Burn-Out: El estrés profesional

Psicosociología. Ley general. Factores estresantes. Signos. Síntomas: psicosomáticos, emocionales, conductuales y defensivos. Efectos. Prevención

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EL ESTRÉS PROFESIONAL

Burn-Out: El estrés profesional

SÍNDROME DE

BURN-OUT

* Índice *

  • Introducción

    • Definición

    • Concepto

    • Ley General del Estrés

    • Respuesta al estrés

    • Proceso

  • Factores estresantes

    • F.E. del propio trabajo

    • F.E. derivados de la institución

    • F.E. del propio profesional

  • Signos y síntomas

    • Psicosomáticos

    • Emocionales

    • Conductuales

    • Defensivos

  • Efectos en la familia y en el trabajo

  • Prevención y recomendaciones

    • Afrontamiento individual

    • Compañerismo y solidaridad

    • Grupos de apoyo

    • Entorno laboral

    • El papel de la supervisora en el Burn-Out

  • Conclusiones

  • Bibliografía

  • 1-INTRODUCCIÓN

    Una de las situaciones en el hombre moderno es el estrés. En los países desarrollados lo padece más de la mitad de la población. Nos encontramos en la ERA DEL ESTRÉS.

    Los orígenes de esta noción son antiguos; Hipócrates subrayó la existencia de una“ vis medicatix naturae ”, un poder curativo de la naturaleza, es decir la puesta en marcha de mecanismos fisiológicos, con el fin de defendernos de las agresiones externas. Pero no es hasta el siglo XIX, cuando se producen las primeras investigaciones sobre el estrés: Bernard, Haldane y Hans Selye, éste definió los síntomas característicos y lo denominó “Síndrome General de Adaptación ".

    Pero, ¿ qué es el estrés?

    Es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas, es decir, lo que le ocurre al “estresado” es que se sitúa en unas condiciones de vida que le llevan continuamente al borde del agotamiento, una acumulación de sobreesfuerzo constante, una tensión emocional y/o intelectual fuerte, sin tiempo para nada.

    Ley General del Estrés : “ Cuando la influencia del ambiente supera o no alcanza las cotas en las que el organismo responde ala máxima eficacia, éste percibe la situación como amenazante, peligrosa o desagradable, desencadenando una reacción de estrés ”.

    El Estrés Laboral o síndrome de Burn-Out ( “estar quemado” ) es uno de los temas que actualmente más se está investigando ya que puede afectar a la actividad y rendimiento en el trabajo de cualquier profesional, y también a vida personal.

    El hospital es uno de los entornos laborales más estresantes. Los profesionales de la salud, en este caso, los profesionales de enfermería, son más susceptibles a presentar el Burn-Out, como reacción a la tensión emocional crónica creada por el contacto continuo con otros seres humanos, es decir, el factor característico es el estrés que surge en la interacción social paciente-cuidador.

    El núcleo de este síndrome, es un agotamiento emocional producido por una sobrecarga emocional constante. La persona se implica en exceso, ya que intenta atender demasiadas exigencias inaplazables y al final se verá desbordada por los requerimientos que le imponen los demás. El individuo se siente “ vacío ” y le falta energía para afrontar un nuevo día.

    La persona no se siente capaz de dar nada de sí a los demás, intentando reducir el contacto con la gente, sólo lo necesario para realizar su trabajo. Esto hace que el trabajador vea a otros de forma negativa, ignorándoles, lo que llevará al profesional a ofrecer unos cuidados técnicos, olvidándose del aspecto humano de la profesión. Estos sentimientos negativos hacia los demás progresarán hacia sí mismo, creando sentimientos de culpa, de fracaso, baja autoestima, favoreciendo el riesgo de depresión.

    2- FACTORES ESTRESANTES

    El estrés es algo que resulta imposible evitar, incluso las personas incrementan con frecuencia su propio estrés de modo innecesario. La diferencia entre las exigencias que las personas se plantean a sí mismas o perciben de los otros, así como los recursos disponibles para satisfacer esas demandas, puede constituir una amenaza o fuente de estrés.

    Existen muchos factores estresantes relacionados con la profesión de enfermería. Están los provenientes del propio trabajo, los derivados de la institución y los del propio profesional:

    FACTORES ESTRESANTES DEL TRABAJO:

    • El contacto continuo con el sufrimiento de personas gravemente enfermas y con sus familiares angustiados; ya que el trato directo con ellos suele ser bastante exigente para el profesional.

    • El cuidado del paciente moribundo o terminal hace sentir al trabajador “desarmado ” y a adoptar conductas de huida y evitación, ya que la naturaleza de la enfermedad de sus pacientes, les hace enfrentarse en ocasiones, con el “ fracaso terapéutico” o con un mal pronóstico y a la vez, les sensibiliza ante la muerte. No es capaz de asumir que los cuidados que ofrece no son para “curar”, sino para favorecer una muerte “humanizada”.

    • El encuentro de sentimientos intensos, como el amor, la pérdida, el miedo, la frustración, la vulnerabilidad, el llanto, la cólera, la impotencia…

    • Identificación con la experiencia del paciente en el proceso de su enfermedad.

    • Irreversibilidad de las actuaciones.

    • Dependencia del aparataje, ya que debemos comprobar su funcionamiento de forma continuada.

    • El desafío que supone la toma de decisiones en un equipo multidisciplinario.

    • Dificultades encontradas cuando se intenta integrar un acercamiento o forma de trabajar nuevos en el sistema de cuidado existente (sistema informático, nuevos protocolos…)

    • Conflicto de estamentos y pacientes.

    • Permanencia de los cuidados durante las 24 horas (continuidad)

    • La ambigüedad y los conflictos de rol.

    FACTORES ESTRESANTES DE LA INSTITUCIÓN

    • Conflictos interpersonales ( entre médicos, enfermeras, supervisoras, auxiliares…)

    • Conflictos con la Administración.

    • Sobrecarga de trabajo y presiones para realizarlo.

    • Sobrecarga emocional.

    • La excesiva o escasa promoción.

    • La falta de seguridad laboral.

    • Falta de tiempo, espacio, material y personal.

    • Técnicas de cuidados inapropiados o inadecuados.

    FACTORES ESTRESANTES EN EL PROPIO PROFESIONAL

    • Idealismo, perfeccionismo, inseguridad.

    • Falta de separación entre el trabajo y la vida privada. Problemas familiares o sentimentales pueden “ contaminar ” el trabajo y viceversa.

    • Sentimientos de impotencia, soledad y empatía con los enfermos, y el hecho de que incluso unos buenos cuidados no nos aseguran una muerte digna.

    • Vivir el trabajo exclusivamente como una vocación, con una idea poco realista de lo que representa verdaderamente.

    • Falta de información sobre el cometido que se ha de realizar y de cómo se hace.

    • Sentirse excesivamente responsable de la recuperación de los pacientes, ya que estos profesionales resultan ser sujetos más vulnerables al desarrollo de algún tipo de sintomatología, precisamente porque hacen recaer sobre sí el peso de los resultados de la enfermedad de sus pacientes.

    3- SIGNOS Y SÍNTOMAS

    La acumulación del estrés suele dar como resultado distintas reacciones en la persona. La cantidad de estrés necesario antes de que éstas se manifiesten, varía dependiendo de distintos factores relacionados con la personalidad ( inseguridad, perfeccionismo), hereditarios, hábitos y mecanismos de defensa. A continuación se exponen los signos y síntomas asociados al Estrés Profesional o al Burn-Out:

    PSICOSOMÁTICOS :

    • Fatiga crónica

    • Alteraciones del sueño ( insomnio, pesadillas…)

    • Úlcera gástrica y otras alteraciones gastrointestinales ( náuseas, vómitos, diarrea, ataques de colitis)

    • Desórdenes alimentarios

    • Pérdida de peso

    • Taquicardia, palpitaciones, hipertensión

    • Cefaleas frecuentes

    • Problemas de alergia y dermatitis

    • Dolores musculares ( espalda, cuello, hombros )

    • Desarreglos menstruales

    EMOCIONALES:

    • Incapacidad para concentrase, falta de memoria, olvidos y desorganización

    • Irritabilidad, recelos, críticas a los demás

    • Distanciamiento afectivo, retraimiento

    • Baja autoestima, sentimientos de desilusión, engaño y deseos de abandonar el trabajo

    • Depresión e ideas de suicidio

    • Autocrítica, sentimientos de culpa y autosacrificio: Trabajar más para ponerse al día.

    CONDUCTUALES:

    • Absentismo laboral: periodos de baja por enfermedad

    • Aumento de conducta violenta como explosiones de ira, agresividad y respuestas desproporcionadas a los estímulos externos

    • Abuso de sustancias como café, tabaco, alcohol, tranquilizantes y sedantes

    • Abandono personal

    • Pasividad ante las exigencias de los demás

    • Imposibilidad para relajarse

    • Caminatas sin rumbo

    DEFENSIVOS:

    • Negación de las emociones

    • Esfuerzo de contener sus sentimientos

    • Ironía, racionalización

    • Atención selectiva respecto a los pacientes

    • Desplazamiento de los afectos

    4- EFECTOS

    El Burn-Out también va a repercutir sobre la vida personal y sobre el rendimiento y la calidad del trabajo. Cuando el trabajador vuelve a casa después de su jornada laboral lleva consigo toda la tensión acumulada y todo ello repercute en su familia. Esa persona se quejará continuamente de su trabajo y dirigirá su insatisfacción, lamentos y agresividad en el cónyuge, apareciendo el riesgo de crisis y ruptura del matrimonio.

    El individuo afectado por el estrés profesional es incapaz de desarrollar su rol familiar, disminuye su atención y dedicación hacia su familia alegando que es una forma de protección hacia ellos, aunque realmente es porque no quiere revivir los problemas del trabajo. El efecto de reprimir sus sentimientos modificará su personalidad en sentido negativo, tanto para sí mismo como para la relación con los demás, sufriendo una falta de comunicación a todos los niveles.

    Respecto al trabajo, el resultado más evidente será una disminución del rendimiento, menor motivación, mayor frustración e insatisfacción y desilusión (¿ esto es lo que esperaba de la enfermería?), predominando una actitud pasotista y de no participación.

    La persona cae en la rutina, trata a los pacientes como objetos, las despersonaliza, disminuye la atención a las necesidades humanas de los pacientes, mostrando una menor sensibilidad hacia los sentimientos, disminuyendo el apoyo emocional, ya que es incapaz de ofrecerlo, lo que le llevará a concentrarse únicamente en los aspectos técnicos, y como consecuencia, una deshumanización del trabajo.

    5- PREVENCIÓN Y RECOMENDACIONES

    La prevención del síndrome de “ quemado ” es bastante importante y decisiva. Se le puede hacer frente más fácilmente en las fases iniciales que cuando ya esté “establecido” en la persona.

    Muchas veces son los demás los que se dan cuenta de los cambios y actitudes en una persona estresada. Los que nos rodean son los que nos pueden verificar el diagnóstico precoz del Burn-Out, y por lo tanto los profesionales del equipo deben ser conscientes de lo que representan.

    En nuestra profesión es inevitable el estrés, y esto supone un riesgo para nosotros, lo importante es su conocimiento, asumir nuestras limitaciones y pedir ayuda cuando nos sintamos desbordados.

    ¿ QUÉ DEBEMOS HACER CUANDO NOS SENTIMOS DESBORDADOS?

    Detenerse y hacer unas cuantas respiraciones profundas.

    Admitir que nos sentimos desbordados. El reconocimiento de nuestros sentimientos es un paso importante para enfrentarnos a ellos.

    Mantener un sentido de la perspectiva. Si hemos vivido esta situación anteriormente y hemos sobrevivido, esta vez también.

    Hacer una lista mental de las tareas y cuidados y colocarlas en orden de prioridad, teniendo en cuenta las más urgentes.

    Completar una tarea cada vez, intentando pensar únicamente en la que estamos realizando en ese momento, pensar en todo lo demás roba tiempo y energía que necesitaremos para la tarea que tenemos entre manos. Si surge una nueva, la colocaremos por orden de prioridad. Un signo de profesionalidad es la flexibilidad.

    Planificar con antelación para ahorrar tiempo. No hay que subestimar el valor de tomar rutinariamente ciertas precauciones. Hay que comprobar nuestros recursos para utilizarlos con eficiencia.

    Pedir ayuda a los compañeros o a la supervisora. Hay que admitir que muchas veces no podemos hacer las cosas solos. Tenemos que aprender a pedir ayuda.

    CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA PROFESIONAL

    • Establecer objetivos realistas

    Intentar hacer más de lo que humanamente se puede nos empujará más allá de nuestros límites y creará una estrés innecesario. Debemos dejar atrás objetivos idealistas y acercarnos al mundo real teniendo en cuenta nuestra capacidad y limitaciones.

    • Mantener una expectativa realista de las relaciones que se tienen en el trabajo

    No hay nadie perfecto, incluyéndose uno mismo. Siempre hay riesgo de conflictos, hay que aceptar las faltas de las otras personas y hay que ser más amable con uno mismo.

    • Practicar la asertividad, aprender a decir “no”

    Esta es una de las cosas más difíciles, ya que todo el mundo espera mucho de nosotros y nosotros intentamos satisfacer las expectaciones de todos ellos. Decir no con educación y con una buena razón, no tiene que hacernos sentir culpables, ni hará que los demás se alejen de nosotros.

    • Hacer pausas y tomar descansos regulares

    Unos cuantos minutos de relajación con una taza de café, pueden hacer sentirnos mejor y dar fuerza para enfrentarnos al trabajo. Tomarse un día libre o unas pequeñas vacaciones extra pueden servir para regenerarnos. Todo el mundo tiene un límite para la cantidad de estrés que puede tolerar y no por eso nos tenemos que sentir culpables.

    • Salir del aburrimiento y la rutina

    Buscar nuevos desafíos e intentar huir de la rutina siempre es útil. Hacer las cosas de manera diferente proporciona una mayor libertad personal y autonomía.

    • Continuar con la formación

    Para mantenerse al día con los nuevos adelantos en enfermería podemos hacerlo por medio de cursos de formación continuada, congresos y revistas; así ganaremos en conocimientos y los podremos aplicar a nuestra asistencia.

    • Tomar las cosas con más distancia

    Esto puede ayudarnos mucho, sobretodo cuando nos implicamos demasiado con nuestros pacientes y sus familias. También es importante no llevarse el trabajo a casa (“dejar el uniforme en el lugar de trabajo”).

    • Establecer una “rutina de descompresión”

    Participar en alguna actividad después de realizar el turno, tomarse una bebida en una cafetería, practicar algo de ejercicio, incluso ir caminando hasta casa si fuese posible, ayudará a olvidarse del trabajo y a relajarse, para no descargar la tensión con la familia y los amigos.

    • Conocerse a sí mismo

    Analizar las propias reacciones y reflexionar sobre el porqué de ellas es importante. El autoanálisis debe ser constructivo, aprender de nuestros errores no significa una autocondena sino un paso hacia el crecimiento personal. Es esencial acentuar nuestros aspectos positivos, pensar de vez en cuenta en nuestros éxitos y gratificaciones personales que obtenemos con nuestro trabajo, puede contrapesar las frustraciones y fracasos.

    • Aprender a relajarse y a descansar

    Muchos síntomas del Burn-Out son psicosomáticos. Aprender a relajarse físicamente y mentalmente puede ser de gran ayuda. Para eliminar los síntomas no sólo es necesario la relajación sino identificarlos y tratarlos.

    Hay muchas técnicas como la respiración abdominal, el automasaje que puede contribuir a eliminar la tensión muscular, y la relajación progresiva que puede favorecer el sueño y disminuir los niveles de ansiedad.

    • Cambiar de trabajo

    Si se ha tratado de manera constructiva el hacer frente al estrés que le produce el trabajo sin éxito, ésta es la última alternativa. Es una decisión que hay que meditar muy bien.

    Puede trasladarse a otra unidad de enfermería, aunque no servirá de nada si continúa haciendo lo mismo. Tiene que ser un auténtico cambio de trabajo.

    “ Uno no podrá cuidar a los demás,

    si no se cuida a sí mismo ”

    EL COMPAÑERISMO Y LA SOLIDARIDAD EN EL TRABAJO

    En situaciones de agotamiento, la familia es el sistema de apoyo natural, el grupo primario, pero casi siempre es más útil la ayuda de los propios compañeros de trabajo, ya que ellos cuentan con experiencias similares.

    Las colegas pueden ayudar a disminuir la tensión emocional y orientarnos a afrontar la situación desde otra perspectiva más eficaz.

    ¿ CÓMO PODEMOS AYUDAR A LOS COMPAÑEROS

    QUE ESTÁN EN ESTA SITUACIÓN ?

    • Estableciendo una relación de apoyo, tanto emocional ( “contar las penas”) como físico ( sustituyendo en la asistencia de pacientes estresantes), como ayudando a salir de una situación difícil.

    • Poniéndonos en el mismo nivel de la otra persona, escuchándole activamente, haciéndole preguntas. Esto puede ayudarle a expresar los sentimientos y preocupaciones y a ver la situación desde otra perspectiva.

    • Aceptando lo que la persona tiene que decir sin emitir juicios de valor, que exprese sus frustraciones y sentimientos, dejando que la actitud optimista salga por sí sola.

    • Dar ánimos y reconocer a los demás el trabajo bien hecho, ya que es una buena costumbre que se debe fomentar y que ayudará a crear un ambiente de compañerismo y solidaridad.

    GRUPOS DE APOYO

    Existen otras opciones a la hora de obtener ayuda cuando una persona se encuentra “quemada”, estos son los grupos de apoyo. La mayoría están dirigidos por un especialista en Salud Mental, que guían al grupo en sus discusiones relacionadas con las inquietudes suscitadas en el trabajo.

    Estos grupos se basan en la sinergia (personas en la misma situación), proporcionando sensaciones como la de ser aceptado, valorado, comprendido, estimado, así como la sensación de pertenencia. También ayudan a poseer una identidad social y constituyen una fuente de información, de servicios y de ayuda material.

    EL ENTORNO LABORAL

    El lugar de trabajo también influye en la aparición del estrés. La decoración, la arquitectura, hilo musical e incluso el silencio pueden aportar un ambiente tranquilo que favorezca el trabajo.

    Con más personas y más medios se reduciría el riesgo muchas veces de llegar a una situación de este tipo, aunque muchas veces no es posible y será conveniente analizar las formas de mejorar los recursos disponibles.

    EL DIRECTIVO DE ENFERMERÍA

    El responsable del equipo de enfermería juega un papel importante en la prevención del Burn-Out. Este puede mejorar la salud mental del empleado fomentando así entendimiento, el autocontrol y por consiguiente su capacidad para trabajar de una manera efectiva. Esta relación de ayuda cumple varias funciones orientadas a la prevención del Burn-Out, ya que proporciona una oportunidad para dar consejo,ofrecer confianza, mejorar la comunicación, aliviar la tensión emocional, clarificar los pensamientos y facilita la orientación.

    El directivo debe sensibiliar al personal sobre los riesgos del estrés profesional, indicando factores problemáticos como situaciones de excesiva tensión emocional, y poniéndoles en guardia ante señales de peligro como los comportamientos o cambios de conducta relacionados con el Burn-Out. La valoración de la satisfacción en el trabajo del personal que tiene a su cargo para identificar los problemas y poderlos solucionar, es importantísima, ya que mejorará la calidad del trabajo y de los cuidados.

    6- CONCLUSIONES

    • El Estrés laboral o Burn-Out puede afectar a la actividad y rendimiento del trabajador. En la enfermería puede tener graves consecuencias, tanto a nivel personal, como a nivel profesional, se puede perder la esencia de la profesión, el cuidado integral, individual y personalizado.

    • Las personas tenemos unos límites y debemos aceptarlos, no existe la perfección sino las cosas bien hechas. Cuando nos sintamos desbordados tanto físicamente como emocionalmente debemos pedir ayuda.

    • El compañerismo y la solidaridad son muy importantes. Los compañeros nos pueden ayudar y orientarnos para afrontar la situación desde otro punto de vista.

    • Las instituciones y los responsables de los equipos de enfermería deben promover la prevención del Burn-Out entre la plantilla.

    BIBLIOGRAFÍA

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