Charlie y la fábrica de chocolate; Roald Dahl

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa y novela infantil. Argumento. Personajes. Willy Wonka

  • Enviado por: M Victoria Cuadrado Soria
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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1 - Aquí viene Charlie

Charlie es un niño de una familia pobre. Vive en un apequeña casa a las afueras de una gran ciudad con su madre, su padre, sus abuelos paternos llamados Joe y Josephine y sus abuelos maternos llamados George y Georgina.

El único en la familia que trabaja es el señor Bucket. Este trabaja en una fábrica de pasta dentífrica y gana muy poco. Las únicas comidas que podían permitirse eran pan, margarina, patatas y repollo. Y por desgracia para Charlie estas no eran precisamente sus comidas preferidas. Lo que a él más le gustaba era el chocolate, pero debido a la situación económica de su familia, tan solo podía comer esto una vez al año, en su cumpleaños y era una gran tortura pasar todos los días por delante de la fábrica más grande del mundo y que producía más chocolate que ninguna otra fábrica y saber que faltaba mucho tiempo para poder probar un poco de chocolate.

2 - La Fábrica del señor Willy Wonka

Como todas las noches después de cenar, Charlie fue a visitar a sus abuelos. Todas las noches que Charlie visitaba a ellos, estos le contaban siempre algo. Esa noche le contaron que Willy Wonka, el dueño de la gran fábrica de chocolate era muy inteligente y famoso. Además Charlie pudo saber gracias a sus abuelos que el señor Willy Wonka había inventado más de doscientos nuevos clases de chocolatinas y que sus productos llegaban a todos los países del mundo. Además comenzaron a contarle la historia del príncipe indio.

3 - El señor Wonka y el príncipe indio

La historia era que el príncipe Pondicherry le escribió una carta al señor Wonka, dónde le pedía que le construyese un palacio hecho enteramente de chocolate. Este le construyó el palacio hecho todo por completo de chocolate y le advirtió al príncipe que se comiera el palacio antes de que se derritiera. Pero el príncipe Pondicherry no le hizo caso y un día se despertó nadando en un mar de chocolate.

Charlie preguntó se le estaba tomando el pelo a su abuelo, y este empezó a contarle que nadie sale nunca de la fábrica, y nadie entra, Nadie sabe que obreros trabajan ahí, ni si quiera si estos son hombres normales.

Charlie estaba muy atento a lo que le contaban sus abuelos pero su madre lo mandó a la cama.

4 - Los obreros secretos

La noche siguiente su abuelo Joe prosiguió contándole, que no hace mucho tiempo había miles de personas trabajando pero el señor Willy Wonka los tuvo que despedir a todos porque otros fabricantes de chocolate estaban mandando espías que se hacían pasar por obreros. Y cerró la fábrica encadenando las puertas. Pero meses después ocurrió algo alucinante, la fábrica comenzó a funcionar de nuevo y nadie sabía que obreros había en ella. Pero algo más alucinante es que había sombras en las ventanas de la fábrica y nadie había entrado. Y nadie había visto al señor Willy Wonka. Lo único que sale de la fábrica son chocolatinas y caramelos que salen por una puerta en la pared, empaquetados y con su dirección escrita, y son recogidos por camiones de Correos.

El señor Bucket llegó entusiasmado, predicando lo que los titulares decían. “La fábrica Wonka se abrirá por fin para unos pocos afortunados”.

5 - Los billetes dorados

El señor Bucket contó a toda la familia que el señor Wonka permitirá que cinco niños visiten su fábrica. Estos cincos afortunados serán los que encuentren un billete dorado dentro de una chocolatina. A Charlie le gustaría encontrarse un billete dorado pero las posibilidades de encontrarlo eran casi nulas, ya que él sólo recibía una chocolatina al año.

6 - Los dos primeros afortunados

Al día siguiente se encontró un afortunado que había encontrado un billete dorado. Lo había encontrado August Gloop, este era un niño de nueve años que era obeso. Como comía tanto chocolate, su madre decía que fuera sido muy raro que no encontrara un billete.

El día anterior al cumpleaños de Charlie se había encontrado con la noticia de que una niña rica y mimada había encontrado otro billete. En realidad su padre le compró miles de chocolatinas e hizo que unas cien mujeres se pusieran a abrir chocolatinas. Hasta que una de ellas lo encontró.

7 - El cumpleaños de Charlie

Por fin, llegó el cumpleaños de Charlie y como siempre recibió una chocolatina. Antes de abrirla se fue al cuarto de sus abuelos y allí abrió la chocolatina. Pero no encontró ningún billete dorado. Sus escasas esperanzas de encontrar un billete dorado y poder visitar la fábrica de chocolate del señor Willy Wonka se fueron a pique.

8 - Se encuentran otros dos billetes dorados

Aquella misma tarde el señor Bucket llegó a casa con un periódico en el que se anunciaba que se habían encontrado dos nuevos billetes dorados. La primera afortunada había sido una niña que había batido el récord en masticar el mismo chicle durante mucho tiempo. El segundo afortunado del día había sido un niño llamado Mike Tevé. La única información sobre este que el periódico podía aportar era que ese niño veía la televisión constantemente.

9 - El abuelo Joe se arriesga

Al día siguiente cuando Charlie volvió del colegio y entró a ver a sus abuelos, pero tan sólo el abuelo Joe estaba despierto. Este le dio a Charlie una moneda de plata de seis peniques que había ahorrado desde hace mucho tiempo aunque Charlie no quería hacerle caso. Este lo mandó a que comprara una chocolatina. EL niño la compró pero tampoco esa vez encontró el billete dorado.

10 - La familia empieza a pasar hambre

Las dos semanas siguientes hizo mucho frío y para colmo la fábrica de pasta dentrífica quebró y cerró y el señor Bucket se quedó sin trabajo. Para poder comer el señor Bucket tubo que trabajar quitando nieve en la calle para poder comer como mínimo sopa de repollo. Una tarde mientras Charlie volvía a casa se encontró una moneda de cincuenta centavos. Y como tenía tanta hambre se le ocurrió comprar comida.

11 - El milagro

Charlie entró en una tienda y se compró una chocolatina Wonka, aunque la llenó un poco el estómago no encontró ningún billete dorado. Charlie tuvo un arrebato de hambre y decidió comprarse otra chocolatina. Entonces ocurrió algo inimaginable por mucha gente, Charlie encontró un billete dorado. Hubo mucha gente en la tienda que le ofreció dinero por el billete pero él no quiso venderlo y muy feliz se marchó a casa.

12 - Lo que decía en el billete dorado

Charlie entró en casa y contó la feliz noticia. Pero su madre se quedó muda y sus abuelos creyeron que le estaba gastando una broma. Pero las incredulidades cesaron cuando este mostró el billete dorado. Cuando leyeron lo que dentro ponía se informaron que el día de la visita a la fábrica era el próximo día y que este podía ir acompañado por dos adultos. Y entre todos decidieron que el que iba a acompañar a Charlie iba a ser el abuelo Joe, que misteriosamente se había levantado de la cama aunque llevaba años sin levantarse de ella.

13 - Llega el gran día

El día era bonito y estaba todo cubierto por un manto blanco. A las puertas de la fábrica se concentraba un montón de gente. Entre ellas las que iban a visitar la fábrica que eran: Charlie y su abuelo Joe; Mike Tevé acompañado por su padre y su madre; Veruca Salt junto con sus padres; Violet Beauregarde acompañada también por sus padres; y por último August Gloop junto con sus dos padres. Cuando el reloj de una iglesia cercana marcó las diez en punto todos los ojos se concentraron en los portones de la fábrica Wonka.

14 - El señor Willy Wonka

Por fin las puertas de la fábrica se abrieron para aquellas personas tan afortunadas. El señor Willy Wonka se encargó el personalmente de abrir las puertas de la fábrica además iba a ser él quién guiara la visita por la fábrica. Este iba ataviado con pantalones de color verde botella, guantes de color gris perla, una chistera, un frac de hermoso terciopelo color ciruela, y en la mano llevaba un fino bastón con un mango de oro. Comprobó que todos los niños llevaban un billete dorado y los hizo pasar adentro de la fábrica. En la estancia había una temperatura cálida y agradable. Todos juntos caminaron por un amplio corredor, dónde allí el señor Wonka les dijo que podían dejar sus abrigos. El señor Wonka caminaba muy deprisa y todos lo seguían detrás, este giro un monto de veces a la izquierda y a la derecha. El señor les explicó que el recinto dónde estaba edificada la fábrica era más grande que un montón de campos de fútbol juntos, y que la mayor parte de la fábrica estaba edificada bajo tierra. Todos andaban por un pasillo que estaba en pendiente, al parecer estaban bajando. Por fin llegaron a una gran puerta de metal en la que se podía leer: “RECINTO DEL CHOCOLATE”

15 - El recinto del chocolate

Antes de que el señor Wonka abriera la puerta de esta dependencia les explicó a todos que este era el corazón de la fábrica, es decir la parte más importante de esta. Cuando abrió la puerta, todos quedaron maravillados por la belleza que se les presentaba antes sus ojos. Aquello no era una fábrica normal y corriente. Lo que todos allí se podía apreciar era un valle en el cuál no había hierba, sino lo que había era una clase de azúcar mentolado a la que el señor Wonka llamaba “Mintilla”. También había un río, pero no de agua sino de chocolate; y a la vera de este una cascada, también de chocolate, que como les explicó el señor Willy Wonka servía para batir el chocolate. Además, a una gran altura sobre el río colgaban tubos de vidrio, por los que el chocolate pasaba e iba de un lado a otro de la fábrica. Pero de repente todos se dieron cuenta de que al otro lado del río había una especie de hombrecillos de no más de unos veinte cm. de altura.

16 - Los Oompas-Loompas

El señor Willy Wonka les explicó que eran una clase de pigmeos, llamados Oompas Loompas. Él mismo los encontró en una selva de África dónde ningún hombre blanco había estado antes. Cuando él los vio estaban muriéndose de hambre, vivían en los árboles para que los animales no los devoraran y tan sólo comían cucarachas, orugas y otros insectos machacados. Entonces al señor Willy Wonka se le ocurrió ponerlos a trabajar en su fábrica. Fue a hablar con el jefe de la tribu. A estos hombrecillos les volvía loco comer chocolate, pero tan sólo encontraban un grano o dos de cacao al año. Los Oompas-Loompas aceptaron ir con el señor Willy Wonka y los trajo metidos en cajas de madera, en las que había algunos agujeros por los que podían respirar y entonces comenzó de nuevo a funcionar la fábrica Wonka.

17 - August Gloop se va por un tubo

Mientras el señor Wonka había estado contando la historia August Gloop se había dirigido al río de chocolate y estaba bebiendo en él. El señor Willy Wonka le suplicó al niño que no metiera las manos en el río, pero ya era tarde. August se inclinó un poco más para alcanzar el chocolate mejor y cayó al río. Mientras la madre del niño pedía auxilio este fue aspirado por uno de los numerosos tubos y avanzó un poco pero se quedo atrancado en el tubo. Algo cedió y el niño salió disparado por el tubo y desapareció. El señor Willy Wonka intentó tranquilizar a la señora y al seño Gloop, pero como con palabras no pudo, lo hizo con hechos. Chasqueo una vez y de la nada apareció un Oompa-Loompa al cuál el señor Wonka ordenó que acompañara a los padres de August a la sección de crema de fresas y que allí con un palo removiera el barril del chocolate, y sacara al niño.

Cuando termino de decir esto, todos pudieron oír una canción que cantaban los hombrecillos en la que hablaban de August Gloop.

18 - Por el río de chocolate

El señor Willy Wonka los dirigió a otra sección. Pero esta vez a diferencia de la anterior no fueron andando, sino en un barco remado por unos cien Oompa-Loompas. Durante el trayecto, el señor Wonka ofreció a Charlie y al abuelo Joe un poco de chocolate caliente, ya que los vio muy desnutridos a ambos. En esta ocasión los Oompas- Loompas también cantaban otra canción rara. Pasaron por un montón de secciones de la fábrica, pero en ninguna se detuvieron, hasta que de repente el barco se detuvo por orden expresa del señor Wonka.

19 - La Sala de Invenciones: Caramelos Eternos y Toffe Capilar

Todos menos los Oompas- Loompas se bajaron del barco y cruzaron una puerta que conducía a la Sala de Invenciones. El señor Willy Wonka les explicó que en esa sala nunca había entrado nadie a excepción de él. Y les pidió a todos que tuvieran mucho cuidado con tirar algo y que no tocaron nada. Aquello parecía la cocina de una bruja con tantas cacerolas negras hirviendo, tantos fogones. La sala estaba inundada por un humo y un vapor de deliciosos aromas. Estando en la Sala de Invenciones les mostró un nuevo caramelo que estaba inventando que por mucho que lo chupases nunca perdía su sabor y siempre estaba del mismo tamaño, ya que no se derretía. También les enseñó Toffe Capilar, que según les explicó te comes un trozo y al cabo de media hora te ha crecido una larga melena.

20 - La gran máquina de chicle

El señor Wonka los condujo a todos dentro de la misma Sala de Invenciones hacia una enorme máquina. Este empezó a hacerla funcionar y apretó varios botones y segundos más tarde después de que la máquina expulsara unas raras nubes de humo, se abrió un cajón y en él se podía apreciar un chicle normal y corriente, aunque en realidad no lo era. El señor Willy Wonka les explicó que comiéndote ese chicle tienes todo el alimento necesario para un día.

21 - Adiós, Violet

Cuando Violet pudo ver que era chicle se lo arrebató de las manos al señor Wonka, y aunque este le dijo mil veces que no se lo comiera, esta no le hizo caso y se lo llevó a la boca. En cuestión de segundos Violet pudo saborear y explicar las distintas comidas que su paladar notaba. Lo malo ocurrió cuando llegó el postre. De repente Violet empezó a volverse de un color azulado y ha hincharse, hasta el punto de que no parecía una persona normal. El señor Wonka tuvo que recurrir a los duendecillos para llevarse a la niña y los padres de esta se fueron con ella a la sección de exprimidos.

22 - Por el corredor

El señor Willy Wonka los condujo por un corredor. Mientras seguían al señor Wonka pasaron por delante de muchas puertas, pero este no quería detenerse en ninguna de ellas. En una puerta ponía algo que sorprendió a todos, en ella se podía leer: “PAPEL COMESTIBLE PARA EMPAPELAR LOS CUARTOS DE LOS NIÑOS”. Pero no se quiso detener el señor Wonka en esa sección y continuaron caminando hasta que llegaron a una puerta en la que se podía leer “CARAMELO CUADRADO QUE SE VUELVE EN REDONDO”. Y aquí al parecer el señor Wonka sí se quiso detener.

23 - Caramelos cuadrados que se vuelven en redondo

Todos se detuvieron frente a la puerta, pero el señor Wonka no hizo ningún ademán de que pasaran a la estancia. Este les mostró la sección a todos a través de un cristal situado en la parte superior de la puerta. A través de ella se podían ver filas y filas de caramelos en forma cuadrada. Pero al parecer este quiso mostrarle la sección de más cerca y abrió la puerta, de repente todos los caramelos en forma cuadrado se volvieron a forma redonda. Siguieron caminando por el corredor y se detuvieron unos instantes para ver: “BOMBONES DE LICOR Y CARAMELOS DE WHISKY”. Los Oompas- Loompas que estaban dentro, estaban ebrios. Pero no llegaron a entrar dentro, sino que siguieron caminando por el corredor.

24 - Veruca en el cuarto de las nueces

De repente se detuvieron en una puerta en la que ponía: “CUARTO DE LAS NUECES”. El señor Wonka les indicó que miraran a través del panel de vidrio. Y les explicó que aquí no podían entrar porque si no interrumpirían a las ardillas que había dentro pelando nueces. El señor Willy Wonka les dijo que utilizaba ardillas en lugar de Oompas-Loompas, porque las ardillas eran las únicas que podían pelar las nueces sin romperlas, y que él quería que la materia prima que utilizaba para sus productos fuera de primera calidad.

Veruca Salt pidió a su madre una ardilla como las que el señor Wonka tenía y el padre de Veruca ofreció al señor Wonka dinero por una ardilla, pero este no quiso aceptarlo. Y la niña consentida abrió la puerta para coger una ardilla, y de repente todas las ardillas la tiraron al suelo y empezaron a comprobar si estaba hueca porque la habían confundido con una nuez y la tiraron por un agujero, por el que tiraban normalmente las nueces inútiles. Entonces los señores Salt al ver que nadie iba a rescatar a su consentida hija, se dispusieron a hacerlo ellos y cuando estaban en el agujero por el que había caído Veruca, las ardillas los empujaron y ellos fueron tras su hija.

25 - El gran ascensor de cristal

El señor Wonka los condujo hacia un ascensor muy poco común y les explicó que cada niño podía escoger por último un destino. Y Mike Tevé, el fanático de la televisión escogió un botón que conducía a una sección llamada “CHOCOLATE DE TELEVISIÓN”. El ascensor de cristal comenzó a moverse con brusquedad y a gran velocidad, por lo tanto los que no estaban precavidos cayeron al suelo del ascensor. Siguieron un largo trayecto de poco tiempo. Hasta que se detuvieron.

26 - La Sala del Chocolate de Televisión

La familia Tevé junto con Charlie y su abuelo Joe salieron del ascensor y se encontraron en una sala tan brillante y tan blanca que el señor Wonka les tuvo que proporcionar unas gafas para que no se quedaran ciegos. La habitación era verdaderamente grande, del techo colgaban dos lámparas y en un extremo de la estancia había una cámara sobre ruedas y sobre ellas un ejército de Oompas-Loompas, en el otro extremo de la sala se podía divisar una mesa negra con un aparato de televisión sobre ella, y mirando fijamente la pantalla de la televisión se encontraba un Oompa-Loompa. El señor Wonka explicó que esa cámara funcionaba como una cámara normal, El objeto o cosa que se sitúe delante de la cámara es dividido en millones de trocitos y enviados a gran velocidad a una televisión, dónde el receptor, a diferencia de las televisiones normales, no solo puede ver la imagen que han enviado, si no que puede cogerla y quedársela.

Cómo muchos no creían lo que este decía el señor Wonka les hizo una demostración.

27 - Mike Tevé es enviado por televisión

Cuando Mike vio que lo que el señor Wonka había dicho era realidad corrió y se situó delante de la cámara. De repente desapareció y tras varios segundos de angustia para sus padres apareció en la televisión. Lo cogieron y lo sacaron de ella, pero para disgusto de sus padres había reducido a una altura de no más de dos centímetros. El señor Wonka chasqueó los dedos varias veces y apareció un Oompa-Loompa. El señor Wonka le entregó un papel en el que aparecían escritas las instrucciones que debía seguir para volver a Mike Tevé a un tamaño “normal”, aunque el señor Wonka creía que podían pasarse y llegar a darle la altitud de kilómetros. Y la familia Tevé se marchó con el Oompa-Loompa.

28 - Sólo queda Charlie

El señor Wonka le estrechó la mano a Charlie y le dijo que él había ganado. Tras varios minutos de halagos por parte del señor Wonka, entraron en el ascensor y el señor Wonka apretó un botón en el que se podía leer: “ARRIBA Y FUERA”. Esta vez el ascensor iba sin traqueteos, sin curvas, y no cambiaba de dirección. El señor Willy Wonka dijo con euforia que iban a atravesar el techo, y si tenían suerte y el ascensor de cristal no se rompía saldrían vivos. Al final atravesaron el techo de la fábrica sin un solo rasguño.

29 - Los otros niños se van a sus casas

El señor Wonka apretó un botón diferente y el ascensor empezó a descender. Desde aquella altura Charlie pudo divisar a todos los que habían visitado la fábrica y una fila de gigantescos camiones. La familia Gloop se subió a un camión cargado de productos Wonka, y lo que sorprendió a Charlie y al abuelo Joe era que August estaba delgado. Desde allí también se podía ver a Violet Beauregarde, esta estaba mucho mejor que antes, ya no estaba inflada pero seguía teniendo la piel de color púrpura. La familia Salt estaba cubierta de basura por completo. Y para asombro de todos Mike Tevé media tres metros de altura y estaba tan delgado como un fideo.

30 - La fábrica de chocolate de Charlie

El ascensor de cristal paró junto a la casa de Charlie y le dijo a este que le regalaba la fábrica porque él no tenía descendencia y montaron a los abuelos junto con la cama en el ascensor y toda la familia se fue a vivir a la fábrica.