Carl Rogers

Psicosociología. Personalidad. Autoconocimiento. Simbolización. Identidad. Tendencia actualizante. Humanismo. Martínez. Sociedad. Conductismo. Freud

  • Enviado por: Lacuera
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 12 páginas

publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información


CARL ROGERS.

Rogers se interesó en el estudio del individuo en sí mismo. Para esto desarrolló una teoría de la personalidad centrada en el yo, en la que se ve al hombre como un ser racional, con el mejor conocimiento posible de sí mismo y de sus reacciones, proponiendo además el autoconocimiento como base de la personalidad y a cada individuo como ser individual y único. Según Hall (1975), Rogers en su teoría de la personalidad le otorga una importancia fundamental a dos constructos, que serán la base de ésta, tales constructos son el organismo y el si mismo.

El organismo, sería el centro de cualquier experiencia que incluya todo aquello que ocurre internamente en el organismo. Esta totalidad experiencial constituye el campo fenoménico que es el marco de referencia individual conocido solo por la persona. De hecho el modo como el individuo se comporta depende del campo fenoménico, es decir, la realidad subjetiva y no de las condiciones estimulantes (realidad externa), este campo fenoménico sería entonces para Rogers la simbolización de parte de las experiencias de cada persona. Es posible, sin embargo, que la experiencia no se represente de un modo correcto, en dicho caso la persona se desempeñará inadecuadamente. Según la teoría de Rogers todas las personas tienden a confrontar sus experiencias simbólicas con el mundo objetivo, esta verificación de la realidad le proporciona al sujeto un conocimiento confiable del mundo el cual le permite conducirse adecuadamente en la sociedad, sin embargo en algunas ocasiones estas verificaciones pueden ser incorrectas, lo cual conlleva al individuo a tener un comportamiento carente de realismo.

El si mismo por otra parte sería una parte del campo fenoménico que poco a poco se va diferenciando y que en definitiva representa lo que la persona es. Además del si mismo como tal, existe un si mismo ideal que representa lo que la persona desearía ser.

Podríamos decir entonces, en términos más simples, que el yo o si mismo estaría constituido por un conjunto cambiante de percepciones que se refieren al propio individuo. Como ejemplo de estas percepciones tendríamos: las características, atributos, capacidad, valores, etc, que el sujeto reconoce como descriptivos de su persona y que percibe como partes de su identidad. Mientras que el organismo sería la unidad psicofísica total de la cual el yo formaría parte.

El organismo posee la tendencia innata a la actualización, la cual preside el ejercicio de todas las funciones, tanto físicas como de la experiencia. Tiende constantemente a desarrollar las potencialidades del individuos para asegurar su conservación y enriquecimiento, teniendo en cuenta las posibilidades y los límites del ambiente. Por lo tanto, ya que el yo o "si mismo" es parte del organismo podemos concluir que también está sujeto a lo que es la tendencia actualizadora. La tendencia a la actualización del yo actúa constantemente y tiende, también constantemente a la conservación y al enriquecimiento del yo, es decir, se opone a todo lo que lo comprometa. Sin embargo, el éxito o la eficacia de esta acción, no depende de la situación real u objetiva, sino de la situación tal como el sujeto la percibe, y el sujeto percibe la situación en función de la noción que tiene de su yo. Podríamos decir entonces que, de acuerdo a Rogers, el mundo es percibido a través del prisma del yo, o sea, lo que se refiere al yo tiene tendencia a ser percibido en relieve y es susceptible de ser modificado en función de los deseos del sujeto, mientras que lo que no tiene relación con el yo, tiene tendencia a ser percibido de forma mas vaga o a ser totalmente pasado por alto. De tal modo que en última instancia, es la noción que se tiene del yo la que determina la eficacia o ineficacia de la tendencia actualizante (Rogers y Kinget, 1967).

Un ejemplo de lo anterior sería el caso de un sujeto invitado a participar de un festival de canto. Si él se percibe a si mismo como una persona "desafinada" evitará presentarse a la competición, por muy talentoso que este, de hecho, sea y por muy ventajosa que sea la oportunidad. Esto se debe a que para el sujeto la participación en el concurso en lugar de representar una ocasión de enriquecimiento, se presenta como un riesgo para la conservación de su yo, tal como el lo percibe. Supongamos luego que el mismo sujeto se percibe a si mismo como poco resistente a los fracasos o al ridículo. En presencia de tal concepción del yo, la tendencia actualizadora en lugar de incitar al sujeto a participar del festival le lleva, más bien, a abstenerse, defendiendo la imagen que tiene de si mismo.

A partir de lo anterior podemos observar que la eficacia de la tendencia a la actualización del yo depende del carácter realista de la noción del yo. La noción del yo es realista cuando hay correspondencia o congruencia entre los atributos que el sujeto cree poseer y los que posee en realidad. Para comprobar el carácter realista de cualquier percepción que atañe a la noción del yo, el individuo dispone de dos clases de criterios. El primero se refiere a la experiencia vivida del sujeto (a propósito del objeto en cuestión), mientras que el segundo consiste en el testimonio que da la conducta del sujeto y la de los demás respecto a él. En el caso de que la noción del yo sea real, la actualización estará guiada de un modo adecuado y el individuo tendrá bastantes probabilidades de alcanzar los fines que se propone; en el caso contrario, es decir, cuando la noción del yo lleva consigo lagunas y errores (como sería el caso de los individuos que se apegan al yo ideal que plantea Horney) la tendencia actualizante no aparecerá clara, se propondrá fines difíciles de alcanzar, sino irrealizables que terminaran en frustraciones y fracasos, los cuales obstaculizan el buen rendimiento (Rogers y Kinget, 1967).

Sin embargo según Frick (1973) pocas personas se aproximan al ideal de congruencia de Rogers, por el contrario más a menudo prevalece un estado de incongruencia (es decir la noción del yo de la persona no es correcta). Dicho estado de incongruencia sobrevendría cuando de imponen al individuo condiciones de valía. Bajo la influencia de una consideración positiva condicional por parte de las personas significativas en su vida se alienta al individuo a negar aspectos importantes de su propia experiencia para satisfacer la necesidad de consideración positiva y los requisitos de amor condicional. Creo necesario en este punto resaltar como, al igual que en la propuesta de Horney sobre la "formación" del yo ideal, una actitud negativa del ambiente del individuo es lo que origina también una noción del yo irreal, que trae como una de sus primeras consecuencias la incongruencia. Prosiguiendo con lo anterior, está disposición del individuo de buscar la consideración positiva y los requisitos de amor condicional de sus personas significativas produce una enajenación de la persona con respecto a las fuentes de su propio ser. Como resultado de esto, podemos decir que persiste la tendencia a la autoactualización, la cual para Rogers se encuentra "ligada a la tendencia de actualización innata que implica el crecimiento orgánico e inherente al yo, que promueve su expresión y evolución" (DiCaprio, 1985, p.355), pero en forma disociada, al margen de la tendencia actualizadora inherente es trastornada y su energías prestan apoyo a conductas, sentimientos y valores aprendidos que no actualizan al individuo. A medida que el individuo realiza un número mayor de las condiciones de valía que se exigen de él, se aleja cada vez más de su propia experiencia. De esta forma la noción del yo y el yo real se han vuelto incongruentes, y esta incongruencia es considerada por Rogers como el comienzo de la desintegración de la persona y la base de toda patología psicológica. La solución para este problema pasaría por lograr que la persona se reconozca y acepte tal como es.

PSICOLOGÍA HUMANISTA:

Esta rama de la psicología, llamada la tercera fuerza, comenzó a principios de los años cincuenta. Los psicólogos humanistas protestaron contra lo que ellos consideraban la estreches tanto del psicoanálisis como del conductismo. Sosteniendo que este último dice mucho acerca de la conducta pero poco sobre las personas, y que el psicoanálisis dice mucho sobre los perturbados mentales pero nada sobre los sanos. El humanismo intento ampliar los dominios de la psicología para que incluya todas las experiencias humanas que son únicas, que no son abordados de forma científica dado que no pueden ser medidos objetivamente. (Papalia 1997).

La Psicología humanista es por lo tanto, a mi entender, además de una corriente de la Psicología y de la Psicoterapia, una filosofía de la vida que sitúa al hombre, la humanidad, la naturaleza y el universo como un todo armónico y coherente.

Algunas las principales características de la psicología humanistas son según Martínez (1982):

  • La psicología humanista es un movimiento contra la psicología que ha dominado en la primera mitad del siglo pasado (siglo XX) la cual se ha caracterizado por ser mecanicista y reduccionista.

  • La persona está constituida por un núcleo central estructurado (que puede ser el concepto de persona), sin el cual resulta imposible explicar la interacción de los procesos psicológicos. Por ejemplo la memoria influye en la percepción y el deseo en la intención, la intención determina la acción, la acción forma la memoria y así indefinidamente.

  • Concibe a la persona como una totalidad en la que se interrelaciones factores físicos, emocionales, ideológicos o espirituales formando el ser real, no una suma de partes. La psicología humanista no disecciona, no separa aspectos de la persona, señalándolos como la causa de la enfermedad. La psicología humanista ve un ser completo y tiene en cuenta cada aspecto y su influencia en el resto.

  • El ser humano está impulsado por una tendencia a la autorrealización, es decir se considera al hombre como dotado de todas las potencialidades necesarias para su completo desarrollo. En este aspecto la psicología humanista resulta revolucionaria ya que considera que todos lo seres humanos son capaces de cambio y de curación. Actitud que a mi juicio facilita el proceso de recuperación de las personas.

  • El trabajo con el síntoma consiste en escucharlo para de esta forma comprender su significado y mensaje mas profundo. El síntoma es una ayuda, una señal que nos está hablando de cual es el problema, expresa aquello que no somos capaces de expresar conscientemente. No se trata de intentar acallar ese mensaje, sino de descifrar su mensaje que nos conduce a la verdadera enfermedad, al autentico bloqueo, que puede ser emocional. El síntoma es la voz del cuerpo, la alarma que nos indica que algo no esta en orden.

  • En una consideración humanista de la psicoterapia todos estamos necesitados en una y otra medida de encontrar la identidad perdida. La psicoterapia humanista no trata con locos o enfermos mentales, todas las personas sufren una u otra vez crisis de crecimiento, situaciones de emergencia espiritual, situaciones de choque que desestabilizan nuestro equilibrio y que requieren ser abordadas para alcanzar una vida mas feliz. Todos andamos en la búsqueda, nadie es mas sano que otros, por esto existe una negativa a categorizar a las personas como enfermas o sanas.

  • Por la posición del terapeuta que lejos de ser la persona sana que cura al enfermo es también un buscador que habiendo recorrido el camino ( y estando en ello) conoce y ofrece las herramientas necesarias en el momento que considera más oportuno. En este sentido la psicología humanista, rompió con la distancia entre paciente y terapeuta. El terapeuta es una persona que esta al mismo nivel del paciente, con el cual continuamente se encuentra interactuando junto él.

El humanismo es la tercera escuela de pensamiento en el campo de la psicología clínica, que dio una visión del ser humano completamente diferente de los enfoques conductistas o psicoanalítico. Se dice que es la “tercera fuerza” por haber sido la última escuela en surgir; ésta denominación de “tercera fuerza”, le da una connotación de debilidad, le resta importancia y le atribuye un menor grado de conocimiento. Esto es precisamente lo que me cuestiona ¿por qué la psicología subestima el humanismo, siendo este una parte de su totalidad?

Nos dedicaremos entonces a hacer una reflexión breve teniendo en cuenta aspectos como:

ð       El hecho de que el humanismo sea una corriente ecléctica, ha sido suficiente para pensar que no tiene ni unas bases sólidas ni un marco teórico definido. ¿Tendría que ser inflexible y radical para ser totalmente aceptada?

ð       ¿Cómo puede verse el humanismo desde un paradigma complejo?

ð       Nuestra sociedad puede estar necesitando recuperar la parte humana que está escondida detrás de las guerras y las máscaras, que nos hacen ver como especies de máquinas supervivientes.

Me parece pertinente subrayar la validez de la teoría humanista, sin ignorar que tiene limitaciones, para así eliminar la premisa de que sólo las personas que tienen una menor capacidad o un nivel poco considerable de conocimientos, poseen una orientación humanista, lo que ha llevado a rebajarle prestigio a esta escuela.

El humanismo es una corriente ecléctica, eso es indiscutible, lo que no implica necesariamente que no cuente con su propio marco teórico, ni que no tenga una dirección definida. Hablaremos de algunas de sus teorías:

El humanismo abarca al ser humano en su totalidad, como un ser con intenciones, planes y ambiciones y no como “ellos” o “superyós” batallando entre sí ó como sucesiones de conexiones entre estímulos y respuestas; es decir, no limita el comportamiento humano a determinadas causas, por el contrario, posee una visión mucho más amplia del hombre, en la que incluye aspectos como la capacidad que éste tiene para su crecimiento personal positivo y capacidad de cambio. En este sentido, contradice al conductismo, porque no ve al ser humano como una víctima pasiva de las circunstancias o de las experiencias previas, sino como alguien que se esfuerza para conseguir su propio desarrollo y satisfacer su propio potencial.

Los psicólogos humanistas consideran el ejercicio de la libre elección y el deseo como algo importante para la conducta psicológica sana del ser humano, rechazan la presentación fragmentaria de una mente en conflicto perpetuo consigo misma, tal y como lo presentan los psicoanalistas y también rechazan la representación atomizada de la conducta humana de los conductistas. Afirman que varios factores pueden combinarse para influir en una persona, además de ser seres complejos con sus propias ideas y planes, este es el concepto de motivación e intencionalidad en la conducta, lo que quiere decir que no siempre se hacen las cosas por dictados del inconsciente ó por respuestas a estímulos, también pueden ser planificadas.

A diferencia del psicoanálisis, consideran que los problemas aparecen cuando el esfuerzo se frustra, porque el ser humano tiene una gran necesidad de aprender cosas nuevas, llegar a tomar sus propias decisiones y de controlar su conducta. Si no puede hacerlo, aparecen la neurosis, los conflictos de personalidad e incluso los trastornos psicóticos.

Otro concepto fundamental de la psicología humanista es la autorrealización. Para Maslow, uno de los principales representantes de la escuela humanista, implica alcanzar un estado donde se satisfacen todas las necesidades y los sujetos pueden alcanzar todo su potencial. Para Carl Rogers, otro importante representante, significa un proceso en el cual todos intentamos desarrollar y hacer realidad nuestro potencial.

Con esto, podemos concluir que se toma a la persona como un todo global en la psicología, y es por esta misma complejidad, que hay que estudiarla desde diferentes ámbitos; ésta es la razón de su eclecticismo. Esta misma diversidad en sus contenidos, es la que la convierte en una corriente flexible y poco radical; esto es razonable, ya que al estudiar al ser humano desde una perspectiva global, debe retomar aspectos importantes de otras corrientes que complementen su teoría, la cual podemos ver que sí está definida, muestra de ello son las ideas expuestas anteriormente.

La psicología por ser una ciencia que estudia la subjetividad de los seres humanos, no puede ser vista desde un paradigma de la simplicidad, donde todas las ciencias para ser validas deben basarse en métodos experimentales, donde todo sea medible y cuantificable; lo anterior denota la gran acogida y aceptación que ha tenido el conductismo dentro de la psicología, al acomodarse al modelo de las ciencias naturales, que conforman el paradigma de la simplicidad que ha dominado por tanto tiempo. Sin embargo, la psicología no cabe dentro de este paradigma, porque el ser humano no puede ser estudiado de una forma tan limitada.

Esto es a lo que apuntan nuevas escuelas que han surgido dentro de la psicología, como el humanismo, que solo puede ser entendido y aceptado dentro de un paradigma complejo, en el cual toda realidad tiene un carácter multidimensional. No puede verse desde un paradigma simple, porque no es posible el estudio científico de la personalidad, en el cual prima el darse cuenta de su propio potencial.

Podría pensarse que aquellos que no aceptan la psicología humanista, que solo consideran verídicos los postulados de las corrientes predominantes hasta hoy: psicoanálisis y conductismo, se encuentran anclados aún en un paradigma de la simplicidad; podría interpretarse de alguna manera, como resistencia al cambio, al no aceptar nuevas teorías o consideraciones sobre las personas.

Lo que rechaza el paradigma de la complejidad, es la existencia de un saber total, como dice Moran: “estamos condenados al pensamiento incierto”, por ello no podemos decir que alguna escuela psicológica posea la verdad absoluta.

Así, los que se sitúen en un modelo complejo de la realidad, podrán encontrar valiosas las tesis del humanismo, sin dejar de reconocer la importancia de las demás corrientes. El paradigma de la complejidad nos proporciona una visión más amplia de la realidad, especialmente para estudiar algo tan complejo como el ser humano.

Algunos críticos afirman que las teorías humanistas proponen un punto de vista excesivamente optimista de las personas y no toman en cuenta lo malo de la naturaleza humana. Otros sostienen que el punto de vista humanista, favorece el egocentrismo y el narcisismo y refleja los valores occidentales del logro individual mas que el potencial humano universal.

No se trata de adoptar una posición idealista, en la cual se espere con optimismo que las soluciones a los problemas le lleguen al hombre gracias a su bondad. Tampoco es productivo trasladarnos al otro extremo para pensar lo que dice Lacan “no hay almas bellas” es decir, no hay almas justas ó lo que dice Freud “todos los seres humanos desde el nacimiento tienen una dotación para hacerle daño al otro y esta disposición le genera un goce”. De ser así, nada valdría la pena, si no tenemos algo de buenos ni nunca llegaremos a tenerlo, todas las continuas luchas que desatamos son en vano, nuestra existencia no tiene sentido alguno; finalmente somos malos por naturaleza y no hay nada que hacer para remediarlo.

Se trata solo de acordarnos que ante todo somos seres humanos, que tenemos algo de bueno y también contamos con limitaciones. Pienso que nuestra sociedad esta deshumanizada, tratamos de ocultar nuestros valores detrás de las acciones violentas ó de indiferentes, porque consideramos que dar a conocer nuestra parte humana es muestra de debilidad o cobardía.

Por lo anterior, considero que el humanismo podría tener una gran aplicabilidad en nuestro país, porque podría servir para que las personas descubrieran en si mismas unas capacidades y potencialidades que pueden desarrollar y así pensar en un posible sentido de la existencia. Esta es una visión contemplable, especialmente para la “psicología social”.

No estoy tratando de restarle importancia a las demás escuelas psicológicas, es comprensible que todas son necesarias y cada interesado en este campo, optará por la que perciba más valiosa. Lo que sí pienso es que Colombia es un país totalmente influenciado por otros países, mas si se trata de potencias mundiales y, el campo de la psicología no ha sido la excepción.

Me atrevo a opinar que el psicoanálisis y el conductismo han tomado mayor fuerza en la psicología Colombiana, porque así lo han impuesto otros países. La importancia que les hemos asignado, ha sido porque en EE.UU. y Alemania son predominantes, más que por sus propios contenidos.

Es hora de mirar a la psicología como una totalidad y no como partes diferentes contenidas en una unidad; considero que tanto el humanismo como las otras corrientes son respetables y dignas de ser consideradas importantes.

Solo nos queda pensar cual inclinación que tomemos en la psicología es mas necesaria en nuestra sociedad.