Cantar del Mio Cid

Literatura española medieval. Poesía épica. Presencia de bestias y animales. Caballero y caballo. Babieca. Supersticiones

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La Vida Animal en el Cantar del Mio Çid

0. Introducción

El Cantar del Mio Çid está plagado de referencias a las bestias y animales que soportaban y daban sentido a la dificultosa sociedad que correspondía a la edad Media en general, y a la vida hasta entonces conocida: Camellos, cornejas, mulas, el caballo Babieca y un León... Cualquier acercamiento al plano humano conlleva explicar de qué maneras, desde el amanecer hasta el siguiente día, todo lleva una interrelacción: hombre - animal. Esa relación es peculiar según la época. Entendiendo las palabras del cantar, entendemos la realidad a la que un ser vivo, al nacer, forjaba su destino según a que especie pertenecia; estando el humano en la cima de la pirámide del poder. Influidos por las teorías escolásticas de la baja edad media y, en el momento de escribirse el cantar, tambien por Sto Tomas de Aquino: <Como la Gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona, es necesario que la razón se ponga al servicio de la fé, como la inclinación natural de la voluntad rinda obsequio a la caridad.> Se entendía la naturaleza circundante como posibilidades al servicio del hombre para trabajar por la fé y al designio de Dios. La vida cotidiana se regía no solo por Dios, también la superstición y el éxito,el honor y la espada, la guerra y la suerte...

Un mundo de valientes y cobardes,campesinos y caballeros, largos trayectos a caballo por camínos desamparados y bosques peligrosos entre castillo y fortaleza.

El poema plagado de cultura religioso bíblica, ciertas ideas gérmanico -juristas, recuerdos a los cantares épicos franceses y la contínua presencia de la frontera árabe, herencia mediterranea y feudalismo recalzitrante, remezcla todas ellas ingeniosamente con un único afán de comunicación, de tributación al heroe sangriento y al que muestra su generosidad con el debil.

La presente idea de la vida animal en el cantar, intentará enfocar y extractar las relidades de la época en su mutua dependencia entre lo humano y lo domestico ó salvaje, referencias que Per Abat utiliza para hacerse entender y contar lo que púdo ser una parte de la gesta de Rodrigo Diaz de Vivar.

  • Las bestias como valor.

  • Animales: superstición y destino. La conexión con Diós.

  • Los ciclos humanos, marcados por los animales

  • El caballero y su caballo: destino único

  • La guerra y sus números.

  • 1. Las bestias como valor.

    Los cuadrúpedos, bestias de carga, aparecen en <las crócicas de veinte reyes> desde el destierro del Çid de Castilla por Alfonso VI, cuando al tener que elejir que puede llevarse junto al deshonor que supone para el campeador la sentencia de su rey, él escoje:

    Convusco despenderemos las mulas

    e los caballos e los averes e los paños <de las cronicas de veinte reyes>

    Más adelante y tras las primeras escaramuzas del Çid, fuera de los límites del cristianismo castellano, empiézan las ganancias que consigue y que levantan la moral de los desterrados:

    Tanto traen las grandes ganançias,

    Muchos gañados de ovejas e de vacas

    E de ropas e de otras riquizas largas. -versos 480 a 481b-

    Otras especies de bestias que aparecen en el cantar y que ilustran sobre su procedencia del otro lado del mar, han llegado los ejercitos de Búcar, a reconquistar Valencia de manos del Çid. Despues de la confrontación y la alegre victoria se reparte el botín:

    Cadiéronle en quinta al Çid seys çientos cavallos,

    e otras azémilas e camellos largos -versos 2489 a 2490-

    Tambien se hace referencia en: 795; 804; 1211; 1756.

    Los regalos son caballos: la habilidad del Çid en determinar que las tres veces que se envian regalos a su rey y señor, de entre las ganancias a las tierras moriscas han de ser caballos; enjaezados, armados, corredores, de buena planta; pero no dinero..., por tres veces se regalan caballos, que no se pagan:

    >Enbiar vos quiero a Castiella con mandado

    >Desta batalla que avemos arrancado;

    >Al rey Alfons que me a ayrado

    >Quiérol enbiar en don treinta cavallos,

    >Todos con siellas e muy bien enfrenados,

    >Señas espadas de los arzones colgando.> -versos 813 a 818-

    Y despues otros cien caballos en los versos:1273 a 1276; y por tercera: versos 1808 a 1813. En total trescientos treinta caballos para calmar la ira del rey y enseñar a su vez a la corte que las conquistas no son palabras. También y según recoge, M. E. Lacarra: tampoco la parte que se envia como presentes al rey, suponen ni el quinto del botín, ni el séptimo, que serían lo que correspondería segun la justicia estamental; este multilatelarismo en las acciónes del Çid, a la hora de proclamarse el señor de Valencia, no rey de Valencia;se complementa con que se considera con derecho a nombrar obispo a don Jerónimo, prerrogativa reservada a los reyes, y a la vez, expresar que ha conquistado el sitio para la cristiandad, término demasiado amplio para que pueda tomarse altívamente y no enemistarse con Castilla, demuestra: tanto el conocimiento de leyes del autor, como una política del Çid, bien atemperada, para mostrar la calidad personal de no apego a los bienes que fundamenta la su religiosidad; sabedor tambien del poder del rey Alfonso VI, que lo és de Castilla, León, Asturias y Galicia;con quien le conviene ser subdito, que no tributario, ni vasallo (legalmente). Trescientos treinta caballos para comprar el perdón, y al ser buen vasallo de su señor, no estan libres sus enemigos (la familia Beni-Gomez) de intentar arrebatarle Valencia. Siendo la moneda que compra el afecto: caballos. Ni oro, ni plata.

    Pero, si por tres veces el Çid envía regalos al rey Alfonso, es Álvar Fáñez Minaya quien realiza el recorrido hasta encontrar al rey;solamente acompañado la última por Pero Bermudez; y es atraves de estos viajes por Castilla, donde se expone el mayor conocimiento de las rutas y la naturaleza circundante; versos 813 y 871:primer viaje; 1273, 1336:segundo viaje, a la vez saca a las hijas y mujer del monasterio de Cárdeña; 1808, 1841, 1852: tercer viaje. Es de resaltar la importancia literaria de este hecho, ya que mientras Álvar Fáñez Minaya vá y viene, en la corte del Çid nada sucede, por lo tanto el argumento continua lineal a pesar del cambio de personajes por sus viajes, y el cambio en las intenciones del rey. Los regalos del Campeador a su rey pasan por ello a ser argumentalmente tan importantes, como las batallas que se narran, sin más preparación que unas misas y a cabalgar.

    Si los caballos se regalan por cientos no es así con el caballo Babieca, merecedor de fama por su calidad, velocidad y frenada, cualidades necesarias en las batallas, ; largas son las referencias a la bravura del caballo ganado al rey de Sevilla, pero que no aparece en escena hasta ya avanzado el segundo cantar. Podríamos decir que, por la cantidad de versos utilizados para destacar a la bestia y sus dones, rivaliza con las protagonistas femeninas, la mujer y las hijas del Çid, en cantidad de versos y exaltación de sus cualidades. No quiere esto decir que las cualidades animales útiles para la guerra sean mas importantes que el amor existente entre el Çid y su familia, ni sus cualidades morales, pero se dá a entender que Babieca es mas importante para el discurrir de las contiendas en las que supone una extensión del poderío, valentía y capacidad de mando del Çid. La procedencia de Babieca no está clara, de echo Amador de los Rios dá una versión diferente a la del cantar. Según él, fué el padrino del Çid quien le ofreció que escogiera un potro de sus yeguas francesas; y al ser el elejido un ejemplar feo y sarnoso, le increpó:”Mal escogiste bavieca!”; a lo que Rodrigo respondió: “Babieca se llamará y será buen caballo”. Bien le entrenó que aún sin riendas le gobernaba y enderezaba donde quería. Tambien le impuso a que no se detuviese en la carrera cuando descargaba el golpe contra los moros. Sin embargo si atendemos a lo escrito en el cantar hallamos varios términos que podrian apostar por su procedencia sevillana; Pablo Gredilla interpreta “caballo corredor” con procedencia árabe, teoría apoyada desde el Carmen Campidotoris: “corre más que el viento y salta mejor que un venado”. Pero tambien aparece el término “caballo grueso y corredor”, características que solo reune el español, que sería el actual andaluz, de airoso andar y potente empuje. La verdad podría encontrarse en el equilibrio entre ambas, es decir, Babieca tendría sangre árabe y española ; esto sería posible ya que en siglos anterióres se habían exportado ejemplares de genética española/andaluza al norte de Africa como elemento mejorante y ya en la época del Campeador, el resultado no se distinguía de las sangres puras. La vida literaria de Babieca comienza así:

    Por nombre el cavallo Bavieca cabalga,

    Fizo una corrida, ésta fo tan estraña,

    Quando ovo corrido, todos se maravillavan;

    Des día se preçió Bavieca en quant grant fo España. -versos 1588 a 1591-

    Se le menciona en los versos:1573, 1714, 1732, 2419, siendo actor fundamental en el enfrentamiento con el rey Búcar. Y en el verso 3513, momento en que el rey Alfonso VI, pide a su dueño que enseñe todo su poderio en Toledo, tras lo cual, el Çid se le ofrece como presente, entonces Alfonso de Castilla responde:

    Essora dixo el rey: <Desto non he sabor;

    <si a vos le tollies, el cavallo no havrie tan buen señor.

    <Mas atal cavallo cum ést pora tal commo vos,

    <pora arrancar moros del canpo e seer segudador;

    quien vos lo toller quisiere nol vala el criador,

    ca por vos e por el cavallo ondrados somo' nos.> -versos 3511 a 3521-

    ¿Cuanto de lo acaecido en el campo de batalla se debe pués, al Campeador, y cuanto a su montura?, podriamos decir que la unión de ambos fué letal. Babieca que vivió cuarenta años sobreviviendo en dos al Çid, fué enterrado en el monasterio de San Pedro de Cardeña.

    2. Animales superstición y destino.

    Las supersticiones estaban unidas a la vida feudal, tanto por las antíguas corrientes profanas, como por la aplicación y asimilación de las culturas griega y romana. Luego es normal que aparezcan, pero poco si lo comparamos con la utilización del catolicismo y sus ritos, existen varias referencias animalescas supersticiosas, contra el doble ó el triple de utilizaciones rituales católicas del destino; si se cumple con los altares, Dios te ayudará. La aparición de animales que auguran buenos ó malos hados, está estréchamente ligado a la intención del autor en recrear un clima asi sea el momento. Así en el principio del primer cantar, cuando el destierro:

    E la exida de bivar ovieron la corneja diestra

    e entrando en Burgos oviéronla siniestra <versos 11 a 12> cantar primero

    Esta aliteración le sirve además para tensar el desastre acaecido sobre los desterrados y prepararles para el cerrazón de Burgos a aposentar y avituallarlos por las órdenes del rey. La corneja, negra, huidiza y salvaje, tambien puede representar una personificación de el futuro que les espera al hidalgo y su comparsa, idea que exaspera al ser el castigo, cruel desidia de sus enemigos.

    Sin embargo, segun avanza el primer cantar y tras el envío del primer regalo al rey Alfonso, y las victorias en las escaramuzas contra poblaciónes medianas, la suerte se va tornando:

    Alçó su seña, el campeador se va,

    ayuso, aguijó cabadelant,

    Al exir de Salón mucho ovo buenas aves. -versos 857 a 859-

    El destino y los hados no siempre han de ser malos, mejora, igual que mejora la situación de los desterrados. Tendrá que ser, hasta el tercer cantar, que se relacióne la aparición de un animal, como mal augurio:

    En Valençia sedi mio Çid con todos los sos,

    Con elle amos sos yernos ifantes de Carrión.

    Yazies en un escaño, durmie el campeador,

    Mala sobrevienta, sabed, que les cuntió:

    Saliós de la red e desatós el leon. -versos 2280 a 2284-

    El caso del león en el tercer cantar, que arrastra raices arcaicas y simbólicas pone de manifiesto, otra vez, la cobardía de los infantes de Carrión, que aun viniendo de familia noble, no son acreedores de tal adjetivo. Este pasaje, del león, quizá pueda pasar desapercibido, pero vuelve a mostrar: como la naturaleza personificada, se puede volver en contra de nuestros desígnios, en un momento de calma y trocar en malventura lo que pudiéra parecer que es seguridad y control; y que aún en los lugares más familiares, tendremos que ser dignos de humanidad, es decir, entrega al bien común y superación personal. El autor parece que intenta darle un poco de acción, a la vez que humillar a los infantes, a un tercer cantar demasiado marcado por la afrenta de corpes y sus coletazos; la aparición del león, posiblemente incautado a los últimos africanos que han intentado recuperar Valencia para el rey de Marruecos, no deja de ser un impás literario, antes de acometer la afrenta de honor.

    La superstición en conexión con Dios.

    Los caballeros que guerrean a caballo, viajan a caballo, tienen en el équido su salvaguarda, se bajan de él para rezar. Los señores de la guerra docilmente hunden la cabeza ante Diós, y lo hacen de rodillas; hasta cinco veces a lo largo del cantar del Mio Çid, hacen un alto, para despues de rezar... continuar.

    Llegó a santa María, luego descavalga;

    Fincó los inojos, de coraçón rogava.

    La oración fecha, luego cavalga; -versos 52 a 54-

    Passada es la noche, venida la mañana,

    Oída es la missa, e luego cavalgavan. -versos 1540 a 1541-

    obispo don Jerome adelant se entrava,

    y dexava el cavallo, pora la capiella adelinava; -versos 1579 a 1580-

    Tambien en: versos 1687 a 1689, y la última y más ilustrativa de la influencia de la superstición católica:

    Adúzenles los cavallos buenos e corredores,

    Santiguaron las siellas e cavalgan a vigor; -versos 3582 a 3583-

    Esta última en la que elevan los aparejos de montar a Diós,santiguándolos, por la importancia y la tensión ante un desafío de honor. No solamente la valentía, la calidad de los caballos, las armas en liza,... sino también, necesitan la mirada del supremo para calmar las ansiedades de los litigadores y de los espectadores del cantar.

    Es en estos momentos de rezo cuando caballeros y peones, campesinos y nobles, se igualan , poniendo pié a tierra e hincando las rodillas para pedir el perdón y la mirada de Diós.

    3. Los ciclos humanos, marcados por los animales

    El hombre, tan arrogante que pretende ser el cúlmen de la civilización, vive y muere acompañado por los ciclos de otros animales, que marcan sus dias y su andar, así:

    Levaldas,Raquel e Vidas, ponedlas en vuestro salvo;

    Yo iré convusco, que adugamos los marcos,

    Ca a mover a mio Çid ante que cante el gallo. <versos166 a 169>

    También en:208, 235, 316, 323, 1701. En el inacabable, peregrinar de Valencia a Castilla, necesitan parar:

    <Temprano dat çevada, sí el criador vos salue!

    <El que quisiere comer; e qui no, cavalgue. -versos 420 a 421-

    -versos 427 a 428-

    -versos 827 a 828-

    Entrados son a Molina, buena e rica casa;

    El moro Avengalvón bien los sirvié sin falla,

    Aun las ferraduras quitar gelas mandava;

    a Minaya e a las dueñas ¡Dios cómmon las ondrava! -versos 1550 a 1554-

    Las nesesarias paradas de los cuadrúpedos y los cámbios de herraduras, madrugar segun la hora que cante el gallo, son referencias y guiños del autor a un público habituado a esta estrecha relación con los animales, creando así un vínculo de realidad al poema, que traspasa toda la historia que pueda torcer u olvidar la realidad en la creación literaria.

    La aparición del León en el tercer cantar, ya visto en el tema 2, merece atención aquí tambien por la singularidad en que se expresan los idealismos medievales que aducen la idea de una naturaleza a disposición de la humanidad que por el mero hecho de tener consciencia de si mismos y armas para demostrarlo,argumentan el destino piramidal entre los seres vivos y todos ellos el servicio de la fé (civitas Dei); que despues derivarán en algo más exagerado en el renacimiento y mas tarde en la ilustración; esto és: al control de los ciclos naturales por el hombre y, en este caso, por nuestro héroe:

    Hya señor ondrado, rebata nos dió el león.

    Mio Çid fincó el cobdo, en pie se levantó,

    El manto trae al cuello, e adelinó pora' león;

    El león quando lo vió, assí envergonçó,

    Ante mio Çid la cabeça premió e el rostro fincó.

    Mio Çid don Rodrigo al cuello lo tomó,

    E liévalo adestrando, en la red lo metió. -versos 2295 a 2301-

    El poder sobre la naturaleza expresado en estos versos en la personificación del poder humano a traves del Çid campeador, y la naturaleza salvaje( que en un momento de descuido: vuelve las razones inútiles), en escena aquí a traves del león africano que se escapa de la jaula y ademas de envilecer al cobarde, sublima la supremacía del hombre que lo subyuga, unicamente con sú presencia atronadora que le enseña como debe comportarse; ante lo cual el león se averguenza de su fuga y docilmente, se deja conducir a su redil.

    Un último caso de personificación, como recurso literario popular, sería:

    <A la salida de Valençia mis fijas vos di yo,

    <con muy grand ondra e averes a nombre;

    <quando las non queriedes, ya canes traidores, -versos 3261 a 3263-

    Esta utilización de la falta de altura moral de los perros que viene dándose desde las fábulas griegas, y reconocido por la sociedad, para insultar a los infantes de Carrión durante la parte final del alegato del Çid en las cortes de Toledo, viene a representar la facilidad con que ciertos prejuicios acerca de lo animal, es utilizado para realzar poca la talla que los infantes han venido demostrando; se ha querido ver cierta ideología pre- socialista en este empeño del autor en menoscavar la afirmación feudal de supremacía nobiliária, pero también podria interpretarse de forma naturalista, de manera que los mismos dones como: la valentía, honorabilidad, lealtad, que nos encontramos en el hombre, no deja de estar y encontrarse en los animales. Luego la comparación parece más en la linea de que la humanidad y su sociedad es un reflejo de la naturaleza y las mismas virtudes andan a un lado y a otro de la frontera que aduce diferencia entre hombre y animal. Si las mismas verdades y mentiras existen en ambos lados, podriamos decir que la barrera no es tal y que la animalización del hombre, és la humanización de los animales.

    4. El caballero y su caballo: destino único

    El Autor juega con todas las presencias culturales existentes en los territorios de frontera, su intención de comunicador le permite recrearse en los cambios de ritmo y los recursos. Son muy recurrentes las utilizaciones de personificación o animalización de los anhelos del jinete, expresados con términos de equitación. Si el caballero tiene prisa, espolonéa a su grupa. Según la importancia argumental, en cada caso, el autor: aguijonea, hace ensillar al amanecer ó cabalgar deprisa, para expresar tensión:

    Spidiós el caboso de cuer e de veluntad.

    Sueltan riendas e pienssan de aguijar. <versos 226 a 227>

    Tornavas Don Martino a Burgos e mio Çid aguijó

    Pora San Pero de Cardeña quanto pudo a espolón, <versos 232 a 233>

    Estos recursos se repiten sobremanera en el primer cantar, cuando la inseguridad de futuro acompaña a los desterrados, por su necesidad de cumplir el plazo y salir de Castilla, despues por las diferentes escaramuzas contra los moros de frontera. También se repiten en: 295; 366; 391; 595; 857;1060; 1077.

    Ya en el segundo cantar, las necesidades de tensar el argumento son menos: 1122; 1505; 1540; 1687 y en el tercero dejan de serlo, convirtiéndose en descripciones de las batallas, ó de la realización del desafio de honor. Con la salvedad de los momentos dolorosos de Pedro Bermudez rescatando a las hijas del Çid en el bosque de Corpes:

    Llamando:<primas, primas!>, luego descavalgó,

    Arrendó el cavallo, e a ellas adelinó; -versos 2778 a 2779-

    Quiero destacar la fantástica manera de utilizar la personificación en los versos:

    Mio Çid e sus conpañas cavalgan tan aína.

    La cara del cavallo tornó a Santa María,

    Alçó su mano diestra, la cara se santigua: <versos 214 a 215>

    Donde el Çid lo que quiere es mostrar toda persona y mirar con total entrega hacia la iglésia, ¿para encontrar sentido a su destierro?, ¿para pedir ayuda al cielo?. Sea como sea la idea se representa perfectamente girando la cabeza del caballo, igualando su alma: de cara a Diós, con su grupa:de cara a Santa María. Esta identificación de los deseos y el destino de caballero y caballo, convirtiéndose en un único ser, vuelve a darse más adelante:

    <A Dios lo prometo, a aquel que está en lo alto.

    <falta que yo me pague sobre mio buen cavallo,

    <lidiando con moros en el campo, -versos 497 a 499-

    Mio Çid e Alvar Fañez adelant aguijavan;

    Tienen buenos cavallos, sabet, a su guisa les andaban; -versos 601 a 602-

    La calidad del caballo és cuantificable, con la calidad del jinete; un buen tandem reservado a los defensores de la sociedad feudal y la fé.

    Grado a Dios del çielo e a todos los santos,

    Ya mejoraremos posadas a dueños e a cavallos. -versos 614 a 615-

    La dependencia mutua entre caballero y caballo, el destino de uno junto al del otro, las cualidades de ambos sumadas, hacen un único ser, para avanzar y, si Diós lo quiere conquistar un futuro mejor para toda la cristiandad. Explicado queda el uso que de la naturaleza y sus seres, se proveía la ideología medieval, todo bajo el cielo pertenece al hombre. Este utilitarismo del que más tarde se adueñarían los pensamientos renacentista e ilustrado, excusando cualquier uso fraudulento y exagerado hasta los extremos, en nombre del progreso y de Diós; queda expuesto en la aparición soñada que el campeador tiene de San Gabriél en el primer cantar:

    El ángel Gabriel a él vino en visión:

    <Cavalgad, Çid, el buen campeador,

    ca nunqua en tan buen punto cavalgó varón;

    mientra que visquiéredes bién se fará lo to.> -versos 406 a 409-

    5. La guerra y sus números.

    Largas són las explicaciónes de las gestas y las batallas, es aquí donde la valentía del Çid y sus comparsas, se exagera sobre manera, se juega con los números y con los recursos literarios para crear en los espectadores, un máximo de atención y exaltación de los ideales que concurren en nuestros heroes, aunque unicamente vamos a comentar las que utilizan los recursos con algún aspecto animal:

    Espoloneó el cavallo, e metiól en el mayor az.

    Moros le reciben por la seña ganar,

    Danle grandes colpes, mas no! Pueden falssar. -versos 711 a 713-

    Descripción de valentía en que Minaya obliga al caballo a atacar en el grueso del ejército de moros, y ellos le reciben con mayor violencia por intentar ganar su enseña y así desmoralizar a las tropas del Çid.

    Tres mil moros cavalgan e pienssan de andar,

    Ellos vinieron a la noch en Sogorve posar. -versos 643 a 644-

    A esta metonimia se le suman varias más:

    Víolo mio Çid Roy Díaz el castellano,

    Acostós a un aguazil que tenié buen cavallo,

    Diol tal espadada con el so diestro braço,

    Cortól por la cintura, el medio echó en campo.

    A Minaya Álvar Fañez ival dar el cavallo:

    <Cabalgad Minaya, vos sodes el mio diestro braço! -versos 748 a 753-

    Del otra part entroles Álvar Fáñez;

    Maguer les pesa, oviéronse a dar e a arrancar;

    De piedes de cavallo los ques pudieron escapar. -versos 1144, 1145, 1151-

    Quiérovos dezir lo que es má granado:

    Non pudieron saber la cuenta de todos los cavallos,

    que andan arriados e non ha quin tomallos; -versos 1756 a 1758-

    Sácanlos de las tiendas, cáenlos en Alcaz;

    Tanto braço con loriga veriedes caer a part,

    Tantas cabeças con yelmos que por el campo caden,

    Cavallos sin dueños salir a todas partes. -versos 2403 a 2406-

    También encontramos una metonimia y una antítesis, en dos versos correlativos, creando momentos de gran descripción en esta que es la primera batalla con un ejército de moros, en muy desiguál enfrentamiento numérico:

    Tantos pendones blancos salir vermejos en sangre,

    Tantos buenos cavallos sin sos dueños andar. -versos 729 a 730-

    Y por último y en la mitad del segundo cantar y tras la primera batalla con marroquíes venidos a recuperar Valencia, el Çid comenta a su mujer e hijas, enrredado en una perífrasis:

    Veedes el espada sangrienta e sudiento el cavallo:

    Con tal cum esto se vençen moros del campo. -versos 1752 a 1753-

    Bibliografía

    Cantar del Cid, texto antiguo de Ramón Menendez Pidal, austral, 1985.

    Las huellas del Cid, Jose Mª Garate Córdoba, aldecoa,1972.

    El Cid, poema e historia, actas del congreso internacional en Burgos, 2000.

    Realidad histótica e ideología en el poema del Mio Cid. Mª Eugenia Lacarra.