Cañas y barro; Vicente Blasco Ibáñez

Literatura española contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela realista y naturalista. Ambiente rural valenciano. Biografía. Lenguaje

  • Enviado por: Sempo Sempo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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VICENTE BLASCO IBÁÑEZ

Novelista español (Valencia 1867- Mentón, Francia, 1928) Estudió derecho y desde muy joven formó parte del partido republicano. En 1884 actuó como secretario del folletinista M. Fernández y González, cuya influencia se advierte en sus primeras obras, así la araña negra (1892), inspirada en el judío errante de Sue. En 1891 fundó el periódico el pueblo, de inspiración republicana e inició la publicación de la historia de la revolución española desde la guerra de la Independencia hasta la restauración de Sagunto. En 1909 se estableció como colono en Argentina, donde fundó la “Colonia Cervantes” y la “Nueva Valencia”, utópicas explotaciones agrícolas en las que el gobierno argentino había depositado grandes ilusiones, pero que significaron un desastre económico por falta de capital.

Marchó a París en 1914 y trabajó por la causa aliada; allí escribió Los cuatro jinetes de Apocalipsis (1916) obra que fue un best-seller en EE.UU. y de la que se han realizado varias versiones cinematográficas. Convertido en un novelista de popularidad internacional, en 1920 efectuó una gira por EE.UU. donde fue nombrado Doctor “Honoris Causa” por la Universidad de Washington. En 1921 se le recibió triunfalmente en Valencia, pero se exilió voluntariamente a su villa de Niza durante la dictadura de Primo de Rivera. No cesó en su actividad antimonárquica, y su folleto por España y contra el Rey (1924), lanzado desde un avión en territorio español, ocasionó un problema de índole diplomática.

Aunque ha sido denominado el Zola español y él mismo reconoció su deuda hacia el naturalismo, su actitud frente al personaje es más la de un realista que se atiene sobre todo a la descripción de ambientes. Sus novelas regionales centradas en la región valenciana, son Arroz y tartana (1894), sátira de la burguesía local; Flor de mayo (1895); La barraca (1898), la más popular; Entre naranjos (1900), influida extraordinariamente por D'Annunzio, y Cañas y barro (1902), la más característicamente naturalista, sobre los pescadores de la Albufera. El ciclo social está formado por La catedral (1903), El intruso (1904), La bodega (1905) y La horda (1905), y en ellas destaca la denuncia de la injusticia social y la actitud anticlerial. El ciclo folklórico e histórico tiende progresivamente a halagar al gran público y decrece en calidad: La maja desnuda (1906), Sangre y arena (1908), Los argonautas (1915), Mare nostrum (1917), Los enemigos de la mujer (1919), La reina Calafia, novela argentina (1923), El Papa del Mar (1925), A los pies de Venus (1926), Las novelas de la Costa Azul (1927), En busca del Gran Kan (1929). Algunos de sus reportajes gozaron también de gran popularidad como su Historia de la guerra europea y La vuelta al mundo de un novelista (1927).

ANÁLISIS DEL LENGUAJE:

El libro está narrado en 3ª persona.

El narrador utiliza un lenguaje culto, pero no extremadamente refinado, más bien un lenguaje que se puede entender, acorde con el de la época, pero sin llegar a cometer vulgarismos. Algunos ejemplos de expresiones más cultas pueden ser:

  • “En una pequeña laguna cerrada por ribazos de fango, un hombre de musculatura recia arrojaba capazos de tierra desde su barca”

  • “Los tres cenaron en una barraca con otros tres cazadores. La sobremesa era ruidosa en veladas como aquella. Medíase el ron a vasos, y en torno de la mesa, como perros hambrientos, se agrupaban los vecinos del pueblo...”

  • “Enorgullecíase de ser hombre de agua, y muchas veces prefería seguir las revueltas de los canales antes que acortar distancias marchando por los ribazos...”

  • “...Tonet miraba a todas partes, como si le asustase, aún más que la lobreguez de la selva, aquella claridad crepuscular, en la que creía ver de un momento a otro la silueta de una bestia feroz enemiga de los niños extraviados. El canto del cuclillo rasgaba el silencio; las ranas de una charca inmediata, que habían callado al llegar ellos, recobraban la confianza, volviendo a reanudar su melopea; los mosquitos, pegajosos y pesados, zumbaban en torno de sus cabezas, marcándose en la penumbra con negros chisporroteos”

  • “...como un apestado, por el hedor insufrible de aquella bestia corrompida que llevaba a todas partes bajo la manta”

  • “Aguijoneado por la abstinencia y enardecido por el vigor de su vida errante, dormía Tonet muchas noches con sueño agitado, y Sangonera le oía llamar a Neleta con el rugido del macho inquieto”

Los personajes en cambio utilizan un lenguaje llano, dejando ver sus orígenes humildes, utilizando expresiones típicas del lugar (muchas en valenciano):

  • “Dónam un duro”

  • “Tin: Treballa una vegá” -esto a su vez es un vulgarismo, puesto que la expresión correcta sería “Treballa una vegada” (trabaja de una vez)-

  • “¡Fòra, fòra!...”

  • “pasa, pasa; tenim que parlar”

  • “no begues més”

  • “El tres va a la mata del Siñor... El cuatre va al rincó de San Ròc... El sinc a la ca... del barber” -típica expresión campechana donde en lugar de decirse “a la casa de...” se dice “a la ca de...”-

En ocasiones el narrador se muestra omnisciente, como por ejemplo en:

  • “...despreciaba a las gentes que cultivaban las tierras de arroz. Eran labradores, y para él esta palabra significaba el mayor insulto.”

  • “El tío Paloma, con la autoridad despótica que creía tener derecho sobre toda su familia, se consideró en los primeros instantes obligado a abrirle la cabeza a su nieto con el extremo de la percha”

  • “Al cubano le pesaba esta vida de huidas y ocultaciones. Deseaba ser dueño legal de la taberna; deslumbrar a todo el pueblo con su nueva posición, hombrearse con las gentes que le habían despreciado. Además -y esto lo ocultaba cuidadosamente- siendo marido de Neleta le pesaría menos el carácter dominador de esta...”

  • “La posesión de la riqueza la transformaba. Mucho quería a Tonet, pero entre este y sus bienes no dudaba en sacrificar al amante...”