Carlos I y las Guerras con Francia

Historia de España. Idea imperial. Conflictos internacionales

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Carlos I y las guerras con Francia

Herencia:

  • Felipe de Borgoña: Países Bajos (Luxemburgo, Brabante, Flandes, Holanda, Zelanda, Hainut y Artpis), el Franco Condado, el derecho al ducado de Borgoña. En 1515 fue nombrado soberano de los Países. Bajos.

  • Fernando de Aragón: Corona de Aragón: reino de Aragón, reino de Valencia, reino de Mallorca, reino de Sicilia, reino de Cerdeña, reino de Nápoles, principado de Cataluña, condados catalanes del Rosellón y la Cerdaña .

  • Juana la Loca: Corona de Castilla: reinos de Castilla, reino de Navarra, reinos de Indias y presidios del norte de Africa.

  • Emperador Maximiliano: Heredero de las posesiones de los Habsburgo en Austria, Tirol, Bohemia y algunas zonas del sur de Alemania. El derecho a ser propuesto para la Corona Imperial. Elegido emperador de Alemania en 1519.

  • Idea Imperial de Carlos I

    El imperio carolino vendrá históricamente definido por dos aspectos contrapuestos:

  • La grandeza del Imperio.

  • El fracaso de sus fines.

  • El ideal por el que luchó Carlos I, entre 1519-1556, pretendía el establecimiento de un orden europeo en el que, bajo las bases de Imperio y Catolicismo, se vertebraran las diferentes peculiaridades regionales. Tal planteamiento engendraba una contradicción:

  • Tradición medieval: pervivencia de la idea del Sacro Imperio Romano.

  • Talante renacentista: sistema de tolerancia “erasmista”

  • En Carlos I destaca su papel de heredero, y no de creador, el móvil de su política hay que encontrarlo en la defensa de los elementos concretos de su herencia en la que coinciden tres tradiciones:

    • la de España,

    • la de Borgoña y

    • la de los Austrias.

    Los ideales de restablecer la paz entre los reinos cristianos, el atacar los vicios de la iglesia, no eran específicamente españoles y no reflejaba la política calculadora del emperador. Eran la propaganda de los humanistas y erasmistas, muchos de los cuales contemplaban la restauración de la unidad cristiana por medio de una monarquía universal y dirigían su mirada al emperador.

    Carlos I tendrá que enfrentarse con varios problemas:

    - Problema francés

    - Problema turco

    - Problema alemán.

    Los apoyos del emperador serán el rey de Inglaterra y el Sha de Persia.

    La lucha contra Francia

    La política internacional de Carlos I mantendrá algunas constantes, una es la rivalidad con Francia, tuvo que enfrentarse a ella, rompiendo así con la política castellana anterior inclinada a la alianza, que chocaba con otra tradición, la de la Corona de Aragón, orientada hacia el Mediterráneo e Italia.

    Italia se convirtió en motivo de discordia entre Carlos I y Francisco I, porque de ella dependían las comunicaciones entre los vastos territorios de la monarquía española. De ahí el empeño en asegurarse el control del ducado de Milán. El conflicto se endurecerá al sentirse los franceses cercados por los inmensos dominios imperiales, sin olvidar las reivindicaciones territoriales de Francisco I sobre Navarra y el Rosellón y de Carlos sobre Borgoña y Milán, así como la incompatibilidad de una conciencia nacional francesa con cualquier liderazgo europeo supranacional y las rivalidades personales de ambos monarcas.

    Se inicia el enfrentamiento mediante una rivalidad personal, un auténtico antagonismo que se pondrá de manifiesto entre Francisco I y Carlos I desde su mutua aspiración a ceñir la Corona imperial. A partir de ese momento el monarca francés, permaneció siempre atento a la posibilidad de fortalecer su posición atacando los puntos débiles de su rival.

    La política imperial se dirigirá en dos vertientes:

  • Dirigida a conseguir la protección de los Países Bajos, buscando fórmulas de entendimiento con Inglaterra y Francia

  • Otra defendida por Gattinara que deseaba convertir Italia en el núcleo central de los intereses del emperador. (Milán ocupaba una posición clave en el eje hispano-austriaco. Era un nexo vital en la línea de comunicaciones del imperio).

  • En 1521 se había conquistado Milán. En 1522 el antiguo tutor de Carlos I, Adriano de Utrecht, fue elegido papa con el nombre de Adriano VI. En agosto de 1523, el emperador y sus Estados vasallos, junto con el papa, Venecia, Florencia e Inglaterra estaban aliados contra Francisco I. Adriano VI murió en septiembre, sucediéndole Clemente VII. Su elección dio comienzo a una serie de papas italianos, deseosos de mantener el equilibrio entre las dos potencias.

    1521-1526 Primera Guerra con Francia

    Coincidiendo con la revuelta de los Comuneros, el 22 de abril de 1521, y estando Carlos I ausente de sus reinos españoles, Francisco I declaró la guerra a España. Bajo la excusa de apoyar los derechos de la Casa de Albret al trono navarro del que había sido desposeída en 1512, el ejército francés ocupó Guipúzcoa, tomó Pamplona, atravesó toda Navarra y llegó al Ebro, sitiando la ciudad de Logroño. Contra todo pronóstico, el ataque sirvió para aglutinar muchas discrepancias entre castellanos que fueron con prontitud a defender el reino de la invasión francesa. Rápidamente el ejército francés fue obligado a replegarse al otro lado de su frontera, con excepción de la plaza fuerte de Fuenterrabía que permaneció en su poder hasta 1524.

    La penetración francesa sobre Navarra y Castilla iba acompañada simultáneamente de la invasión de los Países Bajos y habría de continuar en Italia.

    Carlos I en su regreso a España se detendría en Inglaterra para concluir una alianza con Enrique VIII por el tratado de Windsor (1522). En este tratado secreto, Carlos I quedaba comprometido a la hija de Enrique VIII, María. Acordaron la conquista total de Francia y su repartición.

    La múltiple ofensiva contra Francisco I en la que se conjugaron fuerzas inglesas, alemanas, flamencas y españolas, concluyó en fracaso, lo que evidenció la vitalidad y capacidad de resistencia de las armas francesas, que a fines de año, intentarían sin éxito la recuperación de Milán. Un año después, tras fracasar la invasión de Provenza, Francisco I tomará la iniciativa y acabará reconquistando Milán (1524) y rechazando a los imperiales. Satisfecho de su éxito, quiso culminarlo con una campaña sobre Nápoles que, sorprendentemente, terminaría en Pavía en febrero de 1525, siendo derrotado el ejército francés y capturado el mismo Francisco I que es trasladado a Madrid.

    Se firma el Tratado de Madrid (15 enero 1526) por el que se pone en libertad a Francisco I, éste se comprometió, no solo a renunciar a sus derechos sobre Italia y Flandes, sino también a entregar Borgoña al emperador.

    Puesto en libertad Francisco I no cumple las condiciones impuestas, se une al papa Clemente VII, al duque de Milán, a Enrique VIII de Inglaterra (había mudado de alianzas), a Venecia, a Florencia y forma en mayo de 1526 la Liga Clementina, Liga Santa de Cognac.

    1526-1529 Segunda guerra con Francia

    El aproximamiento a Francia del Papa y la República de Génova, celosos de la influencia del emperador en Italia, llevó a Carlos I en un movimiento defensivo a dirigir sus esfuerzos contra el eslabón más débil, el papa. Los hechos más notables de la reanudación de la guerra fueron el saqueo de Roma, en mayo de 1527, por tropas mercenarias españolas y alemanas que no habían recibido su paga. Fue seguido de pillaje y de profanaciones sacrílegas, que se prolongaron durante toda una semana. El papa fue convertido en prisionero en su propio castillo de SantÁngelo.

    Desde 1526 los administradores de Carlos I le aconsejaban evitar cualquier plan que implicara una mayor participación en Italia. Hay una situación de calma en 1527. Se produjo por falta de dinero tanto para Carlos I, como para Francisco I.

    En 1528 el monarca francés invadió el Milanesado y desencadenó un fuerte ataque sobre Nápoles. La situación varió sustancialmente cuando Carlos se sintió aliviado con la llegada de metales preciosos desde las Indias, y el paso a las tropas del emperador de Andrea Doria, almirante de Génova (1528), que desertó de Francia y puso desde entonces su armada al servicio del emperador, asegurando así las comunicaciones marítimas entre España e Italia.

    El ejército francés había invadido Nápoles y Milán, pero fue derrotado. En 1529 el emperador y Clemente VII se reconciliaron mediante el Tratado de Barcelona. Francisco I cedió, se firmó la paz de Cambray en agosto de 1529. Se reconoció la soberanía de Carlos sobre el Artois y Flandes y renunció Francisco I a todos sus derechos sobre Milán, Génova y Nápoles. Carlos I renunciaba a sus aspiraciones sobre el ducado de Borgoña en beneficio de Francia.

    En 1530 Carlos I es coronado emperador y rey de Italia por Clemente VII. Antes de abandonar España, pronunció su discurso imperial en Madrid, expresó su ideal de un imperio cristiano.

    1536-1538 Tercera guerra con Francia

    La tercera guerra que se desencadena con Francia es a causa de la sucesión en el ducado de Milán, por la muerte del duque de Sforza en 1535. Este hecho determinó que se planteara de nuevo la cuestión de Italia al pretender el gobierno francés que el sucesor fuera uno de sus candidatos.

    En marzo de 1536 Francisco I invadía Saboya y el Piamonte y ocupó Turín. Se cernió una inminente amenaza sobre Milán. En estos momentos Carlos I estaba luchando en Africa. Las campañas de 1535 culminaron con la conquista de Túnez, pero debió dirigir su atención hacia Francia.

    Decidió atacar Francia en una acción combinada por mar y tierra. París sería el objetivo a alcanzar desde los Países Bajos, además de la invasión de Provenza, acaudillada por el propio Carlos en el verano de 1536, y el ataque conjunto sobre Marsella, conllevarían la retirada del Piamonte y la liberación del ducado de Milán.

    La testarudez de Carlos I en relación a Borgoña le llevó al enfrentamiento con sus propios Secretarios (Cobos y Granvela) que le pedían una política de paz. Se entablaron negociaciones para resolver el problema, pero decidió reanudar las hostilidades.

    Carlos I avanzó personalmente por el sur, a través de Provenza en el verano de 1536, con intención de aliviar la presión sobre Milán. Pero el agotamiento financiero de los dos contendientes determinó la interrupción de las grandes operaciones.

    En 1538 en firmó una tregua en Niza, promovida por el papa Paulo III. Este acuerdo se pactó por un periodo de diez años. Las cláusulas eran la formación de una liga de príncipes cristianos contra los turcos, la guerra contra los protestantes y el compromiso de apoyar la convocatoria de un Concilio General.

    1542-1544 Cuarta guerra con Francia

    La lucha se reanudó cuatro años después, continuando con la cuestión de Milán.

    Francisco I se alía con Turquía, Dinamarca y Suecia y envió un ejército invasor a los Países Bajos. La administración de Carlos I se veía ya acosada por la presencia de la herejía y el descontento a propósito de las exacciones fiscales.

    A la vez, en el Mediterráneo la escuadra francesa, con apoyo de la turca de Barbarroja se apoderaba del puerto de Niza.

    Carlos I respondió renovando la alianza inglesa, lo que representaba aliviar la situación en los Países Bajos, y con recursos económicos de urgencia obtenidos en España, y el apoyo de los príncipes alemanes en la Dieta de Espira (1544).

    Organizó un ejército en Alemania que penetró por Champaña en dirección a París, mientras Enrique VIII desembarcaba en Normandía. Ambos contendientes, Carlos y Francisco, necesitaban la conclusión de la contienda por lo que se firmó la paz de Crépy (septiembre 1544). El rey francés renunció a sus pretensiones sobre los Países Bajos y Nápoles, entrando Milán en el juego de la política matrimonial. A instancia del emperador, el papa Paulo II convocó el Concilio de Trento (1545).

    La última contienda franco-imperial ya no contaría con la presencia de Francisco I, muerto en 1547. La nueva contienda se produjo por las relaciones de los príncipes luteranos con Enrique II de Francia. Un repentino ataque francés contra las ciudades episcopales de Metz, Toul y Verdun, contando con la connivencia de sus defensores, en la frontera alemana, y la brillante acción de Mauricio de Sajonia (antiguo aliado del emperador) hizo que se estuviese a punto de capturar al Emperador en Imbsbruck en mayo de 1522. Carlos escapó a uña de caballo, perdiendo en una jornada lo conseguido contra la Liga de Esmakalda en abril de 1547.

    El ejercito imperial fracasó en sus intentos de recuperar las plazas perdidas. Carlos se retiró a Flandes y en los años siguientes mantuvo una actitud forzosamente defensiva ante los ataques del monarca francés. Habiendo otorgado poder a su hermano Fernando para que negociase la concertación de una paz religiosa en Alemania, asumiendo los príncipes la libertad para optar por la doctrina reformada o la tradicional (Augsburgo 1555). Al fin, habiendo iniciado sus abdicaciones el 25 de octubre de 1555 ante los Estados Generales de los Países Bajos, reunidos en Bruselas, Carlos V terminó reconociendo la soberanía francesa sobre los obispados en la tregua de Vaucelles el 5 de febrero de 1556.

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