Camino a Santiago de Compostela

Ciudades. Localización. Monumentos. Arte románico. Camino de peregrinación. Rutas. Leyenda. Botafumeiro

  • Enviado por: Elisabeth Pérez García
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 35 páginas
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Índice

  • Introducción

  • Localización

  • Santiago de Compostela

  • Monumentos

  • Arte Románico

  • Camino de Santiago

  • Las rutas

  • Leyenda de Santiago

  • Conclusión

  • 10. Bibliografía

    Introducción

    Santiago de Compostela, un milagro pétreo que nació para recibir y acoger a los miles de peregrinos que a través del Camino de Santiago se acercaban a la tumba del Apóstol. Un deseo, un anhelo hecho piedra a lo largo de los siglos que hoy muestra el esplendor de un conjunto histórico y monumental único en el mundo. Y a la vez una ciudad joven, activa y dinámica, capital de Galicia, sede de las instituciones autonómicas, asiento de una Universidad con cinco siglos de historia y centro de manifestaciones culturales de todo tipo. Compostela, por tradición y por personalidad, es una ciudad abierta, con la hospitalidad como seña de identidad, deseosa de mostrar su historia y su leyenda, de compartir la fascinación de sus calles y plazas con todos sus visitantes.

    Fantásticas y maravillosas leyendas e historias se han oído de esta fascinante ciudad, a la que conducía uno de los más largos e interesantes caminos de la Edad Media la gran belleza de un casco antiguo que cubre casi toda la ciudad, la encantadora atmósfera gallega, la deliciosa gastronomía y los ligeros vinos que abundan en las tabernas de sus estrechas y fascinantes callejuelas, la atmósfera universitaria que tanta vida da a la ciudad durante el día y la noche. Santiago es una piedra preciosa de España, la que corona un camino maravilloso que durante siglos peregrinos y aventureros hicieron a pie.

    La peregrinación supuso la llegada de un nuevo ambiente cultural, importantísimo a la hora de consolidar la fascinante personalidad de los reinos cristianos. El arte románico, la lírica provenzal, las leyendas que narraban las gloriosas gestas de unos guerreros míticos, las músicas que se mezclaban a los acentos de las lenguas romances y, en general, todos los rasgos que acabarían completando el perfil de la Edad Media cristiana tomaron cuerpo en el Camino de Santiago. Con el paso del tiempo, la decadencia de la cultura medieval arrastraría consigo la costumbre de las peregrinaciones, que inicia su declive en los momentos en los que el Renacimiento inicia su arrogante condena de la sociedad precedente. El Camino, la progresiva conquista de la Península y el auge de la civilización cristiana medieval son fenómenos inseparables que, en ocasiones, resulta difícil delimitar.

    La peregrinación jacobea es el gran legado de la cristiandad medieval en pro de una Europa de variados pueblos aunados por comunes principios de fe y amor. El fenómeno peregrinatorio al “Finis Terrae”, a la tumba del Apóstol Santiago, surgió espontáneamente del pueblo, de las masas, que, sin distinciones sociales y sin fronteras, han contribuido eficazmente a la unión y fraternidad de los pueblos.

    El Camino desempeñó un papel importante especialmente en el desarrollo del arte y de la configuración del románico. Hay también ejemplos finos del estilo gótico español del ' plateresco ', tales como las catedrales de Burgos y de León, así como muchas iglesias y palacios barrocos construidos con el oro y la plata del mundo nuevo.

    Compostela se convierte, junto con Roma y Jerusalén, en uno de los tres centros de peregrinación de los pueblos cristianos. La misma Roma verá con recelos el apogeo de la sede compostelana, cada día más auge por las masivas peregrinaciones. Uno de los encantos de Santiago es precisamente la capacidad evocadora de sus venerables piedras, especialmente aquellas que dieron forma a la Catedral, donde se encuentra el famoso "Pórtico de la Gloria", la joya incuestionable del Románico, el trabajo de escultura más importante del mundo cristiano, construido en el siglo XII por el Maestro Mateo quien representó a los veinticuatro ancianos del Apocalipsis portando instrumentos de cuerda.

    La larga ruta que conduce hasta el sepulcro del Apóstol fue surcada por millones de peregrinos desde tiempos inmemoriales y desde los últimos rincones del Mundo, antes conocido como Finis Terrae (en latín, final de la tierra, era llamado así por los romanos por ser el extremo más occidental del mundo hasta entonces conocido). La meta del peregrino, es el sepulcro del Apóstol Santiago, que predicó en aquellas tierras.

    Localización

    Galicia está en la esquina noroeste de la península Ibérica, al norte de Portugal con quien estuvo relacionada histórica y lingüísticamente. Pertenece a la Europa verde, atlántica. Su clima es oceánico y húmedo, pero las costas de las Rías Bajas son la zona con más sol de todo el litoral septentrional español.

    En sus 1.200 Km. de variada y recortada costa se abren 800 playas de arena blanca y fina, que se prolongan hasta las sombras de los pinos.

    En su ondulado relieve apenas se encuentran llanuras, pero sus colinas y montañas forman sugestivos lugares y parques naturales, y se elevan hasta cerca de dos mil metros en los macizos de los Ancares, Courel, Manzaneda y Peña Trevinca.

    La población muy diseminada, se aproxima a los tres millones de habitantes, con una densidad próxima a los 100 habitantes por kilómetro cuadrado.

    La capital autonómica es Santiago de Compostela. Las principales concentraciones urbanas están en las ciudades de Vigo, Pontevedra, Orense, Lugo y La Coruña, que desarrollan cada año amplios programas culturales.

    Santiago de Compostela es una ciudad española de la provincia de La Coruña, situada al sur de la capital provincial. Su altitud es de 264 metros, su término municipal tiene una extensión de 222 Km2, y su población es de 81536 habitantes lo que le da una densidad media de 467 hab./Km2

    Santiago de Compostela es:

    Capital de Galicia

    Ciudad Histórica

    Centro económico, político, administrativo y comercial

    Ciudad Universitaria

    Lugar de encuentro cultural

    Ciudad Patrimonio de la Humanidad (UNESCO)

    Primer Itinerario Cultural Europeo (Consejo de Europa)

    Patrimonio Nacional (Estado Español)

    Premio Europa (Consejo de Europa)

    Premio Firenze (Ayuntamiento de Florencia)

    Premio Toledo (Real Fundación de Toledo)

    Santiago de Compostela

    URBANISMO

    Santiago de Compostela es una síntesis arquitectónica perfecta del Románico y el Barroco, dos estilos que combinados, adquieren aquí una personalidad indisoluble: la materialización en piedra del más profundo espíritu de las gentes de la ciudad.

    Las "rúas" o estrechas calles diseñan la estructura esencial de Santiago: ellas son los alrededores civiles de la Catedral con sus cuatro plazas principales (La Plaza del Obradorio, La Plaza de las Platerías, La Plaza de la Quintana y La Plaza de la Azabachería). Cada una de estas rúas tiene su propio estilo y personalidad: algunas de ellas señoriales, con majestuosos edificios y palacios urbanos que nos recuerdan la delicada vida de la nobleza en tiempos antiguos; otras son la evocación de antiguas artes y oficios que aún vive en su atmósfera original.

    Las rúas son todavía el corazón de la ciudad, el lugar de comercio, instituciones oficiales o universitarias y se mantienen en ellas restaurantes, bares y frecuentados cafés.

    Santiago no es un museo aprisionado por su pasado, como muchas ciudades históricas. Por el contrario, es un lugar verdaderamente dinámico, una ciudad joven y moderna que prospera dentro de la estructura de un antiguo burgo.

    El plano de la ciudad presenta un alargamiento de norte a sur, al igual que sus calles principales. En parte, se debe a la topografía. Su casco antiguo (que en tiempos anteriores estuvo cercado por murallas) está profundamente diferenciado de su parte nueva. Ésta se localiza con preferencia hacia el sur, junto a las vías de comunicación (ferrocarril y carretera a Vigo). Su bien cuidado núcleo primitivo le ha dado el carácter de ciudad monumental, lo que la convierte en una de las poblaciones más bellas de España.

    Lugares de importancia en Santiago:

    • La Plaza del Obradoiro

    Obradoiro significa "obra de oro". Esta plaza, de una belleza excepcional, es el corazón del museo que es la ciudad de Santiago. A la misma, en una sobrecogedora armonía, quizás por "el milagro de la lluvia que lo unifica todo" como dijera Torrente Ballester, dan monumentos de un muy variado estilo:

    La Catedral, cuya construcción se inició en la época de mayor esplendor de Santiago, en 1075. Comenzamos en la Capilla del Salvador, de influencia prerrománica destacada en su planta rectangular al exterior. Su segunda etapa de construcción comienza tras el matrimonio de Doña Urraca con Raimundo de Borgoña, lo que imprimiría al templo una clara influencia del románico francés desembocando en un estilo propio; el románico compostelano. De esta época es la fachada del Obradoiro, aunque posteriormente, respetando su estructura románica se le añadieron los elementos barrocos decorativos que hoy se aprecian sobre todo en La Torre de las Campanas y la Torre de la Carraca.

    Camino a Santiago de Compostela

    Por la Puerta del Obradoiro se entra a la llamada "Catedral Vieja", que es en realidad la Cripta, iglesia románica con planta de cruz latina que introdujo en su construcción las primeras bóvedas de crucería que hasta entonces hubo en España. El Pórtico de la Gloria constituye un conjunto escultórico románico tan excepcional que se le ha considerado "el más acabado monumento iconográfico medieval".

    El Palacio de Gelmirez, como contrapunto al claustro de la Catedral es uno de los más brillantes ejemplos del románico civil en España. Fue construido tras las revueltas que arruinaron el antiguo palacio arzobispal. Destacan sus bóvedas de crucería que cubren un amplísimo espacio sin más soporte central que el del Arco de Palacio. En ellas destaca la fantástica elaboración del granito en nervaduras y detalles, como es el cabello de las figuras, de un finísimo esculpido.

    El Hospital Real, erigido por los Reyes Católicos en 1492 para acoger peregrinos y enfermos, constituye una brillante combinación de estilo plateresco y renacentista. Hoy es sede del Parador de Turismo.

    El Palacio de Rajoy, este enorme y elegante edificio neoclásico frente a la Catedral, levantado en el siglo XVIII para seminario de confesores, da aún mayor grandiosidad a la plaza. Actualmente alberga la Presidencia de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento Compostelano.

    El Colegio de San Jerónimo Fundado por Alfonso III de Fonseca en el siglo XV con portada románica, estilo que aun pervivía en Galicia en este siglo.

    El Colegio de Fonseca, a espaldas del anterior, fue fundado también por Alfonso III de Fonseca para estudios de Teología. La portada es renacentista con columnas jónicas, en la Sala de Grados hay un admirable artesonado mudéjar y su bellísimo patio combina de forma brillante diversos estilos artísticos. Este edificio aloja la Biblioteca de la Universidad y el valiosísimo manuscrito mozárabe de Fernando I, Libro de Horas, del s. XI.

    • La Plaza de las Platerías

    Se llama así por los numerosos comercios de plateros que existen bajo las arcadas de la planta baja del Claustro de la Catedral. A ella dan:

    La portada gótica de la Catedral, con una escalinata del siglo XVIII. Es la única de las primitivas fachadas románicas del templo. Destacan las figuras arquitectónicas de esmeradísima elaboración, como el Rey David en el centro del friso.

    La Fuente de los Caballos, en su centro, obra de J. Pernas en 1825.

    La Casa del Cabildo, fachada trazada por Fernández Sarela en 1758 para adornar la plaza, con su típico estilo de placas (barroco gallego).

    La Casa de los Canónigos o la Conga, palacio porticado diseñado por Andrade en 1709, separando la plaza de las Platerías de la de Quintana.

    • La Plaza de la Quintana

    Una gran escalinata divide la "Quintana de los Muertos", abajo, de la "Quintana de Vivos", arriba. A ella dan el Pórtico Real, donde se sitúa la popular "Berenguela" o Torre del Reloj, que aunque fue iniciada en el 1316 fue renovada en el siglo XVII, constituyendo una excepcional torre barroca y la Puerta del Perdón que solo se abre cuando la festividad del Apóstol cae en Año Santo.

    El Monasterio de San Pelayo de Antealtares con su severo muro de granito, contrasta con las anteriores. Es uno de los más antiguos monasterios de la ciudad, fue fundado en el s. XI por Alfonso II para custodiar la tumba del

    Apóstol cuando fue descubierta. Su inmensa fachada tal como actualmente la vemos se debe a los siglos XVII y XVIII. Destaca el bello enrejado de sus ventanas, las portadas del siglo XVII, su cúpula y el museo de Arte Sacro del monasterio, que exhibe entre sus piezas el ara marmórea del altar del Apóstol.

    La barroca Casa de la Parra, con sus plantas trepadoras, adornos frutales, gárgolas y chimenea, constituye un bellísimo broche que cierra la plaza.

    • La Plaza de la Azabacheria

    Debe este popular nombre al gremio de los azabacheros que tanta fama dieron a la artesanía compostelana. Aquí se halló la original puerta románica, llamada Puerta del Paraíso, principal entrada de los peregrinos, donde se desprendían de sus ropas a los pies de la "Cruz d'os Farrapos", que tomaría su nombre de los harapos que allí dejaran los peregrinos. Hoy ha sido sustituida por la fachada neoclásica de Ventura Rodriguez.

    El Monasterio de San Martín Pinario, el más monumental de Santiago, procede del oratorio que en el año 912 el obispo Sisnado dedicó a San Martín. En 1102 el obispo Gelmirez consagró la iglesia, llegando a ser un gran centro

    religioso y su culto llegó a rivalizar con la Catedral. El edificio románico desapareció, al iniciarse en el s. XVI la construcción del actual convento. Su iglesia representa como ninguna el barroco compostelano, resaltando en su interior el Retablo Mayor de exuberante riqueza barroca.

    Cercano al impresionante muro occidental del anterior se encuentra el Convento de San Francisco, que rememora la peregrinación de San Francisco de Asis a Compostela en 1213-1215. Según la leyenda San Francisco recibió una revelación divina por la que se le encargaba que erigiera un monasterio en "Val de Dios", terreno propiedad de San Martín Pinario. El citado monasterio cedió el terreno a cambio de la entrega anual de un cestillo de peces, (solemne ceremonia que perduró hasta fines del siglo XVIII, en que los monjes de un monasterio solían entregar el citado tributo a los del otro monasterio). La financiación de tal proyecto debiera de hacerse con un tesoro que encontraría Cotolay en una fuente. Y así sucedió, Cotolay encontró el tesoro levantándose un edificio gótico del que hoy solo quedan cinco arcos en el patio de la sala capitular. El convento actual y sus dos claustros son del s. XVII y la Iglesia del XVIII.

    La Estatua de San Francisco frente a la Iglesia fue realizada en conmemoración al séptimo centenario franciscano en 1930. Actualmente el monasterio alberga un interesantísimo Museo de Tierra Santa.

    • Por los alrededores de la Universidad

    Uno de los más bellos itinerarios de la ciudad es el que discurre por la Rúa del Villar y la Rúa Nueva, llenos de gente o con la poética atmósfera que da la lluvia en Santiago.

    En la Rúa del Villar encontraremos bellísimas palacios como la barroca Casa del Deán, que nos lleva por esta sugestiva calle de soportales al Palacio de Monroy, renacentista y al Palacio de los Marqueses de Bendana, con su fachada neoclásica y portada barroca. Está rematada con un escudo y un atlas que sostiene el mundo, que según cuenta la leyenda, lo dejará caer cuando se cumplan una serie de acontecimientos (no se preocupen, pues es difícil que todo ello ocurra al mismo tiempo).

    A sus espaldas, pasando por la más estrecha calle de Santiago; la de Entreruas, se llega a la Rúa Nueva, (no tan nueva, pues así se llama desde el siglo XII), donde se alza la torre barroca de la Iglesia de Santa María Salomé, templo románico que conserva su portada del siglo XII. Y desde allí se llega al Palacio de Ramirans, el de los Condes de Gimonde y la Casa de las Pomas, con sus pilastras de adornos frutales. A continuación está el Teatro Principal y el Palacio de Mondragón de bellísima sobriedad neoclásica.

    Como contrapunto están la Rúa de la Reina y la Rúa del Franco, que junto con la del Villar hasta la Puerta Faxeiras, componen un divertido conjunto con la mayor concentración de bares, locales, restaurantes y alojamientos de la ciudad. Este escenario ofrece lo más animado de esta viva y atractiva ciudad.

    HISTORIA

    España es un país antiguo, con una historia de 3.000 años, pero es al mismo tiempo un país nuevo, joven, democrático y moderno, abierto a culturas extranjeras y con una notable presencia en los cinco continentes.

    Nación marítima cuyas orillas han recibido a ciudadanos de todo el mundo a través de los años. Por ello, España es un país con enlaces atlánticos y americanos, y simultáneamente con profundas raíces europeas y mediterráneas.

    Santiago de Compostela no sólo es parte de esa historia, sino que tiene un pasado propio.

    Uno de los sucesos más importantes de la historia de nuestro país, tuvo lugar en el año 813. El descubrimiento del Sepulcro del Apóstol Santiago en una distante provincia del antiguo Imperio Romano, sometida en esa época a la invasión Islámica. Este hecho, con un significado religioso muy importante, yace en el origen de esta ciudad y atrae a miles de peregrinos de todo el mundo quienes, motivados por su fe, caminan al lugar del prodigio, convirtiendo así a Santiago de Compostela en una de las tres ciudades sagradas del mundo, junto con Roma y Jerusalén. Este evento fue fundamental no sólo para Galicia y España, sino también para el resto de Europa. Reyes, príncipes, emperadores, eruditos, artistas, mendigos, sacerdotes, cardenales, santos e incluso el Papa de Roma, vinieron a Santiago.

    Desde el primer momento, para atender a esta muchedumbre que cruzaba los Pirineos camino de Santiago, se construyeron hospitales, puentes y hostales.

    Este es el famoso Camino de Santiago declarado por el Consejo de Europa, Primer Itinerario Cultural Europeo, y dotado de incontables monumentos históricos, la mayoría de ellos notables obras de arte.

    DESARROLLO POLÍTICO, ECONÓMICO Y DEMOGRÁFICO

    Durante la Edad Media, la ciudad ejercía exclusivamente una función religiosa, a la que, más tarde, se añadió la centro comarcal y la de centro universitario. Debido a estas características, la agricultura y la industria tienen un papel poco importante dentro de la actividad económica, si bien en el último aspecto hay que destacar el progreso experimentado en el siglo actual. Su actividad industrial se centra en un pequeño número de industrias relacionadas con la madera y los tejidos, además de las alimentarias (especialmente lácteas). Últimamente, debe añadírsele la industria química y la de la construcción. En la actualidad siguen persistiendo actividades de carácter artesanal, entre las que destacan la talla del azabache, la platería y la orfebrería. Pero, con todo, su actividad dentro del sector secundario no ha alterado su fisionomía de ciudad dedicada principalmente al sector terciario. Su función universitaria es de gran importancia para la economía de la ciudad, pues sus 15000 estudiantes proporcionan medio de vida a un gran número de familias. Esta actividad económica se complementa, a su vez, con la religiosa, pues en verano, cuando la universitaria tiene menos auge, es cuando la religiosa- turística pasa a primer plano.

    La actividad industrial se ve favorecida por ser Santiago un importante centro de comunicaciones, dada su posición central en Galicia. Es también centro comercial de una amplia comarca, hecho que se refleja en las ferias y mercados que se celebran todos los jueves en la ciudad, si bien en los últimos años han experimentado un sensible descenso.

    Las bases del desarrollo de la vida histórica y artística de Compostela son tradiciones de la predicación del apóstol Santiago y de la traslación y descubrimiento de sus reliquias.

    Desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol en el año 813, reyes y prelados fueron creando nuevas edificaciones y le concedieron nuevos privilegios. Las peregrinaciones, que durante los siglos XI y XII adquirieron gran auge, produjeron a Santiago de Compostela una gran repercusión, tanto de tipo ideológico y económico como artístico y fue en los siglos XII y XIII, época en que se escribió el "Códice Calixtino" (primera guía del peregrino), cuando la ciudad alcanzó su máximo esplendor. Paralelamente a estos acontecimientos la ciudad fue creciendo, ayudada, a partir del siglo XVI, por su condición de ciudad universitaria.

    Monumentos

    De la región gallega puede decirse que es toda ella un monumento. Monumento de belleza natural y monumento artístico levantado a través de los siglos por el genio humano. Pero las bellezas arqueológicas y arquitectónicas quedan realzadas por esa belleza natural, formando parte integrante una de otra. Cuando verdaderamente brilló el arte en Galicia fue en los siglos de la Edad Media. Las peregrinaciones jacobeas favorecieron el impulso arquitectónico, y todo el saber artístico de Europa unido al genio autóctono, se dieron cita por las rutas de la fe. La catedral de Santiago de Compostela es el compendio de tanta grandeza. Todas las vertientes del arte tuvieron acertada cabida en ella: la arquitectura, la escultura, la pintura, las artes suntuarias. Y no sólo es Santiago, sino que en todo el suelo gallego se levantaron catedrales, monasterios, hospitales, pequeñas capillas y cuantas construcciones impulsaba la fe de aquellos peregrinos.

    Junto a las numerosas catedrales románicas en toda Galicia hay numerosos conventos que, en otros tiempos, además del interés artístico que todavía conservan, lo tienen histórico y cultural; fueron cunas del saber y difusores de civilización.

    Galicia es también tierra de castillos. Cuando en tiempos en que la defensa de la fe contra los infieles constituía un orgullo para el caballero cristiano y era una forma más de orar, se levantaron muchos castillos. Bajo el impulso del arzobispo Gelmírez se elevaron varios monumentos en el estilo robusto del románico. También la arquitectura civil tiene buenos ejemplares en toda la región gallega.

    Un tipo de construcción típica de Galicia es el pazo. EL pazo es un edificio de vivienda intermedio entre el palacio, la casa rural y el castillo. No suele tener la grandeza de espacio ni suntuosidad del primero, ni el aspecto y finalidad defensivo del último.

    Queda por citar los numerosos cruceros que se yerguen en toda la región. Los hay que son verdaderas maravillas del arte escultórico.

    Como pocas ciudades del mundo cristiano, Santiago de Compostela conserva un maravilloso conjunto artístico monumental que, como gloriosas reliquias de diferentes épocas, armonizan con el punto culminante que es su catedral.

    Meta y síntesis de una idea espiritual, de una fe milenaria y de un esfuerzo de muchedumbres, la catedral jacobea y los monumentos que la circundan fueron asimismo el punto de partida de la nueva orientación que desde su creación alentaría a buena parte del arte de Occidente.

    LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

    Esta grandiosa mole, realización máxima del románico español y meta final del famoso Camino de Santiago, empezó a construirse en el año 1075 sobre lo que la tradición señala como la tumba del apóstol Santiago el Mayor, decapitado en aras de su fe y de su predicación en Palestina hacia el año 42. El hecho de su enterramiento en Compostela no está aclarado o rotundamente definido por los historiadores, y al que no se acaba de encontrar más motivo humano que la creencia de que el apóstol estuvo en España y llegó a predicar hasta las tierras gallegas (muy fuerte es la tradición de su paso por la ribera del Ebro, en Zaragoza, y de cómo se le apareció la Virgen del Pilar), motivo que, por contraposición, habría que atribuir a un inalcanzable designio divino. Sigue creyendo esta tradición que el cuerpo muerto del santo mártir fue trasladado en una barca a Galicia por sus discípulos.

    El fenómeno fundamental que nos ocupa es que, a partir del año 813 en que se descubrió en Compostela (Campus stellae) el arca con las supuestas, en principio, reliquias del apóstol, empezaron a afluir las peregrinaciones, y con ellas, a crearse el mayor núcleo de arte en tierras de Hispania. De estas peregrinaciones ya se tienen testimonios desde el siglo IX, y ellas fueron el vehículo de una cultura que, partiendo de los grandes monasterios (Roma, Cluny), se extendería a lo largo de las diversas rutas que se daban cita de fervor en Santiago de Compostela. Su catedral llegó a ser el mayor receptáculo: templo de Dios y casa de oración; refugio de los creyentes y descanso de peregrinos.

    Sobre el lugar del descubrimiento de la tumba, Alfonso II el Casto de Asturias (791- 892) hizo levantar una modesta iglesia y un monasterio donde los monjes pudieran atender a los peregrinos; Alfonso III el Magno (866- 910) ampliaría posteriormente esta primera iglesia. Ampliaciones, donaciones y preocupación por dotar de la mayor dignidad posible al lugar, ya no cesarían en los siglos siguientes. Fueron los primeros pasos para el esplendor que hoy se contempla en Compostela.

    Cuando en el siglo XI, y sobre estas primitivas construcciones. Se emprendió la gran empresa de la catedral se reunieron ya en ella todas las soluciones técnicas descubiertas hasta el momento. La arquitectura y todas las aretes plásticas contarían con su honroso lugar en este templo catedralicio.

    El edificio está casi en su totalidad construido en granito de Galicia. Los planos forman una planta de cruz latina con tres naves en el sentido longitudinal y tres en el crucero que dan entrada a la girola. La nave principal mide unos 97 metros de longitud por más de 8 de anchura y 24 de altura y está cubierta con bóveda de cañón; en las naves laterales, más bajas y con bóvedas de crucería, se abren numerosas capillas entre los contrafuertes. Las naves están separadas por pilastras macizas con columnas adosadas; un elegante triforio con balcones de ajimez se extiende sobre estas naves laterales rodeando todo el templo. Los grandes ventanales dan al interior una nota adecuada de luz. Sobre el cruce del transepto, de 64 metros de largo total, se alza la cúpula octogonal apoyada sobre trompas y circundada por una galería con balaustrada de piedra, columnas bizantinas y rasgados ventanales. Por medio de un sistema de poleas en un armazón de hierro pende el famoso Botafumeirto, gigantesco incensario que se acciona en las grandes solemnidades y a lo largo de los brazos del crucero alcanza una altura de vaivén que casi roza las bóvedas. Entre los siglos XIII y XIV es posible que empezase a funcionar el Botafumeiro, uno de los más conocidos elementos históricos y populares de la basílica compostelana. Símbolo sobre todo de purificación espiritual, este gran incensario, que precisa para ser movido sobre las alturas de la catedral de un nutrido grupo de 8 hombres conocidos con el nombre de tiraboleiros, fue desde su inicio uno de los muchos motivos de asombro y admiración para los peregrinos acogidos en las naves catedralicias. El actual Botafumeiro tiene 1,10m de altura, pesa 50 kilos y es de latón plateado, fue realizado en Santiago a mediados del siglo pasado.

    La capilla mayor conserva su estructura románica, aunque los gustos posteriores le han ido añadiendo barrocas ornamentaciones. Las antiguas columnas y pilares de granito están recubiertos de finos mármoles y de jaspes. El altar es de mármol y está revestido de plata en el antipendio. El sagrario, el camarín con la imagen del apóstol, los púlpitos de bronce, las rejas, el baldaquino y las lámparas forman un recargado conjunto de un riquísimo barroco, aunque no por la profusión desmerece lo artístico.

    Debajo de esta capilla, y más concretamente del altar, se halla la cripta a la que se desciende desde ambos lados de la girola. En ella se encuentra la tumba de apóstol, cuyo sepulcro romano está cubierto por una urna de plata cincelada en el siglo XIX sobre modelo románico. En este pequeño recinto es donde se centran tantos siglos de historia con su carga de arte y de religiosidad.

    Todas las capillas del ábside y de las naves laterales tienen su especial significación y conservan sus buenas muestras artísticas de diferentes épocas, así como testimonios de la historia española. En el ábside se abren cinco que armonizan con la amplia girola; la más antigua es la del Salvador (1075) que es la parte por donde se empezaron las obras definitivas de la catedral. También a esta girola se abre la Puerta Santa, o Puerta de los Perdones; tapiada de ordinario, sólo se abre en el curso de una solemne ceremonia cada Año Santo Compostelano, que se celebra todos los años en la fiesta de Santiago Apóstol cae en domingo.

    En el centro de la nave central se encuentra el coro, con sillería tallada en el siglo XVI en estilo grecorromano. En él están colocados dos grandes órganos y entre otros recuerdos, el gallardete que don Juan de Austria llevó en su nave en la batalla de Lepanto.

    De las numerosas capillas laterales, destaca por su antigüedad la de Corticela. En cada una de ellas se encierran verdaderos museos y, entre todas, es incalculables el valor histórico y artístico de sus obras de arte: esculturas, sepulcros, retablos, orfebrería, rejas, etc.

    La hermosa sacristía presenta una bellísima portada plateresca con buenos relieves, y también constituye por sí misma un rico museo: cajoneras de caoba, mesas de jaspe, pinturas y objetos del culto. Por la sacristía se accede al gran claustro, uno de los más hermosos que existen en España. De planta cuadrada, de unos 40 metros de lado, fue construido en el siglo XVI según planos de Juan de Álava.

    Otras dependencias de la catedral muy dignas de elogiar son el archivo donde se conserva un buen número de libros notables, entre ellos el Codex Calixtinus, con miniaturas del siglo XII y los tumbos catedralicios de la misma época; la sala capitular, con buenas colecciones de tapices, vestiduras, ornamentos, pinturas y orfebrería; la capilla de las Reliquias y el tesoro catedralicio.

    Pero, si todo en esta catedral tiene magnificencia y celebridad, nada hay comparado con el famosísimo Pórtico de la Gloria, prodigio de iconografía, la joya más preciada del templo y la cumbre del románico español. Fue labrado en granito de la región por el maestro Mateo en el siglo XII y está ejecutado con una extraordinaria profusión de figuras exentas o adosadas a las columnas: Cristo, apóstoles, santos, profetas, ángeles, fieles, monstruos simbólicos, instrumentos músicos, flora, fauna, escenas “parlantes” de pasajes de la Biblia y de los Evangelios.

    Los rostros, las posturas, los ropajes son de un tal realismo que sólo les falta el movimiento para ser una escena viva. Detrás de este pórtico, en el interior del nártex, la figura pétrea arrodillada del propio maestro Mateo, llamada por los lugareños el Santo dos Croques, recibe el saludo de los visitantes con un golpe de cabeza a cabeza.

    El exterior de todas estas maravillas lo constituyen sus fachadas con sus portadas. Cada una de ellas se abre a una plaza donde también asoman otros monumentos importantes. La fachada más antigua de la catedral es la de las Platerías, que da nombre a la plaza frente a la soportalada Rúa del Villar, la calle más típica de la ciudad. Sobre esta fachada se yergue la torre del reloj, comenzada en 1316 y concluida por Domingo de Andrade entre los años 1676 y 1680. La gran portada de esta fachada es románica, con dos pisos y dos puertas de acceso separadas por un haz de columnas; encima de cada una de estas puertas hay un tímpano con escenas de la vida y pasión de Cristo y diversas figuras en las jambas; sobre ambos arcos de medio punto corre unido un friso de figuras de perfecta armonía. Otra de las fachadas es la de la Quintana, que también se abre a la plaza de su mismo nombre. Corresponde a la cabecera del templo catedralicio y en ella se halla la Puerta Santa. Sobre esta fachada del Obradoiro, la principal del templo y la que cobija el Pórtico de la Gloria. Con sus doscientas figuras maravillosamente talladas constituye una de las más valiosas obras del arte románico universal. En el centro, una columna fasciolada de varias articulaciones sostiene el tímpano, y ante ella, en otra columna, la imagen sedente del Santo Patrón. En el tímpano aparece Cristo entronizado, rodeado de ángeles enmarcados por 40 ejércitos celestiales; en las arquivoltas, los 24 ancianos del Apocalipsis tocando instrumentos musicales. Y los pilares, a derecha e izquierda, están rodeados de columnas profusamente esculpidas con las figuras del Antiguo y Nuevo testamento. Todo el conjunto de esta monumental fachada forma un gigantesco retablo de piedra, suma y síntesis del arte barroco. La base de la fachada está elevada del nivel del suelo, y a ella se llega por una majestuosa escalinata doble a dos vertientes proyectada por el arquitecto Fernando de Casas y Novoa. El conjunto de esta composición barroca es un prodigio de armonía y de equilibrio. El cuerpo central está flanqueado por dos torres de 70 metros de altura. La profusa decoración es de sorprendente factura y se debe especialmente a artífices compostelanos. Todo este poema en piedra tallada, hace de Santiago de Compostela una ciudad cumbre a la vez del románico y del barroco.

    OTROS MONUMENTOS

    Suele decirse que Santiago no es una ciudad con monumentos, sino que el monumento es la misma ciudad. Y de esta suprema armonía hay que citar, al menos, otras joyas de su arquitectura.

    Otras edificaciones de carácter religioso son: la iglesia de San Félix, la más antigua de la ciudad, que data del siglo VI y fue reedificada en los siglos XII y XVIII; la románica de Santa María Salomé, del siglo XII; los monasterios de San Martín Pinario, fundado en el año 899, uno de los más importantes de Galicia, y el de San Payo, o San Pelayo, posiblemente de la misma época y reconstruido con posterioridad en estilo románico (actualmente en éste está instalado el Museo de Arte Sacro). Entre los conventos hay que destacar el de San Francisco, gótico del siglo XIII, su contemporáneo de Santo Domingo, que guarda sepulturas de personajes ilustres gallegos(Rosalía de Castro) y donde además son notables su claustro del siglo XVII, una escalera de caracol de bellísima perspectiva y la instalación del museo y del archivo municipales.

    Muy bien representada está también la arquitectura civil, de diversas épocas: el sobrio colegio de Fonseca (s. XVII), con fachada renacentista, claustro y elegantes salones; el palacio de Gelmírez, del que se ha dicho que es “el monumento civil románico más notable de España”, construido bajo los auspicios del primer arzobispo de la ciudad, Diego Gelmírez en el siglo XVIII, y donde destacan sobre su frontispicio escenas alusivas a la batalla de Clavijo.

    Lo que hoy ocupa el Hostal de los Reyes Católicos, fue el antiguo hospital y hospedería de peregrinos, testigo callada de siglos de historia. Su fachada forma un rico retablo pétreo de estilo plateresco, cuajado de figuras medallones, cenefas y alegorías talladas con finísimo detalle. En su interior, patios, arcos, salas y puertas completan este ejemplo de primer orden.

    Entre algunas de las célebres casas de la ciudad, hay que recordar la de la Troya, cantada en la literatura, la del Deán y la del Cabildo. La universidad cuyo mundo estudiantil da un carácter muy peculiar a la ciudad, tiene su origen en el siglo XVI, pero su actual emplazamiento data del XVIII.

    A las afueras de la ciudad, se halla la colegiata de Santa María la Real del Sar, con interesante templo románico del siglo XII y restauraciones posteriores. Guarda varios sepulcros de los siglos XIII y XVI y es notable su claustro, también románico y uno de los más bellos de Galicia.

    Arte románico

    Este arte floreció sobre todo en los países latinos en los siglos XI, XII y mediados del XIII, según las zonas.

    No debe ser impuesta ni ignorada la influencia de los caminos de peregrinación, ya que estos se recorrían en las dos direcciones, y las conexiones entre dos obras eran a menudo recíprocas, sin contar con que se conjugaban con otras influencias interregionales.

    CARACTERÍSTICAS:

    • Un “arte funcional”. Este arte no está hecho para ser visto, sino para existir y para ser practicado. Toda la técnica románica se podría, en cierto modo, presentar como la solución indefinidamente variada de un único problema arquitectónico: para limitar los daños acusados por los incendios catastróficos, tan frecuentes en la Edad Media, se sustituyó el maderamen por bóvedas de piedra. Pero su excesivo peso tendía a derribar los muros y para evitar esto se recurrió a diversos procedimientos: una nave central apoyada por naves laterales o por tribunas, cuya bóveda en cuarto de esfera quedaba apuntalada en el muro de la nave formando de este modo una especie de contrafuerte continuo; unas bóvedas de medio punto transversales, cuya tensión quedaba retenida por los dos extremos macizos de la entrada y el crucero; o una línea de cúpulas que repartían las fuerzas de empuje entre los cuatro ángulos. Igualmente la decoración románica era funcional. Esculturas, pinturas, herrajes y vidrieras no tenían ningún valor por sí mismas, sino que servían para resaltar o modular la arquitectura. Ante todo se esculpieron las bases y los capiteles, tales del edificio; por el contrario, hay menos esculturas románicas propiamente dichas. Hay fachadas adornadas con las famosas “estatuas- columnas” (Santiago de Compostela). Se trata de obras de transición románica, puesto que estas estatuas se alargan en columnas de acuerdo con su función arquitectónica, pero ya con otra orientación y se convierten en “estatuas”. En la etapa siguiente aparecerán los pórticos grarnecidos con estatuas exentas. Son excepción las imágenes de Cristo (Carrizo, de Fernando y Sancha) y sobre todo de las Vírgenes románicas (Astorga). Funcionalmente, la iglesia debía adaptarse a las liturgias para las que había sido concebida. Esto es evidente en los planos de los grandes templos de peregrinación. A fin de evitar las aglomeraciones, de las que se quejaban las crónicas, se estableció una circulación, por las naves laterales y el deambulatorio en los tres niveles. En la iglesia románica todo estaba concebido para la liturgia: las aberturas, bien repartidas para distribuir la luz gradualmente en el lugar y a veces en el momento deseado; las rejas, que impedían al profano la entrada en el santuario, pero que le permitían ver las ceremonias; los ornamentos, los cálices o los incensarios que dejan filtrar el humo oloroso (Botafumeiro de Santiago de Compostela); el altar mayor románico era una piedra cúbica erigida a una altura adecuada para desarrollar el sacrificio eucarístico; el fresco, que se amoldaba a los muros y recovecos sin romper la continuidad, como se ve todavía en las numerosas iglesias pirenaicas.

    • Un arte del material. Al contrario que un arte preocupado de exteriorizar el genio del artista, o incluso a veces de hacerse virtuosismo, imponiendo su ley sobre la materia, el arte románico se convierte intencionadamente en tema de sí mismo; el arte románico resalta la belleza de los diferentes materiales que utiliza. La madera conserva todas sus fibras y el metal está cincelado; el esmalte es una transmutación alquímica. Este arte, lejos de pretender ser “creador”, pone su inteligencia y los dones del artesano al servicio de la creación para mejor servir a sus potencialidades. De esta forma no sólo será menos peligroso para su entorno, sino que al situarse en la prolongación de la creación, por así decirlo, en asociado, expresará el misterio mejor que lo podría hacer un reflejo solamente realista.

    • Un arte de lo sagrado. Los románicos introdujeron escenas historiadas hasta en los capiteles, que, durante toda la antigüedad, como más tarde en la época gótica, tenían únicamente temas ornamentales. Pero incluso en el fresco, estos artesanos no pretendían solamente hacer uel cuadro del mundo visto desde el exterior, y por consiguiente de lo que puede haber de más superficial. En este sentido es en el que , al parecer, debe entenderse el simbolismo románico. Se trata de un simbolismo, de otro lado fundamental, que actúa de entrada a partir de las mismas formas y de su efecto natural. Pero es toda la naturaleza y la historia misma las que se ordenan y se juntan para llegar a ese misterio de salvación que está en la creación del mundo y en su redención; misterio que no es otro, en definitiva, que Dios, Creador y Salvador en su Verbo Divino. Para los monjes que transcribían los textos, el arte románico extrajo continuamente de esta fuente una visión del mundo basada en la revelación bíblica. De este modo, las realidades más banales estaban muy lejos de ser excluidas de este arte, que era lo suficientemente sano como para no buscar lo espiritual en la extenuación de la materia. No deja de exteriorizarse aquí el talento de los artistas, y la alegoría de las virtudes adoptaban formas de personajes reales o de una gracia bien femenina según fueran las tendencias regionales.

    • Ley funcional. Por ejemplo, para seguir el contorno de los capiteles y resaltar en la forma su misión de soporte reforzando los ángulos superiores, los escultores reunían en una única cabeza monstruosa dos cuerpos de leones que guarnecen el resto del capitel. El escultor tuvo cuidado de hacer que la figura adoptara no la vertical, de acuerdo con las leyes de la física, sino la curva funcional del capitel.

    • Ley del material. No se encuentra en muchos tímpanos pliegues en los vestidos, sino una talla cavada, grabada o jugando con los planos paralelos para rimar las piedras erigidas, como habían hecho los celtas. Por el contrario, no esperamos que los ornamentos sacrifiquen la suavidad agradable de las telas a la ambición de hacer de ellas un soporte de representación, como ocurrirá con la casulla “romana”.

    • Ley simbólica. Es la más decisiva de todas, pues una explicación por la inquietud hacia la función y respeto del material, valdría lo mismo para el arte materialista. Pero todo lo que sabemos de los hombres de los siglos XI y XII nos asegura que su visión era fundamentalmente religiosa. Si no construían salas de techos bajos como nuestros cines, sino bóvedas altas, aumentando considerablemente los problemas técnicos, era para que las iglesias cumplieran mejor con su función espiritual de conducir al recogimiento y a la oración. Si respetaban la piedra, la madera o el metal, era por ser creación de Dios. Y todo ello les predisponía a asumir un arte que el exterior de las cosas como de evocar el misterio sagrado que constituía para ellos la verdadera realidad de que son portadores el mundo y la historia. De ahí que todo este arte románico sea únicamente para la iglesia y el culto, sino que merece en este punto el calificativo de sagrado. Y he aquí el cambio de mentalidad que hace pasar del Cristo- Dios de Moissac al Cristo- Hombre del tímpano real que abre el camino al gótico.

    Camino de Santiago

    CAMINO DE SANTIAGO

    El fenómeno de peregrinación surgió fuertemente como una corriente de fe ligada al culto de las reliquias. Hacer el camino sigue siendo un inigualable acto de recogimiento, meditación y cultura, ya sea por motivos personales o para alejarse de la presión cotidiana.

    Las masivas peregrinaciones a Compostela revitalizaron las diversas manifestaciones de la sociedad: cultura, arte, religión economía, monacato y liturgia. El mismo fenómeno de las peregrinaciones imprime a la ciudad su carácter cosmopolita como consecuencia de la continua afluencia y confluencia de multitud de culturas.

    En los siglos XII y XIII el Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el "Jubileo Pleno de del Año Santo" y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiéndose Santiago de Compostela en Ciudad Santa junto a Jerusalén y Roma. El Año Santo se celebra cada vez que la festividad de Santiago Apóstol, el 25 de Julio, cae en Domingo, y se proclama año Jacobeo o jubilar. Este siglo tiene 4, la próxima fecha será en 1999.

    Santiago se convierte en el santuario del orbe cristiano más visitado, superando con mucho a Roma y Jerusalén. Santos, reyes, caballeros, burgueses, artesanos y campesinos, con o sin cortejo, a pie o a caballo, dejando relatos del viaje o anónimamente se acercaron a Compostela. Un embajador del emir Alí Ben Yusuf se asombraba en el siglo XII de tal movilización: "Es tan grande la multitud de peregrinos que van a Compostela y de los que vuelven, que apenas queda libre la calzada hacia occidente". La lista de las naciones que se congregaban en la catedral es numerosa según el Códex Calixtinus, cuyo libro V es una compleja guía medieval de la peregrinación.

    Con la Reforma, el espíritu humanista y las guerras de religión descendió la afluencia de peregrinos. En 1588 el arzobispo San Clemente ocultó precipitadamente las reliquias ante el peligro de un ataque inglés y aunque el flujo de visitantes medró en la época triunfal barroca, casi desaparece en el s. XIX. Sólo el tesón del cardenal Payá, que descubre los restos durante unas excavaciones y la certificación de autenticidad expedida por León XIII en su bula Deus Omnipotens (1884), consiguieron una repercusión del antiguo fenómeno, del que hoy somos herederos con un crecimiento espectacular. En los años 1982 y 1989, por vez primera en la historia, un Papa, Juan Pablo II, peregrinó también a Compostela.

    La red de caminos jacobeos a Santiago, por su función difusora de las manifestaciones culturales y a la vez creadora de una identidad común entre los pueblos del viejo continente, fue ratificada como Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987 por el Consejo de Europa, y más tarde Patrimonio Cultural de la Humanidad.

    ¿QUIÉNES PEREGRINAN?

    Gotescalco, obispo de Le Puy, es uno de los primeros peregrinos de los que tenemos noticia. Se dirige a Compostela, en el año 950, al frente de una gran comitiva. Cesáreo abad de Montserrat, lo hace en 959. En 1065 llega a Compostela una gran peregrinación desde Liège. El conde de Guines y el obispo de Lille peregrinan a Compostela en 1084.

    En el siglo XI las peregrinaciones se han incrementado notoriamente. Alfonso VI suprime el portazgo del castillo de Auctares, a la entrada del reino de Galicia, en 1072; lo hace “a favor de los peregrinos que de España, Francia, Italia y Alemania se dirigen a Compostela”.

    El siglo XII marca el apogeo de las peregrinaciones. El mismo Papa Calixto II es gran simpatizante de Compostela.

    En medio de las multitudes de peregrinos hallamos frecuentemente insignes personajes: obispos, magnates, reyes, santos, etcétera. El mismo Francisco de Asís peregrina en medio de estas confusas y, a veces, turbulentas masas.

    ¿CÓMO PEREGRINAN?

    Los peregrinos generalmente, salían en grupo para mutua protección. Reunidos, en el lugar de partida, Arles, Le Puy, Vézelay, Orleáns, etcétera, les despedía el pueblo con un solemne acto religioso, imponiéndoles, bendecidos, los atributos o prendas de la peregrinación. El sombrero para el sol; la esclavina para el frío y el agua; el morral para la comida; la calabaza para el agua o el vino; el bordón para defensa y apoyo. La concha, “vieira”, que los peregrinos llevaron de Galicia, pronto se convirtió en símbolo de la peregrinación jacobea.

    Los peregrinos que certificaban ser verdaderos peregrinos, no maleantes o vagabundos, recibían acogida en el gran Hospital de los Reyes Católicos. Todavía hoy se conserva esta tradición. Comprobada la condición de peregrino, se le presenta orientación y ayuda, “la Compostela”.

    Las rutas

    Puesto que la gente venía toda de Europa, existen varias rutas a Compostela y ningún punto de partida " oficial ". Los mismos peregrinos han sido los que han trazado su camino, utilizando las dos únicas entradas seguras de los caminos romanos en los Pirineos occidentales. La ruta de Port de Cize (Ibañeta), que facilitaba el paso a la gran vía de Bordeaux- Astorga, o la ruta de Somport para la vía de Bordeaux- Dax- Jaca- Zaragoza.

    En los primeros años de la peregrinación el Camino ha sufrido varias modificaciones. La retirada de los invasores árabes y la formación de los nuevos reinos contribuyeron a ello.

    Sancho el Mayor, en Navarra (995-1035); Alfonso VI, en Castilla y León (1065-1109), y Sancho Ramírez en Navarra y Aragón (1076-1094), contribuyen a fijar definitivamente la ruta de los peregrinos a Compostela.

    EL CAMINO FRANCÉS

    En Francia solamente, había cuatro ciudades que marcaron los puntos de partida de diversas rutas a Santiago: Arles (vía Tolosana), Le Puy (vía Podense), Vézelay (vía Lemovicense) y Orleáns (vía Turonselle). Los peregrinos que seguían la ruta de Arles, Toulouse, Oloron salvaban los Pirineos por el puerto de Somport. Las otras tres rutas se fusionaban a la altura de Ostabat para ascender luego al puerto de Cize (Ibañeta). Mucha gente simplemente comenzaba a recorrer hacia los Pirineos desde donde viviesen.

    En España, estas rutas están combinadas en dos rutas principales: Camino Aragonés para los que cruzaban los Pirineos por el paso de Somport, y el Camino Francés para los que cruzaban los Pirineos a través del paso de Roncesvalles. Todavía hay otras rutas, viniendo de los puertos españoles norteños y de la España meridional, unidas el Camino Francés antes de la llegada a Santiago. De todas las rutas, el Camino Francés es en gran medida el más importante históricamente y en épocas modernas.

    Hubo un viajero, Aymerico Picaud, monje francés, que nos legó en el siglo XII la crónica de su peregrinación. Esta ruta se ha llegado a distinguir como el " Camino Francés", la ruta jacobea por excelencia, la más conocida y transitada.

    Entra en España por Roncesvalles, atravesando tierras de Navarra, La Rioja, Castilla y León, para, siguiendo las estrellas, comenzar en Galicia a través de las sierras de los Ancares y de la "catedral verde" del Caurel, llevando a los peregrinos hasta el final del mundo conocido (donde la tierra moría en el mar o existía la ultima estrella de la vía láctea según los celtas, denominado también camino del Arco Iris).

    El camino francés sigue el antiguo camino romano Vía Traiana desde Burgidala (actual Burdeos) hasta Austurica Augusta (Asturias).

    Camino Aragonés: El tramo aragonés atraviesa el puerto de Somport, en la provincia de Huesca, para salvar la cordillera de los Pirineos.

    En la ruta de Somport hay tres etapas:

    • Primera etapa: de Borce a Jaca.

  • Borce: Pertenece todavía a territorio francés. Es el punto de partida del Camino de Santiago, en su tramo aragonés.

  • Canfranc: Es la pimera población surgida en función del Camino.

  • Iguacel: Su iglesia es el primer ejemplar románico en Aragón.

  • Castiello de Jaca: Conserva vestigios de un antiguo castillo y un templo románico del siglo XVII.

  • Jaca: Ciudad de enorme importancia no sólo en la ruta de la peregrinación sino en la propia historia del antiguo reino de Aragón, de la que fue capital hasta el siglo XI. La catedral de San Pedro, de mediados del siglo XI, es de estilo románico. A destacar la Capilla plateresca de San Miguel y la Capilla renacentista de La Trinidad. En el claustro se aloja el Museo Diocesano, cuya colección de pintura mural románica y gótica se considera la segunda en importancia del mundo.

    • Segunda etapa: de Jaca a Monreal.

  • Berdún: Población de origen prehistórico que conserva un interesante aspecto medieval.

  • San Juan de la Peña: La iglesia, subterránea, es del siglo X con otras partes del siglo XI. El claustro es del XII. Panteón real de la corona.

  • Tiermas: Recinto amurallado. Las antiguas termas romanas han quedado anegadas por el agua del pantano de Yesa, al igual que la vieja calzada de peregrinos.

  • Javier: Castillo, cuna de San Francisco Javier, poblado prerromano en la zona de El Castellar.

  • Leyre: Monasterio de San Salvador, corte y Panteón Real de los monarcas navarros.

  • Sangüesa: Población de origen romano que adquirió impulso a partir de la construcción de un nuevo puente sobre el río Aragón en el siglo XI. Iglesia de Santa María la Real, siglo XII, románico de transición al gótico. Está declarada monumento nacional. Iglesia de Santiago de fines de siglo XII de estilo románico de transición. Iglesias de San Salvador y San Francisco. Buenos retablos góticos y renacentistas.

  • Monreal: El castillo de la colina da nombre al pueblo "Mons Realus". Conserva puente gótico sobre el río Elorz.

    • Tercera etapa: de Monreal a Puente la Reina.

  • Otano: Iglesia medieval de San Salvador y Puente Medieval sobre el río Elorz.

  • Tiebas: Ruinas del Castillo erigido en el siglo XIII. Iglesia románica de transición al gótico.

  • Eunate: Ermita románica de la Virgen de Eunate de finales del XIII.

  • Obanos: La ermita de San Salvador y una cruz se-alizan la unión de los caminos procedentes de Somport y Roncesvalles.

  • Puente la Reina: Lugar de confluencia de las principales rutas de peregrinación, surge la población ante la necesidad de vadear el río Arga en el siglo XI. El acceso a la ciudad se hacía bajo una bóveda de crucería delante de la Iglesia del Crucifijo. La calle mayor constituye un buen conjunto monumental al ser la calle original. Se conserva el puente románico primitivo. La Iglesia de Santiago alberga una talla de Santiago.

  • Camino Navarro: Es otro modo de llegar hasta Roncesvalles, localidad en la que confluyen ambos tramos, el navarro, y el aragonés. Se considera a este tramo que comienza en Saint-Jean de Pie-de-Port, como el recorrido más tradicional para los peregrinos que se dirigen a Compostela.

    Camino a Santiago de Compostela

    En la ruta de Port de Cize están las siguientes etapas:

    • Primera etapa: de Saint-Jean de Pie-de-Port a Viscarret.

  • Saint-Jean de Pie-de-Port: Lugar de confluencia de tres importantes rutas de peregrinación francesas e inicio del Camino de Santiago en Francia.

  • Arneguy: Ultimo pueblo francés ya en la frontera.

  • Valcarlos: Primer pueblo español del camino. Iglesia parroquial de Santiago.

  • Alto de Ibañeta: Capilla de San Salvador en el mismo emplazamiento en que se hallaba el antiguo Monalterio de San Salvador de Ibañeta.

  • Roncesvalles: La colegiata de Nuestra Señora de Roncesvalles donde se proporciona la credencial de peregrino.En la capilla del Espíritu Santo del siglo XII se enterraba a los peregrinos. La Iglesia de Santiago o de los peregrinos, es el edificio románico mejor conservado de Roncesvalles.

  • Burguete: Iglesia en la que quedan restos medievales del siglo XVI.

  • Espinal: Villa fundada en apoyo a los caminantes que iban a Compostela.

  • Viscarret: Pueblo de grandes casonas del siglo XVIII.

    • Segunda etapa: de Viscarret a Pamplona.

  • Linzoain: Humilde templo de factura románica.

  • Zubiri: Iglesia de San Esteban y puente de la Rabia.

  • Larrasoaña: Tuvo como origen el monasterio de San Agustín. Iglesia de San Nicolás.

  • Zuriain: Interesante iglesia parroquial de San Esteban.

  • Villaba: Pequeño conjunto bien consevado con ermita basílica de traza románica.

  • Huarte: Iglesia parroquial de San Juan Evangelista, siglo XVI.

  • Pamplona: Originariamente esta ciudad se componía de tres burgos: el barrio de la Navarrería, habitado por navarros, el burgo de San Cernín y el de San Nicolás, poblado por extranjeros. La Catedral de estilo gótico francés fue construida sobre la antigua catedral románica del XII. El claustro al que se accede por la Puerta Preciosa, es una obra maestra del gótico. Iglesia de San Nicolás del siglo XIII, Iglesia de San Cernín del XVIII, Iglesia de Santo Domingo del gótico tardío, Iglesia de San Ignacio del siglo XVII, Iglesia de San Lorenzo. Intersante también la ciudadela rodeada de murallas y el parque de la Taconera de aire neoclásico.

    • Tercera etapa: de Pamplona a Estella.

  • Cizur menor: Iglesia Parroquial de San Andrés, del siglo XIV es románica restaurada. Iglesias románicas de San Emeterio y San Celedonio. Palacio del Cabo de Almería.

  • Astrain

  • Legarda: Iglesia de la Asunción gótica del siglo XIV.

  • Obanos

  • Puente de la reina

  • Mañeru: Iglesia de San Pedro del siglo XVIII y poblados de Urbe y Aniz.

  • Cirauqui: Iglesia de San Román, de Santa Catalina y el puente románico sobre el río Salado.

  • Lorca: Iglesia de San Salvador con ábside románico.

  • Villatuerta: Ruinas de iglesia románica, iglesia parroquial del XIV y puente.

  • Estella: Su surgimiento se produce a partir del siglo XI cuando el rey Sancho Ramírez creó un asentamiento de francos a orillas del río Ega. San Pedro de la Rúa, Iglesia del Santo Sepulcro del siglo XIV en la que se conserva una imagen muy deteriorada, posiblemente de Santiago. Iglesia de San Juan Bautista, basílica de Nuestra Se-ora del Puy. Convento gótico de Santo Domingo y el de Santa Clara. Palacio de los Reyes de Navarra del siglo XII.

    • Cuarta etapa: de Estella a Nájera.

  • Irache: Monasterio de Irache, se considera uno de los más antiguos de Navarra.

  • Urbiola

  • Los Arcos: Templo interesante con portada plateresca; retablos de grandes proporciones; buenas pinturas del siglo XV; claustro procesional, gótico- flamígero, siglo XV.

  • Sansol: pequeña localidad, coronando una colina.

  • Torres del Río: Los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro levantan, en el siglo XII, un peculiar templo de planta octogonal, románico, con influencias bizantinas y mudéjares.

  • Viana: Es la última población de Navarra. Iglesia de Santa María, verdadera catedral por sus dimensiones y riqueza arquitectónica, siglos XV- XVI. Grandiosa puerta plateresca. Iglesia de San Pedro, siglo XIV, en ruinas. Monumento a César Borgia, casas blasonadas, restos de murallas, etc.

  • Nájera: Monasterio de Suso, visigótico. Monasterio de Yuso, renacentista. Monasterio de Santa María la Real, fundado por García I el de Nájera.

  • Resto del camino Francés:

    • Camino de Santiago en la Rioja: de Nájera a Burgos

  • Azofra: es conocido a lo largo de la ruta jacobea por la hospitalidad ofrecida al peregrino.

  • Santo Domingo de la calzada: es una de las ciudades fundamentales del Camino de Santiago. La catedral es un buen monumento gótico, sobre planta románica.

  • Burgos: Hospital de San Juan Evangelista. Templo catedralicio es de grandiosas proporciones, de estilo gótico y de gran riqueza arquitectónica y escultórica, allí se encuentra el Santo Cristo de Burgos del siglo XIII.

    • Camino de Santiago en la provincia de Burgos: de Burgos a Frómista

  • Tardajos

  • Rabé de las Calzadas

  • Hornillos del Camino

  • Hontanas

  • Castrojeriz: Santa María del Manzano del siglo IX, monumento de estructura románico- ojival, con reformas posteriores, sobre todo del siglo XVIII. Iglesia de San Juan, gótica, con vestigios románicos en la torre, nave esbelta y de grandes proporciones.

  • Frómista: Iglesia de San Martín, el templo es uno de los más bellos, perfectos y completos ejemplares del románico, de renombre internacional; tres naves, tres ábsides, crucero con linterna, torrecillas cilíndricas, cinco puertas, archivoltas, impostas, ventanales, capiteles variados, etc. Santa María del Castillo, erigida donde estuvo la antigua fortaleza o castillo, portada renacentista. Iglesia de San Pedro, de estructura gótica con vestigios románicos. Ermita del Otero o de Santiago, de traza gótica, con reformas posteriores.

    • Camino de Santiago en la provincia de Palencia: Frómista- Shagún

  • Población de Campos: Eremita del Socorro; Eremita de San Miguel.

  • Villovieco: Templo parroquial de Santa María.

  • Villarmentero de Campos: Templo dedicado a San Martín de Tours

  • Villalcázar de Sirga: Santa María la Blanca del siglo XIII, en fina cantería. Ermita de la Virgen del Río

  • Carrión de los Condes: Convento de Santa Clara del siglo XIII. Santa María del Camino o de la Victoria, obra del siglo XII, románica.

  • Shagún: San Tirso y San Lorenzo, románicas, de ladrillo. San Juan de Sahagún y la Trinidad.

    • Camino de Santiago en la provincia de León

  • Shagún- León: San Miguel de Escalada; Santa María de Sandoval; Santa María del Mercado; convento de la Concepción; monasterio de Santa María de Carbajal; Real basílica de San Isidoro; Capilla Sixtina del arte románico, considerada como el conjunto más completo del románico.

  • León- Rabanal: La Virgen del Camino; San Miguel del Camino.

  • Rabanal- Villafranca: Basílica de Nuestra Señora de la Encina; Iglesia de Santiago, románica del siglo XII; iglesia de Nuestra Señora de Cluniaco, La Anunciada, convento de Franciscanas; San Nicolás, convento de jesuitas, siglo XVII, barroco.

    • Camino de Santiago hacia tierras de Galicia

  • Villafranca- Triacastela: Santa María la Real, titular y Patrona de Cebreiro, talla románica, siglo XII; las pallozas, viviendas de tradición prehistórica. Camino del Bierzo*.

    • Camino de Santiago en la provincia de Lugo

  • Triacastela- Palas do Rei: La abadía de Samos; el templo parroquial de El Salvador, románico, planta rectangular, puerta principal gótica, puerta lateral norte de arquivolta algo apuntada, tímpano con Pantocrátor y buenos herrajes en la puerta; convento de la Magdalena; iglesia de Vilar de Donas, románica del siglo XII, pinturas murales del siglo XIV (en el 1184, se instalan aquí los Caballeros de la Orden Militar de Santiago); Castillo de Pambre, una de las fortalezas mejor conservadas de Galicia, siglo XIV.

  • Palas do Rei- Santiago

  • EL CAMINO DE SANTIAGO POR EL BIERZO

    Desde los Pirineos a Compostela, se extiende este camino con más de un milenio de vida. En el año 950 el Obispo Godescalco llegó hasta el sepulcro del Apóstol al frente de un grupo de peregrinos franceses. Desde entonces, la ruta jacobea ha sido punto de contacto de los pueblos de occidente.

    La vía jacobea quedó abierta a Europa en la época románica. Peregrinar a Compostela partiendo de Roncesvalles significa revivir un proceso histórico y artístico lleno de sentido espiritual a lo largo de las regiones.

    Al llegar al Bierzo, el viajero pasa de las llanuras de Castilla a las continuas subidas y bajadas de los paisajes bercianos.

    Desde Rabanal, pasando por Focebadón, llegamos a la línea divisoria entre la Maragatería y El Bierzo con un sencillo monumento conocido como "La Cruz de Ferro" donde miles de piedras depositadas por los peregrinos forman un montón de esperanzas. Desde aquí bajamos por Molinaseca hasta Ponferrada, donde encontramos la Iglesia- Basílica de Nuestra Señora de La Encina, patrona del Bierzo (retablo del siglo XVI) y el Castillo de Los Templarios (siglos XII y XIII). El nombre de Ponferrada alude a su puente con barandillas de hierro ("pons-ferrata") que mandó construir para los romeros, en el siglo XI, el obispo astorgano Osmundo.

    Punto importante de la ruta es Cacabelos, célebre por sus vinos, donde podremos acercarnos a sus bodegas para probar la última cosecha y escuchar a las gentes de esta afable comarca las viejas leyendas jacobeas. A la salida del pueblo, pasado el río Cúa nos detenemos ante el "Santuario de la Quinta Angustia" del siglo XVIII. Cerca de Cacabelos se encuentra el importante Monasterio cisterciense de Carracedo fundado en el siglo X por Bermudo II.

    De Cacabelos caminamos a Villafranca del Bierzo, estación importante en la ruta de peregrinación. Conserva dos Iglesias románicas (entre otras bellezas): La del Apóstol Santiago y la de San Franciso. Señalar la Colegiata de Santa María y el Castillo que refrenda el rango monumental de la urbe.

    Cerca de Villafranca está la Iglesia de Corullón a la que se relaciona con la Catedral de Compostela. Salimos de Villafranca, cruzamos el río Burbia, que nace en las próximas montañas de Ancares, y hallamos el río Valcarce que procede del Cebreiro, justo en sentido contrario a nuestra ruta.

    Después de Villafranca, comprobamos cómo el valle se estrecha ciñendo al río entre las montañas para encaramarnos en el camino hacia O Cebreiro.

    LA RUTA DE LA PLATA

    Se conoce como Vía de la Plata a la antigua Calzada Romana que unía Mérida con Astorga y que se denominaba "Iter ab Emerita Asturicam". El nombre probablemente provenga del árabe, del término balath, que significa camino enlosado. La Vía de la Plata se convirtió con el tiempo en una ruta mozárabe de peregrinación y comercio entre los puertos andaluces y del Norte. Fray Justo Pérez de Urbel aventuró la hipótesis de un traslado de las reliquias de Santiago desde Mérida a Galicia. De cualquier forma, el área que recorre fue la expansión natural del Reino de León en la reconquista, actuando muchas veces la orden de Santiago e integrándose varios de sus obispados como sufragáneos de la sede compostelana. Una vez tomadas Sevilla y Córdoba por Fernando III y devueltas las campanas robadas por Almanzor a

    Compostela, el camino quedó expedido para los romeros.

    La ruta también fue utilizada por los peregrinos que se dirigían desde el sur y centro de la Península Ibérica hasta Santiago de Compostela. Esta no es la única ruta de peregrinación proveniente desde el sur, los peregrinos salían de su casa, por lo que son muchos los caminos que confluían en la Vía de la Plata.

    En la Vía de la Plata y sobre su desvío a Santiago de Compostela se encuentra el llamado Camino Sanabrés o Mozárabe.

    Muchos peregrinos, una vez en Astorga seguía su peregrinación por el Camino Francés; otros, se adentraban en Portugal y entraban a Galicia por Chaves. Otros, pasado Zamora se encaminaban hacia Tábara-Puebla de Sanabria-Orense-Santiago. Este último camino atraviesa tierras extremeñas por ciudades monumentales como Cáceres y Plasencia; en Castilla y León, Béjar y Salamanca, aquí se une con los peregrinos procedentes de Toledo y Ávila, por la ruta de Alba de Torres. El antiguo Monasterio de Moreruela y Benavente son los dos puntos que se adentran el camino de Sanabria y de aquí a las tierras de Ourense.

    Camino a Santiago de Compostela

    Ya en Ourense se siguen carreteras secundarias hacia la capital por Laza (célebre por su Entroido o carnaval, el mejor conservado de la Galicia tradicional), Vilar de Barrio, Xunqueira de Ambría, con la excolegiata medieval con templo basilical románico y claustro gótico; Allariz, cuna de los reyes de León y conjunto histórico en varias iglesias, la judería y el gran convento de Santa Clara, cuyas monjas elaboran una repostería de origen medieval (yemas, tartas, dulces reales). Cerca de la capital provincial está Sta. Maria de Aguas, con una iglesia románica de tres naves y falso triforio, en honor a esta Virgen y Mártir.

    Ourense, ciudad de las Burgas, de gran actividad comercial, tiene su casco viejo en torno a la Catedral. En ella está el Sto. Cristo y el Pórtico del paraíso, influenciado por el de la Gloria de Santiago que conserva su policromía. Atravesando el Miño por el puente romano se llega al monasterio de Oseira, fundado en 1137, con notable iglesia provista de girola y original Sala Capitular gótica con columnas polmiformes y caprichoso abovedamiento. Se sigue por Lalín, Santiago de berixa, las románticas ruinas de S. Lourenzo de Carboeiro y el río Ulla, al pie de la inconfundible mole del Pico Sacro que anuncia la cercanía de Compostela.

    Mapa: En violteta oscuro esta marcada la ruta de la Plata. En violeta claro se puede ver el trazado del camino que utilizaban los peregrinos provenientes del centro y sur de la península para dirigirse a Santiago. En violeta claro también se puede ver la entrada a Galicia de los peregrinos provenientes de Portugal através de Chaves. En ocre está marcado parte del "Camino Francés", el Camino de Santiago por excelencia. En azul marino se puede ver el Camino de la Costa. En naranja, el Camino que unía Gijón y Ovido con León.

    CAMINO PORTUGUÉS

    Los caminos lusos son dos:

    • El interior, por Vila Real y Chaves, que entraba en Galicia por Verín y Ourense.

    • El más occidental, que parte de Lisboa.

    Si se comienza en Lisboa, se asciende al Tajo por la gótica Santarém y Galega. A continuación está el gigantesco monasterio de Tornar, enclave de la Orden de Cristo, con su rotonda de los templarios, que copia la estructura del Santo Sepulcro de Jerusalén y sus ocho claustros, además de la famosa ventana manuelina.

    La universitaria Coimbra guarda el sepulcro de la reina santa, dos catedrales y una iglesia medieval dedicada a Santiago. Cruzamos el Douro en Porto, entrando en lo que fuera antiguo Gallaecia y por Vila do Conde, con el austero convento de las Clarisas y el sepulcro del rey Alfonso Sánchez se llega a la iglesia románica de San Pedro de Rates y a Barcelos, donde existe una leyenda del gallo semejante a la riojana de Santo Domingo, convirtiéndose el ave en un emblema de todo Portugal.

    Otro camino es la ruta de Braga, metrópoli espiritual del país y muy antigua sede episcopal que fue desprovista de sus reliquias por Galmírez en el pio latrocinio. Alrededor de la catedral son numerosos los conventos e iglesias. Ponte de Lima era lugar de confluencia, pasando el río que los antiguos suponían del olvido, por un puente de 380 m.

    La sierra de Labruja daba paso a las fortificadas Valenca do Minho y Tui, que fue capital de una de las siete provincias gallegas y sede episcopal, conservado un compacto conjunto histórico de pétreos edificios y civiles en torno a la catedral. Porriño y Mos, en el industrioso valle de A Louriña donde aún quedan a modo de oasis de la naturaleza las Góndoras de Budió, nos conducen a Redondela, presidida por los viaductos del ferrocarril y lugar donde se juntaban los peregrinos que desembarcasen en Baiona y Vigo. Bordeando la hermosa ría de Vigo con el inolvidable panorama de las bateas mejilloneras, la isla de San Simón, el moderno puente de Rande y el pueblo de Arcade, conocido por sus ostras, atravesaremos el Verdugo en Ponte Sampaio, recordando la derrota francesa en la Guerra contra Napoleón aquí acaecida que supuso la temprana liberación de Galicia.

    Pontevedra es, tras Compostela, el conjunto monumental mejor conservado de Galicia con sus plazas de A Leña, la dedicada al mítico fundador Teucro o la Ferreiría, los conventos mendicantes de San Francisco, Santo Domingo y Santa Clara, el completo museo, los abundantes palacios y los templos de San Bartolomé, Santa María y la Peregrina.

    Tras la estación balnearia de Caldas se salva el Ulla en Pontecesures, donde providencialmente arribó la barca apostólica en la Ruta Jacobea del mar de Arousa, que es recorrida en procesión marítima el 11 de agosto. Arribamos así al Padrón. Esta villa rosaliana también lo es jacobea por conservar numerosos recuerdos de la supuesta predicación del hijo del Zebedeo y de la traslación que fue sede obispal antes que Santiago. Cerca de los restos del Castro Lupario y la vía romana de Iria Flavia a Aseconia dan visos de verosimilitud a la leyenda. El barroco compostelano del milagroso santuario de A Escravitude y A Rocha nos aproximan al ansiado final.

    EL CAMINO INGLÉS

    Usado históricamente por los peregrinos procedentes de Inglaterra, Irlanda, Escocia e Islandia, que salían de los puertos de Plymouth, Bristol, Galway, Dublín y Skaltholt y arribaban al puerto de La Coruña en Galicia. Desde aquí, el camino sigue por los municipios de Culleredo, Cambre, Carral, Ordes y Oroso hasta llegar a Santiago. En ocasiones, los peregrinos británicos desembarcaban en Ferrol, Noia y otros puertos.

    EL CAMINO A FINISTERRE

    Desde tiempos remotos, algunos peregrinos, después de hacer el Camino de Santiago y venerar su tumba, según hasta la costa tenida como la más occidental de Europa, Finisterre o Fisterra, el lugar que impresionó a las legiones de Roma al ver hundirse el sol en el Atlántico. La ruta, desde Santiago, pasa por los municipios de Ames, Negreira, Mazaricos, Dumbria, Cee y Corcubión hasta llegar a Finisterre. Tras visitar este lugar y Muxia regresa por la costa: Corcubión, Cee, Carnota, Muros, Outes y Noia, hasta Brión y Santiago.

    EL CAMINO DEL NORTE

    También es conocido como Ruta Cantábrica o Camino Alto y fue el usado en los primeros tiempos de la peregrinación, empezando por los propios monarcas de la corte asturiana. Al avanzar la reconquista hacia el sur y organizar Cluny el que denominamos Camino Francés, lo accidentado del terreno y los recovecos de la costa, lo hicieron desaconsejable. En la actualidad está volviendo a ser considerado. Inicia su andadura por el país vasco, y a través de pueblos costeros y marineros de Cantabria y Asturias hace su entrada en Galicia, donde se puede escoger por conocer la amurallada ciudad del Sacramento vía Meira o seguir por la costa de A Mariña o Ribadeo.

    La variante hasta la ciudad de Lugo, no por menos transitado, deja de ofrecer interesantes paisajes en la Tierra de Miranda, con los angostos valles encajados que desembocan en el curso medio del Eo, y en la extensa Terra Chá, gran altiplano en el que pace una numerosa cabaña ganadera. Tendremos también ocasión de conocer las fuentes del Miño, el monasterio cisterciense de Sta. María de Meira, el completo castro de Viladonda, con un museo adjunto y la característica arquitectura tradicional en la que se combinan el granito, la madera y los tejados de pizarra.

    Lugo, la romana Lucvs Augusti que fuera capital de uno de los dos conventos en que se dividiera Galicia, conserva de aquella época numerosos vestigios, entre los que destaca la muralla.

    La segunda opción, a través del valle del Masma, permite también contemplar buenos panoramas y singulares monumentos como la ex-catedral románica de S. Martiño de Mondoñedo. Ya en la Terra Chá, de verdes praderas, montes y ríos de aguas calmas, cruzamos Villalba con su torre octogonal de los Andrade y luego Baamonde, cuya parroquial de Santiago románico- gótica tiene al lado un viejo castaño tallado a modo de capilla mariana. Sólo nos resta disfrutar del gigantesco monasterio cisterciense de Sobrado dos Monxes y de la coqueta iglesia románica con tres naves de Santa María de Mezonzo, hasta enlazar en Arzúa con el Camino Francés.

    LA RUTA MARÍTIMA

    Desde los lejanos puertos del Báltico, de los Países Escandinavos, de las ciudades hanseáticas, británicas e irlandesas, de los Países Bajos, Flandes y el norte de Francia, llegaban peregrinos por mar a Galicia. Se conoce muy bien la navegación desde los puertos ingleses (Bristol, Plymouth, Southampton) hasta Galicia (Noia, Muros, Padrón, Baiona, A Coruña, Neda) y el embarque de peregrinos, masivo al finalizar la Guerra de los 100 Años. Con buen tiempo se tardaba sólo entre 4 días y una semana.

    Los puertos del Golfo Artabro acogen a la mayor parte de los romeros en los siglos XIV y XV. En el año Santo de 1434 desembarcaron casi 3.000 peregrinos ingleses tan sólo en La Coruña.

    De Neda, al lado del monasterio de S. Martiño de Xubia y con bastante actividad en el siglo XIV, se encaminaban los peregrinos a Barallobre y Pontedeume, con un espectacular puente de 79 arcos construido en 1380 por Fernán Pérez de Andrade. En el centro tenía una capilla y hospital con 12 camas.

    Betanzos, capital de As Mariñas, está llena de recuerdos de los Andrade en su compacto conjunto monumental, con los sepulcros de la nobleza gallega, entre los que destaca el de Andrade "0 B6" (iglesia de S. Francisco). Otros templos de interés son Sta. María de Azogue y el de Santiago con el apóstol caballero librando a los cristianos del ultrajante tributo de las 100 doncellas en su portada.

    El puerto de La Coruña acabó absorbiendo la casi totalidad de la peregrinación por mar.

    Leyenda de Santiago

    Cuenta la tradición que el Apóstol Santiago, como llaman los españoles a Jacobo Boanerges (Hijo del Trueno), primogénito del Zebedeo y de Salomé, hermano de san Juan, pescador, pariente y apóstol de Cristo, vino a predicar al “Finis Terrae” (Se dice que durante su estancia allí, se le había aparecido la Virgen a orillas del río Ebro). Cuentan las confusas narraciones de los primeros años de la cristiandad que a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el Evangelio, y que en esta tarea llegó hasta la desembocadura del río Ulla. Sin embargo con poco éxito y escaso número de discípulos, decidió su vuelta a Jerusalén.

    Cuando regresó a Palestina en el año 44 sufrió el martirio, fue torturado y decapitado por Herodes Agripa, y se prohibió que fuese enterrado (fue el primer apóstol martirizado por causa de su fe.). Sin embargo sus discípulos, en secreto, durante la noche trasladaron su cuerpo hasta la orilla del mar, donde encontraron una barca preparada para navegar pero sin tripulación. Allí depositaron en un sepulcro de mármol el cuerpo del apóstol que llegaría tras la travesía marítima, remontando el río Ulla hasta el puerto romano, en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana. Dirigiéronse a una poderosa viuda, la reina Lupa, pidiéndole terreno para enterrarlo. Ella los mandó al legado de Dugium, que los puso en prisiones. Libertados por un ángel, retornaron hacia Padrón, seguidos de los soldados del reyezuelo, que perecieron al derrumbarse un puente a su paso. Como segunda prueba, la reina los envió al monte Illicino (Pico Sagro) a que tomaran una yunta de bueyes y lo demás que precisaran para el enterramiento. Una sierpe que allí se albergaba les salió al paso, pero murió a la señal de la cruz. Los toros salvajes vinieron por sí solos al yugo, y Lupa, ante los prodigios, se convirtió. Los discípulos santificaron el Illicino y dejaron que los bueyes marcharan a su aire, llevando el cuerpo santo. Se detuvieron en el monte “Liberum Donum” y allí, derrumbado un ídolo, se construyó el “arca marmórica” y se levantó un altar sobre el arca de mármol.

    Tras las persecuciones y prohibiciones de visitar el lugar, el sepulcro quedó abandonado y se olvidó la existencia del mismo, crecieron los robles y lo envolvió la espesura. Hasta que en el año 813 el eremita Pelayo, el ermitaño que decía misa a los habitantes de San Fiz, observó resplandores y cánticos en el lugar. Basándose en este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae, o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela.

    El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien después de apartar la maleza descubrió los restos del Apóstol identificados por la inscripción en la lápida. Informado el Rey Alfonso II del hallazgo, acudió al lugar con los magnates y proclamó al Apóstol Santiago patrono del reino, edificando allí un santuario que más tarde llegaría a ser la Catedral. Con esta protección comenzó el rápido desarrollo de Santiago: se instituyó su iglesia con categoría de basílica, anexa a la de Iria; se levantó su primer edificio, y una comunidad benedictina ocupó las cercanías. Apenas treinta años bastaron para que una creciente avenida de peregrinos convirtiese el bosque en una ciudad que recibió el nombre de Compostela, nombre que puede proceder del diminutivo de “compostium”, con el sentido de “enterramiento”, o de “composite”, y la “bien compuesta”, frente a desechadas etimologías populares y a juegos eruditos: “Campus Stellae”. A partir de esta declaración oficial, los milagros y apariciones se repetirían en el lugar, dando lugar a numerosas historias y leyendas destinadas a infundir valor a los guerreros que luchaban contra los avances del Al-Ándalus y a los peregrinos que poco a poco iban trazando el Camino de Santiago.

    Era ya el siglo IX, quizás el año 813 Compostela, en el momento del hallazgo de las reliquias, que es el de su nacimiento a la vida histórica, sería un centro rural casi abandonado, en cuyas cercanías se habría establecido un cenobio. Narran la invención de las reliquias la llamada carta del papa León III, la concordia de Antealtares, el Registro o Historia Compostelana y el Liber Sancti Jacobi. Aparte la interferencia de las leyendas carolingia, cuenta cómo el ermitaño vio los prodigios del monte y le fue inspirado que allí yacía Santiago. Llamóse al lugar al obispo Teodomiro, de Iria Flavia, que ordenó la excavación hasta encontrar un sepulcro losado de mármol. El rey acudió con los magnates para aclamar a Santiago por patrono, y el hecho se puso en conocimiento de la cristiandad.

    Santiago, reconocido como evangelizador de las Españas, fue aclamado como patrono, defensor y adalid frente al Islam. A la prosperidad material de la ciudad contribuyó eficazmente el “voto”. Según la leyenda, los reyes cristianos de la península habían de pagar al emir de Córdoba un tributo de cien doncellas. Abd al- Rahman II apeló a las armas para exigirlo. Enfrentado con las tropas árabes el rey Ramiro I en el año 859, en Clavijo, se le apareció Santiago a caballo que luchaba a su lado y determinó el triunfo de los cristianos, que hicieron los famosos “votos”. A partir de entonces surgió el mito que lo convirtió en patrón de la reconquista. De esta reunificación, tras la lucha contra el Islam, nacerá el Reino de España, del que Santiago Apóstol es su Patrón Mayor. Posteriormente, fue trazándose la red de caminos que, desde Escandinavia por el norte y los países eslavos por levante, conduce a la basílica del apóstol.

    Otro milagro caballeresco del apóstol, recogido por la Historia Silense, se refiere a la toma de Coimbra, como sucedió a cierto peregrino griego, que se burlaba de que llamasen buen militar al apóstol. El santo se le apareció mostrándole las llaves de la ciudad que Fernando I iba a conquistar al día siguiente.

    Conclusión

    Resta por fin hablar del sentido de la peregrinación, pues son muchas las motivaciones que han traído a Compostela a millones de personas. Dante en la Vita Nuova dice que sólo es peregrino aquel que va o viene de la casa de Santiago y aunque desde fecha temprana hubo una picaresca de la ruta, no podemos olvidar que la mayor parte de los romeros están guiados por un fundamento espiritual, ya sea en cumplimento de un voto, por motivos penitenciales, para dar culto al apóstol y rezar ante las reliquias de tantos santos, reflexionar es un camino simbólico como el de la vida o buscar un "algo" impreciso.

    Los peregrinos actuales cuentan con interés las ricas vivencias que les ha proporcionado la ruta, muchos de ellos hacen diarios o "itinerarios" emulando a los antiguos caminantes, llegándose a publicar varios en diversos países. Todos coinciden en resaltar la variedad cultural de las diferentes regiones y comarcas que atraviesan, los detalles hospitalarios de las gentes y especialmente, las reflexiones cotidianas, sus impresiones sobre el paisaje, las experiencias y coloristas anécdotas que surgen durante la gran aventura jacobea.

    Santos, reyes, caballeros, burgueses, artesanos y campesinos, con o sin cortejo, a pie o a caballo se acercaron a Compostela. Sendas de piedad y de cultura, los diversos itinerarios que integran las Rutas Jacobeas fueron un elemento decisivo en la conformación del espíritu europeo, mediante el intercambio de formas de vida, pensamiento, lenguas y técnicas.

    La multisecular peregrinación jacobea a Compostela, a través del camino de Santiago, generó desde el principio una extraordinaria vitalidad espiritual, cultural y económica; engendró literatura, música, arte e historia, y por su causa nacieron ciudades y villas, se edificaron hospitales y albergues, surgieron vías comerciales y mercados, se trazaron caminos y puentes y se alzaron catedrales e iglesias que elevaron el arte románico a un esplendor no alcanzado por otros estilos.

    El camino fue crisol de culturas, transmisor de corrientes e ideas por todo el Continente, encuentro de pueblos y lenguas y eje vertebrador de la primera conciencia común de Europa.

    Dijo Goethe que "Europa se hizo peregrinando a Compostela". En nuestros días, el Consejo de Europa ha definido el Camino de Santiago como Primer Itinerario Cultural Europeo y la UNESCO ha declarado a la ciudad de Santiago de Compostela, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

    El fenómeno jacobeo irradió su influencia a todo el mundo. Bajo la advocación de Santiago se encuentran infinidad de iglesias por toda la Tierra y especialmente junto a los Caminos de la Peregrinación. Se denominan Santiago multitud de ciudades y pueblos de Europa y de otros continentes; en América, el nombre de Santiago designa numerosas poblaciones desde Estados Unidos hasta Chile. Muchos Centros de Estudios se dedican al tema jacobeo, y sólo en el siglo XX se han publicado más de 600 trabajos de especialistas en España, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Portugal, Estados Unidos, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza... y hasta en Japón.

    La ciudad del apóstol está llena de monumentos y atractivos y constituye un marco ideal para el paseo sosegado, sin excesivas prisas, descubriendo sus rúas, plazas, rincones... El peregrino debe degustar toda la cocina gallega, y descubrir su orfebrería, azabaches, cerámica, velas, forja... Según la tradición fueron los propios caminantes los que, portando rocas calizas desde Triacastela hasta los hornos de cal de Castañeda, levantaron la catedral compostelana.

    Además de todo esto, en Compostela, el peregrino descubrirá todo aquello que sepa buscar, encontrar y admirar.

    Puede decirse que Santiago de Compostela, meta de todos los caminos que llevan su nombre, es una ciudad fundada por y para los peregrinos, un lugar construido para custodiar un símbolo importante de la cristiandad que surge y se estructura en respuesta al fenómeno de las peregrinaciones.

    A lo largo de los años, el encanto de la ruta jacobea a motivado a muchos a componer poemas y a construir frases y lemas que intentan atrapar parte de ese atractivo.

    POEMAS

    "A Santiago voy,

    caminando con fe

    y mis pasos van marcando

    es ruta peregrina

    que un día tú puedes coger

    a Santiago si vas,

    un camino verás

    el que conduce a los hombres

    por un sendero divino

    de amor y de fraternidad.

    Viejo camino de fe

    el mundo entero te sigue.

    Sendero donde las almas

    hace siglos dejan fe.

    Contigo se va feliz

    recorriendo tu camino

    que te dan el corazón.

    Camino que marcó Dios.

    Camino compostelano."

    Miguel Cáceres

    Eunate

    "Un milagro de piedra en los trigales

    -rubios trigos del navarro suelo

    con sus cortas espigas verticales que

    tan sólo se rinden ante el cielo-,

    pequeña catedral en campo aldeano

    con sus pensados arcos imperfectos.

    !Qué admirable dominio de la mano

    que supo elevarle entre los trigos rectos!

    !Oh, cuna de romeros y de amores,

    geométrica belleza entre las flores!"

    José Javier Nagore

    FRASES Y LEMAS

    "Con pan y vino se hace el camino".

    "Ultreia", que significa: "Arriba y adelante".

    CURIOSIDADES

    El significado espiritual y artístico del camino no impide que las curiosidades, anécdotas y el sentido del humor acompañen la legendaria ruta. Cada peregrinación es una historia diferente con sus propias vivencias, pero es bueno conocer otros viajes para servirse de su experiencia y no dejar escapar ningún detalle de la aventura.

    Dentro de la actividad del caminar propiamente dicha, se han dado y se están dando peregrinaciones realmente extrañas.

    • Por poner un ejemplo, se puede señalar una peregrinación en globo que tuvo lugar hace poco más de un año. De momento, ha sido la única tentativa. Tal vez, la razón sea el "éxito" que tuvo la expedición: el viento sopló en contra y el peregrino acabó en Biarriz.

    • Otra muestra, menos cómica, de trayectos poco convencionales son las "peregrinaciones de degustación". Consiste en visitar sólo aquellos lugares que gusten especialmente. Los "puristas" del Camino de Santiago expresan su disconformidad con esta fórmula que califican "turística más que otra cosa" y afirman que se aleja del camino oficial y verdadero. De todos modos, es una opción que puede satisfacer los deseos de personas con falta de tiempo, eso sí, sin desvirtuar el sentido del camino.

    Por otro lado y haciendo un poco de historia, es bonito recordar al antiguo peregrino:

    • El bastón que le acompañaba durante todo el trayecto constituía su identificación como peregrino. Las sucesivas marcas señalaban los distintos pasos del viaje. Hoy día, este rudimentario, y a la vez legendario, identificador del caminante se ha convertido en un pequeño folleto (credencial) donde se plasman los sellos de los lugares visitados.

    • Antiguamente, en muchas ocasiones la gente se "tiraba" al camino porque en él estaban los mejores médicos. También era costumbre realizar el testamento antes de partir porque, de hecho, varios caminantes perecían en el trayecto. Además, entre los muchos significados y utilidades que se le han dado al camino, es curioso recordar que constituía la condena para asesinos, ladrones, etc. Actualmente todo lo anterior está olvidado y ya no hay el peligro de antes.

    La alimentación es importantísima para el peregrino, a lo largo del viaje tiene la posibilidad de saborear las comidas de las distintas comunidades. La cocina compostelana está inmersa dentro de la rica cocina regional gallega, pudiéndose destacar entre otros platos los siguientes: caldo gallego, lacón con grelos, la empanada de lamprea, de lomo o de sardinas, la merluza a la gallega, la gran variedad de marisco, desde la vieira a la ostra, desde el percebe y mejillón a la langosta y el centollo, la tarta compostelana y los variados quesos del país. La tarta de Santiago es una receta típica de Santiago de Compostela, de almendras, azucar, huevo, limón y masa de hojaldre.

    BIBLIOGRAFÍA

    VVAA, Gran Larouse Universal, Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1981, Tomo XVIII, pp 5468 y 5469.

    VVAA, Gran Larouse Universal, Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1981, Tomo XXXV, pp 10997 y 11000.

    VVAA, Gran Larouse Universal, Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1981, Tomo XXXVI, pp 11305 y 11307.

    El Camino de Santiago Guía del Peregrino, editorial Everest, 1985.

    Algunos datos de Internet en la dirección:

    http//www.mmlab.unav.es/tecninfo/practicas/proyectos/santiago/caminodesantiago.html

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