Cantón Pimampiro

Historia de Ecuador. Geografía. Economía. Sociedad. Evolución histórica

  • Enviado por: Alex
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
  • 12 páginas

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PIMAMPIRO - IMBABURA - ECUADOR

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i hablamos de Pimampiro, comenzaré diciendo que es una de las poblaciones más antiguas dentro de la parte norte del territorio ecuatoriano. Tan antigua que los habitantes del siglo VIII y IX de nuestra Era, ya estaban asentados en esta comarca, cuando la conquista de los Caras a la actual provincia de Imbabura.

La ciudad de Pimampiro, geográficamente se encuentra situada en la actualidad a 0º 24` de Latitud norte y a 77º 58` de Longitud oeste. Se debe mencionar estas coordenadas, por cuanto en la antigüedad, tenía otro asentamiento al actual, que se lo ubica en la margen izquierda del río Pisque y por la etimología de su pronunciamiento, que según varios autores coinciden, Pimampiro se compone de cinco voces que son: PI-MA-AM-PI-RAR, que en el idioma antiguo, hablado en ésta comarca, significaría: “Poblado a orillas de un gran río”

Es uno de los cantones más orientales de la Provincia de Imbabura. En algún momento los gobiernos de turno, nos hicieron ilusionar con la construcción de una carretera que una la Costa, Sierra y Oriente ecuatoriano, es decir las Provincias de Sucumbíos, Imbabura y Esmeraldas. El proyecto se llamaba “Carretera Santa Cecilia”; por cuanto, desde la ciudad de Esmeraldas se construiría una carretera que pasaría por San Lorenzo, tomar como referencia la antigua línea del ferrocarril para llegar al ramal de Salinas, ya en la Provincia de Imbabura; dirigirse hacia el nororiente, pasar por Pimampiro, San Francisco, la Merced, una de las últimas poblaciones de la serranía y caer al Oriente ecuatoriano en la población de Santa Cecilia, que ya tiene carretera hacia Nueva Loja, Shushufindi y demás poblaciones orientales.

El proyecto, era nada más y nada menos que ¡EXCELENTE! El boom petrolero que se produjo en la década de los 60`s, cuando en ese tiempo se descubrió el “Oro Negro”, en lo que hoy es la provincia de Sucumbíos, creada en 1989 y desmembrada de la provincia del Napo, obligaba a construir con la mayor urgencia una carretera y por ende el oleoducto que permitiera transportar el crudo hacia el puerto de Esmeraldas. En éste lugar se proyectaba la construcción de una refinería de petróleo y también el puerto de embarque del hidrocarburo extraído, a los mercados internacionales.

Con estos antecedentes, llegaron poco de Ingenieros, trabajadores, maquinaria pesada, etc. Los trabajos comenzaron inmediatamente. El tiempo era apremiante. La construcción de esta carretera, llegó hasta la cima misma de la cordillera oriental. Tenían como guía el antiguo sendero de nuestros antepasados. La carretera prometía tener un acceso rápido a la región oriental y por ende la explotación de tierras vírgenes y ricas en producción agrícola y maderera, maderas de la mejor calidad. Repentinamente los constructores de éste camino, comenzaron a empacar y desfilar de retorno, dejando abandonada la construcción. Todos nos preguntábamos ¿Qué pasó? ¿Por qué no continuaban? La respuesta: aparecieron los genios, los Mandraques, los sabelotodo, las partes interesadas. ¡Cómo iban a permitir que se construyera el oleoducto por éstos terrenos que eran de propiedad del Estado Ecuatoriano, sin que exista grandes terratenientes por éste sector! La mejor opción, según mis queridos invéntalo todo, era la construcción del oleoducto por Pifo, población cercana a Quito, seguir bajando hacia el sur hasta Santo Domingo y luego tomar la ruta nor-occidental hacia Esmeraldas.

La construcción, desde luego fue más larga y mucho más costosa que la iniciada en la provincia de Imbabura. Los inventores del agua tibia, dieron un sin fin de razones y explicaciones que a nadie convenció. Las ilusiones de mis queridos imbabureños y pimampireños, botadas al tacho de basura. El dinero inicial gastado en la construcción de la carretera Santa Cecilia. ¡Qué importa! Al fin y al cabo es solo plata del Estado, que desde luego todos, absolutamente todos aportamos. De manera muy personal, pienso que el poder del dinero y el poder político se sobreponen a los intereses del pueblo ecuatoriano. “Con éstos amigos, para qué enemigos”. Debían existir muchos terratenientes poderosos que obligaron, no insinuaron, que el oleoducto pase por sus tierras, para también tener tajada. Como siempre.

Hace pocos años, se construyó el oleoducto de crudos pesados. Igual, nadie dijo nada. Mis Autoridades de Imbabura, ni fu ni fa. Pelear contra los poderosos y los manda más del país, es como sembrar en terreno estéril. Más lo que se gasta dinero, saliva, tiempo y lo que es más, su respectiva úlcera, ¿Para qué?, si nunca hacen caso, aquí sí, a las sugerencias del pueblo que siempre es más inteligente que los encopetados. El tiempo y la Historia, será quien juzgue los atropellos cometidos a Imbabura. El anhelo se mantiene y quizá en un futuro no muy lejano se logre ésta importante vía arterial que en su mayoría ya está construida; se tiene la carretera Esmeraldas-San Lorenzo-Ramal de Salinas- Pimampiro, faltando agrandar el ramal Pimampiro-La Merced y construir hasta Santa Cecilia en la región Oriental. La esperanza nunca muere, dicen.

En la actualidad el pueblo de Pimampiro, que es la cabecera cantonal, se encuentra asentado en una colina con una corteza sumamente dura, denominada cangagua poco favorable para la labranza. En sus alrededores en cambio existe un terreno muy fértil para el cultivo y tiene como parroquias a Mariano Acosta, San José, San Francisco de Sigsipamba, Chalguayaco y Chugá, que es la de más reciente creación, con sus respectivas comunidades y caseríos.

Pimampiro en los años 1970.

Esta pequeña hoya se encuentra bañada por el río Chota, río que tiene sus orígenes en la laguna de Puruhanta, algunos la llamamos Prohanta, de belleza natural virgen. En su nacimiento toma el nombre de río Pisque que lo conserva hasta el puente de Mataquí y que tiene sus afluentes como son el río Blanco, el río Verde, el Chamachán y el río Guambi. Al recorrer con el nombre de Mataquí, recibe la confluencia del río Escudillas, que tiene su nacimiento en la provincia del Carchi, para luego tomar el nombre de río Chota, que tendrá la confluencia de muchas quebradas y riachuelos hasta juntarse con el río Ambi y formar el gran río Mira, que atraviesa la provincia de Esmeraldas y el departamento de Nariño, Colombia, donde recibirá como afluente al río Güiza y desemboca junto a la ciudad de Tumaco, en el Océano Pacífico, antiguo asentamiento de la tribu Tuma.

El río Guambi tiene su historia, por cuanto es un río aurífero en donde en épocas pasadas se explotó el oro, en no muy grandes cantidades, pero que satisfacían las necesidades de los gobernantes indígenas de esta región, existiendo hasta la actualidad pequeñísimos granos del mineral en mención.

El Chamachán en cambio tiene su historia no muy halagadora. Corría el año de 1976, aproximadamente, cuando en la quebrada entre los poblados de Yucatán y Buenos Aires, existió un derrumbe de grandes proporciones. Miles y miles de toneladas de tierra, taponaron el cauce del Chamachán. Se hizo el respectivo parte a las Autoridades y no pasó más allá. Nadie paró bola ni dijo hay que hacer algo. Tampoco se hizo eco en la prensa por cuanto éramos minúsculos y no afectaba a los poderosos en dinero y política, tal como sucedió en el Austro ecuatoriano, en donde si afectaba que se represara el agua y al romperse, se iría hacia la Costa, inundando poblaciones y haciendas de los que ya sabemos. LA JOSEFINA

Acá en mi querido Pimampiro a quien se afectaba, nada más ni nada menos que a mis queridos negros del valle del Chota, selvas de Esmeraldas con algún caserío en sus riveras y a los poblados colombianos. Nadie se preocupó y más bien se olvidaron por varios meses. Mientras tanto el agua seguía represándose, inclusive nosotros colegiales embelequeros, alguna vez nos fuimos a nadar en ésta impresionante piscina que a fuerza del derrumbe se iba formando. Los pobladores hicieron lo que más pudieron para habilitar un improvisado camino y poder comercializar sus productos agrícolas.

La represa después de varios meses de estar llenándose, había cedido y con ello, millones de litros cúbicos de agua se apresuraron a correr río abajo, destruyendo a su paso lo que encontraba. Las poblaciones que se localizaban en los flancos del río, fueron las que más sufrieron, especialmente el Juncal, Carpuela, San Vicente, el Chota y varias poblaciones costaneras de Esmeraldas, de las cuales apenas se tuvo alguna noticia en la única radio en Amplitud Modulada que existía en la población, la radio “Ecos Andinos” y que tenía el noticiero a las 6 p.m. dando lectura al diario “El Comercio” de la Capital, que muy pocos teníamos acceso. El puente de Mataquí, en éste sector, fue arrasado. Las bases que sostenían el puente del Juncal, quedaron sentidas por la avalancha.

De los cultivos, ni hablar. Todo se fue en este alud. De las personas fallecidas, nunca llegamos a saber el número exacto, pero se hablaba del centenar de personas desaparecidas. Como eran los negros del valle del Chota, apenas si se cubrió la noticia en los diarios del país. De la televisión no puedo decir nada, por cuanto no existía señal de Tv. en nuestro pueblo, por estar encerrado entre montañas.

Después de aproximadamente dos años, el puente del Juncal, todavía soportaba el paso del parque automotor, que en aquel tiempo no era mucho, hasta cuando pasaron varios camiones cargados y con mucho peso, cuando sucedió lo que tenía que suceder. Era un sábado a mediados de año, cuando con algunos compañeros madrugamos, para viajar a la ciudad de Tulcán, a contratar una orquesta que amenizaría un baile popular denominado en aquellos tiempos las famosas kermeses y que se las realizaba de tarde en tarde para recolectar fondos para el paseo de fin de año escolar. Muy por la mañana cruzamos el puente del río Chota en la población del Juncal y que sirve de límite entre las provincias de Imbabura y Carchi.

A media mañana y luego de realizar los respectivos contratos con el grupo musical y el transporte que nos llevaría de retorno, nos dirigimos a Pimampiro en vista que el baile comenzaba a las 14h00 (2 de la tarde). Cuando llegamos al puente del Juncal, ¡Sorpresa! No había puente. Tuvimos que regresarnos a Bolívar y dar una vuelta inmensa por la ciudad del Ángel, Mira y el Chota, para la kermés iniciarla con retraso, a las 5 de la tarde.

En la actualidad, estos negros del valle, que hasta finales del siglo XIX fueron esclavos exclusivamente traídos desde el Continente africano y que estuvieron en las faenas agrícolas y más pesadas en las grandes haciendas, son la gloria de uno de los deportes más populares del mundo ¡El fútbol! Elemento humano fundamental para la clasificación a los dos mundiales continuos: Corea y Japón en el 2000 y Alemania 2004. Desde luego que otros deportistas de diferentes latitudes del país, también contribuyeron.

El contacto con la raza mestiza y el vivir en la serranía, ha hecho que ésta estirpe se supere en los diferentes campos intelectuales. De aquel desastre en donde el río arrasó con todo a su paso, se creó una de las canciones más populares de este sector “Mi lindo Carpuela” que a dado la vuelta al mundo y en ritmo de Bomba, ritmo muy popular con raíces afroamericanas y con un compás pegajoso que invita a bailar. Este ritmo, la Bomba, es muy difundida y mis negritos se han hecho a la fama con sus canciones. Desde luego mis deportistas son quienes más han figurado en las noticias tanto en radio, prensa y televisión, inclusive cadenas de noticieros a nivel mundial, han visitado este valle a realizar sus sendos reportajes.

Para variar en mi lindo Ecuador, los visitantes que llegan a éste lugar, se encuentran que en el valle del Chota, sus pobladores, ni siquiera tienen los más elementales servicios básicos, las edificaciones de las escuelas destartaladas, la mayoría vive en casas hechas de lodo y carrizo ¿Y las Autoridades? ¿El Gobierno? ¿Acaso aún seremos racistas? Con la entrada económica de muchos futbolistas y músicos, la economía de éste sector se ha reactivado y quienes han triunfado en el exterior, no se han olvidado de su patria chica y han creado fundaciones que ayudan en el estudio, la salud y la práctica del deporte de los pequeños, como la “Fundación Agustín Delgado” y también la “Fundación Ulises de la Cruz” ¡FELICITACIONES! Que así fuéramos todos, diferente sería mi Ecuador.

El dialecto en este sector se ha mantenido por varias generaciones y a veces es jocoso escucharlo, porque tienen una forma muy peculiar al hablar. De estas frases, me recuerdo unas dos, como aquella que cuando uno quiere decir que no hay que escupir al cielo ya que le puede regresar a la cara, ellos dicen: “No hay que escupí al cielo, porque con la misma baba se ha de juagá” y la otra que cuando fuimos a comer un plato de carne de chancho con papas (patatas) con cáscara y maíz tostado, la típica fritada, que es muy apetitosa, al indicarle que el precio estaba excesivo respondió la negra propietaria del local: “Como vay decí que rrebaje la fritada, no ve que los cuchis tan caro”

PIMAMPIRO EN LA ANTIGÜEDAD

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randes historiadores han indicado que el primitivo hombre de Pimampiro, tiene su origen en la raza de los Arawacos, originarios de lo que hoy es la Florida, en Norte América y las Antillas; que ya se asentaban en la amazonía ecuatoriana y eran los antepasados de los Cofanes. El padre González Suárez, Historiador, mantiene la hipótesis que tanto los Pastos, Quillasingas y Pimampiros, tienen un mismo origen oriental. Se han encontrado muchos cráneos antiguos y semejantes a los de los Cofanes en la cima de la cordillera Oriental y que pertenecen al siglo VIII de nuestra era. Otros en diferentes lugares de la comarca y uno muy especial encontrado en el sector del Calvario, a menos de mil metros del asentamiento actual de Pimampiro y que debía tener mucha antigüedad por su aspecto, fue entregado al Obispo Luis Haro de la ciudad de Ibarra, sin tener ninguna información. No tenemos conocimiento de los resultados o los estudios que se realizaron.

Otra teoría manifiesta que los Caras, fueron los primeros conquistadores que llegaron a nuestra provincia, de allí que los diferentes nombres de las poblaciones, tienen la derivación del idioma Cara, como Piman, Pimampiro (se considera que anteriormente se llamaba Ulumbuela), Carangue, etc.

El padre Juan de Dios Navas, también Historiador, comenta que en Imbabura existían tres estados independientes antes de la conquista de los Shiris (finales del siglo IX): Imbayas, Otavalos y Pimampiros. Éste último cobijaba a las tribus de Ambuquíes, Carpuelas, Píscos, Pusires y chapís que ya existían. Escribe, Estado independiente de Pimampiro, es decir, se encontraba política y económicamente bien organizado, con una estructura sólida que le brindaban ésta categoría, por lo que deducimos que los Pimampiros debieron estar habitando la comarca, por cientos de años atrás.

Con la conquista de los españoles, la fundación española de Quito en 1532 y la conquista de los territorios de Imbabura, se transformaron las delimitaciones territoriales de cada uno de los pueblos. En 1582 se escribió la descripción o monografía del pueblo Sarance (Otavalo) por parte de Sancho de Paz Ponce de León que ocupaba el puesto de Corregidor de Otavalo, quien escribe que “…las tribus de Chapí y Pimampiro, pertenecen al corregimiento de Otavalo y que se encuentran el uno a 8 leguas y el otro a 9, caen hacia el levante…” Además indica que Pimampiro se encuentra a la orilla izquierda del río Pisque, en el lugar conocido como Chimabí.

Cuentan los habitantes más antiguos que en este lugar se encontraban unas ruinas de un antiguo templo Católico y que fue derrumbado por don Marcos Restrepo, propietario de la hacienda Pinandro, de origen colombiano y que se le conocía como “El rey de la leña” por ser, si no el único, el principal proveedor de madera para los durmientes en la construcción del ferrocarril. La madera la conseguía más en su hacienda de Leito, cercana a Ambato, que en la hacienda de Pinandro.

De cementerios reales Incas, como se los conoce vulgarmente cualquiera que sea su origen, en ésta comarca existen muchos y citaremos como ejemplo los más importantes. Existen en las haciendas de San Juan, Pinandro, Santa Rosa, la Mesa, en las poblaciones del Inca, Pan de Azúcar, Rumipamba, Paragachi, etc. De los que puedo dar fe por haber sido testigo ocular es el de la Mesa, propiedad del señor Humberto Román, hombre público y muy apreciado por los pimampireños, por cuanto en los tiempos de bonanza repartía trigo y despostaba una res para compartir con los más necesitados.

En su hacienda, uno de sus trabajadores, al remover la tierra con el arado tirado por bueyes, se encontró con unas piedras de tamaño considerable. Al ser descubiertas de la tierra que les tapaba, se encontraron que éstas estaban recostadas en el suelo, formando una especie de plataforma rectangular. Eran perfectamente talladas y tenían un grosor uniforme y delgado (aproximadamente 10 centímetros). En uno de los extremos existía una plancha similar pero parada y en la parte superior, en la mitad, tenía una cavidad en la cual una persona de rodillas podía poner el cuello, quedando la cabeza al otro lado. Así lo hicimos muchas veces. ¿Sería un templo de sacrificio? Quien sabe, pero más que seguro ¡Sí!

A continuación existía un túnel, al cual un guardia de la hacienda, no permitió que ingresáramos por órdenes superiores. Los que sí ingresaron, manifestaban que en el interior existían más túneles y un cuarto. ¿De quién fue ésta tumba? Nadie ha dicho nada.

En Rumipamba, existe a flor de tierra una infinidad de cerámica que ha sido destruida y en otros casos, han extraído ollas de barro pequeñas y grandes que las tienen de adorno. El propietario no permite que se realice una excavación que nos podría develar a qué época y asentamiento humano pertenecieron. Como es propiedad privada y muy alejada de las poblaciones, no se le puede exigir que permita un estudio real. Pero que de estos sectores han sacado entierros en los cuales no podían faltar los objetos preciosos, ¡Sacaron! A donde fueron a parar, no podría asegurar, porque no existe ningún registro.

En Paragachi, de igual manera, existe un laberinto de túneles que cuando adolescentes, junto a dos compañeros de colegio: Marcelo Pepinós y Juan Gutiérrez, muchas veces ingresamos por simple curiosidad. También existía una gran cruz con su cabecera apuntando hacia el norte, con uno de sus brazos destruido por el pasar del tiempo y formado por montículos de piedra y cangagua en alto relieve. En éste lugar también se encontraba un sinnúmero de cerámica en pedacitos, por la destrucción, pintados de diferentes colores. Algunos entendidos decían que pertenecen a diferentes culturas antiguas. Indicaban que existían desde pueblos que pertenecían al Perú, Costa, Sierra y Oriente del Ecuador y de Colombia.

Esta variada cerámica es comprensible por cuanto Pimampiro fue centro de comercialización de todos los pueblos antiguos. La razón, ésta comarca era muy apreciada por el cultivo de la coca y el algodón. Las hojas de coca, eran muy valoradas por los indígenas por cuanto las masticaban para salir a los diferentes trabajos y hasta las consideraban sagradas porque curaban cualquier enfermedad ¡Inocentes y honestos! Hoy se llama narcotráfico, claro que en ese tiempo no las procesaban.

El comercio se lo realizaba a base del trueque, por lo que los Pimampiros no desarrollaron ninguna clase de artesanía o trabajo manual. Todo lo obtenían con el intercambio. Cuando llegaron los españoles a este sector, se admiraron por la grandeza de la comercialización existente y la cantidad de personas que llegaban a Paragachi, cercano a Pimampiro. Ingresaban de todos los lugares y naciones, inclusive se lo comparó con uno de los mejores mercados que existía en Centro América (México) y que se encontraban muy desarrollados. En la actualidad, existe un barrio periférico de la ciudad e inclusive hasta los túneles ya se han destruido. De la cerámica todavía se la puede encontrar al otro lado del barrio, aunque muy poco.

Por el año 1967 llegaron a la hacienda Pinandro unos americanos que querían realizar unos estudios arqueológicos en un sitio denominado Jurjijaca. En este lugar existe, a un costado del camino por el sector de Yucatán, una cueva con una entrada de dimensiones aceptables. Mi hermano Pepe y yo, les acompañamos como guías para indicarles el lugar de mencionada cueva. Por nuestra corta edad, nos perdimos y no encontramos el lugar, por lo que tuvimos que regresar a Pinandro. Días después, los bermejos regresaron a realizar la inspección, desde luego llevaron otros guías. Qué conclusiones sacaron, ni idea.

Después de algunas semanas nos atrevimos a realizar la caminata, que es de algunos kilómetros, con mi hermano y llegar a la cueva a la misma que ingresamos y por no tener ni la más mínima idea de lo que buscábamos, peor aún herramientas y linternas, apenas ingresamos salieron un poco de murciélagos y fue hasta ahí nomás. La Leyenda dice que ésta cueva fue construida antes de la llegada de los españoles y que tenía conexión con el templo de Caranqui, en Ibarra ¿Será? La distancia es muy considerable. En todo caso, nada se ha dicho.

De los españoles que llegaron a Sudamérica, los curas o religiosos tenían la misión de catequizar y enseñar el idioma Castellano a los indígenas conquistados; desde luego como en todo lado, existieron excepciones y algunitos más bien se dedicaron a enriquecerse. Como decía, de los que sí en verdad vinieron a cumplir su misión, se encuentra el fraile Pedro de la Peña, el mismo que sucedió al primer Obispo de Quito: Fray García Díaz de Arias quien falleció en la capital, el mismo que puso los primeros cimientos de la Religión Católica en nuestro País.

El sacerdote dominico don Pedro de la Peña, nacido en Cobarrubias en Castilla “La Vieja”, visitó Pimampiro en los años 1566 y 1567 quedando maravillado por el progreso, la grandeza e importancia de Pimampiro, por lo que le dio la categoría de PARROQUIA ECLESIÁSTICA y edificando de inmediato lo que sería una de las primeras iglesias Católicas de la zona y comprometiéndose a enviar curas con un verdadero mérito en la enseñanza, no solo en la palabra de Cristo, sino también en las letras y el idioma. Otro sacerdote importante, podemos citar a don Antonio de Borja, que estuvo hasta 1596 y fue reemplazado por el sacerdote don Pedro Ordóñez de Zevallos, más conocido como “El cura Agradecido” llamado así por su bondad, generosidad y humanismo. Este cura escribió un famoso libro “Historia y viaje del mundo”, libro muy escaso en la actualidad y considerado una reliquia, por cuanto se plasman datos muy importantes del inicio de la Colonia en el Ecuador y por ende la comarca de Pimampiro.

Cuando se fundó la Villa de San Miguel de Ibarra el 28 de septiembre de 1606, a los pocos años, Pimampiro pasó a formar parte del Corregimiento de Ibarra, sin que se tenga datos exactos si fue elevada a la categoría de parroquia civil; pero es fácil de suponer que si era una de las poblaciones más importantes de la zona, debió haber sido así, por cuanto para ésta comarca fue elegido un Alcalde Mayor, que se entendía con el Cacique del pueblo. Sin embargo, se tiene datos que en la sesión del Cabildo de Ibarra el 1ro. de enero de 1617, se nombra como Alguacil Mayor a don Lábaro Bazán, cargo que hoy representaría el de Teniente Político. Sea como sea, Pimampiro es una de las poblaciones más antiguas de la parte norte del Ecuador.

Cuando los impuestos, tributos y demás cánones que recaudaban los encomenderos fueron muy elevados, los problemas comenzaron a aflora entre estos, con los dueños de las fincas, los curas y los pimampireños. Los indígenas de este sector, se vieron imposibilitados de poder contribuir y la mayoría de los pobladores de ésta región, simplemente abandonaron sus hogares y siguieron el antiguo camino hacia el Oriente, internándose en la selva, para nunca más volver. La investigación indica que fue el año de 1679. Los pocos habitantes que quedaron, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, se vieron atacados por diferentes enfermedades que diezmaron aún más su ya reducida población, por lo que se vieron obligados a buscar otro sector con un clima más sano y en donde el viento corra sin obstáculos, siendo éste lugar, la colina en la cual se asienta hoy, la ciudad de Pimampiro.

En la época Republicana, Imbabura fue creada como provincia, incluyendo los territorios de Cayambe y lo que hoy es Carchi, que se erigió en provincia en 1880. La parroquia de Ambuquí se creó en 1860. En 1920 la parroquia de Mariano Acosta, en 1926 la parroquia de San Francisco de Sigsipamba y en 1955 la parroquia de Chugá.

Granero principal hasta hoy, tanto para Ecuador como también para la parte sur de Colombia. Antes de la Colonia, las hojas de coca y algodón eran el principal producto de estos habitantes y mercado intensamente visitado por todas las naciones indígenas. Después pasaron a cultivar grandes viñedos con la llegada de los curas españoles, luego pasaron al cultivo del tabaco, caña de azúcar, anís, trigo, cebada, fréjol, maíz, morocho, papas y principalmente el tomate, por lo que son conocidos como “Los tomateros”.

En la hacienda Pinandro, después de la muerte del señor Marco Restrepo, quedó a cargo su hijo don Pepe Restrepo. En ese tiempo, los terrenos generosos, se encontraban plantados por inmensos algodonales, en donde se podía apreciar una infinidad de animales silvestres. Desde conejos, a los mismos que los sabíamos perseguir cuando pequeños, hasta las cuturpillas (pájaros tierreros), tórtolas, perdices, etc. Hoy de esos animalitos solo quedan los recuerdos. ¡Hemos devastado la zona! Para encontrarlos tenemos que introducirnos muy adentro del monte. Don Pepe, instaló una fábrica de pasta y salsa de tomate “PINANDRO CALIDAD” introduciendo un tipo diferente de tomate al tradicional tomate riñón. Se lo conocía como tomate taconazo o tomate de salsa y era más alargado como especie de un pimiento pequeño. En todo caso, los botellas de salsa era muy cotizadas por su receta, pues su degustación le daba un sabor muy diferente a las insípidas que en la actualidad existen. El tiempo que nunca perdona hizo que de don Pepe se retirara a la tranquilidad de su hogar en Quito y al no existir un timonero que dirija ésta empresa, sus puertas cerraron y hoy en la actualidad, la hacienda se la está vendiendo por parcelas.

También se sembró una planta que se llamaba merigol y que daba una flor grande de color tomate. Decían que era alimento para pollos, luego de ser procesada. La verdad, nunca nos enteramos para que mismo era. Por el mucho uso de químicos, necesarios para el cultivo de la plantación, los terrenos se estaban quedando áridos, por lo que se volvió a los cultivos tradicionales, entre ellos el pepino dulce y la fresa.

El desarrollo y el progreso de los pueblos antiguos y modernos, siempre está marcado con la abundancia del agua, líquido vital para la supervivencia de todo ser vivo. La capacidad de los antiguos para construir canales y un sinfín de formas que lleven el agua a sus poblaciones, es admirable hasta nuestros tiempos. Los ingenieros de aquellas épocas, si así se los puede llamar, construían estos canales con una precisión milimétrica. Inclusive repartían las aguas por el interior de túneles excavados para este fin. En Egipto, México, Estados Unidos, Perú, Ecuador y muchos otros lugares antiguos, podemos apreciar la mano del hombre que transportaba agua para su supervivencia.

Pimampiro, no fue la excepción, pero desgraciadamente con la llegada de los españoles y la tenencia de las tierras en propiedad privada, llegaría el conflicto de la repartición equitativa de las aguas. Aquí si cabe el dicho “Cada quien tira agua para su molino”. Esta mala repartición del líquido vital, estuvo a punto de hacer desaparecer la población; por cuanto, al pueblo no se abastecían lo suficiente y más bien eran desviadas a las grandes haciendas para el riego de los terrenos cultivables. Muchas veces el aprovisionamiento se lo realizaba desde el río, con algún animal de carga.

Cuando el agua era brindada para la ciudad, lo que se hacía era llenar pozos o estanques para después proveerse de ella. Las consecuencias, grandes epidemias y enfermedades que afortunadamente se logró controlar a tiempo. Hasta el mismo día de hoy, no se puede abastecer a la población con un suministro permanente, amén que su planta procesadora de agua potable, es considerada como una de las mejores del norte del país; sin embargo, falta por concluir el proyecto de agua “Nueva América” que es la aspiración de todos pobladores, sin todavía llegar a feliz término y que es la aspiración de todos los ciudadanos.

En lo que se refiere a la luz eléctrica, en 1954 se instaló la primera planta hidroeléctrica en “el Calvario”, denominada así por lo empinado de su cuesta y haciendo referencia al monte en donde Cristo fue crucificado. La planta eléctrica tenía la capacidad para generar 30 Kwats. que supuestamente serían más que suficientes para la ciudadanía. Si la planta hubiera sido de buena calidad y de fábrica, es más que seguro que sí hubiera abastecido. Como solamente era el pueblo de Pimampiro, se le instaló una planta de las que hoy llamamos desechables. Desde el primer momento que entró en funcionamiento, las fallas fueron notorias. Si abastecía en las noches de trabajo óptimo (supuestamente funcionaba solo en la noche) y entregaba 1 Kwat., sería que la ciudadanía estaba de suerte.

De estos padecimientos, a diario. Preferible era tener al alcance de la mano la famosa lámpara Petromax, que sí llenaban las expectativas de los usuarios, caso contrario era mejor tener un paquete grande de velas “Tungurahua” para combatir la oscuridad reinante. Este mal se padecería hasta 1965, época en la que se adquiere una planta generadora de electricidad a diesel, de marca “Volvopentak” a un costo de $ 5470 dólares, es decir unos 164.000 sucres en esa época y que generaría 60 Kwats. brindando un servicio de mejor calidad. Por lo caro y escaso del carburante, mencionado equipo solo funcionaba de seis de la tarde a diez de la noche. Hoy desde luego, estamos conectados al famoso tendido eléctrico nacional interconectado, que de tarde en tarde nos sigue dando dolores de cabeza.

Ecuador tiene una geografía maravillosa. La hidrografía es impresionante. El mismo hecho de que tengamos cuatro regiones bien marcadas como son Costa, Sierra, Oriente y Galápagos, nos ponen en privilegio grande frente a otros países; sin embargo, siempre padecemos del mal de la luz artificial. Del costo por kilovatio hora, ni hablar. Es uno de los más caros de la región y muchas veces nos hemos visto en la necesidad de comprar energía a Colombia o Perú. ¿Por qué será? Dios, averigüe y perdone. Politiquería e intereses personales, que vaya a saber por qué, contaditos tienen generación eléctrica y la venden como un artículo de lujo. No sabrán que es una necesidad. El Gobierno tiene la respuesta.

De la educación, diremos que lo curas españoles, a más de enseñar la Religión Católica, instruyeron a los pobladores en el idioma Castellano, a leer y escribir. Tal es el caso y se tienen registros en los archivos del Municipio de Ibarra, que la Cacica doña Luisa Tota, oriunda de éste lugar y de la cual fue gobernante en el inicio mismo del Colonialismo, sabía leer y escribir. Conforme se iba dando el mestizaje, por la unión de españoles y aborígenes, los descendientes tenían una mejor educación. Es de suponer que en aquellos tiempos no debió existir ninguna infraestructura destinada exclusivamente para la educación, peor aún que la enseñanza sea programática y continua, sino que debía ser el templo religioso, el lugar donde se aprendían las primeras letras o a su vez, era el mismo hogar en el que se cultivaban los primeros pasos de la educación.

No se tienen datos exactos de la creación de la primera escuela fundada en Pimampiro, pero diremos que para 1826, cuando aún éramos parte de la Gran Colombia, la provincia ya contaba con 35 escuelas y un alumnado de 869 niños. En esta época, a la mujer no se le permitía estudiar, siendo destinada más bien a las labores de la cocina y el campo. La igualdad de derechos para el estudio vendría a finales de siglo. Conjeturamos que dentro de estas 35 escuelas estaba incluida una de Pimampiro, por la importancia de la comarca. No es sino hasta 1870 que se habla de un profesor que llegó a enseñar al alumnado pimampireño: el profesor José Dionisio Romero, oriundo de Tumbabiro y encargado de los cuatro primeros años de educación existentes.

En el año de 1918 y por gestiones del profesor Mesías Alarcón, se logra que la escuela funcione con los seis grados con el nombre de escuela “Antonio Ricaurte”, en honor al héroe colombiano, quien falleció en 1814 luchando por la Libertad del yugo español. Simón Bolívar había reunido sus tropas en San Mateo - Nariño, para aprovisionarse de vituallas; sin embargo, el jefe realista José Tomás Boves, quien estaba al acecho, quiso tomar la población. Por estar en desigualdad de condiciones, el capitán Antonio Ricaurte viendo perdida la batalla, indicó a Simón Bolívar que debía tomar la retirada. Despidió a sus hombres y se quedó solo en la población. Cuando observó que la mayoría de soldados del ejército del Rey, ingresaron a la plaza, la incendió e hizo explotar el polvorín, llevándose consigo a casi medio batallón de enemigos. El batallón lo componían siete mil soldados. Los sobrevivientes, despavoridos emprendieron la huida. Simón Bolívar al enterarse del suceso, lo declaró Héroe de la Gran Colombia, en la lucha por la Libertad. En ésta escuela he de resaltar que recibí la educación primaria, recordando como profesores a los señores Jorge Fuertes, Rafael Cotacachi y Vicente Tobar, cuando ya funcionaba con los seis grados de educación.

De la otra escuela antigua del lugar, tampoco se tienen datos exactos, pero se presume que se inició por los años 1902 y 1903 siendo su primera profesora Doña Rosa Isabel Jaramillo, hermana del profesor Manuel Jaramillo, quien ya era profesor en la escuela de niños. La escuela se llama hasta hoy “Rosa Zárate”, personaje insigne de nuestra Historia y que igual combatió junto a su esposo, por la Libertad. Después del primer grito de independencia, el 10 de agosto de 1809 en Quito, por lo que se la conoce como “Quito, luz de América”, las persecuciones por parte del ejército realista a los próceres, fue implacable. Trataban de aplacar la sublevación iniciada por todos los medios posibles. Las matanzas eran el pan del día. Con cualquier pretexto había fusilamientos, tal como la masacre del 2 de agosto de 1810 en la misma capital donde murieron personajes que hoy los recordamos con orgullo.

Doña Rosa Zárate junto con su esposo don Nicolás de la Peña, eran partícipes del Primer Grito de la Independencia, por lo que tuvieron que huir con dirección a Ibarra perseguidos por el general Toribio Montes, enviado por el rey de España, exclusivamente para dar matanza a los osados patriotas. La traición por parte de los jefes del ejército realista era a la orden del día. Un día prometían maravillas para salvaguardar la vida de los perseguidos, al siguiente, si apresaban o alguien se entregaba, ese mismo rato: el vire, Fusilamiento seguro.

En estas instancias se encontraba doña Rosa Zárate junto con su cónyuge y después de atrincherarse en Ibarra, tuvieron que huir más al norte por el acoso del sanguinario militar quien estuvo a punto de morir atrincherado en la iglesia del lugar. Otra traición, por parte de los Realistas, les salvó la vida y continuaron con la persecución, hasta que en las selvas de Barbacoas fueron apresados y fusilados sin miramientos, en el mismo lugar y al instante. Medalla y ascenso para el sanguinario, dolor y tristeza para el pueblo. Más sangre patriota derramada y en este caso sangre de doña Rosa Zárate, nombre con el que se le bautizó a la escuela de niñas de Pimampiro.

Para octubre de 1956, entra a funcionar la escuela católica “Dolorosa del Colegio”, regentada por monjas franciscanas de Colombia y a la cual tuve la oportunidad de asistir cursando el jardín de infantes, en vista que en la otra escuela no existía. Hoy funciona también como colegio y además se enseña la rama artesanal de corte y confección.

Para 1970, el 28 de septiembre y por decreto de la Presidencia de la República, que en ese entonces se encontraba el Dr. José María Velasco Ibarra (+), cinco veces Presidente del Ecuador y de quien se dice fue el gobernante más honrado ¿…? ¿Y el avión que se cayó en el sector de la Libertad, provincia del Carchi, lleno de dinero del cual muchos lograron rescatar, qué?, en todo caso se realizó la creación del colegio “Nacional Pimampiro”, que en sus inicios funcionaría en la Casa Comunal ubicada en la plaza central de la parroquia, la plaza “24 de Mayo”.

Debo señalar que yo ingresé al colegio y me gradué en la tercera promoción de este nuevo colegio. Los profesores se unieron ganando, en aquel tiempo como sueldo básico: mil quinientos (1500.oo) sucres. ¡Qué tal! Posteriormente, se construiría el local en el cual funciona hasta el día de hoy, con el aporte de la población y fruto especialmente de las gestiones realizadas por las reinas, de la ya tradicional “Fiesta del Tomate”. En todo caso diremos que las escuelas Antonio Ricaurte y Rosa Zárate, son el puntal y referente de la educación pimampireña.

La idea de la cantonización, siempre estuvo presente en la mente y el corazón de los pobladores que día a día luchaban por lograr éste objetivo. No es hasta 1981 en que el extinto Presidente de la República, el Dr. Jaime Roldós Aguilera, fallecido en el ejercicio de sus funciones en un accidente aéreo el 24 de mayo de 1981, erigió a Pimampiro a la categoría de cantón con fecha 26 de mayo del mismo año. Nuestro benefactor, debía presidir las fiestas de cantonización. Desgraciadamente no se dio. Por circunstancias de la vida, falleció en un accidente aéreo dos días antes de celebrar el Magno acontecimiento, en la vida del Cantón.

Anteriormente, el día 25 de junio de cada año, se celebraba la parroquialización de San Pedro de Pimampiro; este fue un error, si se puede decir, de buena fe o involuntario, por cuanto se tomó en consideración cuando el Libertador Simón Bolívar creó la Provincia de Imbabura. Tamaño error que se lo descubrió gracias a las investigaciones del profesor Luis A. Martínez de la Vega, quien realizó una monografía investigativa de la población y puso en conocimiento de las Autoridades. En la actualidad sus festividades se las celebran el 26 de mayo como cumpleaños de su cantonización, quedando atrás el error que arriba indicamos y que es necesario, especialmente, las nuevas generaciones del lugar, la conozcan.

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