Carnaval

Sociología. Turismo. Mérida. México. Yucatán. Costumbres. Historia América Latina. Hispanoamérica. Tradiciones. Creencias. Religión

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Carnaval de Mérida

“Historia de América Latina”

Introducción:

La actividad urbana envuelve a la sociedad en una melodía estresante basada en el aprovechamiento del trabajo y el tiempo. Convierte a los individuos en parte del engranaje que arma y desarma todos los días la cotidianidad, todos bailando de prisa hacia algún lado, de mal humor y listos para aprovechar antes que se aprovechen de uno. La sociedad se baña de aislamiento, de un retraimiento a la vida privada, que termina por debilitar los lazos sociales y la convivencia en los espacios públicos.

Sin embargo, fiestas masivas de tradición ancestral como el carnaval, corrompen a contratiempo con éstos procesos e inimaginablemente cambian el ritmo y vida de las ciudades. Unen lazos sociales y hacen comunes de nuevo los espacios públicos.

El Carnaval de Mérida es uno de estos tenores que desafinan cada año y hacen de la melodía diaria, una lluvia de notas y colores que empapan la ciudad de fiesta y alegría. Es un evento sin parangón por su capacidad de convocatoria en esos lares,

Durante el Carnaval de Mérida, el aspecto físico de las calles principales sufre una metamorfosis, gran parte de las actividades productivas diarias se suspenden, aparecen de la nada servicios y empleos .Agrupaciones sociales, culturales, de barrio y asistenciales, hacen pública su existencia; cientos de personas cumplen con largos periodos de preparación para su presentación en el carnaval. Pero lo que es mucho más sorprendente son los cientos de miles de personas que se dan cita para festejar juntos las celebraciones carnestolendas.

Carnaval

En la Edad Media lo llamaban "fasnachat" o "fesenach", fiesta de locura. Pero algunos estudiosos aseguran que se deriva del italiano “carne” y “vale” que quiere decir “carne a Dios” resaltando la extremada sensualidad de las celebraciones carnestolendas. Aunque también existe la posibilidad que se derive de “carro navale” es decir, “carro naval”.

Los carnavales se como evento social anual tienen su raíces las Satúrenles Romanas, pero aún así cada pueblo tiene una práctica parecida a lo largo del tiempo.

Los carnavales se han celebrado principalmente en la semana previa a la Cuaresma y terminan con el inicio de cuarenta días de recogimiento y reflexión. Durante la semana de carnaval, el pueblo se hartaba de comer carne y divertirse. Entonces empezaba la penitencia del pueblo. En esos días las escenas públicas del lugar giran entorno a aspectos espirituales, en esta resaca espiritual se prohíbe la digestión de carne y las fiestas.

El uso de máscaras en los carnavales nace de un culto religioso de personificación de los muertos, La gente se vestía de blanco y usaba máscaras para hacer dicha personificación. Ésta costumbre de disfrazarse sobrevive hasta nuestros días.

En el medioevo nació la costumbre del “Asno de los Locos” " o del Siervo, en la que los hombres vestidos con pieles recorrían los campos y penetraban en las casas.

Algunos Papas durante los tiempos se declararon contra el caos, libertinaje y desenfreno que leían sus ojos durante los carnavales. El Papa Carlos V en el año 1525 y Felipe V en el 1916 aterrorizados debido a la violencia de algunos hombres en estas celebraciones, las prohibieron. Esto obligó a los burgueses a llevar dentro de sus muros las celebraciones, dónde en faustos y oropeles se llevaban a cabo enormes bailes. Enigmatizados por las ocultas identidades escondidas tras las máscaras. Pero las clases populares siguieron festejando en las calles.

   Los Carnavales más famosos del mundo son los de Niza, Turín, París, Nápoles, Florencia, Venecia y Río de Janeiro. Pero debido a su atractivo turístico dejaron atrás poco a poco algunos sentidos espirituales antes ejes de la celebración.

Mérida es una de las ciudades del mundo que celebra las fiestas de carnestolendas, pero al igual que los famosos carnavales, ha perdido su sentido litúrgico relacionado con la Cuaresma. Los cronistas de la ciudad yucateca, recuerdan melancólicamente como a principios de siglo el carnaval todavía contaba con una exhaustiva organización que a mediados del siglo XX ha caído en crisis. Ya no hay un programa establecido para los paseos. La gente sale de sus casas para ver pasar a los carros, casi siempre camionetas de redilas, que transportan a grupos de jóvenes que van por las calles arrojando serpentinas, huevos de harina o añil, confeti a la gente.

Los disfraces de éstos días se han trocado en Supermanes, charros, monstruos de la Laguna Verde y por lo general del todo mal elaborados. Aunque la música sigue sonando al ritmo del Cha cha chá, cumbia, mambo, son y salsa, el carnaval de Mérida ha adquirido un valor comercial que termina por tapizar de anuncios en donde antes se decoraba y vendiendo las tradiciones por todos los medios.

También dicen los cronistas meridianos, que el carnaval ha perdido esa individualidad de entre otras celebraciones, ya que hoy en día el desenfreno se puede vivir casi siempre. Además que no se respeta la resaca espiritual de la Cuaresma, hoy en día es fácil ver como ya acabado el carnaval, la gente sigue acudiendo a fiestas, cine, etc.

Empero estas transformaciones, han convertido al carnaval de Mérida en un evento que riega los lazos familiares y sociales.

El Carnaval Meridiano

A comienzos de la etapa colonial, el pueblo de Mérida solamente lo movían eventos religiosos y políticos. No fue hasta fines del siglo XVI que Don Luis Céspedes de Oviedo introdujo bailes, saraos, convites y fiestas de máscaras a la entidad. Esto causo entre los más represivos, indignaciones y críticas. Pero instaló el aroma necesario para que el gobernador don Guillén de las Casas quien, entre 1578 y 1582, inició, en la Mérida de los Montejo, las fiestas carnestolendas para que, antes de la abstinencia severa de la cuaresma, la gente tuviera una forma alegre de esparcimiento.

    En el siglo XVIII el domingo y martes de carnaval eran celebrados con gran pompa en la alameda que el gobierno de Lucas de Gálvez construyó. En éstas fiestas participaba la gente adinerada ante la expectación curiosa del pueblo, que en su mayoría era indígena. La clase media poco a poco fue incorporándose a estas festividades, que tuvieron resonancia mundial por su elegancia y originalidad. Que se preparaban desde enero.

Después de la independencia de México, el carnaval meridiano comenzó su detrimento y decadencia para convertirse en la fiesta que hoy conocemos. A mediados del siglo XIX el carnaval duraba tres días, posteriormente fue ampliado a cinco.

Un cronista desconocido escribió que "los bailes de carnaval no eran para ser descritos, sino para ser vistos por los amplísimos salones rica y elegantemente decorados, donde la luz de las lámparas de cristal se reflejaban en lunas donde alternaban flores, gasas y brillante explosión de colores y aromas. Cuatrocientas y quinientas parejas de baile son para estos salones concurrencia ordinaria en tales fiestas".

Ya en el siglo XIX se presentaban operas y también obras del género grande español. Durante esos días recorrían las calles estudiantinas y comparsas cantando y bailando ritmos de clara influencia cubana.

     La influencia de la industria henequenera se resaltó hasta en los carnavales. Los precios más altos de la fibra, así como el mayor volumen de producción de pacas, se registran de 1889 a 1926. En este periodo, de 35 años, fue cuando tuvieron su máximo esplendor y cenit las fiestas carnestolendas de Mérida.

'Carnaval'
'Carnaval'

El Carnaval de Mérida, no alcanza las intensidades y algarabías que se perciben en Veracruz o Mazatlán. En Mérida el carnaval es algo más tranquilo y familiar debido a rasgos culturales.

En las comparsas yucatecas los pasos de baile carecen de esa entonación desatada de otros lugares, las apariencias y vestuarios son inclusive más reservados, pero más elegantes. Además que no hay ese color negro de ascendencia africana que mueve las costas con su carácter. El color meridiano es diferente, está compuesto por herencias colombinas más europeas.

El Carnaval de Mérida, a pesar de no ser ya un preludio orgásmico antes de la Cuaresma, además de haber perdido su sentido litúrgico y cargar a cuestas con la elegancia y belleza que lo caracterizó en el pasado. Que comparado con el presente, desnuda la modernidad y desvalorización de éste. Cumple ahora con fenómenos sociales diferentes. Ya que no es ahora el desenfreno su característica, sino el regresar los espacios públicos a la sociedad y convertirlos en atmósferas que riegan los lazos sociales y familiares, haciendo de esta práctica, un alivio y balance ante la tendencia al aislamiento y la fecundidad de la vida privada.

Bibliografía:

http://www.yucatan.com.mx/especiales/carnaval

http://www.yucatantoday.com/events/esp-carnaval.htm

http://www.merida.gob.mx/carnaval/principal.htm

http://www.arts-history.mx/2001/semanario-info/01historia/170-20040123_1.php

REYES Domínguez, Guadalupe. Carnaval en Mérida. Fiesta, Espacio y Ritual, coeditado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Autónoma de Yucatán (UAY)

Nombre de los tres días de carne antes del Miércoles de Cenizas