Bibliografía

Biblioteconomía. Referencias bibliográficas. Catálogos. Historia. Evolución. Escuelas. Siglo bibliográfico

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BIBLIOGRAFÍA

DIFERENCIAS ENTRE BIBLIOGRAFÍA Y CATALOGO

  • Una bibliografía es una lista de libros en general o sobre un tema específico, pero no limitado a una biblioteca en particular, mientras que el catálogo de biblioteca se refiere a los fondos de la misma.

  • Mientras que el catalogo es un instrumento del bibliotecario, la bibliografía es fundamentalmente un instrumento del estudioso.

  • El catálogo ayuda a localizar un libro que puede obtenerse rápidamente y que la bibliografía no lo puede hacer.

  • Las bibliografías facilitan en términos precisos todas las peculiaridades bibliográficas, de tal modo que pueden, a veces reemplazar el estudio del libro. Por ello las entradas en bibliografía deben ser precisas y completas, pero en el catálogo son más concisas y breves y, además, se incluye el contenido de las publicaciones periódicas.

  • Hay dos métodos de organización de catálogos: alfabético o clasificado por temas. Las bibliografías pueden organizarse de varios modos: alfabéticamente, por autor o título, cronológicamente o alfabéticamente por subdivisiones sobre el tema tratado.

  • Una bibliografía puede ser completa o selectiva y las limitaciones pueden ser establecidas por los compiladores. El catálogo de la biblioteca sólo viene limitado por los fondos de la misma y no le afecta la selección o limitación.

  • En la bibliografía hay sólo una entrada por libro, pero en los catálogos hay varias: por título, temas, etc.

  • Mientras el catálogo se parece esencialmente a un índice, la bibliografía en sus entradas individuales representa una lista de fuentes.

  • El catálogo se hace para la consulta en la biblioteca con objeto de anotar los materiales de lectura buscados, pero la bibliografía es requerida fundamentalmente por los investigadores que desean conocer todo acerca de las publicaciones de un tema de su interés. La bibliografía puede ser entregada a los lectores, el catálogo no.

  • La bibliografía, habitualmente, tiene forma de libro y es transportable, pero los catálogos (excepto los impresos) son voluminosos y no se transportan.

  • El objeto de la bibliografía es múltiple y el campo de acción y objetivos del catálogo es menor y restringido.

  • TEMA 1 Introducción a la bibliografía.

    1. - Concepto de bibliografía.

    El concepto de bibliografía es ambiguo, polivalente y polisémico. Falta reflexión teórica. En 1876 Menéndez Pelayo decía que la bibliografía es un instrumento necesario para cualquier estudioso para estar al día sobre lo que estudia.

    A principios del s. XX William Greg expone que esta disciplina está afectada por su nombre, es decir que la bibliografía es una ciencia autónoma que tiene varios significados. Esta afirmación fue ratificada por Rino Pensato. Este autor ve dos vertientes: a) el concepto (que es una disciplina) y b) el objeto (que es el que constituye al concepto).

    Blum dice que la bibliografía tanto en el ámbito docto y erudito donde tuvo su origen como en el lingüístico medio, ha acogido el vocablo como ciencia de los repertorios.

    Malclés la define como aquella disciplina que se ocupa de un sector de la bibliología (ciencia que estudia el libro), la cual se propone investigar, incidir, describir y clasificar los documentos impresos con el objetivo de formar repertorios propios y facilitar el trabajo intelectual.

    Según Krummel hay exigüidad de literatura sobre el tema entre 1883 y 1983. Establece una media de 1´1 títulos por año.

    Bibliografía deriva del griego bibliou (libro) y graphein (escribir). Más tarde, en el s. XVIII se pasó a describir libros.

    En 1678 en el diccionario de Edward Phillips se califica a la bibliografía como vocablo ambiguo y bárbaro en el sentido de que es una palabra extraña, poco significativa.

    Aparece el bibliógrafo que es el que copia libros. Siglos antes existían los copistas, escribanos, etc. por tanto es difícil entender el significado de bibliografía y de bibliógrafo.

    Pollard piensa que fue en Francia alrededor del s. XVIII donde se produjo el cambio del significado de bibliografía, dando lugar a que repertorio sea sinónimo de bibliografía.

    ACEPCIONES ACTUALES

  • Lista de libros. Publicaciones existentes de las obras consultadas, libros recomendados. El sentido general más usado equipara a la bibliografía con una lista de libros o textos referentes a un tema con función orientativa sobre lo escrito, o para completar los conocimientos.

  • Repertorio bibliográfico. Con este significado, bibliografía designa un tipo muy específico de libro, consistente en la relación sistemática. Es decir ordenadas las referencias bibliográficas según normas. Bibliografía " Repertorio Bibliográfico.

  • Trabajo bibliográfico. Es el dominio de las técnicas, consulta y elaboración de los repertorios. Este requiere poseer un método y técnicas específicas para dar adecuadamente la referencia del libro.

  • Disciplina para investigar. Tal actividad se sustenta en una reflexión teórica dotándola de apoyatura teórica y de metodología científica para la actividad bibliográfica.

  • La evolución histórica del vocablo bibliografía se basa en estas cuatro acepciones.

    PRECEDENTES HISTÓRICOS MÁS NOTABLES

    En su forma manuscrita, la existencia de catálogos de las grandes bibliotecas de la antigüedad nos manifiesta que las técnicas no eran desconocidas por los bibliotecarios. Por ejemplo: los miles de volúmenes existentes en la biblioteca de Alejandría, se encontraban perfectamente organizados y clasificados en las 120 materias que constituían el pinakes.

    En el s. II, Galeno de Pérgamo redactó sus obras "De libris propiis liber” y “De ordine librorum suorum librea”.

    En el s. III el escritor alejandrino Ateneo, en su obra “Banquete de los sofistas” da una lista de 1500 obras hoy perdidas.

    La idea de bibliografía reaparece en “De scriptoribus ecclesiasticis” (Sobre escritores eclesiásticos) de San Jerónimo y en “Illustrum virorum cathalogus” de Genadio. Todas estas obras son la semilla de la bibliografía. Focio escribe en el s. IX el “Myrobiblion” que es un nomenclator (catálogo de nombres) de libros leídos y comentados por él.

    En el s. XVI, Konrad Gesner publica en Zurich “Bibliotheca Universalis” consiguiendo reunir 12.000 obras; se le atribuyó el título de padre de la bibliografía.

    TEMA 2 Concepto Histórico de Bibliografía.

    2. 1 Síntesis histórica del vocablo bibliografía: Libreros y eruditos realizan las listas.

  • La concepción erudita (s. XVIII). Lista de libros. La primera aparición en 1.633 con Bibliographía Política de G. Nandí connota que la bibliografía es una lista de libros. En 1.643 L. Jacob de Saint Charles dice que la bibliografía es una lista de libros ya que dice todas las obras que se han escrito.

  • Universalis (Lista de todos los libros impresos desde 1.600 hasta sus días en todo el mundo

    Bibliografía Gallica

    Parisina Lista de todos los libros impresos desde 1.600 hasta sus días en París.

    Nandí quiso distinguir listas de libros de las colecciones inventariadas usadas con varios términos: catálogos, índex, repertorios, registro, etc. Berterman en el s. XX dijo que la bibliografía era una lista de libros siguiendo unas normas. Courley en el s. XX dice que la bibliografía no es una lista de libros. En el s. XVIII Miguel de San José adopta esta lista de libros o Junta de libros en su obra Bibliographía crítica sacra et prophana. Las escuelas francesa y anglosajona se oponen entre sí.

  • La concepción Neoclásica: conocimiento de manuscritos (s. XVIII). Acepción basada en la etimología (bibliou): designar el arte y el oficio de los copistas. Dictionaire de Trèvoux (1.704): bibliografía es el conocimiento e interpretación de los antiguos manuscritos. Diderot y D'Allambert (1.741) definen al bibliógrafo (pero no la bibliografía): Aquella persona que está versada en el conocimiento de los antiguos manuscritos. P. Terreros (1.786) recoge esto en España en una de sus obras y dice que es una lista de libros donde los impresos también tienen entrada y no sólo los manuscritos. En 1.726 la RAE no se encuentran ni bibliografía ni bibliógrafo. Será en 1.786 cuando aparezcan: el fin último de la bibliografía es que el investigador y el profesor continúen su tarea. J. García Morales señala la inconsistencia de no aceptar el que manuscritos e impresos formaran parte de la bibliografía. Charles Morlet en su Manual de Bibliografía Histórica (Ciencia de los repertorios para saber que se ha publicado en un país)y V. Haugloir en su Primera Guía Bibliográfica especializada dicen que en una bibliografía entran los manuscritos y los impresos (doble dicotomía, dualidad).

  • La concepción bibliográfica: Ciencia del Libro (ss. XVIII y XIX). Esta aceptación se encuentra en la obra de Fureo Neè de la Rochelle.

  • libros raros y curiosos que publicó el bibliófilo G. Fco. Bure (1782). Esta acepción se usará en gran parte del s. XIX, la cual consta de dos ramas: el arte tipográfico (producción del libro) y el libro con su valor intrínseco (su historia, clasificación, etc.). Según los tratadistas anglosajones, el estudio de los libros como objetos materiales abarca el amplio campo de varias especialidades superpuestas:

  • La bibliografía analítica: relativa al estudio del modo de producción del libro, considerado como objeto, y a la descripción del libro.

  • La bibliografía textual: se sirve de esos estudios para fijar la autenticidad del texto que da pie a la crítica textual.

  • La bibliografía histórica: se ocupa de las relaciones entre una cultura y sus libros.

  • Malclés dice que para esta escuela el término bibliografía absorbe la historia y la técnica del libro y la historia literaria.

  • Concepto práctico profesional: ciencia de las bibliotecas (s. XIX). Surge de las ideas de Neè de la Rochelle y por la necesidad de la organización de los fondos documentales acumulados por la nacionalización de la Revolución Francesa. Se creó la Oficina Central Bibliográfica (Central Bureau Bibliographie) de la que dependerá la catalogación de los fondos manuscritos e impresos acumulados. Para ello seguirán las orientaciones del director Urbain Domergue y de Henry G. Obispo de Blois para quienes, apoyados en Neè, la bibliografía es la ciencia de las bibliotecas. La bibliografía conlleva deberes del bibliotecario: ampliar conocimientos de historia, tipografía y clasificación y descripción de libros y manuscritos. Simón Díaz dice que con estos principios se llevaron a cabo en Europa las grandes colecciones documentales, catalogaciones impresas y publicaciones de documentos como fuentes para estudios históricos. Esto da, por tanto, a la bibliografía la categoría de ciencia auxiliar de la historia. La paleografía hoy ya no es bibliografía; hay una vinculación entre bibliografía y biblioteconomía. La bibliografía es así proveedora de repertorios útiles para los bibliotecarios.

  • Concepción científica: ciencia de los repertorios (s. XX). Según López Yepes es la concepción moderna y definitiva de la bibliografía. Aparece, en el s. XIX (1.812) con la publicación del Repertorio Universal Bibliográfico de Peignot, quien dice que la bibliografía es una de las partes de la bibliología. A finales del s. XIX se fundó la cátedra de bibliografía en París por L'ecole des Charter. Charles Nortet dice que “el estudio de los repertorios, en los cuales los libros son descritos y a los cuales se debe recurrir ya sea para identificarlos o para informar sobre lo publicado en el tema de nuestra investigación”. Con ella asigna unos objetivos:

  • Los de identificar e informar.

  • La elaboración de repertorios como elemento fundamental de la investigación.

  • La utilización por los usuarios.

  • Ya V. Langlois reconoció los repertorios como instrumentos de información sobre las fuentes en su Manual Bibliográfico Histórico. Esta es una acepción aceptada por especialistas como G. Schneider, P. Frieaen, la UNESCO (1.950), Malclés, J. Moll e I. Torres.

    Teoría general de los repertorios: la bibliografía se ocupa de dar noticia de los materiales bibliográficos existentes tanto en los textos actuales como en el pasado y del estudio, análisis, elaboración y clasificación de los repertorios y catálogos bibliográficos que son fuentes primarias pero que son documentos secundarios porque se elaboran a partir de documentos primarios y dan información de dichos documentos. La bibliografía se configura como una disciplina esencial para la Documentación o Documentografía.

    La bibliógrafa y bibliotecaria Malclés hizo una formulación definitiva de bibliografía: “Bibliografía es aquella ciencia que ocupa un sector de la bibliología o ciencia del libro, la cual se propone investigar, indicar, describir y clasificar los documentos impresos con el objetivo de formar unos repertorios propios y facilitar el trabajo intelectual”.

    Esta formulación es aceptada por todos los tratadistas. Simón Díaz dice: “nos inclinamos sin vacilar pero con un matiz que no hace referencia al estudio, conocimiento y metodología en la enseñanza de los repertorios y su elaboración”. Hay una exclusión de los manuscritos; cuestión hoy modificada dando preferencia al término materiales bibliográficos. Jaime Moll, en 1.990 reformula la definición de Malclés y la define como la búsqueda, identificación y descripción de manuscritos, impresos y otro tipo de publicaciones que denominamos materiales bibliográficos.

    Estos entran en la categoría de documentos. Isabel de Torres define la bibliografía como “la Teoría General de los Repertorios Bibliográficos”. No obstante se puede apuntar cierta confusión entre el objeto de la bibliografía y la exposición de las fases que constituyen su método, en que consisten y a quien y para que sirven sus resultados.

    La bibliografía se ocupa de dar noticia e información de los materiales bibliográficos existentes en relación con tales demandas y de sus características identificadoras. La bibliografía concierne tanto a los textos actuales como a los del pasado dando cuenta de su difusión o pérdida. El fin de la bibliografía es elaborar repertorios que faciliten el trabajo intelectual y las tareas biblioteconómicas al constituirse en nuevas fuentes de información.

    La búsqueda no se inicia de la nada, deberá partir del conocimiento anterior, es decir, de las fuentes de información precedentes. Finalmente es obvio indicar que el objeto último de la bibliografía es facilitar la información sobre los materiales bibliográficos o documentos escritos; forma importante de transmisión de conocimientos que hoy y para el futuro queda más reforzado por las nuevas tecnologías. La bibliografía como disciplina esencial para la documentación.

    Hoy la bibliografía se configura en bases de datos bibliográficas: CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), ISBN, RBU (Repertorio Bibliográfico Universal), PIC (Puntos de Información Cultural).

    2. 2 La bibliografía en el siglo XX.

    La evolución de la bibliografía en los países de Europa occidental es distinta de la española, en la que podríamos ver cuatro peculiaridades:

    El temprano cultivo de la Bibliografía General Provincial, por ejemplo con la B.H.V y la B.H.N en los ss. XVII - XVIII.

    Insuficiente desarrollo de la Bibliografía Especializada, como dicen Menéndez Pelayo y Simón Díaz, que es por falta de saber bibliográfico y por falta de especialistas en la elaboración de repertorios.

    Por su limitada enseñanza, sólo había una cátedra hasta la década de los 70.

    Limitación de elaboración de repertorios que se inicia en la segunda mitad del s. XX, siendo todavía hoy, parcial e insuficiente.

    Aparecen catálogos colectivos, por ejemplo catálogos de incunables y de bibliotecas madrileñas. La Bibliografía General informa sobre materiales bibliográficos de todas las materias. La Bibliografía Especializada da noticias concretas de una materia. Aparece en el s. XV. Se consolida antes que la Bibliografía General.

    2. 3. 1Escuela Italiana (s. XX) Siguen parecidos derroteros de los españoles y franceses. Giameto Avangi propone la separación de la bibliografía descriptiva (" repertorios) de la bibliografía teórica, que se identifica con la bibliología. Luigi Madaro nos habla de una división tripartita de la bibliografía:

    La bibliología: cuya función es estudiar el libro en su evolución histórica y su composición.

    La biblioteconomía: se preocupa de la normativa, ordenación de libros y organización de las bibliotecas.

    La bibliografía: informa sobre la producción libraria nacional y mundial.

    Ferrari en la década de los 50 dice que la bibliografía es el estudio de la compilación de los repertorios; la bibliografía compilativa o documentación bibliográfica es la bibliografía genuina. También dice que “la unidad escrita es la base de la bibliografía” en lugar del libro.

    Pensato en las décadas de los 70 y 80 anota que para esta escuela, el ámbito de la bibliografía es la protección de repertorios.

    Enzo Exposito sigue la misma línea y dice que la “bibliografía es la ciencia y técnica de la búsqueda y sistematización, según normas, de los instrumentos de trabajo”.

    Frattaro dice que “bibliografía es el elenco o repertorio de libros recogidos con un determinado criterio y con objetivos precisos de información y documentación”.

    Caproni dice que la “bibliografía es la disciplina que tiene por objeto el conocimiento de todas las publicaciones impresas en un país desde la aparición de la imprenta hasta la actualidad”. Comprende la búsqueda, selección y descripción de los documentos impresos, según normas, con el fin de conseguir los medios adecuados al trabajo intelectual que llamamos repertorios bibliográficos (" bibliografías). Este autor coincide con Malclés pero no coloca a la bibliografía en el entorno de la bibliología.

    Serrai concluye partiendo de que el libro, sus caracteres físicos, su publicación, el género de discurso en él expuesto y la reunión de los libros según una finalidad. Dice que la bibliografía es la ciencia del libro en general. Esto nos lleva al estudio de la bibliografía en tres puntos:

    Bibliografía descriptiva - analítico - crítica o sea el estudio de los caracteres físicos del libro.

    Bibliografía histórica.

    Bibliografía catalográfica (contenido semántico). Se constata adhesión a la tesis de Malclés. Otros países se distancian del mundo anglosajón.

    2. 3. 2 Escuela anglosajona Incluye manuscritos e impresos. Se preocupa también por el estudio de los objetos (documentos históricos) y materiales como soportes de la transmisión de los textos. Esta escuela reconoció la relevancia del manuscrito y lo incluye como objeto de estudio bibliográfico. Malclés dice que la exclusión del manuscrito está justificada porque el manuscrito es único (no se puede difundir) y el impreso no lo es. Greg W. dice que para esta escuela la bibliografía es la ciencia de los datos, de los textos escritos (cualquier documento escrito, ya sea manuscrito o impreso).

    (s. XX) Formulaciones sobre la bibliografía es variada según sus autores: Stokes y W. Greg. Motor, este último, del movimiento bibliográfico que da una concisa y elaborada definición: “bibliografía es el estudio de la transmisión material de la literatura y otros documentos”. La finalidad última es resolver el problema de los orígenes, la historia y el texto para realizar una minuciosa investigación de los materiales de transmisión que se denomina Bibliografía Material.

    J. Duff Brown con su Manual of practical Bibliography es la primera manifestación en el s. XX de la idea de Bibliografía Tipográfica que iniciada en el s. XVIII se afianza en el s. XX. Atribuye a la bibliografía la descripción del libro y las características de las ediciones, y sobre la biblioteconomía indica que hay sistemas de clasificación y ordenación.

    Greg en 1.952 dice que “los libros son los medios materiales de la transmisión de la literatura, por tanto la bibliografía es la ciencia de los documentos literarios y por tanto la bibliografía radica en el estudio de los libros como objetos tangibles y que cada rama del saber debe registrar su propia historia, las fuentes y publicaciones. Con esto da una visión de la bibliografía enumerativa.

    Cowley dice que existen tres tipos de bibliografía:

    Bibliografía Descriptiva: trata del método y de la descripción, tipografía y contenido del libro publicado.

    Bibliografía Analítica o Historico-Tipográfica: se encarga del estudio de su método y producción.

    Bibliografía Temática: Considera el contenido y el tema de los libros.

    La mayoría de autores anglosajones se preocupan del estudio tipobibliográfico. Entre estos el término bibliografía pasó a ser sinónimo de bibliografía analítica y siendo esta la única verdadera bibliografía, es la más cercana a la bibliología (ciencia del libro).

    Stokes distingue cinco tipos de bibliografía:

    Enumerativa (temática). Resumiría todo lo que necesita el estudioso, es decir, una extensa lista de libros.

    Analítica (crítica). Define los procedimientos que el bibliógrafo debe efectuar. Examina el libro con el fin de buscar en que manera define la “copia ideal” forma más perfecta de un libro hecho por un impresor.

    Descriptiva. La descripción es para Stokes un paso más dentro de la elaboración de repertorios; tiene cierta conexión con la Bibliografía Enumerativa. Su fin es registrar los pormenores bibliográficos relevantes.

    Textual. La parte más controvertida de la bibliografía ya que funciona en razón del proceso de publicación y difusión del libro.

    Histórica. Se la ha identificado con la historia del libro impreso

    Para Krummel la bibliografía tiene doble aceptación:

    La bibliografía en sí misma como una actividad.

    La bibliografía como producto de esta actividad.

    Francis en la nueva enciclopedia británica indica que la voz de la palabra bibliografía puede referirse:

    a una lista de obras ordenadas según un sistema.

    a que el estudio de los libros como objetos materiales y se llama entonces Bibliografía Crítica.

    Se aprecia una notable simplificación con respecto al esquema de Stokes al reducir el ámbito de la bibliografía a dos orientaciones.

    La escuela anglosajona puede observarse en primer lugar la amplitud de sus pretensiones que abarcan desde la provocación y el consumo literario, al análisis del libro como objeto material.

    El bibliógrafo no es sólo un recopilador de libros, es además un experto capaz de aplicar sus conocimientos de la historia de la imprenta y precisar la fecha y lugar de impresión que permiten aclarar los orígenes del documento.

    2. 3. 3 Escuela Francesa Una de las pioneras en el campo bibliográfico. Hay una adhesión de otras escuelas a su teoría, con el concepto actual de Malclés. En el s. XVII Gabriel Naude inicia el vocablo bibliografía en su obra Bibliographia Política enunciando que es una “lista de libros”. Se aprecian dos finalidades:

    La elaboración.

    El producto final de los repertorios.

    Esta idea fue perfeccionada por Malclés en su obra Bibliographie (1.967). Su discípulo L. Jacob de Saint Charles publicó entre 1.645 y 1.654 en París dos trabajos prácticos dando a conocer toda la producción libraria nacional con Bibliografía Parisina y Bibliografía Gallica, primeras en su género. Son auténticos repertorios bibliográficos de ámbito nacional y temporal corriente y acepta el concepto de su maestro.

    En Francia en el s. XVIII, como en Europa, se usa el término bibliografía como “conocimiento” de los antiguos manuscritos. Robert Estivals dice que en este siglo asistimos a un nuevo crecimiento de la demanda por la enseñanza ilustrada que exige mayor comunicación, control y producción.

    Se multiplican las bibliografías y se parcela su campo de estudio. Al aumentar el número de libros, la bibliografía reduce su campo de acción. Con el crecimiento del número de títulos vino la separación entre bibliología y bibliografía.

    Durante la revolución francesa, con la incautación de bienes eclesiásticos y monacales dio origen a la creación de la Oficina Central de Bibliografía, de la que antes, Urbain Domergue había elaborado un Rapport (relación) Bibliographique sobre normas, selección y catalogación de los múltiples materiales almacenados. Malclés recalca que estos acontecimientos sirvieron para extender y avanzar en el campo bibliográfico.

    Neè de la Rochelle, en su obra Discurso sobre la Bibliografía y los deberes del bibliógrafo (1.782) reflexiona sobre este concepto diciendo que “la bibliografía es el conocimiento del mundo de la literatura y de aquello que lo compone”.

    La consolidación de esta disciplina será L'ecole de Chartes de Charles Mortet en el s. XIX. Refrendando que la bibliografía “es el estudio de los repertorios en los que son descritos y clasificados los documentos para saber lo publicado”.

    V. Langlois, discípulo del catedrático Mortet, nos habla en su Manual de Bibliografía Histórica que la bibliografía es aquella parte de la ciencia de los libros que trata de los repertorios y da información sobre las fuentes.

    Todos inciden en el vocablo repertorio que es el uso actual con reservas tecnológicas: “bases de datos”.

    Peignot y Malclés expresan que la bibliografía puede tener dos vertientes:

  • Ciencia del libro

  • Aquella parte de la ciencia que se ocupa del estudio de los repertorios bibliográficos y divide a la bibliografía.

  • La UNESCO, en dos debates en 1.934 y 1.950, dice que “la bibliografía se reserva la búsqueda y clasificación de las obras impresas según métodos”. Finalmente Malclés en 1.985 dice que “identificar un texto impreso consiste en descubrir su descripción en un repertorio o en una bibliografía”.

    “Identificar es atribuir o acreditar algo que se ha escrito para trasladarlo a los repertorios”. Su definición anotada al principio es admitida por la totalidad de las escuelas.

    “La bibliografía es aquella disciplina que se ocupa de un sector de la bibliología o ciencia del libro” y propone: investigar, indicar, describir y catalogar los documentos impresos o manuscritos con el objetivo de ofrecer unos repertorios propios, hoy bases de datos bibliográficas y facilitar el trabajo intelectual y dar puntual información de la referencia o registro pedido.

    2. 3. 4 Escuela Española (s. XVIII) Se establece la Real Biblioteca; se contaba con un germen de bibliotecas que entre sus actividades destacaba la de generar publicaciones referenciales.

    (s. XIX) A mitad de siglo destaca un grupo de bibliotecarios aficionados a los repertorios como Clemencín, Durán, Agustín, Hartzembusch y sobre todo D. José Gallardo. También hubo libreros como los Salvá, Vindel, Palau y Dulcet que realizaban catálogos.

    García Morales dice que sólo teníamos cubierta una mínima parte de las necesidades bibliográficas. La bibliografía era una actividad auxiliar de la catalogación y de la erudición histórica y literaria de minorías.

    Se inician nuestros bibliógrafos en el rigor científico y redactan sus obras con amplitud de datos. Por ejemplo: Aguiló, Pérez Pastor, Serrano y Sanz, A. De la Barrera, etc.

    Las bibliografías periódicas fueron numerosas en el s. XIX, debido a la rapidez y al número de artículos en las revistas. Según Malclés “la bibliografía servirá, desde ahora, para divulgar los descubrimientos científicos”, frente a la visión retrospectiva de siglos anteriores.

    (s. XX) La bibliografía sufre un elevado crecimiento y de nivel superior al del s. XIX. España se adscribe al concepto tradicional viendo a la bibliografía como ciencia de los repertorios. Autores: Millares Carlo, García Morales, Simón Díaz, Laso de la Vega, Bohigas y López Yepes.

    La cátedra de bibliografía de la Universidad Central actuó en muchos de ellos como seminarios contribuyendo a la producción de repertorios. Pero el gran propulsor fue Menéndez Pelayo con su obra De Re. Bibliographica como ciencia básica para el progreso de la ciencia.

    En este siglo la bibliografía había alcanzado su madurez. La bibliografía había llegado a ser el “conocimiento de las producciones del espíritu”, conocimiento adquirido por medio de los repertorios. La elaboración de estos pasó del individualismo a las técnicas del cooperativismo.

    La bibliografía especializada ofrecía a la vez visión última de cada área científica y una panorámica retrospectiva. Se fomentó desde diversos organismos (ONU, UNESCO, CSIC, etc.) las bibliografías específicas de novedades.

    El concepto más general de bibliografía considera a esta como ciencia auxiliar que facilita los trabajos de todas las demás ciencias.

    La bibliografía alcanza un elevado nivel de elaboración de repertorios poco renovadores, básicamente de estudios regionales y locales. Las bibliografías fueron hechas con más voluntariedad que tecnicismo.

    La producción de repertorios ha sido buena, pero el aspecto doctrinal ha dejado mucho que desear. Salvo Millares, Simón Díaz y Sainz Rodríguez nadie ha entrado a teorizar.

    Sería después de la guerra civil cuando el estado se preocupó por la divulgación de las novedades bibliográficas. Entre las obras de esta época (1.901 - 1.957) encontramos: Bibliografía española (informativa); Bibliografía Hispánica y Libro español. Pero sobresalen: Indice histórico español; La bibliografía de la literatura hispánica y el Manual de bibliografía de la literatura española de Simón Díaz debido a la U.C.M de Filología.

    En 1.958, García Morales, que veía como la documentología que fue en un principio una parte de la bibliografía, la ha asimilado y la ha convertido en una rama suya:

    BIBLIOLOGÍA BIBLIOGRAFÍA DOCUMENTOLOGÍA

    La bibliografía sigue existiendo e incluso para Otlet ha introducido en la documentación el espíritu universal y enciclopédico que la orienta en la organización del trabajo. Los servicios de documentación se han impuesto a los lugares de análisis bibliográfico.

    Hemos de resaltar dos profesores y bibliógrafos de finales de este siglo: D. Agustín Millares Carlo y D. José Simón Díaz. Han estudiado a fondo el concepto y los aspectos del campo bibliográfico nacional e internacional.

    D. Agustín Millares Carlo

    La solidez en los estudios puesta de manifiesto por Millares en su labor investigadora, pues en 1.916 fue propuesto como profesor interino por el catedrático de bibliografía Cayo Ortega de la Universidad Central aceptada la propuesta por unanimidad. Se dedicó a los estudios bibliográficos con gran capacidad, aplicando una metodología exacta y clara. Se rodeó de otros que publicaron trabajos sobre el tema. La muerte le encontró traduciendo la B. H. N. De Nicolás Antonio. El número y calidad de sus trabajos bibliográficos bastarían para colocarlo en un alto nivel intelectual. Elaboró un sistema de doctrina bibliográfica, adoptando las tres variantes (contenido, extensión y forma).

    General Bibliografía de bibliografía

    Contenido Extensión Universal

    Específica Bibliografía Autobibliografías

    Descriptiva Nacional

    Forma Tipobibliografías

    Analítica

    Todo esto lo reflejó en “cuadernos americanos” de 1.915 con el título La bibliografía y las bibliografías; prontuario de Bibliografía General con finalidad para los investigadores. Esta obra es un antecedente de Introducción a la Historia del libro y de las Bibliotecas (17 ediciones), el cual es un libro de consulta obligada para bibliotecarios, bibliógrafos e historiadores. Contempló por países el proceso desde los manuscritos greco - romanos hasta los impresos de nuestros días, destacando lo referente a España e Hispanoamérica con su Paleografía que marcó las pautas de identificación de papiros, manuscritos e incunables para la catalogación de estos primeros impresos. Como fruto de la investigación bibliográfica escribió Técnica de la investigación bibliográfica.

    Primera etapa de investigación bibliográfica española. Dedicada a temas de la Biblioteca Nacional cortada por el exilio. Obtuvo la plaza de conservador del archivo municipal (1.923 - 1.936), divulgó la bibliografía por medio de la revista bibliográfica Archivos y Museos. Exiliado en América, siguió con el tema de bibliografías españolas como lo demuestran las obras El registro bibliográfico de la España peregrina y Tres estudios bibliográficos.

    Segunda etapa de investigación bibliográfica española. Siguió en temas españoles sobre el V centenario de la introducción de la imprenta en España (1.972). Aplicó una estricta metodología, describiendo los libros seleccionados. Su aportación más destacada a la bibliografía española fueron sus trabajos sobre la historia tipográfica de la Ciudad Condal con su obra Historia y Bibliografía de la introducción de la imprenta en Barcelona en el s. XVI (1.935), premiada por la Biblioteca Nacional. Otra obra suya premiada fue Ensayo de Bibliografía de escritores naturales de las Islas Canarias en los ss. XVI, XVII y XVIII. Una obra inédita: Historia de la Imprenta Canaria, perdida durante la guerra civil, volvió a sus manos en 1.962, aunque no la publicó porque otro compañero, Vizcaya, estaba trabajando en tal tema.

    D. José Simón Díaz

    Le debemos el crecimiento de los estudios bibliográficos del s. XX en España. Realizó múltiples trabajos y la cátedra de bibliografía en la facultad de filología de la U. C. M. En 1.955 pasó a ser el jefe de sección de Bibliografía Literaria del Instituto Miguel de Cervantes. En 1.957 se convirtió en jefe adjunto del departamento de bibliografía del INLE (Instituto Nacional del Libro Español). En 1.970 se convierte en catedrático de Bibliografía de la Universidad Complutense de Madrid. Su obra consta de más de 400 títulos entre libros, artículos, colaboraciones y comunicaciones.

    A continuación se reseñan los principales documentos en el campo de la bibliografía:

    Documentos referentes a escritores españoles del s. XVIII.

    Diversas bibliografías de literatos y hombres ilustres: Alberto Lista, Cienfuegos y Bª Riojana.

    Su obra cumbre que sigue editándose es Bibliografía de la Literatura Hispánica.

    Manual de La bibliografía: concepto y aplicaciones.

    Bibliografía sobre San Isidro.

    El libro español antiguo.

    Mil biografías del siglo de oro.

    La tipobibliografía española.

    TEMA 3 Objeto de la Bibliografía.

    Existen diferencias y puntos de vista un tanto divergentes.

    Stokes dice que la bibliografía está en torno al libro y que cualquier cosa que forma parte del libro es asunto de la bibliografía. Esto nos lleva a la triple naturaleza de un objeto que es a la vez:

    Soporte físico de signos registrados.

    Producto material de actividades: artísticas, artesanales y tecnologías.

    Vehículo (medio) de mensajes e ideas.

    Pensato apunta, igualmente esta triple naturaleza conceptual de un objeto. Existe, también, polivalencia.

    Excarpir dice que tal vez hayamos topado con un objeto, el libro, indefinible.

    Estivals nos define el libro bajo una concepción socio - política y lingüística y sigue “la noción de transcripción del pensamiento, por una técnica de escritura, en un soporte hoy en día muy variado”. Es preciso determinar que el libro, como objeto de comunicación aparece como único medio para satisfacer las curiosidades de la información escrita.

    Albert Labarre, especialista francés sugiere tres elementos para que se dé el producto libro como objeto de la bibliografía:

    Soporte de escritura.

    Expansión de un texto almacenado en su integridad.

    Manejabilidad, consideración muy válida en el campo bibliográfico.

    Otro estudioso francés, Roger Laufer, en uno de sus conclusiones sobre el objeto nos recuerda que “no existe texto sin soporte, ni libro verdaderamente en blanco, sino a la espera de un texto”.

    Besterman expone que el objeto de la bibliografía no es el libro sino el “listado ordenado de descripciones de libros, en torno al cual se colocan las diversas fases de producción; y que el objeto de la bibliografía práctica es la literatura impresa o producida con otros procedimientos mecánicos”. Según este enfoque, los documentos literarios en un único ejemplar, como manuscritos, actas, etc. ni tampoco otros soportes de información no escritos, no serán objeto de la bibliografía; ya que la finalidad de la bibliografía es doble:

    Registrar escritos.

    Informar sobre el contenido de los escritos.

    El registro de escritos es tarea sobre todo de los diversos géneros de las bibliografías generales, ya que las bibliografías especializadas sirven en primer término para informar del contenido de los escritos. Del método de la realización de los repertorios bibliográficos se ocupa la bibliografía teórica, siendo objetos de esta disciplina.

    Según Totok y Weitzer, “la doctrina de los repertorios bibliográficos es por tanto una disciplina fundamental (1.979)”. El bibliógrafo analítico es histórico... El objeto de su investigación no son artefactos impresos en cuanto objetos físicos sino el comportamiento humano en el proceso que ya no existe y que no puede ser examinado hoy.

    Hemos dicho que la bibliografía surge cuando aparece la imprenta y que su objeto son los repertorios impresos preferentemente. La bibliografía supone la existencia de unos documentos; el documento es ante todo un producto de un objetivo: dar información.

    Si la bibliografía está vinculada a la información se ve a su vez ligada a la reproducción. El manuscrito, que reproducía un corto número de ejemplares no daba pie para realizar una constitución de bibliografías.

    Llegada la imprenta, el documento manuscrito deja paso al impreso por razones obvias: el manuscrito sólo será el original para la impresión, para la producción en serie. Para Malclés el manuscrito es un texto inmóvil, siendo el impreso un objeto de fácil consumo y rápida difusión.

    Pensato dice que “no existe razón para delimitar la bibliografía a los documentos impresos.

    Gaskell apoya esta idea, al igual que Greg Stokes, diciendo que “todos los documentos (impresos o manuscritos) son el campo y objeto del quehacer bibliográfico. El objetivo de la bibliografía es tratar de explicar la compleja relación que hoy existe entre miles de copias y el escaso número de manuscritos”. Este es un postulado integrador. Aquí se dan dos fases:

    El manuscrito como elemento capital para la elaboración del libro.

    El impreso como producto vendible o multitudinario de esa elaboración.

    Besterman en su obra Les debuts de la bibliographia methodique, determina la existencia de auténticas bibliografías en la época del manuscrito. Según Estivals “la bibliografía ha existido de manera poco abundante antes de la imprenta y que con esta, la producción ha elevado su volumen de tirada al igual que el de autores y lectores.

    La escuela francesa con Beaudiquez dice que con el tiempo la bibliografía se ha abierto a otro tipo de documentos, por ejemplo: artículos, periódicos y revistas y a otros soportes informativos, por ejemplo: microfichas, diskette, CD-ROM, etc. perdiendo la exclusividad del papel dando un nuevo tipo de repertorios: las bases de datos bibliográficas.

    La bibliografía no se puede reducir al procedimiento (objeto) que sobresale en una época, esto sería limitar el campo y las competencias.

    Yo me determino por un objeto de una Bibliografía Bipolar entre la tesis de Malclés y la idea de Simón Díaz. La bibliografía ha de tener tres pilares:

    Un circulo bibliográfico de información al lector.

    Una infraestructura que ayuda a los procesos de producción y consumo.

    La bibliografía ha de ponerse en marcha hacia la búsqueda total del documento.

    TEMA 4 La Bibliografía Origen, evolución y desarrollo.

    El nacimiento de esta fuente de información se debe situar según Malclés en el s. XV. Un criterio casi uniforme de los historiadores es que la bibliografía surge con la imprenta, ya que los elementos esenciales de los repertorios son los textos impresos.

    Algunos incluyen a los manuscritos pero en su principio, la imprenta trató de imitarlos para dar salida a sus ejemplares y atraer a los bibliófilos. Se ha de considerar que el contenido es un mensaje que es portador de información, el soporte es lo occidental, podía existir una época protobibliográfica.

    A la bibliografía tiene ciertos antecedentes remotos, no librarios, como las tablillas de Ebla, aquí hallados índices de manuales o primacías en las PINAKES de Calímaco (s. III a.c.) que registraban los fondos de la biblioteca de Alejandría, es decir, las principales obras de la época tendrían un carácter bibliográfico. En las tablas se recogían los personajes más sobresalientes del momento, junto con sus obras.

    Calímaco usó un método lógico para controlar las obras de la biblioteca. Contaba con una clasificación de 120 materias. El volumen de documentos escritos era de unos 700.000, cantidad a tener en cuenta. Los griegos amantes de la cultura, no fueron inferiores y se preocuparon de reunir la cultura escrita organizando depósitos bibliotecarios. La biblioteca de Pérgamo fue un foco de expansión bibliográfica. En ella estudió CLAUDIO GALENO, propulsor de la rama de la medicina; todo ello le motivó para poner en marcha una bibliografía propiamente dicha con sus escritos o manuscritos titulados: “De libris propiis liber” (libro sobre sus propios libros)

    “Do ordina librorum suorum liber” (libro sobre el orden de sus libros)

    Reseñamos aquí un modo casi publicitario: los pilae, incipientes catálogos de librero o listas de títulos de libros.

    4. 1 LA EDAD MEDIA.

    Surgió la literatura hagiográfica (sobre santos). Estas bibliografías se podían denominar Viris Illustribus, hacía alusión a autores de obras o a sus manuscritos. Tuvo sus precedentes bibliográficos. Los monasterios como refugio de la cultura y de producción libraria.

    Los manuscritos serán patrimonio de los monjes y ellos recolectarán los conocimientos y los conservarán. Aparecerán con fuerza unos repertorios llamados catálogus index. Se elaboran índices de valores eclesiásticos sobresalientes, lo que constituyó un verdadero principio de bibliografía. San Isidro con sus etimologías contribuyó al saber bibliográfico con su “Descriptoribus Eclesiasticis”. Otro autor: San Beda el Venerable sacará a la luz “Noticia de se ipso et libuis suis “.

    Una de las raíces de la bibliografía moderna parte de los inventarios de las bibliotecas monásticas; en este período los monjes son capaces de difundir los conocimientos tras las invasiones bárbaras. Las maravillosas ilustraciones de los beatos (códices miniados con comentarios al Apocalipsis de San Juan). El número de beatos sobrevivientes según la exposición Europalia de Bruselas. Formado de 34 beatos, 9 son folios, 25 códices (11 en España y 14 en el extranjero).

    El más antiguo es del s. IX, huellas del quehacer bibliográfico de los monjes. El resto más antiguo de beato, del s. IX, es un folio procedente de Nájera, que se conserva en Silos y contiene una pequeña y tosca ilustración. Abundan los escritos en el s. X: El de la Pierpont Morgan Library de Nueva York, procedente de San Miguel de Escalada, copiado e ilustrado por Maggio; Los dos confeccionados en San Salvador de Tabara, uno en el Archivo Histórico Nacional y otro en la Catedral de Génova y en los que intervinieron Maggio, Monnio, Emetrio y Senior; Otros dos sólidos de San Millán que se conservan en El Escorial y en la Biblioteca Nacional.

    Del s. XI se conservan en España 3: el de la Biblioteca Nacional iluminado por Facundo que pertenecían a Fernando VII de Castilla; el de la Academia de la Historia salido de San Millán; y el de la Catedral de Burgo de Osmo escrito por Pedro e ilustrado por Martín quizá en Santa María de Carracedo.

    De finales del s. XI y principios del s. XII son el de la British Library, que procede de Silos y fue copiado por Domingo, ayudado por Nunnio e ilustrado por el prior Pedro y por el de la Biblioteca Corsiniana de Roma, empezado en letra visigoda y terminado en carolina. Ya del s. XII son los dos de la B.N. francesa, el 2º de la pierpont morgan library, el de Berlín, el de Arquiro da Torne doTombo, de Lisboa y el de John Rylands Library de Manchester. Del s. XIII el del Museo Arqueológico Nacional, que puede proceder de San Pedro de Cárdena o de San Millán.

    Advertimos que aunque los beatos son un producto típico de los escritores del alto medievo español y que alcanzaron su auge en el s. X, continuaron copiándose hasta final del s. XIII y se sintieron atraídos por ellos centros religiosos de cultura.

    4. 2 LA BIBLIOGRAFÍA Y LA IMPRENTA.

    En los ss. XII, XIII y XIV se trabaja sobre manuscritos, y esto hace que sólo se piense en “listas de títulos”. Al aparecer la imprenta en el s. XV los productos más elaborados y normalizados dan como resultado “listas de libros” siendo la primera publicación “Liber de Scriptoribus Ecclesiasticis” de Johan Tritheim, que es el primer repertorio del que se tiene noticia y es de carácter especializado.

    Este cambio de títulos por libros fue por el incremento de estos. En 1455 aparece la primera Biblia en Latín impresa en Maguncia. La multiplicación de bibliografías se corresponderá con la reseña de obras de los biografiados. En los primeros años de la imprenta, el libro no reviste importancia para los compiladores ya que se hacen pocas referencias sobre las primeras tiradas.

    Estas bibliografías van a cambiar de dirección. Hasta entonces eran hagiografias y eclesiásticas, luego pasan a reseñar otros campos, por ejemplo: derecho, medicina, etc.

    En la España musulmana un caso curioso es un tal IBN - ABI - USAYBIA que redactó una bibliografía - libro de las fuentes de información sobre las clases médicas.

    Malclés dice que hubo gran proliferación de estas obras. Pueden superar los 7.000 repertorios publicados por entonces. En 1.545 KONRAND GESSNER (padre de la bibliografía impresa) nos sorprende con su “Bibliotheca Unversalis”, primera compilación no especializada, pero si de carácter universal y general. Esta hacía referencia a 15.000 obras de 3.000. Su fin era conocer el nivel de la ciencia de su tiempo. Fue considerado como el primero que intentó establecer una bibliografía científica y ser el verdadero fundador de la bibliografía. Un español, HERNANDO COLÓN, realizó un catálogo llamado “Registrum”, que describe los 17.000 ejemplares de su biblioteca, aunque no lo llegó a imprimir. La bibliografía por nacer de esta forma, hace que Besterman la defina como una “lista de libros”.

    La obra de Tritheim, que solo tiene autores eclesiásticos y la de Gessner que sólo contiene libros impresos, nos ofrecen una doble particularidad R. General y R. Especializado. Se produce un auge de ambos géneros de repertorios en esta época. Se diferencian poco de los anteriores. Su punto de elaboración se centra más en el hecho biográfico que en la reseña bibliográfica.

    S. XVII Los bibliógrafos de este siglo son gente erudita, que originaran un cambio sustancial en la elaboración de estos repertorios, que se realizaran en todos los ámbitos sociales: Hª de un país, región, provincia, hasta convertirse en una verdadera especialización.

    Aparecen los bibliófilos que buscan la belleza exterior del libro. Llegaran a establecer reglas de redacción para los repertorios. La gran cantidad de repertorios motivará el grado de complejidad en su utilización, de aquí que la palabra bibliografía significara repertorio de libros.

    Se producen las Bibliografías Retrospectivas ya generales como las nacionales. Dos flamencos súbditos del Imperio Español: Valerius Andreas y Andre Scott.

    Aparición de la primera bibliografía nacional en curso, la bibliografía de bibliografías y ciertas publicaciones periódicas. Estos dos autores de la Universidad de Lovaina, avanzadilla del progreso bibliográfico, tuvieron es España gran repercusión.

    Se seguirá cultivando la bibliografía general que en el s. XVI tuvo gran altura gracias a Gessner. Se elaborarán repertorios buscando referencias en los catálogos de los libreros.

    Pero el padre de la bibliografía general corriente sería el francés Jacob de Saint Charles con “Bibliographia Parisina” y “Bibliografía Gallica”. Da visión de la producción de Francia en el periodo (1643 - 53). La ciencia española tuvo su gran figura en el hispalense Nicolás Antonio, con sus obras “Bibliotheca Hispana Nova” y “Bibliotheca Hispana Vetus”; aunque a esta última no la vio publicada pero contribuyó al conocimiento de nuestro pasado. Su bibliografía retrospectiva es lo mejor del s. XVII.

    S. XVIII La Bibliografía Especializada tiene importantes cultivadores en Francia: Gabriel Naudé comprendia sus trabajos bibliográficos con su bibliografía política. La primera bibliografía sobre obras anónimas y seudónimos se atribuye al alemán Placius, editada en Hamburgo: “De Scriptus Et Scriptoribus Anonymus Et Pseudonymun”. Cornelius Van Beughen, editor y librero flamenco, recoge y publica obras impresas del s. XV en “Incunabula Typographiae” que contiene 3.000 incunables y es la primera bibliografía sobre incunables.

    En España León Pinelo con su “Epitome” es la primera bibliografía del nuevo mundo según Millares Carlo. Esta dividida en cuatro partes: oriental, occidental, naútica y geográfica (el orden de entradas en esta obra es cronológico), editada en Madrid.

    Volumen Cuerpo material de un libro encuadernado que puede constar de diversos tomos. También pueden presentarse como unidad.

    Tomo Cada uno de los libros que forman parte de una obra y que por lo general tienen paginación propia.

    Desarrollo de las Bibliografías Regionales con la obra de Saint Charles “De Claris Scriptoribus Cabilonensibus”. Se podía llamar a este siglo: Siglo del Desarrollo Bibliográfico. Se dan todas las connotaciones bibliográficas; aparecen “Las Bibliografías de Bibliografías”, cuyo artífice es el profesor Labbe que publicó “Bibliotheca Bibliothecarum”, y se reeditó en 1.671 - 78 - 82.

    En las postrimerías del s. XVII aparecerá un nuevo medio de información cultural e importancia bibliográfica: “Le Journal des Sçavants” de 1665, el “Philosofical Transaction” de 1666 y el “Acta Eroditorum” de 1682. En la visita a la Biblioteca de Ciencias de la Información, había una vitrina con los nuevos medios de difusión como el “Le Journal des Sçavants”.

    4. 3 EL SIGLO DE LAS LUCES (S. XVIII).

    Época crucial, de gran altura científica, renovación de ideas y rebeldía contra lo establecido y lo clásico. El libro elemento impulsor de las corrientes científicas y cooperador del cambio social. Malclés dice que en el terreno librario tiene gran importancia el Diccionario: medio eficaz de acceder a las nuevas ideas. Esto originará que se multipliquen las bibliotecas particulares y se busque el saber enciclopédico en el “Espíritu de las Leyes” de Montesquieu y Voltaire.

    En el aspecto bibliográfico : expansión de los tipos de :grafías: nacionales, generales, retrospectivas, etc. Varias obras emblemáticas son: la de Diderot y D'Alembert. Incremento en esta centuria son las Bibliografías Científicas Retrospectivas Especializadas, por ejemplo: en Teología “Bibliotheca Sacra” de Jaques Lelong; en Derecho “Lettres sur la Prophession et Bibliotheque des Livres de Droit” de Camus; en Filología “Bibliotheca Latina Auctorum Veterum Latinorum” de Fabricium.

    S. XVIII en España En la década de los 80 de reeditan las obras de Nicolás Antonio B.H.N. y B.H.V. de prestígio nacional. Igualmente Sampere de Castro con “Bibliotheca Española”. Serán las Bibliografías Científicas Especializadas las que cubrirán el saber histórico retrospectivo. Una muestra son “Bibliotheca Botanica”, “Bibliotheca Chirúrgica” y “Bibliotheca de Medicinae Practicae”.

    Se establece en el s. XVIII la Bibliografía Nacional General. Al final del siglo, según Millares Carlo, surgen las Reglas de Catalogación y Clasificación. Se tardará un siglo en la aparición e implantación de una normativa mundial (la CDU) adoptada por los padres de la documentación con el I.I.B. para clasificar su abundante biblioteca.

    En el ámbito de la Bibliografía General Universal aparecerán libreros que harán del libro no solo un medio divulgativo, sino un objeto de arte originando la Bibliofilia. Mención especial para el repertorio basado en Catálogos de Ferias de Libros: “Allgemeines Europaische Bücher Lexicon”, por Theoder Georgi.

    Los libreros ven la bibliografía como un arte, se siguen elaborando repertorios y publican sus catálogos de libros en venta. Francia a la vanguardia en la elaboración de catálogos de libros nacionales, que conviven con los alemanes del siglo anterior llamados MESSAKATALOGUE. Surgen ilustres libreros en esta época que ejercen de catalogadores en bibliotecas privadas de Europa, autores de obras sobre bibliografías.

    Lo más sobresaliente en el plano bibliográfico, tal vez, sea el Resurgimiento y Evolución de las publicaciones periódicas y estas se dividen en dos grupos:

  • Originales o primarias que contenían información independiente y principal.

  • Secundarias que posibilitan el acceso a las primeras no disponibles; por ejemplo: las revistas de resúmenes y reseñas.

  • Malclés dice que la mayoría de las publicaciones periódicas que aparecen en Europa (unas 173), se parecen a las periódicos actuales, dando referencia de hechos diarios. El periódico científico journal des sçavants llevaba un siglo editándose en París; Kronic lo calificó como publicación informativa de gran utilidad.

    El género epistolar científico dio pie a dos tipos de publicaciones periódicas el Philosophical transaction, cuya misión era la de pregonar nuevas ideas científicas y el journal des sçavants revolución de información bibliográfica. Hubo diversificación de publicaciones: almanaques, hojas informativas, calendarios y correspondencia científica. Los promotores de publicaciones periódicas fueron las Sociedades Científicas. Las Revistas de Resúmenes daban al usuario el contenido documental librario o no librario.

    Principales Revistas de estas décadas fueron: “El Espíritu de los Mejores Diarios Literarios”, recogía lo más selecto de Europa, formato un solo pliego, editado tres días por semana, llevaba indices de su contenido; “Memorias Eruditas para la Crítica de Artes y Ciencias”, con protección real de Felipe V; “El Diario de los Literarios” con periodicidad trimestral, duró cinco años y reseñaba libros.

    La primera revista de información bibliográfica fue “La bibliografía periódica Anual” para utilidad de libreros y literatos según Simón Diaz.

    4. 4 EL SIGLO BIBLIOGRÁFICO (S. XIX).

    Así lo conceptuan cierto número de estudiosos. Se llevan a efecto los más destacados principios teóricos en bibliografía con la aparición de los primeros tratados. La gran cantidad de libros editados van a ser objeto de atención del Estado, que tendrá que catalogarlos para su disponibilidad, ya sea del investigador, del usuario o del lector.

    Tres acontecimientos marcarán el desarrollo:

    La Bibliofilia: apogeo por el cambio socioeconómico.

    La Desintegración de grandes bibliotecas que ayudarán con sus volúmenes a ampliar los fondos de sus compradores.

    La Confiscación de Obras de los Monasterios, tras la desamortización de España puestos al servicio del público; esto conllevó a la desaparición de ejemplares valiosos.

    Estas circunstancias crearan:

    Problemas clasificatorios.

    Problemas de acceso.

    Problemas de recuperación. Obligará a crear normas y estatutos que fundamenten los desarrollos de las clasificaciones.

    En Francia se aconseja que se realicen cursos intensivos de bibliografía con el fín de adiestrar a los jovenes en los libros y bibliotecas. Además de los funcionarios hay personalidades que reseñar: Camus presentó un “Estudio al INSA” (Instituto Nacional de Ciencias y Artes).

    La bibliografía o conocimiento de los libros debe hallarse a la entrada de una biblioteca, en ficheros u otros medios de fácil acceso, hoy ordenadores. Con el gran volumen de libros surgirán unas organizaciones (las francesas fueron las pioneras), como lo hizo el INSA con Hubert Pascal quien puso al bibliotecario con un nivel digno, con un bagaje científico capaz de realizar descripciones y clasificar los materiales (documentos).

    Se percibe el doble aspecto que se va a dar a la obra impresa:

  • El elemento continente (aspectos externos: impresión, fecha, edición...).

  • El contenido (con expresión clara y pautas para la investigación).

  • L'ecole de Chartres será una organización clave para la extensión del estudio de la bibliografía y formación de los futuros bibliotecarios. Planes de estudio obligatoria la bibliografía desde su primer catedrático Charles Mortet.

    La organización que lanzará a la Bibliografía y Documentación en la década final del s. XIX será la OIB IIB con sede en Bruselas cuyo objetivo fue la creación del R.B.U. (Repertorio Bibliográfico Universal) por medio de la cooperación intelectual.

    La finalidad es el control de la producción y facilitar el acceso a toda publicación editada.

    Resumen S. XIX El siglo bibliográfico.

    Aparición de los primeros tratados, surgen principios sobre bibliografía. Mucha cantidad de libros editados, entonces el Estado los cataloga para ponerlos a disposición del investigador o lector. Acontecimientos del desarrollo: bibliofilia - desintegración - confiscación.

    Francia aconseja cursillos intensivos a jovenes, sobre Bibliografía para que se acerquen al ámbito librario y a las bibliotecas. Además de hacer alusión a los funcionarios, también hay que nombrar a Camus “Estudio al INSA” Inst. Ncnal. Cª y Arte.

    Bibliografía debe hallarse a la entrada de una biblioteca en ficheros. Hoy en día esta información también está en ordenadores. Por el gran volumen de libros editados surgen organizaciones como el INSA (Francia fue pionera). Bibliotecario a nivel digno de clasificar materiales.

    Doble aspecto de la obra impresa: Continente (externo)

    Contenido (expresión)

    L'ecole de Chartes, organización para extender el estudio de la bibliografía. Asignatura obligatoria a partir de la Cétedra de Charles Mortet.

    La O.I.B lanza a la Bibliografía y la Documentación, por medio de crear Repertorios Bibliográficos de carácter universal con la cooperación intelectual.

    La finalidad es el control de la producción y facilitar el acceso a toda publicación editada.