Cicatrices

Cicatrización. Reparación. Regeneración. Fibrosis. Matriz extracelular. Colágenos. Membranas basales. Fibras elásticas. Proteoglucanos

  • Enviado por: Tauschen
  • Idioma: castellano
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REPARACIÓN, REGENERACIÓN Y FIBROSIS.

El hombre está expuesto constantemente a agresiones que pueden producir muerte celular y destrucción de los tejidos. Por esta razón existe la curación. Es una respuesta a la lesión, representa un intento encaminado a mantener normales la estructura y la función de los tejidos. El fenómeno de la curación se superpone al proceso inflamatorio y solo se los separa por razones didácticas. Algunos organismos primitivos pueden reemplazar cualquier célula o tejido con otro nuevo durante un proceso que se denomina regeneración. Aunque en general la regeneración es un proceso deseable, tiene sus desventajas en potencia. Por ejemplo, el reemplazo de las neuronas requeriría división celular, acontecimiento que podría determinar la pérdida de la información reunida y almacenada durante toda la vida en la célula que se divide. Si todas las células pudieran regenerarse no habría muerte. En cambio, si las células perdidas no se pudiesen reponer, la vida de la mayoría de los seres vivos se acortaría radicalmente. Los organismos existen entre estos dos extremos del espectro, y la balanza se inclina un poco hacia la regeneración.

Al punzar la membrana celular de una ameba, el citoplasma inmediatamente adyacente se condensa, cierra el defecto y produce una nueva membrana celular. Esta respuesta podría contemplarse como una reacción de reparación primitiva. En los organismos multicelulares el proceso de reparación es más complejo. Los invertebrados y anfibios pueden reemplazar las partes perdidas; las langostas recuperan las garras perdidas; las salamandras forman un cristalino nuevo a partir del iris y los tritones recuperan las extremidades que pierden. El proceso de la regeneración de extremidades completas se denomina regeneración axil.

Al amputar la extremidad de un tritón, las células epidérmicas adyacentes a la herida se dividen y cubren rápidamente el muñón. La proliferación epitelial continua, y las células se apilan en el ápice formando un casquete apical. Las células de origen mesenquimático del muñón -fibroblastos, miocitos y osteocitos- se dividen. Las células hijas carecen de algunas de las propiedades diferenciadas de las progenitoras como consecuencia de un proceso llamado desdiferenciación. La matriz extracelular densa que existía originariamente en el muñón se cataboliza y es substituida por un estroma edematoso laxo que semeja mesénquima embrionario. La combinación de células mesenquimáticas incluidas en un estroma edematoso laxo se denomina blastema. Las células del blastema se multiplican rápidamente, las endotelias proliferan y lo vascularizan y se produce a continuación una diferenciación ordenada del hueso, músculo, tendón, arteriolas, capilares y vénulas. El resultado final es el reemplazo exacto del miembro perdido.

Este complejo mecanismo de regeneración axil presumiblemente sería controlado por la información genética contenida en las células del muñón; la amputación desencadena la expresión de ésta información, que queda reprimida después del desarrollo embrionario. Sin embargo, no toda la información que está en las células del muñón se expresa. Las células proximales respecto de la amputación reprimen la formación de estructuras proximales puesto que solo regeneran las estructuras distales. A medida que ascendemos en la escala filogenética, desde los reptiles hasta las aves y los mamíferos, la represión tiene preferencia sobre la desrepresión. En los mamíferos, el tejido e granulación que se reemplaza al tejido perdido recuerda el blastema del anfibio. Sin embargo, en lugar de formar una extremidad, el tejido de granulación solo madura hasta tejido conectivo denso que, por último, se convierte en una cicatriz. Este reemplazo del tejido por tejido cicatrizal es conocido como reparación. La reacción de reparación presenta dos componentes principales, la matriz extracelular y las células.

MATRIZ EXTRACELULAR.

La matriz extracelular es un complejo estable de macromoléculas que se encuentra debajo de los epitelios y rodea a las células del tejido conectivo. Aunque los glucosaminoglucanos de la cápsula de una bacteria constituyen una matriz extracelular primitiva, la matriz extracelular compleja, formada por la interacción de varias macromoléculas, es el rasgo característico de la multicelularidad. La importancia de la matriz extracelular para la multicelularidad se reconoce por la producción de colágeno, laminina y fibronectina ya en el momento en el que se produce la segmentación del óvulo fecundado. La información contenida en la matriz extracelular no es importante para el desarrollo embrionario, sino también para la curación de heridas.

A pesar de las diferencias en cuanto a estructura terciaria, propiedades físicas con texto biológico, las proteínas de la matriz de los invertebrados, peces, reptiles, aves y mamíferos comparten un plan común. Una tercera parte del contenido de aminoácidos es glicina y son ricas en los aminoácidos serina, prolina treonina y alanina. Estos cuatro aminoácidos son codificados por tripletes de R.N.A con citosina y uracilo como segundo y tercer residuo y solo difieren entre si en el primer residuo del código. Las proteínas con grandes disparidades aparentes -por ejemplo, la fibroína, seda y resilina de los invertebrados, así como los colágenos y la elastina humanos- comparten este plan común. Aunque es concebible que esta similitud se deba a una convergencia evolutiva, es más probable que el polimorfismo actual esté relacionado con la evolución a partir de un gen primordial.

La matriz extracelular no solo provee sostén estructural a los tejidos, sino que también intercambia información con las célula, modulando así un conjunto de proceso, que comprende el desarrollo embriológico, la migración, adhesión y diferenciación celular y fenómenos de reparación de tejidos lesionados. Cumple una función crucial en la curación de las heridas mediante sus propiedades quimiotácticas, opsónicas y adherentes. La fuerza de la herida y las propiedades de la cicatriz dependen en última instancia del depósito de una cicatriz extracelular adecuada.

La matriz extracelular tiene cinco componentes principales: colágenos, membranas basales, glucoproteinas estructurales, fibras elásticas y proteoglucanos.

COLÁGENOS.

Los colágenos son una familia de proteínas íntimamente emparentadas entre sí que poseen propiedades comunes. Contienen elementos helicoidales triples con una secuencia de aminoácidos repetitiva (tripletes Gly-X-Y) y son ricos en aminoácidos hidroxilados, hidroxiprolina e hidroxilisina. La glicina en cada tercera posición imparte hacia la derecha una helicidad a la cadena colágena. La molécula de colágeno se forma mediante tres cadenas de polipéptidos que se entrelazan en un superenrollamiento hacia la izquierda para formar una especie de cuerda helicoidal triple. Las cadenas de polipéptidos individuales se designan con la letra griega  y un numero arábigo después de ésta, que caracteriza a las cadenas constituyentes del trímero. Por ejemplo el colágeno tipo I consiste en dos cadenas 1 y una cadena 2. Los distintos trímeros se designan con números romanos y representan los tipos de colágeno. Las cadenas de los distintos colágenos se distinguen poniendo el número romano del respectivo tipo entre paréntesis después del número arábigo, como 1(I) y 1(III).

TIPOS GENÉTICOS DE COLÁGENO.

Colágeno tipo 1.

El colágeno tipo I es un heteropolímero que se compone de dos cadenas 1(I) y una cadena 2(I) [1(I)]2 2(I). Éste es el colágeno principal del hueso, piel y tendón y el que predomina en las cicatrices maduras. Por medio de la microscopia electrónica el colágeno tipo I aparece en la forma de fibras con bandas transversales de una periodicidad de 67-nm. En algunas patologías inflamatorias crónicas se encuentra un polímero de este tipo de colágeno [1(I)]3.

Colágeno tipo II

Éste colágeno contiene tres cadenas  idénticas [1(I)]3. Las fibras de colágeno tipo II son más finas que las de tipo I y exhiben una periodicidad apenas discernible. Este es el colágeno principal del cartílago y también existe en el humor vítreo y el núcleo pulposo de los discos invertebrales.

Colágeno tipo III.

El colágeno tipo III también es homopolímero [1(III)]3 y abunda en los tejidos embrionarios. En el adulto predomina en órganos y estructuras plegables como vasos sanguíneos, útero y tubo digestivo. El colágeno tipo III se presenta como unos finos filamentos arrosariados que a menudo se asocian con fibras tipo I. El tipo III es el primer colágeno que se deposita en el proceso de reparación de las heridas.

Los colágenos tipos I, II y III son ricos en alanina, contienen menos residuos hidroxilados que los otros tipos de colágenos, son resistentes a las proteasas inespecíficas y constituyen los colágenos que mejor han sido caracterizados.

Colágeno tipo IV

El colágeno tipo IV aparece con exclusividad en las membranas basales. En el se identifican dos cadenas, I(IV) Y 2(IV). Aunque no se ha establecido con exactitud su proporción en ninguna membrana basal es probable que excitan homopolímeros y heteropolímeros. El colágeno tipo IV posee varios rasgos distintivos. Se incorpora en agregados definitivos sin separación de los péptidos y la tripe hélice colágena se aya interrumpido en varios sitios por dominios globulares susceptibles a las proteasas inespecíficas. El colágeno tipo IV no forma fibras separadas, pero junto con la laminina y otros componentes forman las membranas basales.

Colágeno tipo V

En éste colágeno se identificaron tres cadenas constituyentes: 1(V), 2(V) y 3 (V). Se describieron varios homopolímeros y heteropolímeros. El colágeno tipo V se halla ampliamente distribuido en la mayoría de los tejidos, pero nunca como componente principal. Forma unos delicados filamentos sin periodicidad que a menudo conectan a las fibras tipo I entre si con otras estructuras.

Colágeno tipo VI

El dominio Helicoidal triple representa sólo la tercera parte de la cadena polipeptídica de éste tipo de colágeno, en tanto que el resto está formado por los dominios globulares de ambos extremos. El colágeno tipo IV se representa como delicados filamentos que se semejas los del colágeno tipo V. A diferencia de lo que ocurre con el colágeno tipo V prevalece en la mayoría de los tejidos conectivos.

Biosíntesis del colágeno.

Las cadenas polipeptídicas individuales se sintetizan en ribosomas unidos a la membrana y, al igual que otras proteínas la exportación, estas cadenas de preprocolágeno contienen en el extremo aminoterminal una secuencia de señal que son separadas poco después de la traducción. Las cadenas de procolágeno resultantes presentan péptidos de extensión (propéptidos) en ambos extremos de la molécula. Por lo tanto, las cadenas pro-  tienen tres dominios principales: La cadena , el péptido aminotermal y el péptido carboxiterminal. En las cisternas del retículo endoplasmático rugoso tres cadenas pro- interaccionan para formar una molécula de procolágeno . Antes de la secreción tiene lugar la hidroxilación de los residuos prolina y lisina, La glucosilación, la asociación de las cadenas, el establecimientos de puentes disulfuro y la formación de la triple hélice. La hidroxilación requiere vitamina C, necesidad que explica la cicatrización inadecuada que es de característica de la carencia de ésta vitamina (escorbuto). Todos los colágenos son glucoproteinas, pero su grado de glucosilación varía según los distintos tipos genéticos. Las moléculas de procolágeno modificado son transportados al complejo de golgi, se envasan en gránulos y son secretadas hacia el espacio extracelular. Para que se puedan armar las estructuras definitivas se requiere el procesamiento extracelular de los colágenos tipo I, II, III y V. Los péptidos de extensión son separas por aminoproteasas y carboxiproteasas. Estas enzimas actúan de forma independiente y se han identificado formas de colágeno con procesamiento parcial. Las fallas de la aminoproteasa causan la retención del propéptido N terminal y formación defectuosa de las fibras, como en la enfermedad hereditaria de EHLER-DANLOS tipo VII. Después de la eliminación de los propéptidos de extensión, las moléculas de colágeno interaccionan seguido y se unen para formar fibras colágenas; pero las fibras no alcanzan su fuerza máxima a la tensión hasta que se establece una serie de enlaces intra e intermoleculares. Alguno de éstos se debe a la acción de enzimas especificas como la lisil oxidasa. Este es una metaloenzima que requiere cobre como cofactor. La quelación del cobre por los nitrilos, trastorno tóxico llamado latirismo, o las enfermedades hereditarias del metabolismo del cobre reducen la actividad de la lisil oxidasa y conducen a la formación de fibras colágenas con enlaces cruzados defectuosos que carecen de fuerza tensil.

El contenido de colágeno de los órganos normales se mantiene constante para toda la vida adulta. La regulación de la síntesis, secreción y eventual depósito de fibras colágenas es uno de los aspectos menos dilucidados de la biología del colágeno.

Catabolismo del colágeno

El colágeno experimenta un recambio lento en los tejidos del adulto. De hecho por mucho tiempo se pensó que el colágeno era una proteína inerte que quedaba en los tejidos para toda la vida del individuo. El colágeno nativo es resistente a la mayoría de las proteasas inespecíficas. La colagenasas son enzimas que dirigen al colágeno triple helicoidal nativo a temperatura, concentración iónica y pH fisiológicos. La colagenasas son una familia de enzimas de diversos orígenes celulares y especificidades para distintos sustratos. La mayoría de las colagenasas de los vertebrados rompen un solo enlace peptídico en el mismo locus de las tres cadenas constituyentes, a una cuarta parte de la distancia respecto del extremo C terminal. En general, la misma colagenaza actúa sobre los colágenos de los tipos I, II, y III, aunque la celeridad de la fragmentación es distinta para cada pito. Los colágenos tipo IV y V no son degradados por las mismas colagenasas que actúan sobre los tipos I, II, y III, sino que son degradados por otra familia de colagenasas. Todas las colagenasas de los vertebrados son enzimas que contienen zinc y requieren iónes de calcio para entrar en actividad. Las colagenasas liberan dos grandes fragmentos consistentes en las tres cuartas partes y una cuata parte, respectivamente, de la molécula de colágeno; no ejercen ninguna acción adicional sobre éstos fragmentos y la degradación final está a cargo de proteasas extracelulares inespecíficas o de enzimas lisosómicas después de la fagocitosis de los fragmentos.

Los fibroblastos son la fuente principal de colagenasas aunque otras células, entre ellas los macrófagos, las células epiteliales y las células del endotelio vascular las producen.

Morfología y funciones

Las moléculas de colágeno se organizan no enzimáticamente de manera espontánea para formar fibrillas colágenas, que son las estructuras de colágeno más pequeñas reconocibles mediante microscopia electrónica convencional. Estas fibrillas aparecen como unos finos filamentos (4 nm de diámetro) compuestos de cuatro o cinco moléculas de colágeno escalonadas de a cuartos. Varias fibrillas se alinean en paralelo para formar fibras colágenas. Las bandas características a intervalos de 67 nm reflejan la disposición escalonada de estas moléculas. Los grupos de fibras colágenas dispuestas a lo largo del mismo eje se llaman haces de fibras colágenas. Varios tipos de colágeno pueden participar en la formación de estos haces; Las fibras tipo I forman la columna central y los tipos III, V y VI están unidos a ella. Los haces de fibras colágenas adoptan diversos tamaños y orientaciones según el órgano y la función. Por ejemplo, los tendones consisten en densos haces paralelos constituidos casi con exclusividad por colágeno tipo I, mientras que la córnea está formada por estratos ortogonales (laminillas) de colágeno tipo I con algunos filamentos de colágeno tipos VI y V. La formación de los haces es influida por la superficie celular, proteoglucanos, glucoproteínas estructurales y la interacción entre los distintos tipos de colágeno. Las fibras colágenas exceden el poder de resolución del microscopio óptico y sólo se pueden identificar los haces más gruesos. La técnica para reticulina (impregnación argéntica) revela la fina red conectiva en muchos órganos. En años recientes se intentó equiparar a los componentes que reaccionan con esta tinción, “reticulina”, con componentes específicos del tejido conectivo como colágeno tipo III o fibronectina . La verdad es que la impregnación argéntica demuestra diversas glucoproteínas, como la fibronectina y varios tipos de colágeno, de modo que no se puede identificar la “reticulina” con una sola especie molecular.

La función más conocida de los colágenos es el sostén fisiológico. El colágeno tipo I predomina en órganos que requieren fuerza tensional, como tendón y hueso, en tanto que el tipo III se encuentra en órganos que poseen cierta plasticidad, como los vasos sanguíneos, útero, tubo digestivo y dermis. Sin embargo, no se debe considerar que los colágenos son simples andamiajes pasivos e inertes. Ellos se fijan a las superficies celulares y modulan la morfogénesis, quimiotactismo, adhesión y agregación plaquetaria, unión celular y fenotipo celular.

MEMBRANAS BASALES

Las membranas basales son unas estructuras delicadas que se encuentran en la interfase entre las células y el estroma y contienen colágeno tipo IV y laminina. En la microscopia óptica aparecen como unos elementos amorfos pálidos que reaccionan con las técnicas histoquímicas para grupos hidrocarbonados. En la microscopia electrónica, la mayoría de las membranas basales tienen dos capas de distinta densidad electrónica. La capa de menor densidad, lámina rara o lúcida, está junto a la membrana celular, en tanto que la de mayor densidad, lámina densa, se halla junto al estroma. En la mayor parte de los tejidos ambas láminas tienen el mismo espesor, 40 a 60 nm. Algunas membranas basales, como la cápsula del cristalino y la membrana de Descemet, sólo tienen la lámina densa. La membrana basal de glomérulo renal maduro, en cambio, es trilaminar porque posee una lámina densa central de doble espesor entre dos láminas raras exteriores. Este aspecto trilaminar se debe a la función en el desarrollo embrionario. Los segmentos de la membrana basal del alvéolo pulmonar también son trilaminares.

Existen membranas basales en todos los órganos. Todos los epitelios, sean epidérmicos, endocrinos, genitourinarios, respiratorios o gastrointestinales, están separados del estroma por membranas basales continuas. El hígado es una excepción porque los hepatocitos carecen de membrana basal. El sistema nervioso central solo posee membranas basales vasculares. En el sistema nervioso periférico, las células de Schwan están rodeadas por una membrana basal. Todas las células endoteliales están separadas del estroma subyacente por una membrana basal, salvo por el endotelio sinusoidal de la médula ósea, bazo, ganglios linfáticos e hígado. Los adipositos y las células musculares cardíacas, esqueléticas y lisas se hallan rodeadas individualmente por una membrana basal: todas las otras células de origen mesodérmico -fibroblastos, histiocitos, células sinoviales y células linfoides y de la sangre en general- carecen de membrana basal.

Composición

Las membranas basales son unas estructuras complejas que se forman por interacción de varias macromoléculas: el colágeno tipo IV, la laminina, entactina y el proteoglucano sulfato de heparán. La laminina es un glucoproteína de 800.000 daltons constituida por tres subunidades -A, B1 y B2- organizadas en una estructura a modo de cruz. La laminina existe en ambas láminas de la membrana basal, es susceptible a varias proteasas, como la pepsina y la tripsina, y participa en la adhesión y unión celular. En muchas superficies celulares existe una proteína específica fijadora de laminina.

La entactina es una glucoproteína muy sulfatada de 150.000 daltons. Los anticuerpos contra ella solo se localizan en las membranas basales. No se conocen sus interacciones con otros componentes de la membrana basal ni su función.

El proteoglucano sulfato de heparán o heparansulfato consiste en varias cadenas de glucosaminoglucanos unidas convenientemente a una proteína central. Los determinantes antigénicos del centro proteico son específicos para la membrana basal y se localizan e conglomerados, con preferencia dentro de la lámina rara. A causa de su gran densidad de carga, el sulfato de heparán cumple una función importante en la filtración.

Las membranas basales son sintetizadas por las células que descansan sobre ellas. El proceso de organización de los diversos componentes de la membrana basal en una entidad morfológica individual no ha sido bien aclarado, pero es probable que ocurra fuera de la célula.

Las membranas basales son estructuras estables que, en circunstancias normales, tienen un recambio lento, aunque en ciertas situaciones, como en el desarrollo embrionario, remodelamiento de órganos, invasión neoplásica y curación de las heridas, se degradan rápidamente. Existen metaloproteasas específicas que degradan el colágeno tipo IV, pero los dominios globulares de éste también son susceptibles a las proteasas inespecíficas como tripsina y plasmina. Estas digieren además a la laminina, a la entactina y al sulfato de heparán.

Función

Las membranas basales poseen considerable fuerza tensional y prestan sostén físico a las estructuras que descansan sobre ellas a son rodeadas por ellas. Asimismo, funcionan como sitio para la fijación celular. Muchas células tienen una proteína de membrana que se une específicamente a la laminina. Además, las membranas basales actúan como filtros. Esta función es más obvia en los capilares y ha sido bien estudiada en el glomérulo renal. Al principio se supuso que las membranas basales filtraban las moléculas de acuerdo con su tamaño y forma, pero en la actualidad e considera que el papel crucial en la filtración depende de la gran carga aniónica de la membrana basal.

FIBRAS ELÁSTICAS

Los órganos como el útero, piel, pulmón y vasos sanguíneos requieren elasticidad además de fuerza tensional, para cumplir sus funciones. Mientras que la fuerza tensional es provista por miembros de la familia del colágeno, la capacidad de retroceder después del estiramiento transitorio se debe a las fibras elásticas. En la microscopia electrónica estas tienen dos componentes distintos, un centro amorfo y una zona periférica de microfibrillas. El tamaño de las fibras elásticas varía desde grandes láminas visibles con el microscopio óptico (láminas elásticas de las grandes arterias) hasta delicadas fibras que solo se observan con el microscopio electrónico.

El centro de las fibras elásticas se compone de elastina, glucoproteína de 70.000 daltons. Al igual que el colágeno, la elastina es rica en glicina y prolina, pero a diferencia de él, prácticamente no contiene aminoácidos hidroxilados. Las moléculas de elastina están unidas entre sí por enlaces cruzados y forman una extensa red. A diferencia de la mayoría de las otras proteínas, la elastina no adquiere un plegamiento definitivo sino que oscila entre distintos estados para formar enrollamientos aleatorios: esta estructura de la elastina arrollada al azar con enlaces cruzados, es lo que determina la capacidad de la red para estirarse y retroceder. Las fibras colágenas entretejidas e inelásticas limitan la elasticidad y mantienen la integridad del tejido. No se conocen con exactitud la composición y función de las microfibrillas periféricas de las fibras elásticas.

FIBRONECTINA

Además de colágenos y elastina, la matriz extracelular contiene varias otras glucoproteínas, de las cuales la mejor caracterizada es la fibronectina. Las fibronectinas son una familia de glucoproteínas de composiciones de aminoácidos casi idénticas y propiedades similares. La fibronectina existe en dos formas principales, la fibronectina plasmática e hística.

Las fibronectinas poseen dos cadenas polipeptídicas casi idénticas sujetas entre sí por puentes disulfuro. Cada cadena polipeptídica tiene un peso molecular de unos 200.000 daltons. La fibronectina plasmática es soluble en condiciones fisiológicas, mientras que la hística solo es soluble en pH alcalino. La fibronectina plasmática es un dímero, pero la hística es una mezcla de dímeros y polímeros más grandes: Todas las formas d fibronectina derivan de un solo gen. Las variaciones menores en los empalmes determinan las diferencias en la composición de aminoácidos que, a su vez, son responsables de las ligeras variantes en las propiedades biológicas dentro de la familia. La molécula de fibronectina tiene dominios especializados con sitios de fijación específicos que le permiten fijarse con avidez a los colágenos, proteoglucanos, glucosaminoglucanos, fibrinógeno, fibrina, superficies celulares, bacterias y DNA. Las variadas propiedades de fijación de la fibronectina le permiten conectar a las células con otros componentes de la matriz extracelular e integrar así al tejido en una unidad funcional. Mediante la acción de la trasglutaminasa (factor XIII de la cascada de la coagulación) la fibronectina entabla enlaces cruzados covalentes con ella misma, el fibrinógeno, la fibrina o el colágeno. Esta formación de enlaces cruzados sería muy importante en las fases iniciales de la reparación de las heridas.

Como sucede con otras proteínas plasmáticas, la fibronectina plasmática es sintetizada y secretada por los hepatocitos. La mayoría de las células de origen mesenquimático, incluso fibroblastos y células endoteliales, secreta fibronectina hística. La fibronectina es ubicua en la matriz extracelular, donde se presenta en la forma de filamentos delicados o conglomerados pequeños, unida a las fibras colágenas y en las superficies celulares. En ocasiones, la fibronectina plasmática queda atrapada en membranas basales que cumplen importantes funciones de filtración, como las de los glomérulos renales. La fibronectina hística es una de las primeras macromoléculas estructurales que se deposita durante el desarrollo embrionario. Forma una matriz “primitiva” que permite la organización inicial y que luego será sustituida por la matriz organoespecífica definitiva. Este papel de la fibronectina hística como matriz “indiferenciada” se repite en las fases iniciales de la reparación de las heridas.

PROTEOGLUCANOS

Las moléculas formadas por largas cadenas no ramificadas de polisacáridos son constituyentes principales de la matriz extracelular. Estos polímeros hidrocarbonados se conocen como glucosaminoglucanos porque uno de los residuos glucídicos de la unidad disacárida repetitiva siempre es una hexosa aminada. Con excepción del ácido hialurónico, los glucosaminoglucanos se hallan unidos mediante enlaces covalentes a un centro proteico, en cuyo caso reciben el nombre de proteoglucanos. Hasta el 95% del peso seco de los proteoglucanos consiste en carbohidratos. Los glucosaminoglucanos tienen carga negativa y son unas moléculas extensas que ocupan grandes volúmenes. También son muy hidrófilos y forman geles hidratados incluso a bajas concentraciones. Los proteoglucanos se hallan ampliamente distribuidos en todas las matrices extracelulares y también se los encuentra en las superficies celulares y en la mayoría de los líquidos biológicos.

La distribución de los proteoglucanos y glucosaminoglucanos es específica para cada tejido. El cartílago contiene abundante condroitín 4-sulfato, sulfato de queratán y ácido hialurónico, pero nada de sulfato de heparán ni de sulfato de dermatán. Las membranas basales contienen sulfato de heparán, mientras que la dermis contiene ácido hialurónico, condroitín sulfato y sulfato de dermatán. Los geles hidratados de proteoglucanos contribuyen a mantener la turgencia del tejido. Su gran densidad de carga también les permite actuar como filtros selectivos. El sulfato de heparán aportaría la mayor parte de la selectividad de carga de las membranas basales. En los tejidos, los proteoglucanos con frecuencia están unidos a fibras colágenas, fibras elásticas y fibronectina. Por medio de estas interacciones participan en la organización de la matriz extracelular. En el cartílago, donde son particularmente abundantes, los proteoglucanos modulan y regulan el tamaño de las fibras colágenas tipo II. Como organizadores de la matriz extracelular, los proteoglucanos se depositan en las fases iniciales de la reparación de las heridas, antes de que la concentración de colágeno se torne prominente.

REACCIÓN DE REPARACIÓN

Después de la llegada inicial de las células inflamatorias provenientes de la sangre al sitio e la herida, más células acuden al área de lesión. Esta segunda oleada consiste en fibroblastos, células de citoplasma poco nítido con prolongaciones, núcleo intensamente basófilo y mitosis frecuentes. Así como se habla de “linfocito” para designar células de morfología similar pero distintas unciones, se denomina “fibroblasto” a cualquiera de las diversas células de origen mesenquimático que exhiben una morfología común pero poseen capacidades funcionales diferentes. En la microscopia óptica los fibroblastos inactivos son ovales y tienen un citoplasma mal definido y un núcleo homogéneo elongado. Esta morfología es compartida por lo menos por tres tipos celulares de origen mesodérmico funcionalmente distintos: células precursoras de los tejidos conectivos, células con receptores Fe y capacidad fagocitaria (histiocitos) y células especializadas en la síntesis de componentes de la matriz celular (fibrocitos). Los tres tipos de células son importantes en la respuesta reparativa. Además, las células endoteliales, macrófagos, plaquetas y células parenquimatosas de mismo órgano lesionado participan en la reacción de reparación.

PROLIFERACIÓN CELULAR

Muchas células son de vida breve; por ejemplo, los neutrófilos viven pocos días. El programa genético de la piel y de los epitelios gastrointestinal y urinario comprende diferenciación, migración hacia la superficie y desprendimiento. El programa genético de estos tejidos también incluye proliferación celular para mantener constante la cantidad de células. La proliferación celular debe estar rigurosamente controlada para mantener la estructura apropiada del tejido. Sólo se conocen en parte los factores que regulan la división celular y su estudio constituye un área crucial en la investigación acerca de los procesos reparativos y neoplásicos. El lapso entre dos divisiones celulares sucesivas se llama ciclo celular y se divide en cuatro fases desiguales. Después de la mitosis -fase M- las células hijas entran en la fase G1, durante la cual se dedican a sus propias actividades especializadas. Después de esta fase tiene lugar la síntesis de DNA nuclear en un período que se denomina fase S. Habiéndose completado la duplicación del DNA nuclear, las células entran en la fase G2, tras la cual se produce la siguiente mitosis o fase M. Por lo tanto, la interfase consiste en sucesivas fases G1, S y G2, que comprenden el 90 % o más del ciclo celular total. Algunas células permanecen inactivas en estado latente (fase G0) después de una fase M y no se dividen si no se las estimula. Tras un estímulo apropiado, vuelven a entrar en el ciclo en G1 y continúan hasta la mitosis. Algunas células maduras no se dividen nunca, mientras que otras completan un ciclo cada 16 a 24 horas. La diferencia principal entre las células que se dividen con rapidez y aquellas que lo hacen con lentitud es la duración de la fase G1. Los tejidos se clasifican de acuerdo con la proporción de células que están en ciclo.

Células lábiles

Cuando más del 1.5% de las células de un tejido de un adulto normal se encuentran en mitosis, se dice que el tejido está compuesto por células lábiles. Estos tejidos comprenden epidermis, mucosa de los aparatos digestivo respiratorio, urinario y genital, médula ósea y tejido linfoide. No todas las células de estos tejidos están en ciclo constantemente sino que existen unas células especiales llamadas células precursoras que están programadas para dividirse continuamente. Las células hijas de cada división pueden convertirse en otra célula precursora o seguir el recorrido irreversible hacia la diferenciación terminal. Estas células precursoras son las células basales de la epidermis y de las criptas gastrointestinales. En el caso de algunas células precursoras, la progenie sólo se diferencia en un tipo de célula. Por ejemplo, las células hijas de una célula epidérmica basal sólo maduran a células queratinizadas que eventualmente descaman. Este tipo de célula precursora es unipotente. Otras dan origen a más de un tipo celular. Los hemocitoblastos de la médula ósea producen eritrocitos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos, monocitos, linfocitos y megacariocitos. Este tipo de célula precursora es pluripotente. Los tejidos constituidos por células lábiles regeneran después de la lesión, siempre que queden suficientes células precursoras.

Células estables

Cuando menos del 1.5% de las células de un tejido adulto normal se encuentra en mitosis, se dice que este tejido está compuesto por células estables. Los tejidos estables, p. ej. glándulas endocrinas, endotelio e hígado, no tienen células precursoras sino que las células de éstos se dividen principalmente bajo un estímulo apropiado. Lo que determina la capacidad del órgano para regenerar es el potencial celular para replicarse y no la cantidad real de mitosis. El hígado, tejido estable que tiene menos de una mitosis cada 15.000 células, regenera después de una pérdida del 75% de su masa.

Células permanentes

El tejido cuyas células no sufren mitosis está formado por células permanentes. Son células permanentes las neuronas, células musculares cardíacas y células del cristalino. Si se destruyen, estas células no son reemplazadas. Por lo tanto, las células permanentes tienen una larga vida y están en ambientes protegidos. Aunque no se dividen, la mayoría de ellas renueva sus partes durante la vida del individuo. El ejemplo extremo de permanencia es el cristalino: cada célula del cristalino que se genera durante el desarrollo embrionario y la vida postnatal, se preserva en el adulto sin recambio de su contenido.

MANTENIMIENTO DE LOS TEJIDOS

Con excepción de los órganos con células permanentes, los tejidos renuevan periódicamente su población celular. Esta renovación ordenada o morfostasis se halla bajo riguroso control. Las células especializadas conservan su diferenciación mientras, al mismo tiempo, se mantiene el potencial mitótico de las células precursoras. Este equilibrio dinámico se consigue mediante la interacción de un conjunto de factores. La interacción con la matriz extracelular contribuye a mantener el estado diferenciado. Por ejemplo, los condrocitos conservan su diferenciación mientras estén en contacto con el colágeno tipo II y con los proteoglucanos específicos del cartílago. Las células basales de la epidermis conservan su potencial precursor siempre que estén unidas a la membrana basal. Las interacciones entre las células también contribuyen a la morfostasis. Una herida en la piel promueve la división y migración de células epidérmicas, pero apenas se establece contacto entre las células que se aproximan desde los borde opuestos, la migración cesa y se inicia la diferenciación en células pavimentosas. Una gran variedad de sustancias induce la división celular. El factor de proliferación derivado de las plaquetas es mitógeno para las células musculares lisas, al igual que el factor de angiogénesis lo es para las células endoteliales. La eritropoyetina estimula la diferenciación de los hemocitoblastos en precursores de los eritrocitos. Las complejas interacciones entre célula y célula y entre célula y matriz obran de manera que se restablece el estado original. Para esto tienen que actuar exactos factores estimulantes e inhibidores en el momento apropiado. No debe sorprender, entonces, que en muchos casos la restauración no se produzca y sobrevenga fibrosis cicatrizal.

CURACIÓN DE UNA HERIDA

El proceso curativo comprende el reemplazo de tejido vivo. En la fase inflamatoria inicial de la curación se forma un excusado rico en fibrina y fibronectina. Para que el tejido muerto se pueda reemplazar, las células muertas y todos los otros detritos causados por la lesión deben eliminarse en un proceso que se denomina disolución o limpieza de la herida. Las células fagocíticas de la respuesta inflamatoria se ocupan de cumplir esta limpieza. Después de la fase inflamatoria, tres mecanismos - contracción, reparación y regeneración - completan el proceso de curación. En la mayoría de los casos operan los tres mecanismos al mismo tiempo; así, en una herida cutánea, parte de la solución de continuidad es subsanada mediante contracción de la herida, parte mediante tejido reparativo o de granulación y parte mediante regeneración de células epiteliales. El resultado final depende de la contribución relativa de cada componente.

RETRACCIÓN DE LA HERIDA

Retracción (o contracción) es la reducción mecánica del tamaño de la herida por acción de los miofibroblastos. Este proceso se destaca más en la piel, pero también contribuye a la curación en los aparatos gastrointestinal y genitourinario. La disminución del tamaño de la herida se obtiene mediante el movimiento centrípeto de los tejidos circundantes. La magnitud de la retracción depende del sitio, tamaño y forma de la herida. En algunas circunstancias la retracción reduce el tamaño del efecto original hasta en un 70%. Así la curación se produce más rápidamente porque sólo hay que reemplazar una tercera parte a la mitad de efecto original.

Si se impide la retracción, quedan cicatrices grandes y antiestéticas. En cambio, si ésta es excesiva puede producir contracturas.

El mecanismo de retracción de las heridas fue un enigma hasta que se descubrió el miofibroblasto. Estas células tienen rasgos intermedios entre los fibroblastos y la célula muscular lisa. Sus núcleos son irregulares e indentados, y el citoplasma contiene haces de actina y miosina, así como unos cuerpos densos ocasionales semejantes a los de las células musculares lisas. El retículo endoplasmático rugoso y el complejo de Golgi son prominentes. Los miofibroblastos presentan uniones intercelulares y, en ocasiones, están rodeados por una membrana basal. Aparece en la herida a los 2 a 3 días de producida la lesión Aunque no se ha aclarado bien del todo su origen, es probable que deriven las células perivasculares (eje. Pericitos) o de células precursoras mesenquimáticas. Cualquiera que sea su procedencia, migra hacia la herida y su contracción activa reduce el tamaño de la solución de continuidad.

REPARACIÓN

Reparación es el reemplazo de tejido muerto por tejido de granulación, que eventualmente habrá de madurar a tejido cicatrizal. En las heridas en que sólo es afectado el epitelio de revestimiento hablamos de erosiones. Estas lesiones curan exclusivamente por regeneración; es decir, la proliferación de las células epiteliales circundantes cubre el defecto. En la heridas en que la lesión llega al tejido conectivo, la dermis de la piel o la lámina propia de la mucosa del tubo digestivo, las células mesenquimáticas o precursoras se activan y proliferan dando origen a fibroblastos activos. Estas células ovales dotadas de abundante citoplasma e intensa actividad mitótica, se detectan a los 2 a 3 días de producida la lesión.

Hacia los 4 a 5 días se tornan bipolares y exhiben un abundante retículo endoplasmático rugoso y un prominente complejo de Golgi. Sintetizan y secretan componentes de la matriz extracelular como fibronectina, proteoglucanos, y colágenos tipos I y II. No se conocen todos los factores responsables de la proliferación de los fibroblastos. El factor de proliferación derivado de las plaquetas es mitógeno para los fibroblastos. La fibronectina plasmática extavasada como consecuencia de una lesión, es quimotáctica para las células mesenquimáticas. En buena parte de la proliferación de los fibroblastos depende de la presencia de macrófagos. También es probable que la actividad sintética de los fibroblastos sea modulada por los linfocitos, en particular por los interferones.

A las 48 a 72 horas de producida la lesión comienza una llamativa proliferación vascular que se extiende varios días. Las células endoteliales próximas a la lesión se dividen y forman unos brotes sólidos que parten de los vasos preexistentes. Se forman entonces vacuolas intracitoplasmáticas, y la fusión de varias vacuolas producen una luz. Los brotes vaculares se anastemosan entre ellos para formar un nuevo lecho capilar. Con frecuencia estos brotes sobresalen de la superficie de la herida en la forma de unos minúsculos gránulos rojos y de ahí el termino de granulación. Eventualmente partes del nuevo lecho capilar se diferencian en arteriolas y vénulas. Muchos de los capilares nuevos nunca llegan a desarrollar un flujo sanguíneo definitivo y se reabsorben. En su desarrollo máximo, el tejido de granulación tiene más capilares por unidad de volumen que cualquier otro tipo de tejido. Las neoplasias dependen de la neovascularización para seguir creciendo, y muchas producen un factor de angiogénesis que induce la proliferación de las células endoteliales. Es probable que en la reacción de reparación intervengan factores similares. No se sabe qué células son responsables de la secreción del factor (o factores) de angiogénesis en la curación de las heridas.

Los macrófagos producen tales factores in vitro, aunque es probable que no sea la únicas células responsables de la proliferación endotelial.

La proliferación de fibroblastos y capilares es el rasgo inicial más prominente de la reparación mediante tejido de granulación. Los dos procesos están relacionados entre sí: los fibroblastos se alinean perpendicularmente a las arcadas vasculares neoformadas y la mala vascularización conduce a una escasa proliferación de aquéllos. La fase inicial de la reparación se caracteriza por la presencia de células inflamatorias, algunos detritos y abundante acumulación de fibroblastos y capilares. Los fibroblastos no sólo proliferan, sino que secretan activamente componentes de la matriz extracelular, primero ácido hialurónico y después proteoglucanos sulfatados. Como los proteoglucanos son muy hidrofílicos, su acumulación contribuye e crear el aspecto edematoso de las heridas. La concentración de proteoglucanos en la herida es máxima a los 4 a 6 días de producida la lesión y después declina hasta llegar a los niveles normales a lo 12 a 13 días. Junto con la síntesis y secreción de proteoglucanos se produce fibronectina. En modelos experimentales de curación de las heridas, la fibronectina es la primera glucoproteína de los fibroblastos que se depositan en los tejidos. Al igual que en el caso de los proteoglucanos, el depósito máximo de fibronectina se produce temprano y, a los 10 a 12 días de ocurrida la lesión, la concentración de fibronectina en la herida vuelve a la normalidad.

La síntesis de colágeno por los fibroblastos comienza a las 24 horas pero se depósito no se evidencia en los tejidos hasta los 4 días de producida la lesión. Al principio predomina el colágeno tipo III, pero a los 7 a 8 días se destaca el tipo I, que eventualmente se convierte en el colágeno principal del tejido cicatrizal maduro. Las fibras colágenas se depositan paralelamente a os fibroblastos, que a su vez están dispuestos perpendicularmente a los capilares. Una secuencia de eventos similares tiene lugar durante la organogénesis.

En el desarrollo embrionario los componentes de la matriz, proteoglucanos y glucoproteínas se depositan primero, después lo hace el colágeno tipo III y más tarde el tipo I. Por lo tanto, en cierta medida, la reparación de una herida recapitula el desarrollo embriológico y presenta similitudes con la regeneración axil del anfibio. La diferencia principal es que los vertebrados superiores no pueden formar un blastema pluripotente que regenere las partes faltantes.

El colágeno también recambia rápidamente en el sitio de la reparación. Los neutrófilos, macrófagos, células epiteliales y fibroblastos son capaces de producir colagenasa, y todo ellos participan en le degradación del colágeno durante la reparación, pero el papel principal está a cargo de los macrófagos y fibroblastos. No se conoce bien el motivo de este recambio tan activo del colágeno. La mayor parte de colágeno tipo III, secretado en las fases iniciales, debe eliminarse y presenta un sitio susceptible a las proteasas inespecíficas. Sin embargo, incluso luego de que el colágeno tipo III fue eliminado, la actividad de colagenasa continúa siendo alta en el sitio de la herida hasta varios meses. Después de las etapas iniciales de la reparación se establece la fuerza tensional, los capilares se reabsorben y comienza la movilización de tejido. Por lo tanto, es necesario que las fibras y haces de colágeno se reorienten de acuerdo con las nuevas líneas de fuerza. Esta reorientación se cumple mediante la eliminación de las fibras colágenas que se habían depositado primero y el depósito de otras nuevas. A pesar de la gran actividad de colagenasa en la herida, el colágeno se acumula con una velocidad constante y, por lo general, llega a su máximo a los 2 a 3 meses de ocurrida la lesión. La fuerza tensional de la herida sigue aumentando muchos meses después que el contenido de colágeno alcanza el máximo de un cambio físico que evidentemente se relaciona con el incremento de la cantidad de los enlaces cruzados de colágeno. A medida el contenido de colágeno de la herida aumenta, muchos de los vasos neoformados desaparecen. Esta involución vascular o desvascularización, que tiene lugar en pocas semanas. Convierte abruptamente a un tejido muy vascularizado en una cicatriz avascular muy pálida.

La maduración de una cicatriz u organización, entraña desvascularización, reducción de la degradación del colágeno y la formación de enlaces cruzados intramoleculares e intermoleculares estables en el colágeno.

Todavía se está lejos de comprender con claridad todos los detalles de procesos tan complejos como la formación del tejido de granulación y la cicatrización, pera sí se sabe que en el sitio de la lesión se generan señales que desencadenan la proliferación de células endoteliales y mesenquimáticas. El factor de angiogénesis, el factor de proliferación de macrófagos, el gamma interferón, el factor de crecimiento plaquetario, el factor de crecimiento epidérmico y la heparina contribuyen a esto, aunque todavia no se ha establecido con exactitud sus mecanismos de acción. Después de la proliferación celular, se produce una matriz extracelular en una secuencia estereotipada que simula la organogénesis. Esta repetición del orden embrionario sugiere que la secuencia de los depósitos se halla controlada estrictamente y contiene información.

El proceso de reparación de una herida se puede resumir así : el acontecimiento inicial en el sitio de la lesión es la hemorragia y la coagulación. El coágulo de fibrina se estabiliza mediante los enlaces cruzados de la fibronectina con la fibrina por medio de un transglutaminasa, el factor XIII de la cascada de coagulación. A su vez, la fibronectina es quimiotáctica para los macrófagos y fibroblastos. Estos últimos atraídos a la región, estimulados quizá por factores de macrófagos, secretan componentes de la matriz extracelular. Los proteoglucanos y el colágeno tipo III recién secretados se fijan específicamente a la fibronectina y proveen fuerza tensional a la herida mientras se esta lisando el coágulo. Eventualmente la mayoría de los proteoglucanos, la fibronectina y el colágeno tipo III son eliminados y sustituidos por colágeno tipo I para formar una cicatriz permanente. Cada una de estas moléculas tiene distintas interacciones con las células y la matriz y participan en circuitos de retroalimentación que modulan las funciones celulares.

Como consecuencia de esta modulación, las células secretan diversos productos que, a su vez, transmiten nueva información para modular a otra células. Por lo tanto, sólo un intercambio de información continuo entre célula y célula , célula y matriz y matriz y matriz permite que tenga lugar la reparación.

REGENERACIÓN

Regeneración es la sustitución de tejido y células perdidas por tejido y células nuevos. Esta proceso ha sido bien estudiado en la piel. Mientras no está lesionado el tejido conectivo subyacente, el daño del epitelio de revestimiento superficial se separa con facilidad mediante proliferación de células epiteliales en el borde de la herida. Estas células se desprenden de la membrana basal subyacente y aumenta su superficie aplanándose, pero todavia conserva sus contactos con otras células. Así, las células que están en el borde de la herida, con sólo cambiar de forma, migran hacia el área denudada sin dividirse. La división ocurre en las células que están un poco detrás del borde de avance. Para que ocurra la migración tiene que disolverse el complejo sistema que ancla las células epiteliales a su membrana basal. En heridas experimentales, las células del epitelio secretan colagenasa y es probable que también secreten enzimas que digieren a otros componentes de la matriz extracelular. Mientras las células migrantes no tome contacto con otras células epiteliales, el frente de avance sólo tiene una o dos células de espesor. Una vez que la superficie de la herida se a cubierto por completo y las células migrantes toman contacto entre ellas, éstas recuperan su forma habitual y se adhieren a la membrana basal. La diferenciación continua, y el epitelio recupera su espesor normal. Aunque existen variantes según el tipo celular y el órgano, esta patrón de cambio de la forma de la célula, de disolución de las uniones a la matriz extracelular y proliferación de las células que están detrás del frente de avance, se repite en la mayoría de los tejidos que son capaces de regenerar. Gran parte de lo que se dijo antes acerca de la proliferación celular y mantenimiento del tejido, también rige para la regeneración, pero la complejidad de problema es mucho mayor porque en la regeneración se considera que intervienen diversos factores proliferativos, entre los cuales figuran factores específicos del encéfalo, la epidermis, los macrófagos, los nervios y las plaquetas. También intervienen la insulina, el glucagón y las hormonas tiroideas, incluso los componentes de la matriz extracelular, fibronectina y laminina. La complejidad del problema es ilustrada por la regeneración del hígado que es regulada por la insulina, el glucagón, la calcitonina, yodotironinas, hormona paratiroidea, glococorticoides, factor de crecimiento epidérmico y varios aminoácidos. Además, antes de que los hepatocitos se dividan, la fibronectina del espacio de Disse se elimina. ¿Cuál es el estimulo que desencadena la regeneración? Tampoco esto se sabe a ciencia cierta. En los órganos endocrinos la disminución de la cantidad de células ocasiona secreción de hormona, y los órganos efectores responden produciendo sustancias que estimulan la regeneración del órgano endocrino. En el caso de los epitelios de revestimiento la pérdida del contacto entre las células epiteliales sería el factor principal (inhibición por contacto). Cualquiera que sea el estímulo, en algunos órganos, la magnitud de la respuesta es llamativa. El hígado del mamífero regenera cuando se pierde el 70% da la masa original. En la rata, a las 48 horas de la hepatectomía parcial se recupera más del 40% del peso eliminado y los 6 días se completa la regeneración. Esta proliferación es más rápida que la del embrión normal o de cualquier neoplasia. En efecto, ningún otro tejido sea normal o anormal, prolifera con mayor rapidez que el hígado en vías de regeneración. Hemos descrito la retracción (contracción), reparación r regeneración como entidades separadas, pero esto procesos no se excluyen mutuamente sino que por el contrario, participan juntos en la curación de una herida y el resultado final - resolución, cicatrización o contractura- depende en gran medida de cuál de los tres predomine.

CURACIÓN POR PRIMERA Y SEGUNDA INTENCIÓN

Es tradicional trazar la distinción entre la curación de los bordes adosados de una herida incisa limpia -curación por primera intención- , y los bordes separados de una herida anfractuosa -curación por segunda intención- . Aunque los resultados finales -cicatrización mínima y prominente, respectivamente- son bien distintos, el mecanismo básico es le mismo en ambas, las diferencias son cuantitativas no cualitativas.

CURACIÓN POR HERIDAS CON BORDES ADOSADOS

En la curación de las heridas, la hemorragia y formación de hematoma rico en fibrina y fibronectina le sigue la inflamación aguda y disolución del coágulo. A las 24 horas de producida la lesión, las células epiteliales migran desde la epidermis adyacente e invade el coágulo. En las heridas con bordes bien aproximados, a las 48 horas el lecho se encuentra cubierto por una capa ininterrumpida de células epiteliales. Estás también migran a lo largo de los tractos de las suturas. En los sitios donde el tracto toca un anexo epidérmico, esté también aporta células. Hacia el tercero o cuarto día, la herida es invadida por tejido de granulación (miofibroblastos, fibroblastos y brotes capilares) y comienza a depositarse colágeno. Al, mes, la fuerza tensional es proporcional al contenido de colágeno de la herida. El tejido de granulación impide que las células epiteliales migren hacia la profundidad de la herida y los primeros brotes epiteliales y el revestimiento epitelial de los tractos de sutura degeneren. Las células epiteliales de la superficie se dividen y diferencien, restaurando así un epitelio poliestratificado. A medida que en el tejido de granulación tiene lugar la desvascularización, el tamaño de cicatriz disminuye y de roja se convierte en blanca.

La curación por primera intención es el resultado que se desea en todas las incisiones quirúrgicas. Las células epiteliales, que son las primeras que se dividen, estimulan la respuesta mesenquimática y ésta, a su vez, restringe la proliferación epitelial. Esta respuesta de epitelio explica las cicatrices punteadas que quedan cuando las suturas permanecen mucho tiempo. Las heridas punzantes no dejan cicatriz porque no quedan abiertas y no ocurre invasión epitelial.

CURACIÓN DE HERIDAS CON BORDES SEPARADOS

Cuando ha ocurrido un extensa pérdida de tejido o simplemente no se ha coaptado los bordes de la herida, el defecto se rellena con tejido de granulación. Por lo tanto, la diferencia principal entre la curación por primera y por segunda intención es el gran defecto que ha de ser reemplazado en el último caso.

LA HEMOSTASIA TIENE

CUATRO FASES

La hemostasia tiene 4 etapas que sigue a la interrupc­ión traumática de la integridad vascular. Abarca ­la coagulación sanguínea e intervienen vasos sanguíneos, plaquetas y proteínas plasmáticas que generan la coagulación así como también la disolu­ción del coágulo.

Para la hemostasia existen cuatro fases:

1) La primera fase la constricción del vaso dañado con el objeto de disminuir el flujo distal de sangre a la herida.

2) La segunda fase consiste de la formación de un tapón plaquetario laxo temporal en el sitio del daño. Las plaquetas se unen a la colágena en el sitio lesionado de la pared vascular y son activadas por trombina (el mecanismo de activación de las pla­quetas se describe adelante), formada por la cascada de la coagulación en el mismo sitio o por ADP libe­rado de otras plaquetas activadas. Por la activación, las plaquetas cambian de forma y, en presencia de fibrinógeno, se agregan para formar el tapón pla­quetario.

3) La tercera fase de la hemostasia es la for­mación de una malla de fibrina o coágulo que atra­pa al tapón de plaquetas (trombo blanco) y/o eritrocitos (trombo rojo) creando un trombo más es­table.

4) La cuarta fase es la disolución parcial o completa del coágulo por plasmina. En la hemosta­sia normal hay un equilibrio dinámico en donde los trombos se forman y disuelven en forma constante.

Existen tres tipos de trombos

Se distinguen tres tipos de trombos o coágulos.

1) El trombo blanco está compuesto de pla­quetas y fibrina y es relativamente pobre en eritro­citos. Se forma en el sitio de una herida o de una pared vascular anormal, particularmente en las áreas de circulación sanguínea rápida (arterias).

2) El segundo tipo de trombo es el trombo ro­jo que consiste en manera primaria de eritrocitos y fibrina. Su morfología es semejante a la del coágulo formado en un tubo de ensayo y puede formarse in vivo en áreas de circulación sanguínea lenta o estasis con o sin lesión vascular o se forman en un sitio de daño o en un vaso anormal junto con un tapón pla­quetario iniciador.

3) Un tercer tipo de coágulo es un depósito diseminado de fibrina que se forma en vasos san­guíneos muy delgados o en capilares.

Los tres coágulos contienen fibrina en pro­porciones variables. Primero se estudiará la vía de coagulación que conduce a la formación de fibrina.

Más adelante se describirán en forma breve algunos aspectos de la función de plaquetas y paredes vascu­lares en el proceso global de la coagulación. Esta se­paración de factores de la coagulación y plaquetas es artificial, ya que desempeñan actividades íntimas y a menudo mutuamente interdependientes en la coagulación, pero facilita la descripción de los pro­cesos en forma global.

Dos vías, intrínseca y extrínseca

conducen a la formación de fibrina

Dos vías dan a la formación del coágulo de fibrina:

vía intrínseca y extrínseca. Estas vías no son inde­pendientes, como previamente se pensó. Sin embar­go, ésta diferencia artificial no se maneja en el siguiente texto para facilitar su descripción.

La iniciación del trombo rojo en un área de circulación sanguínea restringida o en respuesta a una pared vascular anormal sin daño tisular se lleva a cabo por la vía intrínseca. La iniciación del coágulo de fibrina en respuesta a lesión tisular si­gue la vía extrínseca. Estas vías convergen en una final común en donde protrombina es activada a trombina y ocurre escisión catalítica del fibrinógeno por la trombina para formar el coágulo de fibrina. Las vías intrínseca, extrínseca y común final son complejas y comprenden muchas proteínas diferen­tes. En general, estas proteínas pue­den clasificarse en cuatro tipos:

1) cimógenos de proteasas que dependen de serina, activados durante el desarrollo de la cascada

2) cofactores.

3) fibri­nógeno.

4) una transglutaminasa que estabiliza el coágulo de fibrina.

5) regulador y otras proteínas.

Sistema numerico en la nomencla­tura de factores de la coagulación sanguínea.

Los números indican el orden en que los factores se descubrieron y no guardan relación con el mo­mento en que actúan.

FACTOR

Nombre(s) común

I

Fibrinógeno

II

Protrombina

III

Fosfolipido plaquetario

IV

Ca2+

V

Proacelerina, factor lábil, globulina aceleradora (Ac-)

VII

Proconvertina, acelerador de la conversión de protombina sérica (SPCA), cotromboplastina

VIII

Factor A antihemofilico, globulina antihemofilica (AHG)

IX

Factor B antihemofilico, factor de Christmas, componente de tromboplastina plasmática (PTC)

X

Factor de Stuart - Power

XI

Antecedente de tromboplastina plasmática (PTA)

XII

Factor de Hageman

XIII

Factor estabilizante de fibrina (FSF), fibrinoliasa

La vía intrínseca conduce a la activación de factor X

Utilizan los factores XII, XI, IX, VIII, X y también precalicreína, cininógeno de PM (peso molecular) alto, Ca2+ y fosfo­lípidos plaquetarios. El resultado es la producción de factor Xa (por convención, los factores de coagu­lación activados se refieren usando el sufijo a).

Esta vía comienza con la “fase de contacto”:

donde precalicreína, cininógeno de PM elevado, factor XII y factor XI se exponen a una superficie activante con carga negativa, colágena expuesta en una superficie vascular puede ser esa superficie in vivo en tanto que vidrio o caolín pueden usarse para pruebas in vitro de la vía intrínseca. Cuando los componentes de la fase de contacto se ensamblan en la superficie activante, el factor XII se activa a fac­tor XIIa durante proteólisis por calicreína. Este factor XIIa, generado por calicreína, ataca la preca­licreína para formar más calcreína, estableciendo una activación recíproca. El factor XIIa, una vez formado, activa al factor XI a XIa y además libera bradicinina (un nonapéptido con acción vasodilata­dora potente) a partir del cininógeno de PM elevado.

El factor XIa en presencia de Ca2+ activa al factor IX (PM 55 000, cimógeno que contiene resi­duos de  carboxiglutamato (Gla) que depende de vitamina K), a la serina proteasa, factor IXa. Esta a su vez rompe un enlace Arg-Ile en el factor X (PM 56000) pra producir la serina proteasa de dos cadenas, factor Xa. Esta última reacción requiere el ensam­blaje de componentes, llamado el complejo tenasa, en la superficie de plaquetas activadas: Ca2+ y factor VIIIa, así como los factores IXa y X. Debe­rá observarse que en todas las reacciones en que in­tervienen cimógenos con residuos Gla (factores II, VII, IX y X), estos residuos en las regiones amino terminales de las moléculas sirven como sitios de fijación de elevada afinidad para Ca2+. Para el ensamblaje del complejo tenasa primero deben acti­varse las plaquetas para exponer los fosfolipidos ácidos (aniónicos), fosfatidilserina y fosfatidilinosí­tol, que en forma normal están en el lado interno de la membrana plasmática de las plaquetas no activa­das, en reposo. El factor VIII (PM 330 000), una glucoproteina, no es precursor de una proteasa, sino un cofactor que sirve como receptor para los facto­res IXa y X en la superficie plaquetaria. El factor VIII es activado por cantidades mínimas de trombina para formar factor VIIIa, que a su vez es inactivado al degradarse aún más por acción de la trombina.

LA VÍA EXTRÍNSECA TAMBIÉN CONDUCE A ACTIVACIÓN DEL FACTOR X PERO EL MECANISMO UTILIZADO ES DIFERENTE

El factor Xa ocurre en el sitio donde las vías intrín­secas y extrínseca convergen y conti­núan con la vía común final de la coagulación sanguínea. La vía extrínseca utiliza factor tisular, factores VII y X y Ca2+ y conduce a la producción de factor Xa. Comienza en el sitio de la lesión con la liberación de factor tisular (abundante en placenta, pulmón y cerebro), que actúa como un cofactor en la activación del factor x catalizada por el factor VIIa. Este último rompe el mismo enlace Arg-ile en el factor X que es separado por el complejo tenasa de la vía intrínseca. El factor VII (PM 53000), glucoproteína circulante que contiene Gla sintetizada por el hígado, es un cimógeno, pero tiene una actividad endógeno bastante elevada que aumenta aún más por conversión a la serina proteasa activa, factor VIIa (catalizada por trombina o fac­tor Xa). La activación del factor X proporciona un enlace importante entre las vías intrínseca y extrín­seca.

Una interacción importante entre las vías ex­trínseca e intrínseca es que los complejos de factor tisular y factor VIIa también activan al factor IX en la vía intrínseca. De hecho, la formación de comple­jos entre factor tisular y factor VIIa puede ser el proceso clave que interviene en la iniciación de la coagulación sanguínea in vivo. La importancia fisio­lógica de los pasos iniciales de la vía intrínseca, donde intervienen factor XII, precalicreína y ciminó­geno de peso molecular elevado, se ha puesto en duda debido a que personas con una deficiencia heredita­ria de estos componentes no tienen problemas de sangrado. De igual modo, es posible que individuos con deficiencia de factor XI no muestren problemas de hemorragias.

En La Vía Común Final De La Coagulación, Protrombina Es Activada A Trombina

Factor Xa, producido en las dos vías estudia­das activa la protrombina (factor II) a trombina (factor IIa), que luego convierte fibrinógeno a fibri­na.

La activación de protrombina, igual que la del factor X ocurre en la superficie de plaquetas activadas y requiere el ensamblaje de un complejo protrom­binasa, constituido por fosfolípídos plaquetarios aniónicos, Ca2+, factor Va, factor Xa y protrombina.

El factor V (PM 330 000), una glucoproteína homóloga al factor VIII y a ceruloplasmina, se sinte­tiza en hígado, bazo y riñón y se encuentra en pla­quetas y en plasma. Funciona como cofactor de manera análoga al factor VIII en el complejo tenasa. Cuando se activa a factor Va por acción de oligo­cantidades de trombina, se une a receptores especí­ficos en la membrana plaquetaria y forma un complejo con el factor Xa y protrombi­na. Mas adelante es inactivado por acción ulterior de la trombina, proceso que es un medio de limitar la activación de protrombina a trombina. Protrom­bina (PM 72 000) es una glucoproteí­na de cadena sencilla sintetizada en el hígado. Su región amino terminal contiene diez residuos Gla y el sitio serina proteasa activo está en su región carboxilo ter­minal. Cuando se fija al complejo de factores Va y Xa sobre la membrana plaquetaria, la protrombina es dividida por el factor Xa en dos sitios para gene­rar la molécula de dos cadenas, trombina, que luego se desprende de la superficie plaquetaria. Las cade­nas A y B de trombina se conservan unidas por un puente disulfuro.

La protrombina puede ser activada también por estafilocoagulasa como resultado de una altera­ción conformacional simple que no ocasiona la esci­sión de la molécula.

La Conversión De Fibrinógeno A Fibrina Es Catalizada Por Trombina

El fibrinógeno (factor 1, PM 340 000) es una glucoproteína

plasmática soluble de 47.5 nm de longitud que con­siste de tres pares no idénticos de cadenas polipeptí­dicas (A,)2 unidades de manera covalente por puentes disulfuro. Las cadenas  y  contienen oli­gosacáridos complejos unidos a asparagina. Todas las tres cadenas son sintetizadas en el hígado; los tres genes estructurales involucrados están localiza­dos en el mismo cromosoma, y su expresión está coordinadamente regulada en los humanos. Las re­giones amino terminal de las seis cadenas se conservan muy próximas por un número de enlaces disulfuro, en tanto que sus extremos carboxilo están dispersos, dando origen a una molécula alargada muy asimétrica. Las porciones A y B de las cadenas A y B de los extremos amino de las cadenas designadas fibrinopéptidos A (FPA) y B (FPB) respectivamente, contienen un exceso de cargas negativas debido a la presencia de residuos aspartato y glutamato y también, en FPB, un residuo tirosina O-sulfato poco común. Estas cargas nega­tivas contribuyen a la solubilidad del fibrinógeno en el plasma y además sirven para prevenir agregación a que causan repulsión electrostática en­tre moléculas de fibrinógeno.

La trombina (PM 34000) es una serina pro­teasa plasmática que hidroliza los cuatro enlaces Arg-Gli entre fibrinopéptidos y las porciones  y  de las cadenas A y B del fibrinógeno. La liberación de fibrinopéptidos por acción de la trombina genera monómero de fibrina, que tiene la estructura subunitaria (,,). Dado que FPA y FPB contienen sólo 16 y 14 residuos, respectiva­mente, la molécula de fibrina retiene 98% de los residuos presentes en el fibrinógeno. El desprendi­miento de los fibrinopéptidos expone sitios de fija­ción que permiten que las moléculas de monómeros de fibrina se agreguen de manera espontánea en un ordenamiento regular que forma un coágulo insolu­ble de fibrina. En esta red de polimero insoluble quedan atrapados plaquetas, eritrocitos y otros com­ponentes para formar trombos blancos o rojos. El coágulo inicial de fibrina es un poco débil, y se con­serva unido sólo por enlaces no covalentes entre las fibrillas.

La trombina, además de convertir fibrinógeno a fibrina, también transfonna el factor XIII a factor XIfla. Este último es una transglutaminasa que en­trecruza moléculas de fibrina por covalencia, for­mando enlaces peptldicos entre grupos y-carboxilo de glutamina y e-amino de lisina produciendo un coágulo de fibrina más estable, con mayor resistencia a proteólisis.

La Concentración De Trombina Circulante Debe Controlarse Con

Cuidado o Puede Formarse Coágulos

En hemostasia normal la concentración de trombina debe controlarse con gran precisión para impedir la formación de coágulos potencialmente catastróficos.

Esto se logra de dos maneras. La trombina circula como su precursor inactivo, protrombina, que se activa como resultado de una cascada de reaccio­nes enzimáticas, cada una convirtiendo un cimóge­no inactivo a una enzima activa y llegando por último a la conversión de protrombina a trombina. En cada punto de la cascada, los me­canismos de retroalimentación producen un. balance delicado de activación e inhibición. La concentra­ción del factor XII en el plasma es alrededor de 30 g/mL en tanto que la de fibrinógeno es 3 mg/mL, con factores intermedios que aumentan en concen­tración conforme procede la cascada, mostrando que la coagulación proporciona amplificación. El se­gundo medio para controlar la actividad de la trom­bina es el bloqueo de cualquier trombina formada por inhibidores circulantes, de los cuales el más Importante es antitrombina III (veáse adelante).

FUNCIONES DE LOS FACTORES DE COAGULACIÓN SANGUINEA

Cimógenos de serina proteasa

Factor XII

Se une a la colagena expuesta en sitios de lesion de la pared vascular; activado por cininógeno de PM elevado y por calicreína.

Factor XI

Activado por el factor XIIa

Factor IX

Activado por el factor XII en presencia de Ca2+

Factor VII

Activado en la superficie de plaquetas estimuladas por el complejo tenasa (Ca2+, factores VIII y IXa)y por factor VIIa en presencia de factor tisular y Ca2+

Factor II

Activado en la superficie de plaquetas estimuladas por el complejo protrombinasa (Ca2+, factores V y X).

(los factores II, VII, IX y X son cimogenos que contienen Gla)

Cofactores

Factor VII

Activado por trombina; el factor VIIIa es un cofactor en la activacion del factor X por el factor IXa

Factor V

Activado por trombina; el factor Va es un cofactor en la activacion de protombina por el factor Xa

Fibrinogeno

Factor I

Escindido por trombina para formar el coagulo de fibrina

Transglutaminasa dependiente de tiol

Factor XIII

Activado por trombina en presencia de Ca2+; estabiliza el coagulo de fibrina por entrecruzamiento covalente.

Reguladoras y otras proteínas

Proteína C

Activada para proteína Ca mediante trombina a trombomodulina; entonces degrada los factores VIIIa y Va

Proteína S

Actúa como cofactor de la proteína C; ambas proteínas que contienen residuos Gla

trombomodulina

Proteínas en la superficie de las células endotediales; enlazado a trombina, el cual entonces activa la proteína C

La actividad de antitrombina III, inhibidor potente de trombina, es incrementada por la heparina

En el plasma normal circulan cuatro inhibidores de trombina naturales. El mis importante es antitrom­bina III, que contribuye con cerca de 75% de la ac­tividad antitrombínica. La antitrombina III también puede Inhibir la actividad de los factores IXa, Xa, XIa y XIIa. La 2-Macroglobulina efectúa casi da la actividad de antitrombina restante, con el factor II heparina y - antitripsina (1 proteinasa) actuando como inhibidores menores bajo condiciones fisiológicas.

La actividad endógena de antiltrombina III aumenta en forma notable por la presencia de proteoglucanos ácidos como heparina. Estos se unen a un sitio catiónico específico de antitrombina III, induciendo un cambio de conformacion y facilitando su fijación a trombina y también a otros sustratos. Ésta es la base del uso de heparina en medicina para inhibir la coagulación. Además la heparina en dosis bajas al parecer recubre el revestimiento endotelial de los vasos sanguíneos, reduciendo quizá de este modo la activación de la via intrínseca. Los efectos anticoagulantes de la heparina pueden ser antagonizados por polipéptidos fuertemente catiónicos como protamina, que se une con firmeza a heparina y así inhibe su fijación a antitrombina III. Los individuos con deficiencias hereditarias de antitrombina III están predispuesto a desarrollar coágulos frecuentes y diseminados, cual prueba que antitrombina III tiene una funcion fisiológica y que el sistema de coagulación en el hombre está normalmente en un estado dinámico.

La trombina participa en un mecanismo regulador adicional que opera en la coagulación. Se combina con trombomodulina, una glucoproteina presente en la superficie de células endoteliales. El complejo convierte la proteína C a proteína Ca. En combinación con la proteína S, un cofactor proteína C degrada los factores Va y VIIa, limitando sus acciones en la coagulación. Una deficiencia genética de proteínas C o S puede causar episodios trombóticos graves.

Los anticoagulantes cumarínicos bloquean la carboxilación dependiente de vitamina K de los factores II, VII, IX y X

Los agentes cumarínicos (por ejemplo, dicumarol) que se utilizan como anticoagulantes, inhiben la carboxilación dependiente de vitamina K de residuos Glu y Gla en las regiones amino terminales de los factores II, VII, IX y X y tambíen en proteínas C y S. Estos factores que se sintetizan el hígado, dependen de las propiedades de fijación de Ca2+ de los residuos Gla para su funcionamiento normal en las vías de la coagulación. Los cumarinicos inhiben la reducción de los derivados quionina de vitamina K a sus formas hidroquininas activas. Así, la administración de vitamina K anulará el bloqueo inducido por cumarina y permitira la maduración de factores que contienen Gla. La inversión del efecto cumarínico sobre la vitamina K requiere 12 a 24 horas, en tanto que la regresión de los efectos anticoagulantes de heparina por medio de protamina es casi instantánea.

La heparina y warfarina tienen uso extenso en el tratamiento de trastornos trombóticos y trom­boembólicos, como trombosis venosa profunda y embolia pulmonar. Primero se administra heparina debido a la rapidez de su comienzo de acción; en tanto que la warfarina tarda varios días para alcanzar efecto completo. Su actividad se vigila en forma es­trecha por el uso de pruebas apropiadas de coagula­ción (véase adelante), dado el riesgo de producir hemorragia.

LA HEMOFILIA A SE DEBE A UNA

DEFICIENCIA DE FACTOR VIII DETERMINADA GENÉTICAMENTE

Las deficiencias hereditarias de los sistemas de coa­gulación se encuentran en los seres humanos. La defi­ciencia más común es la del factor VIII que causa hemofilia A, una enfermedad ligada al cromosoma X, que ha jugado un papel importante en la historia de las familias reales de Europa. La hemofilia B se debe a una deficiencia del factor IX; tiene un cua­dro clínico casi idéntico al de hemofilia A, pero los dos trastornos pueden separarse con base en análisis específicos que distinguen entre los dos factores.

El gen para el factor VIII humano se ha clona­do y es uno de los más largos estudiados hasta aho­ra, midiendo 186 kb con 26 exones. Se han reconocido diversas alteraciones que causan dismi­nución de la actividad del factor VIII; éstas incluyen supresiones genéticas parciales y mutaciones en un punto que conducen a terminación prematura de la cadena. En la actualidad es posible el diagnóstico prenatal por análisis de DNA, por muestreo del ve­llo coriónico.

En años recientes, el tratamiento de pacientes con hemofilia A ha consistido en la administración de crioprecipitados (enriquecidos en factor VIII) preparados de donadores individuales o de concen­trados de factor VIII liofilizados obtenidos de mez­clas de plasma hasta de 5000 donadores. Se espera producir en un futuro próximo suficiente factor VIII por tecnología del DNA recombinante. Estas pre­paraciones están excentas de los virus contaminan­tes que se encuentran en el plasma humano, pero en la actualidad son costosas; su uso puede aumentar si el costo de producción se abate.

La plasmina disuelve los coágulos de fibrina

Como se estableció antes, el sistema de la coagula­ción en condiciones normales está en una situación de equilibrio dinámico donde los coágulos de fibrina se forman y disuelven en forma constante. La plas­mina, serina proteasa que se ocupa de gran parte de la degradación de fibrina y fibrinógeno, circula en forma de su cimógeno inactivo, plasminógeno (PM 90 000) y cualquier cantidad pequeña de plasmina que se forma en la fase líquida bajo condiciones fi­siológicas es inactivada con rapidez por el inhibidor de plasmina de acción rápida, 2-antiplasmina. El plasminógeno se une tanto a fibrina como a fibrinó­geno y por tanto queda incorporado en el coágulo conforme se forma; de este modo, la plasmina for­mada cuando está unida a fibrina se haya protegida de 2-antiplasmina y permanece activa. En la mayor parte de tejidos corporales, se encuentran activado­res de plasminógeno de varios tipos y todos escin­den el mismo enlace Arg-Val en el plasminógeno para producir la proteasa de dos cadenas, plasmina.

El activador del plasminógeno tisular (tPA) es una serina proteasa que se libera a la circulación desde el endotelio vascular bajo situaciones de le­sión o tensión y que es inactiva en cuanto a su fun­ción catalítica a menos que esté unida a fibrina. Al fijarse a ésta, tPA escinde al plasminógeno dentro del coágulo para generar plasmina, que a su vez digiere la fibrina para formar productos de degradación solubles y así disolver el coágulo. Ni plasmina ni el activador del plasminógeno pueden permanecer unidos a estos productos de degradación y así éstos pueden liberarse a la fase líquida donde son inactivados por sus inhibidores naturales. La Prourocinasa es el precursor de un segundo activador de plasminógeno, urocinasa, que no exhibe el mismo grado alto de selectividad por fibrina. La urocinasa que se secreta de ciertas células epiteliales que recubren los conductos excretores (por ejemplo, túbulos renales), interviene quizá en la lisis de cualquier cantidad de fibrina depositada en esos conductos.

Estreptocinasa y tPA se emplean como disolventes de coágulos

En la actualidad, un activador diferente de plasminógeno, estreptocinasa, se usa en terapéutica como agente fibrinolitico. Sin embargo, es menos selectivo que tPA activante del plasminógeno en la face líquida (donde puede degradar fibrinógeno circulante) y también del plasminógeno que se une un coágulo de fibrina. La cantidad de plasmina producida por dosis terapéuticas de estreptocinasa puede exceder la capacidad de 2-antiplasmina circulante permitiendo que se degrade fibrinógeno ademas de plasmina y causando hemorragia que a menudo ocu­rre durante terapéutica fibrinolitica. Debido a su selectividad para degradar fibrina, existe consid­erable interés terapéutico en el uso de tPA produci­do por la técnica del DNA recombinante para restablecer la permeabilidad de arterias coronarias después de trombosis. Si se administra con suficien­te prontitud, antes de que ocurra daño irreversible del músculo cardiaco (—6 horas después de iniciada la trombosis), tPA podría reducir en forma significa­tiva la mortalidad por lesión míocárdica después de trombosis coronaria. Hasta ahora en varias series clinicas experimentales, se ha encontrado que tPA causa cierta hemorragia y falta determinar si prueba ser superior a estreptocinasa, mucho más económica, en el tratamiento de trombosis coronaria aguda.

Hay varios trastornos, incluyendo cáncer y choque, en donde las concentraciones de activado­res del plasminógeno aumentan. Dado que ciertos productos bacterianos, como estreptocinasa, son ca­paces de activar el plasminógeno, pueden ser la cau­sa de la hemorragia difusa que en ocasiones se observa en pacientes con infecciones bacterianas ge­neralizadas.

LA ACTIVACIÓN DE LAS PLAQUETAS

COMPRENDE ESTIMULACIÓN DE LA VÍA DE POLIFOSFOINOSÍTIDOS

Las plaquetas deben experimentar tres procesos para que la hemostasis ocurra: 1) adhesión a colágena expuesta en los vasos sanguíneos; 2) liberación del contenido de sus gránulos y 3) agregación.

La adherencia de plaquetas a colágena es mediada por el factor de von Willbebrand, gluco­proteina secretada por las células endoteliales al plasma. Esta proteína actúa como un puente seguro entre una glucoproteína en las superficies plaqueta­rias (GpIb/IX) y fibrillas de colágena en las paredes de vasos sanguíneos. Así, se impide que las plaque­tas se desprendan por las fuerzas cortantes desarro­lladas por los vasos sanguíneos.

Activación plaquetaria: Las plaquetas nor­males están en reposo durante coagulación, las pla­quetas involucradas se vuelven activas por un fenómeno complejo que incluye cambios en la for­ma, aumento de movimientos, liberación del con­tenido de sus gránulos y agregación. La trombina formada durante la cascada de la coagulación, inicia la activación plaquetaria in vivo por interacción con su receptor en la membrana plasmática. Los sucesos ulteriores que conducen al estado activado son un ejemplo de señalización trans­membrana, en donde un mensajero químico del ex­terior de la célula genera moléculas efectoras en el interior. En este caso, trombina actúa como el men­sajero externo (estímulo o agonista). La interacción de trombina con su receptor estimula la actividad de una fosfolipasa C en la membrana plaquetaria. Esta enzima hidroliza a 4,5-bifosfato de fosfatidilinosi­tol (PIP2, un polifosfoinositido) para formar las dos moléculas efectoras internas, diacilglicerol (DAG) y trifosfato de inositol (1P3).

En la acción de numerosas hormonas tambien ocurre hidrólisis de PIP2, lo mismo que con medicamentos. La DAG estimula a la pro­teína cinasa C, que fosforila a una proteína pla­quetaria con PM de 47000. La fosforilación de esta proteína causa la liberación del contenido de va­rios tipos de gránulos plaquetarios (lisosomas, gránulos densos y gránulos alfa, ADP liberado de los gránulos densos tambien puede activar plaquetas, conduciendo a estímulo de plaquetas extras. Además, ADP modifica la superficie plaquetaria de modo que el fibrinógeno (formado en la cascada de la coagulación) se adherira a un complejo de dos glucoproteinas (GPIIb y GPIIIa)en la superficie plaquetaria. Luego, las moléculas de fibrinógeno enlazan plaquetas adyacentes para formar un agregado plaquetario. 1P3 atrae Ca2+ al citosol e interactúa con calmodulina y con una cinasa de cadena ligera de miosina, conduciendo a fosforilasion de las cadenas ligeras de miosina. Más adelante, estas cadenas interactúan con actina, acelerando el movimiento y causando el cambio en la figura plaquetaria.

La activación de una fosfolipasa A2 de la plaqueta por aumento del Ca2+ causa liberación de ácido araquidónico a partir de fosfolipidos plaquetarios, con formación de tromboxano A2 que a su vez, activa aún más a la fosfolipasa C, y, moviendo la agregación plaquetaria. Las plaquetas activadas, además de que forman un tapón, se requieren, a través de fosfolipidos, para la activacion de los factores X y II en la cascada de la coagula­ción.

La colágena, otro activador plaquetario im­portante, estimula a la fosfolipasa A2 (figura 59-19). La ADP se considera un agonista plaquetario débil. Otros agonistas plaquetarios son adrenalina, vaso­presina, serotonina y factor activador de plaquetas.

Contenido de algunos gránulos plaquetarios

Gránulo

Contenido

Lisosómico

Varias enzimas hidroliticas

Denso

ADP,ATP,Ca2~,GrP,serotonina

Alfa

Factor plaquetario 4 (PF-4), trom­boglobulina  (-TG) y factor del crecimiento derivado de pla­quetas (PDGF) (no son proteínas plasmáticas). Albúmina, fibrinógeno, fibronectina y factor de von Willebrand (proteínas plas­máticas)


PF-4 y p-TG son proteínas plaquetariaS que fijan heparina. PDGF es un factor de crecimiento.

LAS CÉLULAS ENDOTELIALES SINTETIZAN

PROSTACICLINA Y OTROS COMPUESTOS QUE AFECTAN COAGULACIÓN Y TROMBOSIS

Las células endoteliales en la pared vascular contribuyen en forma importante a la regulación global de coagulación y trombosis. Estas células sintetizan pros­taciclinas (PGI2), que son inhibidores potentes de la agregación plaquetaria, oponiéndose a la acción de los tromboxanos. Es probable que las prostacicli­nas actúen estimulando la actividad de adenilato ci­clasa en la superficie membranal plaquetaria. El incremento resultante de AMPc intraplaquetario se opone al aumento de las concentraciones intracelu­lar de Ca2+ producido por IP3 y así inhibe la activa­ción de las plaquetas. Las células endoteliales tiene otras funciones en la regulación de trombosis. Por ejemplo, estas células metabolizan ADP, lo cual se opone a su efecto como agregante plaquetario. Además, es probable que estas células sinteticen sulfato de heparán, que se une a varios factores de la coagulación y también sintetizan acti­vadores de plasminógeno, que contribuye a la di­solución de coágulos.

El análisis de los mecanismos de captación de lipoprotelnas aterogénicas como LDL, por células endoteliales, de musculo liso y monocíticas de las arterias, junto con estudios detallados de la forma en que estas lipoproteínas lesionan esas células es un área crítica de investigación en la busqueda de los mecanismos de la aterosclerosis.

La Aspirina Es Un Medicamento Antiplaquetario Eficaz

Ciertos fármacos (antiplaquetarios) modifican el comportamiento de las plaquetas. El más importante es aspirina (ácido acetilsalicilico), que acetila en forma irreversible y por tanto, inhibe al sistema de la ciclooxigenasa plaquetaria que interviene en la formación de tromboxano A2, potente agregador de plaquetas y también vasocons­trictor. Las plaquetas son muy sensibles a la aspiri­na; una cantidad tan pequeña de hasta 30 mg/lOO mL (una tableta de aspirina contiene por lo general 325 mg) elimina en forma eficaz la síntesis de trom­boxano A2. La aspirina inhibe también la produc­ción de prostaciclina (PGI2, que se opone a la agregación plaquetaria y es vasodilatador) en las cé­lulas endoteliales, pero al contrario de las plaquetas, estas células regeneran su ciclooxigenasa en pocas horas. Por tanto, el equilibrio global, entre tromboxa­no A2 y protaciclina puede desplazarse en favor de la última, oponiéndose a la agregación plaquetaria.

Por esta razón, las indicaciones de tratamiento con aspirina incluyen terapéutica de angina y evolución de infarto del miocardio, además de prevención de ataque de apoplejía y muerte en pacientes con ata­ques isquémicos cerebrales transitorios.

Se Dispone De Pruebas De Laboratorio Para La Coagulación Sanguínea Y Trombólisis

Existen diversos análisis para medir las cuatro fases de la hemostasia descrita antes. Incluyen cuenta de plaquetas, tiempo de hemorragia, tiempo de trombo­plastina parcial (TPP), tiempo de protrombina (TP), tiempo de trombina, concentración de fibrinógeno, estabilidad del coágulo de fibrina y medición de los productos de degradación de fibrina. La cuenta de plaquetas cuantifica su número y el tiempo de san­grado es una prueba global de la función plaqueta­ria. La TPP es una medida de la vía intrínseca y TP de la vía extrínseca. Este último se usa para medir la eficacia de anticoagulantes orales como warfarina y APTT se usa para vigilar la terapéutica con hepari­na. El lector es referido a un libro sobre fisiología o hematología para una descripción de estas pruebas.

moléculas sintetizadas por celulas endotediales, que intervienen en la regulación de trombosis y fibrinolisis

MOLECULA

ACCION

ADPasa (una ectoenzima)

Degrada ADP (un activa­dor de plaquetas) a AMP + Pi

Factor relajante del endotelio (oxido nitrico)

Inhibe la adhesión plaque­tana y la activación al elevar la concentración de AMP cíclico

Heparina

(un glucosaminoglucano)

Anticoagulante; se combi­na con antitrombina III e inhibe a la trombina

Prostaciclina

(PGI2, una prostaglndina)

Inhibe la adhesión plaque­tana y la activación al elevar la concentración de AMP cíclico

Trombomodulina

(un glucoproteina)

Se une a la proteína C, que luego es escindida por trombina para generar proteína C activada; ésta, combinada con proteína S, degrada los factores Va y VIIIa, limitando su actividad.

Activador del plasminogeno tisular

(tPA una proteasa)

Activa el plasminógeno a plasmina, la cual digiere la fibrina; el inhibidor del activador del plasminóge­no-l (PM-1) se opone a la accion de tPA

RESUMEN

El plasma contiene numerosas proteínas con diver­sas funciones. La mayor parte es sintetizada por el hígado y muchas están glucosiladas. La albúmina, que no está glucosilada, es la proteína más abundan­te y el determinante principal de la presión osmótica intravascular, se une a muchos ligandos, como fár­macos y bilirrubina. La haptoglobina se une a la he­moglobina exiracorpuscular, impide su pérdida en riñón y orina y por ende, preserva su hierro para nueva utilización La transferrina fija hierro y lo transporta a los sitios donde se requiere. La ferritina es un reservorio intracelular de hierro. La anemia por deficiencia de hierro es un trastorno que ocure con frecuencia. La ceruloplasmma contiene cantida­des sustanciales de cobre, pero al parecer la albumi­na es más importante respecto al transporte de este metal La enfermedad de Wilson se debe a deficien­cia de ceruloplasmina, pero su causa precisa no está clara. La 1-antitripsina es el inhibidor plasmático principal de serina proteasa, bloqueando en particu­lar a la elastasa en los neutrófilos. La deficiencia ge­nética de esta proteína es una causa de enfisema y puede conducir también a disfunción hepática.

La coagulación sanguínea es un proceso com­plejo que incluye factores de coagulación, plaquetas y vasos sanguíneos. Muchos factores de la coagula­ción son cimógenos de serina proteasas, que se vuel­ven activos durante el proceso global. Existen dos vías de coagulación, intrínseca y extrínseca, la pri­mera iniciada por exposición de la colágena suben­dotelial y la última por el factor tisular. Las vías convergen en el factor Xa, punto del que parte la vía final común que culmina en la conversión, cataliza­da por trombina, de fibrinógeno a fibrina, la cual es fortalecida por entrecruzamientos, catalizados por el factor XIII. Existen defectos genéticos de factores de la coagulación y los dos más importantes son los que alteran los factores VIII (hemofilia A) y IX (hemofilia B). Entre los inhibidores naturales de la coa­gulación, el más importante es la antitrombina III; la deficiencia genética de esta proteína puede conducir a trombosis. Para ser activos, los factores II, VII, IX y X y las proteínas C y S requieren carboxilacion dependiente de vitamina K de ciertos residuos de glutamato, proceso que es inhibido por el anticoagulante warfarina. La fibrina es disuelta por plasmina. La plasmina se encuentra como precursor inactivo, plasminógeno, que puede ser activado por el activador del plasminógeno (tPA). Tanto tPA como estreptocinasa se utilizan extensamente para tratar trombosis incipientes en las arterias coronarias. La trombina y otros compuestos causan activación plaquetana, que comprende diversos procesos bioquímicos y morfológicos. La estimulación de fosfolipasa C y la vía del polifosfoinosítido es un suceso clave en la activacion plaquetaria, pero también intervienen otros procesos. La aspirina es un medicamento antiplaquetario importante que actúa por inhibición de la producción de tromboxano A2.

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