Bosques y el suelo

Ecosistemas. Productividad. Bosque boreal. Tipos de bosque. Deterioro. Incendios. Viveros. Industrias. Plagas. Deforestación

  • Enviado por: Richi Michel
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 17 páginas
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LOS BOSQUES y EL SUELO
 

    Los bosques constituyen seguramente, los ecosistemas terrestres más productivos, superados tan sólo por los manglares  (que se encuentran en las regiones donde desembocan los ríos y forman lagunas costeras).  La importancia que tienen en la producción de oxígeno atmosférico, la conservación del suelo, la regulación del clima y el albergue de un sinnúmero de especies tanto de animales como de vegetales, hace de los bosques ecosistemas indispensables para la conservación de la vida en el planeta.
    Se conocen como bosques a aquellas formaciones vegetales compuestas por plantas altas, alrededor de 5 m de altura,  cuyas copas se tocan, es decir, conjuntos de árboles muy cercanos entre sí. Se reconocen varios tipos de bosques, entre los que se encuentran los de climas templados y fríos, y los de zonas cálidas y lluviosas.
 

Tipos de bosque boreal


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tipos de bosque tropical

    La taiga  es un tipo de bosque de clima frío, formado principalmente por coníferas adaptadas a la falta de agua y al frío extremo.  Se localiza fundamentalmente  entre los 45º y los 58° de latitud norte, principalmente en las regiones de Eurasia y Norteamérica.   El clima de estas zonas es frío con temperaturas que llegan más allá de los -50º C. La nieve puede permanecer en estas zonas más de 8 meses al año.  Con veranos cortos  y una precipitación anual de hasta 500 mm.

    Entre las especies vegetales predominantes se encuentran los pinos y los abetos. Las especies animales conforman dos tipos de poblaciones, las residentes como la lechuza, la ardilla, la marta, el lince, el alce o la musaraña, y las visitantes, entre las que se encuentran infinidades de clases de aves migratorias.

    El bosque caducifolio se conforma por una mezcla de vegetales que crecen en regiones templadas, con temperaturas no inferiores a -10º C y con lluvias distribuidas a lo largo de todo el año. Este tipo de bosque se localiza alrededor de los 50º de latitud tanto en el hemisferio sur como en el norte. Una de sus características es la sucesión estacional donde crecen hierbas en el suelo, aprovechando la materia orgánica que proporciona la caída de las hojas. Esta cubierta da albergue a infinidad de pequeños organismos como los ciempiés, las arañas o las cochinillas.

    Las especies vegetales más comunes en este tipo de bosque son los robles, las hayas, los abedules, los olmos y los avellanos. Sobre el suelo crecen diferentes tipos de plantas entre las que se encuentran las fresas y las frambuesas silvestres, los arándanos y las azucenas, por citar algunos.  Este tipo de bosque da albergue a una inmensa fauna tanto de aves como de insectos, reptiles y mamíferos como el zorro, el tejón, el gato montés, los topos, los ciervos, los ratones y los jabalíes.

    Los bosques  de las regiones cálidas, tropicales, son mejor conocidos como selvas. El mayor crecimiento de éstas corresponde a aquellos sitios donde hay mayor pluviosidad, cerca de las regiones ecuatoriales. A diferencia de los otros tipos de bosques, las selvas albergan un mayor número de especies de plantas y de animales, sin embargo, su suelo es menos fértil que el de aquellos bosques. La materia orgánica que cae al suelo, se descompone muy rápidamente y no llega a formar una espesa capa de humus.

 La selva pluvial ecuatorial  es un tipo de bosque cálido que se localiza principalmente en América Central, el Amazonas, el África Ecuatorial y Malasia . En estas zonas la temperatura se mantiene todo el año alrededor de 22 a 25°C  y presenta abundantes lluvias todo el año.  Los suelos son generalmente arcillosos cubiertos con una delgada capa de humus, lo que hace que los vegetales que ahí crecen, extiendan superficialmente sus raíces .

    En este tipo de selva son frecuentes las plantas epífitas como las lianas y las orquídeas, que crecen sobre otras plantas. La vegetación en estas zonas es muy profusa y son pocos los claros donde puede penetrar la luz hasta el suelo.  En este ambiente son comunes los insectos y toda clase de invertebrados terrestres, los reptiles y los mamíferos enanos, generalmente arborícolas.

    La selva amazónica junto a la taiga boreal, constituye la mayor masa forestal del planeta, y por lo mismo, constituye lo que se conoce como pulmón de la Tierra. La dependencia que tiene esta selva del río Amazonas con todos sus afluentes es determinante.

    Como cualquier otro tipo de selva, presenta sobre el suelo una capa muy delgada de humus, por lo que no es apta para la agricultura, de ahí que cuando se desmonta la selva para establecer sembradíos, éstos producen pocas cosechas, lo que hace que los campesinos busquen una nueva zona para desmontarla.

    La construcción de una carretera transamazónica ha aumentado la fragilidad de este ecosistema. Si por su suelo, este tipo de selva es muy frágil para el cultivo, cuando se introducen factores de disturbio como las carreteras, la fragilidad aumenta peligrosamente.

    Con las carreteras se extiende la penetración del hombre a la selva, se multiplica la construcción de aldeas y pequeñas ciudades y se empieza una cadena de deterioro. Al mismo tiempo, con las carreteras pueden entrar enormes vehículos que pueden transportar grandes cantidades de árboles, con lo que la tala adquiere proporciones industriales.

    El ruido y la producción de contaminantes, así como la generación de incendios deliberados o accidentales, ponen en riesgo la flora y la fauna del lugar, la deforestación genera una rápida erosión del suelo, y lo que era una cerrada selva puede convertirse pronto en un inmenso desierto si no se toman las medidas pertinentes para frenar su deterioro.

    Frente a los intereses de pequeñas comunidades, de defensores del ambiente, de ciudadanos conscientes, se encuentran los intereses de las poderosas compañías transnacionales que cuentan con los recursos y las técnicas para explotar la selva de tal manera que no haya forma de lograr un nuevo equilibrio ecológico en ella.

    El espinar o selva seca   se localiza principalmente en Sudamérica. Se caracteriza por la presencia de cactus, vegetación arbórea, arbustos y matorrales. La fauna que la habita es del mismo tipo que la que se encuentra en los desiertos.

   La lauriselva  es un bosque que se mantiene verde todo el año. Se encuentra en regiones de fuerte influencia oceánica, como la que domina en las Islas Canarias. Los vegetales predominantes  son los laureles, de ahí su nombre.

   El manglar  es considerado por algunos científicos como un tipo de selva de formación muy peculiar, que se desarrolla en los litorales de las regiones cálidas. esta zona surge de una interrelación estrecha entre el medio terrestre y el acuático, en un intermedio entre los medios de agua dulce y los salados. El manglar y los organismos pulmonados anfibios, son los más representativos de la zona.

   Se conocen otro tipo de bosques que crecen en zonas muy específicas, como el Bosque Mediterráneo  que se encuentra en la  Península de California, el Bosque Esclerófilo  que se localiza en algunas regiones que circundan el Mar Mediterráneo, el Maquí  que se considera como una etapa previa al asentamiento del bosque mediterráneo o el Brezo que a su vez es considerado como una etapa de degradación del bosque templado.

LOS BOSQUES EN NUESTRO PAÍS
 

 Tal como hemos visto al hablar de las características de nuestro país, la distribución de los bosques depende directamente de la influencia del clima.

  En  México podemos encontrar desde bosque de pino y bosque espinoso hasta bosque o selva tropical, perennifolio  y bosque mesófilo.


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 Se ha observado que el bosque mesófilo, el tropical  y el manglar los que están más expuestos al deterioro.  Estos bosques han tenido una reducción total de aproximadamente un 90%, es decir, las zonas de este tipo de bosque que hoy podemos observar son sólo la décima parte de lo que eran originalmente en nuestro país.

 Habrá que recordar que las selvas trópico húmedas son las que contienen mayor cantidad de especies distintas, es decir, mayor biodiversidad, con lo cual la pérdida de biomasa y material genético es aún más grave. Una sola hectárea de selva tropical húmeda de la región de Chiapas puede contener cerca de 270 especies diferentes de plantas, de las cuales 160 son árboles. Una sola especie de estos árboles, como puede ser la ceiba, es capaz de albergar a su vez, decenas de especies diferentes de animales, entre las que se encuentran insectos, aves, ardillas, tlacuaches y murciélagos.

PRINCIPALES FACTORES QUE DETERIORAN EL BOSQUE
 

 Considerando que todos los ecosistemas que conforman la biosfera se encuentran íntimamente relacionados, todo lo que ocurre en un sitio, por más remoto que éste sea, repercute tarde o temprano en todos los demás sitios de la Tierra. Así, prácticamente todas las acciones contaminantes o de deterioro que ocurren, afectan directa o indirectamente a todos los ecosistemas.

 Dentro de los factores que tienen efectos más devastadores podemos encontrar:
 
 

Los incendios.  Ocasionados o accidentales, tienen el efecto de destruir en unas cuantas horas amplias extensiones de bosque, eliminando prácticamente cualquier forma de vida. Si estas zonas son demasiado amplias o quedan permanentemente expuestas a la acción de otros factores de deterioro, en donde se encontraba un enorme y hermoso bosque, se puede instalar ahora una zona árida de matorral o el principio  de un desierto.

   La quema de bosque para establecer zonas de sembradío es una práctica muy antigua y aún practicada en muchas zonas de nuestro país. Cuando esta quema rebasa el control de los que la provocan, puede ocasionar un incendio de grandes proporciones.

   En ocasiones la quema del bosque es iniciada intencionalmente para establecer un asentamiento humano irregular. Muchas de las conocidas como ciudades perdidas, son asentamientos irregulares que invaden las zonas boscosas para instalar pequeñas ciudades que no cuentan con los servicios mínimos necesarios.
 
 
 
 

El desmonte para establecer zonas de cultivo o para la ganadería.  Son tal vez una de las modificaciones más serias y frencuentes que sufren las zonas boscosas. 
La intromisión de ganado de diferente tipo, va reduciendo continuamente la  extensión del bosque en todo el mundo.Es importante señalar que la alternativa de usar el suelo de bosque o de selva para la agricultura no ha ofrecido una buena alternativa, los suelos se agotan rápidamente y al quitar el bosque, las condiciones ambientales, antes propicias, se transforman dramáticamente reduciendo las ganancias que se creía se iban a obtener.

   Si se considera que en las regiones trópico húmedas se necesitan de 1.5 a 4 hectáreas para alimentar a una sola vaca, podemos imaginar lo que significa para el bosque la cría de un hato de animales de tamaño suficiente como para que convenga al ganadero.
 
 

En América (Centro y Sur) el problema de la pérdida de suelo por sobrepastores es grave.

   Si por otra parte, todos los días aumentan las demandas de alimento de una población siempre creciente en el mundo, el uso del suelo de bosque para la producción de alimentos es algo que no se puede frenar.

   La lluvia ácida. Los investigadores han encontrado que la lluvia ácida que se forma por la contaminación atmosférica constituye un factor que afecta seriamente a la vegetación de los bosques. El depósito de partículas que alteran el pH en la superficie de las hojas, obstruyen los estomas afectando la transpiración, generando la caída de las hojas  y produciendo lesiones que debilitan a las plantas, contribuyen a que los árboles estén más expuestos a plagas, a la acción del viento y del frío, y al ataque de los parásitos. Se ha observado en muchas regiones, que amplias zonas de bosques expuestas a la lluvia ácida, han perdido su vigor y tienden a desaparecer o a ser substituidos por otro tipo de vegetación más resistente.
 
 

La sobreexplotación que genera tala inmoderada afecta dramáticamente la densidad de los bosques y su desarrollo. La demanda por productos forestales para la construcción, la fabricación de papel, la extracción de resinas, aromáticos y medicamentos, supone la tala de grandes extensiones.


 
 
 

La introducción de carreteras y transportes, así como de herramientas sofisticadas, eleva la tala a proporciones que quedan fuera de control. Por otra parte, la mala vigilancia permite la sobreexplotación y en muchos casos el desperdicio del recurso;  se ha visto que en grandes zonas es mucho lo que se corta y poco lo que se procesa.

 Nuestros hábitos tienen mucho que ver con el uso inmoderado de este recurso. Nuestra avidez para utilizar el papel nos lleva en ocasiones a un enorme desperdicio; nuestra afición por los objetos tallados o fabricados en madera es irracional; nuestro desdén por cuidar los bosques también parece ser un rasgo de nuestra cultura.

 En algunas regiones se ha optado por crear viveros que permitan la reforestación y, se desarrollan campañas para reforestar ciertas áreas boscosas, además de promover el cuidado de los bosques en las poblaciones aledañas.
 
 


Plantas epífitas 

La introducción de flora y fauna ajena al ecosistema.  Se ha observado en diversas regiones, la introducción de especies que no son propias del ecosistema y que llegan a producir efectos devastadores. Muchas plantas compiten con las de los bosques tanto por el suelo como por los nutrientes. De esta manera, plantas que crecen muy rápidamente o que portan parásitos que son nocivos para las especies del bosque, pueden en poco tiempo cambiar las condiciones originales y afectar directamente al bosque. Algunas especies producen cierto tipo de compuestos químicos que inhiben el crecimiento de otras plantas, de esta manera, sembradas junto a pinos o abetos, pueden afectarlos directamente.

 La introducción de ciertas aves o mamíferos al bosque puede producir la devastación de cierto tipo de plantas, ya sea porque se nutren de sus raíces o troncos o porque construyen sus nidos dentro de los árboles. La fauna extraña introducida deliberadamente también puede ejercer una importante influencia en el equilibrio del bosque.

 La influencia de las industrias.  Los productos químicos que muchas industrias arrojan al  agua de los ríos o que llegan mediante el agua subterránea, pueden modificar sensiblemente el suelo donde crece el bosque y ocasionar su deterioro o hasta su desaparición.  El agua contaminada que se produce en un sitio puede llegar con relativa facilidad a lugares distantes y éstos pueden estar ocupados por los bosques. El deterioro químico que producen estos desechos es de efecto devastador y generalmente, irreversible.

 El depósito de basura radiactiva o altamente contaminante producto de la actividad industrial, ya sea de una fábrica, de una siderúrgica o de un laboratorio, influye también en la calidad del agua al filtrarse con la lluvia y llegar hasta las corrientes subterráneas.

 Las plagas y las enfermedades constituyen otro factor de deterioro de los bosques. En muchas ocasiones la acción de estos factores es facilitada o propiciada por la contaminación, que hace a las plantas más vulnerables o más sensibles. En otros casos, el manejo que hace el hombre de la vegetación hace a las plantas blanco de la invasión de plagas; en lugares donde extraen resinas o aromáticos, se acostumbra a abrir la corteza de los árboles para extraerlos, las lesiones que se causan pueden ser la puerta de entrada para la invasión de microorganismos e insectos.
 

 La biomasa que se pierde con la deforestación, la cantidad de especies que desaparecen y la erosión del suelo que se genera, no son los únicos efectos desastrosos. El clima puede sufrir un importante impacto ya que desaparecen fuentes importantes para la producción de oxígeno y para la regulación de la temperatura al perder la humedad ambiental que caracteriza a este tipo de ecosistemas.
 
 

Hacia 1990 se consideraba que nuestro país perdía por deforestación de 400 mil a 900 mil  hectáreas al año, como consecuencia el uso del suelo para la ganadería y la agricultura, los incendios y la expansión de las zonas urbanas. Se cree que si este ritmo de deforestación se mantiene, para el año 2000 contaremos con tan sólo 50 millones de hectáreas  de tierra cubierta de vegetación. Esto quiere decir que en sólo veinte años se han reducido las áreas de vegetación  a la cuarta parte.