Charlie; Marco Denevi

Literatura latinoamericana del siglo XX. Novela. Biografía y obras del autor. Temática. Argumento. Personajes. Conflicto de fuerzas y de clases. Núcleos narrativos. Estado de equilibrio. Espacio y tiempo. Señora de López Zinny. Carlitos. Silvia

  • Enviado por: Silvia Fernández Borda
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 20 páginas

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La biografía del autor:

Marco Denevi

(1922 - 1998)

Marco Denevi nació en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, el 12 de mayo de 1922. Desde chico sintió una fuerte vocación por la música -tocaba muy bien el piano- y por la lectura. Fue un escritor dueño de una prosa tersa y elegante, tal vez con alguna carencia poética, pero con un extraordinario poder de invención y una gran destreza para desarrollar complejos argumentos y pintar inolvidables personajes.

Cuando se incorporó a la Academia Argentina de Letras, en 1987, agradeció a sus padres que en sus manos de chico "depositaron un billete de un viaje que desde entonces no ha dejado de emprender: el de la lectura, con un atracón, a los 12 años, de Stevenson, Dumas, Pérez Galdós..."

Como periodista, enfocó con coraje y fervor ciudadano problemas de la sociedad, como las fallas en la representación política, la corrupción, la burocracia o los excesos de "viveza criolla", dejó traslucir su respeto por valores que vio vivir en su casa y en el medio circundante y cuya erosión y decadencia en la vida argentina no dejó de lamentar.

Su conciencia lúcida buscó esclarecer problemas, develar embustes, plantear dudas. Afrontó esa tarea con vigor ciudadano en artículos en La Nación, que combinaban sinceridad, equilibrio y fuerza. Para Syria Poletti, entrañable amiga del escritor, su mayor mérito era el "constante empeño por convertir la palabra en elemento capaz de producir la erosión de las escorias que nos aplastan".

En 1955 Denevi no había publicado aún ni una sola línea - era un abogado de 33 años que se desempeñaba en el área legal de la Caja Nacional de Ahorro Postal- cuando un jurado ilustre le otorgó el Premio Kraft por su novela policial inédita: Rosaura a las diez. Posteriormente, su ópera prima fue llevada al cine por Mario Soffici en una versión en la que se destacaron Susana Campos y Juan Verdaguer.

Su protagonista principal Camilo Canegato carga con un apocado y tímido carácter, características que aparecieron nuevamente Adalberto Casumo, protagonista de Un pequeño café (1966)

Refiriéndose a sus personajes, Oscar Hermes Villordo expresó lo siguiente: "La condición humana de los personajes de Marco Denevi, es patética y hasta ridícula, está redimida por la mirada piadosa del escritor. Esta es la grandeza del novelista". &

Con Rosaura a las diez, introduce el perspectivismo, por el cual cada protagonista narra la misma historia desde su propio enfoque, su particular punto de vista.

Existe en Denevi predilección por los personajes anacrónicos, los ámbitos cerrados, el misterio que late tras lo cotidiano y la substitución de la personalidad: esto se da en Rosaura a las diez, en Ceremonia secreta (por la que recibió el Primer Premio de la revista Life para lectores latinoamericanos en 1960) y en Los asesinos de los días de fiesta.

Ceremonia secreta fue traducida al inglés, al francés, al italiano, al japonés y a otros idiomas, y en 1968 fue llevado al cine por Joseph Losey, en Hollywood. La versión cinematográfica fue protagonizada por Elizabeth Taylor, Robert Mitchum y Mia Farrow.

El Premio Kraft y el Premio Life, lo hicieron conocido en el país y en el mundo y fueron los únicos premios a los que se presentó Denevi. Recibiría muchos otros, como el Premio de la Comisión de la Manzana de las Luces, u otros que se mencionarán más adelante.

Maestro del cuento corto, supo arrojar en ellos una insospechada e insólita luz sobre hechos históricos o literarios que parecían definitivamente fijados. Su mejor libro en este estilo es Falsificaciones (1966)

Con Los expedientes (1952) incursionó en teatro. Obra que se estrenó finalmente en 1957 en el teatro Cervantes con rotundo éxito. La obra en tres actos reconstruye el ambiente y los trasfondos burocráticos de una dependencia pública en la que el jefe y los trabajadores tipifican la ineficacia y corrupción del Estado.

Aunque no quiso ser dramaturgo, ganó con Los expedientes el Premio Nacional de Teatro, y dio a luz a El emperador de la China (1959), a El cuarto de la noche (1962) -que obtuvo el Premio Argentores - y a Cuando el perro del ángel no ladra. Pero Denevi dijo haberse dado cuenta de que no tenía otras condiciones para el teatro que las propias del espectador de obras ajenas - y no volvió a insistir - aunque con María Angélica Bosco escribió el guión de un programa de televisión: "División homicidios". También trabajó en guiones de cine.

Desde 1980 practicó el periodismo político, actividad que, según él, le proporcionó las mayores felicidades en su oficio de escritor. Algunos títulos de sus artículos, largos y sesudos, dan idea de sus preocupaciones ciudadanas: Los monarcas de la República, ¿Gobernantes cuerdos o gobernantes locos?, Me gusta ser argentino, El argentinglés y otras amenidades (sobre la creciente influencia inglesa en el idioma) En 1990 fue presidente honorario del Consejo de Ciudadanos, entidad que promovió para incentivar la inquietud cívica.

"Mi mayor ambición es que el acto de la lectura sea de disfrute, de goce para quienes me leen “-dijo en una entrevista poco antes de morir- “En estos tiempos en que tanto dolor y humillaciones nos inferimos unos a otros, hacer feliz a alguien es tan hermoso... A mí no me importa más que eso." Y señalaba que no pasaba de cinco mil lectores fieles, "que no me harán rico, pero me hacen feliz".

Así mismo Marco Denevi admitió alguna vez: "Me valgo de la ironía en la novela como la uso en la vida para disimular que soy un sentimental, un blando de corazón, alguien a quien resulta fácil conmover."

Hombre retraído de las fiestas literarias, supo reconocer: "No puedo evitarlo. En una fiesta, mis ojos se apartan de quienes se divierten y van hacia el rincón donde alguien sufre".

Pensador agudo y brillante, reconocido internacionalmente, cuya obra en verdad contemporánea, realista y expresionista, se introduce ponzoñosa en los caminos intrincados de la cosa pública y de la vida cotidiana. Marco Denevi se abrió paso en las letras argentinas hasta ocupar un lugar relevante por la originalidad y la madurez de sus obras, y no por la publicidad personal, a la que fue particularmente reacio.

Marco Denevi murió en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de diciembre de 1998.

Entre sus obras:

Rosaura a las diez (1955)

Los expedientes (1957)

El emperador de la China (1959)

Ceremonia secreta (1960)

El cuarto de la noche (1962)

Falsificaciones (1966)

o La cicatriz

o Romeo frente al cadáver de Julieta

o La hormiga

Un pequeño café (1966)

Salón de lectura (1974)

Obras Completas (1980)

Manuel de historia (1985)

Enciclopedia secreta de una familia argentina (1986)

Música de amor perdido (1991)

Hierba del cielo (1991)

El amor es un pájaro rebelde (1993)

o Eine Kleine Nachtmusik

Fuentes:

Resumen realizado en base a material proporcionado por la Biblioteca popular de Haedo:

Diccionario Zamora de Literatura Universal : 200 años de literatura : Consultor bibliográfico A-Z - - 2ª.ed. - - Bogotá : Zamora editores, 1997.

35 Cuentos breves argentinos / Compilación y notas biobibliográficas por Fernando Sorrentino - - 8ª ed. - - Buenos Aires : Plus Ultra (Siglo XX), 1979.

y por el siguiente sitio de internet se actualizaron datos:

WWW.LITERATURA.ORG

El análisis literario de la obra:

La Historia

Charlie es un cuento cuya originalidad se centra en el enfrentamiento que sufren dos puntos de vista diferentes con respecto de una experiencia compartida. Es decir, tenemos dos perspectivas, dos relatos, de una misma secuencia de hechos. Reconstruiremos la historia sólo a partir de aquellas situaciones que los dos protagonistas admiten como ciertas y que nos permiten elaborar una columna vertebral sobre la que se montan ambas narraciones.

Nunca conoceremos “LA VERDAD” sino que aceptaremos como cierta la historia que brote de contraponer ambos relatos.

Los núcleos narrativos: La secuencia de hechos del contenido argumental sería la siguiente:

  • Carlitos Squilla trabaja desde hace dos meses en una agencia de remises con el auto del tío.

  • Por primera vez le toca llevar a la cliente más codiciada de la agencia: La Sra. de López Zinny.

  • Después de realizar algunos viajes juntos, Carlitos se transforma en su chofer particular.

  • Una noche, Carlitos acompaña a la Sra. de López Zinny y a una amiga a una confitería bailable.

  • La amiga menciona a varios escritores, entre ellos a Cora Roca.

  • Los tres beben mucho, bailan y se provocan mutuamente.

  • Cuando Carlitos deja a la Sra. de López Zinny en la puerta de su casa, ella le manifiesta que en adelante lo llamará Charlie.

  • Otra noche, vuelven solos al boliche.

  • Al regreso, concretan su mutua conquista con una noche de amor.

  • Al día siguiente, Carlitos le expresa a la señora, su deseo de dejar su trabajo en la agencia.

  • Nuevamente, al día siguiente, realizan un viaje juntos, el último del día para Carlitos.

  • Cuando Carlitos regresa a la agencia, revisa el asiento trasero por rutina.

  • Encuentra un rollo de papeles: es un cuento titulado Charlie firmado por Cora Roca.

  • Lee el cuento.

  • Él le devuelve los papeles.

  • 16- Se rompe el vínculo.

    La secuencia del relato:

    Estado de equilibrio:

    Carlitos Squilla es chofer en una agencia de remises. Este es el estado inicial de la historia que admite Carlitos: “Yo hacía dos meses que trabajaba en la agencia.” [...] “Bueno, y en esos dos meses los muchachos, Domingo el telefonista, don Pascual el dueño de la agencia, todos me habían batido que la señora de López Zinny era una mina fenómeno...” (pag.37)

    Y Cora Roca pone en boca de Charlie:

    “ - Casualidades, señora. En dos meses ni una sola vez. Y ahora dos días seguidos.” (pag.37)

    Ruptura del estado de equilibrio:

    A Carlitos Squilla le toca en suerte llevar por primera vez a “la vieja”, esto genera expectativas en ambos; para los dos personajes la historia cobra sentido a partir del primer viaje juntos. Cora Roca decide comenzar allí su cuento; en el mismo momento que se inicia el primer viaje con Carlitos y recibe -como ella lo ve- la primera provocación:

    “Encendió la radio.“ (pag.9)

    Luego la tensión va en aumento, pero todo cambia para los dos el día que se encuentran por primera vez. Así lo admite Carlitos que ya había sido provocado por la Señora de López Zinny a través de los comentarios de los compañeros de trabajo, que excitan en él la curiosidad por conocerla:

    “Bueno, hasta que una noche me toca a mí ir a buscarla, y yo, imaginate, muerto de curiosidad.” (pag. 38)

    Equilibrio restituido:

    Cuando ambos manifiestan la decisión unipersonal de romper el vínculo. Carlitos, ofendido por el cuento que le dejó la vieja -dónde lo describe como a un gigoló- y ella, porque quiso evitar que “Charlie” se aproveche de su dinero y de sus relaciones personales. Se tiene la certeza de que rompen el vínculo, nunca sabremos cuál fue la verdad, ni qué es lo que sucede a posteriori.

    Carlitos Squilla dice:

    ”Cómo qué voy a hacer. Devolvérselos y después si te he visto no me acuerdo.” (pag.14)

    Cora Roca escribe:

    “Pero quién abrió la puerta fue una mujer vestida como una mucama:

    -La señora está durmiendo. Me encargó que le dijera que muchas gracias pero que ya no necesita de sus servicios porque cambió de agencia.” (pag.46)

    Conflicto de fuerzas:

    El enfrentamiento pasa claramente por los dos personajes principales Carlitos Squilla y La señora de López Zinny. Ellos se provocan y se atraen mutuamente; ambos tienen prejuicios con respecto del otro debido a las diferentes procedencias: no conocen de dónde viene el otro, no comparten muchos de los códigos ni de las costumbres, pero a su vez encuentran fascinantes las características propias de sus cunas:

    Ella quería que le hablase de sí mismo, de su infancia, sus amores, sus proyectos. Estaba empeñada en que le contase la historia de su vida.” (pag.27)

    Y Carlitos Squilla le dice al interlocutor ocasional:

    “Pero tendrías que verla, Flaco, qué carrocería. Y encima la clase. No hay nada que hacerle, la clase es la clase.” (pag.38)

    Posteriormente a los dos primeros viajes que azarosamente la señora de López Zinny tuvo con el chofer Carlitos Squilla, comenzó a actuar extrañamente. Cora Roca relata el desconcierto que provocó en la agencia la actitud “histérica” de la Sra. de López Zinny: ”-Te juro que no la entiendo -decía Domingo. Pide un coche lo despide. Pide otro coche lo despide.” (pag.20) Según Cora Roca para forzar a la suerte ya que su temor al “qué dirán” le impedía pedir directamente a Carlitos. Un juego de apariencias no solamente típico de la clase burguesa sino también de la actitud femenina de coqueteo. “La vieja” ya se sentía fuertemente atraída por Carlitos. Según Cora Roca, Charlie también entra en este jueguito, pero no es lo que dice Carlitos.

    Por otra parte, la conducta más llana y directa de Carlitos: “Cuando apareció la miré en la cara para ver que tal era, y aunque estaba oscuro vi que la viejita estaba un budinazo” (pag.38) Un proceder socialmente más esperable para un hombre y para la clase él que representa.

    El reducido e íntimo reducto del auto, genera la ilusión de que pueden compartir un mundo común. Es un juego. Ella nunca accede al mundo de él; ni el puede traspasar las puertas de su mundo privado más allá del encuentro amoroso único y ocasional. Cora Roca compara el espacio del auto con un reservado de una confitería: “A lo largo de ese mes, en los ratos que compartían dentro del automóvil como dentro de un reservado en alguna confitería, conversaron de mil cosas.” (pag.27) Y Carlitos con otras palabras le dice lo mismo al flaco: ”...así que imaginate, porque te diste cuenta, Flaco, viajar juntos en un checo casi casi es como estar en una misma pieza.” (pag.40)

    Y, lógicamente la tensión sexual, la fuerte atracción mutua que luego crece en ese mes de galanteos:

    “La vieja no pudo más y de golpe se rió, se rió sin ningún motivo. Eran las dos semanas, las dos semanas de búsquedas, de esperas, de manotazos y desesperación que ahora reventaban como una ampolla.” (pag. 23)

    “...como a las dos o tres semanas voy a buscarla y ahí sí, ves ahí cambió la sonada. Yo me avivé enseguida, uno no es un gil. Me miraba de otra manera, que se yo, y meta conversarme, meta reirse, y hasta quiso que la paseara por el bosque de Palermo...” (pag.39) “Yo, imaginate, con todos los radares.” (pag.39)

    .....................................................................................................................................................................................

    “Yo, imaginate, con todo el alpiste adentro, y la mina sentada al lado, y a esas horas, los dos solitos, imaginate, se me soltaban los botones.” (pag.41)

    Cora Roca describe ese momento: “Se quedaron los dos solos, los dos muy juntos, a las cuatro y media de la mañana, en el Valiant cómplice, los únicos sobrevivientes en una ciudad de dormidos, de enfermos, y de muertos.” (pag.34)

    Cuando finalmente se consuma la noche de amor coinciden en los relatos acerca de cómo resuelven la situación, pero cada uno se queda para sí la porción de poder que les otorga el mencionar que el otro haya comenzado a abrazarlo y a besarlo, Cora Roca lo cuenta así:

    “Silenciosamente él surgió a su lado, le quitó con toda delicadeza, con una parsimonia casi insultante el manojo de llaves, abrió la puerta, le devolvió el llavero, le hizo una leve reverencia, murmuró:

    _Buenas noches, señora. Que descanse.

    Y le dio la espalda.

    Entonces ella gritó:

    _Charlie!

    En seguida se rectificó, gimió con una voz rota y suplicante:

    _Carlitos!

    Y esta vez si sollozaba de veras.

    No dejaba de sollozar hasta que él empezó a abrazarla, empezó a besarla y a arrastrarla hacia los ascensores.” (pag.37)

    Carlitos Squilla lo relata de este modo:

    “Y después si, después bajé y le agarré el llavero, le abrí la puerta porque la mina con el histerismo no podía, le dije buenas noches que descanse, se lo dije en una forma, querido, como si la puteara, pero te imaginás que de ahí no me movía ni loco, y entonces la mina aflojó, se puso a llorar, pero esa vez me abrazaba y me besaba y me llamaba Carlitos, te das cuenta, Carlitos, y yo, calculá, me la llevé al departamento y al rato ya estábamos en la cama.” (pag.42)

    A pesar de la fuerte atracción y de la oportunidad de mantener una relación placentera, de goce, no pueden vencer los miedos del otro. El miedo a ser dominados, a ser usados, los aleja mutuamente. Carlitos induce:

    ”yo pensé: pero esta mina qué quería, quería sacarse las ganas conmigo y después ViaAppia.” (pag.43)

    “No, yo creo que lo escribió nada más que para joderme a mí. Para hacerme ver que yo, para ella, era un cafisito y que me había junado de entrada.” (pag.44)

    “Vos sabés cómo son estas minas complicadas que escriben cuentos” (pag.44)

    Y a sentirse víctima:

    “Y yo qué le hice, querés decirme, qué le hice para que me verduguee así.” (pag.44)

    Cora Roca narra la situación con un color totalmente diferente, más parecido a lo que seguramente debía pensar la señora de López Zinny acerca de Charlie:

    “Tres meses perdidos al divino botón. Las humillaciones, las mortificaciones, las vergüenzas del oficio de chofer, todas inútiles. Tendría que volver a empezar. Volver a armar las trampas, a buscar, a esperar. Y entre tanto seguiría siendo uno más entre los rascas de la agencia.” (pag.44)

    Siente como peligroso cazador a Charlie; siente que tuvo la intención de engañarla y que hizo todo lo posible para lograrlo. Pero siente que ganó, interponiendo a su mucama, mostrando su poder y dejándolo a él afuera. Todo esto sin siquiera molestarse en hacerlo personalmente:

    “- La señora está durmiendo. Me encargó que le dijera que muchas gracias, pero que ya no necesita sus servicios porque cambió de agencia.” (pag.46) Una vez más lo despreció.

    Carlitos también dice querer revancha, y la revancha también es excluirla de su vida. Pero en su caso es por orgullo o por dignidad, por amor propio, pudo soportar otras humillaciones pero ésta no:

    “Bueno, está bien, no me importa por qué lo hizo o por qué no lo hizo. La cuestión es que lo hizo. Pero a mí no me ve más.” (pag.44)

    No pueden construir un espacio común de respeto por el otro. Y cada uno vuelve al lugar al que pertenece, donde se siente seguro. Él a la agencia de remises o a la municipalidad como empleado, y ella a su departamento de Montevideo 1234.

    Finalmente: Ambos personajes son, son a la vez verosímiles y altamente significativos. La primera lectura, anecdótica, sobre el aventura amorosa que se establece entre una distinguida mujer añosa de la clase alta argentina con un muchacho joven, viril, y buen mozo perteneciente a un sector económico- social y cultural muy representativo en nuestro país que es - o fue- la clase media trabajadora.

    Pero la obra plantea algo más que las diferencias económicas o generacionales que alejan a los personajes, y ésta es la diferencia cultural, la diferencia ideológica. Son las certezas que cada uno cree tener acerca de cómo es el mundo del otro: los prejuicios, que son una forma de contener el miedo a lo distinto- a perder la cómoda situación y el poder que ostenta -; y las apariencias, que es la forma de contener el miedo al qué dirán, “la lengua larga de los amigotes” (pag.27) como dice Cora Roca.

    El autor también plantea la forma de proceder del poder: el poderoso impone, desprecia, humilla y excluye. Y se autojustifica: El victimario se siente víctima. Siente que tiene todo el derecho de abusar de su poder para defenderse del otro que supone que haría lo mismo en su lugar.

    Personaje vs. Personaje

    Conflicto de clases

    El tema: La dificultad de la burguesía y la clase trabajadora para relacionarse sin interponer sus prejuicios ni imponer su poder autoritariamente.

    Los personajes: Esquemas actanciales:

    Sujeto: Carlitos Squilla

    Objeto: Tener una historia con la señora de López Zinny.

    Destinador: Ser feliz.

    Destinatario: El mismo.

    Ayudante: Ser su chofer.

    Oponentes: Que lo trate de cafisio en el cuento “Charlie” de Cora Roca.

    Sujeto: La señora de López Zinny

    Objeto: Tener un chofer-amante.

    Destinador: La atracción que ejercía en ella juventud, la belleza viril de Carlitos.

    Destinatario: Ella misma.

    Ayudantes: Su clase, su condición económica.

    Oponente: Sus miedos, sus prejuicios.

    Sujeto: Charlie

    Objeto: Ser un gigoló.

    Destinador: La necesidad de hacer dinero fácilmente.

    Destinatario: El mismo.

    Ayudantes: Su estupenda apariencia física, su astucia, sus artilugios.

    Oponente: La sagacidad de la señora de López Zinny, que desnuda sus intenciones.

    Caracterización de personajes:

    La señora de López Zinny - Cora Roca:

    Es una mujer madura, no sabemos si ha perdido o no los encantos físicos femeninos debido a que Cora Roca la describe como a una mujer vieja, arrugada, poco atractiva:

    ”Pero él ya le había visto las arrugas, las bolsas debajo de los ojos, los surcos a cada lado de la boca, como cicatrices. Aparentaba cincuenta años. Tendría sesenta.” (pag.15)

    Pero Carlitos afirma algo distinto, resultado de lo que conversaban los choferes de la agencia:

    ”Según algunos era media jovata, según otros era jovata entera, pero todos estaban de acuerdo que todavía estaba para el crimen.” (pag.38)

    Es además, una mujer adinerada, culta y tiene vínculos estrechos con personajes influyentes en la vida nacional al momento del relato, altos jefes militares -como corresponde a la burguesía- y parte de la gente de la cultura y de la dirigencia política del momento Y Carlitos deslumbrado relata:

    “Conoce a Dios y a María Santísima la mina esa. Hasta al jefe de la Side lo conoce...” (pag.39)

    Disfruta hacer gala de su poder, y siempre calcula las consecuencias de tales actos. Es fría, no actúa con frescura, siempre está midiendo la distancia y poniendo el límite en el lugar que ella quiere:

    ”-Cuando Solanas me lo pidió- decía la vieja con su nueva voz, dura y autoritaria- me negué, naturalmente. Al otro día me llama por teléfono el Secretario de Prensa de la Presidencia de la Nación. Yo me mantuve firme, porque se imaginarán que no iba a complicarme en una barbaridad así.-Lo que pasa- piaba una de las amigotas- es que como vos tenés tanto prestigio...

    -Ayer me lo encontré a Villarino y me felicitó.

    -¿Cuál Villarino?- prguntaba el hombre- ¿El Director de Cultura?

    -No, ese es Méndez Villarino. Yo te digo el general el que fue jefe de la Side.

    Las dos cacatúas y el maricón hacían grandes aspavientos:

    -“¿Sos amiga del general Villarino?

    - Me conoce desde chica.”

    Como si de un salto se hubiera ido lejos, lejos, lejos.” (pag.25)

    Ella espera que esa forma de proceder, que las humillaciones que le propina, le provoquen irritación, bronca, pero a la vez deseo, deseo de acceder a ese mundo que ella le enrostra pero del cual lo excluye:

    “ A través del parabrisas miró melancólicamente la calle, esas torres de departamentos, esas mansiones donde se reunían (sin él, que debía esperarlos en la vereda) los hombres y las mujeres que tienen en sus manos los secretos hilos del mundo.“ (pag.25)

    Espera también, que el proceder de Carlitos tenga esos dobleces concientes, que cada movimiento esté calculado para provocar, para aparentar, para engañarla. Cora Roca describe:

    “Mientras sostenía el volante con la mano izquierda, le tendió la derecha y le ofreció primero un cigarrillo y después fuego. Para que viese además qué flor de chofer era él. Pensaba en los giles de la agencia., así que ésta era la que no hablaba una palara, la que no le daba confianza a nadie. Y mírenla ahora. Había que ser Carlitos Squilla para que hasta una matrona así se desencuadernase como una mina cualquiera.” (pag.17)

    Pero baja las defensas el día que finalmente llevan a cabo su encuentro amoroso:

    “Enseguida se rectificó, gimió con una voz rota y suplicante:

    -Carlitos!

    Y esta vez sí esta vez sollozaba de veras.” (pag.37)

    La señora de López Zinny - como corresponde a toda una señora- parece hacerse hace llamar por el apellido de un esposo ausente, que es también una manera elegante de poner distancia. Charlie evalúa:

    “La vieja vivía sola, por lo que él pudo ver. Sería viuda o divorciada. O a lo mejor soltera y se hacía llamar señora para despistar.” (pag.17)

    Pero además la señora de López Zinny es escritora. No emplea su nombre para tal oficio. Usa un seudónimo más familiar, más vulgar si se quiere: Cora Roca. Es la voz de la interioridad de la señora de López Zinny. Es casi exclusivamente una narradora, pero adopta cierta personificación ya que la mencionan entre una lista de escritores conocidos y como responsable del cuento que cae estratégicamente en manos de Carlitos:

    “-Lindo, ¿en qué pensás?

    -En nada.

    La otra se rió.

    -Vas a vivir siempre joven, según la teoría de Denevi. Decime, ¿Sabés quién es Marco Denevi?

    Se encogió de hombros:

    -Ni idea.

    Silvia seguía riéndose.

    -Y ¿Borges? ¿No oíste hablar de Borges? ¿Y de Sábato?

    ¿De Silvina Bullrich?

    El negaba tranquilamente con la Cabeza, sin ofenderse por aquellas risas.

    -¿Quiénes son?

    Silvia se volvió hacia la vieja:

    -¿Te das cuenta qué amor?

    Y otra vez a él:

    -¿Sabés quien es Cora Roca?

    La vieja se sobresaltó.” (pag.31)

    “¿Y? ¿Qué me decís? Charlie, cuento por Cora Roca. Cora Roca es ella, seguro, un seudónimo.” (pag.43)

    La señora de López Zinny sustituye su personalidad detrás del seudónimo, y quiere encontrar un apodo que disfrace a Carlitos. Pretende llamarlo Charlie. Según Cora Roca, Charlie no opone resistencia, es más él le responde con otro apodo para ella:

    “-Pero nadie más que yo te va a llamar Charlie.

    El tardó unos segundos en contestar. Después, con toda naturalidad, como si repitiese una caricia cotidiana, le pellizcó la mejilla y asintió:

    -De acuerdo, Bicho.” (pag.34)

    Según Carlitos Squilla, él se sintió ofendido -aunque no le pareció que fuera momento para discutirlo-:

    “Bueno ahí fue cuando me dijo que me iba a llamar Charlie, sí, Charlie, qué sé yo, una viaraza que le agarró...” (pag.41)

    “A mí eso de Charlie, no me gustó, yo soy Carlitos Squilla, pero en esos momentos no estaba para discusiones así que me quedé piola.” (pag.41)

    Cora Roca es una creación literaria de la señora, tal como lo es Charlie.

    Carlitos Squilla y Charlie:

    Sobre su persona se centra la doble perspectiva. Una, la que Carlitos Squilla tiene de sí mismo y otra -Charlie- es la que Cora Roca describe.

    Carlitos es sin duda extremadamente joven. Y probablemente muy atractivo. Carlitos Squilla lo acepta en cierto modo, humildemente:

    “No Flaco, no me las doy de langa pero tampoco soy Frankestein, que joder.” (pag.40)

    Sin embargo Cora Roca afirma que Charlie es vanidoso y presumido a causa de su apariencia física:

    “Bajo esa luz el lo sabía, su rostro parecía aún más hermoso, una máscara estatuariacasi irreal, demasiado perfecta.” (pag.15)

    Carlitos es simple, pero Charlie tiene un valor agregado, si la señora de López Zinny tiene joyas, pieles y poder Charlie tiene un perfil:

    “Mientras le mostraba el perfil. Ninguna mujer podía ser insensible a ese perfil. Hasta a los hombres les picaba.” (pag.9-10)

    Carlitos es un pibe joven que necesita trabajar, y no ve el ello ningún desmedro a su persona. No tiene ambiciones desmedidas.”Pero no pasó nada, Si, jodete. Me tiro un lance con la mina y reboto, y después me echa de la agencia y me mantenés vos.” (pag.39)

    Charlie sin embargo es una persona ambiciosa que no quiere esforzarse, no le interesa estudiar ni trabajar. Sólo le interesa hacer dinero fácilmente, con su cuerpo. Esto lo ve Cora Roca desde el principio:

    “-¿Qué edad tiene?

    -¿Yo? Ventiún años.

    -Y aparte de este trabajo, ¿estudia?

    -¿Yo?

    -No sé, le veo aspecto de estudiante.

    -Ojalá. Me hubiera gustado estudiar. Pero desgraciadamente soy pobre.

    Y cuando un muchacho tan buen mozoa es pobre... Porque si fuese rico o fulero... Pero yo soy éste, miráme. Soy Carlitos Squilla, veintiún años, pelo negro, lacio y tupido, ojos grises, nariz recta, boca pálida, mentón pronunciado, cuerpo de atleta, un metro ochenta de estatura. Y pobre. Ahí está el negocio, viejita. Ahí está nuestro negocio, ¿entendés?” (pag.17)

    Para Cora Roca, Charlie es un especulador, un vago, que se quiere llevar a la cama a la señora para vivir sin trabajar. El resto son justificaciones mentirosas para buscar amparo.

    Carlitos tiene más dignidad. No tiene dobleces, quiere tener una relación con ella simplemente porque le gusta estar con esa mujer. Está decidido a trabajar en otra cosa para no mezclar el trabajo con la pareja:

    “A esta altura del partido yo ya estaba metido con la mina pero metido, metido.” (pag.42)

    “Sí, qué querés, no podía seguir haciendo ese triste papel, de que ella me pagara el viaje y después los dos encamados” (pag.42)

    ”Sí, me lo consiguió mi padrino en la Municipalidad. No es el puesto de Intendente, y un sueldo de morondanga, pero al menos no me lo paga ella.” (pag.43)

    Para Cora Roca ser Carlitos Squila es ser un ganador, vano y mandaparte:

    “Había que ser Carlitos Squilla para que hasta una matrona así se desencuadernase como una mina cualquiera.” (pag.17)

    Para Carlitos, ser Carlitos Squilla era un orgullo, un honor. No iba a exponer su nombre a vilipendios:

    “O quiere tenerme siempre de chofer para tratarme como a un sirviente. Ah, no, viejito. Yo no soy Charlie, soy Carlitos Squilla. Así que yo también andaba enculado.” (pag.43)

    Por eso resulta irreversible la afrenta que le produce el cuento: “Qué mente podrida la de esta mina. No me hago malasangre, pero pensar que pudimos ser tan felices.” (pag.44)

    Para Cora Roca, Charlie es vulgar, un ignorante con gustos populares: Un ordinario.

    “Se había pasado quince días planchándose la ropa todas las noches: ese pantalón de corderoy , ese rompevientos celeste. No Faltaba nada: La cadena de oro al cuello, la otra cadena de oro en la muñeca derecha, el ciclópeo reloj en la izquierda, hasta un poco de agua de colonia en el pañuelo. Y la cara. La cara que lo vestía de punta en blanco aunque anduviera de arpillera.” (pag.22)

    “Pasó por encima un tango (nada menos que Alhucema por Troilo y Marino, pero qué iba a hacerle, seguro que a ella no le gustaban los tangos), du un reportaje a Marzolini, qué macana, y al fin se detuvo casi en la punta del dial, en un piano que aporreaba música clásica.” (pag.9)

    Finalmente, para Cora Roca, Charlie, viendo frustrado su intento, iba a ir por más. Despreciaba su pobreza y a los miserables que lo rodeaban, de manera que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para salir de allí:

    “Cómo lo había calado, la vieja, ya desde el primer momento, desde el momento en que encendió la radio.” (pag.45)

    “Qué embromar él era joven y viejas ricas no faltaban en Buenos Aires. Ya encontraría una. Y cuando la encontrase le diría, de entrada, que él se llamaba Charlie, basta de Carlitos, Charlie, ese era el nombre que le convenía, y la vieja comprendería que él era un play boy y si ahora bicicleteaba como chofer, aspiraba a otro destino.” (pag.46-47)

    Inclusive capaz de ser amante del insistente doctor Miquelena:

    “-Andá a buscar a Miquelena a Bigote.

    Fue al cuarto de baño y se peinó con una ira fría y lúcida, una ira dispuesta a cualquier crimen.” (pag.47)

    Para Carlitos se trata de una equivocación imperdonable, o una trampa para lastimarlo por puro gusto:

    “Yo no sé, tan inteligente y mirá cómo viene a equivocarse conmigo. O a lo mejor tenés razón, Flaco. Alo mejor fue ella la que desde el primer día quiso joderme y me enamoró, la guacha, y cuando me tuvo bien metido, tomá me largó los papeles como una patada en la verija.” (pag.45)

    Charlie es presumido, calculador, holgazán. Carlitos es trabajador, simple, humilde. Ambas perspectivas son irreconciliables, no sabemos cual es real. Carlitos dice que jamás sería Charlie. Charlie es la personalidad oculta que Cora Roca cree ver en Carlitos. No sabemos si Carlitos miente y oculta, o si Cora Roca se equivocó.

    Silvia y el Flaco:

    Silvia es la amiga más joven que la señora de López Zinny le pone perversamente delante para probarlo. Es joven y más desinhibida que ella. Para Cora Roca era una chica muy atractiva. Para Carlitos era un “escracho”.

    Ella también lo trata con prejuicio : le parece adorable su desconocimiento sobre personajes de la cultura, como si fuera “el buen Salvaje”, un nene pequeño o un cachorrito de una sub- especie.

    “Bueno una noche se trajo a una amiga, un escracho más loca que una cabra.” (pag.40)

    “Una noche la vieja apareció con una amiga. La amiga era joven, hermosísima, simpatiquísima.” (pag.29)

    El Flaco casi no tiene entidad de personaje, sabemos que hace alguna intervención que interrumpe el monólogo de Carlitos, pero no aparecen sus palabras. Es el interlocutor de Carlitos, es su oyente. Nada más:

    “...me di media vuelta y me fui, como lo oís, me fui. Seré el rey de los Boludos, pero dejáme que te siga contando y al final vas a ver.” (pag.41)

    Aparecen otros personajes como el telfonista de la agencia -Domingo- que se limita a indicarle el viaje y a darle recomendaciones, Manolo el chofer bruto y el doctor Miquelena -que provoca y busca llamar la atención del joven Carlitos con románticas intenciones- que sólo aparece en la versión de Cora Roca, de manera que no sabemos si su existencia es cierta.

    El manejo del poder:

    Cada uno hace uso del poder que tiene para subordinar a otro a su antojo. La señora de López Zinny lo hace a cada paso, y quedó demostrado. Pero Carlitos también aprovecha de sus vínculos a su favor. Aunque esto vaya en contra de sus compañeros de trabajo a los cuales, sin embargo, aprecia:

    ”...le dije que arregláramos para el otro día sin necesidad de llamar a la agencia, y la mina aceptó, me dio el número del tubo. En la agencia se avivaron, pero como mi tío es amigo de don Pascual y yo a mi tío le expliqué que era parienta del jefe de la Side quería que yo fuese a buscarla, mi tío me arregló el fato con la agencia y no pudieron decir nada, aunque la cosa no les gustó a los muchachos, imaginate, un clienta como ésa, pero viejo, yo no iba a perderme una mina así.” (pag.39-40)

    Para Cora Roca, Charlie emplea el poder que le da estar al volante de un auto, su supuesta superioridad sobre los demás choferes -a los cuales desprecia-, su perfil y otras cualidades subyugantes. Con estos elementos él pretende mostrarle quién manda:

    “Apretó el acelerador. La iba a zarandear como a una maraca. Que durmiese ahora si era bruja.” (pag.13)

    “Entonces él de golpe despachó el resentimiento y la vergüenza y empezó a contar anécdotas de Manolo (en realidad de todos los choferes, pero se las cargaba todas a Manolo) y a celebrarlas con aquellas carcajadas mudas que (se lo habían dicho las mujeres) lo hacían tan simpático, tan irresistible.” (pag.17)

    Para Carlitos el poder es una forma de beneficiarse personalmente de una situación. Para Cora Roca el poder es una herramienta para mostrar superioridad y exigir respeto.

    Jerarquización de los personajes:

    La señora de López Zinny - Carlitos Squilla

    (Personajes reales)

    Cora Roca - Charlie

    (Creaciones literarias)

    Silvia - El Flaco

    (La amiga) - (el amigo)

    don Domingo - El doctor Miquelena

    (El tefonista) - (Un cliente)

    Manolo

    (chofer)

    Espacio y tiempo representados:

    La historia sucede en Buenos Aires, en un sendero que va desde Barrio Norte a Palermo y a Recoleta. Lo sabemos por informantes directos tales como las direcciones a las que tiene que ir a buscar Carlitos a la señora de López Zinny:

    “...iba a echar una ojeada al libro de Domingo y leía, invariablemente, Montevideo 1234 o Callao1147 y sabía que era ella...” (pag.21)

    “Fuimos a un boliche de Pueyrredón cerca de la Recoleta.” (pag.41)

    “-A Juncal1360.” (pag.24)

    “-Chofer, primero vamos a Melo y Coronel Díaz.” (pag.24)

    La agencia misma queda en la calle Arroyo.

    Con respecto del tiempo hay varios indicios, Carlitos es un joven de veintiún años al que le gusta más el tango que el rock. Ve películas con Paul Muni o Jean Gabin. Conduce un Valiant oro que sabemos que no es una “catramina” como la de Manolo. En la calle se cruza con un Impala. En la radio pasan un reportaje a Marzolini. Él usa pantalones de corderoy. Todo indica que la historia transcurre en la segunda mitad de los años ´60 o primerísimos años ´70.Análisis literario de la obra:

    El discurso

    El narrador y el modo del relato:

    Hay dos narraciones, hay dos narradores. Cora Roca y Carlitos Squilla.

    El primer relato está a cargo de Cora Roca. Cora Roca ES la señora de López Zinny. Se esconde, aparenta ser otra pero es ella. Cora Roca firma el cuento pero además es la que relata los hechos, tiene una visión interior de la historia. Su focalización está en Charlie. Cuando Cora Roca describe lo que piensa Charlie no está relatando lo que piensa Carlitos, sinó lo que la señora de López Zinny supone que piensa Carlitos, es por eso que aparece una creación literaria que es Charlie:

    “Se miró en el espejo, y se vio tan buen mozo que el bofetón que acababa de recibir le pareció demasiado injusto, no podía quedar así, tenía que vengarse, en seguida, como fuera.” (pag.47)

    Cora Roca pretende mantener una distancia narrativa que le otorgue verosimilitud al relato, empleando un discurso transpuesto o imitando el discurso de los personajes para parecer que su visión es objetiva, pero Charlie, en el fondo actúa y razona como la señora de López Zinny, empleando los mismos códigos sólo que con menos clase, más burdamente. Allí aparecen todos sus miedos y sus prejuicios:

    ”Esa éra su técnica, Interponer entre los dos su condición de chofer como una valla, pero desde el otro lado de la valla hacerle señas. Para que ella, al fin quitase del medio ese obstáculo.” (pag.29)

    “El cerró la puerta, corrió alrededor del Valiant, trepó ágil como un gato, se ubicó frente al volante, y entonces sí, entonces se volvió y le sonrió:

    -Buenas tardes señora.

    -Buenas tardes Carlitos.

    Como si ese saludo trivial fuese un secreto que no podían ventilar en público.” (pag.23)

    Inclusive, para disimular su autoría, Cora Roca toma el modo del lenguaje propio de Carlitos, vocabulario vulgar y lunfardo que jamás emplearía la señora, e incluye comentarios que supone que haría Carlitos en tales situaciones:

    “La vieja lo hablaba de corrido y con un acento gangoso. Parecía una de esas putas que salen en las películas de Jean Gabin, qué actorazo. A él le hacía el efecto que estaba diciendo porquerías. Mucho grugrugrú pero en cristiano quién sabe qué significaba.” (pag.25)

    Con respecto de la señora de López Zinny mantiene más distancia, sólo relata lo que ella hace o dice pero no sabe sobre sus pensamientos. El pensamiento de la señora aparece en el pensamiento de Charlie. Por otra su propio personaje está desmerecido, ya que es la forma de aparentar que no es ella la que escribe. (Aunque no sabemos hasta qué punto ella se ve a sí misma de ese modo: una vieja arrugada, que necesita fajas, que está fláccida etc.)

    En cuanto a Carlitos Squilla es un narrador protagonista, altamente subjetivo, focaliza en sí mismo la historia, de esa manera podemos contraponer las perspectivas. No realiza una introspección, no es un monólogo interior, porque no es un personaje dado a las reflexiones profundas. Es simple, es sencillo , pero cuando cuenta su historia, el relato se transforma en un monólogo donde prácticamente desaparece su interlocutor. No pretende tomar distancia, realiza un discurso inmediato:

    ”Yo hacía dos meses que trabajaba en la agencia. Sí, con el Valiant de mi tío Andrés.” (pag.37)

    “Y, sí , pensé que a las doce podría ser que tirase la chancleta. Pero salió con una barra de gomías y empezaron a hablar de no sé que mongos y porongos. Conoce a Dios y a María Santísima la mina esa.” (pag.39)

    El narratario:

    En el primer relato, que hace Cora Roca, no hay un destinatario explícito del cuento. Pero es claro que la intención de la señora de López Zinny era que Carlitos Squilla lo leyera. Otra vez emplea las apariencias, las formas indirectas, por eso deja “descuidadamente” el rollo en el asiento de atrás del auto:

    “Como era su costumbre, inspeccionó el asiento trasero. Entonces vio aquel rollo de papeles. Lo tomó lo desenvolvió. En la primera página estaba escrito , a máquina, con letras mayúsculas: CHARLIE- CUENTO POR CORA ROCA.” (pag.45)

    “A pesar de la hora, de que se moría de sueño, siguió leyendo hasta la última línea.” (pag.45)

    “Era lo que había ocurrido entre los dos la noche anterior. Porque ese Carlitos era él, pintado de cuerpo entero.” (pag.45)

    El mismo Carlitos duda si fue exclusivamente para él o si tal vez la autora tuviera quizá intenciones de publicarlo:

    “Y entonces por qué me dejó ahí los papeles. Para que yo los lea y así cagarme la vida.” (pag.44)

    “¿Pero vos creés que va a publicar una cosa así con mi nombre, los nombres de los muchachos de la agencia, don Pascual, Domingo, Manolo?” (pag.44)

    En cuanto al narratario del relato de Carlitos Squilla, es claramente el Flaco:

    ”O a lo mejor, tenés razón, Flaco.” (pag.44)

    “Fue una noche Flaco, de esas que no te olvidás más.” (pag.42)

    El manejo del tiempo:

    Orden:

    Ambos relatos son raccontos y respetan en términos generales el orden de la historia.

    En la historia contada por Cora Roca comienza con una hipótesis acerca de quién es Charlie es por eso que aporta indicios e informaciones que luego serán útiles para cerrar la historia. Aún después de que Carlitos haya leído el cuento inconcluso y ellos ya hayan dado por finalizada la relación:

    ”...comprendía que algún precio había que pagar por ese perfil. Las mujeres, por ejemplo. Antes o después pero siempre le infligían, todas, alguna pequeña humillación. Así se defendían ,las pobres, o así querían equilibrar la balanza.” (pag.10)

    “... era el maldito de Miquelena que lo entretuvo con sus babosidades:

    - ¿Carlitos? ¿Es usted? Lo reconocí por la voz. Ha visto, no puede hacerme ninguna cachada por teléfono porque me daría cuenta en seguida de que es usted. Mi querido, venga a buscarme a Cero Cinco. Lo invito a comer.” (pag.20)

    Pero no son anticipaciones, son solo datos que permiten comprender el final.

    La única anticipación es la que realiza antes de hacer el racconto de cómo jugaron a suerte y verdad durante dos semanas:

    “Debió pasar un par de semanas antes de que la suerte, por boca de Domingo, le ordenase:

    -Andá a buscar a la señora de López Zinny a Montevideo 1234.” (pag.19)

    Luego hace un detallado racconto de cómo fueron esas dos semanas.

    Carlitos hace un flash back para recordarle al Flaco una experiencia amorosa que había tenido un amigo de ambos en la colimba, - en cierto modo- similar a la de él:

    “¿Te acordás del negro Acosta lo que nos contó una vez? Sí, de aquella vieja, la mujer de un general, cuando él hacía la colimba. Sí, que él tuvo que llevarle a la casa no me acuerdo qué y se agarró un camote con la vieja y eso que la vieja tenía como quinientos años, pero dice el negro Acosta que lo trató con una finura que casi se va en seco” (pag.38)

    Ninguno de los dos relatos presentan grandes anacronías. Cuentan los hechos en orden de principio al fin.

    Duración:

    Cora Roca varía un poco la velocidad de los hechos de su relato incluyendo elipsis, escenas dialogadas y pausas descriptivas:

    “Le dio calce, simulando que lo interrumpía el manejo del automóvil, para que ella se incorporara a su entusiasmo. Pero la vieja se mantuvo silenciosa.¿Estaría escuchando realmente la música y no quería que la charla la distrajese? Pero entonces encender la radio había sido una pifiada.” (pag.10)

    Con pausas descriptivas como éstas detiene el relato sobre todo en todos las técnicas y tácticas que supone Cora Roca que despliega Charlie para lograr su cometido, y las motivaciones, sus resentimientos y amarguras.

    Los quince días de la búsqueda muda, llevan varias hojas entre pausas descriptivas, relatos sumarios y escenas dialogadas para generar tensión antes de la culminación de todo ese coqueteo:

    “-Che Domingo, no salgo. Que salga otro.

    -¿Por?

    - No salgo y basta.

    -Está bien pero vas a la cola.

    - Voy a la cola.

    Todo inútil. Desde el último turno tenía que presenciar cómo los que lo precedían le birlaban a la vieja, uno tras otro.” (pag.21)

    Como para Cora Roca lo importante es sólo lo que sucede en la vida de la vieja cuando se encuentra con Charlie, las elipsis se dan entre encuentro y encuentro. El resto del tiempo no interesa.

    “Esperó a que ella abriese la puerta con aldabones de bronce y entrase. Después regresó, despacio, a la agencia.

    -Casualidades señora, en dos meses, ni una sola vez. Y ahora dos días seguidos.” (pag.14)

    El relato de Carlitos es en sí un relato sumario de todo lo sucedido apenas interrumpido por insignificantes intervenciones del Flaco. La elipsis más importante se encuentra cuando le da a leer los papeles al Flaco:

    “Leélos, léelos y después hablamos.

    .....................................................................................

    ¿Y? ¿Qué me decís? Charlie, cuento por Cora Roca.” (pag.43)

    .

    Frecuencia:

    En el relato de Cora Roca, emplea un recurso iterativo para mencionar el uso del perfil por parte de Charlie, primero porque seguramente la señora estaba impactada y segundo porque era un artilugio propio de Charlie para provocarla:

    “Y el perfil, otra vez el perfil, por las dudas.” (pag.18)

    Carlitos Squilla se siente ofendido por ser llamado Charlie, es por eso que lo repite, para darle a entender a su interlocutor la necedad de tal apodo. Pero también el quiere justificar todos los cuidados que tuvo antes de abordar a la señora, por eso le repite varias veces al Flaco:

    “Esperá flaco tiempo al tiempo. Una mina así no es un yiro que anda desesperada.” (pag.39)

    “O qué te creés, que a una mina así te la vas a atropellar como una negra cualquiera.” (pag.40)

    (recurso iterativo)

    Cora Roca cita puntualmente la costumbre de Carlitos de revisar los asientos de atrás del auto, porque esa noche el hallazgo es importante:

    “Como era su costumbre, inspeccionó el asiento trasero.” (pag.44)

    Y menciona puntualmente algo que sucedió una sola vez pero que marcó el comienzo de la aventura:

    “Encendió la radio.” (pag.9)

    Carlitos menciona algo que sucedió una sola vez como si sucediera siempre, para causar impresión en el Flaco:

    “Qué sé yo, después de todo era un honor llevarla en el checo y que me llamase Carlitos, me convidara con un faso, qué sé yo me gustaba. Claro que yo, delante de los gomías, me quedé piola.” (pag.39)

    Uso del lenguaje:

    Charlie es un cuento, un texto de trama narrativa y función literaria. Se apropia de otros lenguajes para enriquecer la historia. Por eso el ambiente emotivo se logra gracias a la expresividad en el relato, que emplea un lenguaje cotidiano y familiar, introduce en el relato frases sin respetar la puntuación que corresponde para otorgar más realismo al racconto: “Parecía una de esas putas que salen en las películas de Jean Gabin, qué actorazo.” (pag.25)

    Carlitos tiene un idiolecto muy identificado con el pibe de barrio, con el lunfardo, con las expresiones vulgares. Despliega todos estos cualidades en su relato de la aventura al Flaco, pero cambia el registro cuando se dirige a la señora de López Zinny:

    “Qué sé yo, después de todo era un honor llevarla en el checo y que me llamase Carlitos, me convidara con un faso, qué sé yo me gustaba. Claro que yo, delante de los gomías, me quedé piola.” (pag.39)

    “-¿Gusta un rubio señora?

    -¿Con filtro? Entonces sí, gracias.” (pag.17)

    La señora tiene un idiolecto más controlado, más correcto, más elaborado. Se diferencia de Carlitos por su cronolecto y por su sociolecto. Ella habla francés, habla de filosofía y literatura con Silvia. Se siente superior por eso y espera que le afecte al amor propio de Charlie:

    ”Para que no creyesen que le metían el perro en francés, se sonreía de costado con una sonrisa cachadora.” (pag.25)

    Cambia el registro con él cuando hay personas de su círculo de pertenencia presentes: es más fría. Se vuelve más cálida cuando están solos.

    “-Carlitos, queda libre hasta las doce pero a las doce en punto pase a buscarme aquí.” (pag.24)

    “La vieja con una voz que no era la misma de unas horas antes, le impartió una orden:

    -Chofer, primero vamos a Melo y Coronel Díaz.

    Después se pusieron a conversar entre ellos.” (pag.24)

    Cora Roca se apropia de las formas propias de Carlitos para construir a Charlie, que se maneja con vocabulario y expresiones similares, pero con un doble significado del que carece Carlitos.

    Conclusión:

    Charlie nos introduce en un ambiente común, con elementos cotidianos, fácilmente hallables en Buenos Aires, y aun así atraparnos con el relato donde encontramos tantas maneras de identificarnos, comenzando por el vocabulario, las expresiones, los gestos, las costumbres.

    Se encuentra humor en sus páginas, porque ridiculiza situaciones muy verosímiles, situaciones que pudimos haber vivido nosotros mismos. Aun perteneciendo a la clase media trabajadora, adoptamos prejuicios de la clase dominante. Nos dejamos convencer por el poderoso, le aprobamos sus remilgos y actitudes. Es por eso que nos encontramos a nosotros mismos en cada línea de Charlie.

    & Se subrayan las características propias de su obra que se encuentren comunes a la obra que se analiza pertinentemente.

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