Carnaval dominicano

Turismo. Celebraciones. República Dominicana. Costumbres dominicanas. Historia. Origen. Fiesta de disfraces. Tradición. Personajes. Lechones. Taimácaros. Diablos cojuelos. Macaraos. Papeluses y platanuses. Toros. Desfiles

  • Enviado por: KC
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
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El Carnaval.

Su Historia.

La historia del carnaval se inicia con la ocupación de la isla por parte de los españoles, quienes instauran una cultura católica europea en la que el carnaval se entiende como una liberación de las apetencias carnavales del individuo, permitida por la Iglesia antes del tiempo de la cuaresma, donde los católicos sufren el período de abstinencia casi total de los placeres de la carne.

Este es el conocido carnaval de carnestolenda que se une y se mezcla a las tradiciones de la cultura africana que traen los esclavos del nuevo imperio español y que se manifiesta a través de esa fiesta permitida por la Iglesia, a través de la “Bula transitorium” del papa Pablo II.

La mezcla de culturas hace que la Iglesia sea más permisiva en esta tierra nueva, y mientras en Europa las hogueras de la inquisición ardían con la carne de los herejes, es esta isla, al final de las procesiones religiosas de permitía a los esclavos negros adorar al Cristo católico a “su manera”, con sus tambores y disfraces, o sea, haciendo uso de los rituales de otras culturas.

En aquellos tiempos de la sociedad colonial la elite celebraba bailes en las Capitanías de las Casas Reales, los estudiantes de la Primera Universidad de América (Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD) hacían recolectas durante todo el año para organizar bailes de carnaval y la gente en las calles se divertía con los “ojos de cera”, que son las cáscaras de los huevos, vaciadas de su contenido y rellenadas de agua perfumada tapadas con cera. Se organizaban guerras de “ojos de cera” entre gente que salía con macutos a tirar los huevos y otros desde sus casas que hacían los mismo.

En Santo Domingo, el Club Unión tomaría el liderazgo de lo que en 1908 sería considerada como una “nueva forma del carnaval”, en opinión de las revistas La Cuna de América, que entendía que el evento de ese año, en cuanto a la parada de carrozas y de coches, había sido “una verdadera lección de estética, ofrecida a los ojos populares cansados ya de nuestras mascaradas sin ingenio ni belleza.

Con el ingreso del país a la era del automóvil, la importancia de los corsos floridos aumentó. Automóviles, camiones y coches eran decorados con esmero por los diferentes clubes sociales, por grupos de particulares y por algunas empresas que aprovechaban la ocasión para algunas empresas que aprovechaban la ocasión para promover sus productos en medio del jolgorio carnavalesco. Estos desfiles constituían la culminación de las fiestas y en ellos se “jugaba” al carnaval, expresión ésta empleada para indicar la batalla de confetis, serpentinas y flores que se entablaba entre las comparsas y de éstas con el público.

Durante el carnaval de 1910, fuera del corso florido que recorrió las calles de la ciudad, se realizó un desfile fluvial por el río Ozama con lanchas, botes y vaporcitos engalanados librándose los consabidos intercambios y con la premiación para los mejores.

De este modo, fue bifurcándose por rutas sociales: una carnaval de la elite dinamizado por los clubes sociales, enmarcado en sus exclusivos salones y del cual el pueblo resultaba un espectador, y otro popular, que tomaba por escenario los barrios, que tomaba por escenario los barrios, con salidas de diablos y otras máscaras, con la realización de competencias tradicionales, con bailes en las calles y retretas en las plazas.

Así pues, la sociedad americana celebra de forma festiva todas aquellas manifestaciones religiosas que en Europa merecen del mayor recogimiento y respeto, y todo eso es fruto del mestizaje de las razas y culturas.

No hay una isla que tenga una identidad en términos de máscaras más profunda que la nuestra. Todos sabemos que los pañuelos representan la cultura africana, que los caracoles representan a Puerto Plata, que las máscaras que tienen varios trajes pertenecen al carnaval de la capital. En fin, cada región tiene su propia identidad, en máscaras y personales, en el carnaval.

Cada región del país tiene se propia forma particular de celebrar el carnaval, aunque todas se hace el ritmo constante de nuestro merengue y con la alegría y el sabor de nuestra gente y de nuestras culturas.

¿Qué es el desfile del carnaval en Santo Domingo?

Es una explosión de color, música, ingenio y alegría , que se celebra en Santo Domingo el 26 de febrero, víspera del día de la independencia, confluyen de manera viva y múltiple todas las manifestaciones y tipos carnavalescos en el malecón los que ya hemos examinado. Junto a ellos se presenta una amplia gama de máscaras tradicionales y de creación popular, así como de dramatizaciones históricas, folklóricas y de temas de actualidad que se renuevan cada año. Cada año acuden miles de personas sobre las que su rostro la alegria, el clima de contagio igualitario que confunde a todos en el carnaval.

En los últimos años, esta hermosa tradición popular ha ganado un nuevo auge, gracias al auspicio brindado por varias instituciones públicas como la Secretaria de Estado de Turismo, el Ayuntamiento de Distrito, así como empresas privadas que utilizan esto como manera de proyectar su imagen buena al pueblo.

La preparación del desfile.

El desfile se inicia alrededor de las 4 de la tarde, partiendo del Centro de los Héroes, edificio que sirvió de sede a la Feria de Paz y Confraternidad del Mundo Libre, que inauguró Trujillo en 1955, en dirección hacia la vieja ciudad de Santo Domingo.

Desde las primeras horas de la tarde el tránsito de las calles se cierran a vehículos de motor. Pero antes del desfile de las carrozar y las comparsas de provincias e instituciones, las personas con disfraces individuales se pasean por la avenida George Washington, para destacarse entre la multitud.

Comienzan a aparecer los personajes más tradicionales del carnaval, como son Roba la Gallina, el Hombre-Lata, el Hombre Sancos, “se me muere Rebeca”, que es el trasvesti histérico del carnaval, el hombre muñeco montado a caballito y los viejos coches tirados a caballo, además de Diablos sueltos y muertes, simples transeúntes, se mezclan con los franqueadores de la Policía, que con el desplazamiento de sus motores, anuncian que el desfile va a comenzar.

Durante el desfile.

La marcha comienza con una parada militar, encabezado por un grupo de cadetes que acompañados de banderas y bandas musicales, dan paso a los diferentes cuerpos de las Fuerzas Armadas, Los Bomberos, La Marina de Guerra, La Fuerza aérea, y todos llevan flameando nuestros símbolos nacionales en señal de que el carnaval es también una fiesta patria.

Luego comienzan a desfilar las carrozas del Ayuntamiento del Distrito Nacional, y luego la de la Secretaría de Turismo.

Las comparsas han comenzado su desfile, llevándole al pueblo toda su expresión, creatividad y fantasía. Cada provincia e institución lleva dramas históricos de nuestra tradición, combinados con el modernismo .

El factor religioso también se ve en nuestro carnaval, no sólo a través de los grupos de gagá que vienen de casi todos los ingenios azucareros, sino que además mediante la presencia de cofradías que rinden culto a las vírgenes y santos.

También hay muchas carrozas y comparsas que expresan temas de actualidad, como las que dramatizan los viajes a Puerto Rico en bote, con sus frecuentes desenlaces trágicos, la inflación del país, la lucha en contra de las drogas, la deuda externa, y muchos aprovechan el uso de este festejo como medio para realizar denuncias.

Los pueblos y sus máscaras.

Cada pueblo de nuestro país, posee, aparte de nuestra historia común, una historia propia, así mismo, como propias culturas y tradiciones. A esto se debe que en el devenir de los años, cada provincia haya creando sus propios personajes, cantos y bailes para que los represente en lo que es el carnaval. A continuación presentamos un análisis de las diferentes personajes de las provincias más carnavalescas de nuestro país.

Puerto Plata.

Los Taimascaros son unos nuevos diablos cojuelos que salen a la luz pública en enero de 1991, con una propuesta reducida pero entusiasta, de un grupo de jóvenes de la comunidad de Puerto Plata conmovidos en su espíritu por la destrucción moral que arrasa con los que han sido sus amigos y compañeros.

El nombre de Taimascaro en una composición de las palabras Taino (nombre de la raza de los principales pobladores de nuestro país en la época del descubrimiento) y Mascaro (se refiere a los personajes cuyo disfraz incluye una máscara colocada en la cara). De esta manera aportan no sólo un nuevo nombre al carnaval, sino que también un motivo auténtico para disfrazarse.

En principios, el nombre original fue “Máscaras muecas”, que consistían en la reproducción de los rostros de los personajes pintorescos de la comunidad de Puerto Plata entre los que estaban “Vivijagua”, “cosa buena, cosa mala”, “Tatá la bica”, entre otros personajes folklóricos de ese pueblo.

Sus trajes de Diablos cojuelo recogen elementos de las tres culturas que nos dieron origen, aborígenes, blancos europeos y negros africanos. Sus caretas representan las imágenes de Cemíes y Dioses Taínos.

El el desfile del año 1999, “Taimascaro” ganó el primer premio como mejor temática del carnaval dominicano, teniendo una participación muy aplaudida.

La Vega.

El brillos, las lentejuelas y los cascabeles multicolores le dan una dimensión de belleza y originalidad impactante a los Diablos de La Vega.

Según Dagoberto Tejada, las primeras manifestaciones de carnaval de la isla, se llevaron a cabo en lo que son hoy Las Ruinas de La Vega Vieja, en Febrero de 1520, en ocasión de una visita de Don Fray Bartolomé de Las Casas.

Durante muchos años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominante españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, antropomórfas, con sus dos cachitos frontales, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo.

Fuera de esta forma demoníaca, se usan caretas de tigres, gatos, monos y una amplia variedad de expresiones zoomorfas.

Otro de los rasgos distintivos del carnaval vegano se refiere a la vejiga, que es forrada de tela, para hacer juego con los colores del traje de diablo.

Cotuí.

Es uno de los centros más antiguos y tradicionales de carnaval lleno de creación y originalidad.

Con trajes de hojas de plátanos secas y máscaras vegetales de higüeros, adornados indiscriminadamente de comején y panales de avispas, el carnaval de Cotuí logra una hermosa dimensión artística.

Otro personaje importante es el de los que llevan un traje hecho con tela estampada con obritas, reciben el nombre de diablos y Papeluses los que se visten de papel.

Este traje se elabora pegando trozos de papel en líneas horizontales sobre un mameluco o spbre una camisa y pantalón viejos.

Montecristi.

El personaje central de este carnaval son Los Toros, que se dramatiza con sus enfrentamientos con Los Civiles.

Estos consisten en un verdadero duelo con foetes (látigos), con los que se procura derribar o atemorizar al oponente. Estos episodios de violencia carnavalesca son seguidos por el público, que forma una ronda en torno a los acontecimientos.

El origen de esta rivalidad se remonta a la década de los 20 del pasado siglo. En aquel entonces, los toros sonaban fuertes para llamar a los muchachos, para avisar su presencia en la calle, ya que la vejiga era el elemento predominante que aquellos empleaban para pegarles a éstos. El otro uso que se le daba al fuete era para tumbarse los cuernos entre sí. Conforme a ésto, surgió la tentación de los jóvenes por armarse también de fuetes y retar a los enmascarados, dándose inicio a la costumbre de los enfrentamientos y a la consecuente pérdida de vigencia de la vejiga.

Durante la celebración de estos juegos que duraban de 2 a 6 de la tarde, los toros no podían quitarse las caretas. Los cuernos han sido sustituido en algunas caretas por orejas, y los orificios de los ojos fueron cubiertos por una rendija metálica para proteger a los toros del látigo. El traje generalmente es un mameluco a dos colores o de tela rallada.

Bonao.

El pueblo de Bonao, es una de las poblaciones más antiguas de la isla. Petán Trujillo, hermano del dictador Trujillo, promovió el carnaval de la elite con desfiles y bailes privados, al mismo tiempo que llevaban comparsas populares del carnaval de Santo Domingo.

Pero es a partir del año 1990 cuando de inicia un proceso de cuestionamiento y transformación del carnaval de Bonao en la búsqueda de su propia identidad, con la aparición de grupos carnavaleros como Los Charamicos, Los Truenos, Los Caraduras, Los Seis, de cuyos esfuerzos surgió el Comité organizador del carnaval de Bonao (COCABO).

Es carnaval de Bonao es la fiesta más importante de este pueblo constituyendo uno de los más importantes, fascinantes, creativos, organizados y rico de todo el país, definido ya con su propia individualidad e identidad.

Cabral.

El sábado y el domingo de semana santa y el lunes después de la misa, salen a la calle cientos de Cachúas a invadir las calles de Cabral.

Como parte del carnaval cimarrón, diferente al europeo de carnestolenda, encontraremos a las Cachúas, nombre dado por la presencia de sus cachos.

Las cachúas, con un mameluco coloreado y alas de murciélago, tienen una de las máscaras más hermosas del país, sin pintura, en base de papel multicolor de vejiga y crepé, donde sobresale una enorme cabellera y donde predominan los colores rojo y amarillo y en menor grado el azul.

Otra singularidad de este personaje, es su carácter danzante, al hacerse acompañar de música de tambora o balsié, interpretando mangulinas y valses, por parejas tomadas de las manos. Otra es el uso del fuete de cabuya, como arma, en lugar de la vejiga.

Azua.

En el caso de Azua de Compostela, situada en el suroeste del país, es uno de los más antiguos entre nosotros, el cual se celebraba, además del período carnestolenda, para sus fiestas patronales en honor a la virgen de las Mercedes.

Con una tradición colonial, en este pueblo se celebra el carnaval de la independencia, para la conmemoración de la Batalla del 19 de marzo. Hoy en día se han incorporado expresiones de indios y otros personajes a nivel de fantasía. Además de las fiestas de carnestolenda y las fiestas patronales, al hacer una celebración de carnaval en la celebración de la Batalla del 19 de marzo, logran con esto mezclar los festivo con lo patriótico.

San Cristobal.

Es uno de los más ricos en expresiones, personajes y pedagogía. Allí aparecen los Diablos, los Roba la gallina, Los africanos, los Pepes, los Doctores y el Hombre de los zancos.

Su carnaval culmina el 27 de febrero en un desfile y una representación teatralizada de sus personajes y luego en una fiesta colectiva.

Elias Piña.

Las máscaras del Diablo son la figura central del original carnaval que se realiza en algunas comunidades de Elias Piña, donde sobresalen los del llano, con trajes y máscaras de su medio natural y socio-cultural. Antes, los sábados santos, después de concluida la salida, las máscaras del Diablo se internaban en los mismos y luego recogía las cenizas para esparcirlas en los sembrados como culto a la fertilidad.

Samaná.

El carnaval de Samaná es uno de los más ricos en tradiciones y personajes, actualmente es un proceso de recreación. Allí de encontraban las comparsas de Olí-Olí, los Indios y Los Diablos Cojuelos, los cuales todavía conservan hermosas aletas tipo murciélago que le dan una referencia de Cotuí y Cabral en Barahona.