Catedrales de Santiago de Compostela y León

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Catedral de Santiago de Compostela

Catedral del románico español, objeto de peregrinación, perteneciente al Románico Pleno (siglos XI-XII). Se construye para albergar los restos del apóstol Santiago; en un principio se construye bajo el reinado de Alfonso III, pero es destruida por Almanzor, y en 1078, bajo la dirección de Bernardo el Viejo y de Roberto, comienza a alzarse una nueva catedral, pero el obispo Diego Peláez y el rey Alfonso VI se enfrentan y hasta 1100 no se reanuda la construcción, con el maestro Esteban al frente, tras ser nombrado como nuevo obispo Diego Gelmírez. Se terminó en el último tercio del siglo XII, con el maestro Mateo.

Es una catedral de planta cruciforme (de cruz latina) con orientación este-oeste, formada por tres naves, la central mas ancha que las dos laterales, dividida en diez tramos por pilares cruciformes; nos encontramos con una nave de transepto que se manifiesta en planta, constituida por tres naves (la central más ancha que las laterales) con un crucero con arcos torales, que da al exterior una torre cimborrio, esta nave transversal, cuenta con cuatro absidiolos poligonales; la catedral cuenta con una cabecera desarrollada, con girola que envuelve el altar y en la que vemos cinco ábsidiolos poligonales, el central más grande que los otros. En el pórtico o nartex nos encontramos dos torres cuadradas, y el antiguo Pórtico de la Gloria, ahora tapado por la puerta del Obradoiro.

La bóveda utilizada en las naves centrales de toda la catedral es de cañón, reforzada por arcos fajones que se nos muestran al exterior como contrafuertes; las naves laterales están cubiertas con bóveda de arista.

En el exterior, nos encontramos la torre cuadrada, formada por dos arcos geminados de medio punto peraltados y dos pisos de vanos con arcos iguales a los inferiores; en las naves laterales se abren vanos al exterior en los que se repite de manera procesional la serie vano, contrafuerte; en la zona este, observamos tres alturas distintas superpuestas que nos indican la cubierta del altar en la zona más alta, luego la de la girola y la última nos presenta los ábsidiolos.

La decoración escultórica está a cargo del Maestro Mateo, es riquísima y se sitúa por toda la catedral (en capiteles, pórticos, etc), los temas, siempre bíblicos representan a los apóstoles, evangelistas, al Pantocrator, etc; mostrando así también gran variedad del bestiario románico.

Catedral de León

Catedral del gótico pleno español

Construida en el s.XIII, por los maestro Enrique y Juan Pérez. En la zona donde ahora se alza la catedral gótica hubo otras dos, una consagrada a Santa María y otra de estilo románico, atribuida al obispo Don Pelagio, también se encontraron restos de unas antiguas termas romanas del s.II, mientras se restauraba la solería. Fue el obispo Don Martín Fernández, amistad del rey Alfonso X el Sabio, el que financió en el año 1255 la construcción de la nueva catedral, para ello contrató al maestro Enrique de supuesta procedencia francesa, y es muy probable que fuese el segundo maestro de la catedral de Burgos. Los maestros Enrique y Juan Pérez, dirigieron la obra hasta prácticamente haberla terminado. Donaciones, exenciones y privilegios concedidos por el Rey Sabio hicieron que el edificio se construyera con una cierta rapidez. En el año en el que murió Don Martín, en 1288, ya se había abierto a los fieles. A partir del S.XV la Catedral pasa por una época penosa debida a la mala cimentación y la mala calidad de la piedra utilizada. En el año 1631 se hundió la bóveda central del crucero. En esta época barroca, el arquitecto Nevada construyó una gran cúpula sobre el crucero que acrecentó aún más el peligro de desplome. El desequilibrio creció y en 1743 se derrumbó la resentida pila del brazo sur del crucero, arrastrando otras cuatro bóvedas. A mediados del siglo XIX el hastial del sur presentaba evidentes señales de ruina, por lo que se requirió la ayuda de un arquitecto, Don Matías Laviña, para restaurarlo definitivamente. Desconocedor del delicadísimo equilibrio de un edificio ojival, se dedicó a desmontar la cúpula y sus pináculos, lo que hizo que se derrumbase parte del hastial sur y que zonas adyacentes de la catedral se debilitaran, todo parecía indicar que se vendría abajo sin remedio, ya que el complejo sistema de empujes y contrarrestos pero de un modo inexplicable, aguantó. Tuvo que ser su sucesor, Don Juan de Madrazo, quién se dio cuenta del verdadero problema y salvó el edificio con un cimbrado general, además, se encargó de la reconstrucción del hastial sur. Las tareas de rehabilitación del edificio, y restauración de las vidrieras, se terminaron con otros dos arquitectos: Don Demetrio de los Ríos y Don Juan Bautista Lázaro. Tanto trabajo de restauración se concluyó en el año 1905, tardándose más en reformas y arreglos de la catedral que en su propia construcción. En 1996, bajo la dirección de los arquitectos Cecilio J. Vallejo y Mariano Saénz de Miera, se repararon mediante grapas de acero recibidas con plomo las fisuras de los elementos de coronación en “la silla de la Limona”, una estructura estribo de los arbotantes de la nave central, aparecidas por la acción de la humedad. También parte de la sillería de coronación fue recolocada o repuesta con medios consolidantes.

Es una catedral de planta de cruz latina y peregrinación, formada por tres naves (la central más ancha que las otras dos), que se divide con columnas en cinco tramos; la nave de transepto también se divide en tres naves y se manifiesta en planta; en el crucero nos encontramos con una cúpula barroca con bóveda de crucería simple; tiene una cabecera muy desarrollada con una girola compuesta por la extensión de las naves laterales, en ella también vemos cinco absidiolos poligonales.

Toda la catedral está cubierta por bóveda ojival que se apoya en pilares redondos con pequeñas columnillas sobre las que arrancan los arcos formeros que separan las naves. Una arquería ciega, recorre los muros de las naves laterales (el triforio) y encima nos encontramos con el claristorio con preciosas vidrieras.

Exterior: Fachada occidental: Esta fachada es la denominada de la Virgen Blanca, o también del Juicio Final, está formada por dos torres, la de las Campanas y la del Reloj, que flanquean el pórtico abocinado con rica decoración escultórica. A cada lado de la puerta, hay tres esculturas de apóstoles, San Pedro, Santiago y San Juan a un lado y San Pablo, Santo Tomás y San Judas Tadeo al otro; sobre las que apreciamos las tres arquivoltas (conjunto de molduras más o menos decoradas, concéntricas que ornamentan el abocinado de un arco de una puerta o ventana), decoradas con figuras que representan el Juicio Final: San Miguel en el centro, pesa las almas y es la línea divisoria entre los personajes gloriosos y el mundo infernal. El tímpano está ocupado por la Figura del Cristo juez, acompañado por dos ángeles que portan los atributos de la Pasión, y las figuras de la Virgen y San Juan, las arquivoltas se rellenan con una estructura de doseletes (miembros decorativos voladizos) y diversos personajes menores. Las puertas de madera pertenecen al siglo XVI. El hastial central está adornado con el espléndido rosetón de la Gloria, que destaca sobre los ventanales del triforio. Fachada sur: Esta fachada consta de una triple portada, dedicadas de izquierda a derecha a la Muerte, a San Froilán y a la muerte de éste; respectivamente. La Muerte: Su interpretación se reproduce en una ménsula . Se aprecian temas vegetales y heráldicos de Castilla y León por las arquivoltas, las jambas y el dintel. San Froilán: El santo aparece con atuendo de pontífice, ocupando el parteluz. En la jambas encontramos a los reyes Melchor, Gaspar y Baltasar, a Samuel y a la Virgen con el niño. La muerte de San Froilán: Se esquematiza la muerte y traslado de los restos del Santo desde Moreruela hasta la catedral de León. Fachada norte: Dedicada a la Virgen del Dado; el hastial data del año 1448, y está firmado por el maestro Jusquín; está compuesta por un triforio, un gran rosetón y un gablete con las armas del obispo Cabeza de Vaca, una estatua del rey Juan II y otra de la coronación del papa Eugenio IV.