Catedral de Burgos

Arte gótico. Arquitectura gótica del Siglo XIII. Patrimonio de la Humanidad. Portadas. Capillas. Trasaltar. Triforio. Plano en planta

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La Catedral de Burgos

Templo gótico español por excelencia. Levantada en Burgos, ciudad, de la que se ha dicho, que tiene dos catedrales adheridas una sobre otra, la primera del siglo XIII y la segunda del siglo XV.

En 1097 Burgos, tras un complejo proceso, se establece como sede episcopal, a lo que se une la construcción de una iglesia de estilo románico dedicada a Santa María de la Asunción, que es destinada a catedral. Se trataba de una iglesia de tres naves, que rápidamente se mostró insuficiente. El obispo Mauricio, a principios del siglo XIII, viaja por Europa con el encargo de recoger a la prometida del Rey Fernando III, viaje en el que pudo conocer las construcciones en el nuevo estilo. La insuficiencia del templo románico castellano quedó patente en la boda de Fernando III con Beatriz de Suabia. Estos dos hechos despertaron en el prelado burgalés los deseos de una rápida sustitución del edificio por otro de una suntuosidad similar de los que se estaban realizando en Europa.

La construcción se inicia en 1221, avanzando la obra con una gran rapidez, ya que en 1238 el Obispo Mauricio pudo ser enterrado en el ábside, la consagración del templo se produjo en 1260. Se desconoce el nombre del maestro que proyectó el nuevo edificio, aunque en alguna ocasión se ha apuntado la posibilidad de que fuera uno de los discípulos del Maestro Ricardo, arquitecto de Las Huelgas, ya que se advierten influencias normandas. El proyecto original era una planta de tres naves, tal y como se habían resuelto las catedrales de Sigüenza y la de Cuenca, con crucero resaltado en planta al que se abrían capillas laterales.

Antes de mediar el siglo XIII se hace cargo de las obras el Maestro Enrique, hasta su muerte en 1277. Este maestro había trabajado en la catedral de León. A él corresponde la transformación de la cabecera, disponiendo un profundo presbiterio de tres tramos, rodeado de una amplia girola, a la que se abren cinco amplias capillas poligonales, precedidas por dos capillas rectangulares a cada lado, tal y como se había realizado en Reims. La amplitud que se concede al presbiterio planteará en el futuro un complejo problema respecto de la ubicación del coro, que se acabará resolviendo como en la catedral de Toledo, situándole en la nave central, entre el crucero y los tramos de los pies del templo.

Tras el Maestro Enrique trabaja en Burgos Juan Pérez, que muere en 1296. Con él los trabajos llegan hasta la fachada, terminada en el siglo XV. La fachada principal se dispone con tres portadas y torres laterales, mientras que las fachadas del crucero lo hacen con una única portada, la puerta del Sarmental y la de la Coronería. El claustro se dispuso en el lado meridional, obligado por la topografía del terreno y la disposición de la muralla de la ciudad, que no permitían otra ubicación. El aspecto original de la catedral no difería grandemente de las francesas, fue con la ampliación y arreglos que se realizan en el siglo XV cuando su fisonomía cambia.

Durante el siglo XIV los trabajos avanzan lentamente, y es en el XV cuando se le da un nuevo impulso. En 1442, Juan de Colonia fue requerido para las obras de la catedral por el arzobispo Alonso de Cartagena. Su origen germánico propicia la entrada del gótico flamígero en España. A él se debe el diseño de las dos torres y sobre todo el cuerpo de remate en aguja calada. Igualmente realiza las capillas de la Visitación y la de Santa Ana, y la traza del primitivo cimborrio, iniciando en la misma ciudad la construcción de la cartuja de Miraflores. Sin embargo el arquitecto más representativo de la escuela burgalesa es Simón de Colonia, que prosigue las obras emprendidas por su padre, y cuya actividad se inicia hacía 1480. Su estilo se caracteriza por la fusión de las formas nórdicas con las tradiciones islámicas. Su obra capital es la Capilla del Condestable, de planta octogonal, en la que se consigue el concepto espacial grandioso de la arquitectura gótico germánica. En esta obra anticipa el concepto del espacio de las construcciones góticas del siglo XVI, en las que se mezclan formas flamígeras, como en el cimborrio con elementos de la tradición islámica, entre los que destaca la plementería en la bóveda calada, que tiene su lejano precedente en modelos almorávides.

La catedral de Burgos reúne la rica variedad de formas que aparecen sucesivamente en los siglo XIII, XIV, XV y XVI. Se inspira en las catedrales francesas pero no se parece a ninguna de ellas. Si las flechas de las torres tienen aspecto francés, la articulación del espacio es nórdico y el cimborrio típicamente plateresco.

Puertas

1.-Fachada y portada de Santa María

Nos ofrece la estampa más conocida de la Catedral; dos torres casi gemelas, del s. XIII,   rematadas por sendos pináculos calados, octogonales, construidos por Juan de Colonia a mediados del s. XV, enmarcan el gran hastial.

La primitiva portada gótica central se deterioró, con el tiempo, hasta el punto que, por desgracia, tuvo que ser sustituida por la actual en 1790. Otro tanto sucedió con las laterales, de la Asunción y de la Inmaculada, que son del a.1663.

 Encima destacan: un gran rosetón, con tracería de círculos cuadrifoliados que rodean una estrella de Salomón o "sello de Salomón" por donde se ilumina la nave central; en el cuerpo superior, bajo doble ventanal calado, en la "galería de los reyes", vigilan ocho enigmáticas estatuas; y, en el último cuerpo, preside la Virgen con el Niño, flanqueada por la leyenda "Pulcra es et decora" = Eres hermosa y bella.

Las estatuas que adornan la fachada son ocho monarcas de Castilla y León comprendidos entre Fernando I y Alfonso IX, el padre de Fernando III, también otros como Enrique I, doña Berenguela o los siete infantes hijos de Fernando III.

Las dos agujas caladas con que se rematan las torres se inspiran en modelos suavoalemanes, es probable que el artista conociera el proyecto de torres de la catedral de Colonia. En una de las agujas aparece una frase “pax vobis” con la escultura de Cristo varón de dolores, mientras que la otra dice “ecce agnus dei” con la imagen de San Juan Bautista, además hay varios escudos de la monarquía y del obispo Alonso de Cartagena, patrocinador de la obra. En la parte superior de las agujas hay un corredor en cuyo barandal están los anagramas góticos “IHS” y “SM”, con las armas del prelado Luis de Acuña que dio fin a la obra. Se llamaba puerta real debido a que por allí es por donde entraban los Reyes en procesión.

A los lados de las puertas aparecen cuatro esculturas que fueron colocadas en 1805, están puestas dos y dos. En un lado están las esculturas de Don Asterio, obispo en el año 589 de la sede visigoda de Oca y el rey Alfonso VI que instauro la sede de Burgos, al otro lado están las de Fernando III y el obispo Mauricio iniciadores del templo gótico.

2. Portada de la Coronería

Para ver bien el exterior de la Catedral hay que pasearen torno a ella. Por la escalinata de san Nicolás se sube a la calle de Fernán González desde la que se ofrecen extraordinarias perspectivas, así como la portada de la Coronería, también denominada Puerta de Los Apóstoles y Puerta Alta.

Construida hacia el 1250, ofrece una escenificación del Juicio Final. Preside en el tímpano la Deesis; Jesús Juez, a quien imploran misericordia la Virgen y San Juan. Se evocan los instrumentos de la Pasión y asuntos varios relacionados con los “novísimos”. Abajo asisten, de píe, los Apóstoles

La parte alta del hastial presenta un conjunto de arquerías góticas con cuadrilóbulos, arquitos menores incluidos y, en los maineles, una serie de personajes coronados. Como remate, por encima de los arcos y de los ángeles turiferarios de las enjutas, corre una fina barandilla entre esbeltos pináculos.

3. Portada del Sarmental

Desde la plaza del rey San Fernando, después de una nueva vista del conjunto, nos fijamos en la esbeltez de la torrecilla-husillo que redondea la esquina del claustro y subimos la escalera que nos acerca a la que actualmente es la más bella portada gótica de la Catedral.

El tímpano es anterior al a. 1240 y desarrolla el tema del magisterio de Cristo, escrito por los cuatro Evangelistas, transmitido por los Apóstoles y predicado en la tierra por el obispo. Está enmarcado por arquivoltas con estatuillas de ángeles, personajes músicos y representantes del trivium y del quadrivium.

En la parte superior del hastial hay un gran rosetón y, por encima, tres arcos ojivales cuadrilobulados se subdividen en cuatro ajimeces cada uno que dan lugar a trece columnas en las que se respaldan, en el centro, una estatua del Señor, luz del mundo, y, a cada lado, media docena de ángeles con cirios. Otros ángeles turiferarios, diversas gárgolas, chapiteles, ornamentación de cardinas y el antepecho final contribuyen a la equilibrada belleza de esta singular portada.

En la puerta vuelve a aparecer la “Deesis”, la Virgen y San Juan intercediendo ante Cristo Juez. La escena que aparece en la puerta corresponde a la “Maiestas” de Cristo, entronizado y coronado, a quien acompaña el Tetramorfos (cuatro evangelistas) y las figuras de los mismos evangelistas que escriben en sus pupitres. Cabe destacar la escultura del “espinario” (un joven que se saca una espina del pie), por lo bien hecha que esta.

En el parteluz de la portada hay un dosel con el cordero cristológico, el cual cobija una notable escultura de un obispo que tradicionalmente era considerado como don Mauricio, el fundador de la catedral. Sin embargo, esto no parece muy correcto pues resulta excesivo que en vida del prelado se hubiera puesto en un lugar tan destacado. Por ello es mejor pensar que se trata de alguno de los prelados antiguos o con fama de santidad de los primeros tiempos de la diócesis burgalesa. Así, es posible que se haya querido representar a don Asterio, obispo en el año 589 de la sede visigoda de Oca, antecedente de la de Burgos; menos probable es San Indalecio, legendario cristianizador de las tierras de Oca, pues no se menciona su devoción catedralicia en el medievo.

Capillas

1.- Capilla de Santa Tecla

Fue edificada, en el espacio que ocupaban cuatro pequeñas capillas medievales y la iglesia parroquial de Santiago de la Fuente, entre 1731 y 1735, por encargo del arzobispo D. Manuel de Samaniego. Tomaron parte en la obra Alberto Churriguera, Andrés Collado, Francisco de Bastigueta, Domingo de Ondategui y Juan de Sagarvínaga, entre otros.

Es notable la cúpula semiesférica, así como el retablo central, con espléndida ornamentación barroca. La imagen de Sta. Tecla en la hoguera es atribuible a Alejandro Carnicero. De los cuatro retablos laterales destacamos las imágenes de la Virgen de la Gracia y la de Sta. Lucía, del s. XVII. Muy valiosa es la pila bautismal románica de la Catedral. En ella fue bautizado D. Pablo de Santa María, el célebre judío converso (a. 1390).

Esta capilla esta dedicada a Santa Tecla debido a que era objeto de devoción especial en la diócesis de Tarragona, de la que precedía el arzobispo don Manuel de Samaniego y Jaca. Fue una Santa de la época romana que murió en la hoguera.

2.- Capilla de la Concepción y Santa Ana

En la reja de Luis de Paredes (1485) se anuncia esta capilla funeraria del obispo D. Luis de Acuña (1456 - 1495). Fue iniciada por Juan de Colonia en 1477 y concluida por Simón de Colonia en 1488.

Hay que resaltar en ella el sepulcro del arcediano D. Fernando Díaz de Fuentepelayo (+ 1492), obra modélica de Gil de Siloe; en el centro, el de D. Luis de Acuña, tallado en alabastro por Diego de Siloe en 1519; y, sobre todo, el gran retablo, cuya calle central terminaba Gil de Siloe en 1492. Lo pintó y estofó Diego de la Cruz.

También merecen atención el pequeño retablo pétreo, renacentista, de Sta. Ana, realizado por Diego de Siloe (a. 1522), así como el cuadro de la Sda. Familia, atribuible a Andrea del Sarto (+ 1531).

En el retablo se representa la Resurrección de Cristo, acompañada por los santos Pedro y Pablo, y a los lados están los cuatro evangelistas, incluyendo en las pilastrillas escudos del obispo Acuña. Encima, flanquean al conjunto unas calles laterales con doseles góticos en los que se colocan varias escenas: don Luis de Acuña con sus familiares y la aparición del Crucificado a San Eustaquio (o San Hipólito); Nacimiento y Presentación de la Virgen; los Desposorios de la Virgen y San José, y San Joaquín con el ángel.

La composición más desarrollada ocupa el espacio central del retablo, donde se funde la referencia a la condición inmaculada de la Virgen, junto con el carácter real de su estirpe. Por ello adoptan el tema del Árbol de Jesé, que aparece abajo, dormido, saliendo de su pecho el árbol genealógico, en cuyos brotes se dispone a los reyes de Judá, que rodean la escena del Abrazo de San Joaquín y Santa Ana, culminando en la imagen de la Virgen con el Niño. A los lados de estos hay dos alegorías que se interpretan como la Sinagoga y la Iglesia o como el Antiguo y el Nuevo Testamento; por ello son dos mujeres diferenciadas en algunos detalles, pues la primera ciega su vista con un velo al tiempo que tiene en sus manos las tablas de la Ley y un cetro roto, mientras que la otra presenta los ojos desvelados y lleva un cáliz y el cetro íntegro. Culmina el conjunto, como es habitual, un Calvario, y en los lados están las armas del prelado patrocinador del retablo

3. Capilla del Condestable

Es la reina de las capillas, dedicada a la Purificación de la Virgen. Fue construida, a partir de 1482, por Simón de Colonia, al servicio del condestable D. Pedro Fernández de Velasco y su esposa la Duquesa de Frías, Dª Mencía de Mendoza, hija del poeta Marqués de Santillana. Concluyó la sacristía Francisco de Colonia en 1517. Trabajaron, sobre todo en tareas ornamentales, Gil y Diego de Siloe, Felipe Vigarny, León Picardo y otros.

Franqueada la reja, “que tiene conocida ventaja a todas las mejores del reino” (Diego de Sagredo, 1526), contemplamos, a izquierda y derecha, los magníficos sepulcros de los obispos D. Pedro Rodríguez Quijada (+ 1313) y D. Domingo Fernández Arroyuelo (+ 1380). Al levantar la mirada, tendremos la visión deslumbrante de la bóveda estrellada, calada y abierta a la luz cenital. Las columnas fasciculadas producen una sensación de ingravidez; el triforio y el enmarque de los retablos se ornamentan con finísimos “encajes” de piedra. En los ventanales quedan vidrieras de Arnao de Flandes (¿1500-1510?).

Ante el retablo central, están las estatuas yacentes de los fundadores, talladas en mármol de Carrara por Felipe Vigarny (a. 1534).

De frente, en el retablo, impresiona la calidad de la Presentación de Jesús en el Templo, cuyas figuras se deben a Felipe Vigarny y Diego Siloe. La pintura y dorado son de León Picardo. Todo es aquí de exquisita factura: los relieves de la predela, las imágenes del segundo cuerpo y del frontón, los doseles y zócalos...

En la a modo de capilla lateral derecha, el retablo de Santa Ana, de estructura tardogótica, ofrece una magnífica talla de Sta. Ana, rodeada de imágenes de santas. Es obra de Gil de Siloe, terminada por su hijo Diego, autor del grupo de Cristo muerto, a quien dos ángeles sostienen sentado en un podio.

El retablo de San Pedro, en el lado izquierdo, es del a. 1523. De su excelente estatuaria destacaremos la talla de S. Jerónimo penitente, atribuible a Diego de Siloe.

Entre las joyas pertenecientes a la capilla, varias de las cuales se exhiben en otras dependencias del Museo, podemos ver la Magdalena de Giovan Pietro Rizzoli (Gianpetrino), fiel discípulo de Leonardo da Vinci;  y el gran lienzo de Cristo crucificado, de Mateo Cerezo, hijo, (a. 1662/1663).

Sobre el coro renacentista de los capellanes del Condestable, deleita con sus dulces flautados el llamado órgano de Antonio de Cabezón (+1566).

Los Condestables fueron enterrados en esta capilla debido a que participaron en su construcción, como Dª Mencía se ocupó directamente de la fábrica de la capilla.

El retablo mayor de la capilla del Condestable muestra el grupo de la Purificación abriéndose en forma de escenario; hecho por Diego de Siloe y Felipe de Vigarny cada uno dejo muestras de su calidad, como por ejemplo la parte izquierda más clásica representando el grupo de la Sagrada Familia y el de la derecha el Sacerdote y la profetisa Ana. También están a los lados arriba, las alegorías del Nuevo y Antiguo Testamento (o Iglesia y Sinagoga). La Anunciación de Vigarny contrasta asimismo con la gubia de Diego de Siloe en la Visitación y el Nacimiento.

4.-Capilla de la Visitación

Situada en el extremo de la nave transversal derecha, fue construida por Juan de Colonia, entre 1440 y 1442, por encargo del obispo D. Alonso de Cartagena, hijo del célebre judío converso D. Pablo de Santa María, el Burgense.

Destaca, en el centro, el sepulcro alabastrino del Obispo fundador. La estatua yaciente fue esculpida por Gil de Siloe (¿1490 - 1495?) con su habitual primor detallista.

A su izquierda y espalda hay otros sepulcros de familiares y capellanes (s. XV y primera parte del s. XVI) con significativa estatuaria. En el suelo, junto a la reja, yace el humanista Juan Maldonado. 

En el muro de enfrente un gran lienzo de Carlos de Ribera (a. 1890) nos presenta a los Reyes Católicos y su corte ante Granada, de gran fuerza expresiva (interesa fijarse en las manos de cada personaje).

La carroza que se guarda en esta capilla era o es una corraza procesional para el Corpus Christi, del siglo XIX, forrada con plata en su color.

5. Capilla del Smo. Cristo de Burgos

Es la primera de la nave derecha. Está dedicada exclusivamente al culto y a la oración en silencio. Ocupa un ala del claustro antiguo.

Aquí se venera la imagen del Smo. Cristo de Burgos, traída del monasterio de S. Agustín en 1836, al ser expulsados los frailes que la custodiaban. Es de un autor anónimo flamenco, del s. XIV, y tiene bien fundada fama de milagrosa. Este Cristo muerto en la Cruz, de impresionante realismo, ha sido y es muy venerado no sólo en Burgos y en toda Castilla, sino también en Andalucía y en Hispanoamérica, donde recibe el nombre de Señor de Burgos.

En esta capilla están sepultados varios arzobispos, así como el cuerpo incorrupto del venerable canónigo D. Pedro Barrantes Aldana, apóstol de la caridad en el s. XVII.

La imagen del Santo Cristo responde al tipo doloroso difundido en el siglo XIV, en este caso articulado en madera forrada de cuero con heridas y postizos de barba, cabellos y uñas. Muestra una imagen patética propia del siglo XIV y nos muestra el dolor que debió pasar Cristo en la cruz. En los pies tiene cinco huevos de avestruz, que fueron traídos por un comerciante burgalés de África.

6. Capilla de la Presentación

Se la conoce también como capilla de S. José. La edificó, entre 1520 y 1524, Juan de Matienzo. Por encargo del canónigo y protonotario D. Gonzalo Díez de Lerma, cuyo sepulcro, tallado en alabastro por Felipe Vigarny, está en el centro, bajo una bellísima bóveda, que tiene por centro una estrella abierta a la luz cenital. La reja es de Cristóbal de Andino (a. 1534).

Además de otros sepulcros, con notables estatuas y relieves del s. XVI, hay que destacar, en el retablo central, una joya de la pintura italiana del renacimiento; el óleo sobre tabla, de la Sda. Familia, pintado en Roma por Sebastiano Luciani hacia el a. 1525. La imagen de San José, que suele dar nombre a la capilla, se atribuye a Juan Pascual de Mena (a. 1782).

El canónigo fue enterrado en esa posición debido a que encima de su sepultura estaba construida una bóveda estrellada, de centro calado, sobre cuerpo de ventanales, y fue enterrado allí debido a que era arrogante que tuvo la representación del Cabildo en la Corte Pontificia, y cuyo hermano fue regidor de la ciudad de Burgos.

7. Trasaltar

Arropando al presbiterio, en el trasaltar, los cinco arcos del ábside están cerrados por otros tantos retablos pétreos, en cada uno de los cuales destaca un gran alto relieve sobre temas clásicos del misterio de la Redención.

Los tres centrales, obra fundamentalmente renacentista de Felipe Vigarny (entre 1498 y 1503), muestran, de izquierda a derecha, el primero a Cristo con la cruz a cuestas, el segundo al Crucificado en el Calvario y el tercero el Descendimiento y la Resurrección. En todos ellos abundan personajes y situaciones de la Pasión. Se enmarcan mediante copiosa ornamentación tardogótica de Simón de Colonia.

Se complementan con otros dos, realizados por Pedro Alonso de los Ríos en 1679; a la izquierda, el de la Oración del Huerto y cerrando a la derecha, la Ascensión.

Vigarny incorpora un realismo renacentista a las grandes figuras de primer plano, aunque en las composiciones y sobre todo en los fondos se aprecia cierto lastre medieval. Un ejemplo puede ser la imagen de a continuación.

'Catedral de Burgos'

8. Triforio

Es una galería que esta por encima de las capillas, se podría decir en el tercer piso de la catedral, y servía para vigilar lo que ocurría dentro de la catedral e incluso fuera, ya que había puertas para poder salir al exterior.

PLANO DE LA CATEDRAL Y LAS RESPECTIVAS CAPILLAS Y PUERTAS

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