Burnout: causas relacionales y organizacionales

Relaciones laborales. Exceso de trabajo. Síndrome. Causas. Estresores. Ambiente físico. Ruido. Iluminación. Temperatura. Higiene. Nuevas tecnologías

  • Enviado por: Tarra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 35 páginas
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ÍNDICE

  • Introducción al concepto Pág. 2

  • Tipos de estresores laborales Pág. 5

  • Ambiente físico del puesto de trabajo Pág. 8

  • Ruido

  • Vibraciones

  • Iluminación

  • Temperatura

  • Higiene

  • Toxicidad

  • Determinantes organizacionales Pág. 10

  • Trabajo a turnos y trabajo nocturno

  • Sobrecarga de trabajo

  • Exposición a riesgos y peligros

  • Contenido del trabajo

  • Control sobre el proceso de trabajo

  • Desarrollo de habilidades y retroalimentación

  • Dimensión estructural de la organización

  • Desarrollo de la carrera: inseguridad y promoción

  • Estresores relacionales Pág. 16

  • Desempeño del rol

  • Relaciones interpersonales e intergrupales: tipos

  • Estresores relacionados con las nuevas tecnologías Pág. 19

  • Bibliografía Pág. 20

  • Anexos: Pág. 21

  • Anexo I: Esquema de Florez en el sector sanitario

    Anexo 2 : Apuntes y trasparencias de la exposición oral

    1. INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO

    El término Burnout, nació en Estados Unidos descrito originalmente en 1.974 por Fredeunberger.

    El concepto “quemarse en el trabajo” o burnout se uso inicialmente para describir al ejecutivo estresado y desgastado a causa de empleos demasiados absorbentes.

    Según Gil-Monte y Peiró (p.18), el burnout “debe ser entendido como una respuesta al estrés laboral que aparece cuando fallan las estrategia funcionales de afrontamiento que suele emplear el sujeto”.

    Concretamente, hace referencia a un tipo de estrés laboral e institucional generado en profesionales que mantienen una relación constante, directa e intensa con otras personas, máxime cuando estos son los beneficiarios del trabajo (profesores, trabajadores sociales, médicos, enfermeros, policías), aunque no queda restringido únicamente a los profesionales de los servicios humanos.

    Numerosos son los estudios (sobretodo en el ámbito sanitario) que han intentado extraer un perfil de riesgos para el desarrollo del síndrome. Estos estudios suelen relacionarlo con personas idealistas, optimistas y entregadas en exceso al trabajo. Su origen se basa en cómo estos individuos interpretan y mantienen sus propios estadios profesionales ante situaciones de crisis. Es considerado una respuesta al estrés laboral crónico integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacía el propio rol profesional, así como la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. Así pues; el síndrome de estar quemado constituye una respuesta emocional que sitúa a los factores laborales e institucionales como condicionantes y antecedentes.

    Sin que exista una unanimidad entre los teóricos; se han presentado múltiples causas del síndrome:

    • Estrés laboral (Golembiewski, Munzenrider y Carter, 1983)

    • Sobrecarga laboral, los conflictos interpersonales, la falta de apoyo social en el trabajo y el déficit de habilidades del sujeto (Leiter, 1991)

    • El conflicto de rol (Leiter y Maslach, 1991) ¿Qué vol dir? Explicar-ho

    • Bajos sentimientos de realización personal en el trabajo paralelamente a altos sentimientos de agotamiento emocional (Gil-Monte, Peiró y Valcárcel, 1995)

    • La competencia y la eficacia percibida (Harrison, 1993)

    • Crisis en el desarrollo de la carrera profesional y pobre orientación profesional (Chemiss, 1993)

    • Falta de confianza para resolver discrepancia percibidas entre demandas y recursos ( Thompson, Page y Cooper, 1993)

    Todos estos estudios coinciden en describir tres dimensiones claves que se revelan como más característicos :

    • El cansancio emocional, se refiere a la pérdida o desgaste de recursos emocionales. Se caracteriza por la perdida progresiva de energía, el desgaste, el agotamiento, la fatiga, y que se manifiestan en términos físicos, psíquicos o como una combinación de ambos.

    • la despersonalización o deshumanización, consiste en el desarrollo de actitudes negativas, cínicas e insensibles hacía receptores como pueden ser pacientes, clientes, compañeros, etc. Se manifiesta por un cambio negativo de actitudes y respuestas hacia los demás con irritabilidad y perdida de motivación hacia el trabajo.

    • La falta de realización personal o incompetencia personal; consiste en evaluar el propio trabajo y a uno mismo de forma negativa, que se traduce en una baja productividad, incapacidad para soportar presión y una pobre autoestima.

    A modo de ejemplo, cabe comentar el modelo transaccional de Burnout que propone Peiró y Salvador (1993) ubicándolo dentro del proceso de estrés laboral e integrando las tres dimensiones mencionadas. Modelo que da lugar al siguiente esquema del síndrome:

    Entre las consecuencias del síndrome se describen alteraciones en diversos aspectos:

    • A nivel psicosomático: se detectan problemas de fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc

    • A nivel conductual : absentismo laboral, abuso de drogas (café, tabaco, alcohol, se fármacos, etc.), incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas.

    • A nivel emocional : distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, sentimientos depresivos.

    • Y concretamente, dentro del entorno laboral : detrimento de la capacidad de trabajo detrimento de la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes.

    Flórez, menciona además un elevado nivel de absentismo laboral entre estos profesionales, tanto por problemas de salud física como psicológica, siendo frecuente la aparición de situaciones depresivas hasta la automedicación, ingesta de psicofármacos y aumento del consumo de tóxicos, alcohol y otras drogas.

    2. TIPOS DE ESTRESORES LABORALES

    Actualmente, es de todos conocido el desequilibrio entre oferta laboral y demanda, que nos lleva a adaptarnos a un entorno laboral desconocido por nuestros progenitores. Estamos ante un nuevo mercado laboral caracterizado por una pérdida del valor de la parte de la humanidad que compone el mercado laboral.

    Esta situación podría llegar a equipararse con un consumismo del mercado laboral, en el que se integran elementos tan importantes como la emigración, la eventualidad contractual, la descentralización productiva, los cortos ciclos de vida de los productos y la globalización. Todos ellos han desarrollado una nueva cultura empresarial con unos factores psicosociales que le son propios y que han propiciado la aparición de síndromes no detectados hasta el momento: mobbing, bullying, bossing, y burnout entre otros.


    El Burnout se ha entendido como una combinación de diversos factores del entorno social, laboral, y del propio sujeto. Variables como la edad, el tipo de profesión, los medios tecnológicos, el desempeño del rol, el clima laboral, los contenidos del puesto y las características de la personalidad, entre otras, han sido estudiadas como antecedentes del síntoma. Algunas de estas variables han sido identificadas como condiciones potenciadoras del síntoma. La condición de “potenciador” es sin embargo algo subjetivo; es decir, depende del tipo de apreciación que la persona hace de la situación, teniendo en cuenta sus características individuales y las estrategias de afrontamiento disponibles. Los estudios en este campo se han dirigido a identificar aquellos elementos recurrentes en cuya presencia las personas sufren burnout y sus consecuencias.

    Sobre los resultados de los estudios realizados cabe mencionar la delimitación de dos grandes configuraciones profesionales relacionados con unos estresantes que les son más característicos:

    • Los llamados trabajadores de cuello blanco; que se caracterizan por potenciadores derivados del rol, del desarrollo de la carrera, de sobrecarga cualitativa y de carácter psicosocial.

    • El otro colectivo diferenciado, son los llamados trabajadores de mono azul; estos se caracterizan por estar influenciados por potenciadores del ambiente físico, ruido, temperatura, contaminación, sobrecarga cuantitativa, monotonía, falta de control sobre el trabajo, etc.

    En esta línea, se han identificado numerosos potenciadores o desencadenantes laborales que se han intentado organizar en diversas categorías según el autor estudiado. Algunas de las que consideramos más significativas son las siguientes a modo de ejemplo son las siguientes (Cooper y Marchall; 1978):

    • Rol en la organización

    • Desarrollo de carrera

    • Factores intrínsecos al puesto y condiciones de trabajo: ambiente físico

    • Estructura y clima organizacional

    • Fuentes extra-organizacionales (como los problemas familiares)

    • Características personales

    Sin embargo Peiró (1992) establece cuatro categorías para el análisis de los estresores laborales:

    • ambiente físico de trabajo y contenidos del puesto como fuente de estrés laboral.

    • Estrés por desempeño de roles, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera

    • Estresores relacionados con las nuevas tecnologías y otros aspectos organizacionales

    • Fuentes extraorganizacionales de estrés laboral: relaciones trabajo-familia.

    En base a las múltiples categorías establecidas por los investigadores es posible distinguir cuatro tipo de estresores:

    • Agudos: Son aquellos que presentan un inicio determinables, su duración es breve y ocurren con poca frecuencia siendo su intensidad alta. Ejemplo: el despido.

    • Crónicos: Son aquellos en que el inicio está poco definido, se repiten con frecuencia, pueden presentar una duración corta o larga, y ser de baja o media intensidad. Ejemplo: inseguridad laboral.

    • Pequeños potenciadores de la vida diaria: Tiene un inicio específico, ocurren con cierta frecuencia y son de baja intensidad. Ejemplo: Retrasos en el transporte público al ir al trabajo.

    • Los desastres: Tienen un inicio bien definido, pueden ser de corta o larga duración, ocurren con muy poca frecuencia y presentan una alta intensidad. Ejemplo: Accidente laboral de un compañero.


    En el siguiente cuadro definimos las características de los estresores gráficamente:


    Inicio

    Duración

    Intensidad

    Frecuencia

    Definido

    No definido

    Corta

    Larga

    Alta

    Baja

    Mucha