Biotecnología aplicada a los alimentos: El arroz dorado

Tecnología. Nutrición. Investigación. Cultivos. Beneficios. Futuro

  • Enviado por: Ornella
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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INTRODUCCION

La biotecnología consiste en la utilización de seres vivos o parte de ellos para modificar o mejorar animales o plantas o para desarrollar microorganismos. El hombre lleva miles de años utilizando estas prácticas para mejorar su alimentación, aunque los métodos actuales han cambiado radicalmente las formas y la eficacia. La primera vez que se usó algo parecido a lo que hoy se entiende por biotecnología fue pa

ra producir bebidas alcohólicas. Los responsables de esta primera gran aplicación biotecnológica fueron los babilonios, hacia el año 6.000 antes de Cristo. Y en el año 4.000 a C. los egipcios recurrieron de nuevo a esta técnica para producir pan y cerveza. Mil años después, en Oriente Medio se usó la forma primitiva de la biotecnología para conseguir la fermentación de la leche en forma de queso y de yogur, logro que franceses y suizos, hoy reputados maestros queseros, tardaron 4.000 años más en conseguir; también el vinagre se obtuvo por este medio en Egipto 400 años antes de Cristo.


Las aplicaciones de la biotecnología han hecho posible los descubrimientos de Pasteur y las leyes de la herencia genética de Mendel. El primer medicamento producido por ingeniería genética se comercializó en 1982, y la primera patente sobre un animal transgénico, un ratón, se registró en 1988. Mas tarde, en 1994 se comercializó el primer alimento transgénico.

Los alimentos transgénicos nacen de la necesidad de lograr cualidades buenas o deseables de un alimento. Esto se alcanza por medio de la ingeniería genética que transfiere artificialmente la información específica de un tipo de organismo a otro.

Se comienza aislando al gen que se desea insertar en una planta, por ejemplo, y que le dará la propiedad beneficiosa que se desea obtener, como por ejemplo la resistencia a los herbicidas. El gen aislado se puede obtener de otra planta, de un virus, de una bacteria o de un animal; pero no se inserta directamente en la planta sino que se incorpora en una bacteria que actuará como intermediaria en el proceso. Esta bacteria infectará algunos fragmentos de la planta y le transferirá el material genético. Se comprueban los trozos de la planta con el nuevo gen y se hace crecer esa planta. Se podría comparar este proceso realizado en el laboratorio como los injertos que tradicionalmente realizan los agrónomos desde hace ya muchos años.

El objetivo es lograr una vida comercial más larga, resistencia a los herbicidas, a las condiciones ambientales adversas como sequías, heladas, plagas de insectos y enfermedades.

Se ha pensado encontrar la solución para el hambre mundial en estos alimentos. Algunos expertos y defensores sostienen que podrían ser una ayuda muy valiosa para los países subdesarrollados, carentes de alimentos. Por este motivo una compañía que comercializa el arroz transgénico enriquecido con vitamina A cedió el uso de este arroz a los países asiáticos consumidores de arroz pero con problemas de avitaminosis.

DESARROLLO

"Resulta irónico que las peores concentraciones de xeroftalmia y ceguera debido a deficiencias de vitamina A ocurran en poblaciones rodeadas por abundantes fuentes de vitaminas y minerales en vegetales y frutas locales, y aún así, que ningún país haya implementado una campaña exitosa para resolver el problema de la vitamina A de esta manera".

En el mundo se emplean tres estrategias para combatir la insuficiencia de vitamina A: la suplementación, el enriquecimiento de los alimentos y la diversificación dietética. La mayor parte de las iniciativas actuales en el ámbito mundial se basan en intervenciones del sistema de salud, generalmente mediante la administración oral y periódica de grandes dosis de complementos sintéticos de vitamina A a todos los niños y niñas menores de tres años. Esta fue una estrategia inicialmente aplicada en la India de la década de los '60s, originalmente ideada como una medida de corto plazo, pero que ahora se ha convertido en el componente principal de muchos programas de mejoramiento dietético. Según estimaciones de la UNICEF, la mitad de la población infantil en riesgo de sufrir insuficiencias de vitamina A recibió por lo menos una dosis de vitamina A sintética durante 1998. La facilidad y comodidad con que se aplica esta estrategia de suplementación ha conducido a que la investigación y fomento de otras medidas dietéticas y alimentarias quede relegada a un segundo plano.

Este enfoque 'farmacéutico' de distribución de complementos sintéticos de vitamina A ha sido objeto de muchas críticas, incluso de los propios pioneros de la iniciativa. Algunas de las limitaciones más citadas de este enfoque, tras treinta años de experiencia en la India, son: su ineficacia en remediar la IVA (especialmente entre los núcleos humanos que presentan síntomas muy difundidos de insuficiencia leve); la corta vida de los complementos bajo almacenamiento; y problemas logísticos para garantizar su abastecimiento. Los programas de suplementación suelen ser costosos y poco sistemáticos, y su cobertura puede ser muy limitada. Ya en muchas oportunidades se ha reclamado un enfoque alternativo que se aboque a las causas fundamentales del problema y no a remediar sus síntomas. La Declaración Mundial y el Plan de Acción en Nutrición, aprobados por 159 países durante la Conferencia Internacional sobre Nutrición organizada conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la OMS en 1992, afirma que las estrategias para combatir la desnutrición por insuficiencia de micronutrientes deberían: "Garantizar que se le brinde prioridad a las estrategias sustentables basadas en el suministro de alimentos, particularmente en las poblaciones con insuficiencias de vitamina A y hierro, optando preferencialmente por alimentos disponibles localmente y teniendo en cuenta los hábitos alimentarios locales".

El enriquecimiento de mantequilla, margarina y azúcar con vitamina A ya está siendo aplicado en algunos países, pero también presenta inconvenientes. En la mayoría de los casos, el enriquecimiento de los alimentos sólo es viable en países cuyos sectores farmacéutico y de procesamiento de alimentos se encuentran bien desarrollados, debidamente reglamentados y eficazmente monitoreados. Al igual que la suplementación, el enriquecimiento de los alimentos tampoco genera conciencia ni conduce a cambios en los hábitos alimentarios, y sólo surte efecto entre aquellos que tienen acceso a esos productos enriquecidos.

La diversificación dietética, por su parte: insume muy pocas divisas; promueve el consumo de una gama amplia de micronutrientes, además de la vitamina A; es sustentable; fomenta el compromiso personal y el involucramiento de la comunidad; y puede incluso ayudar a estimular la economía local.

El Arroz Dorado podría prevenir la ceguera en medio millón de niños cada año, y cada mes que postergamos el uso de este cultivo transgénico que puede salvar la vista, implica que 50.000 niños más quedan ciegos. Esta afirmación de uno de los representantes de la industria biotecnológica fue recibida con escepticismo y enojo en la Conferencia organizada por Amigos de la Tierra Europa "Agricultura Sustentable en el Nuevo Milenio", en el mes de mayo.

Que la compañía biotecnológica inglesa AstraZeneca haya aceptado colaborar para que los agricultores pobres del mundo en desarrollo puedan disponer del Arroz Dorado fue un tópico debatido en forma muy acalorada durante la conferencia. ¿El Arroz Dorado es un triunfo de la biotecnología que podría erradicar sufrimientos innecesarios? ¿O es simplemente una maniobra de relaciones públicas de una industria amenazada que pretende imponerle al mundo en desarrollo una tecnología no probada, no querida y quizás dañina?

El 'arroz dorado' es producto de dos equipos de investigación alemanes dirigidos respectivamente por el Dr. Ingo Potrykus, del Instituto Tecnológico Suizo, en Zurich, y por el Dr. Peter Beyer de la Universidad de Friburgo. La idea de introducirle beta-caroteno al arroz surgió hace nueve años, a la luz de los informes de la UNICEF y la OMS que alertaban sobre los altos índices de incidencia de la IVA en los países donde el arroz constituye la dieta básica. Los investigadores manipularon entonces genéticamente una variedad japonesa de arroz en el laboratorio (el Taipei 309, adaptado al clima templado de Europa) para convertir en beta-caroteno una hormona precursora de incidencia natural. El equipo añadió tres genes, dos de los cuales son nuevos para la ingeniería genética y provienen del narciso trompón (Narcissus pseudonarcissus). El tercero proviene de una bacteria, la Erwinia uredovora, que ya fue empleada por la fábrica de cervezas Kirin. Ahora los equipos de investigadores están tratando de cruzar esta nueva línea con otra línea de arroz para aumentarle su contenido en hierro.

Introducir un solo micronutriente como la vitamina A en cultivos de consumo corriente constituye una meta excesivamente estrecha que hará muy poco para superar las insuficiencias de micronutrientes. La transferencia de un gen exótico a un monocultivo será de muy poca utilidad para compensar las insuficiencias alimentarias de aquellos que padecen desnutrición precisamente a causa de los monocultivos. El valor nutritivo del arroz convencional combinado con hojas de cañafístula (Moringa oleifera) es mucho mayor que el del 'arroz dorado'. Suministrarle un solo micronutriente a través de la comida a núcleos de población que padecen insuficiencias en una amplia gama de nutrientes, podría ser considerado como una práctica contraria a la ética, especialmente si se tiene en cuenta que toda esa gama de nutrientes se puede obtener fácilmente consumiendo frutas y verduras de origen local, así como otros cultivos subutilizados y silvestres.

CONCLUSION

Los programas de suplementación y enriquecimiento alimentario tratan los síntomas pero no las causas subyacentes de la desnutrición por insuficiencia de micronutrientes.

Esas causas deben buscarse en las dietas de mala calidad compuestas fundamentalmente de alimentos básicos.

El 'arroz dorado' no es más que una extensión del enfoque de los complementos vitamínicos y, al igual que éste, tampoco aborda las causas.

La variedad es la base de una alimentación balanceada. Las políticas agropecuarias y alimentarias deberían promover la disponibilidad de alimentos ricos en micronutrientes y debería asimismo haber programas educativos específicos en nutrición que ayuden a fomentar su consumo.

En definitiva es muy prematuro hablar de los posibles beneficios del arroz dorado ya que todavía quedan varios años de investigación y aunque existan otros métodos para aportar vitamina A este puede ser uno de ellos que no debe ser despreciado por provenir de la ingeniería genética.

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