESCENARIO FUTURO INFLUYEN EN LA ORGANIZACIÓN.
-
EL SISTEMA ES COMPLEJO E INTEGRADO POR VARIOS SUBSISTEMAS
-
LAS ORGANIZACIONES ESTÁN INFLUIDAS POR VALORES CULTURALES, ASÍ COMO POR NORMAS.
-
LAS ORGANIZACIONES SON DINÁMICAS Y CAMBIANTES.
V.- NUEVOS ENFOQUES PARA EL ANÁLISIS POLÍTICO
a) El Análisis De Sistemas
a.1. El planteamiento de Anatol Rapoport
Anatol Rapoport sostiene que el análisis de sistemas está orientado a descubrir las identidades de los elementos que lo componen, la naturaleza de sus relaciones internas y externas, y los cambios dinámicos que rigen la conducta o evolución del sistema en su conjunto.
a.2. La vertiente analítica de David Easton
Plantea que conveniente es interpretar la vida política como una serie compleja de procesos mediante los cuales ciertos tipos de insumos se convierten en productos que podemos denominar políticas autoritarias, decisiones y acciones ejecutivas.
David Easton considera que la vida política es un sistema de conducta incorporado a un ambiente a cuyas influencias está expuesto el sistema político mismo, y que en su momento reacciona frente a ellas.
Lo anterior permite a Easton afirmar que la vida política forma un sistema abierto", y a partir de ahí podemos "interrogarnos sobre los tipos de intercambios que ese sistema mantiene con su ambiente, el modo en que los miembros del sistema responden a este intercambio y las determinantes de estos procesos dinámicos".
Para el autor la organización interna de un sistema político es su extraordinaria capacidad para responder a las circunstancias en que funciona. Los sistemas políticos acumulan gran cantidad de mecanismos con los cuales enfrentan a sus ambientes. Gracias a ellos son capaces de regular su propia conducta, transformar su estructura interna y hasta llegar a remodelar sus metas fundamentales.
Easton denomina sistema político a aquellas interacciones por medio de las cuales se asignan autoritariamente valores en una sociedad; esto es lo que lo distingue de otros sistemas de su medio.
Dicho ambiente puede dividirse en dos partes: la intrasocietal y la extrasocietal.
La primera consta de todos aquellos sistemas que pertenecen a la misma sociedad que el sistema político. Los sistemas intrasocietales comprenden series de conductas, actitudes e ideas tales como la economía, la cultura, la estructura social y las personalidades individuales; son segmentos funcionales de la sociedad, uno de cuyos componentes es el propio sistema político. Los demás sistemas constituyen la fuente de muchas influencias que crean y dan forma a las circunstancias en que tiene que operar aquél.
La segunda parte del ambiente, la extrasocietal, comprende todos los sistemas que están fuera de la sociedad dada. Son componentes funcionales de una sociedad internacional, suprasistema del que forma parte toda la sociedad individual.
Otro de los temas abordados por Easton es el que se refiere al análisis del equilibrio y los problemas a los que se enfrenta el sistema político. Éste mantiene un flujo de intercambios con su ambiente, intrasocietal y extrasocietal; recibe demandas y apoyos (inputs), envía decisiones y acciones, respuestas y productos (outputs), y genera las condiciones para la retroalimentación del sistema mismo.
Por necesidad, un análisis que conciba a un sistema político tratando de mantener un estado de equilibrio tiene que suponer la presencia de influencias ambientales, ya que son éstas las que alejan de su presunta situación de estabilidad a las relaciones de poder del sistema. Es habitual examinar el sistema aunque sólo sea implícitamente, en función de su tendencia a volver a un presunto punto previo de estabilidad. Si el sistema no procediera así, ello se interpretaría como un desplazamiento hacia un nuevo estado de equilibrio que sería preciso identificar y describir.
Para entender la idea de equilibrio conviene retomar del autor las llamadas "fuentes de tensión", que pueden ser:
-
Internas, que surgen de las interrelaciones de los elementos que conforman el sistema.
-
Extemas, que provienen del ambiente intrasocietal y del extrasocietal.
El autor también se refiere al concepto de "persistencia" para definir la forma en que el sistema cambia o se adapta para autorreproducirse.
Sobre este aspecto señala: "La noción de persistencia va mucho más allá de la de mantenimiento, se orienta a investigar tanto el cambio como la estabilidad, pues ambos se pueden interpretar como soluciones alternativas para enfrentar la tensión".
Menciona, además, que debemos distinguir las "tensiones potenciales", aquellas que representan una grave amenaza para el sistema. Las llama "perturbaciones" y varían en intensidad y en calidad, ya que pueden ser benignas, neutrales o tensionantes.
En la perspectiva de Easton el enfoque del equilibrio deja la impresión de que los miembros de un sistema tienen solamente una meta básica cuando tratan de hacer frente a un cambio de perturbaciones: restablecer el antiguo punto de equilibrio o encaminarse a otro nuevo. "Los miembros de un sistema pueden desear a veces destituir mediante acciones positivas un equilibrio anterior e incluso alcanzar algún nuevo punto de desequilibrio continuo. Es lo que suele ocurrir cuando las autoridades tratan de mantenerse en el poder fomentando túmulos internos o peligros externos".
Las dos situaciones que a juicio del autor pueden alterar el punto de equilibrio son:
-
La adopción y ejecución de decisiones relativas a la sociedad por parte de determinados miembros (autoridades).
-
La frecuencia relativa de aceptación de tales decisiones como autoritarias u obligatorias por parte de la comunidad, lo que él llama "productos políticos".
Otra de las fuentes de tensión sugeridas por Easton se ubica en el tipo y la cantidad de demandas que surgen del ambiente, interno y externo, pues la perturbación tensiva puede provocar situaciones de crisis cuando el apoyo al sistema disminuye.
Esto quiere decir que la interpelación y el sobredimensionamiento de la "demanda" impiden dar las respuestas oportunas y el poder satisfacerlas razonablemente. Sobre este punto comenta que "se puede producir una tensión o alteración del equilibrio cuando las variables esenciales de la `vida política' son impulsadas o desplazadas más allá del 'margen crítico' del sistema político". Ejemplo de esta situación se da cuando las crisis, económicas o financieras, provocan en el sistema político un desorden y un gran descontento. En esta circunstancia ya no resulta posible la toma de decisiones y el sistema se ve sometido a una dramática tensión en la que las posibilidades de su persistencia se debilitan o desaparecen. En opinión de Easton:
Todo sistema tiene la capacidad de hacer frente a la tensión ejercida sobre sus variables esenciales, aunque no siempre lo logra: puede desmoronarse, precisamente, por no adoptar las medidas apropiadas para manejar la tensión inminente. Pero lo primordial es su capacidad de responder a la tensión. La clase de respuesta realmente adoptada (si se produce alguna) serviría para evaluar la probabilidad de que el sistema sea capaz de alejar el peligro. El hecho de interrogarse sobre la naturaleza de la respuesta a la tensión destaca los objetivos y méritos particulares de un análisis sistemático de la vida política. Este análisis es especialmente indicado para interpretar la conducta de los miembros de un sistema a la luz de la forma en que atenúa o intensifica la tensión ejercida sobre las variables esenciales.
Lo que nos parece interesante de este enfoque es que el autor introduce otro concepto a su pensamiento clásico sobre el sistema político, el de "insumo", entendido como los efectos que se transmiten a través de los límites de un sistema hacia otro sistema. Su valor reside en que a partir de él es posible entender el impacto provocado por la gran variedad de hechos, fenómenos y circunstancias ambientales, en la medida que éstos se vinculan con la persistencia del sistema político.
Según Easton, sin los insumos sería difícil bosquejar el modo preciso en que la conducta de los diversos sectores de la sociedad afecta lo que ocurre en la esfera política. Los insumos servirían de variables resúmenes que concentran y reflejan todo cuanto en el ambiente es relevante para la tensión política. Se trata, pues, de un poderoso instrumento analítico.
Easton considera que a través de las demandas y apoyos se encauza, refleja, resume e influye en la vida política una amplia gama de actividades. De ahí que sirvan como indicadores clave del modo en que las influencias y circunstancias ambientales modifican y moldean el funcionamiento del sistema político. Podemos decir que es en las fluctuaciones de los insumos de demandas y apoyos donde habremos de encontrar los efectos de los sistemas ambientales que se transmiten al sistema político.
De esa manera, la relación insumo-producto, retroalimentación de información y reacción de las autoridades, se pone en movimiento dinámico formando una trama inusitada de actividades políticas, lo que provoca una profunda influencia sobre la capacidad del sistema para enfrentar la tensión y poder seguir adelante.
En suma, la perspectiva analítica de la teoría de sistemas permite interpretar los procesos políticos como un flujo continuo y entrelazado de conductas de los actores.
Si intentamos utilizar el enfoque de Easton, a nivel analítico, podemos señalar, por ejemplo, que la crisis que se observa en América Latina es un problema del sistema social. Los sistemas sociales están integrados por tres grandes subsistemas -político, económico y cultural- los cuales adquieren su unidad en el sistema llamado societal. Por lo mismo, la estabilidad del sistema deberá ser pensada en relación con la cohesión de las partes que conforman tal unidad, de manera que la reproducción del sistema social dependa de la sincronía con que cada uno de los subsistemas responda al cambio social.
En este sentido, la crisis es un fenómeno que rebasa la capacidad de respuesta del sistema, pues hace perder a una de sus partes la consistencia que requiere la sociedad para mantenerse estable. De manera que las crisis son perturbaciones que atacan la integración sistémica, porque la estructura de un sistema admite menos posibilidades de resolver problemas que las requeridas para su conservación.
De allí que la crisis se presenta como una amenaza a la estabilidad de las estructuras sociales, a las prácticas políticas, a las normas de relación económica, etcétera. Si la crisis es resuelta por el sistema societal, sin necesidad de transformar sus estructuras y sin poner en peligro la estabilidad de los otros subsistemas de la sociedad, no será posible hablar de crisis.
Por el contrario, si la nueva situación social se presenta como un problema serio y de difícil solución para el sistema, la crisis se expresará afectando a los subsistemas económico, político y/o social.
Así, la causa que origina la transformación del sistema social puede obedecer al intercambio que una de sus partes establece con el ambiente (extrasocietal) o en su interacción (intrasocietal) con las otras partes del sistema. Lo importante de este enfoque es que nos permite estudiar de un modo separado a los subsistemas y la forma en que éstos se relacionan entre sí.
a.3. La perspectiva de Niklas Luhmann
El autor trata de elaborar una teoría general de la sociedad. Su objetivo analítico es la "complejidad", entendida como presencia de múltiples alternativas, reino de diferencias y espacio donde gobierna la relación frente a cualquier tipo de determinismo mecánico.
El punto de partida puede ser considerado de las categorías sistema-entorno y complejidad.
Según Ignacio Izuzquiza, la complejidad que maneja Luhmann puede ser considerada como un concepto multidimensional que "alude siempre a la multiplicidad de relaciones posibles que puede tener un objeto, una acción, una situación". Por lo tanto, el análisis de la complejidad supone otorgar al análisis de las relaciones un carácter central. "La complejidad consta siempre de diferencias: algo es complejo en tanto contiene diferencias y se encuentra estructurado sobre la diferencia". Los sistemas, para este autor:
... son unidades estructurales de forma variable con respecto al tiempo, y se mantienen frente a un entorno complejo y cambiante gracias a la posición de una diferencia con respecto al entorno. La conservación del sistema es entendida como una operación ordenadora del] propio sistema conforme a su propia organización, y en la que el entorno es fuente de constantes estímulos. La conservación de la propia dinámica es el problema supremo al que se enfrenta el sistema. Amenazas permanentes a su patrimonio caracterizan así la relación del sistema con el entorno, al mismo tiempo que las operaciones del sistema tienen como función dar una solución autorreferida a esos peligros.
El concepto de complejidad sirve para determinar formalmente la relación sistema-entorno. Llamarnos complejo a un sistema cuando para operar se ve forzado a poner en marcha una selección. La complejidad no sólo se determina por incremento cuantitativo de los elementos sino por el hecho de que para realizar una operación estos sistemas se ven coaccionados a seleccionar entre sus propios elementos; un sistema complejo no puede poner todo en marcha al mismo tiempo.
En esta perspectiva, el tema de la "autorreferencia y de la paradoja" es importante en el pensamiento del autor, así como el de la "función", aunque en un sentido diferente al de Parsons.
Luhmann establece una relación entre función y teoría de sistemas, ya que cada sistema se verá definido por la función que cumple.
La función no está subordinada al mantenimiento del sistema; por el contrario, esta última se encuentra subordinada a la función.
Otro concepto central en el planteamiento teórico de este autor es el de "observación". Él piensa que "algo es lo que es, en tanto es objeto de observación para un observador determinado".
Observar es, para Luhmann, una operación que tiene dos componentes: la diferencia y la indicación o descripción. Observar supone emplear o manipular una diferencia e indicar uno de los lados o miembros de esa diferencia como base para el análisis posterior de lo que se desea observar. Siempre que se habla de observación es necesario considerar la manipulación de un esquema de diferencias.
La observación tiene siempre, en la diferencia, su punto de partida.
El autor distingue cuatro niveles fundamentales en el proceso de observación:
-
La observación en general.
-
La observación de observaciones.
-
La observación de observadores.
-
La auto-observación.
En todos esos niveles se encuentran los rasgos autorreferentes propios de toda observación, que son particularmente importantes cuando se trata de la observación de otros observadores y de la auto-observación.
Señala que: "Cada observador realiza sus observaciones manipulando un esquema de diferencias y describiendo el resultado de la aplicación de ese esquema. Su observación dependerá del esquema de diferencias que utilice, y será éste el que le permita considerar la realidad en un sentido o en otro." En todo caso, la realidad es, para él, el resultado de sus observaciones; un resultado que en último término dependerá del esquema de diferencias que utilice. Y lo que él ve de la realidad será lo que sea la realidad para él, "el espacio en el que podrá actuar, plantear sus selecciones y desarrollar su actividad".
En la perspectiva analítica de Luhmann, la teoría de sistemas es un esquema de observación y un instrumento para abordar el problema de la complejidad. Hace la distinción entre sistemas abiertos y cerrados: aquellos sistemas que son tales en tanto mantienen relaciones con su entorno, y aquellos sistemas que no precisan de su entorno para reproducirse y mantenerse como tales.
Luhmann considera que la política es un sistema cerrado y que se constituye como tal mediante su "autorreferencla". Su cierre o bloqueo es condición de su existencia. Sin embargo, no se trata de un sistema aislado del ambiente o entorno sino de un sistema "autorreferente" que, en su cierre, contiene la diferencia entre sistema y ambiente como una distinción constitutiva del sistema político.
Sin embargo, debe quedar claro que si el sistema político es un mecanismo reductor de la complejidad lo es en tanto él mismo es suficientemente complejo.
Una diferencia con respecto a la teoría de David Easton es que Luhmann introduce el concepto de "mundo": "Es importante distinguirlo del entorno, ya que el mundo de un sistema presenta un nivel más amplio de generalidad que el del entorno, presentando una mayor distancia respecto al concepto de sistemas".
El concepto de "mundo" designa la unidad de sistemas y sus entornos. El mundo está compuesto de diferentes sistemas.
Debemos señalar que para este autor el mundo no tiene entorno alguno, lo que supone una diferencia con los conceptos anteriores. En este sentido, el mundo no posee ningún "afuera" desde el que pueda analizarse, y se encuentra más allá de la diferencia exterior-interior que caracterizaba al sistema como tal, en tanto el sistema estabilizaba esta importante diferencia. "El mundo es una unidad de referencia que no tiene límite alguno: no tiene ningún afuera que lo determine.
Por otra parte, la diferencia entre sistema y entorno es primordialmente de complejidad y de límite. Los límites del sistema son siempre límites frente al entorno, lo cual es importante y necesario para mantenerse y reproducirse como sistema.
Luhmann introduce los adelantos recientes de la teoría de sistemas: la cibernética, las teorías de la comunicación y de la evolución, lo que le permite escapar de la contraposición entre ciencia de la naturaleza y ciencia del espíritu.
En suma, la perspectiva analítica de la teoría de sistemas permite interpretar los procesos políticos como un flujo continuo y entrelazado de conductas de los actores.
Desde su perspectiva teórica analiza el tema del riesgo y se pregunta: ¿Cómo concebimos nuestra sociedad si captamos el riesgo como un problema universal que no puede ser evitado ni eludido? ¿Cómo se las arregla la sociedad en la realización normal de sus operaciones con un futuro sobre el que no se puede saber nada cierto, sino sólo algo más o menos probable?
La explicación, según él, podría encontrarse en las decisiones, en la medida en que el futuro depende de las decisiones, que se toman en el presente y en que una vez que aquéllas son puestas en marcha son irreversibles.
Su tesis consiste en que en la sociedad actual cada vez se depende más de tomar decisiones sobre el futuro de la sociedad, de tal forma que las ideas sobre el futuro predominan por encima de las "formas esenciales" del presente.
Introduce, también, los conceptos de alto riesgo, umbral de riesgo y umbral de catástrofe, que pueden Fijarse de manera muy diversa, según sea el caso, si uno participa en el riesgo como tomador de decisiones o como afectado por las decisiones riesgosas de otros.
El problema adicional es que la posibilidad del riesgo obliga a ponderar la decisión (cálculo, percepción, evaluación y aceptación de riesgos) en proceso de "selección de riesgos".
En el mismo nivel analítico es importante, en el plano de la observación, tener cuidado con la formación de conceptos. Según este punto de vista, todo observador debe servirse de una distinción, pues de otra manera no podría caracterizar lo que pretende observar.
Por lo demás, Luhmann hace dos tipos de distinciones. Primero hace la caracterización de algo, con lo que se lo distingue de todo lo demás, sin especificar el otro lado de la distinción. Llama "objetos" a todo aquello que se diferencia a partir de esta situación.
El otro tipo de distinción se desprende de la observación del otro lado del "objeto", por ejemplo, justicia-injusticia; equilibrio-desequilibrio. A los productos de este tipo de distinción los considera corno "conceptos".
De esta manera, la palabra "riesgo" se agrupa bajo un concepto en el que caben una serie de distinciones. Así el riesgo es un fenómeno de contingencia múltiple que, como tal, ofrece diferentes perspectivas.
El aporte de la teoría general de sistemas para el análisis Político:
Tornando en cuenta los enfoques comentados (Easton y Luhmann), podemos señalar que uno de los objetivos de esta vertiente teórica es la explicación del "funcionamiento de los sistemas".
Se trata de la aplicación de la teoría general de sistemas a los problemas sociales. En este tema existen otras manifestaciones importantes, como las de Russel Ackoff y Stafford Beer.
El primero de estos autores propuso, durante la década de los sesenta, cuatro “actitudes puras" que debían ser tomadas en cuenta ante cualquier situación; se refería al inactivismo, al reactivismo, al preactivismo y al interactivismo, actitudes que posteriormente se plasmaron en la planeación interactiva.
Las publicaciones relativas a la aplicación de conceptos, teorías y métodos sistémicos son abundantes y también muy heterogéneas. Debemos remarcar, para el caso latinoamericano el esfuerzo realizado por Carlos Matus.
Él busca articular el análisis de sistemas a partir del reconocimiento de que el conflicto es inherente a toda forma de sociedad y, por lo tanto, generador de cambios. Es decir, busca articular el método dialéctico con la teoría de sistemas. Para Matus esto plantea los siguientes requerimientos metodológicos:
-
Trabajar con "sistemas complejos", es decir, con sistemas donde en la totalidad o unidad existe la diversidad, por lo que la unidad o totalidad es la síntesis de múltiples determinaciones. Un sistema complejo se caracteriza porque contiene múltiples subsistemas fuertemente conectados. Lo político y lo económico sólo pueden ser analizados como partes de una unidad: "el sistema complejo".
-
Autonomía de los sistemas. Los sistemas sociales son sistemas autónomos en el real sentido de la palabra. Todo está dentro de ellos; nada está fuera. Si se alteran o perturban, ello se gesta en el interior del sistema. Si ante las perturbaciones reaccionan compensándolas y volviendo a una situación de equilibrio, esa regulación es una autorregulación inherente a la conformación del sistema.
-
Transformación de los sistemas. Los sistemas sociales se autotransforman, es decir, tienen historia y hacen su propia historia. No sólo tienen una finalidad sino, además, conciencia de la finalidad. Se autodirigen conscientemente y una de esas direcciones es la transformación. Esto nos obliga a distinguir estructuras en los sistemas y a apreciar la transformación como algún cambio de las estructuras. Los elementos de dichas estructuras se reordenan, reproporcionan y revinculan, con lo que crean nuevas estructuras y transforman el sistema.
-
El equilibrio como compensación de las contradicciones. Un sistema existe porque fuerzas contrapuestas determinan un equilibrio de sus estructuras y de las formas de existir de esas estructuras. Las fuerzas contrapuestas no existen simplemente sino que están en un estado de contradicción y lucha entre ellas; están aplicándose en direcciones opuestas o distintas.
Matus busca analizar sistemas complejos, autónomos, que se reproducen y transforman, cuyo funcionamiento, reproducción y transformación expresan los intereses de las fuerzas antagónicas que los integran.
b.- El Análisis Político Y Las Teorías Del Desorden
Tanto George Balandier y Nicolás Tenzer representan lo más significativo de este enfoque.
b.1. Georges Balandier Y La Teoría Del Desorden Y Del Caos
Es el representante de este enfoque y de la sociología dinámica, orientado al estudio de los cambios, los movimientos sociales y el futuro de las sociedades, busca dar respuesta a las preguntas de cómo, por qué y hacia dónde se están transformando las sociedades modernas. Es parte de un grupo de pensadores (Alain Touraine, Edgar Morín, Georges Gurvitch y Jean Duvignaud) opuestos al paradigma estructuralista.
Toman en cuenta que existen otros factores que explican la importancia de las grandes transformaciones actuales -la tecnología, la dominación política, la incertidumbre, la resistencia cultural- que provocan que la noción de estructura pierda su privilegio epistemológico.
A nivel político pone atención en la reflexión de las relaciones políticas (el poder, el orden y la subordinación). Incluye en este análisis los conceptos de precariedad y vulnerabilidad de la relación política.
Otorga un rol significativo al sistema simbólico, sobre todo en aquellas sociedades de transformación rápida en las cuales se contradicen la cultura y la manera de ser tradicional con las representaciones modernizadoras. La oposición entre lo tradicional y lo moderno, y las múltiples combinaciones imprevisibles a que pueden dar lugar.
Lo más representativo de Balandier a nivel teórico es la reflexión que realiza sobre el orden y el desorden. Señala que no hay un orden definitivo en los sistemas sociales, sino que existe siempre un desorden inherente al orden que amenaza permanentemente su desarrollo.
Un argumento importante para entender la naturaleza del desorden es que toda sociedad revela diferencias sectoriales en materia de temporalidad, presencia activa del tiempo y sus efectos. Esas temporalidades diferentes, de sector a sector, son generadoras de desajustes; cuanto más se acentúan esas diferencias, tanto más se multiplican los desequilibrios y el surgimiento de un estado de desorden y crisis.
Pareciera señalar la existencia de diferentes tiempos: el tiempo político y el histórico, el tiempo real y los tiempos que acompañan a cada sector.
Georges Balandier señala que otorgarle tanta importancia al análisis estructural es suponer que sólo las estructuras internas de una sociedad provocarán y definirán su futuro. Se impone, por lo mismo, una doble preocupación: tomar en cuenta la "dinámica de los factores externos" y sus interrelaciones.
Introduce, además, los conceptos de agentes sociales y permanencia estructural para explicar que las sociedades no son jamás lo que parecen ser o lo que pretenden ser.
Éstas expresan, en este nivel, dos rostros: uno superficial que nos indica formalidad de las estructuras oficiales y otro, más profundo, que nos hace ver las relaciones reales y el fundamento de las prácticas político-económicas y la dinámica del sistema social. Retorna de Henry Lefebre la necesidad de distinguir en toda sociedad la "complejidad vertical" --es decir, la persistencia de formas estructurales y relaciones tradicionales-- y la “complejidad horizontal", que corresponde a la forma como se entrecruzan las estructuras tradicionales, modernas y contemporáneas en un mismo tiempo.
Por lo mismo, el análisis político de largo plazo, así como el coyuntural, está obligado a seguir el curso de la "complejidad social y política", y de las fuerzas latentes que se revelan o surgen a la par de los conflictos.
De los análisis realizados por el autor, sobre todo en el caso africano, se desprenden algunas reflexiones a propósito del conflicto y sus consecuencias:
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Cómo y en qué circunstancias los conflictos sociales se convierten en conflictos políticos.
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Siendo la política el lugar del conflicto, nos conduce a una lectura sobre las distintas formas de violencia: visibles, institucionalizadas o no visibles, entre otras.
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Distingue, además, grados y niveles del conflicto, en la intensidad de las variables que lo conforman, así como en las estrategias de cambio.
Aquí es importante subrayar que las configuraciones simbólicas respondan a una situación concreta, expresen y le den sentido a lo concreto, lo que permite distinguir la continuidad de las trasferencias simbólicas y los múltiples entrecruzamientos del imaginario político en los Estados modernos.
En esta perspectiva, el autor analiza las múltiples figuras de la dramatización política, los múltiples procesos dramáticos empleados por el poder, así como las modalidades de la teatralidad estatal.
El poder, señala, se legitima por la producción de imágenes, por la manipulación de símbolos y su organización en un espacio que podemos llamar la teatralidad estatal. Esta situación se expresa de manera muy clara en Latinoamérica, en países en donde el costo social provocado por las políticas de ajuste estructural y la privatización ha obligado al Estado a recurrir a un discurso nacionalista y populista para Garantizar la unidad y la cohesión social.
En otros casos, mientras se desmantela lo público y lo social buscando crear sociedades privatizadas en los distintos niveles que las conforman, los gobiernos asumen la defensa de la masa y del pueblo reivindicando su interés y necesidades.
Pero lo más representativo de Balandier a nivel teórico es la reflexión que realiza sobre el orden y el desorden. Señala que no hay un orden definitivo en los sistemas sociales, sino que existe siempre un desorden inherente al orden que amenaza permanentemente su desarrollo.
Esto no significa que Balandier afirme que todo orden es sólo aparente, que se reduzca al desarrollo o que considere que la transición de la modernidad a la posmodernidad provoque necesariamente situaciones de desorden.
Se trata, en el fondo, de las causas por las cuales el orden deviene en desorden. Por lo tanto es importante el análisis de la naturaleza de la "realidad del desorden". En las sociedades contemporáneas, más que nunca, el desorden se desplaza por las diferentes producciones simbólicas, desde la literatura hasta el discurso político. En este universo de transformaciones aparentemente racionales surgen las formas reales de desorden que confirman que el desorden no es solamente parte de la imaginación.
Balandier sugiere la necesidad de evaluar el concepto "desorden", iniciando la vía de la reflexión en esta dirección con la finalidad de mostrar las múltiples rutas de la relación orden-desorden y desorden-orden. Este planteamiento rompe con los esquemas estructuralistas de la determinación social y política a partir de la observación del desorden en el seno de los partidos, de las organizaciones sindicales, empresariales y, en general, en la sociedad.
Señala, asimismo, la necesidad de prestar atención a lo imprevisto en la vida política, ya que en el sistema político existen zonas claras y obscuras, estructuras altamente formalizadas, y no formalidades que escapan al control de lo determinado. En suma, el objetivo que anima a Balandier al estudiar el desorden es explicar los procesos de cambio y los procesos de estructuración-desestructuración que se desarrollan en el mundo contemporáneo.
Otro aspecto no menos importante que distingue el autor es la problemática que observa en los países en los que se asiste a un proceso de transición, en donde los actores que conducen el cambio tienen una práctica y sentido político distinto y opuesto a las fuerzas conservadoras.
Considera Balandier que las ciencias sociales, que están condenadas a reformarse, hoy se alejan de los sistemas de referencia y de los modos explicativos que las han orientado durante varias décadas: "El conocimiento de sus conocimientos es uno de sus objetivos".
Si las ciencias sociales están condenadas, comenta el autor, se impone un "nuevo" nacimiento, toda vez que la sociedad ya no es más lo que era: su movimiento mismo, sus cambios y desórdenes imponen otro diálogo con lo social a fin de que resulte más inteligible.
En busca de otorgar un sentido analítico a las formulaciones teóricas de Balandier, podemos leer la realidad del cambio retornando a Llya Prigonine y a Isabelle Stengers para afirmar que ya no son más las situaciones estatales y permanentes lo que nos interesa, sino las evoluciones, las crisis y las inestabilidades; ya no más sólo lo que permanece sino también lo que se transforma.
Por la magnitud de los cambios en el este de Europa y el proceso de ajuste estructural en América Latina, lo simple se ha vuelto complejo, lo múltiple prevalece sobre lo singular, lo alternativo sobre lo determinado y el desorden se impone sobre el orden, de manera que no sólo lo económico se desestructura y recompone; lo social y lo político son también espacios de cambio imprevisibles, de lo inédito, de una producción continua de sí mismos en donde el orden y el desorden actúan juntos, acentuando la complejidad, multiplicador de los posibles e imposibles. Por lo tanto, esa relación se convierte en un factor de lo imprevisible e improbable.
En esta línea de razonamiento, Balandier argumenta que "ninguna organización, ninguna estabilidad es, en cuanto tal, garantía ninguna que se impone en derecho. Todas son productos de la circunstancias y se encuentran a merced de las circunstancias". El desorden trabaja siempre, lo que existe lleva el signo de la inseguridad o, si se prefiere, de la vulnerabilidad.
Por lo mismo, la refundación del sistema capitalista en América Latina se encuentra a merced de factores externos e internos. Lo que existe en ese proceso de liberalización y apertura del mercado es el signo de la inseguridad, lo que la prensa califica como desconfianza e incertidumbre. De ahí que la desconfianza se convierte en una amenaza que impide y obstaculiza la inversión externa.
Balandier busca a través de su contribución teórica dar un lugar al desorden en la teoría social. Comenta textualmente que: "La teoría social actual se inscribe en el proyecto de construir una sociología dinámica, generativa, basada en una doble experiencia: la de las sociedades de la tradición sometidas a la prueba de las grandes transformaciones y la de las sociedades de la modernidad en las que predominaban el movimiento y la incertidumbre".
Por lo tanto, se puede hablar de un tiempo en el nivel de la modernización política y de otro tiempo, no necesariamente coincidente, en la reforma económica. Podemos también plantear la diferencia del tiempo que surge del pasado y el tiempo que se desprende del futuro.
Siguiendo este enfoque podemos señalar que la transición de la modernidad a la posmodernidad tiene efectos positivos y negativos en todos los campos. Las temporalidades de la sociedades más activas, y por lo tanto dominantes, no son armónicas con las de las sociedades tradicionales durante su búsqueda del progreso y de la reducción del retraso. Se producen, entonces, desajustes de origen externo e interno y, en consecuencia, nuevas posibilidades de ruptura en la continuidad. Se multiplican los lugares de inestabilidad y de caos, de riesgos y de desintegración.
En estas circunstancias de cambio y transición el orden del conjunto nunca es sino aproximativo y vulnerable, siempre inestable y, por eso mismo, es un generador de incertidumbre, lo que permite que la sociedad se presente tal cual es. Surgen fenómenos y problemas que se creían superados como, por ejemplo, los movimientos étnico-raciales en Estados Unidos y Europa, y otros de tendencia radical y fundamentalista en el este de Europa.
Otro aspecto es la problemática de la temporalidad sectorial que nos permite explicar las representaciones (político-económicas) actuales de la sociedad. La continuidad es un hecho, dirá Balandier, pero también es una ilusión.
El juego de las temporalidades pone a prueba a las sociedades así como a los objetivos principales de las instituciones políticas y de los actores. Sin duda habrán actores cuyo tiempo político (temporalidad) se ubica en el pasado, de manera que sus reivindicaciones, sus demandas, su forma de acción y práctica política se inscriben en ese tiempo. En cambio, otros actores establecen su estrategia y sus objetivos a partir del futuro. Esa situación expresa un escenario político radicalmente diferente al del pasado, en el queda definida la participación política, el conflicto y las distintas formas de control estatal.
En la medida en que la sociedad está en constante transformación ella es el lugar de una "actividad total", donde las temporalidades múltiples (políticas y sociales) se ponen en marcha, conjugándose u oponiéndose.
En este sentido, afina el autor, la sociedad, al tomar conciencia de sí misma