Calderón de la Barca

Literatura barroca española. Teatro barroco del Siglo de Oro

  • Enviado por: Fernando Nandín
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Calderón de la Barca, Pedro (1600-1681), dramaturgo y poeta español, es la última figura importante del siglo de Oro de la literatura española.

Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Las comedias

En 1623, año en el que Velázquez es nombrado por el rey Felipe IV pintor de cámara, se representó la primera comedia conocida de Calderón de la Barca: Amor, honor y poder, donde ya desarrolla el problema del honor. La dama duende, escrita en 1629, es una de las comedias más famosas de Calderón. Con esta obra Calderón pretendía atacar la superstición y creencia en duendes y otros elementos mágicos de la época; lo realiza con una comedia de enredo y una puerta falsa por la que la protagonista entra y sale a placer realizando cambios en la estancia que deja sorprendido a su enamorado, asustado a su criado y complacido al público. A estas obras de Calderón se las suele incluir en la categoría de comedias “de capa y espada”. Los dramas

Habitualmente se dividen en dramas religiosos, trágicos o de honor, y filosóficos. Entre los primeros destacan El príncipe constante (1629) y El mágico prodigioso (1637), que tanto entusiasmaron a los románticos alemanes (véase Romanticismo).

Pero el mejor de los dramas trágicos de Calderón es El alcalde de Zalamea (1640), donde un capitán rapta y fuerza a la hija de un rico labrador que acaba de ser nombrado alcalde del pueblo. La vida es sueño

El más conocido de los dramas filosóficos de Calderón es La vida es sueño (1636), una de las obras de la literatura española de valor universal. Su complejidad, como ocurre con tantas obras maestras, ha dado lugar a infinidad de interpretaciones. La idea central del drama, recogida en los versos “que toda la vida es sueño / y los sueños sueños son”, contaba con una historia larga, variada e ilustre, pero Calderón la revive con otros temas como la lucha de la libertad contra el destino y la trascendencia simbólica; y con unos personajes que llegan a representar a toda la condición humana. Su densidad filosófica y simbólica, sus soluciones teológicas, su sentido moral, jurídico y político, hacen que sea la obra más comentada de la literatura española, a excepción de El Quijote, de Cervantes.

Los autos sacramentales

En los autos sacramentales, Calderón dramatiza conceptos abstractos de la teología católica convirtiéndolos en personajes, por lo que al público le resultan reales. Proyección de Calderón

Goethe consideraba a Calderón el gran genio del teatro. Schlegel llegó a afirmar que Calderón había resuelto el enigma del universo en algunos de sus dramas. Calderón es el dramaturgo por excelencia del barroco español.