Blas de Otero

Literatura española contemporánea del siglo XX. Poesía social. Lírica de posuerra. Generación del 50. Vida y obras. Existencialismo

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Blas de Otero
Blas de Otero
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Blas de Otero

ÍNDICE

Página

Existencialismo y Poesía Social en la literatura

de postguerra, centradas ambas corrientes en

la obra de Blas de Otero 3

Soneto, Verso Blanco, Verso Libre y Versículo

en la obra de Blas de Otero 5

Intertextualidad en la obra de Blas de Otero 9

—Influencias literarias

Bibliografía 12

Existencialismo y Poesía Social en la literatura de postguerra

Blas de Otero

Antes, durante o inmediatamente después de la guerra, comienzan a publicar jóvenes poetas nacidos alrededor de 1910. Se ha dicho que se trata de una «generación escindida» entre dos caminos: «poesía arraigada» (es la de quienes se sienten serenamente conformes con su vivir) y «poesía desarraigada» —presidida, en cierto modo, por el Dámaso Alonso de Hijos de la ira— que expresa la desazón, la angustia de quienes se sienten disconformes en un mundo que les parece caótico y doloroso. Su religiosidad conflictiva y su humanismo dramático hace que se les incluya en las corrientes existencialistas (muchos desembocarán más tarde en la «poesía social»). Y su estilo, frente al de los «garcilasistas», suele ser bronco, directo, menos preocupado de primores. En esta línea se sitúa Blas de Otero.

La importancia de Blas de Otero como poeta estriba, a grandes rasgos, en que es un poeta que resume perfectamente las diversas etapas por las que pasa la poesía española desde el fin de la guerra civil hasta principios de los años 70.

Nos centraremos, por su especial relevancia, en dos etapas de su obra poética.

Poesía existencialista ("desarraigada") durante los años 40. Esta etapa corresponde a la ruptura del autor con la religiosidad: el individuo fracasa al buscar a Dios como elemento de apoyo o arraigo vital.

Comienza propiamente con la publicación de dos libros, Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951), escritos desde 1945. Años más tarde (1958) fueron refundidos en un único libro: Ancia (cuyo título está formado con la primera y última sílaba de los dos libros anteriores), en el que incluye 48 poemas nuevos. Su estructura es:

1ª parte: Poemas procedentes de Ángel fieramente humano. Son 44 poemas que giran temáticamente entre lo religioso y lo existencial: el "yo" del poeta está en ellos buscando constantemente a Dios como justificación y último sentido de la existencia humana, pero el "silencio" de ese Dios provoca en el "yo" sentimientos de angustia, vacío, vértigo, desesperación, soledad y rebeldía. Aunque son numerosos los "préstamos literarios" que, en estos poemas, toma Blas de Otero de otros poetas, las referencias de fondo a Unamuno son las más importantes. Parece que Blas de Otero retoma la "agonía" unamuniana, la "religión de querer tener una religión", la búsqueda de Dios a pesar de que todo niega su existencia.

2ª parte: Formada por poemas de temática aparentemente amorosa-erótica. Pero en ellos el amor o el sexo son manifestaciones de esa búsqueda que preside los poemas de la 1ª parte. El amor o el erotismo como breves vivencias en las que el "yo" del poeta busca la eternidad, el contacto con lo sobrehumano, el sentido de la existencia.

En último término, estas dos primeras partes del libro -sonetos por lo general- son ejemplos perfectos de lo que la crítica literaria llamó "poesía desarraigada" o existencialista de los años 40.

3ª parte: La concentración idiomática, la brevedad y el léxico popular caracterizan estos poemas titulados genéricamente "Parábolas y dezires". Quevedo (sobre todo en el tipo de lenguaje "conceptista") será la principal influencia en ellos. Temáticamente, suponen una apertura por parte del "yo" hablante hacia el resto de los seres humanos que también sufren.

4ª parte: En este último grupo de poemas se generaliza la "apertura" observada en la parte anterior: del "yo" como sujeto poemático se pasa claramente al "nosotros" y comienzan a aparecer temas de naturaleza social y concreta. Son textos que expresan la superación, por parte de Blas de Otero, de los temas existenciales y desarraigados de las dos primeras partes: la justicia social, la (in)solidaridad entre los hombres, la violencia, etc., manifiestan el deseo del poeta por llegar a una sociedad verdaderamente justa (no ya el deseo metafísico de hallar el sentido de la existencia mediante la búsqueda de Dios). En estos poemas se abandona el soneto para adoptar el verso libre como forma expresiva dominante.

Poesía "social" durante los años 50. Esta etapa corresponde a sus primeros contactos con los postulados del Marxismo, ideología que asumirá finalmente.

Los últimos poemas de Ancia son como un avance de la segunda etapa poética de Blas de Otero: la de la llamada "poesía social" de los años 50. A lo largo de diez años, Otero publicará Pido la paz y la palabra (1955), En castellano (1960), Hacia la inmensa mayoría (1962), Esto no es un libro (1963) y Que trata de España (1964).

En todos ellos encontramos a un Blas de Otero que ha superado definitivamente el individualismo intimista de un "yo" lanzado en una continua búsqueda de Dios (1ª etapa) y se decanta por lo colectivo y lo social (el "nosotros"): un "yo" poético que deja de auto-contemplarse para fundirse con el "pueblo".

Antonio Machado se convierte en referencia constante de Otero durante estos años. La poesía de Machado representa para él algunos de los valores como: la vocación mayoritaria del poeta. No es casualidad que uno de los libros de esta etapa "social" se titule "Hacia la inmensa mayoría" en oposición abierta a Juan Ramón Jiménez y su poesía minoritaria, "pura" y "deshumanizada". Frente a éste —ejemplo del artista que huye del mundo y la realidad— Otero se decanta por implicarse cada vez más en la sociedad de su tiempo y sus problemas. El poeta, para Otero, es un portavoz del pueblo que toma la palabra para atestiguar, denunciar, protestar y acusar.

Estos planteamientos se aplican sobre un espacio y un tiempo concretos y reales: la España de la post-guerra. El tema de España se manifiesta de varias maneras: la denuncia del presente y la esperanza en un futuro mejor (poemas abiertamente políticos), la imagen idealizada de la fisonomía española (poemas paisajísticos de naturaleza simbólica), la fusión de lo político y lo paisajístico en un mismo poema, etc.

Soneto, Verso Blanco, Verso libre y Versículo

en la obra de Blas de Otero

Blas de Otero

En Ancia predomina la métrica tradicional de rima consonántica, sobre todo el soneto, en raras ocasiones el alejandrino.

Los poemas en verso libre desarrollan un metro más amplio, casi siempre versículos de tipo paralelístico de tradición hebraica, combinados con frecuencia con versos muy cortos.

Pero donde Blas de Otero ejerce su poderoso genio de ruptura es precisamente en la estrofa más usada y abusada de la posguerra, el soneto. Un poeta como él, formado en el esteticismo de la «poesía pura» y con un conocimiento profundo de la poesía clásica (Gracilazo, fray Luis, Lope, Góngora y, sobre todo, Quevedo) utiliza una táctica de intromisión muy sutil para romper “desde dentro” el anquilosamiento de esta rígida estrofa en los años cuarenta. Lo consigue por acumulación de pausas y de acentos en un mismo verso, de numerosos encabalgamientos abruptos y de esquemas acentuales muy marcados, con todo lo cual disloca el ritmo equilibrado del endecasílabo y lo convierte en un verso más apto para encerrar la angustiada pasión del hombre del siglo XX que ha sobrevivido a dos guerras devastadoras, lo que en estos sonetos se expresa por oposiciones violentas y repeticiones obsesivas.

Ese afán de encontrar nuevas formas es parte importantísima de su personalidad poética —como lo irá demostrando a lo largo de toda su obra— y una de las claves de su originalidad.

En Pido la paz y la palabra desaparecen los sonetos que predominaban en Ancia y su crispación se atempera, convirtiéndose en melódicos versos donde se canta la belleza de las tierras de España y también el dolor de sus gentes. Predomina el verso libre de metro muy corto o con estructura de pie quebrado, el ritmo se apoya principalmente en la repetición, tanto fónica (aliteraciones, rimas internas, asonancias) como de pensamiento (paralelismos, anáforas, enumeraciones) y en esquemas trocaicos que producen un efecto sonoro de cantinela. Todo ello acerca esta poesía a las formas tradicionales, al tiempo que la dota de una esmerada estilización y de una concentración máxima.

EN EL CORAZÓN Y EN LOS OJOS



En castellano está escrito casi por entero en verso libre, excepto dos prosas y dos sonetos, pero lo que hace de En castellano un libro experimental es el ensayo de un nuevo ritmo que consiste esencialmente en fragmentar el endecasílabo, distribuyéndolo en dos o más versos. Se produce así un efecto muy parecido al de los encabalgamientos abruptos de la etapa existencial, una voz entrecortada por la violencia rítmica. El final de estos poemas, sin embargo, remansa la composición al cerrarla con la equilibrada andadura de un endecasílabo que ocupa todo el último verso.

Importantes son los aspectos formales de Que trata de España donde Blas de Otero, tras una larga experiencia creadora, emplea todas las formas antes ensayadas, renovándolas e intentando otras como el collage.

Las barreras entre la métrica tradicional y el verso libre casi desaparecen en estos poemas. La poesía tradicional está tan presente en Que trata de España que su influencia alcanza incluso a los sonetos, que a veces sólo conservan la forma estrófica, convirtiéndose en romanceados al utilizar Otero rima asonante en los versos pares. Esta estrofa, en la que el poeta fue un verdadero maestro ya desde su primer libro, había casi desaparecido en Pido la palabra y en En castellano, pero vuelve a tener un peso muy importante en Que trata de España.

En estos sonetos, sin embargo, se ha operado un cambio significativo: las innovaciones técnicas se intentan no desde dentro del propio endecasílabo —encrespando el ritmo con escansiones y encabalgamientos abruptos, como en la primera parte de su obra—, sino desbordando el soneto y dispersándolo hacia afuera con la incorporación de otros metros (dodecasílabos, alejandrinos, heptasílabos...); Otero llega a incluir un romancillo que desempeña la función de simple enlace, como en la poesía popular de tipo tradicional. En los últimos experimentos, el soneto alarga su metro hasta crear versículos de amplísima medida, tal y como anuncia el poeta: “hagamos que el soneto se extienda, respire como un mar sin riberas”.

Intertextualidad en la obra de Blas de Otero

Blas de Otero

Una de las características que, de modo particular, caracterizan la poesía de Blas de Otero es la intertextualidad, es decir, la inserción en sus textos de palabras procedentes de otros textos. Cuando utiliza una cita ajena, menciona en ocasiones la fuente, que puede aparecer como epígrafe, con el nombre de su autor o sólo con sus iniciales. Es más frecuente, sin embargo, que entrelace la cita con sus propias palabras y omita el origen recurriendo a muy diversas modalidades de incorporación para que el propio texto converja con el de otros autores. No se intenta ocultar ni disfrazar la repercusión del texto ajeno, sino servirse de él para provocar un diálogo intertextual que enriquezca el texto propio con los antiguos significados procedentes del texto inductor.

Los procedimientos de intertextualidad se hacen patentes en la obra oteriana por distintos caminos:

  • Modificación o ruptura de una frase hecha, refrán o dicho popular.

  • Alusión, parodia, cita de textos literarios cultos o de fuentes populares.

  • Estas incorporaciones textuales pueden presentarse de forma aislada o entrelazadas, a modo de un diálogo en la sombra entre distintos discursos asimilados y transformados. El texto oteriano resultante se carga de conceptos complejos, de valores simbólicos, en una forma condensada que revela un lento proceso de gestación. Esta sinfonía de voces ajenas es a menudo homenaje y señal de admiración hacia determinados escritores con lo que comparte problemas de orden estético o filiación ideológica; en otras ocasiones, sin embargo, polemiza o critica el ideario de un determinado escritor. A veces, se trata sólo de un juego de virtuosismo para que el poeta

    exhiba su capacidad creadora. .

    Influencias literarias

    Detectamos la incorporación frecuente de la poesía tradicional —romancero, cancionero y copla popular—, sobre todo a partir del viraje de su obra hacia lo colectivo. Si el poeta desea fundir su voz con la del pueblo, es lógico que se produzca la fusión de ambas poesías.

    El complejo juego de citas textuales, alusiones y recurrencias que se encuentra en la producción oteriana abarca obras y poetas de toda la historia de la literatura, pero entre sus autores predilectos, Jorge Manrique es evocado en la reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el paso del tiempo y, en especial, en la imagen de la vida como río que desemboca en el mar de la muerte. No obstante, y aunque el homenaje aparece implícito en el título de algunos textos, no siempre hay recuerdo entre ambos.

    Blas de Otero reconoce a Fray Luis de León como su gran maestro, el poeta que “me alimenta como un pan principal”. Con él comparte la búsqueda de la sobriedad y concentración expresiva o la sincera tendencia a manifestar la verdad, caiga quien caiga.

    *Título tomado de un verso de «elogio a la vida retirada» de Fray Luis, donde se habla de la

    “sed insaciable del peligroso mando”

    La presencia de Cervantes centrada en las figuras de Don Quijote y Sancho, es una constante en la poesía de nuestro autor, sobre todo a partir de Pido la paz y la palabra. Títulos de poemas y hasta de libros parten del Quijote.

    Los versos más recordados por Otero de Rubén Darío son los de Canto de vida y esperanza, es decir, aquellos en que se exterioriza la angustia existencial, la conciencia de la propia muerte y el giro hacia la historia y las mayorías.

    * El título procede del primer poema de Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío.

    Juan Ramón Jiménez está presente en Otero desde sus primeros poemas, algunos de los cuales se compusieron tras la reciente lectura de Pastorales. Coincidente es también la tendencia a utilizar la prosa poética, el uso —esporádico en Otero— del collage y la obsesión por la perfección poética que lleva a uno y otro autor a revisar constantemente sus textos. Ecos, citas textuales, alusiones y otras huellas delatan que tal vez fuera éste el poeta más leído y admirado siempre por Otero, quien, como él, tiende a buscar la `desnudez' poética y la sencillez expresiva.

    Blas de Otero incorpora a su poesía la voz humana y el verso limpio de Antonio Machado, maestro y guía de las generaciones de posguerra.

    Uno de los poetas predilectos, y la más importante presencia vanguardista en la obra de Otero, es el peruano César Vallejo, tanto por sus audaces innovaciones en el lenguaje poético como por la emoción fraternal de sus poemas ante el dolor humano. Con Vallejo comparte también ciertos aspectos temáticos, como la desmitificación de lo trascendente o la valoración estética del habla popular.

    Blas de Otero

    Bibliografía

    Antonio Quilis. Métrica española. Barcelona, Editorial Ariel S.A., 2001.

    Blas de Otero. Poesía escogida. Edición de Sabina de la Cruz y Lucía Montejo. Clásicos hispánicos. España, Editorial Vicens Vives, 2000.

    “Blas de Otero", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation.

    VV.AA. Literatura. Guía escolar VOX. Barcelona, Editorial Biblograf S.A., 1993.

    http://www.josemsegura.com/apuntes/indiceapuntes.htm

    http://personales.com/espana/barcelona/hamyguito/

    http://www.granavenida.com/lalunallena/html/bdeotero.htm

    Blas de Otero

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    HOMBRE

    Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte

    al borde del abismo, estoy clamando

    a Dios. Y su silencio, retumbando,

    ahoga mi voz en el vacío inerte.

    Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte

    despierto. Y, de noche a noche, no sé cuando

    oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando

    solo. Arañando sombras para verte.

    Alzo la mano, y tú me la cercenas.

    Abro los ojos: me los sajas vivos.

    Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

    Esto es ser hombre: horror a manos llenas.

    Ser —y no ser— eternos, fugitivos.

    ¡Ángel con grandes alas de cadenas!

    CRECIDA

    Con la sangre hasta la cintura, algunas veces

    con la sangre hasta el borde de la boca,

    voy

    avanzando

    lentamente, con la sangre hasta el borde de los labios

    algunas veces,

    voy

    avanzando sobre este viejo suelo, sobre

    la tierra hundida en sangre,

    voy

    avanzando lentamente, hundiendo los brazos

    en sangre,

    algunas

    veces tragando sangre,

    (...)

    TÚ, QUE HIERES

    Arrebatadamente te persigo.

    Arrebatadamente, desgarrando

    mi soledad mortal, te voy llamando

    a golpes de silencio. Ven, te digo

    como un muerto furioso. Ven. Conmigo

    has de morir. Contigo estoy creando

    mi eternidad. (De qué. De quién.) De cuando

    arrebatadamente esté contigo.

    Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo

    a golpes de agonía. Ven. No quieres.

    Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo

    a besos de ansiedad y de agonía.

    No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres

    arrebatadamente el ansia mía.

    Todos los nombres que llevé en las manos,

    En la boca, en los ojos, hoy se juntan

    En el papel, parece que estoy viendo

    Su voz, tocando

    Su música...

    San Martín de los Herreros.

    Oigo un agua, pronuncio

    Con la memoria húmeda.

    Plaza de Santa María

    la Nueva.

    Una

    Paloma en la espadaña.

    Inhiesta.

    Pura

    palabra, hiriendo el cielo.

    Villaralbo.

    El aire

    Se desnuda...

    Salas de los Infantes.

    Olmedo.

    ...se juntan

    en el papel, parece que estoy viendo

    Soria, ciudad castellana

    ¡tan bella! Bajo la luna.

    LECCIÓN DE CASTELLANO

    Papel para los hombres No

    quiero

    hilo seda

    papeles antifaz: sólo

    la realidad de cara el sol

    de frente

    Así

    los días ateridos

    años

    atrás noches atrás

    pero sonaron

    lo pasos siempre roturaron

    las horas

    y entré en el pueblo y me acogió tu pecho

    A ti quién mi palabra

    a ti amapola el grito de la tierra

    compartida

    A ti castilla violeta

    tela cálido mantel

    amarillo

    Y que el Duero perdure en tus cabellos

    CAMPO DE AMOR

    Si me muero, que sepan que he vivido

    luchando por la vida y por la paz.

    Apenas he podido con la pluma,

    apláudanme el cantar.

    Si me muero, será porque he nacido

    para pasar el tiempo a los de atrás.

    Confío en que entre todos dejaremos

    al hombre en su lugar.

    Si me muero, ya sé que no veré

    naranjas de la china, ni el trigal.

    He levantado el rastro, esto me basta.

    Otros ahecharán.

    ESPAÑA

    A veces pienso que sí, que es imposible

    evitarlo. Y estoy a punto de morir

    o llorar. Desgraciado de aquel que tiene patria,

    y esta patria le obsede como a mí.

    Pregunto, me pregunto: ¿Qué es España?

    ¿Una noche emergiendo entre la sangre?

    ¿Una vieja, horrorosa plaza de toros

    de multitud sedienta y hambrienta y sin salida?

    Fuere yo de otro sitio. De otro sitio cualquiera.

    A veces pienso así, y golpeo mi frente

    y rechazo la noche de un manotazo: España,

    aventura truncada, orgullo hecho pedazos,

    lugar de lucha y días hermosos que se acercan

    colmados de claveles colorados, España.

    Si me muero, que no me mueran antes

    de abriros el balcón de par en par.

    Un niño, acaso un niño, está mirándome

    el pecho de cristal.

    (...)

    árboles de una patria árida y triste,

    entrad

    a pie desnudo en el arroyo claro,

    fuente serena de la libertad.

    TÚMULO DE GASOIL

    Hojas sueltas, decidme, qué se hicieron

    los Infantes de Aragón, Manuel Granero, la pavana para una

    infanta,

    (...)

    inefable Madrid infestado por el gasoil, los yanquis y la

    sociedad de consumo,

    ciudad donde Jorge Manrique acabaría por jodernos a todos,

    (...)

    DEL PELIGROSO MANDO*

    Ésta es la cuestión: escribir libre, fluida y espontáneamente;

    al menos, en apariencia. (...)

    El quid, el intríngulis también se dice, está en dar a los demás

    lo que uno necesita; ser pródigo de la naturaleza, no por arte ni por magia.(...)

    LETRA

    Por más que el aspa le voltee

    y españa le derrote

    y cornee,

    poderoso caballero

    es don Quijote.

    (...)

    muy airosa criatura

    es Dulcinea.

    YO SOY AQUÉL QUE AYER NO MÁS DECÍA...*

    (...)

    Otros vendrán. Verán lo que no vimos.

    Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,

    Por qué nacemos, para qué vivimos.

    Mediobiografía 5-21

    (...) en la sala de estudios acaba de leer unos versos que creo que decían Mi niña se fue a la mar / a contar olas y chinas. El cura que vigila a los alumnos se ha acercado al niño y le ha dado una fuerte bofetada. Pero lo peor fue lo de Víznar y todavía les duele. (...)

    OIGO, PATRIA...

    (...)

    las hojas de tus chopos

    sortijeando verdes,

    tus ciudades decrépitas

    (como en sentencia breve

    dijo Antonio machado),

    tus tristes, lentos trenes

    (...)

    ENCUESTA

    (...)

    No a Juan de Yepes, a Blas de Otero, a Leon

    Bloy, a César Vallejo, no, no busco eso,

    qué va, ando buscando únicamente

    la causa del sufrimiento

    (del sufrimiento a secas),

    la causa a secas del sufrimiento a veces...

    Y siempre vuelta a empezar.

    (...)