Cantar del Mío Cid

Literatura española medieval. Poesía épica. Lengua romance. Cid Campeador. Rodrigo Díaz de Vivar. Caballeros. Musulmanes. Honor. Destierro. Batallas

  • Enviado por: Yuki Uchiha94
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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La leyenda del Cid

  1. ARGUMENTO

Es la historia de un niño al que le otorgan el nombre de Rodrigo. Rodrigo Díaz nació en Vivar, una aldea luminosa pero humilde que quedaba muy cerca de Burgos. Era hijo del noble Diego Laínez, el cual había servido durante muchos años al rey Fernando I de Castilla. Él tenía mucha fama de gran capitán, aunque cuando envejeció apenas podía con su alma. A pesar de que ya no podía ser un buen luchador, tenía la sabiduría de sus años jóvenes, y el rey le propuso ser su consejero. Él aceptó con todo gusto, pero, a causa de eso le surgieron muchos enemigos. El que peor le miraba era el conde de Orgaz, un asturiano orgulloso. El conde se creía mucho mejor para hacer de consejero del rey que don Diego. Un día el conde quiso meterse con el, ofendiendo así su honra. El conde al ver que don Diego pasaba de él para no meterse en problemas, no se contuvo, y le soltó una bofetada a don Diego. Don Diego, tragándose su orgullo para no faltar al respeto en presencia del rey, se dio media vuelta y se marchó. Sin embargo, no olvidó lo ocurrido. Don Diego tenía que limpiar su honor, pero era demasiado viejo, así que decidió poner a prueba a sus hijos para ver quien de los tres le vengaría. Primero llamó al más pequeño, se llamaba Hernando y acababa de cumplir los doce años. El padre, trataba a su hijo como un hombre hecho y derecho aunque fuera muy pequeño y menudo. Le agarró la mano y se la estrechó con tanta fuerza como si quisiera partirla en dos. El pobre Hernando no podía resistir ese dolor y replicaba que le soltara. Viendo el comportamiento de su hijo vio, que él no tenía la suficiente fuerza para derrotar al conde. Tal vez Bermudo, su hijo mediano. Le llamó y le hizo la misma prueba pero esta vez con mucha más fuerza. El chico no lo resistía, decía suplicando: - ¡Basta padre, me haces daño!-. Solo le quedaba su hijo mayor, su única esperanza. Él se llamaba Rodrigo, que entonces tenía los dieciséis años. Rodrigo era un chico cumplidor y juicioso que hablaba poco y nunca discutía. – ¿Padre, que quiere?- le preguntó Rodrigo. Don Diego sin decir nada cogió la mano de su hijo y le mordió uno de los dedos, los mordía con toda su rabia, pero Rodrigo ni se inmutó. Don Diego cada vez mordía con más y más fuerza, Rodrigo aguantaba el dolor como si nada, hasta que apeteció la primera gota de sangre. Entonces Rodrigo dijo:-¡si no fueras mi padre, te haría pagar muy caro el odio que me muestra!-. Al oír aquello, don Diego sonrió, encontró en Rodrigo la furia que buscaba.

Don Diego, le contó a su hijo, la humillación que tubo que pasar, y sin más percances, Rodrigo se dirigió a ejecutar la venganza hacia el conde. Aunque su alma le dijera que tenía que vengar al conde, su corazón le suplicaba que no lo hiciese, ya que Jimena, su enamorada, era la hija del conde. Entonces pensó:- primero está la honra, y luego el amor. Decidido y triste a la vez emprende el camino de nuevo. Una vez en Burgos desafió al conde para limpiar el honor de su padre. -Empuñad la espada ahora mismo porque vamos a luchar.- le dijo Rodrigo. El conde soltó una carcajada.- Pero si solo eres un crio que todavía tiene leche de mama en los labios-. Le dijo el conde a Rodrigo. Rodrigo al oírlo ya no pudo más y se lanzó contra el conde, él se defendía, más que un duelo parecía un combate de esgrima. Rodrigo se puso a la altura del conde y en un descuido del conde, Rodrigo le clavó su espada dándole la muerte al conde. –El honor de mi familia vuelve a brillar-. Se dijo a si mismo, y sin perder ni un segundo, montó en su caballo y se marchó hacia Vivar. Los rumores se extendieron con rapidez por todo Burgos, la única no estaba al corriente era Jimena, la hija del conde, ya que vivía en una mansión en lo alto de un cerro y las noticias tardaban en llegar. A las cuatro oyó el ladrido de uno de los perros que guardaban la casa y salió corriendo a saludar a su padre, pero en cuanto vio en la puerta a cuatro caballeros que traían a cuestas el cuerpo de su difunto padre soltó un grito desgarrador que sonó por todo Burgos. -¿Quien té ha hecho esto padre? ¿Y porqué?- se preguntaba Jimena. Para entonces Rodrigo ya había regresado a su casa. Su padre le abrazaba con fuerza orgulloso de él. Tienes que marcharte de Vivar hijo mío, ya que los amigos del conde vendrán a por ti, y te darán muerte-. Le decía don Diego a su hijo. Té dejaré a tus ordenes un ejercito para que vayas a conquistar las tierras de los morros que amenazan el sur de Castilla, de esta manera el rey te perdonara y estarás salvado. Así dicho Rodrigo se marcha. Rodrigo vence a unos moros y les impone que si quieren vivir, juren lealtad al rey Fernando. Así, el Cid iba conquistando tierras para su rey. Cuando Rodrigo se dirigía hacia Galicia para rezar ante la tumba del apóstol Santiago, escuchó una voz que pedía ayuda. Rodrigo siguió la voz hasta ver a un pobre Leproso en una enorme balsa de lodo espeso. Sus caballeros le decían que no lo tocara, que se podría contagiar pero él sin hacer ni caso, le saco y le estuvo cuidando, sin esperar nada a cambio. Al hacer esa buena obra el Leproso le explicó que en realidad era San Lázaro, protector de los leprosos, y como el Cid izo una buena obra le otorgó la gracia de Dios. Eso también le llegó a Jimena, ya que en ese preciso instante, dejó de odiar a Rodrigo y empezó a amarle como nunca. Poco después, Rodrigo y Jimena se casaron. Más tarde o temprano, todo llega a su fin, y en este caso era el turno del rey Fernando.

Antes de morir, reunió a sus hijos y le repartió a cada uno de sus hijos un reino. Al mayor, Sancho, le dejó Castilla; a Alfonso, de dejó León; al pequeño García, Galicia; a Elvira, Toro; y a Urraca, Zamora. Sin embargo, Sancho no estaba conforme, ya que el quería todos los reinos para él. Sancho, una vez sentado en el trono, llamó a Rodrigo y le pregunto si él estaría de su parte, ya que quería declarar la guerra a sus hermanos.

Rodrigo, no estaba muy de acuerdo, pero no podía contradecir al rey.

Así que se puso a sus órdenes. Sancho, empezó por las tierras de Galicia, pero su hermano Alfonso también, así que se unieron, se apoderaron del reino y se lo repartieron como buenos hermanos. Pero como los dos querían más, acabaron luchando entre ellos. Era una batalla de un día, y al principio parecía que León ganaría, pero el Cid contraataco por la noche y gana. Luego rodean las murallas de Zamora, para que la reina se rinda y le de sus tierras a Sancho, de tal forma que las reservas de comidan se agotan y la gente de Zamora se muere, pero al final no se las da. Un hombre llamado Vellido Dolfos, aparece en presencia del rey Sancho para jurarle lealtad, ya que la reina de Zamora le ha expulsado porque le acusa de traición. Pero resulta ser todo un engaño ya que cuando al rey le da un apretón, baja la guardia y el hombre lo asesina. Después de eso, el reino de Castilla y el reino de León, están en posesión de Alfonso. Un hombre muy envidioso mintió al rey diciendo que el Cid le estaba engañando. El Cid fue expulsado de Castilla, deshonrado. Sobrevive a muchas batallas que le permiten ir obteniendo riquezas, territorios, gloria, fama y honor a la vez que la posibilidad de ir ofreciendo regalos al rey. El Cid conquista Valencia, se la entrega al rey y le pide a cambio volver a ver a su mujer y sus hijas. El rey no solo acepta su petición y le perdona, sino que además, le propone que sus hijas se casen con los infantes de Carrión. El Cid no está muy convencido de que sean lo suficientemente buenos para sus hijas, pero no se atreve a desobedecer órdenes del rey y acepta. Los infantes de Carrión, resultan ser hombre cobarde, vago y mal tratador. Puesto que se escapan a León con sus mujeres y allí las maltratan y luego las dejan tiradas. El Cid, recupera a sus hijas e informa de todo lo ocurrido al rey. Se convocan unas cortes en Toledo, los infantes de Carrión pelean con los guerreros del Cid en un duelo. Los guerreros del Cid vencieron y volvieron a Valencia con alegría y con un honor recuperado y Doña Elvira y Doña Sol se casan con los infantes de Navarra y de Aragón, miembros de la realeza. El Cid debía vencer a las tropas de Yúsuf, entonces se le apareció San Pedro, avisándole que solo le quedaban 30 días de vida, y que debía seguir las instrucciones que le daba si quería ser fiel a Dios hasta el final. Cuando ya habían pasado 29 días, el Cid reunió a sus seguidores más fieles y les contó con todo detalle que debían hacer para ganar a las tropas de Yúsuf. A la mañana siguiente, el Cid, había muerto, sus seguidores los embalsamaron para que pareciera que estuviera vivo, sin embargo los rumores de la muerte del Cid ya habían llegado a las tropas enemigas. Ellos tan contentos celebrando su victoria, y en cuanto las puertas de Valencia se abrieron y vieron la silueta del Cid, en sus caras apareció una mueca de terror. En ese momento los caballeros seguidores del Cid aprovecharon la confusión y acabaron con las tropas. Habían ganado la última batalla con el Cid el Campeador.

Pocos días más tarde se disponían a celebrar el funeral del Cid, aunque Jimena dijo que no quería enterar a su marido, sino que se quedara expuesto para siempre al mundo. El cadáver del Cid pasó diez años sentado junto al altar de la capilla. Todos los días, cientos de personas acudían a verlo y a admirarlo, ya que fue el mejor caballero que hubo nunca en esta vieja tierra de moros y cristianos.

Tema: Rodrigo, un perfecto candidato a héroe, el mejor caballero que ha cabalgado sobre Castilla.

3) Contesta las preguntas:

  1. De peregrinación a Santiago, Rodrigo ve a un viejo hundido en un tremedal ¿Qué enfermedad sufre el anciano y como le ayuda Rodrigo? Al caer la noche, el joven tiene una vision. ¿Quien se le aparece y que le vaticina?

La lepra.

Le tendió su mano y sacó de la trampa del lodo.

San Lázaro, el protector de los leprosos. Que para agradecerle el haberle salvado sin tener en cuenta que era un leproso le otorga la gracia de Dios.

  1. ¿Quienes eran los infantes de Carrión?

Son unas personas muy falsas que quieres casarse con las hijas de Rodrigo y al final lo consiguen. Una vez casados, se llevan las riquezas que les correspondían de las batallas ganadas, y se van, deshonrando más tarde a Doña Elvira y Doña Sol.

  1. Desde el primer momento sabemos que Rodrigo cuenta con la ayuda de dios? ¿Por se le aparece san Lázaro?¿Que otras apariciones se le presentan al Cid a lo largo de su vida y que le vaticinan? ¿Qué episodio de la obra nos revela que dios está de parte del héroe?

No. Porqué el se había hecho pasar por un leproso, y quería poner a prueba la bondad y buen corazón de Rodrigo, entonces al ver que Rodrigo le ayudo sin esperar nada a cambió le otorgó la gracia de Dios.

El Arcángel Gabriel, el cual de dijo que Dios estaba con él y San Pedro, que le dio las instrucciones de su última victoria.

En la última batalla, porqué Dios envió a San Pedro a decirle que debía hacer.

4) Final alternativo.

El Cid, al encontrarse con San Pedro, no cree lo que le cuenta, ya que él se encuentra en perfectas condiciones, de tal forma que no recibe el mensaje, y no tienen el plan de una vez muerto petrificarle para asustar a las tropas. De tal modo que apartar del día siguiente, el Cid, empieza a debilitarse mucho, y empieza a creer lo que le decía San Pedro, pero ya era tarde, ya que el no se le apareció más. El Cid murió a los 30 días, y las tropas arrasaron Valencia acabando con todos y cada uno de las personas allí presentes. Conclusión, la destrucción de Valencia.

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