Chile en el siglo XVIII

Historia de América. Guerra de Arauco. Sociedad chilena. Fronteras

  • Enviado por: Felipe Pino
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 17 páginas

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La economía y el trabajo

La minería

Tanto el rey como los gobernadores trataron de promover la minería, convencidos como estaban de que esta industria pagaba las tres cuartas partes de las importaciones. En 1787 se creo la junta de minería, que estimulo los estudios y conocimientos y echó las bases del crédito minero. Estas y otras medidas que favorecían al gremio de mineros, considerados “ como primeros artífices y fundamentos de las riquezas y felicidad del estado”, reanimaron considerablemente la minería al terminar el siglo XVIII. Según Encina a fines de la época colonial la producción minera representaba un valor total de $2000000, distribuidos de la siguiente manera: $1350000 para el oro; $ 400000 para la plata y $250000para el cobre. Del total, $ 1800000 pagaba las importaciones visibles e invisibles, y los $200000 restantes se consumían en el país en artículos de plata, cobre y oro. La zona minera fue comprendida entre Copiapó y Aconcagua.

Los trabajadores de las minas:

El trabajo de las minas dio origen a diversas formas de relaciones entre propietarios y sus trabajadores, llegándose finalmente al régimen del salariado. “El salario del minero era mayor que el del peón de hacienda y no experimentaba como el de éste variaciones estacionares. Pero el rendimiento del peón minero era bajo. Un gran porcentaje de días laborales se perdía por el alcoholismo, lo que hizo de la minería una industria de costos elevados”.

Las industrias

A demás de progresistas, agricultores, los jesuitas fueron diestros industriales. Todo esto hizo de ellos el principal poder económico del país. Los jesuitas trajeron a Chile, bajo el disfraz de hermanos coadjutores, a diestros artesanos alemanes que fueron instalados en la hacienda de calera de tango, cercana a Santiago. Allí realizaron en sus talleres verdaderas obras maestras de platería y relojería. Los jesuitas poseyeron almacenes, molinos, panaderías y boticas. Instalaron a demás numerosas industrias, algunas tan importante como el cultivo del cáñamo y la fabricación de sogas, la construcción de embarcaciones menores (astilleros de quivolgo), la confección de objetos de alfarería (Sgto.), de muebles, relojes, campanas, órganos, jarcias, tejidos de lana, cordobanes, suelas, etc. La expulsión de la orden fue un rudo golpe para el progreso industrial del país. El contrabando El contrabando fue la consecuencia necesaria del sistema de monopolio, por cuanto los comerciantes americanos veían en él el único medio de obtener mercaderías europeas a bajos precios. Para conseguirlo, solieron contar con la complicidad de las propias autoridades coloniales y de los concesionarios de las flotas y de los galeones. Las ordenanzas reales contra el contrabando no se cumplían, pues los contrabandistas contaban con la connivencia de los funcionarios reales. “El primer contrabandista del reino -dice barros arana- era el presidente don Juan Andrés de ustariz”. Fue separado del cargo en 1716. El contrabando, fuera de abaratar las mercaderías y enriquecer a mucha gente, contribuyo al mejoramiento de la vida material de la clase alta, que de otro modo no abría podido dar satisfacción a su inclinación a los muebles y artículos de lujo procedentes de Francia, Flandes e Inglaterra. El contrabando se activo grandemente a comienzos y a fines del siglo XVIII y en los principios del XIX, debido a la venida de naves de otras nacionalidades. El comercio

Entre las medidas favorables entre el comercio con España y América tomada por los borbones se han señalado ya el establecimiento de navío de registro y la ordenanza del comercio libre. Los navíos de registro llegaban a Chile por el Cabo de Hornos, lo que dejaba a los puertos del país mas cerca de Europa que del callao. El comercio con España, que se hacia por el Cabo de Hornos y por panamá, consistía en la importación de ferretería, clavos y alambres de Vizcaya, seda de valencia, Murcia y granada, papel y quincalleria de Cataluña, paños de Segovia y Guadalajara y lienzos de Galicia, mientras la cuchillería, los artículos de labranza y las telas de algodón, aunque despachadas de los puertos españoles, eran de fabricación extranjera. Chile, en cambio, solo podía exportar a España cobre en barra, lo que obligaba a saldar el déficit con oro amonedado. A Perú se exportaban preferentemente el trigo, el cebo y el cobre, y de ese país se importaba azúcar, tocuyos, bayetas, tabaco y arroz, lo que dejaba un saldo adverso a Chile de unos $100000 anuales (1795). El comercio con el virreinato de Buenos Aires consistía en la internación de hierba mate del Paraguay, frazadas de lana y jabón de Mendoza y mercaderías europeas y en la exportación de cordobanes, de cobre labrado del dinero necesario para equilibrar las importaciones y las exportaciones.El territorio chilenoLimites de Chile en 1810

La capitanía general de Chile tenía como limite septentrional o limite en le virreinato del Perú el rió loa, quedando así el desierto de Atacama como territorio chileno. La creación del virreinato del Rió de la Plata en 1776 no modifico esta situación al incluir en él los territorios de la audiencia de Charcas, que eran y continuaron siendo mediterráneos. Después de la segregación de la provincia de Cuyo que fue integrada al virreinato del Rió de la Plata, el limite oriental de Chile corrió por la Cordillera de los Andes y siguió enseguida por los ríos Diamante y Quinto y la costa atlántica hasta el termino del continente. En 1775 se publico el mapa de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, geógrafo oficial de la corona. En dicho mapa, que fue enviado para su conocimiento al primer virrey de Buenos Aires, la capitanía general de Chile aparece integrada por dos secciones: 1° ” Chile antiguo” o lonja entre la cordillera de los Andes y el Pacifico, y 2° “ Chile moderno”, la basta región que se extiende entre los ríos Diamante y Quinto, la Cordillera de los Andes, EL atlántico Y el Cabo de Hornos, todo lo cúal constituía la Patagonia o tierras magallánicas. Tal era el Chile de 1810, al comenzar la independencia.

Las costas

El siglo XVIII se caracterizó por el espíritu científico que llevó a los gobiernos a enviar expediciones marítimas. Chile fue visitado por los más notables navegantes y exploradores de aquella época, tanto ingleses como franceses y españoles.

El ingles John Byron exploró el canal principal del Estrecho de Magallanes y sus observaciones sirvieron luego para levantar una nueva carta, mas exacta y segura que las anteriores (1764 - 1766)

El ingles James Cook realizó dos viajes alrededor del mundo, explorando en ambos la tierra del fuego (1769 - 1775)

El gobierno francés equipó una expedición científica que puso a cargo del marino francés La Perouse, con el encargo de aclarar todas las dudas dejadas por las expediciones anteriores.

La Perouse fondeo en Talcahuano y confeccionó un mapa de la bahía, recogiendo a la vez informes sobre el estado social y económico de Chile (1786)

El marino español Antonio de Córdova exploro el Estrecho en dos expediciones 1785 y 1788, estudiando la ideografía y climatología de la región, sus producciones y las costumbres de los pobladores, dibujando mapas y planos. Pero las furiosas tempestades de los mares del Estrecho determinaron la resolución de optar por la vía del Cabo de Hornos, que siguió pareciendo más segura hasta la invención de los barcos a vapor.

En 1768 el gobernador de Chiloé, don Carlos Berenguer fundó en la bahía de Ancud la plaza fuerte de San Carlos de Chiloé, hoy Ancud.

La isla grande de Chiloé pasó a ser entonces el centro de partida de numerosas expediciones marítimas de exploración de los canales y archipiélagos de mas al sur. El diestro piloto José de Moraleda circunnavegó la isla grande(1787), exploró las costas entre el Maullín y el Palena (1788), la desembocadura del río Aisén y el lago De Todos Los Santo. Sus trabajos hidrográficos son considerados los más completos de los realizados en Chile durante la época colonial.

En 1795 llegaba a Valparaíso la expedición inglesa de Van Couver, uno de los mas celebres exploradores de su siglo.

Como en esa época España estaba ligada a Inglaterra contra la Francia republicana, el gobernador O'higgins acogió afablemente a los marinos ingleses en Valparaíso y Santiago (1795).

Durante el siglo XVIII se realizaron algunas expediciones que contribuyeron al conocimiento del sector entre el río Reloncaví y el Estrecho de Magallanes, varias fueron de índole religiosa.

Jesuitas y franciscanos fundaron misiones en esa parte de la patagonia. La misión Jesuita de las inmediaciones del lago Nahuelhuapi fue destruida por los indios (1717). Los franciscanos, con mayores elementos, hicieron varios viajes a la región de Nahuelhuapi en los últimos años del siglo, pero sin lograr ningún resultado (1791 -1794).

En siglo XIX la necesidad de hallar un camino que comunicase la parte central de Chile con la otra banda y llegara a demás a Buenos Aires, condujo a la realización de diversos viajes. En el primero de ellos se partió de Chillan, se atravesó la pampa y se llego a Buenos Aires, regresando por el paso de antuco (1804)

En 1806, Luis de la Cruz, alcalde de Concepción, hizo el mismo recorrido de ida y vuelta.

La sociedad en el siglo XVIII

La nueva aristocracia

El desarrollo del comercio y la mayor tranquilidad general determinaron la afluencia a Chile de nuevos grupos de españoles que ya no eran soldados destinados a la guerra de Arauco, sino comerciante y funcionarios.

Los vascos y los navarros eran gentes de gran tino para los negocios, económicos, apegados al dinero y mucho juicio. Los castellanos viejos, procedían, en su mayoría, de la provincia marítima y montañosa de Santander, en el norte de castilla la vieja.

La nueva aristocracia, que llego a prevalecer en el comercio y en el dominio de la tierra, formaba ya una clase dirigente al comenzar el siglo XIX.

En el cabildo de Santiago demostraba esta clase social su espíritu publico y su apego a las libertades que podían favorecer sus intereses. En ese cabildo tuvieron su origen las más felices iniciativas, como el establecimiento de al universidad, la construcción del canal del Maipo, la fabricación de monedas, la revisión de algunos impuesto, etc.

Los cabildos serán en 1810 los focos de la rebelión de la aristocracia castellano-vasca contra el gobierno provisional de España.

Los criollos ricos y cultos descendientes de vascos, navarros y castellanos aspiraron a desempeñar también altos cargos de la administración publica. De esta surte, no solo dominaron en los cabildos sino que también llegaron a constituir a fines del siglo la mitad de la oficialidad del ejercito y casi la totalidad de la de las milicias, en las cuales los ricos hacendados se honraban con los títulos de “coroneles” y “brigadieres”, mientras los inquilinos y empleados formaban la tropa. Otros desempeñaban hacia 1800 los cargos de oidores de la audiencia, de jefes de aduanas y de la casa de moneda, etc. Muchos de los obispos eran nacidos en el país.

Los criollos se distinguían por sus preocupaciones nobiliarias. De aquí que fundaran mayorazgos, consiguieran títulos de nobleza e ingresaran a las ordenes de caballería.

  • Los mayorazgos: El mayorazgo era una institución de carácter nobiliario, en virtud de la cual determinadas casas y haciendas no podían ser enajenadas ni divididas, por cuanto su propiedad debía transmitirse indefinidamente del padre al hijo mayor. Tendía a mantener el periodo económico y prestigio social de las familias, al evitar que ciertos bienes se subdividiesen al ser heredados por todos los hijos.

  • Los títulos de nobleza: los criollos adinerados, además de fundar mayorazgos, aspiraron a adquirir título de nobleza que viniesen a dar mayor lustre a sus familias. Los reyes con el buen propósito de obtener dinero para la fundación de nuevas ciudades, ofrecían en venta los títulos de condes y marqueses aquellos que siendo hidalgos pudiesen adquirirlos.

  • Las ordenes militares: Muchos criollos y españoles ingresaban a las ordenes militares y vestían el habito correspondiente. Para ello se debía rendir prueba de nobleza y de pureza de sangre por los cuatro abuelos, saber montar a caballo y no haber ejercido oficios manuales.

  • Otras clases sociales

    -Durante este siglo se consuma la fusión de la raza en todo el territorio pacificado, dando origen al mestizo, de constitución física y mental superior a la del indio.

    Dentro de esta masa popular mestiza había, como es de suponerse, categorías diversas: rotos de la ciudad, artesanos, sirvientes domésticos, huasos o campesinos mas acomodados e inquilinos de las haciendas.

    Una gran parte de estos se encontraban en una gran desorientación moral, ya que habían perdido el admapu de sus antepasados indígenas y no encajaban en las normas de la civilización cristiana española. Por ende lo del vicio de la embriaguez, la criminalidad y otros males que parecen haberse hecho mayores durante el siglo XVIII, al terminar las relaciones de los españoles con los mestizos y la disciplina de campamento que había impuesto la guerra de Arauco durante los primeros tiempos coloniales.

    Las necesidades económicas fueron calmadas con un habito de trabajo, que se le dedicaba 3 o 4 días a la semana al trabajo, y el resto del tiempo a la diversión que siempre terminaban en riñas. El peón se bestia pobremente.

    -Con el pasar del tiempo se había ido creando una débil clase media, formada por los descendientes de aquella parte de la antigua aristocracia que había venido a menos, por los hijos de españoles meridionales y por individuos más modestos llegados de la península.

    Su indiferencia por el trabajo manual les impidió desarrollarse como artesanos, así como la falta de aptitudes económicas y la enérgica competición de los vascos les cerró el comercio. Entre ellos se reclutaron los oficiales y clases del ejércitos, los empleados modestos y los administradores rurales. Eran gente que vivía añorando la alta posición de que habían gozado algunos de sus antepasados y ansiando subir de escala social. Sin las condiciones del vasco, estos elementos meridionales lo superaban, en cambio, en imaginación y en viveza intelectual. Serán ellos los que seguirán a Carrera en su lucha con la aristocracia castellano-vasca y los que formaran mas tarde en las filas de los pipiolos.

    Durante el tiempo del descubrimiento de América la entrada y estadía de los extranjeros fue libre, sin ningún tipo de problemas, en los dominios del rey de España.

    Mas tarde, una ley de india dispuso que “ningún natural ni extranjero pase a las indias sin permiso del rey o de la casa de contratación, y el que no lo hiciese podía sufrir terribles castigos.

    Sin embargo esta, como otras disposiciones no se cumplieron con mucha estrictez. Felipe III autorizo la estadía de algunos extranjeros ante el pago de una composición pecuniaria. Luego se concedieron cartas de naturalidad a los extranjeros que quisiesen quedarse en Chile.

    Además de los autorizados también hubo aquellos que ocultaban su verdadera nacionalidad o contrabandistas que se hacían pasar por comerciantes. Estas personas se casaban con mujeres del país, con el fin de que no los pudieran echar del país, aun después de que la corte de España lo ordenara, pero su astucia fue mayor y así eludieron el cumplimento de esta orden.

    La intelectualidad

    Causas que explican este fenómeno:

    1° La transformación étnica. Por la constante llegada de españoles a Chile que se mezclaron con los indígenas, por mas de tres siglos, terminó por prevalecer la sangre española por sobre la indígena acarreando esto en las familias de la clase alta la afición por el raciocinio y la especulación intelectual.

    2° La labor cultural de los jesuitas. Ellos predominaban la escolástica que es la vida intelectual española en la época del barroco, también sin dejar de lado los valores espirituales, se dieron con empeño al estudio de la naturaleza americana, de sus razas, de sus lenguas, su flora y fauna y sus condiciones geográficas.

    Cuando los expulsaron en 1767 los jesuitas impartían una enseñanza primaria y secundaria (en convictorios) en estos enseñaban los cursos de retórica, teología y matemáticas sin prejuicios, existentes aún en muchos de ellos; En estos colegios existían comandos únicos y en manos de la parte mas moral y culta del clero de la época con una enorme influencia sobre la sociedad y sobre la vida colonial.

    3° El despotismo ilustrado. Los Borbones tuvieron gran empeño en mostrar ilustraciones en las colonias dejándose influenciar por el despotismo ilustrado.

    Mandaron traducir las obras científicas e industriales europeas más importantes y aumentaron su circulación en la América española por pensar que eran beneficiosos para el progreso de las colonias. Entre ellas se destacan libros de agricultura, física, artes manuales y literatura.

    En cambio se salvaguardo la prohibición de la entrada de libros que atentaban contra unidad religiosa, el prestigio del poder real o la dependencia española.

    4° Contactos con Europa. Contribuyeron además las salidas hacia el exterior, principalmente a Europa por parte de los criollos mas jóvenes para continuar con sus estudios o comenzar su vida laboral en el comercio primordialmente.

    La instrucción primaria

    Esta parte de la educación tuvo mayor atención por parte de las congregaciones religiosas y de los cabildos.

    Las escuelas primarias parroquiales y la de los cabildos eran publicas y gratuitas para los pobres. A las escuelas concurrían alumnos de todo los estatus sociales, aunque los hijos de familias más ricas tenían un mejor trato. Permitidos en las escuelas.

    La enseñanza secundaria

    Los establecimientos secundarios continuaban siendo los seminarios, el convictorio de San Francisco Javier y los colegios de las otras congregaciones religiosas. En ellas se impartía preferentemente el latín, por la gramática de Antonio de Nebrija.

    Aquí los textos eran sumamente escasos al punto de que los alumnos debían leer de uno en uno sucesivamente cada ejemplar.

    La disciplina era muy severa, ya que se regían por la orden aceptada en Europa en esa época de que “la letra con sangre entra”; a los alumnos con mala disciplina se les castigaba a base de golpes. Correspondía al de los países mas adelantados de aquella época en Europa.

    El convictorio San Francisco fue substituido luego de unos años desde la expulsión de los jesuitas, por el convictorio carolino, en honor a Carlos III fundado en 1778 bajo los dominios de la universidad. Aquí se les preparaba para luego entrar a la misma universidad.

    En 1797 Manuel Salas fundó la Academia de San Luis, en nombre de la reina María Luisa, esposa de Carlos IV. Allí se implantaban varias ramas como por ejemplo aritmética, geometría, dibujo, ciencias físicas, naturales y elementos de química, latín, entre otros.

    Con esta enseñanza se preparaba a los futuros hombres encargados de los cargos públicos.

    Ambos establecimientos existieron hasta 1813 en que, fusionados con otros, pasaron a formar el Instituto Nacional.

    A pesar de que en España se venían fundando universidades desde la época de la conquista, Chile no logro hasta el siglo XVIII un establecimiento de educación superior.

    La idea surgió en el cabildo de Santiago, que en 1713 aprobó un proyecto del alcalde Francisco Ruiz de Bercedo, para solicitar al rey Felipe V la instauración de una universidad en la cuál se pudieran instruir teólogos, abogados y médicos, sin tener que acudir a la universidad de San Marcos de Lima.

    Solo veinticinco años mas tarde, por las gestiones de Tomás de Azúa Iturgoyen, se decreto la fundación de la universidad que se llamaría de San Felipe en homenaje a este rey.

    La universidad constaba de cuatro facultades: a) Teología, b) Medicina, c) Matemáticas, d) Derecho.

    En estas ramas los estudios se debían hacer en latín por mandato del real.

    Sin embargo las únicas carreras que daban prestigio social eran la abogacía y el sacerdocio.

    En el siglo XVIII se inicia el desarrollo de las bibliotecas y del comercio de libros. Las principales bibliotecas fueron como en siglos anteriores las de las comunidades religiosas. Los jesuitas poseían una colección de mas de 20000 ejemplares de todas las clases, que estaban repartidas en todos los establecimientos que poseían, que luego pasaron a formar parte de la universidad de San Felipe.

    Fue en este mismo siglo que los laicos comenzaron a interesarse por la lectura a pesar de su alto valor mandando a pedir libro a España o Lima.

    Durante el siglo XVIII decae el interés por los temas relacionados con la guerra de Arauco: la poesía épica y la antigua crónica guerrera seden el campo a las descripciones historico-geograficas, destinadas a dar a conocer al país en el viejo mundo y publicadas por algunos jesuitas expulsados, en los cuales alienta un profundo amor a lo terruño.

    La iglesia

    Se a dicho, y no sin razón, que “el predominio de los jesuitas en los primeros tercios del siglo XVIII, aplasto a la iglesia y a las ordenes religiosas”. Los obispos fueron sacerdotes cuerdos, apostólicos y virtuosos, que generalmente se inspiraron en los principios de la compañía de Jesús, cuyo lema era evitar dificultades. De ellos, los más notables fueron Alonso del Poso y Silva y Manuel Alday, ambos chilenos.

    Las rentas de los párrocos seguían siendo los derechos parroquiales, las primicias y los diezmos, estos últimos muy mermados a causa de que su percepción se hacia por contratistas que los remataban.

    Este clero secular, que se formaba en los seminarios, había subido considerablemente de nivel intelectual. Contaba con numerosos doctores en teología que desempeñaban cargos de miembros de los cabildos eclesiásticos y cátedras en la universidad de San Felipe.

    En cuanto al clero regular, su importancia se había resentido mucho con la prepotencia jesuita. A fines del siglo los franciscanos eran los más numerosos.

    Gobierno de Chile en el siglo XVIII

    Reformas administrativas

    La América española del sur había estado comprendida en un solo virreinato, el del Perú, hasta 1739, fecha de la creación del virreinato de Nueva Granada. Como españoles y portugueses se peleaban la obtención de la Banda Oriental del Rió de la Plata, Carlos III estableció el virreinato de Buenos Aires en 1778.

    A pesar de la existencia de éstos existían las grandes extensiones de las colonias en las cuales había problemas para dirigir sus puntos mas recónditos.

    Con el afán de solucionar estos problemas se crearon con el mandato de Carlos III la Ordenanza de intendentes que hacia mas rápida la administración de las capitanías generales y los virreinatos. Cada uno de estos fue dividido en grandes circunscripciones territoriales, que esta bajo el cargo de un intendente que tenía facultades administrativas, militares, judiciales y fiscales, éste estaba asesorado por un letrado. Cada intendencia se distribuía en distritos bajo el poder de un subdelegado, al que mandaba el intendente respectivo, con esto quedaron eliminados los antiguos corregidores, que abusaban de su poder.

    En cumplimiento del estatuto de intendentes la capitanía general de Chile fue distribuida en dos intendencias: la de Santiago, hasta el río Maule, y la de Concepción, desde el río hasta la frontera de Arauco. Chiloé siguió bajo el mandato del virrey del Perú, en cuanto a la Plaza de Valdivia quedó bajo la jurisdicción del presidente de Chile, a pesar de que su gobernador era nombrado por el rey.

    A causa de un conflicto entre el virrey O'higgins y el presidente Avilés, Carlos III proclamó independiente a Chile del virreinato.

    La real audiencia tuvo pocos cambios en el transcurso del siglo XVIII, excepto la creación del cargo de regente. Las relaciones con los presidentes fueron en ésta época de mas armonía, principalmente debido a la corrección y al tacto de los últimos gobernantes coloniales. A demás es importante hacer notar la superioridad moral de sus integrantes con relación al espíritu levantisco, pendenciero y prevaricador de los magistrados del siglo XVII. Distinto a lo que acontecía en otras colonias, la administración de justicia fue correcta; Pero lenta por la razón de que eran causa de muchos pleitos, que duraría en el país por mucho tiempo.

    Carlos V dio el correo a los Carvajal los que hicieron un mal uso de éste, lo que causó que Carlos III hiciera devolver correos a la corona.

    En ésta época el numero de cabildos se incremento notablemente, a causa de la creación de nuevas poblaciones.

    El de Santiago siguió siendo el mas importante y fue el que intervino en los asuntos mas importantes, un ejemplo claro es el del establecimiento de la casa de moneda y de la real universidad de San Felipe, y la construcción del canal del Maipo.

    Éste cabildo se constituía de doce regidores, diez perpetuos y dos elegidos anualmente por la corporación entre los vecinos mas respetables de la ciudad. El cabildo de Santiago puede ser estimado como la institución que tuvo mayor flujo en la evolución histórica de Chile durante la colonia.

    Con referencia a los cabildos de las otras ciudades, regularon su actividad en forma análoga al de Santiago; pero, en relación de las diferencias de población y de riqueza, su influencia fue mucho menor.

    La cuestión de Arauco: Los parlamentos

    Los gobernadores, al comenzar su gestión, hacían conferencias o parlamentos con los caciques a fin de tomar acuerdos de paz y amistad.

    La iniciativa partía casi siempre de los españoles ya que ellos tenían propuestas para formular, y a los indios les quedaba solo elegir la respuesta. Las reuniones se ejercían en los sitios rodeados por ríos para que no hubieren ataques sorpresa, los emisarios eran los encargados de convocar a los caciques principales.

    A la reunión asistía el cacique acompañado de miles de guerreros y el gobernador de funcionarios, letrados, frailes, etc. En total una ocho mil personas.

    La apertura era anunciada por cañonazos frente a las tropas de ambos mandos, seguido por una misa realizada por el obispo de Concepción y por ultimo los caciques y el gobernador ataban sus bastones formando en haz.

    El gobernador guiaba la asamblea y luego se les daba la palabra a los cuatro toquis quienes daban a conocer sus puntos de vista de la paz y la justicia, y reconocían la soberanía del monarca español, el gobernador luego hablaba para formular proposiciones.

    Durante la jornada que duraba hasta tres días los caciques mataban guanacos y rociaban con el corazón las rama de canelo en señal de paz, y los españoles les regalaban uniformes militares, sombreros, bastones, cintas y se les daba mucho vino lo que originaba riña y desordenes en los que tenían que intervenir los españoles para calmarlos.

    Con el sistema de los parlamentos, la guerra de Arauco va a entra en una faz de paz inestable. La frontera se mantuvo en el Biobío.

    El gobernador Jáuregui entendió que no podía someter a los mapuches por las armas, así que decidió darles derechos para tener embajadores ante el gobierno del reino. Éste creyó que ellos serían una especie de rehenes en poder de las autoridades.

    El virrey del Perú Y después el rey aprobaron la medida. Los cuatro vutamapus designaron entonces otros tantos representantes. El gobernador los recibió en audiencia y les ofreció paz.

    Los embajadores, que vivían por cuenta del erario real y bajo la jurisdicción de la autoridad, no podían posesionarse de la dignidad de sus cargos y no tardaron en ponerse en ridículo; visitaban a los vecinos más ricos y les pedían dinero para beber.

    Tales embajadores Pascual Hueñumán, francisco Marilevu, Francisco Curilevu y Santiago Picunmanque reestablecieron la paz entre los españoles y los indios; pero estos llevados por su belicosidad habitual, se dedicaron a pelear entre sí.

    Empero de la avanzada edad de O'higgins celebro el parlamento de Negrete, el ultimo de la época colonial.

    Al rendir cuenta al rey O'higgins se refería a los diversos sistemas que se habían seguido para lograr la pacificación de Arauco y expresaba su opinión personal. En esta decía que el problema consistía en asimilar a la población indígena por medio del comercio y trato amigable, sin embargo quedaría pendiente la pacificación de Aruco.

    A mediados del siglo XVIII, el ejercito de línea fue reorganizado sobre el estatuto del ejercito francés. Lo formaban uno cuantos batallones de infantería, compañías de artilleros y escuadrones de dragones o jinetes. La mitad de los jefes y la mayoría de los oficiales eran criollos, mientras la tropa estaba constituida por mestizos. Además existían las milicias, en total unos 16000 hombres, al comenzar la independencia. En los cuerpos de milicias debían servir los individuos de 15 a 45 años. Sus jefes y oficiales eran los miembros de la aristocracia criolla, la tropa era integrada por los trabajadores y además empleado de sus haciendas.

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