Capa de Ozono

Ecología. Medio Ambiente. Capa de Ozono. Agujero de Ozono. Atmósfera. Sustancias y tecnologías alternativas. Medidas políticas y de control

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  • Introducción:

El exagerado crecimiento demográfico, está agotando aceleradamente los recursos naturales del planeta y saturando la capacidad de infraestructura, además de generar mayor contaminación, en la medida en que el hombre mantiene un constante crecimiento industrial para satisfacer sus necesidades. Este crecimiento industrial trae consigo: desechos tóxicos de tipo domestico, el efecto invernadero, las lluvias ácidas y contaminación de los ríos, lagos y mares, todos los cuales venían siendo los principales problemas de contaminación para la humanidad. Pero hasta hace poco, no se conocía a ciencia cierta sobre la gravedad que hoy reviste, la destrucción de la capa de ozono; cuyo agujero a alcanzado una extensión mucho mayor que el doble de la extensión territorial de los Estados Unidos, y sabiendo que la capa de ozono es la que nos protege de las mortíferas radiaciones ultravioleta proveniente del sol. Hoy por hoy esto se ha convertido en un dolor de cabeza que enfrenta la humanidad.

El análisis de la disminución de la capa de ozono, viene a representar un problema en el ámbito mundial, y nacional ya que la capa de ozono protege a la tierra de los efectos nocivos de la radiación solar, sigue en peligro ya que se utilizan comercialmente muchas sustancias que la dañan. Los estudios científicos desarrollados en los últimos años han demostrado que productos fabricados por la industria química son responsables de la destrucción progresiva de esta capa de ozono sobre la Antártida. Al igual que científicos australianos, el deterioro de la capa de ozono puede, ser motivado por periodo de incidencia en la atmósfera durante el invierno aural. Científicos venezolanos afirman que existe una relación entre temperatura, humedad, y el dióxido de carbono. En Venezuela el uso de clorofluorcarbonos es legal y permitido, mientras que en las llamadas naciones desarrolladas su utilización está penada por la ley. "El libertinaje con que se vende en Venezuela y en otras naciones en vía de desarrollo sigue perjudicando la capa de ozono, agrandando los dos agujeros existentes en la estratosfera.

  • Capa de ozono y ozono. Conceptos:

El término "Capa de ozono" es entendido, generalmente, de una manera que se presta al equívoco. El término sugiere que, a una cierta altura de la atmósfera, existe un nivel de ozono concentrado que cubre y protege la tierra. Lo cierto es que el ozono no está concentrado en un estrato, ni tampoco por lo tanto, está situado a una altura específica, si no que es un gas escaso que está muy diluido en el aire y que, además, aparece desde el suelo hasta más allá de la estratosfera.

La capa de ozono se encuentra en la estratosfera, aproximadamente de 15 a 50 Km. sobre la superficie del planeta. Se considera un delgado escudo de gas, que rodea a la Tierra y la protege de los peligrosos rayos del sol.

El ozono es un compuesto inestable de tres átomos de oxígeno, el cual actúa como un potente filtro solar evitando el paso de una pequeña parte de la radiación ultravioleta (UV) llamada B que se extiende desde los 280 hasta los 320 manómetros (nm). Se descompone en presencia de Cloro y oxida a la mayor parte de los metales. Es más estable a altas temperaturas, y es muy peligroso ya que en ciertas concentraciones es violentamente explosivo. Es más pesado y activo que el oxígeno. También es más oxidante, razón por la cual se lo utiliza como desinfectante y germicida

El ozono se produce mediante el efecto de la luz solar sobre el oxígeno y es la única sustancia en la atmósfera que puede absorber la dañina radiación ultravioleta (UV-B) proveniente del sol. Este delgado escudo, ozono estratosférico, hace posible la vida en la tierra.

Desde 1974, los científicos han advertido acerca de una potencial crisis global como resultado de la progresiva destrucción de la capa de ozono causada por sustancias químicas hechas por el hombre, tales como los clorofluorocarbonos (CFCs). El contenido total de ozono en la atmósfera se define a partir de la cantidad de ese gas, contenida en una columna vertical de 1 cm2 de base, a valores de presión y temperatura. Puede ser expresada en unidades de presión.

Un valor más frecuente es el que se expresa en miliatmosferas/centímetros, lo que define a la UNIDAD DOBSON (UD). Una UD corresponde, en promedio, a una concentración aproximada a una parte por billón en volumen. Los valores usuales observados en la atmósfera oscilan entre los 230 y 500 UD.

El ozono lo podemos encontrar de dos maneras:

1. El ozono formado en la atmósfera (desde la superficie de la tierra hasta 15 kilómetros de altura), es muy nocivo para los seres vivos, pues además de ser un contaminante, participa en el efecto invernadero. En este caso es un contaminante que es llamado secundario porque no se emite directamente a la atmósfera, sino que se forma en el aire cuando los hidrocarburos y los óxidos de nitrógeno reaccionan bajo la luz del sol generalmente en los días tibios y soleados con temperaturas que oscilen entre los 24° y 32°C. En los últimos años los niveles de ozono han aumentado considerablemente.

2. Por otro lado, forma parte de las capas superiores de la atmósfera (lo encontramos en la estratosfera unos 25 kilómetros de altura) y funciona como un compuesto vital, ya que ayuda a filtrar los rayos ultravioleta provenientes del sol y evita que el 90% de la radiación solar ultravioleta atraviese la atmósfera y cause algún daño en las cosechas o en las células de los organismos vivos, ya que puede provocar cáncer en la piel.

  • Agujero de ozono. Concepto:

Se denomina agujero de ozono o agujero en la capa de ozono a la zona de la atmósfera terrestre donde se producen reducciones anormales de la capa de ozono, fenómeno anual observado durante la primavera en las regiones polares y que es seguido de una recuperación durante el verano. Sobre la Antártida la pérdida de ozono llega al 70%, mientras que sobre el Ártico llega al 30%. Este fenómeno fue descubierto y demostrado por Sir Gordon Dobson (G.M.B. Dobson) en 1960, que atribuyó a las condiciones meteorológicas extremas que sufre el continente Antártico. Sin embargo, un amplio sector científico achacó este fenómeno al aumento de la concentración de cloro y de bromo en la estratósfera debido tanto a las emisiones antropogénicas de compuestos clorofluorocarbonados (CFC).

Aunque no se trata en realidad de un agujero, sino de un adelgazamiento de la capa de ozono que envuelve todo el planeta y que tiene la virtud de filtrar las radiaciones ultravioletas. Esa disminución se produce con mayor énfasis sobre el extremo sur de la tierra, y genera que las radiaciones lleguen con más poder hasta la superficie terrestre, causando así alteraciones biológicas. El agujero en la capa de ozono se ha ido generando por el debilitamiento de la concentración del ozono en la estratosfera, el cual provoca un adelgazamiento en una región tan grande como Alaska, localizándose fundamentalmente sobre la Antártica, siendo Tierra del Fuego -en la Argentina- la ciudad que sufre las agresiones del sol de forma más directa.

El agujero de ozono tiene forma ovalada y su centro está ubicado a unos 900 kilómetros del polo sur. Este fenómeno alcanza sus dimensiones máximas entre septiembre y diciembre. Los estudiosos aseguran que sus extensiones máximas rondan los 24 millones de kilómetros cuadrados, pero ha llegado a 27 millones.

  • Formación del agujero de la capa de ozono y fuentes que lo originan:

  • Formación:

El problema se forma a partir de la concentración de los componentes que favorecen la transformación de ozono en oxígeno aumenta debido a la aportación de las actividades humanas.

  • Fuentes:

Entre estos compuestos destacan los CFC, que significan hidrocarburos de cloro y flúor, y los galones, que son hidrocarburos que contienen bromo, que como ya se ha indicado, se usan como agentes refrigerantes, disolventes, espumas aislantes, sustancias contra incendios, etc.

Sin embargo, estos compuestos no son lo únicos dañinos para la capa de ozono. Así, otros gases como los óxidos de nitrógeno, los constituyentes del ciclo del carbono y los compuestos hidrogenados, se combinan con los derivados del cloro y del bromo para modificar el frágil equilibrio en la capa de ozono de la Estratosfera. Los principales agentes de destrucción del ozono estratosférico, son mayormente el cloro y el bromo libres, que reaccionan negativamente con el ozono. El cloro, en las proporciones existentes, debe su presencia en la atmósfera a causas antropogenias, especialmente desde la aparición de los clorofluocarbonos (CFC) sintetizados por el hombre para diversas aplicaciones industriales. La forma por la cual se destruye el ozono es bastante sencilla. La radiación UV arranca el cloro de una molécula de clorofluorocarbono (CFC). Este átomo de cloro, al combinarse con una molécula de ozono la destruye, para luego combinarse con otras moléculas de ozono y eliminarlas. El proceso es muy dañino, ya que en promedio un átomo de cloro es capaz de destruir hasta 100.000 moléculas de ozono. Este proceso se detiene finalmente cuando este átomo de cloro se mezcla con algún compuesto químico que lo neutraliza.

Otro grupo de compuestos que pueden destruir el ozono de la estratosfera son los óxidos de nitrógeno (representados como NOX), como NO, NO2, N2O y N2O5. Estos compuestos provienen de los gases expulsados por los aviones supersónicos que vuelan a gran altura, así como por procesos naturales y por otros procesos hechos por el hombre en la Tierra. La radiación solar descompone una cantidad considerable de otros óxidos de nitrógeno en óxido nítrico (NO), que también actúa como catalizador en la destrucción del ozono. El NO2 es el intermediario, pero también puede reaccionar con el monóxido de cloro, formando nitrato de cloro (ClONO2). Este último es más o menos estable y sirve como “depósito de cloro”, otro factor que también contribuye a la destrucción del ozono estratosférico en los polos norte y sur. Factores naturales Los CFCs son los Clorofluorocarbonados, que se utilizan como refrigerantes, solventes, agentes espumantes y algunas cosas más. Otros compuestos que afectan la capa de ozono por contener cloro (Cl) son el Metil cloroformo (solvente) su uso se duplica cada diez años

y el Tetracloruro de carbono (químico industrial). Por otro lado hay sustancias que afectan el ozono por contener bromo (Br). Entre estos, los más comunes son los halones, utilizados para extinguir el fuego.

Lo que pasa es que estas sustancias son muy estables por lo que son dispersadas por el viento y llegan a la estratosfera (donde se encuentra la capa de ozono). Mientras que estas moléculas no se rompen no pasa nada, pero cuando se encuentran con los rayos UV se parten... y ahí empieza el problema. Al partirse liberan cloro (Cl) o bromo (Br) atómico -dependiendo de la sustancia- y estos son los que destruyen el ozono.

Existen otras fuentes que contienen cloro y bromo (las piletas de natación, los volcanes, el mar, distintos procesos industriales) pero estas no alcanzan la estratosfera porque se combinan con agua y caen en forma de lluvia.

Algunos organismos marinos y grandes incendios pueden generar cloro que alcance nuestro ozono pero son responsables de tan sólo el 15% del cloro generado. El resto es obra del hombre...

Los halones, con una estructura semejante a la de los CFC, pero que contienen átomos de bromo en vez de cloro, son aún más dañinos. Los halones se usan principalmente como extintores de incendios, y una dosis de exposición por superior destruyen más ozono que los CFC. Las concentraciones de halones si bien muy pequeñas se duplican en la atmósfera cada cinco años. También están aumentando con rapidez los CFC más dañinos; las concentraciones de CFC 11 y CFC12 (el más común), se duplican cada diecisiete años y el CFC 13 se duplica cada seis años. Las sustancias químicas más peligrosas tienen una vida muy larga. El CFC I dura en la atmósfera un promedio de setenta y cuatro años, el CFC 12 tiene una vida media de ciento once años, el CFC 113 permanece durante unos noventa años y el halón 1301 dura un promedio de ciento diez años. Esto les da tiempo suficiente para ascender a la estratosfera y permanecer allí, destruyendo el ozono.

El cloro y el bromo rompen las moléculas de O3 y, si bien se sigue produciendo ozono naturalmente en la estratosfera, es más la cantidad que se destruye que la que se construye. Y es así como vamos perdiendo este poderoso escudo que nos protege de los rayos UV-B (a menor cantidad de ozono, menor protección).

  • Consecuencias:

La salud humana, se vería seriamente afectada por una serie de enfermedades que pueden aumentar tanto en frecuencia como en severidad tales como: Sarampión, herpes, malaria, lepra, varicela y cáncer de piel, todas de origen cutáneo. La exposición a la radiación ultravioleta ocasiona trastornos oculares y muy especialmente cataratas causantes de ceguera. Menos alimentos: las radiaciones ultravioleta afectan la capacidad de las plantas de absorber la luz del sol en el proceso de fotosíntesis. También puede verse reducido el contenido nutritivo y el crecimiento de las plantas. El clima: Va a variar por las emisiones de CFC, las cuales pueden contribuir al calentamiento global. La atmósfera actúa como un invernadero para la tierra al dejar pasar la luz, pero retiene el calor. El aumento de la cantidad de ciertos gases aumenta la capacidad de la tierra para bloquear el calor, lo cual causa temperaturas más elevadas y cambios climáticos. Los materiales de construcción usados en edificios, pinturas, envases y en muchos otros lugares, son degradados por la acción de las radiaciones ultravioleta. El nivel del mar aumentaría como consecuencia de la expansión de sus aguas, cuando se recalienten y derritan los glaciares. Sostienen los científicos que para el año 2050 el aumento del mar será de 0,3 a 1,2 metros, produciéndose inundaciones costeras y erosiones. También pronostican contaminaciones de suministros hídricos por la ausencia de agua salada y se verá afectada la economía de las zonas costeras. Entre otros fenómenos extremos se producirán huracanes, ciclones, olas de fríos intensos y tifones. La disminución de la capa de ozono parece hacerse cada día más evidente y dramática. Además del agujero existente sobre el Ártico cerca del polo sur, recientemente se descubrió un nuevo hueco, sobre Australia y Nueva Zelanda. Según científicos australianos la disminución de la capa de ozono puede ser motivada por periodo de incidencia en la atmósfera durante el invierno. Si desaparece la capa de ozono desaparece también la protección de los rayos ultravioleta, principales causantes del cáncer de piel y de modificaciones genéticas en la flora y la fauna.

  • Posibles soluciones:

Estudiar la necesidad de acelerar la progresiva eliminación de los productos que dañan la capa de ozono y extender la lucha a nuevas sustancias. Ampliar los controles y la financiación de proyectos para conseguir nuevas tecnologías que permitan eliminar el uso de productos nocivos.

Sustancias y tecnologías de alternativa. Desarrollo y transmisión de tecnologías

El comportamiento admirable de la comunidad mundial en cuanto a su respuesta a la amenaza a la capa de ozono ahora ha sido igualado por los logros tecnológicos para sustituir a los valiosos CFC que se encuentran en todos los sitios. Puesto que los CFC tienen unas 3.500 aplicaciones, esto será un logro extraordinario.

Aún antes de la vigencia del Protocolo de Montreal, varias de las industrias químicas más importantes del mundo estaban trabajando para sustituir a los CFC. Muchas de las tecnologías para reemplazar a los CFC no se basan en sustitutos químicos sino en procesos alternativos. Los delegados de la industria de los CFC han estimado que casi la mitad de la sustitución de los CFC se logrará mediante tecnologías de alternativa. Alrededor del 40% del reemplazo se hará por medio de los sustitutos químicos y el resto por los procesos de conservación.

Doce de los productores químicos principales iniciaron conjuntamente el Estudio de la Aceptabilidad Ambiental de los Fluorocarbonos Alternativos (AFEAS) en diciembre de 1988. Los resultados fueron presentados a las Comisiones de Evaluación del Protocolo a medida que estuvieron listos. Los estudios incluyeron muchos aspectos del impacto que tales alternativas tendrían sobre el medio ambiente. Los efectos tales como el calentamiento, toxicidad aguda, o sea el efecto de una sola exposición de alto nivel, carcinogénesis, o sea el potencial de causar cáncer, toxicidad del desarrollo, o sea el potencial de causar defectos de nacimiento, genotoxicidad, o sea el potencial de causar daños a los genes o cromosomas. Las sustancias examinadas fueron los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC). Los HFC, a diferencia de los HCFC, no destruyen el ozono pero tienen el potencial para provocar el calentamiento global.

Los sustitutos químicos de los CFC fueron los primeros en aparecer. Algunos países, incluso los Estados Unidos, prohibieron el uso de los CFC en aerosoles en 1970. Los sustitutos químicos comprenden los hidrocarbonos, el éter dimetílico y otros gases comprimidos con el aire y el bióxido de carbono. Las aplicaciones alternativas, tales como los recipientes distribuidores de bola movible y barra sólida, los aerosoles de bomba mecánica, etc. también están a la disposición del público en general, y a menudo son más baratos que los aerosoles a base de CFC. Todavía no se han perfeccionado las opciones para algunas aplicaciones tales como los inhaladores dosificadores para los asmáticos, pero los requerimientos de CFC para estos usos son muy pequeños.

Para casi todas las aplicaciones del sector de la espuma plástica hay opciones disponibles. Las sustancias químicas incluyen el agua, el bióxido de carbono y el pentano. La aplicación más difícil en la sustitución de los CFC es el aislamiento de plástico celular rígido.

Las opciones ahora están disponibles para prácticamente todas las aplicaciones donde se emplea CFC 113 o metilcloroformo como solventes de limpieza. Quizás en ningún otro factor de utilización haya tantas alternativas en uso. En la industria electrónica, los procesos de limpieza a base de agua dan muy buenos resultados y a menudo son más baratos que los métodos a base de CFC. Se han desarrollado muchos procesos "autolimpiantes" que no requieren I limpieza.

El uso de los CFC en la refrigeración y enfriamiento es una de las aplicaciones más importantes y de crecimiento más rápido en los países en desarrollo. Los CFC desempeñan dos funciones principales: como refrigerantes y como agentes químicos sopladores en la fabricación del plástico celular rígido para aislar las cámaras frigoríficas. Las sustancias químicas alternativas identificadas incluyen los HFC I 34a y HFC 152, y combinaciones de HCFC22, 123,124, 125, y 141b. Puesto que los HCFC también destruyen el ozono y los HFC provocan el calentamiento de la Tierra pueden utilizarse otras sustancias como el amoníaco, que se había usado durante mucho tiempo pero que fue abandonado en favor de los CFC. Algunos apoyan el uso del propano como refrigerante. Se están desarrollando nuevas tecnologías tales como los refrigeradores cíclicos Stirling, el enfriamiento por evaporación y los sistemas de absorción, etc. En el mercado se verán muchos refrigeradores y acondicionadores de aire "ecológicos" en los próximos dos años.

No hay sustitutos directos para los halones. Otros agentes extintores como el bióxido de carbono, el agua, la espuma y el polvo seco son de uso corriente. Los procedimientos alternativos, tales como las buenas prácticas de prevención contra incendios, el uso de materiales ignífugos y los planos apropiados para los edificios reducen mucho la necesidad de sistemas con halones. La eliminación de los halones para fines de 1993, salvo para algunos usos esenciales, se considera factible. El ritmo acelerado del desarrollo de nuevas tecnologías allanará el camino para la sustitución de los CFC en el mundo desarrollado. En cambio, para los países no desarrollados, el progreso dependerá de la transmisión de las tecnologías apropiadas.

  • Medidas políticas:

Desarrollo del Protocolo de Montreal, 1987-1992

El Protocolo contiene muchas cláusulas innovadoras, que dan margen para una evaluación científica y técnica de la destrucción del ozono. Se reconoció que los países en desarrollo experimentarían dificultades en la puesta en aplicación del Protocolo, y se les dio un plazo de diez años, además de asistencia técnica y ayuda financiera. Para impedir la exportación de las sustancias destructoras del ozono a los países que no se habían suscrito a los objetivos del Protocolo, se impusieron restricciones comerciales. No se permitió que las partes comerciaran en sustancias controladas con los países que no habían firmado el tratado. Cada parte presenta un informe anual de su producción y consumo de las sustancias para que se pueda comprobar el cumplimiento de las medidas de control.

Los cronogramas de Montreal se ajustaron para que los cinco CFC y tres halones inicialmente incluidos en el Protocolo fueran eliminados hacia el año 2000. Otros CFC halogenados y tetracloruros de carbono se controlarán y finalmente se eliminarán hacia el año 2000. El metilcloroformo se controlará y eliminará hacia el año 2005.

Los HCFC, sustitutos de los CFC, que también destruyen el ozono, se clasificaron en un anexo separado como sustancias transitorias. Las partes también acordaron limitar el empleo de los HCFC a usos esenciales. Cada país debe presentar un informe sobre su producción y consumo de estas sustancias.

Los informes de 1991 confirmaron que las reducciones de ozono continúan todas las latitudes, excepto en los trópicos. Se recomendaron medidas de control aún más rigurosas y controles sobre los HCFs y el bromuro de metilo, otra sustancia que destruye el ozono. Las partes se reunieron por cuarta vez en Copenhague en 1992 para estudiar los informes de las Comisiones. Acordaron eliminar todos los CFC, tetracloruros de carbono y metilcloroformo hacia 1996. Los halones, cuya eliminación se considera la más difícil, puesto que no hay sustitutos, se eliminarían hacia 1994. Los HCFC se eliminarían a fines del año 2030. Esta fecha atrasada se debió a que se quería estimular primero el uso de los HCFC, con un bajo potencial de destrucción del ozono, para reemplazar a los CFC. Muchas partes fueron de opinión que ningún país invertiría en las tecnologías de los HCFC a menos que tuviera la seguridad de contar con suficiente tiempo para obtener un beneficio adecuado. Por otra parte, a falta de una inversión suficiente en los HCFC, se seguirían usando los CFC mucho más dañinos. Otros, en cambio, sostuvieron que una transición a las tecnologías completamente seguras para el ozono era posible y que no debía fomentarse el uso prolongado de los HCFC. El bromuro de metilo, que se usa como fumigante en la agricultura, la construcción y el almacenamiento, se discutió con muchos detalles y algunas partes sostuvieron que una eliminación prematura podría arruinar la agricultura y las exportaciones de muchos países. Se acordó que el consumo se congelaría hacia 1995 y entretanto se harían más estudios del efecto del bromuro de metilo sobre la capa de ozono y las consecuencias de su eliminación.

Mientras que el Protocolo de 1987 estipulaba la asistencia técnica para los países en desarrollo, la Enmienda de Londres en 1991, especificaba que:

"Cada Parte tomará todas las medidas posibles, compatibles con los programas respaldados por el mecanismo financiero, para garantizar que:

(a) Los mejores sustitutos disponibles, inofensivos para el medio ambiente, y las tecnologías afines se transmitirán prontamente a las partes sujetas al párrafo I del Artículo 5; y que

(b) La transmisión citada en el subpárrafo (a) se efectuará en las condiciones más favorables y justas."

Si esta disposición se aplica correctamente, junto con el Artículo 10 sobre el mecanismo financiero, será suficiente para garantizar que los países en desarrollo cumplan con el Protocolo.

La transmisión de tecnología se facilita por medio de los programas del Fondo Multilateral. El intercambio de información, la cámara de compensación de información en línea, los boletines informativos y los talleres de trabajo regionales organizados por el PNUMA son mecanismos clave a este respecto. Los proyectos de inversiones y demostraciones realizados por el PNUMA y el Banco Mundial son también vehículos para la transmisión de tecnología.

La documentación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Ginebra, en Suiza, contiene los detalles de las patentes registradas y su período de validez. Los países en desarrollo podrían hacer uso de esta información para facilitar su búsqueda de tecnologías.

El Fondo Multilateral ha asistido en varios proyectos nacionales, incluso el suministro de gas líquido de petróleo de calidad aerosol como un propulsante sustitutivo. Se ha iniciado también el uso de los agentes sopladores no CFC en las espumas, la conversión de las fábricas de refrigeradores y compresores a refrigerantes alternativos y a procesos "autolimpiantes" y los productos sustitutivos acuosos, semiacuosos e hidrocarburados para los solventes. De los 80 países en desarrollo suscritos al Protocolo, 16 ya han iniciado tales proyectos, estimados en 55 millones de dólares.

Las Medidas de Control:

Todas las partes están obligadas a eliminar los cinco CFC originales hacia 1996 y los tres halones hacia 1994. Todos los otros CFC, tetracloruros de carbono y metilcloroformo serían eliminados hacia el año 1996 por todas las partes adheridas a la Enmienda de Londres. Los países que ratificaron la Enmienda de Copenhague, eliminarán también los hidrobromofluorocarbonos (HBFC) hacia 1996 y los HCFC hacia el año 2030. Estas partes también congelarán el consumo de bromuro de metilo a los niveles de 1991 hacia el año 1995. Los fabricantes tienen autorizado un exceso del 10 al 15% de producción de cada una de las sustancias para que los países en desarrollo puedan cumplir con sus necesidades domésticas básicas. Se ha redactado una disposición que permite la producción y el consumo en pequeñas cantidades para cumplir con las necesidades esenciales tales como la investigación y los usos médicos después de las fechas de eliminación de las sustancias.

Recuperación, reclamación y reciclaje. Los enormes bancos de sustancias controladas que se encuentran en los equipos existentes pueden aprovecharse para acelerar la reducción de la producción. Con este fin, las partes eximieron el consumo de sustancias recicladas cuando calcularon el consumo de acuerdo con el Protocolo. Se estimulará la recuperación, reclamación y reciclaje de las sustancias para reducir la producción y acelerar el cierre de las fábricas productoras de dichas sustancias.

Según el Artículo 4 del Protocolo, ninguna parte podrá exportar a los países que no están en el tratado sustancias controladas bajo (i) el Anexo A del Protocolo (clorofluorocarbonos (CFC) y halones) a partir del I de enero de 1993 y (ii) el Anexo B del Protocolo (metilcloroformo, tetracloruro de carbono y otros CFC) a partir del 10 de agosto de 1993.

El párrafo 8 del Artículo 4 estipula que se permitirán las exportaciones por las partes: "a cualquier Estado que no se haya adherido a este Protocolo, si se determina, en una reunión de las partes, que dicho Estado ha cumplido con el Artículo 2, los Artículos 2A a 2E y el presente Artículo y ha proporcionado datos a tal efecto, según lo previsto en el Artículo 7".

De acuerdo con esta disposición, un país que no esté en el acuerdo puede quedar eximido de la prohibición comercial sobre una base anual, pero sólo después de que los datos proporcionados sobre su producción y consumo de CFC y halones hayan sido revisados por una reunión de las partes.

El Artículo prohíbe la importación de sustancias controladas por los países que no estén en el acuerdo y también de los productos que contienen CFC y halones, enumerados en el Anexo D del Protocolo, es decir, aerosoles, refrigerantes, acondicionadores de aire, etc.

Ayuda financiera a los países en desarrollo

El logro de los objetivos del Protocolo de Montreal depende de una cooperación general entre las naciones del mundo. No es suficiente que los países desarrollados, responsables del 85% del consumo de las sustancias destructoras del ozono en 1986, participen en el Protocolo. La participación de los países en desarrollo, que consumieron sólo el 15%, también es de suma importancia. El consumo de los CFC en los países en desarrollo ha aumentado con más rapidez que en el mundo desarrollado y podría anular el efecto del Protocolo en dos o tres décadas si no se adhieren al tratado.

Ya en 1987 se ofrecieron incentivas a los países en desarrollo para que cumplieran con el Protocolo dándoles un plazo de diez años para la puesta en aplicación (Artículo 5) y asistencia técnica (Artículo 10). Pero en 1989, muchas de las naciones en desarrollo más grandes indicaron que las disposiciones eran insuficientes. Argumentaron que no eran ellas las responsables de la destrucción de la capa de ozono. Y como están recién empezando su desarrollo económico y a utilizar la tecnología barata de los CFC, obtenida de los países desarrollados, necesitan ayuda con los costos. Si van a someterse a cronogramas rigurosos para adoptar las nuevas tecnologías, necesitan que les den esas tecnologías y la ayuda financiera para ponerlas en aplicación. Esta ayuda financiera debe ser además de la que ya reciben y no un desvío. También abogaron por un nuevo mecanismo para prestar esa ayuda, ya que las organizaciones actuales tales como el Banco Mundial aparentemente favorecen a los donantes.

El Centro de Actividad del Programa para la Industria y el Medio Ambiente del PNUMA (CAP/IMA/PNUMA) es responsable de ofrecer una función de cámara de compensación. El programa de "Acción por el Ozono" del CAP/IMA consta de tres elementos principales:

La Cámara de Compensación de Información sobre Acción por el Ozono, un sistema computerizado en línea que funciona conjuntamente con la Cámara de Compensación de Información Internacional de Producción más Limpia contiene datos sobre la eliminación industrial del uso de las sustancias destructoras del ozono (SDO). Para cada una de las materias (espumas, halones, aerosoles, refrigerantes, solventes), la Acción por el Ozono recopila datos de los sectores públicos y privados en el mundo entero.

  • Directiva:

DIRECTIVA 2002/3/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO

de 12 de febrero de 2002 relativa al ozono en el aire.

  • Bibliografía:

La información contenida y desarrollada en este trabajo se obtuvo de diversas fuentes como apuntes de 2º de bachillerato de ciencias de la salud y páginas de internet de interés como:

www.wikipedia.org, www.pla.net, www.varelaenred.com, www.edunet.ch, www.capadeozono.blogstop.com, www.atmosphere.mpg, www.ubp.edu.ar/todoambiente, www.portalplanetasedna.com.ar, www.tecnozono.com.

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