Castilla; José Martínez Ruiz, Azorín

Literatura española contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela. Generación del 98. Escritores noventayochistas. Argumento. Contexto histórico

  • Enviado por: Jbloreto
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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  • RESUMEN Y EXPLICACIÓN DEL TÍTULO

Resumen. Hay varios grupos o clases de partes en la obra.

El primer grupo encierra ensayos costumbristas, formado por cuatro capítulos. En “Los ferrocarriles” nos da la visión que tuvieron los viajantes españoles que vieron por primera vez un ferrocarril, algo nunca visto en España. En “El primer ferrocarril castellano”, cuenta que España pudo haber contado con una amplia red ferroviaria digna de cualquier otra potencia europea, pero que únicamente se quedó en proyectos y más proyectos, de los cuales la mayoría no llegaron a ver la luz. El siguiente capítulo, “Ventas, posadas y fondas” describe con gran precisión como eran los lugares en donde se hospedaban viajeros y todo tipo de gentes y también las actividades que allí se realizaban. Por último, en “Toros” narra el fervor con que se vivía y aun se vive la llamada “fiesta nacional” aunque al autor no le entusiasma dicha celebración.

El segundo grupo trata de una descripción concentrada, formada por tres capítulos. En “Una ciudad y un balcón” describe una ciudad en distintas épocas, todas alejadas en el tiempo, aunque siempre dicha descripción acaba de igual forma. El siguiente capítulo “La catedral” cuenta la historia de la catedral, desde sus orígenes remotos, incluso cuenta que aunque parece fuerte y robusta, es muy frágil y delicada. Por último, en “El mar” relata la inexistencia de costas en Castilla. El autor no obstante describe una ciudad costera como si perteneciese a Castilla, ya que esta tierra sueña con el mar.

En el siguiente grupo se hace referencia a obras literarias, aunque el autor modifica en ellas los desenlaces. En “Las Nubes”, los protagonistas de La Celestina, Calixto y Melibea, evaden a la muerte y se casan. Fruto de su matrimonio nace una hija, de la cual se enamora un joven de forma igual a como su padre se enamoró de Melibea. El siguiente capítulo, “Lo fatal”, trata de Lázaro de Tormes. El humilde hidalgo al que sirve encuentra fortuna en su tierra natal. En “La fragancia del vaso” relata la vida de una joven mesonera a la que le cambia la vida. Pasa de una clase social a otra. “Cerrera, cerrera...” cuenta la historia de un universitario que decide casarse con una mujer que le es infiel y lo abandona

En el último grupo se enclavan unas novelas probablemente de la propia creación de Azorín. En “Una flauta en la noche” un viejo hombre vuelve a su ciudad natal y evoca recuerdos de su infancia. El hotel donde se hospeda era su antigua casa, y su habitación era el lugar en donde solía tocar la flauta junto a su abuelo. En “Una lucecita roja”, nos habla de una familia que contempla todas las noches el tren a su paso por un puente. Nadie bajaba en esa estación hasta que el padre muere, y la mujer y la niña toman el tren, que sigue pasando puntual cada noche, cada mes...En “La casa cerrada” un hombre regresa a su ciudad años más tarde de haberla abandonado, aunque está ciego y otro amigo suyo le va haciendo recordad tiempos pasados.

Explicación del título. Un título tan breve puede suscitar numerosas dudas. Sin embargo este título además de breve es conciso. Conociendo un poco del movimiento al que pertenece Azorín, y la generación en la que se le enclava, podemos saber que el tema de España está siempre muy presente, sobretodo en las últimas etapas de este movimiento generacional. Castilla significa en cierto modo la grandeza de España en tiempos anteriores, y los integrantes de esta generación hicieron de ella el símbolo de toda su geografía moral y de toda su historia necesitada de regeneración y de redescubrimiento.

  • CONTEXTO HISTÓRICO Y LITERARIO

La generación del 98 se forjó en un siglo muy sangriento y problemático debido a las guerras y complicado desde el punto de vista político. La inestabilidad política durante la segunda mitad de este siglo fue constante. Se alternaron todas las formas posibles de gobierno, se cambió de dinastía monárquica e incluso se instauró una república, que acentuó dicha inestabilidad, ya que además de contar en un breve espacio de tiempo con cuatro presidentes, tuvo que hacer frente a numerosas insurrecciones populares. El gran número de guerras durante este siglo hizo mella en el ejército, que poco pudo hacer contra el movimiento independentista cubano y su ayuda encubierta de los Estados Unidos. La pérdida de estas últimas colonias fue un duro golpe para la sociedad española, hasta tal punto que este hecho es más conocido como “el desastre del Noventa y ocho”. Este fue el acontecimiento generacional sobre el que se fraguó la generación del Noventa y ocho, y que de sobremanera influyó en su forma de pensar y escribir.

El propio Azorín definió la juventud de su generación como rebelde y con espíritu de protesta en su primera etapa, aunque más adelante se preocuparían de temas sociales, y siempre con la idea de reformar el país.

Del contexto literario se puede decir que en Castilla se prolonga la tradición de arraigo romántico, la del viaje literario como la literatura del Noventa y ocho en la que abundó la compenetración con el espacio geográfico, con la sociedad y con la cultura y la contemplación emotiva del paisaje del interior de la Península.

  • COMENTARIO CRÍTICO

La estructura de la obra está claramente definida y ordenada. Azorín agrupa los capítulos en función de temas (ensayos costumbristas al comienzo), de su forma (descripciones), y obras literarias (menciona obras e introduce tres obras posiblemente de su producción). Personalmente considero la mejor parte de la obra a la parte en donde menciona y “retoca” obras como La Celestina o El lazarillo de Tormes, por ejemplo, en el lazarillo el hidalgo pobre al que sirve Lázaro gana una fortuna en su tierra natal, y el drama de Calixto y Melibea no es tal, ya que se casan y tienen una hija.

Su pertenencia a la generación del Noventa y ocho se percibe en su devoción por Castilla, por sus gentes, por su idiosincrasia y por sus escritores clásicos, aquellos que, como Garcilaso, el anónimo autor del Lazarillo o Miguel de Cervantes, habían contribuido a forjar una identidad nacional que, tras la crisis del 98, era necesario reconstruir. Escribe sobre temas tradicionales que siempre, incluso hoy, han ido ligados a los españoles, como es el caso de la tauromaquia, o de las ventas castellanas. También se puede notar cierta influencia europea, o una sensible admiración hacia el continente, cuando nos relata “Los ferrocarriles” en los distintos países que han comenzado la revolución industrial. En este capítulo se percibe con mucha claridad la enorme diferencia económica y de infraestructuras que existe entre algunos países europeos y España, ya que muestran como países como Francia o Inglaterra tienen bien configurada su red ferroviaria, mientras que en España no se había iniciado ni quiera el primer tramo construido.

La principal característica de la obra es que es pura descripción, y este tipo de escritura es patente en todo el texto. Azorín es un gran observador y transmite lo que ve con mucha fidelidad, por medio de una sintaxis muy depurada y clara, con frases cortas y buen empleo de los signos de puntuación, pero quizá lo más importante dentro de esta descripción es el empleo de un léxico variado y preciso, lo que facilita al lector la capacidad de percepción, y con ello refleja una característica de su generación, reflejar la realidad utilizando un lenguaje sencillo y directo.

Otra muestra generacional es la influencia de los irracionalismos de la segunda mitad del siglo XIX, por ejemplo en la meditación sobre el fluir del tiempo de Nietzsche, y se refleja muchísimo en el capítulo de “Una lucecita roja” (“[...]la lucecita roja aparece, y luego, al igual que todas las noches, todos los meses, todos los años, brilla un momento y se oculta”) y algo menos, pero también está clara dicha influencia en “Una ciudad y un balcón” (Junto a un balcón, en una ciudad, en una casa, siempre habrá un hombre[...]). Esto se da en la tercera etapa de la generación, en donde sus componentes han abandonado aspectos de las anteriores épocas y han llegado a la madurez. Quizá muestren esta preocupación por el paso del tiempo porque es algo que no se ha podido, no se puede, ni se podrá controlar jamás.

A lo largo de la obra, en varios capítulos se van repitiendo estructuras, como en “Una ciudad y un balcón” en donde comienza las distintas partes del capítulo de forma similar, pero con una acción temporal (“[...]sobre unos lomazos redondos, ha aparecido[...]”;”[...]por aquellas lomas redondas[...]”:”[...]aquellas lomas[...]han sido como cortadas[...]). También en este capítulo las partes que contiene acaban de forma idéntica, e incluso se repite en el artículo de “Las nubes” (“[...]el codo lo tiene el caballero puesto en el brazo del sillón y su cabeza descansa en la palma de su mano...”). Aquí se vuelve a apreciar el pensamiento de Nietzsche, “la constante meditación sobre el cíclico fluir del tiempo”.

  • BIBLIOGRAFÍA

    • Martínez Ruiz “Azorín”, José: Castilla, Editorial Biblioteca Nueva, S.L., Madrid 2001

Azorín Castilla 2