Charles Darwin

Biografía. Formación. Viaje del Beagle. Teoría de la evolución. Críticas

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
publicidad

indice

Primeros años y formación 3

Los últimos años de Darwin 4

Viaje del Beagle 5

Teoría de la evolución de darwin 7

Desarrollo de la teoría de la evolución 8

Críticas en los inicios de la teoría de la evolución 9

El mundo de darwin 10

Opinión personal 11

Bibliografía 12

Primeros años y formación

Charles Robert Darwin nació en Shrewsbury, Shropshire, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809 en su casa, llamada "The Mount" (El monte). Fue el quinto de seis de los hijos que tuvieron entre Robert Darwin y Susannah Darwin. Era nieto de Erasmus Darwin por parte de padre. A los ocho años Charles ya mostraba predilección por la historia natural y por el coleccionismo de ejemplares cuando en 1817 se incorporó a la escuela diurna, regida por el predicador de la capilla donde asistía a los cultos. En septiembre de 1818 se incorporó con su hermano Erasmus a la cercana escuela anglicana de Shrewsbury como pupilo.

Darwin pasó el verano de 1825 como aprendiz de médico, ayudando a su padre a asistir a las personas necesitadas de Shroshire, antes de marchar con Erasmus a la Universidad de Edimburgo. Encontró sus clases tediosas y la cirugía insufrible, de modo que no se aplicaba a los estudios de medicina. Aprendió taxidermia con John Edmonstone, un esclavo negro liberto que había acompañado a Charles Waterton por las selvas de Sudamérica y se le veía frecuentemente sentado con aquel "hombre inteligente y muy agradable".

Colaboró con las investigaciones de Robert Edmund Grant sobre la anatomía y ciclo vital de los invertebrados marinos en el Fiordo de Forth, y en marzo de 1827 presentó ante la Sociedad Pliniana el descubrimiento de que unas esporas blancas encontradas en caparazones de ostras eran los huevos de una sanguijuela. Un buen día, Grant expuso las ideas evolucionistas de Lamarck. Darwin quedó estupefacto, pero al haber leído recientemente ideas similares en los escritos de su abuelo Erasumus, mantuvo posteriormente una postura indiferente. Su primo le introdujo en la moda popular de coleccionar escarabajos, a la que se dedicó con entusiasmo, consiguiendo publicar algunos de sus hallazgos en el manual Illustrations of British entomology de James Francis Stephens. Se convirtió en un amigo íntimo y seguidor del profesor de botánica John Stevens Henslow y conoció a otros importantes naturalistas que contemplaban su trabajo científico como una teología natural. . Durante este período leyó tres obras que ejercerían una influencia fundamental en la evolución de su pensamiento: otra obra de Paley, Teología Natural, uno de los tratados clásicos en defensa de la adaptación biológica como evidencia del diseño divino a través de las leyes naturales.El recién publicado Un discurso preliminar en el estudio de la filosofía natural, de John Herschel, que describía la última meta de la filosofía natural como la comprensión de estas leyes a través del razonamiento inductivo basado en la observación; y el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, de Alexander von Humboldt. Inspirado por un ardiente afán de contribuir, Darwin planeó visitar Tenerife con algunos compañeros de clase tras la graduación para estudiar la historia natural de los trópicos. Mientras preparaba el viaje se inscribió en el curso de geología de Adam Sedgwick y posteriormente le acompañó durante el verano a trazar mapas de estratos en Gales.Tras una quincena con otros amigos estudiantes en Barmouth, volvió a su casa y le llegó una carta que le proponía un puesto como naturalista sin retribución para el capitán Robert FitzRoy, más como un acompañante que como mero recolector en el HMS Beagle, que zarparía en cuatro semanas en una expedición para cartografiar la costa de América del Sur.

Los últimos años de Darwin

A pesar de los repetidos brotes de su enfermedad durante los últimos 22 años de su vida, Darwin continuó infatigablemente su trabajo. Había publicado El origen de las especies como un resumen abstracto de su teoría, pero los aspectos más controvertidos de su mayor obra quedaban aún incompletos, incluyendo temas tan esenciales como el origen del hombre a partir de animales primitivos, y las posibles causas del desarrollo de la sociedad y las habilidades humanas. Darwin pasó el resto de su vida desarrollando diferentes aspectos de problemas surgidos por el Origen. Sus libros posteriores, incluyendo La variación de los animales y las plantas bajo condiciones de domesticación (1868), El origen del hombre (1871), y La expresión de las emociones en los animales y en el hombre (1872), fueron exposiciones detalladas de temas que se habían limitado a pequeñas secciones del Origen.

La primera parte del planeado "gran libro" de Darwin, titulado Variación de las plantas y los animales en estado doméstico creció hasta convertirse en dos enormes volúmenes, obligándole a desistir de nuevas ideas como la evolución humana o la selección sexual. A pesar de su extensión, la obra se vendió brillantemente en 1868, pero el interés decayó rápidamente.

Charles Lyell ya había popularizado el tema de la prehistoria de la humanidad, y por entonces Thomas Henry Huxley organizaba sesiones de anatomía comparada en las que se estudiaban cráneos de simios y humanos en distinto grado de desarrollo. Con El origen del hombre, y la selección en relación al sexo, publicado en 1871, Darwin fundamentó científicamente la teoría según la cual el hombre era un animal más, mostrando la continuidad de características físicas y mentales entre el hombre y otros primates. Así mismo, expuso la teoría de la selección sexual como una explicación a determinadas características no adaptativas de los animales, como el plumaje de cola del pavo real, asentando la idea de que la evolución humana funcionaba análogamente al establecer diferencias entre sexos, así como características físicas, raciales y culturales, dando a entender que el hombre era una especie más del reino animal.

Su siguiente publicación, La expresión de las emociones en el hombre y los animales (1872), iba acompañada de ilustraciones que comparaban la evolución de la psicología humana con la conducta animal. Ambos libros fueron enormemente populares y el mismo Darwin se declaró sorprendido de que "todo el mundo hablase sobre ello sin demostrar sorpresa alguna".

Sus experimentos e investigaciones sobre evolución culminaron en sus trabajos sobre el movimiento de plantas trepadoras y carnívoras, sobre los efectos de la heterosis y la autofertilización vegetal y sobre diferentes formas de flores en una misma especie de planta. En su último libro, El poder del movimiento en las plantas, Darwin investigó el efecto de la presencia de lombrices en la formación del suelo.

Murió en Downe, Kent (Inglaterra) el 19 de abril de 1882. Esperaba ser enterrado en el patio de la iglesia de St. Mary, en Downe, pero por petición de sus colegas, el presidente de la Royal Society, William Spottiswoode, hizo un funeral de estado en la Abadía de Westminster, donde fue enterrado junto a John Herschel y Isaac Newton.

Viaje del Beagle

El viaje del Beagle duró casi cinco años, zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y llegando a Falmouth el 2 de octubre de 1836. Tal como Fitzroy le había propuesto, el joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa. Darwin tomó notas durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría en el diario de su viaje. Tenía nociones de geología, entomología y disección de invertebrados marinos de modo que reunió hábilmente gran número de especímenes para que los especialistas en la materia pudieran llevar a cabo una evaluación. La mayoría de sus notas zoológicas versan sobre invertebrados marinos, comenzando por una notable colección de plancton que reunió en una temporada con viento en calma.

En su primera escala, en Santiago de Cabo Verde, Darwin descubrió que uno de los estratos blanquecinos elevados en la roca volcánica contenían restos de conchas. Como Fitzroy le había prestado poco antes la obra de Charles Lyell Principios de Geología, que establecía los principios uniformistas según los cuales el relieve se formaba mediante surgimientos o hundimientos a lo largo de inmensos periodos de tiempo, Darwin comprendió ese fenómeno desde el punto de vista de Lyell, e incluso se planteó escribir en el futuro una obra sobre geología.

En Brasil, Darwin quedó fascinado por el bosque tropical, pero aborreció el espectáculo de la esclavitud. En Punta Alta y Barrancas de Monte Hermoso, cerca de Bahía Blanca, Argentina, realizó un hallazgo de primer orden al localizar en una colina fósiles de enormes mamíferos extintos junto a restos modernos de bivalvos, extintos más recientemente de manera natural. Identificó al poco conocido megaterio, cuyo pesado caparazón óseo le pareció en un principio una gigantesca versión del armadillo local. Estos hallazgos despertaron un enorme interés a su regreso a Inglaterra. Cabalgando se dedicó a observar la geología y extraer más fósiles, adquiriendo, al mismo tiempo, una perspectiva de los problemas sociales, políticos y antropológicos tanto de los nativos como de los criollos en el momento anterior a la revolución de los Restauradores. También aprendió que los dos tipos de ñandú poseen territorios separados, aunque superpuestos.

Contempló con asombro la diversidad de la fauna y la flora en función de los distintos lugares. Así, pudo comprender que la separación geográfica y las distintas condiciones de vida eran la causa de que las poblaciones variaran independientemente unas de otras. Continuando su viaje hacia el sur, observó llanuras aplanadas llenas de guijarros en las que cúmulos de restos de conchas formaban pequeñas elevaciones. Como estaba leyendo la segunda obra de Lyell, asumió que se trataba de los "centros de creación" de especies que éste describía, aunque por primera vez comenzó a cuestionar los conceptos de lento desgaste y extinción de especies defendidos por Lyell.

En la Tierra del fuego se produjo el retorno de tres nativos Yagán que habían sido embarcados durante la primera expedición del Beagle, con objeto de recibir una educación que les permitiera actuar de misioneros ante sus semejantes. Darwin los encontró amables y civilizados, aunque los otros nativos le parecieron "salvajes miserables y degradados", tan distintos de los que iban a bordo como lo pudieran ser los animales salvajes de los domésticos, si bien, para Darwin, esa diferencia estribaba en cuestiones culturales y no raciales. A diferencia de sus colegas científicos, empezó a sospechar que no existía una diferencia insalvable entre los animales y las personas. Al cabo de un año, la misión había sido abandonada. Uno de los fueguinos retornados, a quien le habían dado el nombre cristiano de Jemmy Button, vivía con los demás nativos, se había casado y manifestó no tener ningún deseo de volver a Inglaterra.

En Chile, Darwin fue testigo de un terremoto, observando indicios de un levantamiento del terreno, entre los que se encontraban acumulaciones de valvas de mejillones por encima de la línea de la marea alta. Sin embargo, también encontró restos de conchas en las alturas de los Andes, así como árboles fosilizados que habían crecido a pie de playa, lo que le llevó a pensar que según subían niveles de tierra, las islas oceánicas se iban hundiendo, formándose así los atolones de arrecifes de coral.

Poco después, en las Islas Galápagos, geológicamente jóvenes, Darwin se dedicó a buscar indicios de un antiguo "centro de creación", y encontró variedades de pinzones que estaban emparentadas con la variedad continental, pero que variaban de isla a isla. También recibió informes de que los caparazones de tortugas variaban ligeramente entre unas islas y otras, permitiendo así su identificación.

En Australia, la rata marsupial y el ornitorrinco le parecieron tan extraños que Darwin pensó que era como si "dos creadores" hubiesen obrado a la vez. Encontró a los aborígenes australianos "bienhumorados y agradables", y notó su decadencia por la proliferación de asentamientos europeos.


El HMS Beagle también investigó la formación de los atolones de las Islas Cocos, con resultados que respaldaban las teorías de Darwin. Por aquel entonces, Fitzroy -que redactaba la "narración oficial" de la expedición- leyó los diarios de Darwin y le pidió permiso para incorporarlos a su crónica. El diario de Darwin fue entonces reescrito como un tercer volumen dedicado a la historia natural. En Ciudad del Cabo, una de las últimas escalas de su vuelta al mundo, Darwin y Fitzroy conocieron a John Herschel, quien había escrito recientemente a Lyell alabando su teoría uniformista por plantear una especulación sobre "ese misterio de misterios: la sustitución de especies extintas por otras" como "un proceso natural en oposición a uno milagroso". Ordenando sus notas rumbo hacia Plymouth, Darwin escribía que de probarse sus crecientes sospechas sobre los pinzones, las tortugas y el zorro de las islas Malvinas, "estos hechos desbaratan la teoría de la estabilidad de las especies" (más tarde, reescribió prudentemente "podrían desbaratar"). Posteriormente reconoció que en aquel momento, los hechos observados le hacián pensar que "arrojaban alguna luz sobre el origen de las especies.

Teoría de la evolución de darwin

Antes del siglo XIX existieron diversas hipótesis que intentaban explicar el origen de la vida sobre la Tierra. Las teorías creacionistas hacían referencia a un hecho puntual de la creación divina; por otra parte, las teorías de la generación espontánea defendía que la aparición de los vivos se producía de manera natural, a partir de la materia inerte.

En primer lugar; los experimentos realizados por Pasteur, y, de manera fundamental, con los bajos del naturalista británico Charles Darwin (1859), que en su obra El origen de las especies aporta una explicación científica sobre la evolución o «descendencia con modificación», término utilizado por el científico para definir estos fenómenos.

A pesar de que Charles Darwin ostenta el honor de haber elaborado esta teoría de manera científica y rigurosa, existieron importantes antecedentes —puede mencionarse en este sentido la aportación del propio abuelo de Darwin, Erasmo Darwin— que establecieron las primeras pautas del interés científico por estos temas.

Evolución de los pinzones de Darwin

A lo largo de cinco años —entre 1831 y 1836—, Charles Darwin, viajando a bordo del Beagle, recogió datos botánicos, zoológicos y geológicos que le Permitieron establecer un conjunto de hipótesis que cuestionaban las ideas precedentes sobre la generación espontánea de la vida.

Durante los veinte años siguientes intentó aplicar estos datos a la formulación de una explicación coherente sobre la diversidad observada. En 1858, Darwin se vio obligado a presentar sus trabajos, cuando recibió el manuscrito de un joven naturalista, A. R. Wallace, que había llegado de manera independiente a ¡as mismas conclusiones que él, es decir, a la idea de ¡a evolución por medio de la selección natural.

Tanto Darwin como Wallace habían tomado como base la obra de Malthus sobre el crecimiento de la población, en la que se establece que, dicho factor tiende a ser muy elevado, se mantiene constante dado que la disponibilidad de alimento y espacio son limitados; a partir de esta premisa la idea de la competencia. Con esta base argumental se pueden establecer dos aspectos fundamentales que sustentan la teoría de Darwin y Wallace. Ambos científicos dan por sentado que los seres vivos pueden presentar clones.

Desarrollo de la teoría de la evolución

A finales del siglo XIX, el llamado neodarvinismo primitivo, que se basa en el principio de la selección natural como base de la evolución, encuentra en el biólogo alemán A. Weismann uno de sus principales exponentes.

Durante el siglo XX, desde 1930 a 1950, se desarrolla la teoría neodarwinista moderna o teoría sintética,: denominada así porque surge a partir de la fusión de tres disciplinas diferentes: la genética, la sistemática y la paleontología. La creación de esta corriente viene marcada por la aparición de tres obras. La primera, relativa a los aspectos genéticos de la herencia(1937). Su autor, T. H. Dobzhansky, plantea que las variaciones genéticas implicadas en la evolución son esencialmente mínimas y heredables, de acuerdo con las teorías de Mendel.

El cambio que se introduce, y que coincide posteriormente con las aportaciones de otras disciplinas científicas, es la consideración de los seres vivos no como formas aisladas, sino como partícipes de una población. Esto implica entender los cambios como frecuencia génica de los alelos que determinan un carácter concreto. Si esta frecuencia es muy alta en lo que se refiere a la población, esto puede suponer la creación de una nueva especie.

Más adelante, E. Mayr desarrollará en sus obras Systematics and the origin of the species (1942) y Animal species evolution (1963) dos conceptos muy importantes: por un lado, el concepto biológico de especie; por otra parte, Mayr plantea que la variación geográfica y las condiciones ambientales pueden llevar a la formación de nuevas especies. De este modo, se pueden originar dos especies distintas como consecuencia del aislamiento geográfico, o lo que es lo mismo, dando lugar, cuando intentamos el cruzamiento de dos individuos de cada una de estas poblaciones, a un descendiente no fértil. Atendiendo a las condiciones ambientales, en consonancia con las ideas de Dobzhansky., la selección actuaría conservando los alelos mejor adaptados a estas condiciones y eliminando los menos adaptados. En 1944 el paleontólogo G. G. Simpson publica la tercera obra clave para poder comprender esta corriente de pensamiento: en Tempo and mode in evolution establece la unión entre la paleontología y la genética de poblaciones.

Durante la segunda mitad del siglo XX se han planteado dos tendencias fundamentales, la denominada innovadora y el darvinismo conservador. La primera de ellas, cuyo máximo exponente es M. Kimura, propone una teoría llamada neutralista, que resta importancia al papel de la selección natural en la evolución, dejando paso al azar. Por su parte, el neodarvinismo conservador, representado por E. O. Wilson, R. Dawkins y R. L Trivers, queda sustentada en el concepto de «gen egoísta»; según esta hipótesis, todo ocurre en la evolución como si cada gen tuviera por finalidad propagarse en la población. Por tanto, la competición no se produce entre individuos, sino entre los aletos rivales. Así, los animales y las plantas serían simplemente estrategias de supervivencia para los genes.

Críticas en los inicios de la teoría de la evolución

La definitiva aceptación por parte de la comunidad científica de las tesis defendidas en el Origen atravesó fundamentalmente dos etapas: “la conversión del mundo victoriano al evolucionismo, y el renacimiento de la teoría de la selección en los tiempos modernos.

Uno de los escollos fundamentales para la aceptación de la evolución afectaba a la edad de la Tierra, la cual había de ser lo suficientemente larga como para posibilitar una evolución gradual como la postulada en el Origen. Según los estudios de Lord Kelvin, que posteriormente se demostraron erróneos, la edad de la Tierra era demasiado breve para albergar en su historia el largo proceso evolutivo, concluyendo que sólo mediante el diseño inteligente se podía haber alcanzado la gran diversidad biológica actual. Sin embargo, la datación calculada por Kelvin se contradecía con la propuesta por los geólogos, fundamentada en los primeros estudios sobre la edad de diferentes tipos de rocas. La cuestión de la edad de la Tierra sólo sería resuelta, a favor de Darwin, tras el descubrimiento de la radiactividad por Henri Becquerel.

El gradualismo defendido por Darwin en el Origen fue una de las principales fuentes de controversia, como Huxley le señaló en su célebre advertencia: "Se ha cargado usted a sí mismo con una dificultad innecesaria al adoptar el Natura non facit saltum de manera tan incondicional". Las objeciones al gradualismo se concentraron en dos cuestiones fundamentales: desde la paleontología, se señaló la ausencia de formas intermedias en el registro fósil; otros autores como Lyell y George Jackson Mivart insistieron en las dificultades asociadas a la evolución gradual de órganos complejos, como el ojo. El principal argumento se centró en la inviabilidad de las etapas incipientes de estructuras que sólo al haber alcanzado un alto grado de complejidad podrían resultar útiles.

La teoría de la selección natural fue cuestionada desde diversos frentes. Gran parte de la comunidad científica se resistió a aceptar un mecanismo de cambio no teleológico y continuó defendiendo teorías alternativas como el lamarquismo o diversas formas de vitalismo, como ilustran las objeciones de Eduard von Hartmann y Henri Milne-Edwards. Otros autores señalaros las inconsistencias lógicas internas a la propia teoría de la selección natural y derivadas de la teoría de la herencia postulada por Darwin. Si bien el Origen de las especies no se comprometió con ningún mecanismo hereditario, Darwin defendió la pangénesis, la teoría de la herencia por mezcla más en boga en su época. A pesar de que ya en 1865 Gregor Mendel había publicado sus estudios sobre las leyes de la herencia, su teoría permaneció desconocida hasta el siglo XX. Ocho años después de la aparición de El Origen, Fleeming JenkinHYPERLINK \l "cite_note-87"[88] y después Ronald Fisher, señalaron una incompatibilidad fundamental entre el mecanismo de la selección natural y la pangénesis. Razonando desde la matemática estadística, Jenkin mostró la alta improbabilidad de que la variación, la selección y la transmisión de nuevas características pudiesen superar el efecto conservador de la herencia por mezcla. Con una herencia de este tipo, es más probable que la descendencia se aproxime a la distribución media de la característica en la población que a sus padres. De hecho, si el mecanismo de la pangénesis fuese cierto, la variación se reduciría a la mitad en cada generación.

La tradición religiosa de la familia Darwin fue un irregular unitarismo, ya que su padre y su abuelo eran librepensadores, y, al mismo tiempo, su bautismo y su formación religiosa fueron anglicanas. En su época de Cambridge, Darwin se planteó convertirse en un clérigo anglicano, sin albergar ninguna duda sobre la verdad literal de la Biblia. Sin embargo, su relación con John Herschel, así como con la teología natural de William Paley, le hicieron adoptar un pensamiento crítico que buscaba explicaciones más allá del milagro o la teleología de la creación divina. En el viaje a bordo del HMS Beagle, Darwin aún buscaba "centros de creación" que justificasen la distribución de las especies. Así, por ejemplo, al ver hormigas león en poblaciones de canguros habló de "dos momentos de creación distintos". Aún seguía siendo bastante ortodoxo y citaba regularmente la Biblia como una autoridad moral.[90]

A su retorno, sin embargo, Darwin era mucho más crítico con el pensamiento creacionista, y se planteó por primera vez la posibilidad de que otras religiones, o incluso todas ellas, fuesen igualmente válidas. Los siguientes años, de intensa especulación en torno a cuestiones geológicas y a la transmutación de las especies, hicieron que se plantease muchas cuestiones relativas a la fe, y así lo discutía frecuentemente con Emma, su mujer, quien apoyaba su fe en un estudio y un cuestionamiento igualmente serios.

El mundo de darwin

La sociedad del antiguo régimen estaba estructurada en estamentos, a los que se pertenecía por nacimiento. El enriquecimiento de la burguesía durante la Revolución industrial trajo consigo la progresiva desintegración de esta estructura social.

Surgió una nueva sociedad denominada sociedad de clases, caracterizada por la desaparición de los privilegios y la implantación de esta nueva sociedad trajo como consecuencia el auge de la burguesía.

En esta época la mayoría de la población era religiosa, razón por la cual hubo criticas hacia sus obras. Muchas de las personas que leyeron su obra no estaban preparadas para aceptar que una de las teorías de la Biblia fuese falsa, mientras que otras personas, cabe pensar de mayor libertad de pensamiento, si que estaban preparadas para aceptar tales afirmaciones. A pesar de todo, Darwin no se consideraba ateo y defendía la idea de que dios era el creador y que las especies habían evolucionado individualmente.

A partir de 1870 se produjo en toda Europa, EEUU y Japón un fuerte desarrollo de la actividad económica, este periodo es conocido con el nombre de gran capitalismo, que tuvo avances técnicos, internacionalización del mercado y nuevas ramas industriales.

Al mismo tiempo se da el liberalismo, que es una forma de pensamiento político, cuyo objetivo era la libertad del individuo, esto quiere decir que el poder residía en el pueblo.

Opinión personal

Opinamos que la teoría de la evolución de Darwin verídica ya que esta basado en datos de observación y experimentación, y que es “lógico” mirándolo desde el lado científico. Creemos que es un poco contradictorio que Darwin defienda que el creador de los seres vivos es Dios y luego sea él mismo, junto con Wallace, el que publique sus observaciones científicas a cerca de la evolución de los seres vivos, ya que los creyentes no aceptan como válida la teoría de Darwin.