Chile: Etnias

Ciencias sociales. Cultura Chinchorro. Changos. Atacameños. Diaguitas. Pascuenses. Mapuches: diccionario. Onas. El Cacho del Camagueto

  • Enviado por: José Peña - Jonathan Erzon
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 21 páginas
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Etnias de Chile...

espejo a nuestro pasado

INTRODUCCIÓN

Al comenzar a realizar este trabajo, no conocíamos mucho de muchos pueblos que habitaban Chile. Aprenderemos sus costumbres, sus creencias y como se desarrollaron como sociedades. Queremos aprender de estas etnias, así que incluimos el libreto de la obra “El cacho del camagueto” presentado por nuestro grupo en el teatro del Liceo.

ÍNDICE

Página Contenido

  • Introducción

  • Índice

  • Cultura Chinchorro

  • Los Changos. Los Atacameños

  • Los Diaguitas. Cultura Pascuense

  • Pueblos zona central de Chile. Los Mapuches

  • Diccionario Mapuche

  • Continuación Diccionario Mapuche

  • Pueblos zona sur de Chile

  • Los Onas

  • Libreto Obra “El Cacho del Camagueto

    • Anexo de ilustraciones y recortes.

    Conclusión

    Bibliografía

    LA CULTURA CHINCHORRO

    Los pobladores del complejo cultu­ral Chinchorro eran nómades, es decir, no se situaron sólo en un lu­gar, por lo cual recorrían la costa norte desde Arica hasta Iquique.

    Se agrupaban en familias de pescadores que cazaban lobos marinos, atrapaban peces y recolectaban gran cantidad de maris­cos.

    No poseían una estratificación social marcada, sólo se evidencia la existencia de una persona con más prestigio que dirigía las actividades económicas que se remitían a la familia, por lo que, generalmente, se trataba del jefe de ésta.

    Cabe señalar que esta cultura, pese a sus "atrasadas" actividades y formas de vida, desarrolló el más antiguo sistema de momificación artificial (5000 años aC); esto es, unos 3000 años más antiguo que las momias elaboradas por los egipcios.

    LAS MOMIAS DE CHINCHORRO

    Mientras que las momias que los egipcios elaboraban sólo consideraban a los emperadores y a otros destacados ciudadanos, la cultura Chinchorro momifi­caba a todos los miembros de la comunidad. En las primeras etapas de su historia eran frecuen­tes las momias de recién nacidos y niños, difundiéndose más adelante las prácticas a todas las edades.

    Con un cuchillo de piedra remo­vían la piel, los músculos, vísceras y órganos, incluyendo los ojos y el cerebro. Las manos y los pies no eran tratados en forma especial por ser muy dificultoso, por lo cual los ponían a secar al sol. La piel, después de haberla cortado, la en­rollaban y la dejaban remojando en agua de mar para que conser­vara su suavidad y así volver a usarla después.

    Las cavidades que antes ocupaban las vísceras y carnes, eran llena­das con vegetales, paja, plumas y trozos de cuero. Las extremidades se reforzaban con palos. Luego, el cuerpo se cubría con una capa de arcilla y con pelo humano se fabricaba una peluca que se ponía en la cabeza de la momia. Sobre la capa de arcilla era sobrepuesta la piel que se había sacado al inicio del proceso.

    Sobre la cara se le ponía una mascarilla de greda. Por último, amarraban las manos y los pies a las extremidades.

    Junto al cadáver colocaban una variedad de utensilios entre los que destacaban los anzuelos de espina de cactus, tejidos de lana de auquénidos (llamas, alpacas, guanacos y vicuñas); cestas; ador­nos corporales; pigmentos y se­millas silvestres.

    SIGNIFICADO HISTORICO

    Es importante para nuestro país va­lorar las creaciones de los antepa­sados comprendiendo que son tan relevantes como las del resto del mundo. En este sentido, es signifi­cativo tener presente, que en el territorio chileno, pueblos a los que se les llama "primitivos", ela­boraron momias de gran comple­jidad 3000 años antes que en Egipto.

    LOS CHANGOS

    Habitaron la franja costera entre Arica y Coquimbo, desa­rrollaron la pesca y la recolección. Constituyeron bandas, es decir, pequeñas agrupaciones nómades que rara vez sobrepasan los 30 individuos, entre los cuales no hay diferencias sociales. Se destaca el uso de elemen­tos como la balsa de cuero de lobo marino inflado, su vivienda ocasional - un toldo de cuero de lobo- su instru­mental de pesca y/o cacería compues­to por arpones de cobre y diferentes clases de anzuelos de concha o espi­nas de cactus.

    Cuando los españoles lle­garon a nuestro territorio, hacia 1536-1541, habitaba en él una gran variedad de pueblos, cada uno con sus propias características: diferencias y similitudes. Las diferencias se debieron a los distintos tipos de suelos, clima, relieve y vegetación en la que habitaron estos pueblos, lo que provocó que cada uno se adaptara en forma distinta al medio donde tuvo que desarro­llarse. Además algunos pueblos, en especial los del norte, reci­bieron influencias de culturas más avanzadas, lo que marcó aún más estas diferencias.

    El norte de nuestro país se caracteriza por la escasez de agua y extrema aridez en el desierto, lo que va haciéndose menos riguroso avanzando hacia el norte chico donde se encuentran algunos valles atravesados por ríos. Todo este territorio además se encontró bajo la esfera de influencia de las culturas que se desarrollaron más al norte, en Perú y Bolivia: Tiahuanaco y los Incas.

    LOS ATACAMEÑOS

    Hacia el año 500 a.C., en las orillas del río Loa, sus afluentes y el Salar de Atacama se desarrolló una cultura agrícola que después fue conocida como San Pedro de Atacama. Esta cultura recibió la influencia de Tiahuanaco aproxi­madamente en el siglo VII d. C., lo que se vio expresado, princi­palmente, en las formas y decora­ciones de la cerámica y en las creencias religiosas. Se piensa que cuando llegaron los españoles, los atacameños se encontraban en el paso a convertirse en señoríos, lo que se explica por el nacimiento del militarismo y se expresa en la construcción de aldeas forti­ficadas, como por ejemplo, Lasana, Tun y Quitor.

    Practicaron economía mixta, es decir, combinaron la agricultura y la ganadería. Para poder subsistir, dada la rigurosidad del clima, utilizaron el regadío artificial (estanques artificiales y canales de regadío) y la construcción de terrazas o andenes de cultivo. Cultivaron maíz, quinoa, frejoles, calabazas, zapallos y ají; criaron auquénidos como la alpaca, de donde obtenían la lana, y la llama, a la que utilizaban como medio de transporte y de la cual aprove­chaban su carne. Realizaban inter­cambio comercial con las comu­nidades costeras e interiores mediante el trueque.

    Trabajaban los metales elaborando objetos de cobre, estaño, bronce, plata y oro. Se destacan también las llamadas tabletas de rapé, que son unos pequeños objetos de madera en forma rectangular adaptables a la palma de la mano. En el centro presentan un pequeño ahue­camiento que permite poner sustancias alucinógenas que eran absorbidas por un tubo a través de los orificios de la nariz.

    LOS DIAGUITAS

    Pueblo agricultor y ganadero que ocupó sector de los valles transversales, es decir, los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Lirnarí y Choapa.

    Se ubicaron en pequeñas aldeas compuestas de chozas de ramas. En la más grande vivía el jefe de la aldea quien dirigía las actividades y era reconocido como autoridad por ser el más anciano. En las cimas de los cerros edificaron fortalezas o pucarás para asegurar el control sobre sus cultivos y poblados.

    Se dedicaron a la agricultura y, al igual que los Atacameños, utilizaron terrazas de cultivo o andenes agrícolas. Realizaron sus cultivos en los valles regándolos por medio de canales artificiales y usaron fertilizantes para mejorar la calidad de las tierras. Junto a la agricultura practicaron la caza y el intercambio comercial, usando la llama como medio de transporte. Para ayudarse en sus actividades económicas, construyeron herramientas de piedra como boleadoras y morteros, adornos de cobre, bronce y, eventualmente, de oro y plata.

    La cerámica confeccionada por este pueblo alcanzó un gran desarrollo, destacando las escudillas que eran platos con paredes rectas decorados con figuras geométricas y rostros de felinos. Sobresale el jarro zapato (con cuerpo alargado hacia un extremo, lo que contribuía a darle el aspecto de un zapato) y el jarro pato (con la misma forma del anterior, que tenía un asa arqueada y la figura de un pájaro pintado en un extremo por lo que se asemejaba a un pato nadando). A fines de su período, la cerámica diaguita muestra una evidente influencia inca.

    CULTURA PASCUENSE

    A 4.000 km. de Santiago de Chile, en pleno océano Pacífico, se encuentra la Isla de Pascua a 27º08' latitud sur y 109º26' longitud occidental. Es totalmente volcánica, pero sin actividad histórica, y sólo existe una pequeña playa de arena de conchas y corales. Es de forma triangular y presenta un volcán en cada vértice y muchas erupciones por fisuras.

    Los tres volcanes principales se llaman Poike, Ran~kau y Terevaka. La gran permeabilidad de las coladas basálticas y las cenizas tiene gran importancia en la geomorfología de la Isla.

    El Poike es de forma cónica muy simétrica y contiene casi exclusi­vamente corrientes basálticas; posee un cráter, llamado Pu-Akatiki, de unos 150 mts. de diámetro y de 10 a 15 de profundidad. Del volcán parten unas 50 coladas y algunas forman domos.

    En la cima de Rano-Kau hay una pequeña caldera de 1.6 km. de diámetro y de 200 a 250 mts. de profundidad.

    En la parte occidental de la isla hay un centro ceremonial de los aborígenes. La caldera está ocupada por un lago de agua fresca. En la parte noreste hay gruesos depósitos de pómez con obsidiana que fueron arrojados en las fases finales de la erupción.

    El nuevo volcán Terevaka cuenta con numerosos conos parásitos que forman la mayor parte de la isla. Las numerosas coladas le dieron al cerro forma de escudo y no presenta cráter en la cima. Alcanza 400 mts. de elevación y tres de diámetro. Suaves pen­dientes lo unen con los dos anteriores; en ellas se ven túneles y estalacticas. Hay pequeños conos de cenizas, grandes bombas, escoria, lapilli y obsidianas.

    En esta isla, que pertenece a Chile, se encuentran numerosas y grandes esculturas llamadas “moais”, que fueron labradas en roca volcánica. Con la escoria roja del volcán Hanga Roa se hicieron los sombreros de esos moais, que eran muy apreciados y transportados por tribus polinésicas a grandes distancias. Poco se sabe sobre el significado de estas esculturas, aunque se piensa que tenían un carácter intimidatorio para quienes las veían desde el mar.

    PUEBLOS DE LA ZONA CENTRAL DE CHILE

    El área central de Chile com­prende desde el río Aconcagua has­ta el canal de Chacao y se caracteri­za porque las condiciones naturales (agua-suelo), permiten el desarrollo agrícola. Fue ocupada por los siguientes pueblos:

    CHIQUILLANES, PEHUENCHES, PUELCHES Y POYAS

    Eran bandas nóma­des que recorrían las regiones cordi­lleranas desde San Fernando hasta el seno de Reloncaví.

    Vivían en pequeños grupos emparentados consanguineamente. Aunque no existían mayores dife­rencias sociales entre ellos, el padre de familia ocupaba un lugar espe­cial. Se dedicaban a la caza de ani­males tales como el huemul, el gua­naco y algunas aves; también fueron recolectores de hierbas y frutos como el pehuén o piñón. Constru­yeron herramientas tales como arcos, lanzas y boleadoras.

    PICUNCHES, MAPUCHES, HUILLICHES Y CUNCOS

    Desde el río Acon­cagua hasta el canal de Chacao habitaban en nuestro país pueblos que hablaban una misma lengua: el mapuche. Eran tribus sedentarias dedicadas principalmente a la agri­cultura, y de rasgos culturales muy similares.

    El nombre mapuche deriva de mapu= tierra y che= gente, es decir, gente de la tierra, los españoles die­ron a este grupo que habitaba entre los ríos Itata y Toltén, el nombre de araucanos. La designación de los otros dos grupos corresponde a la situación geográfica que ocupaban respecto de los mapuches: picun­ches, gente del norte, entre el río Aconcagua el río Itata; huilliches, gente del sur, entre el Toltén y el seno de Reloncaví. De estos últimos, un grupo se traslada al norte de la isla de Chibé en donde adquiere rasgos de los pueblos del área sur, estos son conocidos como cuncos.

    LOS MAPUCHES

    Cuando los españoles lle­garon a nuestro territorio notaron que desde el río Aconcagua al sur habi­taban pueblos con carac­terísticas muy similares, presen­tando sólo algunas diferencias en cuanto al mayor dominio o no de las técnicas agrícolas. Uno de los elementos en común de estos habitantes era su idioma, el mapuche o mapudungun; de allí que muchas veces se hable sólo de un pueblo. Sin embargo, se ha podido distinguir que eran grupos diversos: desde el Aconcagua al río Itata se trataba de los picunches u “Hombres del norte”; desde el río Itata al Toltén, los mapuches u “Hombres de la Tierra”; y desde el río Toltén al sur, los huilliches “Hombres del Sur”.

    De estos tres grupos, fueron los mapuches los que opusieron mayor resistencia a los españoles, situa­ción por la cual son conocidos principalmente y fueron caracteri­zados por su espíritu guerrero. Fueron llamados araucanos por los españoles.

    Organización política: Los mapuches no se organizaron en agrupaciones mayores a los clanes, siendo éste un conjunto de familias unidas por un antepasado en común. Este clan era conocido como levo y estaba constituido aproximadamente por 1000 personas. El encargado de dirigir el clan era un cacique, cuyo cargo era hereditario y basaba su poder sólo en el prestigio personal, por lo que muchas veces era desobedecido.

    Cuando los amenazaba un peligro extremo, se reunían en mayor número conformando los llamados butalmapus, que eran como una especie de alianzas militares que existían sólo en el período en el que debían enfrentar un gran peligro; posteriormente se disolvían, quedando organizados sola­mente en clanes o levos. El butalmapu era dirigido por un gran jefe militar que era elegido entre las personas más valientes: éste era el Toqui, que poseía mucha autoridad, la que terminaba cuando se disolvía el'hutalmapu.

    La sociedad: La base de la sociedad era la familia. Esta se caracterizaba por ser muy extensa, ya que en ella convivían todos los descendientes del jefe de familia y como se aceptaba la poligamia, eran muchos los hijos.

    Dentro de la sociedad la mujer poseía un valor económico, puesto que con su trabajo en la agricultura, la recolección y en el hogar sustentaba a la familia. Es por ello que eran consideradas un bien económico, sujetas muchas veces a transacciones comerciales, especialmente en el momento de contraer matrimonio, ya que el novio debía pagar al padre una gran compensación por el per­juicio que significaba perder una de las hijas que trabajaban para él.

    Economía: El pueblo mapuche se dedicaba a la recolección de frutos silvestres, especialmente del pehuén o pilón (fruto de la araucaria); también practicaban la caza de huanacos, huemules, pumas y llamas; y estaban comenzando a desarrollar algunas prácticas agrícolas cultivando papas y porotos. La mayoría de las labores agrícolas eran desa­rrolladas por la mujer, colabo­rando los hombres sólo en los trabajos más pesados.

    Educación: Este pueblo se caracterizó principalmente por ser muy aguerrido, por lo cual los niños eran tempranamente incor­porados a la guerra aprendiendo a desarrollar su fuerza para ser buenos guerreros.

    Religión: Los mapuches creían en un dios inmaterial que se encontraba en todos los lugares, el que era conocido como Pillán. También creían que las ánimas de los antepasados permanecían rondando en la familia, por lo cual se les rendía culto.

    DICCIONARIO MAPUCHE


    Colbún: cabeza de culebra

    Quella: zapato, sandalia, herradura

    Mañke, s: el cóndor

    Tinguiririca: cuarzo blanco y brillante o

    zorro enflaquecido

    Choike, s: el avestruz

    Millaionko: cabeza de oro

    Kaukau, s: la gaviota grande

    Weng, s: boca

    Toltén: ruido de las olas

    Traiguén: la cascada

    kofke, s: el pan

    Lamnen, s: hermano, hermanas

    Tabo : morada de los hechiceros

    kawell, s: el caballo

    Asus, s: El ajo

    Kó o koiko: el agua

    Pichidangui : balsa pequeña

    kiikil, s: el chuncho o chucho (pájaro

    nocturno)

    Chadi,s : la sal

    Chape,s : la trenza

    Chiked : redondo

    Laucha: lauchas, ratoncillo

    kuram: el huevo

    Yall,s: hijo, hija

    Trapial.s : el puma

    Dafte, s: el nido

    Kollalla o kollella: la hormiga

    Kunko,s : racimo de uvas

    Dellwi: lombriz de tierra

    Pichidewu : la rata

    Quinchamalí : arbusto

    Putaendo : cascada

    Wechiche : campesino

    Kachal,s : hacha

    Chillkatun, n y tr: escribir, leer

    Trapi, s: así

    Umaq, s: el sueño

    Umakelen: estar dormido

    Lil, s: roca

    Chikvis: el anzuelo

    Chifii, s: flojo perezoso

    Elnev Manchana: la manzana me ha hecho mal

    Falke, s: el hombro

    Chilla, s: silla de montar

    Chuchoca: rnaní tostado o cocido para conservarlo

    Filu, s: culebra

    Dequifi, s: volcán

    Chiñora: señora

    Achawall, s: la gallina, el gallo

    Pinu, s: El pulmón

    Kallewes, s: mata de cualquier yerba

    Koniu, s: cresta (gallina)

    Kapi, s: la vaina de las legumbres

    Foro : hueso

    Kelüpanilwe : cobre

    Kadi, s: costado del cuerpo

    Kiñe Kadi: una costilla

    Kiñe: uno

    Epu: dos

    Küla : Tres

    Meli: cuatro

    Kechu: cinco

    Kayu: seis

    Regle: siete

    Pura: ocho

    Ailla : nueve


    PUEBLOS PREHISPÁNICOS DE CHILE: ÁREA SUR

    En la zona sur del país habita­ron varios pueblos que podemos divi­dir en dos grupos:

    a) Bandas canoeras: incluye a los Chonos (habitaban desde el sur de la isla de Chiloé hasta la península de Taitao, Alacalufes (habitaban los canales, fiordos y archipiélagos desde la península de Taitao, hasta el estrecho de Magallanes) y Yaganes o Yámanas (navegaban entre el estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos>.

    Estos pueblos se caracterizan por ser nómades, pasando gran parte de su vida en canoas, que conformaban su verdadero hogar; éstas tenían unos cinco metros de largo y uno de ancho. La ocupaban el padre, la madre y los hijos. En el fondo de ella ardía permanentemente una fogata, colocada sobre musgos y una capa de tierra, que les servia para abrigarse y cocinar peces y moluscos.

    También vivían una parte de su existencia en tierra firme, donde construían chozas con armazón de ramas cubiertas con pieles de focas o lobos marinos. En estos períodos las familias se reunían para celebrar diversas ceremonias muy significativas para ellos. Las más importantes eran los ritos de iniciación y el matrimonio. También desembarcaban para aten­der a los enfermos y si éstos fallecían eran enterrados y en señal de luto se pintaban el rostro con líneas perpen­diculares de color negro.

    Las tareas estaban divididas por sexo y edad. A la mujer le correspon­día cocinar, recolectar vegetales y extraer mariscos, sumergiéndose en las frías aguas australes. Los niños cui­daban el fuego y ayudaban al padre en la pesca y caza de animales, como huemules, coipos, lobos marinos, focas y aves. Para ello disponían de arcos, flechas y arpones.

    Reconocían la existencia de un ser supremo, los alacalufes lo llamaban "Cholass" y los yaganes, "Vataunei­wa".

    b) Bandas pedestres: incluye a los Onas o Selknam (habitaban en la parte norte y este de Tierra del Fuego) y los Tehuelches o Patago­nes (habitaban en la Patagonia, al norte del Estrecho de Magallanes).

    Se caracterizan por ser pueblos nómades terrestres, no se dedicaron a la navegación. Construyeron chozas con ramas y pieles, abrigadas por fogatas para protegerse de las frías noches. Por esta razón los navegantes de Hernando de Magallanes, cuando atravesaron el Estrecho, observaron miles de pequeñas fogatas, tanto en la isla como en los canales circundan­tes, lo que los motivó a dar el nombre de Tierra del Fuego a aquella isla y llamar fueguinos a sus habitantes.

    Se dedicaron fundamentalmente a la caza de animales y aves salvajes, como guanacos y ñandúes. Los hom­bres manejaban hábilmente el arco y la flecha, además los Tehuelches usa­ron boleadoras para la caza del ñan­dú.

    Dentro de las bandas pedestres, los onas son los que más han sobresalido. Ellos recorrían la parte norte y oriental de la isla de Tierra del Fuego. Se des­tacan, dentro de la variedad de pueblos prehispanos chilenos, por su gran estatura; los hombres sobrepa­saban el metro ochenta centímetros y las mujeres llegaban hasta el metro sesenta.

    La sociedad y las costumbres:

    Los onas se desplazaban por el territorio en grupos de familias, en busca de sus alimentos. Ocasionalmente se reunían mas familias para celebrar algunas ceremonias tradicionales del pueblo. Entre estas ceremonias se destacaba el Kloketén, rito de iniciación de los jóvenes, en el cual recibían las enseñanzas y experiencias de los mayores. A esta ceremonia las mu­jeres no podían asistir y los hombres se disfrazaban y se pintaban para asustar a las curiosas que espiaban.

    El jefe de familia dirigía las activida­des de caza y recolección. Las muje­res recolectaban los alimentos y trans­portaban sus pocas pertenencias en bolsas de cuero o en cestas de fibras vegetales. El agua era también acarreada en bolsas de cuero. Los hombres se dedicaban a la caza.

    Se vestían con una piel de guanaco que juntaban, por las dos puntas superiores, con la mano izquierda, dejando al desnudo el hombro derecho. Durante el invierno cubrían sus pies con pedazos de pieles a modo de sandalias.

    Tanto los hombres como las mujeres usaban el cabello largo y suelto sobre los hombros; se peinaban con huesos de mandíbula de delfín o una especie de peine tallado en barba de ballena.

    Se depilaban las cejas, barba y axilas con las uñas. El cuerpo se lo pintaban con colores negro, blanco y rojo. Las mujeres usaban collares de pequeños huesos de aves.

    En el sector norte de la Isla cons­truyeron paravientos con pieles amarradas a estacas. Allí pasaban la noche abrigados por una fogata.

    Fueron muy características y nume­rosas estas fogatas en el territorio que habitaron; esto explica el nombre que Hernando de Magallanes le diera al territorio cuando hacia su viaje en el siglo XVI: “La Tierra del Fuego”, nombre que aún persiste.

    Actividad económica:

    De la misma forma que los demás pueblos del extremo sur, los onas fueron nómades terrestres dedicándose a la caza de guanacos y roedores; para ello usaron arcos y flechas que llevaban en un carcaj confeccionado de piel de foca y aves, enlazado con barbas de ballena. Utilizaron también hondas y cuchillos hechos de piedras.

    Religión:

    Reconocían un Ser Supremo al que llamaban TEMAUKEL. Era un dios inmaterial, creador de todas las cosas y que gobernaba la vida de los hombres. Residía más allá de las estrellas y éstas eran los ojos que le permitían observar todo lo que ocurría en la tierra.

    LIBRETO DE “EL CACHO DEL CAMAGUETO”

    PERSONAJES

    Doña Angustia : Herzón Cortés

    Don Julian : Marcos González

    Don Pedro : Cristhian Meléndez

    Claudio : Jonathán Montalbán

    Raúl : Rodrigo Toro

    Don César : Herzón Cortés

    Carlitos : Alvaro Layana

    Teresita : Felipe Ruz

    Carlos Pinto : José Peña Valdivia

    Gabriel Orellana : Rodrigo Toro

    Camagueto

    LIBRETO

    Como ya sabernos, en Chile, existen muchos lugares donde existen mitos y leyendas. Uno de los sitios con una gran cantidad de mitos, es la isla de Chiloé, como todos sabemos está situada en la X región de Los Lagos.

    1ª Escena

    Doña Angustia: oiga Peiro, no será muy tarde pa' que valla andando la niña sola pa'

    alla pa' abajo.

    Don Pedro: Pa' que te preocupái tanto mujer

    Doña Angustia: Chi... que no vi que anda rondando el Trauco por aquí

    Don Pedro: Si, pero la Teresita sabe cuidar solita, pue.

    Carlos Pinto explica lo del Trauco

    2ª Escena

    Raúl : oye, ya po' Carlito que tenimos que salir a pescar

    Carlitos: está bien, ok, Raúl

    Raúl: ta bien que usted sea del norte y todo eso que se levante tarde y todo lo demás,

    pero si quiere aprender sobre la mar, levántese no mas

    Carlito: ya, pero no me rete.

    Salida y se cierra el telón

    3ª Escena

    Raúl : por que bosteza tanto

    carlitos : es que anoche invite a una chiquilla que conocí en una jarana por ahí

    Raúl: ah y por eso no te querías levantar condenado. Oye y dime po' hombre como se

    llama la lola

    Carlito: se llama Teresita. Y lo mejor de todo es que pasó lo que tenía que pasar no

    ma, po Raulito. ¡ ja, ja, ja ¡

    4ª Escena

    Raúl: ya llegamos, se me hizo re cortito el camino

    Carlito: y que vamos a hacer Raulito

    Raúl: vamos allí a esas rocas, y mirar como esta la Pincolla

    Carlito: Y que es Pincolla

    Raúl : mira mejor siéntate y te explico. Esta es una hermosa sirena, si se puede llamar

    sirena. Pa' que usted sepa cuando esta mirando hacia mar adentro es porque lo

    está invitando a la mar y si está mirando hacia la costa es porque no quiere que

    entre. ¿Me entendis?

    Carlitos; si, clarito, mejor vamos a ver a la sirenita esa.

    5ª Escena

    Doña Angustia: Oye tú, por que llegaste tan tarde anoche, nos teniai preocupao a tu

    paire y a mi, po'

    Teresita: estuve dando vueltas no má no hice nada malo amita

    Doña Angustia: ya te voy a creerte ya

    Teresita: en serio amita

    6ª Escena

    Carlito: oiga Raúl mira está la pincolla mirando pa allá

    Raúl: emberda po' cauro

    Don Julián: como está po' hijo, ¿y quien es este muchacho?

    Raúl: que tal po' papito, este cabro esnortino y viene a aprender cosas del sur. Y se

    está quedando en mi pensión

    Carlito: así es po' caballero

    Don Julián: que bueno po' aquí mi hijo le va a enseñar muy re bien

    Raúl: ya po' carlito esta tarde, casi de noche salirnos al mar

    Carlito: ok

    7ª Escena

    Entra Carlos Pinto diciendo que no saben lo que les espera.

    Raúl: mira Carlito, porque que en ese barco lo están pasando re bien.

    Carlitos: veamos si nos dejan subir.

    Raúl: Oiga amigo, ¿no dejan subir a la fiestoca?

    Marino del Caleuche Express: Claro, suban no mas, po'

    8ª Escena

    Entra Carlos Pinto diciendo que hace un mes que no se sabia nada de Raúl y Carlitos.

    Teresita: mamita, estoy marea y tengo dolores de guata

    Doña Angustia: no tení otra cosita

    Teresita: si antojos

    Doña Angustia: que tendri niña por Dios

    Claudio: ya la llevo pa' que me curen a mi prima po' tía

    Doña Angustia: y pa onde la vai a llevar, sobrino mio.

    Claudio: donde Don César. Él conoce quien puede curarte Tere.

    9ª Escena

    Se encuentran Tere y Claudio con Don Julián que estaba llorando

    Claudio: que pasa Don Julian

    Don Julian: es que mi hijo desapareció hace un mes con un muchacho del norte y no

    se sabe nada de ellos

    Teresita: ¿con quien? ¿con Carlito?

    Don Julian: asi creo que se llamaba

    Tere: !oh¡ santito paire

    10ª Escena

    Claudio: aqui llegamo po' . Como está po' Don César

    Don César: enque andan chiquitos

    Claudio: es que aqui mi prima tiene un problema de salud y pense que usted podia

    decirnos donde ir

    Don César: yo conozco muchos curiosos

    Teresita : ¿ y qué son esos?, ¿son copuchentos?

    Don César: como no vas a saber po' niña tu, viviendo tantos años aquí po'. Los

    curiosos son los brujos de la zona

    Claudio: entonces recomiéndenos a uno

    Don César: Don Gabriel Orellana, po' que el cura todo con polvo de camagueto.

    Claudio: ¿y que es el camagueto?

    Don César: otra vez. Deberiai saber mas de tu tierra cabrito. Mira el carnagueto es un

    ternero con un cacho en la frente... ¡ah! no entendiste na mejor traeme la

    tatarra y te explico.

    - Canción

    11ª Escena

    Llegaron donde el curioso y les dice que es un embarazo y que le traigan al camagueto que eso le alivia a los mareos, y que le echen la culpa al Trauco.

    CONCLUSIÓN

    Gracias a este análisis de las etnias de Chile, nos hemos percatado de una trágica realidad: que el hombre ha dominado al hombre sólo para perjuicio suyo. Los conquistadores eliminaron muchas, sino la mayoría, de las etnias latinoamericanas, perdiendo sus costumbres y raíces.

    Desde ahora en adelante, haremos lo posible por recuperar nuestras raíces y sobre todo enorgullercernos de ellas y respetarlas.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Soluciones Escolares, Nº 3, 4, 6, 8, 12, 32.

    • Espasa Calpe, tomos 4, 6, 10, 22, 23, 25, 41, 47.

    • Enciclopedia Multimedia Planeta DeAgostini, “Culturas Americanas”.

    • Diccionario Elemental de la Lengua Mapuche, Ediciones Arrayán.