Cartas sobre la educación infantil; Johann Heinrich Pestalozzi

Psicología del niño. Libros de educación elemental. El papel de la madre. Aspectos intelectuales, morales y físicos

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2. - Parte principal:

La educación también tiene importancia en la época más temprana de la vida. Tanto en el pasado como en la actualidad, hay y ha habido muchos esfuerzos para perfeccionar la escuela, pero para que lleguen a ser mejores deben contar con el “AMOR MATERNO”, el cual es muy importante para la madre para poder darle una educación.

La misión de la madre en esta época es el amor reflexivo, es decir, que deje actuar al amor de un modo intenso.

Los deberes de una madre son fáciles pero a la vez son bastante difíciles. La vocación de una madre es ayudar al progreso espiritual de la naturaleza humana del niño al igual que llevarle a la felicidad.

Las facultades del progreso espiritual las consigue la madre por medio de la observación.

Los primeros movimientos del niño ocasionan en este un placer; comienza moviendo la mano, con lo que se abre un inmenso campo. Mas tarde la atención del niño va hacia el exterior, utilizando los ojos y los oídos, lo que le servirá para observar cosas y expresar como agradables o no las actividades o cosas el día de mañana.

La máxima alegría del amor materno es la mirada del niño a la madre.

Estas tres muestras anteriores son para la madre un hecho destinado a ser una fuente de bendiciones.

Una vez observadas las señales del desarrollo, una madre debe examinar la vida en su conjunto y cuando llegue a la felicidad, comprobar como y de donde es. Una vez realizadas estas comprobaciones la madre quedará desgraciadamente descontenta, ya que la madre, lo que más ansía es que su hijo sea el mejor en todo e incluso que se parezca a algún personaje famoso, político..., es decir, a cualquier persona que la madre admire. Poco a poco la madre se va dando cuenta que en ninguna de estas personas se aprecia la felicidad que quiere para su hijo.

El corazón es el que se debe considerar como el autentico fundamente de la felicidad humana, aunque esto también puede ser un posible error, ya que una persona cuyo espíritu esta lleno de buenas intenciones y cuyo corazón rebosa de grandes disposiciones, la experiencia nos enseña que ese conjunto de rasgos resplandece de un modo inútil y que semejante temperamento nunca llega a realizar algo interesante para los demás ni asegurarse a si mismo la felicidad que debe ser compañera de la virtud. La causa de esto es que el corazón por falta de una unión con las demás fuerzas de la naturaleza humana no ha podido engendrar el bienestar que habría animad al conjunto.

La vida espiritual del niño comienza con el alma infantil; en el niño actúan la fe y el amor, las cuales están aunque no se note presentes en él. A estas actuaciones se las llama comúnmente sentimiento instintivo.

El elemento que se da en el niño debe estar preservado por la inocencia y la verdad.

La disposición divina que se da en el niño puede capacitarlo para cumplir el mandamiento de su creador. A esta disposición la conocemos como capacidad de amor y fe. (El creador es Dios)

Usando la bondad con un niño se obtienen mas resultados ya que se da en el niño el reclamo de BONDAD; Si el niño se moviera por sentimiento instintivo, no se podría hablar de la fe.

La misión de Dios consiste en velar sobre la inocencia del niño a fin que alcance un estado de madurez y seguridad.

La misión de la madre es encauzar la inclinación instintiva que siente su hijo hacia el amor operante. La condición previa a la obra educadora no reside únicamente en la aptitud de los educadores, si no que está igualmente a disposición del niño.

Una madre a la hora de educar a su hijo tiene que seguir sus principios pero sin olvidar que también debe escuchar a los demás.

Antes de que en el niño aparezcan indicios de ser racional, deben pasar algunos días desde su nacimiento. Puede parecer que al principio el niño tenga un comportamiento con instinto animal.

Al principio tiene carencia de las facultades racionales, pero en lugar de fijarnos en la falta de estas deberíamos observar cuando se manifiestan.

Mas adelante el niño abandonará este “instinto animal” y dejará de acercarse a la madre como si lo tuviera.

La mirada entre el niño y la madre es la primera sonrisa de éste. Con esto se comprueba que el niño está por encima del periodo animal. La sonrisa y las lágrimas son algo que nos diferencia del resto de seres vivos, ya que solo lo poseen los humanos.

La importancia del hecho de que la mirada de un niño se encuentre con la de su madre, conduce a unas ideas.

La primera verdad que aparece en los ojos del niño es la bondad.

En el instinto animal el fin es la auto conservación del individuo al contrario que en el hombre ya que su naturaleza espiritual hace que sea capaz de sacrificar su placer por la felicidad de los demás.

Si no se desarrolla ninguna facultad no pueden considerarse malos los impulsos de un niño, ya que estos no tiene aun conciencia; si por el contrario después de las primeras manifestaciones de una disposición superior, se deja al niño actuar al niño sin reprenderle, entrara en conflicto con la conciencia, lo que incrementara el egoísmo del niño.

Algunas reglas que debe usar la madre para evitar esto pueden ser: atender al hijo siempre igual observando unas mismas normas, no descuidar las necesidades del hijo cuando estas sean reales y no complacer las imaginarias.

Gracias a esto se obtendrán ventajas; para la madre la mayor ventaja será que sé vera menos molestada por alteraciones como el mal humor. Para el hijo las ventajas serán mucho mayores.

El mayor resultado conseguido al tratar al niño con esas reglas citadas anteriormente es de índole moral.

Hay que ir dando alientos lo antes posible en la naturaleza del niño para luchar contra el instinto animal. La actividad de este instinto animal se hará cada día más visible en la vida del niño, todo lo que en un niño nos parece extravagante tiene que ver con este instinto animal, la reacción de ese instinto se muestra con el dolor corporal del niño.

El niño para luchar contra esto no puede apelar a la razón, debido a que es muy pequeño, por ello el amor maternal cobra fuerza.

El amor materno constituye la fuerza principal en la educación más temprana.

La madre debe cuidar que todos los pasos que dé el hijo estén justificados por su conciencia.

Una madre debe distinguir la diferencia entre un modo de obrar coaccionado y un modo de obrar por bienquerencia: El primero se funda en consideraciones racionales y dura mientras existe la motivación externa; el segundo se basa en el amor y subsistirá indefinidamente.

Cuando un hijo no defrauda a su madre tendremos una demostración de amor y confianza. El deseo más inocente del niño es el de darle gusto a la madre demostrándoselo con el amor, peor también tiene una demostración de confianza.

Cuando el amor y la confianza se encuentren en el corazón del niño la madre tendrá que ir incrementando esas disposiciones y además ennoblecer esos sentimientos.

Para el niño es importante dirigir las inclinaciones del corazón. Si el amor del niño tuviera siempre como único foco a su madre, este tendría que experimentar en el curso de su existencia la mas grave aflicción, ya que llega un momento en que ese lazo con la madre se rompe, y tanto si es de una manera brusca como suave el resultado final es un sentimiento doloroso y deprimente.

El afecto que el niño tiene hacia su madre sola puede llamarse bueno en la medida en que este sentimiento llene el alma infantil de estímulos.

El afecto y el temprano amor de los hijos hacia los padres es más seguro que todo el lazo humano.

Todo ser vivo ha llegado a su máximo estadio cuando es capaz de protegerse a sí mismo. El niño ejercita su cuerpo y sus facultades intelectuales haciendo preguntas, la madre debe responder a éstas de una manera razonable. Los niños se dejan llevar por el corazón mostrando preferencias hacia personas conocidas por la madre, con el paso del tiempo comienza a juzgar a las personas por sí mismo.

El fin de la educación es crear seres autónomos que sean capaces de pensar por ellos mismos como actuar ante diferentes situaciones.

Además de realizar ejercicios para fortalecer su cuerpo el niño debe realizar ejercicios en los que se utilicen los cinco sentidos, contra antes se comience con ellos antes se podrán ver los resultados.

La primera manifestación de las facultades del niño es la imitación, la cual demuestran cuando se les muestra un objeto y se despiertan todas las facultades del niño para imitar ese objeto. Para ayudarles es bueno iniciarles en el dibujo.

El máximo objetivo de la educación es potenciar la educación familiar prestando muchísima importancia, como hemos dicho anteriormente, a la educación materna. Esta educación es importante debido a que en la escuela no se presta mucha atención a los niños porque son muchos y las madres tienen la obligación de aplicar sus conocimientos para la educación de su hijo. Mientras la madre le enseña sus conocimientos esta potenciando la memoria de su hijo. Una madre debe distinguir entre los ejercicios destinados a la memoria y los que desarrollan las facultades intelectuales, en los cuales la madre tiene que explicar al niño todas las características de las cosas para que este lo entienda.

Tanto la escuela como la madre tienen que evitar proporcionarle al niño una enseñanza que cause temor en él; para ello deben introducir un método que le resulte interesante al niño, como pueden ser los juegos o por medio de preguntas. Estos ejercicios se denominan ejercicios preparatorios, que tienen por objeto los elementos constituidos por los números los formas y el lenguaje.

Finalmente es la madre la que debe decidir como debe educar a su hijo y si lo debe hacer mediante unos principios cristianos o no, es decir, dependiendo de la manera en que la madre lo vea.

1. - Introducción:

El libro que he elegido ha sido “Cartas sobre la educación infantil” de Johann Heinrich Pestalozzi.

He elegido este libro por que me llamaba bastante la atención la problemática de la educación en los primeros años, ya que esto no se suele tener en cuenta en el libro se dan muestras de dicho problema. El párrafo que mejor indica mi elección por este libro ha sido:

“En tanto que los maestros no se tomen la molestia o no sean capaces de infundir en sus alumnos un vivo interés por aprender, no tienen derecho a quejarse de su falta de atención ni de la aversión de algunos niños hacia la enseñanza. Si pudiéramos ser testigos del indescriptible aburrimiento que invade el alma infantil cuando se pasan una tras otra las fatigosas horas ocupándose en cosas que no causan ningún aliciente en los niños ni puede parecerle de alguna utilidad, y si quisiéramos acordarnos de esos mismos hechos que nos ocurrieron en nuestra propia infancia, no nos extrañaríamos ya más de la pereza escolar que se arrastra hacia la escuela como una babosa”. (Pestalozzi 1988)

3. - Conclusiones:

El libro explica de una manera algo liosa, el papel que desempeña la madre en la educación básica del niño pequeño, para mas tarde explicar mas adelante como hay que formarlo en los aspectos afectivos, intelectuales, corporales, artísticos y religiosos.

Gracias a estas teorías que nos explica de la educación podemos llegar ha hacer a una persona un miembro útil de la sociedad.

Al principio el libro me resultó fácil de leer, pero según iba leyendo los capítulos de la mitad del libro, me comenzó a parecer un poco difícil.

Esto puede ser debido a que Pestalozzi hace una aplicación de lo moral a lo social y viceversa.

4. - Bibliografía:

  • Pestalozzi, J.H. (1996): Cartas sobre la educación infantil, Madrid, Tecnos.

  • Colom, A. (coord.) (2002): Teorías e instituciones contemporáneas de la educación, Barcelona, Ariel.

CARTAS SOBRE LA EDUCACIÓN INFANTIL