Casa de moneda

Derecho bancario mexicano. Origen de la moneda. Periodo borbónico. Primera moneda de México. Funciones. Descripción. Evolución. Producción

  • Enviado por: Jose Francisco Astorga Vazquez
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 31 páginas

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Índice

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . .pág. 3

Origen de la moneda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .pág. 5

Antecedentes de la moneda y casa de moneda en México. . . . . . . .. . . . . . . . . . . pág. 8

La moneda en México 1750-1920

La casa de moneda de la ciudad de México a finales del periodo borbónico. . . . . pág. 9

Confusión sobre las competencias administrativas en relación a la moneda

Fraccionaria. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 11

Primera moneda de México. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . pág. 12

Casa de fundición. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . pág. 13

Primeras monedas mexicanas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . pág. 13

La casa de moneda mexicana 1567. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 14

La nueva casa de moneda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .pág. 15

Funciones de la casa de moneda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . pág. 15

Descripción de la casa de moneda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . pág. 16

Evolución de la moneda en México. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 18

Proceso de producción de la moneda. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 26

Introducción

A través de la historia el ser humano se ha preocupado por suplir sus necesidades básicas y además por conseguir poder. Una forma para lograrlo primero fue el trueque, el cual consistía en cambiar una mercancía por otra dependiendo su valor o utilidad. Luego con la aparición del dinero mercancía los cambios se facilitaron ya que se pagaba realmente por el valor de un bien. Con el paso del tiempo este dinero se fue perfeccionando, hasta la aparición de la moneda hecha de metales como el oro y la plata o con aleaciones. Este paso fue importante ya que esta moneda se generalizó y evitó el problema de cambios de mercancías fuera de su lugar de origen. La evolución del dinero ha llevado a formar el mas grande método para la comercialización de productos a nivel mundial, sin importar el tipo de divisa que se maneje, siempre habrá un factor de conversión, ya sea dinero propiamente u objetos que sean de gran valor.

El dinero, las monedas, los billetes el tema mas abordado por las personas, tanto físicas como jurídicas, tanto de la clase social mas baja hasta los hombres con mayor poderío económico del país. El valor, el peso, la cantidad y la suma del capital son hoy en día, el tema de mayor importancia, sobre todo por las crisis por las que ha pasado México, de las que aun no logra recuperarse, tal vez por la ambición y el egoísmo, o tal vez por que eso es lo que nos dice nuestro gobierno. Todos hablan de lo mismo, día a día, el valor de las cosas se convierte en ganancias para unos y perdidas y desconsuelo para otros.

Pero alguien alguna vez, en esos días en que se trabaja de sol a sol, en que se queja de que no hay dinero, se ha preguntado ¿Por qué tal o cual moneda tiene un valor?, ¿en que radica este?, ¿Porque o para que? Nadie absolutamente nadie, y tal vez tengan razón viéndolo desde un punto de vista objetivo, desde un punto de vista en que lo que cuenta es cuanto tienes y que harás con eso que tienes, ¿para que saber como nació? ¿Por qué?, ¿desde cuando?, para que saber fechas, datos que no le darán mayor valor a la que ya tienen la monedas y los billetes.

Pues bien este trabajo aborda justamente ese tema, la moneda, “la casa de moneda” daremos un vistazo a la moneda internacionalmente y luego nos enfocaremos en México, en nuestro país, que es realmente lo que debe importarnos, si, tal vez no tenga mayor relevancia que datos y palabras, pero si en realidad se ve en el fondo, esto va mas allá de fechas, de datos, de historia, bien se dice que el pasado marca el futuro, tal vez conociendo el pasado podamos aprender para el futuro, tal vez no ayude a no cometer los mismos errores, pero como corregir errores que ni siquiera se conocen, tal vez abundando un poco mas se cambien criterios y formas cerradas de pensar, tal vez conocer de lo que pasa en nuestro país, aunque parezca un tema poco interesante, convierta a mas de uno, en un aspecto importante, la ambición y el egoísmo, en que México se convierta en algo importante, y no solo pensar en un bien propio sino en un bien común, aunque esto parezca imposible.

En este trabajo abordaremos el tema de la casa de moneda, pero para eso primero tenemos que saber que es la moneda y como nació. También es muy interesante saber, como se le da valor a las monedas que utilizamos día con día, si tiene una explicación que podría ser un buen tema de conversación o si ese valor se lo da alguien con poder y solo por capricho.

Estudiaremos algo ya muy reconocido la conquista, que para unos fue mala suerte, podría ser que no fue tan malo, ya que ellos justamente los que nos conquistaron vinieron a perfeccionar técnicas de comercio que tal vez no huyésemos logrados, sino hasta mucho tiempo después.

Veremos como fue que en un momento de la historia nuestros antepasados rechazaron la moneda, por ser cara y desdieron seguir con sus antiguas costumbres.

Si, seguramente suena un tema sin tanta importancia, pero lo que si es seguro, es que será algo bueno e interesante para una de esas noches en las que no se puede dormir, y que algún dato curioso o interesante se quedara en sus memoria para compartirlo en alguna reunión, será un buen tema de conversación en el que demostrara cultura y respeto por México. Por nuestros antepasados que a pesar de lo que les llegaron a enseñar los colonizadores, tenían sus técnicas, y poseían en sus manos el arte, porque las monedas no son más que la excelente manofacturizacion de quienes las hacían, un talento artístico y manual del operario mexicano.

Hoy en día se entrega al servicio del país, una casa de moneda de la que podemos sentirnos orgullosos, porque al lado de su arquitectura de belleza moderna y monumental, esta en lo tecnológico, a la altura de las mejores del mundo y, lo que mas importa, porque en ella, obreros mexicanos de la mas alta pericia, elaboran la representación física de nuestra estabilidad monetaria.

CASA DE MONEDA

Origen de la moneda

El dinero, término genérico de las monedas, los billetes y otros instrumentos de pago y de cambio, ha sido uno de los mayores inventos de la humanidad; tan es asi que no puede atribuirse a una persona o pueblo y su origen se pierde en las épocas más remotas.

Después del simple trueque paso una larga etapa en que se atribuyeron algunas características del dinero elementos naturales y luego manufacturados, que por su valor de uso eran aceptados en las sociedades primitivas para el intercambio de productos muy diversos según las regiones en que se utilizaban, de su escasez relativa o de la necesidad que representaban para la vida cotidiana.

Entonces se utilizaron el ganado, las conchas marinas, las perlas, la sal y el cacao; también se llegaron a usar collares, mantas de algodón o utensilios metálicos como puntas de flecha o raspadores. Mas adelante tomaron su lugar las piedras preciosas, oro y plata principalmente, que al tomar las formas que aun conocemos y usamos -circulares con algún emblema o sello oficial, con el valor impreso o su peso y ley- evolucionaron en monedas, para mantenerse por muchos siglos como los principales instrumentos de pago y representativos de un gran valor intrínseco y por lo tanto, universal.

En el caso de México, después de las tres centurias virreinales en que se acuñaron y circularon las monedas del sistema octaval español, preponderantemente en plata, pero también en oro y con muy escasas muestras de otros metales, fue apenas en las primeras décadas de siglo XIX cuando se introdujo la circulación fiduciaria. Cobre y papel moneda y ciertamente hasta el ultimo tercio del citado siglo se enseñoreo el papel moneda, billetes de bancos porfirianos que suplieron paulatinamente a la moneda metálica; aunque no fue así en las transacciones menudas que durantes 400 años padecieron la escasez y mala calidad de las monedas de cobre, así como los innumerables abusos que propiciaban las monedas de necesidad, los llamados tlacos y pilones fabricados por los propios comerciantes: tenderos, panaderos, carniceros, etc.

La historia de la moneda se dice que es la historia de las devaluaciones y mucho hay de cierto en ello, como lo muestra la historia de nuestra unidad monetaria, el peso, desde que se llamaba ocho reales o real de a ocho. De contener en su origen mas de 900 milésimos de plata, disminuyo paulatinamente en los cuatro siglos citados (XVI a XIX), para acelerar su depreciación en el actual que se disminuyo a 800, luego a 720, 500, 300 y 100, hasta desaparecer la plata de su compensación a partir de 1980.

El dinero según una definición resiente, es algo que se acepta ampliamente a manera de pago.

La moneda según el diccionario de la lengua española es la pieza de oro plata, cobre u otro metal, regularmente en figura de disco y acuñada con el busto del soberano o el sello del gobierno que tiene la prerrogativa de fabricarla, y que, bien por su valor efectivo, o bien por el que se le atribuye, sirve de medida común para el precio de las cosas y para felicitar los cambios.

Un sistema monetario es el conjunto de políticas y practicas que regulan el dinero de una nación, incluyendo al conjunto de instituciones que las crean y que son capaces de generar dinero , no solo monetario sino a través del crédito, de hecho en cada país existe un conjunto de reglas concernientes a la acuñación del metal y a la emisión de billetes, de manera que obtengan la garantía del estado y que adapten el volumen a las transacciones, con lo que todo sistema monetario presenta un carácter doble: admite una bases jurídicas y otras económicas que se refieren a las funciones de la moneda.

Las primeras monedas fueron acuñadas con carácter oficial, en Lidia (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente en el año 600 antes de Cristo, aunque su origen y uso provenía de muchísimos años antes. Estas acuñaciones eran de oro y de plata y llevaban estampado el sello del león del Rey. Luego comenzaron a acuñarse también en China y posteriormente en Grecia, para ser adoptado  luego, por todos los pueblos.

Su nombre proviene del latín 'moneta', apodo con que se nombraba a la Diosa Juno, cuyo templo en Roma era usado para acuñar las monedas.

En países de Asia y África se usaron valvas de cauríes, unos moluscos, como monedas primitivas, especialmente en China e India, unos 3.500 años antes. Los chinos usaron monedas de hierro hacia el siglo IX a C., pero las reemplazaron por papel moneda, pues eran muy pesadas.

Leonardo Da Vinci realizó estudios sobre la fabricación de las monedas y trató de sustituir el martillamiento en caliente de las monedas extraídas de lingotes metálicos, por el corte de discos metálicos lisos, de cinta ya preparada con el espesor deseado. Reunió en una sola máquina, mediante punzones especiales, las dos operaciones de corte y acuñación para la Ceca Vaticana.

Antes de su aparición, los negocios se hacían mediante trueque o intercambio de bienes o  elementos, y también se llegaban a pagar las mercaderías con lingotes de oro y plata. Al implementarse el uso de una moneda que tenía siempre el mismo valor, aumentó los intercambios mercantiles.

Ya en el año 1100 a.C. circulaban en China miniaturas de cuchillos de bronce, hachas y otras herramientas utilizadas para reemplazar a las herramientas verdaderas que servían de medio de cambio. Las monedas hechas con una aleación de oro y plata aparecieron por primera vez en el siglo VI a.C. en el distrito de Lidia, en Asia Menor, que era en aquella época un importante país industrial y comercial. Este dinero era genuinamente dinero material, cuyo valor venía determinado por su contenido en metales preciosos. Las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda.

Algunas de las primeras monedas tenían una composición muy estable, como es el caso del dracma emitido en Atenas en el siglo VI a.C. y cuya composición era bastante estable, con un contenido en torno a los 65-67 granos de plata fina, o como la redonda qian moneda china de cobre aparecida en el siglo IV y que se mantuvo como moneda oficial durante dos mil años. Sin embargo, las monedas siempre se limaban o recortaban para sacar el metal precioso que contenían, por lo que las autoridades que las emitían estaban tentadas a rebajar la acuñación asegurándose beneficios a corto plazo al reducir el contenido de metales preciosos. Las monedas de baja calidad de bronce o cobre eran, de hecho, dinero fiduciario, cuyo valor dependía principalmente del número de monedas de oro o cobre por las que se podían intercambiar. Las monedas de oro y plata solían circular fuera del país que las emitía dado su valor intrínseco; así, el peso de plata español, cuyo material provenía de las minas del Perú y de México, se convirtió en una moneda de uso corriente en China a partir del siglo XVI

Los metales hacen su aparición y se hacen muy populares como símbolo de dinero, por su duración y además se podían hacer en piezas pequeñas distintas para cubrir diferentes necesidades. En Babilonia el oro y la plata se usaron como dinero 3.000 a.c., los metales se conservaban y se iban cortando a trocitos para hacer efectivos los pagos. La plata era especialmente popular ya que no era tan escasa como el oro y mucho más dura. El cobre, el bronce y el hierro, también se usaron como formas de dinero primitivo. El hierro era fuerte y resistente pero con un defecto, y es el de presentar un proceso de oxidación.

Los gobernantes de Lidia un antiguo reino en el Oriente Medio, acuñan las primeras monedas en el siglo VII a.c. El genio de los monarcas Lidios consistió en reconocer la necesidad de lingotes muy pequeños y fácilmente transportables equivalente a no más de unos pocos días de labor o una pequeña fracción de una cosecha. Al confeccionar estos lingotes mas reducidos de un tamaño y peso estándar y al imprimir en ellos un emblema que indicaba su valor por medio de un símbolo facilitaba el entendimiento para los analfabetas.

Las primeras monedas que confeccionaron fueron de electro, una aleación de oro y plata de color ámbar; este lo convertían en fichas ovaladas y para garantizar su autenticidad el Rey hacia estampar en cada una de ellas una cabeza de león. El proceso de estampar el sello aplanaba las unidades completando el proceso.

Con la elaboración de trocitos del mismo peso y aproximadamente del mismo tamaño el Rey eliminaba la necesidad de pesar el oro cada vez que se realizaba una transacción reduciendo a la vez la posibilidad de hacer trampas con la cantidad o calidad del oro o la plata.

Durante el reinado de Creso se crearon nuevas monedas de puro oro o pura plata utilizándolas como medio estandarizado de intercambio. La común utilización del oro, plata y cobre para su fabricación, se justifica en las grandes riquezas del río Pactol, en Lidia, que acarreaba en sí las pepas de oro que Creso utilizaba para la acuñación de sus monedas. Al ser estos metales escasos para el común de la población, permitía un control de volumen de producción y una unidad representativa de gran valor intrínseco. A esto se llama dinero material, donde el valor de la moneda es equivalente al valor de su materia.

Para que la moneda fuera reconocida por el mayor número de gente, era grabarle algo que la identificara. Los antiguos griegos ponían las cabezas de sus dioses en sus monedas y los romanos los bustos o cabezas de sus césares. De este modo las monedas eran fácilmente identificadas y la gente sabía que habían sido puestas en circulación por la más alta autoridad. Algunas de las monedas primitivas más famosas han sido la moneda de China y la Lechuza Griega. En algunas monedas griegas se veían espigas de trigo, y las monedas romanas más antiguas llevaban estampadas dibujos de cabezas de ganado. Estas formas habían sido por siglos y siglos los símbolos del dinero y al ponerlas en una moneda, sus acuñadores no hacían sino unir una vez más las monedas con la idea familiar para todos de lo que era el valor de una cosa. Esto hizo que la gente aceptara y comprendiera más fácilmente el nuevo sistema monetario. Pie de pagina

Antecedentes de la moneda y casa de moneda en México

Desde luego los pueblos precortesianos no desconocían los medios de cambio, peo si la moneda propiamente dicha. Hacían las veces de esta -sin traer a cuento el truque cotidiano- granos de cacao, piezas de cobre en forma de T, pepitas de oso y otros artículos que con la costumbre se habían convenido.

Todas las antiguas sociedades, por otra parte, habían recurrido a un producto terminado, con un valor establecido, que permitiera o facilitara las transacciones comerciales en las que el simple trueque resultaba inconveniente. El desarrollo de este sistema, como es sabido, a preferir los metales preciosos -oro y plata- para este fin. Tal preferencia tenia su razón de ser: esos metales eran se por si valiosos, durables y sólidos. Poco a poco se vio la conveniencia de cortar trozos de esos metales y darles y peso determinado que diera a la primitiva moneda las virtudes de ser manuablemente y cuantificable. Para el siglo octavo antes de nuestra era los griegos y los lidios habían llegado a perfeccionar el sistema al grado de darle al metal una forma determinada y, de acuerdo con sus pesos, tamaño y procedencia, estampar su valor y algún sello que lo acreditara. Las monedas se hicieron un medio de cambio seguro y pudieron tener curso legal y forzoso.

Con el paso de los siglos este artificio -cuyo uso se extendió por toda Europa- se fue perfeccionando. A la llegada de los españoles a México estaba infinitamente más perfeccionado que el primitivo sistema indígena. Lógico era que se impusiera sobre este.

La economía monetaria era muy compleja en Europa. La moneda era un medio de cambio indispensable y su emisión y control era considerado como uno de los privilegios inalienables mas preciados de la soberanía real. La manufactura de la moneda si estaba en manos de particulares y estos con toda libertad podía llevar sus metales a las cecas o casas de moneda, que había muchas, para que los amonedaran. La soberanía del monarca se manifestaba en que la moneda debía tener las características que el señalara, los símbolos de su poder, el curso forzoso que le daba, y en que percibía un derecho, el señoraje, sobre todo lo que se amonedara. Además la moneda no era únicamente la expresión de un medio de cambio: con el desarrollo del arte grabado y de la amonedación misma se había convertido frecuentemente en verdaderas obras de arte que representaban en sus caras o cantos efigies, escudos, grecas, inscripciones o alegorías de celebres escultores y grabadores. Toda esta multitud de facetas que tenía la moneda a principios de los tiempos modernos no podían menos que exigir, a su alrededor, el trabajo y la dedicación de muchos hombres, desde los oficiales de la hacienda hasta los operarios que elaboraban con sus manos las valiosas piecesitas. Las cecas o casas de moneda eran sus talleres y hasta sus moradas.

La moneda en México 1750-1920

LA CASA DE MONEDA DE LA CIUDAD DE MÉXICO A FINALES DEL PERIODO BORBONICO

Para entender la renuencia de la Casa de Moneda a la necesaria acuñación de tlacos de cobre resulta preciso aludir al alto perfil financiero y administrativo que caracterizo a esta institución desde su incorporación plena a la Real Hacienda en 1733.

Agencia clave dentro de los procesos de captación fiscal y regulación del metal precioso novohispano, la ceca capitalina gozo de un notable margen de autonomía al cumplir esas tareas. Sin duda fue un instrumento decisivo para romper los recursos de concentración de la planta por los comerciantes de la ciudad de México, toda vez que se le dotó de facultades de adquisición y fiscalización del metal precioso que terminaron por hacer más atractiva de la presentación directa de ese metal a ella que a los comerciantes.

Asimismo gozó de notables capacidades discrecionales parta llevar a efecto las importaciones amortizaciones de moneda de plata en el periodo.

Su influencia y perfil administrativos fueron muy altos, lo que ha llevado a un historiador de esta institución a calificar sus ordenanzas de 1750 como “un modelo para la organización de la producción de moneda, ya que reflejan no solo la división de labores a lo largo de un proceso productivo sino también la conjunción de las mismas.” El director de la ceca, con titulo de superintendente, gozaba de fuero interno para ciertas cuestiones, al tiempo que se le consultaba invariablemente en lo relativo a las cuestiones de monedas candentes en Nueva España. Además de lo anterior, desde que la corona española empezó a involucrarse de manera creciente en las guerras europeas, la ceca se fue convirtiendo en una agencia auxiliar clave para la Real Hacienda Novohispana en la consecución de préstamos y refacción segura de liquidez.

Por una parte, importa señalar las dificultades técnicas aparejadas a dicha empresa. Como lo deja en claro una revisión a la historia de la producción de cobre en Nueva España, una de las características fundamentales de esta fue la falta de técnicas adecuadas para fundición y sobre todo para la afinación de ese metal. Acostumbrados desde siglos a sus procesos de obtención y procesamiento del metal, los trabajadores de las minas de cobre de la zona michoacana no se caracterizaron por un espíritu innovador respecto a tales labores. Solo por los afanes del Tribunal de Minería de Nueva España, y muy particularmente del director general de la Minería en este virreinato, Fausto de Elhuyar, fue posible dedicar esfuerzos a esta cuestión. El cobre es un metal que se presenta en muy diversas cualidades y que a menudo requiere ser debidamente afinado para tenerlo en su presentación más pura posible. Y bien, a la circunstancia mencionada que repercutía en la baja calidad del cobre novohispano que se comercializaba hay que añadir la del desplome adicional de calidad ocasionado por el establecimiento de un monopolio de distribución del mismo en Nueva España entre 1780-1809. Todo esto incidió en que el cobre disponible en el virreinato fuese de calidad incierta y que la ceca de la ciudad de México, privilegiada con el monopolio de la acuñación de moneda hasta 1810, contemplara con desgana la posibilidad de tener que dedicar tiempo, hombres, locales y esfuerzos a la afinación de cobre si es que se le iba a ordenar a una acuñación general de vellón. Tal perspectiva no podía ser halagüeña para el personal de este instituto.

Pero también contaba en todo esto la situación financiera de la ceca. Apremiada en las últimas dos décadas del siglo en su papel de intermediaria para préstamos y refaccionaria de dinero liquido para la Hacienda, la Casa de Moneda no podía emprender una acuñación costeable de cobre si no era con un alto índice de ganancia garantizado por la diferencia entre el valor real de la moneda el nominal. Pero al mismo tiempo una emisión de tales características haría atractiva la falsificación de moneda, lo que, en circunstancias como las del exótico sistema monetario novohispano, no constituía ninguna perspectiva remota. Además de lo anterior, resulta imposible ignorar el hecho de quienes muchos de quienes ofrecían capitales a la Real Hacienda por la intermediación de la Casa de Moneda eran comerciantes, como también lo eran quienes podían a disposición de está grandes caudales de moneda vieja destinada a amortizarse en los procesos de substitución de ese circulante por uno nuevo. Si bien la Casa de la Moneda sometida al control directo de la Real Hacienda había roto el viejo monopolio de captación de plata de los grandes comerciantes, también es un hecho que no habían tardado en restablecerse intereses comunes entre una parte y la otra.

CONFUSION SOBRE LAS COMPETENCIAS ADMINISTRATIVAS EN RELACION CON LA MONEDA FRACCIONARIA

Una de las cuestiones que quedan por averiguarse en forma detalladas es la relativa a la condición legal precisa de los tlacos en sus diversos aspectos. En un primer momento uno se sentiría tentado a afirmar que las características de su emisión y uso les conferían ipso facto una condición diferente de la dineraria propiamente dicha. Sin embargo conocemos que en caso de desfalco o abuso se ponía en práctica la legislación tradicional contra los delitos en materia de moneda oficial. Si a esto añadimos que la ya citada Ordenanza de los tenderos de la ciudad de México obligaba a todo dueño de pulpería a recibir indiscriminadamente los talcos emitidos por cualquier otro pulpero /art. 22), resulta entonces claro que a finales del siglo XVII se concedía virtualmente a estos signos la condición de dinero, por lo menos desde el punto de vista judicial. Lo que resalta al analizarse el uso la normativa de los tlacos del periodo colonial es la confusión prevaleciente en cuanto a la autoridad administrativa que debías estar encargada de vigilar la emisión y circulación de moneda de metal útil. Las ordenanzas de minería y de la Casa de Moneda reglamentan la extracción y transformación en moneda del metal precioso novohispano; nada parecido existe respecto de los procesos relacionados con la fabricación de tlacos de cobre u otro material metálico. La idoneidad de la organización interna y el rango administrativo de la Casa de Moneda reformada para una mejor captación y fiscalización eficiente del metal precioso es algo que tampoco nadie puede poner en duda. Dentro de esa adecuación para las metas señalada, sin embargo, no se incluyen criterios para la posible emisión y regulación de circulante de denominación menor a la del medio real de plata y fabricado en metal útil. En las disposiciones y los ordenamientos relativos a las máximas autoridades administradoras del metal novohispano sencillamente no estaba contemplada la regulación de las pequeñas moneditas de los tenderos.

En una situación como la mencionada, la proliferación de tlacos de finales del periodo borbónico tenía que representar n reto administrativo. La principal consecuencia fue que las autoridades municipales se vieron obligadas a intervenir en la regulación de este tipo de circulante, cuya proliferación significaba el involucramiento de las instancias de nivel más general. Un caso que mostro ya una cierta desavenencia entre autoridad general y municipal fue el de los tlacos oficiales de cobre -o “comunes”, como los denominaron las autoridades- en el municipio de San Luis Potosí en 1807. Por Miguel Muñoz sabemos que en Durango, Sierra de Pinos y Villa de Lagos se efectuaron otras emisiones del mismo tipo municipal hacia esas mismas fechas. El sentido de de estas acuñaciones para el ámbito municipal en el de establecer una masa constante de circulante fraccionario , extirpar tanto la falsificación del mismo como los abusos de los tenderos , y posibilitar el intercambio fluido de la de la población en cuestión con las localidades del entorno (el hinterland). Pero en las deliberaciones sobre la conveniencia o inconveniencia de acceder a esta regulación municipal en San Luis también se concedió una atención prioritaria a las opiniones del superintendente de la Casa de Moneda de la Ciudad de México en cuanto a la cantidad y características del circulante de cobre. El superintendente no oculto, por cierto, los embarazos que le causaba la premura exigida por el ayuntamiento de San Luis para que decidiera y actuara. . Finalmente, la acuñación propiamente dicha se hizo en San Luis con cuños fabricados en la ceca. Sin embargo lo más relevante del caso desde el punto de vista administrativo era que la presión para regularizar los talcos de San Luis venia del cabildo, la autoridad que más directamente palpaba los conflictos causados por el uso no supervisado de tlacos.

Lo anterior nos muestra las dimensiones administrativas del problema ocasionado por la falta de control oficial en la emisión y uso de tlacos. Cabe pensar, desde luego, que la conflictividad causada por el empleo de este circulante no era solo administrativo sino también, y de manera creciente, política. Las consultas realizadas a los altos directivos de la Casa de la Moneda de México en torno a la posibilidad de acuñar tlacos oficiales en 1766 y en 1807, muestran el desapego de dichas autoridades ante los problemas causados por estos signos. A ello hay que añadir que finalmente el periodo colonial, en cuanto a las cuestiones técnicas de transformación de los metales para los procesos de acuñación , la ceca comenzaba a resentir la competencia y las criticas de una nueva autoridad en Nueva España, facultad para opinar en estos asuntos de metales, el Real Tribunal de Minería. De esta manera, a la contraposición de intereses y expectativas respecto a los tlacos entre algunas autoridades municipales y la superintendencia de la ceca, podemos sumar la surgida entre esta y los facultativos del Tribunal de Minería. El cuadro resultante era el de una autentica dislocación entre autoridades e instituciones relacionadas con decisiones importantes respecto al tema de las monedas con dediciones importantes respecto al tema de la moneda que en nada ayudaba a atacar problemas urgentes como el de la regularización de talcos. La dislocación administrativa de la última Nueva España, la paralización burocrática consiguiente y el incuestionable impacto de todo esto en el enrarecimiento puede contribuir en mucho a entender mejor la debilidad de la autoridad novohispana frente al movimiento revolucionario desatado en 1810.

La primera moneda de México

Los españoles que primero llegaron a México trajeron consigo monedas acuñadas en su tierra. En un principio basto con esas pocas. Entre los españoles mismos, dentro del recién conquistado territorio, las transacciones no eran cuantiosas, los indígenas ganaban con sus tributos en especie y en servicios, la subsistencia de los colonizadores, y ninguno de ellos dejo de experimentar el medio de cambio prehispánico. Pero a medida que venían más hombres de Allende y que las transacciones comerciales se hacían más grandes la moneda escaseaba: los nuevos inmigrantes no venían con dinero sino por dinero. No tardaron las monedas españolas en escasear; se hizo necesario buscar soluciones al problema, y no se hallo una mejor que la de amonedar los metales en el mismo continente de donde con tanta abundancia se extraían.

La emitida por la casa de moneda que por tal motivo se creo en la nueva España no fue, por otra parte, la primera moneda de manufactura española que se hiciera en México. Se habla de varias amonedaciones previas, no oficiales. En rigor, no fueron amonedaciones sino emisiones de trozos de oro cortado y sellados y utilizados como medio de cambio con el valor que su propio peso físico les diere. Por eso se les llamo pesos. Aunque la manufactura española, eran medios de cambio casi tan primitivos como los indígenas.

Al principio la fabricación de estos pesos de oro fue completamente arbitraria. De ser cierto lo que relatan los cronistas, la primera emisión fue la que hizo Cortes al fundir y repartir entre sus soldados el oro de los botines de la conquista, luego de sacada la quinta parte que le correspondía al rey. Esta fundición se hizo, al parecer, en coyoacan en septiembre de 1521, y de ella se hicieron tejos de oro de media a cuatro onzas Cortes añadió al oro una gentil cantidad de cobre para hacerlo mas voluminoso, aunque rebajara con ello su valor. A esta liga la bautizaron los indios con el nombre de “oro de tepuzque”, y el apodo resulto tan feliz que se uso durante mucho tiempo para designar al oro de baja ley.

Los tejos de oro de tapuzque, se valuaban por su peso según su equivalencia al peso de la moneda de oro española que los conquistadores habían traído. La base de esta era el castellano, y se tradujo en México al peso de oro de tepuzque correspondiente al peso de una pieza de a castellano. El lenguaje abrevio la designación en una sola palabra, peso, que muy socorrida por entonces y abandonada y poco después, volvió a ser usada en el siglo XVIII y finalmente llego a ser el nombre de la unidad monetaria de México y de otros países.

La casa de fundición

La circulación de esos trozos o tejos de oro no fue alimentada solamente por la fundición de Cortes, sino por la producción misma del metal precioso conforme iba llegando para ser quintado y macado en la casa se fundición que se fundo para ejecutar esa labor.

Esta casa de fundición se había trasladado, junto con el cabildo, de coyoacan a México hacia 1523 y 1524, cuando la traza de la nueva ciudad fue terminada y empezaron a asentarse definitivamente en ella las autoridades coloniales. Fue establecida al lado de otras oficinas de gobierno, en lo que había sido el palacio de axayacatl, donde hoy esta el nacional monte de piedad y donde mas tarde se asentaría la primera casa de moneda y el gobierno de marquesado del valle.

Las primeras monedas mexicanas

Si tenia la circulación de los tejos de oro era por necesidad. En nueva España hacia falta una verdadera moneda mas practica y segura que estas piezas de valor fluctuante y que tenían que pesarse para ser valuadas.

Al rey le preocupaba el buen funcionamiento de la casa se función. Procuro el envió de visitadores que se cercioraran de su buen funcionamiento. Almindez Chirino y el licenciado Luis Ponce de León vinieron con esas funciones, entre otras. Ponce venia con unos cuños nuevos para sustituir a los viejos y marcar con ellos la plata y el oro que llegasen a la fundición. Se encargo también de ver si convenía hacer en México una casa de moneda.

Antonio de Mendoza Trejo en 1535 una orden, en la que se autorizaba a labrar moneda de plata y de vellón o cobre, pero no de oro: este debía ser importada de la metrópoli. En la colonia podía la flamante casa emitir monedas de plata de hasta tres reales, de a dos, de a uno, de a medio y de a un cuarto. Las expresiones de la moneda de cobre se dejaron al criterio del virrey, este a pesar de que hasta 1542 el cabildo se mostraba partidario de no hacerlo, decidió que se acuñaran cuartos y octavos o “medios cuartos” de real, equivalentes, en moneda de cuenta usual.

La casa de moneda mexicana 1567

Nacida por la gracia del rey, la moneda necesitaba una casa, en México, un edificio destinado a labores muy semejantes, que era el de la casa de fundición, y que estaba al poniente de la plaza mayor, donde axayacatl había tenido su palacio. En el mismo edificio, junto, pero aparte al mismo tiempo, estreno terreno a la casa de moneda mexicana.

La moneda

Los empleados estaban ocupados en elaborar los cuños que se empleaban para hacer, agolpe de martillo, las piezas. Las herramientas fundamentales, que eran los punzones con los tipos y las figuras a estamparse venían de España. Una vez puesta en circulación la brillante moneda no demoraron las autoridades en recoger y jubilar los tejos de oro de tepuzque y se fundieron.

Los primeros años de la casa fueron duros. El bien que hizo la colonia no fue siempre apreciado y no fue sino hasta la segunda mitad del siglo XVI que dejo atrás los graves problemas de los primeros años.

Una falla de tipo técnico ocasiono los primeros contratiempos: las monedas de tres reales eran semejantes en tamaño a las de dos. La casa de moneda dejo de acuñar las piezas de a tres reales. Una real cedula del 18 de noviembre de a537, expedida cuando la casa llevaba mas de dos años de vida, sancionaba la desaparición de los reales de a tres y la compensaba con creces ordenando la hechura de “tostones” de a cuatro reales y de “pesos” (pesaban lo mimos que el castellano) de a ocho, equivalentes a los pesos de la época ida de la moneda de necesidad.

Pero los indígenas prefirieron siempre continuar comerciando en sus mercados cos sus antiguos medio de cambio, ya que resultaba mas comodo y familiar, además de que la moneda circulante de plata no se prestaba, por sus altas denominaciones, a las transacciones cotidianas pequeñas, ni el cobre era aceptado

Moneda de oro

Carlos II, ultimo de los Austrias españoles, introdujo un importante elemente a la numismática hispanoamericana al autorizar la acuñación de monedas de oro. La real cedula fue firmada el 25 de febrero de 1675 y, en México, el 23 de diciembre de 1679 se inicio la amonedación. Con esta la ceca mexicana añadía a sus monedas de plata, tres piezas nuevas de 1, 2, 4 y 8 escudos de oro, estos llamados doblones.

La nueva casa de moneda

La evolución económica de México ha registrado en los últimos años, hacia ya indispensable contar con una nueva casa de moneda que respondiera no solo a los requerimientos del medio circulante monetario, sino también que estuviera a la altura del avance tecnológico de la época.

Aun cuando ya en 1950 se pensaba en la construcción de dicha casa, no fue sino hasta 1965 cuando se iniciaron los estudios para la planeaciòn de esta. Y en virtud que seria la primera casa de moneda construida ex profeso por el gobierno del México independiente, la tarea se debía abordar con al idea de dar a ella un aspecto que reflejara la tradición y el prestigio reconocido en los 24 países por los que tuvo curso legal nuestra moneda, aunado a su funcionalidad económica, la moderna apariencia de las instalaciones industriales.

Si bien la casa de moneda de la calle de apartado se instalo de 1847 en un edificio ya existente construido para otros fines, no fue impedimento para que llenara su cometido, al grado de que entre los años de 1954 y 1955 acuñara cuantiosas cantidades, tanto para satisfacer la demanda de moneda nacional, cuanto para cumplir compromisos con diferentes países, sin embargo en la actualidad ya no correspondía a la funcionalidad requerida.

Por ello se procedió a la construcción de la nueva casa de moneda sin omitir detalle, llegándose hasta al análisis de sus antecedentes históricas, las tradiciones existentes y los métodos de fabricación empleados; el estudio de diversos aspectos de funcionamiento de las casas de moneda de otros países, axial como algunas fabricas de medallas particulares de diferentes partes del mundo.

Simultaneamente en la ciudad de México, se hicieron estudios sobre la maquinaria especializada para la fabricación de moneda, de métodos administrativos y de normas de seguridad. De la concentración de todos estos elementos cristalizo el proyecto de la nueva casa de moneda.

Funciones de la casa de moneda

Las labores que tiene encomendadas la casa de moneda consisten en proyectar y acuñar la moneda nacional, de acuerdo con la ordenes que al efecto dicta el banco de México, S. A., según lo exijan las necesidades monetarias del país. Se ocupa también de la acuñación de monedas extranjeras que contrata el gobierno federal y las medallas para fines oficiales o particulares que autorice la secretaria de hacienda; de preparar os metales preciosos que se destinan a usos industriales y de reserva; y de guardar y custodiar los metales y monedas que le confía en deposito del banco de México.

Descripción de la casa de moneda

La casa de moneda ha sido diseñada para mantener dentro de la sobriedad y presentación que la deben caracterizar, la mayor funcionalidad y seguridad, requisito indispensable en una institución de este tipo.

Desde el punto de vista arquitectónico se encuentra dividida en seis cuerpos, cada uno diseñado para actividades diferentes, pero distribuidos de tal forma que faciliten las funciones de elaboración, acarreo de material, movimiento de personal administrativo y técnico y manteniendo siempre las condiciones optimas de seguridad.

En un terreno de 31,000 m2 de superficie y localizado en la calzada de legaría No. 631 se yergue el conjunto, limitado al norte por la avenida casa de moneda (nombre que le fue conferido en 1970 a la antigua avenida de las torres para continuar con la tradición de que las calles en que se encuentren ubicadas las casas de moneda lleven su nombre) y al sur por la calle presa de la amistad.

El primer edificio y el más importante de todos, es el que alberga a la maquinaria de producción y de mantenimiento. En una superficie de 9,530 m2 y construido de estructura metálica y precolados de concreto, esta subdividido en cuatro naves interiores, dos de ellas de 24 m2 de longitud.

En las primeras de estas naves se localizan las secciones de fundición y laminación.

En la sección de fundición se instalaron tres hornos de fusión, marca Asea de Suecia, de alta frecuencia, con capacidad cada uno de 1,800 kilos de metal, capaces de fundir su carga en hora y media. Cada horno tiene acoplada una maquina de vaciado semicontínuo que produce tres lingotes de 600 Kg. de peso y 5.00 m. de longitud cada uno, siendo la capacidad total de la sección de 2,700 Kg/hora. Una grúa viajera de 5 toneladas de capacidad da servicio para el movimiento de metales.

La sección de laminación está integrada por un laminador de desbaste de 500 caballos, un horno de recocido de hornos y un laminador de acabado de 250 caballos. El laminador de 500 caballos marca Bliss, puede trabajar tanto con lingotes como con rollos. Los rolos laminados pasan a ser recosidos en el horno de gas de hogar abierto, marca Electric Furnace, con capacidad para 40 toneladas de metal por turno. El espesor final de estos rollos se obtiene en el laminador de acabado de 250 caballos, marca Bliss. Esta sección cuenta con una grúa viajera de 15 toneladas de capacidad para el servicio de mantenimiento y acarreo de materiales.

A la segunda nave pasan los rollos a un recorte de orillas en una máquina Yoder, de donde son trasladados a las líneas de corte de cospel (disco metálico con el peso y la liga legal de la moneda). Este corte se hace en cuatro prensas de 100 toneladas de capacidad, marca Bliss, capaces de cortar simultáneamente 11 cospeles de un peso, a una velocidad de 240 golpes por minuto, para obtener una capacidad total de 600,000 cospeles por hora.

El cospel cortado en estas condiciones pasa a un recocido en dos hornos canadienses, marca Canefco, acoplados a dos líneas de lavado y abrillantado de cospel. Inmediatamente después pasan los cospeles a una selección en zarandas parta eliminar el que pudiera estar defectuoso. El cospel seleccionado es sometido a un labiado con el objetivo de eliminar todas las marcas que le dejó el corte en el canto. Esta operación se hace en cuatro labiadoras con capacidad para 2,000 piezas por minuto en cada una.

En el área de acuñación se instalaron 20 prensas de 200 toneladas de capacidad, marca Bliss, capaces de producir en un turno 2.000,000 de piezas en total; finalmente se tomaron previsiones para poder inspeccionar, contar y controlar por peso estas monedas que son depositadas en una bóveda de seguridad con capacidad de 60 toneladas de moneda terminada. A esta nave le da servicio una grúa viajera de 3 toneladas de capacidad. En este mismo edificio y sobre un entrepiso que permite la observación de ambas naves, se encuentran las oficinas de supervisión de los encargados de cada área.

Asimismo, contiguo a la nave de laminación y fundición, se encuentra otra de 112 m. de largo por 9m de ancho, en donde estén instalados las subestaciones y los centros de control electrónicos de los equipos de laminación y hornos de fundición.

Como cabecera de las dos naves y ocupando un área e 567 m2, se encuentra el taller mecánico para mantenimiento general de los equipos.

El segundo edificio aloja los servicios de almacén, vestidores para los obreros, comedores y cocina para todo el personal. El almacén que ocupa parte de la planta baja y el primer piso con un área total de 3,600 m2, está diseñado para almacenar la materia prima en forma de cátodos de cobre y níquel electrolítico, las refacciones necesarias para el buen funcionamiento de la planta, y los artículos de consumo general.

En una superficie de 960 m2, en la misma planta baja, se encuentra un andén y patio de maniobras para carga y descarga que da servicio al almacén y a la planta de fabricación. En el primer piso se encuentran los vestidores para los obreros y servicios completos para su aseo personal.

Finalmente, el segundo piso lo ocupan los comedores y la cocina con sus servicios auxiliares, con capacidad suficiente para atender simultáneamente a 300 personas. Esta segunda construcción se encuentra totalmente edificada en concreto en las fachadas.

El tercer edificio ocupa una superficie de 1,670 m2, y está construido de concreto y mampostería y guarda en su interior los servicios generales y talleres auxiliares. Los primeros cuentan con generadores de vapor, compresoras y los equipos de bombeo de agua potable y enfriamiento, así como la planta de emergencia para cubrir las interrupciones del suministro normal de energía eléctrica.

El cuarto edificio fue construido de estructura metálica y precolados de concreto, para la instalación en su interior de los talleres de producción de troqueles y laboratorios de control de calidad. Los primeros se encuentran localizados en la planta baja en una superficie de 885m2. Estos talleres cuentan con una sección de tratamientos térmicos, máquinas herramientas para el maquinado de los troqueles, una especie de pantógrafos, un cuarto para grabadores y dos bóvedas de seguridad para la custodia de troqueles, punzones, matrices y material en proceso. El laboratorio de control de calidad, que se encuentra en el segundo piso, posee el más moderno instrumental para cumplir con sus funciones, incluyendo un espectrómetro de rayos x para el análisis de muestras.

El quinto edificio se levanta sobre una superficie de 1,770 m2 de las mismas características de construcción que el anterior, con palta baja y tres pisos. En él se concretan las oficinas del director, administrativas y técnicas.

El sexto y último edificio, de construcción de concreto y fachadas de precolados, sobre una superficie de 1,600 m2, aloja la maquinaria especializada para la elaboración de monedas de metales finos, monedas conmemorativas oficiales y particulares, preparación de metales para orfebres y acuñación de ejemplares de monedas para coleccionistas. La mayor parte de esta maquinaria, cuya descripción es similar a la que se encuentra instalada en la sección de amonedación, pero de menor capacidad, es de origen europeo.

Por último, procede mencionar la torre de almacenamiento de agua que sobrepasa del complejo de edificios, con las iníciales SHCP, que proyecta hacia el firmamento como símbolo de la fuerza creativa y de superación que anima el futuro de la Casa de la Moneda.

Evolución de la moneda en México

Cuando los españoles se establecieron en México después de la caída de Tenochtitlán en 1521, tuvieron que dejar su moneda a un lado para hacer sus transacciones comerciales y utilizar los Medios de Cambio Indígenas, los cuales eran:

- Mantas de algodón o "patolcuachtli".

- Cañones de plumas de ánade rellenos de polvo de oro.

- Cuentas de jade o "chalchihuitl".

- Pequeñas hachuelas o tajaderas de cobre.

- Granos de cacao utilizados por cuenta o por carga( medio más difundido que se utilizó en algunas regiones del país hasta despuès del siglo XIX).

Posteriormente, las necesidades de intercambio crecieron por lo que fué necesario acuñar monedas; desde aquì entonces partiremos para hacer el recorrido que describirá, cuales han sido las monedas que se han elaboraron en las diferentes e importantes épocas historicas de nuestro país.

Época virreinal (1535 - 1821)

Moneda de Carlos y Juana

Carlos I - Felipe II(1536 - 1572)

'Casa de moneda'

A estas monedas se les llama asì por haberse acuñado durante el reinado de Carlos I y Juana "La Loca".

Estas son las primeras monedas acuñadas por la Casa de México, elaboradas en plata con denominaciones de cuatro, tres, dos, uno, medio y un cuarto de real; en el anverso aparecía el escudo coronado de Castilla, León y Granada, asì como la leyenda KAROLVS ET IOHANA REGES; en el reverso, aparecía entre las Columnas de Hércules, una cartela con el lema PLVS VLTRA y la leyenda HISPANIARVM ET INDIARVM.

De este tipo de monedas existen dos series, la segunda con ondas marinas entre las columnas.

Estas monedas circularon hasta el reinado de Felipe II quien en 1572, cambió la impronta de la moneda por la de Cruz e inició la troquelación de monedas de 8 reales.

Moneda Macuquina

Felipe II - Felipe V (1ª época) (1572 - 1731)

'Casa de moneda'

Esta moneda tosca y de forma irregular, fue la acuñada desde la época de Felipe II hasta mediados del reinado de Felipe V. El tipo general presenta en el anverso el escudo de los dominios españoles y de los Habsburgo, con excepción de las armas de Portugal; en la leyenda el nombre del monarca reinante y el lema DEI GRATIA. En el reverso una cruz equilátera y en los cuarteles castillos y leones; al margen, la leyenda HISPANIARVM ET INDIARVM REX.

Durante el reinado de Carlos II último monarca Habsburgo, se inicia la acuñación de oro aún en tipo macuquino.

Las monedas emitidas de 1536 a 1731 eran troqueladas una a una con cincel y martillo. Por su forma irregular reciben el nombre de macuquinas, palabra que proviene probablemente del vocablo árabe "macuch" que significa aprobado o verificado.

Al acceder al trono español Felipe V, nieto de Luis XIV, se acuñaron aún piezas de tipo macuquino. Posteriormente 1746 se inicia un segundo período, la acuñación de la moneda redonda.

Moneda Redonda

Felipe V - Carlos III (1732 - 1771)

'Casa de moneda'

En este período se inicia el troquelado de la moneda redonda en prensas de volante, por lo que su acabado era perfecto. Entre éstas destacan por su diseño las piezas de 8 reales llamadas Columnarias; estas monedas, consideradas entre las más bellas de la numismática americana, ostentan en el anverso el escudo coronado de Castilla y León, con el escudo de Borbón sobrepuesto y al margen, la leyenda con el nombre y título del monarca reinante. El reverso muestra dos hemisferios coronados sobre ondas marinas y a los lados las Columnas de Hércules, también coronadas, cubiertas con una cartela que lleva el epígrafe PLUS VLTRA; alrededor la leyenda VTRAQUE VNUM.

Estas monedas se acuñaron también bajo los reinados de Fernando VI y Carlos III, quien modificó en 1771 el diseño y lo igualó con el de las piezas de oro que ostentan el busto del monarca reinante.

Moneda de Busto

Carlos III - Fernando VII (1772 - 1821)

'Casa de moneda'

Esta moneda tiene en su anverso, el busto del rey de España y la leyenda DEI GRATIA con el nombre del monarca reinante ; en el reverso aparece el escudo coronado de León y Castilla con el escusón de los borbones sobrepuesto y flanqueado por las Columnas de Hércules y un listón con el lema PLUS VLTRA.

El tipo general de esta moneda en oro lleva en el anverso el busto del monarca, su nombre y la leyenda D.G. HISPAN. ET. IND. REX; en el reverso el escudo coronado de la casa reinante, algunas veces figura el Toisón de Oro y hay variedad en las leyendas.

Carlos IV - Fernando VII (1788 - 1821)

Estos últimos monarcas que rigieron la Nueva España, mantuvieron los mismos tipos de la acuñación colonial anterior, además de introducir la pequeña denominación de un cuarto de real de plata y poco después, "Cuartillas" de cobre y aún "Octavos" de real, debido a las necesidades de circulación de moneda fraccionaria.

Estos dos monarcas presenciaron la decadencia del Imperio Español frente a las potencias europeas y el inicio de la independencia méxicana.

La guerra de Independencia

Acuñaciones realistas

El movimiento armado provocó que la economía se retrajera, que los capitales españoles salieran del país o se atesoraran. Los bandos insurgentes se vieron obligados a emitir su propia moneda para solventar el costo de la guerra; estas piezas a veces se acuñaban en Casas de Moneda Provisionales y otras en talleres improvisados.

Se acuñaron monedas de todo tipo de metales y con diversos troqueles, en ocasiones con improntas diferentes a la moneda oficial.

Piezas Insurgentes

Moneda de Morelos

'Casa de moneda'

El General Morelos al carecer de metales preciosos, acuñó por primera vez en nuestra historia la moneda fiduciaria, cuyo valor facial era superior al valor intrínseco; es además, la primera moneda en la cual desaparecen las divisas realistas. El anverso de estas piezas, de burda factura, presenta el monograma de Morelos acompañado de la denominación y del año de acuñación; en el reverso se aprecia un arco con flecha y debajo la palabra SUD. Tanto insurgentes como realistas utilizaron el expediente de resellar las monedas de ambos bandos.

Otras Monedas Insurgentes

Además de la copiosa acuñación de Morelos, otros jefes insurgentes fundieron o troquelaron sus propias monedas; destacan por su importancia y variedad las emitidas por la Junta de Zitácuaro en las cuales aparece por vez primera, el águila mexicana sobre un puente.

Acuñación imperial de Iturbide

Primer Imperio (1822 - 1823)

'Casa de moneda'

Durante el Imperio de Iturbide se acuñaron dos tipos de monedas de oro y plata en las denominaciones de ocho y cuatro escudos y de ocho, dos, uno y medio real; el primer tipo presenta en el anverso el busto desnudo del Emperador con la leyenda AGUSTINVS DEI PROVIDENTIA; en el reverso, un águila coronada: mirando a la izquierda y con las alas extendidas, parada sobre un nopal entre macanas y carcajes cruzados; la leyenda continúa del anverso: MEX. I. IMPERATOR CONSTITUT.

Moneda de Maximiliano

Segundo Imperio (1864 - 1867)

'Casa de moneda'

Fué acuñada dentro del sistema decimal y en las zonas dominadas por la Intervención, la moneda Imperial adoptó el mismo diseño para las piezas de oro y plata, cuyo anverso ostenta el perfil del emperador y la leyenda MAXIMILIANO EMPERADOR; en el reverso el escudo imperial y la leyenda IMPERIO MEXICANO, la denominación y el año. El diseño de estas piezas, entre las más bellas de México, se debe a Sebastián Navalón, Cayetano Ocampo y Antonio Spíritu. Las piezas de plata de diez y cinco centavos y las de cobre de un centavo presentan un diseño más sencillo.

Moneda República Mexicana (1823 - 1905)

Casa de México y Casas Foráneas

'Casa de moneda'

Al triunfo de la República sobre el Imperio se regularizó la acuñación monetaria del país, en ese tiempo contando con la Casa de Moneda de México y las Casas de Moneda Foráneas sumaron catorce y tuvieron variados períodos de amonedación.

La moneda mexicana lleva a partir de 1823 a la fecha, el escudo nacional en el anverso, que en este período se acompañó de la leyenda REPUBLICA MEXICANA, mientras que el reverso ha sufrido varias modificaciones. Las monedas de oro en sistema octaval presentan un brazo que sostiene en una vara un gorro frigio sobre un código abierto y la inscripción LA LIBERTAD EN LA LEY; las primeras monedas de plata con denominaciones en reales ostentan un gorro frigio radiante. Por último, los reversos de las monedas de oro y plata con denominación decimal ostentan, en el reverso, una balanza bajo un gorro de la libertad. Las Casas Foráneas acuñaron con los mismos diseños que la Casa de México, sòlo cambio la ceca; en cobre, estas casas tuvieron libertad para escoger sus diseños.

Medio de cambio universal

Contramarcas y Chops

'Casa de moneda'

Piezas contramarcadas en el extranjero que circularon en los mercados de Oriente, desde finales del siglo XVI hasta el siglo XIX y aún a principios del siglo XX. La moneda mexicana tuvo, a pesar de estas contramarcas o resellos, curso legal en los mercados de Europa, América y principalmente Oriente; donde los comerciantes chinos, para certificar la buena ley de la moneda y protegerse de falsificaciones, acostumbraron estampar sobre el campo de las piezas pequeñas marcas llamadas chops.

Monedas de la revolución (1910-1917)

Al finalizar el siglo XIX y después de un régimen dictatorial por Porfirio Díaz que duro casi treinta años, estalla la revolución; nuevamente el numerario escaseó y esta vez fueron los bandos revolucionarios quienes recurrieron al expediente de acuñar su propia moneda, entre la cual se encuentran: las emisiones villistas, zapatistas y del Estado Libre y Soberano de Oaxaca.

Moneda Tlacos

'Casa de moneda'

A esta moneda se le llamó genéricamente "tlaco", voz náhuatl cuyo significado es "la mitad" y fueron acuñadadas por comerciantes que luego adapotaron para las negociaciones mineras y por las haciendas, esto fué debido a que la Casa de Moneda de México y las foráneas acuñaban monedas( un cuarto de real) que resultaban muy altas para las compras de las clases desposeídas.

Moneda regional y municipal

Las piezas de cobre regionales y municipales fueron emitidas por autoridades locales a fin de resolver la falta de moneda fraccionaria. Los tlacos de minas, haciendas y otras negociaciones, que fueron emitidos por particulares, tuvieron circulación más restringida que las municipales, pues eran admitidas casi exclusivamente por la entidad emisora.

Moneda de los Estados Unidos Mexicanos (1905)

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La baja mundial del precio de la plata por la sobreproducción de este metal y la adopción del oro por muchos países, obligó a México a modificar su acuñación, sus monedas de plata se redujeron a 800 milésimos; quedando estos cambios en la Ley Monetaria de 1905.

Dentro de las monedas de este período, destacan algunas piezas conmemorativas que han alcanzado fama internacional gracias a su espléndida factura, rareza y diseño; entre ellas están el centenario de 50 pesos y el azteca de 20 pesos oro.

El año de 1905 marca también un cambio radical en la moneda mexicana, se acuñaron piezas de oro con el perfil de Don Miguel Hidalgo en denominaciones de diez, cinco y dos y medio pesos con ley de 900 milésimos y se utilizó por primera vez la leyenda ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

Las primeras piezas conmemorativas fueron el peso de 1910, conocido como "caballito" y el Centenario de 1921.

De 1921 a la fecha, la acuñación ha sido continua, se han troquelado una gran cantidad de denominaciones desde 1 centavo hasta 5,000 pesos, aparecen las denominadas en nuevos pesos y en varios tipos tanto en metales preciosos como industriales.

Moneda actual:

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moneda de 10 centavos: (.10 pesos)[Author ID0: at ]

moneda de 50 centavos: (.50 pesos)[Author ID0: at ]

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moneda de 1 peso[Author ID0: at ]

moneda de 2 pesos[Author ID0: at ]

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moneda de 5 pesos[Author ID0: at ]

moneda de 10 pesos[Author ID0: at ]

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moneda de 20 pesos

Proceso de producción de la moneda

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Fundición

Con aleaciones de proporciones precisas y temperaturas controladas se obtienen piezas con la dureza y el brillo que requiere toda la cadena de producción. Los estrictos controles metalúrgicos, garantizan la pureza de las aleaciones o la utilización económica de todos los recursos.

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Planta de fundición

Horno de fundición

Horno de fundición

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Horno de fundición

Presión

Grossor exacto

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laminación


La solidificación se realiza continuamente en forma de largas platinas llamadas flejes. Inicialmente su espesor llega a 15 milímetros.

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Laminador Schmitz. Sistema reversible de laminación en frío.

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Recocido de fleje

Inmediatamente, se someten a fresado así como a operaciones alternadas de laminación y recocido en atmósferas de gases que impiden la oxidación, Así se controla la dureza del metal.

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Hornos de recocido de fleje Ebner

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Troquelado

Una vez logrado el espesor solicitado, las cintas se perforan con punzones y la malla sobrante se reutiliza.

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Troqueladora Schuler

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Punzonadoras marca Linde

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Rebordeo del cospel


La máquina acordonadora crea un relieve en el borde que protegerá del desgaste de la figura.

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Recocido del cospel

Finalmente, los cospeles se someten a procesos de recocido, lavado y brillado, para que reciban capas de agentes sellantes.

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Planta de lavado

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Planta tratamiento agua industrial

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Selección

La inspección y conteo se realizan manualmente y con la ayuda de sistemas digitales que procesan velozmente las imágenes, separan los cospeles defectuosos y totalizan las unidades producidas.

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Acuñación

En 1986 se construyeron instalaciones para la acuñación. Así, desde 1987 se ha integrado el proceso de marcación del canto y la estampación del grabado en monedas y medallas. Hábiles expertos del taller de máquinas herramientas, dan forma y endurecen piezas de corte, repuestos, matrices y troqueles, lo que permite garantizar el oportuno cumplimiento de los programas de producción.

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Acuñadoras Schuler

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Empaque

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Control de calidad

La Casa de Moneda implantó un sistema de control de calidad que cubre todos los centros de producción de cospel y moneda. Cuenta con equipos modernos de análisis químico, fisicoquímico y metalúrgico, además del personal idóneo que garantiza la calidad del producto. Continuamente se modernizan los sistemas de purificación que protegen el ambiente natural de las emisiones acuíferas, sólidas y gaseosas potencialmente nocivas

La moneda en México 1750-1920, José Antonio batiz Vázquez y José enrique covarrubias, México 1998, editorial lecturas de historia económica mexicana, Págs. 7-11

La casa de moneda siglos XVI-XIX, secretaria de hacienda y crédito publico, Bernardo García, México 1970, editorial dirección general de la memoria, bibliotecas y publicaciones.

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