Biografía de Luis Cernuda

Vida. Obra poética. Caracteres generales. Temas

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Biografía de Luis Cernuda

'Biografía de Luis Cernuda'

Luis Cernuda, sevillano, nacido en la fecha de 1902 es uno de los grandes poetas de la historia contemporánea de nuestro país, fue uno de los escritores más injustamente ignorados, ya que este se encontraba bajo la enorme sombra de otro gran poeta, el desaparecido trágicamente Federico García Lorca, su influencia en la poesía se ha ido marcando en las generaciones posteriores , estas mismas generaciones lo colocan en el mismo pedestal en el que colocaban a otros ilustres autores , como son Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado , entre los tres son los principales maestros conformadores de la poesía española del siglo XX .

Adentrándome en la vida del genial poeta sevillano, repito que nació en Sevilla, en la fecha anteriormente señalada. Hijo de un militar de origen puertorriqueño austero y disciplinado, se crió en una familia burguesa, en un ambiente rígido, como era común por aquellos tiempos, fue un adolescente retraído y solitario y por lo que se pudo observar no le tenía un gran aprecio a su propia familia. Estudió derecho, carrera que nunca ejerció, en la misma tuvo de profesor a don Pedro Salinas, con el cual le unió posteriormente el trato personal que le favoreció profundamente .Este último le recomendó libros de poetas clásicos españoles y de los franceses modernos (Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud). La lectura de uno de estos autores, particularmente la de André Gide , fue especialmente beneficiosa , pues hizo posible la aceptación de la homosexualidad del propio Cernuda , ya que en aquel ambiente y e aquellos tiempos podía llegar a ser personalmente dramático .Además don Pedro Salinas también puso en contacto a Cernuda con la Revista de Occidente , en donde publicó poemas en diversas ocasiones , gestionó la publicación de su primer libro en Litoral y le ayudó a lograr después su lectorado en Toulouse . Don Luis Cernuda realizó el servicio militar en su ciudad, en el arma de Caballería, y es justamente durante un paseo a caballo por las afueras de esta ciudad cuando siente una especial revelación, como si por primera vez contemplase la realidad de las cosas; es el inicio de su vocación poética.

En los años veinte el genial escritor sevillano se traslada a Madrid, donde tendrá contacto con los ambientes literarios de su época, que posteriormente se llamará generación del 27. Conoció especialmente a Vicente Aleixandre y se familiarizó con la pintura del Museo del Prado, con la Residencia de Estudiantes y otros círculos literarios mientras trabajaba en la librería de León Sánchez Cuesta. Pero como he mencionado anteriormente don Pedro Salinas le consigue un lectorado en la escuela Normal de Toulouse. Allí comenzaría a redactar los poemas de lo que será su libro Un río, un amor inspirado directamente en la música de Jazz y Blues (El poema Quisiera estar solo en el sur alude directamente a ella) y en el cine. En esta ciudad provinciana el poeta no se encuentra a gusto y permanecerá durante dos cursos, París le entusiasmaba. Volverá a Madrid en 1929, donde sigue trabajando en la misma librería. Se enamora perdidamente y sufre una crisis depresiva.

Al proclamarse la República la recibe con ilusión y siempre se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más liberal, tolerante y culta. Como ejemplo de esto tenemos la participación de este en las Misiones Pedagógicas y Culturales que organizaba el gobierno de la República en 1934. Son años de compromiso social y político. Cenuda se afilia al partido comunista por un breve espacio de tiempo y colabora en revistas de marcado carácter izquierdista, como es el caso de El Heraldo o la Revista de Octubre, fundada por Rafael Alberti.

Pero los primeros años treinta son también los del descubrimiento por parte de Cernuda de la obra de los poetas románticos alemanes (Novails, Heine, Hölderlin), así como el inicio de su faceta de traductor.

Al estallar la Guerra Civil participa activamente en el bando republicano, como había hecho anteriormente. Un amigo Inglés le consigue un visado para dar conferencias en Inglaterra; luego va a París con la idea de siempre volver a España, pero en vista de las dificultades, desiste y se encuentra relegado al exilio, desconociendo que no volvería más a España, u n exilio sin retorno. Vuelve al reino Unido, primero al condado de Surrey, luego a Escocia, Glasgow concretamente (Cernuda detestará Escocia). Después va a Cambridge donde enseña literatura en un college. De todo este periodo inglés le va a quedar una huella importante de la poesía inglesa (meditativa, poemas largos…).

En 1947 abandonará el Reino Unido y gracias a la mediación de su amiga Concha de Albornoz, consigue una plaza de profesor en la universidad norteamericana de Mount Holyoke, en la que permanece hasta 1952. Durante este periodo viaja con frecuencia a México adonde se traslada definitivamente (al parecer siguiendo un amor) en dicho año. Se instala en casa de otro poeta de la generación del 27, Manuel Altolaguirre, de donde solo se ausentará para dar clases en California, en concreto en la ciudad de Los Ángeles entre 1960 y 1963. En 1963 le sobreviene la muerte.

Hasta nosotros ha llegado muchos testimonios que perfilan la imagen de Cernuda esbelto, bien vestido (aunque siempre igual, porque nunca tuvo dinero), con su bigote característico y que oculta su timidez bajo la mascara de la elegancia.

Fue un Hombre difícil, hostil a su entorno, solitario, distante, triste, algo arrogante. Mantuvo siempre una actitud indolente ante la vida, nunca se llegó a integrar en una sociedad que le rechazaba por su condición de homosexual.

Obra poética de don Luis Cernuda

A continuación realizaré una breve exposición de algunas de las obras de este poeta sevillano.

'Biografía de Luis Cernuda'

Desde 1936 Cernuda reunió sus libros de poemas bajo el título único de La Realidad y el Deseo, el título resume temáticamente lo que es el núcleo de central de su obra lírica. La última edición de esta obra apareció publicada en México después de la muerte del poeta en 1963. Esta edición recoge la totalidad de la obra poética del autor.

Su primer libro, Perfil del aire, publicado en 1927 albergaba los poemas realizados entre 1924-27, pasará a titularse posteriormente Primeras poesías, repudiando el título por ingenioso. Efectúa bastantes supresiones de poemas, añade otros y los cambios concretos son numerosos. Es un libro de melancolía adolescente, adscrito a la corriente de la poesía pura, que tenía entonces dos representantes a la cabeza: J.R.J. y Jorge Guillén. Aparecen aquí ya dos de sus presencias continuas en su obra: La instalación de la soledad (Poco o mucho, lo que tu seas, a ella se lo debes dirá más tarde) y el deseo permanente por alcanzar la intensidad que puede ofrecer la realidad (ahora concretada en una hermosura inasible). Las críticas no fueron lo favorables que esperaba y merecía, esa fue una de las frustraciones que le acompañó siempre.

Égloga, elegía y oda (1927-28) es un homenaje informal a los poetas clásicos , más no tutelado por Góngora, como la fecha de escritura y la coincidencia del centenario podría hacer sospechar, sino sobre la sombra de la elegía de Garcilazo, cuya afinidad lo hace su preferido. Esto nos señala ya tempranamente su firme independencia con respecto a sus compañeros de generación. Acomete el poema largo y lo hace con delicada precisión y sin decaimiento alguno. Poemas en los que la contemplación de la belleza (una rosa, un cuerpo dormido, el cuerpo joven de un Dios) se hace desde ámbitos solitarios; ya de la naturaleza o domésticos.

Esta etapa engloba a los libros escritos todavía en Sevilla. Comienza su autobiografía poética anteriormente analizado, los críticos acusaron bastante a este libro y al autor, a quien acusaron de ser un simple imitador de Jorge Guillén.

Estos libros engloban la etapa surrealista del autor. Lo componen los libros escritos durante su estancia en Francia: Un río de amor y Los placeres prohibidos. Los dos expresan la frustración sufrida cuando los deseos generados en la adolescencia tratan de cumplirse en la realidad. Es el desengaño, porque el poeta se da cuenta de que su amor tiene que lograrse en un ambiente hostil. Este desengaño le supone un estado de turbación, se siente desosegado. Propugnaba las asociaciones ilógicas, lo cual le venía muy bien para expresar lo que sentía en ese momento.

Un río, un amor (escrito 1929). El contacto con el surrealismo le lleva a expresar sentimientos anímicos. Aparece el tema de la otredad. Los dos mundos (interno/ externo) hasta ahora separados entran en conflicto. Estos versos cantan la ausencia de amor en el mundo. Este libro a pesar de tener toques surrealistas es de un marcado estilo superrealista, al que Los placeres prohibidos. Considera a este estilo un corriente espiritual en la juventud de una época, no una moda. Abraza tanto lo que tiene de subversión formal como de subversión moral, desde una mirada de libertad total, en busca de la verdad de la identidad propia. Le interesan especialmente que allí se encuentran: L a rebeldía y la magia.

Los placeres prohibidos publicado en 1931, su segundo libro surrealista, de expresión más directa, en el que exalta de nuevo el mundo erótico prohibido por una sociedad represora. Se trata de una rebeldía de estirpe romántica y por primera vez en la poesía española se canta con toda franqueza la homosexualidad.

Se corresponde a los años inmediatamente anteriores de la Guerra Civil, que transcurren en Madrid. Donde habite el olvido es un libro de amor en el que se poetiza un nuevo fracaso. La presencia de Bécquer es evidente en el título y el primer poema, que glosa la rima LXVI.

En donde esté una piedra solitaria

Sin inscripción alguna

Donde habite el olvido,

Allí estará mi tumba.”

En Bécquer encontró Cernuda modelo que le ayudó a expresar con intensidad la desilusión amorosa. Así, el amor será como el fuego (porque quema) o como la herida de una navaja (que hace daño), imágenes tomadas del poeta romántico.

Un nuevo cambo expresivo, sin menoscabo de la gran unidad que caracteriza la visión del mundo que encontramos siempre en su obra, se nos muestra en Donde habite el olvido (1923-33), publicada en 1934. Abandona aquí el superrealismo y se acoge a otra tradición poética preferida: La de Bécquer. Se canta el final de una historia de amorosa muy concreta y el vacío que la origina. Ahora se trata de dos soledades: la ya connatural en él y la del amor caído. Es un libro apasionado y de luminosa claridad.

Invocaciones (1934-35) cierra el volumen de la primera edición de La Realidad y el Deseo. So diez poemas de gran esplendor verbal, mayoritariamente largos y narrativos. Es un cántico a la belleza, a la soledad, a la tristeza, vistos como absolutos puros. Al mismo tiempo hay una crítica social a la falta de intensidad o de autenticidad. Hay afinidades de cosmovisión y técnica expresiva de Hölderlin, a quien entonces traduce. Hay un clasicismo formal, aquí subrayado, en un innato espíritu romántico, superposición observable en toda su obra. Esta exaltación de la belleza y de los sentidos, el acusado hedonismo será propia del grupo cordobés Cántico que le redirán homenaje en vida.

Las siguientes obras pertenecen a la poesía de posguerra. Cuando en 1940 se publica una nueva edición de la realidad y el deseo incluye un libro nuevo: Las nubes. Inicia la que podríamos llamar la segunda etapa de la poesía Cernudiana. Es un poemario de guerra y exilio escrito a impulso de unas vivencias muy concretas. La guerra perturbaba ahora los valores y creencias que el poeta había encontrado en el libro anterior. Por primera vez su poesía sale de la esfera de lo intimo para abrirse a lo histórico se hace más objetiva.

Como quien espera al alba, escrito también durante su periodo británico, presenta al poeta ya más relajado en su dolor por España. Se trata de una poesía conceptual y abstracta, meditativa, en la que reaparecen los mismos temas de siempre.

Con las horas contadas se corresponde con los últimos años norteamericanos y los primeros de su estancia en México. Allí, un país que le entusiasmaba, conoció a su gran amor, a quien dedicó un conjunto de poemas titulados Poemas para un cuerpo. Son sus últimos poemas eróticos, escritos ya en la edad madura. Para algunos críticos estos poemas son el final de su obra autobiográfica poética. El libro incluye también poemas en los que el autor reflexiona sobre su poesía.

Desolación de la Quimera es su último libro. Lo empezó a escribir en México y lo concluyó en California en 1962. Es curioso que hombre de 54 años, sano, pueda presentir su propia muerte, pero es lo que se adivina en este poemario. La casi continua sensación de final le recorre. Algunos títulos así lo demuestran.

Ocnos, libro de prosa poética escrito en Londres sobre 1942, en este libro surge con gran fuerza la fuerza de la figura de España, y el marcar que este, el propio Luis Cernuda, no llegará a olvidar a su propia tierra. Desde el amor dolorido, durante mochos años, es una aguda añoranza sobre, sobre todo de la tierra natal, idealizando sobre todo Andalucía. Este libro es uno de los más logrados libros de poemas en prosa publicados en lengua española, sólo comparable al juanramoniano Platero y yo. El componente humano español es el más denostado, y la crítica se reitera con respecto a los modos de bastantes compatriotas. Canta también la historia, maldecida en el propio entorno histórico que le correspondió, pero magnificada en cuanto a la pretérita imperial. Y por último sorprende, desde simplificadas posiciones políticas.

Es un conjunto de poemas en prosa que se editó tres veces, cada una de ellas enriquecida con nuevos textos. Además del sentimiento de España, se evocan experiencias personales. También se puede observar que es importante el paso del tiempo.

Variaciones sobre un tema mexicano es otro bello libro de poemas en prosa cuya redacción se inicia en 1949-50. Se propone un tema (la realidad mexicana y la presencia que España tiene en ella) y luego se desarrollan 27 variaciones sobre el mismo. Cernuda manifiesta aquí su entusiasmo por todos los aspectos de la vida y cultura mexicana y se lamenta lo poco que a España le ha importado este mundo.

Observando estas obras podemos diferenciar la obra de Cernuda en 2 etapas principalmente:

En la primera etapa de este genial poeta sevillano se podría decir que la visión del mundo de Cernuda se identifica con su ética, tan importante y rica es su presencia, pero lo que la hace asentible en grado máximo es sin duda su alta calidad literaria. No se trata de una ética colectiva, aunque sea tan asentible por muchos, sino que es el resultado independientemente de la persona que escribe. El asentamiento generalizado del lector va más dirigido a la peculiaridad de esta ética, no siempre grata de escuchar y aceptar, a su autenticidad: se nos comunica una verdad interior heroica, sin componendas del hombre. Y esta es la gran lección que se nos expone: la ética es una conquista personal de cada uno. Se defiende la fidelidad a un destino que hay que desvelar y conocer, y que nos otorgará el sentido de la dignidad frente a todos. Los poemas de mayor valentía de nuestra literatura se encuentran en su obra. La soledad es plenitud y el ocio, favorece la vida del espíritu permite el conocimiento de ti mismo y u mejor aprovechamiento de la vida. Acomete contra el trabajo porque embrutece y hace ala hombre codicioso. Exalta la poesía porque desvela el mundo, su oculta verdad. Sin la mirada del poeta la creación sería ciega y está puesta al servicio del hombre, pues tiene una función liberadora, es la fuerza de vivir del más libre y más soberbio. Este será su cumplimiento personal.

Vemos pues que Cernuda defiende aquello que exalta el espíritu y denigran lo que es lo contrario. Por eso puede defender el mismo dolor y pobreza (siempre que esta no engendre brutalidad o vulgaridad), pues si los pobres merecen colectivamente compasión y el amor tendrán que ser merecidos individualmente. El ataque a los poderosos es implacable y a través del sarcasmo, la invectiva o la ironía ataca a una sociedad que se alimenta de la infelicidad ajena, y lo hace sin desmayo ni pausa desde sus libros superrealistas hasta el poema final. Cernuda aspira a un mundo elemental y sencillo. La belleza (La naturaleza, la poesía, la música, la pintura, la hermosura física juvenil) es la realidad en la que quiere consumar su deseo. Por ello el cumplimiento del amor es el más deseado. Es el estado en el que el hombre alcanza mayor plenitud, pero también huye todo lo que el amor intenta fijar. Y llegamos de nuevo al dramático desencuentro del deseo y la realidad.

Los libros que engloban esta primera etapa son desde Perfil del aire hasta Invocaciones.

El estilo de la segunda etapa de Cernuda ya está logrado en Las Nubes y la evolución avanza hacia un desnudamiento expresivo que se hace cada vez más seco y descarnado, como observamos en Desolación de la Quimera. Considera que el poema también le exige no sólo dar al lector el efecto de su experiencia, sino conducirle por el mismo recorrido que el había recorrido, por los mismos estados en los que el se había encontrado y al fin dejarle sólo ante el resultado. Importa la concreta experiencia personal que origina el poema y el desarrollo en el texto de aquella, lo que nos llevará al encuentro del resultado poético conjuntamente. Excluye del poema el ornato verbal, y busca junto a la claridad contención y concisión, que nada parezca sobrar ni faltar. Construye el poema buscando su objetivación, necesaria teniendo en cuenta su carácter marcadamente autobiográfico.

Por medio del monólogo dramático proyecta su propia experiencia sobre una situación dramática o personaje histórico, buscando con esa objetivación un distanciamiento que lo haga más asentible. En muchas ocasiones se sirve de un tú o un él también distanciadotes, por los que elude hablar directamente desde el yo. Se sirve del encabalgamiento y huye del ritmo uniforme, buscando un ritmo musical interior. La finalidad que busca es la naturalidad y la sencillez expresiva. Hay poemas extensos de desarrollo y reflexión y otros breves de iluminación y concreción.

Caracteres generales de su poesía

La poesía de Cernuda se puede definir como “exploración de si mismo, es decir, “una orgullosa afirmación de su irreductible diferencia”. El propio poeta dijo que sólo había tratado con su obra de hallar la verdad, su propia verdad, que no será mejor ni peor que la de otros, sino únicamente diferente. Se trata pues, de una poesía reflexiva que va creciendo a medida que el poeta progresa en su meditación sobre su propio ser. La realidad y el deseo, título que puso al conjunto de su obra desde la primera edición, puede entenderse así como una biografía espiritual: sucesión de momentos vividos y reflexión sobre ellos. Todas las edades del hombre aparecen en ella, excepto la infancia, que es evocada sólo como un mundo perfecto cuyo secreto se ha perdido.

Cernuda sintió predilección desde que empezó a escribir por el poema largo, de tipo inglés, porque se adaptaba bien a las necesidades expresivas de su meditación. En concreto utilizó la forma que podíamos llamar monólogo. Los escribió siempre y aun podríamos decir sin exagerar mucho que toda su obra no es más que un largo monólogo. Para este tipo de poemas empleó un registro de lengua conversacional. Trató de escribir cómo se habla. No siempre lo consiguió, pero su palabra da en todo momento la sensación de auténtica.

Es sabido que Luis Cernuda es uno de los grandes poetas del amor. Debe quedar bien entendido que no habló de otro amor que el homosexual. En eso nuestro poeta fue muy claro y sincero. La lectura de André Gide1 le había animado a asumir su condición abiertamente. Junto con el amor aparece también la pasión erótica. Su poesía afirma con fuerza la primacía del erotismo. Esa fuerza se apaciguará con los años, pero el placer ocupará un lugar siempre central en su obra, al lado de su complementario y contrario: la soledad. En sus poemas no aparecerá el rostro, espejo del alma, sino el cuerpo. Para él esta palabra significa y compendia el universo. Al amar a un cuerpo no se ama a una persona, sino a una encarnación de una fuerza cósmica.

El misterio del mundo natural fascinó al poeta sevillano. Su admiración por cielos, montañas, árboles, pájaros… son constantes desde su primer libro hasta el último.

Junto a esto, la poesía cernudiana se impregna de una trágica conciencia de la temporalidad. Este sentimiento hace que toda su obra, especialmente su segunda etapa, se conviertan en una gigantesca elegía, una queja dolorida por el paso del tiempo. Rinde culto a la juventud, siembre bella, a la vez que consume la nostalgia de la suya propia, ya perdida. Siente además una acuciante sed de eternidad. En resumidas cuentas La poesía fue el cabo al que se agarró Cernuda para no perecer borrado en las hostiles aguas que le cercaban, y mantener a salvo su personal identidad. Por causa de esta temporalidad marcada en el poeta, se hace este poeta un cantor de la muerte. Todo esto señala la vertiente metafísica de esta poesía, que en ocasiones se nos muestra como un soterrado anhelo religioso. Nunca estuvo más cerca de Dios que en la época de las nubes, resultado de la experiencia personal y colectiva de la guerra, pero no acabó por encontrar un equilibrio entre la fe y la incredulidad. Nada más lejos de su ser esencial que la adscripción a una fe común, de tipo confesional, ya fuese en el terreno religioso o político.

Para Cernuda “la esencia del problema poético la constituye el conflicto entre la realidad y el deseo”, identidad que se logra tan sólo en la obra de arte: en su caso, en la poesía, a la que se entrega de manera absoluta. Advertimos de inmediato un enriquecimiento temático, en lo que engloba a la realidad. Esta no se limita a la mera apariencia o circunstancias de las viejas o nuevas motivaciones sino que exige el ahondamiento de las mismas, procurando un desvelamiento interior o el encuentro con lo trascendente. La poesía se hace meditativa, y la materia del canto la busca y encuentra en la vida del hombre que es él. Su obra refleja su entera andadura existencial, tanto moral, como intelectual, que hace que el lector se encuentre ante un hombre en cercanía tan grande como no ocurre con ningún poeta. Los poemas son espejos en los que se detiene el paso existencial de un mismo personaje que identificamos con su autor y múltiples vez con nosotros mismos.

Respecto a la forma métrica, habría que señalar que Cernuda siempre prefirió los ritmos poco marcados. Sus primeros poemas están bajo el influjo de los ritmos clásicos, tradicionales y de la rima becqueriana; en su periodo surrealista utilizó el verso blanco (sin rima, pero con medida) y, sobre todo el verso libre y el versículo, pero lo que más le caracteriza es su predilección por el poema largo, sobre todo en su última etapa.

Temas predominantes de su obra

El núcleo temático de la obra de Cernuda es la antítesis entre la realidad y el deseo, hecho que explica que a partir de 1936 titulara el conjunto de su poesía con esta oposición.

Esta antítesis nace, sin duda, de las peculiares circunstancias vitales del poeta sevillano, pero entronca perfectamente con lo que en los poetas románticos y simbolistas era la colisión entre la libertad individual y la sociedad burguesa, además de ser un tema característico de la poesía del siglo XX, como lo demuestra su aparición en poemas de autores muy variados, desde Antonio Machado, 

El tema de la realidad frente al deseo podemos concretarlo en la obra de Cernuda en una serie de motivos temáticos recurrentes:

 

  • Soledad, aislamiento, marginación y sentimiento de la diferencia.

  • Deseo de encontrar un mundo habitable que no reprima ni ataque al individuo que se siente y se sabe diferente. En el intento por encontrar ese mundo habitable deseado, a veces el poeta se dirige al pasado, a la niñez, con lo que enlazamos con el tema de los “paraísos perdidos”, tan característico de la literatura contemporánea.

  • Deseo de encontrar la belleza perfecta, que no esté ensuciada por la realidad, por la materialidad.

  • El amor, como el gran tema cernudiano. Este motivo adopta distintos planteamientos a lo largo de su obra que podemos reducir a tres momentos: 

      •        Un amor no disfrutado, pero presentido. Entendido más como experiencia literaria, leída. Es lo que encontramos, principalmente, en el libro Los placeres prohibidos.