Bibiana y su mundo; José Luis Olaizola

Literatura infantil contemporánea del siglo XX. Novela (narrativa) española. Relación padre hija. Autorrealización. Alcoholismo. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Geniodevilna
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas

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Análisis Crítico y Resumen de

Bibiana y su mundo

Olaizola, José Luis.

Bibiana y su mundo. SM, Madrid 1987. (17ª ed 1985). Colección El barco de Vapor.

Personajes

Rogelio

Rogelio es un hombre de buen corazón, a quien la muerte de su esposa lo sumió en el vicio de la bebida, del que ahora es incapaz de salir. Su gran amor, lo que da sentido a su vida, es su hija Bibiana, a la que es incapaz de decir que no, salvo a la hora de beber

“Rogelio no tenía el más mínimo interés en ser un héroe. Lo que le importaba era conservar el aprecio de su hija, que era lo único que le compensaba en la vida”. 49

A pesar de su enfermedad, no llega al extremo de maltratar a su hija; tan sólo le hurta el dinero de la hucha de cuando en cuando, y no mueve un dedo para cooperar en la casa. Es Bibiana la que ha de trabajar cuidando niños y repartiendo revistas para traer dinero a casa. Además, ella se cuida también de las tareas del hogar.

Rogelio tiene un trauma con Dios, a quien culpa de alguna manera, de la muerte de su esposa:

-“Sí, sí -continuó el padre con gran convencimiento-. Me enfadé con Dios y todavía sigo enfadado”. 91.

Pero su “rebeldía” no degenera en odio, sino más bien en apartamiento; con respeto y miedo:

“Fue la primera vez en su vida que Rogelio tuvo miedo a un ser humano. Hasta entonces sólo había tenido miedo a Dios, que le había demostrado diez años antes, cuando quedó viudo, cómo podía quitarle lo que más quería: su esposa”. 30.

Y parece que en la última parte del libro Rogelio se reconcilia con Dios:

“Ya hemos aprendido dos cosas: primera, que no hay que enfadarse con Dios; y segunda, que no hay que pegar a los guardias”. 106.

Rogelio confía plenamente en su hija y sabe bien el tesoro que guarda en casa. De hecho es consciente que su hija es la única que confía en él, y gracias a eso se redime al final: “-Bibiana cree que puedo hacerlo. Quizá sea la única persona en este mundo que confía en mí”. 48. “Al mismo tiempo, el remojón le disipó un poco la borrachera y, tumbado allí, solo, secándose al sol, comprendió lo que había pasado con la bicicleta. Le entró tal ternura por su hija que decidió conservarla junto a sí a cualquier precio”. 89. Es importante hacer notar esta confianza de padre e hija, porque es el afecto mutuo lo que hace cambiar al padre al final, siendo éste el mensaje principal de la novela.

Sin embargo, el hombre está vencido en la vida. Su vicio de la bebida y del juego le pueden. Pero aún así tiene sentimientos nobles y se duele por lo que hace. He ahí la tragedia de su vida: vislumbra el mal que le atenaza, pero es incapaz de sobreponerse a él.

“Pero Rogelio estaba tan triste por lo que había hecho, con tanto dolor de cabeza por el vino y con tanto dolor de corazón por comprender que no tenía remedio, que ni tan siquiera se puso a despotricar contra los Reyes Magos, como en ocasiones anteriores.” 57.

A tal punto llega su desesperación que en un momento dado decide darse muerte, pues ve que su vida está vacia y que no puede seguir así, pero no lleva a cabo el plan.

A pesar de todo el padre de la niña consigue zafarse del mal vicio, sólo por el afán de recuperar a Bibi, lo que supone para él como un volver a nacer, un degustar de nuevo las cosas sencillas de la vida. Este es, sin lugar a dudas, uno de los mensajes principales del libro: merece la pena despojarse de la parte negativa que habita en nosotros; porque esa parte falsea la realidad, nos sumerge en el cansancio ante la vida, en el dejarse llevar, e incluso en la desesperación. Sin embargo, optar por el bien, por las cosas nobles que nos propone el corazón nos dota de una nueva visión, incluso para percatarse de lo más sencillo: “Aspiró y notó que la vida olía. A leña quemada, a rosas, a tierra recién regada, a la higuera del huerto y a la merluza rebozada que le estaba friendo en la cocina la señora Angustias”. 115.

Bibiana

La niña es de alguna manera un personaje gigante en la novela: a pesar de la vagancia de su padre y de que éste le roba el poco dinerito que ahorra para comprarse una bici, Bibiana no se enfada, no se inquieta; además trabaja para sacar adelante a la familia, estudia y destaca en la clase, tiene buen trato con todos, se las apaña fantásticamente con los niños pequeños, es generosa, etc. “Bibiana era una niña a la que le gustaba decir que sí”. 69. Los niños de la Chopera adoran a Bibi.

“Los niños y las niñas de “La Chopera” se volcaron con Bibi.”. 104. "…la vispera de irse al internado, al levantarse, se encontró con más de una docena de bicicletas alineadas en la fachada de su casa". 104/5.

Bibiana intuye el problema de su padre, pero en cierto modo se ha acomodado a él, y no hace tragedia de su situación; aún es una niña, y por ello no es del todo consciente de la gravedad del vicio de su padre.

“Tenía comprobado Bibiana que todo el mundo, menos ella, estaba deseando que su padre cambiara. Como es lógico, a ella no le importaría que cambiara en algunas cosas, por ejemplo en el vestir, e incluso, que le desapareciera esa “pena” del corazón” que le obligaba a beber. Pero tenía miedo de que, si cambiaba demasiado, pudiese convertirse en un padre como el de algunos niños que conocía” 39.

Bibiana piensa que su padre bebe por una especie de mal físico, “una pena en el corazón” como le dice su propio padre, que no es más que el dolor mal digerido que le produjo la muerte de su mujer. Con este procedimiento, el narrador arroja cierta comprensión sobre el personaje de Rogelio, quien tiene alguna excusa para buscar consuelo en el alcohol.

El contraste entre la bondad de la niña y la cierta maldad del padre, su egoismo en su enfermedad, es sin duda uno de los elementos que confiere mayor dramatismo al libro. Por un lado se dice que Bibiana “no se compraba ni un chupachus. Calculaba que en un par de meses se podría comprar la bici” 44. Por contra, también se nos dice que el padre se juega todo el dinero de la niña a las cartas, y lo pierde. Bien es cierto que su intención era ganar dinero para comprarle la bici…

Aunque al final del libro, la pequeña parece que empieza a hacerse algo adulta prematuramente, empieza a saborear la amargura, e incluso llega a proferir palabras de odio en contra de la señorita Tachi, antes su admirada profesora, por culparla del encerramiento de su padre:

“¡Ojalá la hubirera dejado morir!” 103.

Pero en el último episodio todo se arregla felizmente y Bibi no llega a perder su candor infantil.

La señorita Tachi

La señorita Tachi también juega un papel interesante en el libro. Es en apariencia un personaje algo frío, rígido, inflexible. Pero al final del libro se entiende el sufrimiento que le produce el caso de Bibiana, porque ella también ha vivido el problema del alcoholismo de su padre, que llega a morir ahogado en un día de embriaguez.

A partir de que el lector conoce este dato, se vuelve más condescendiente con ella. Además se sugiere el comienzo del enamoramiento entre ella y el padre de Bibiana, sin que se llegue a saber cuál es el desenlace de esa relación.

La señoria Tachi es en la novela un personaje claroscuro, que no manifiesta abiertamente sus sentimientos, quizá por su trauma infantil, y que lucha entre el sentimiento del deber y los dictados de su corazón.

“En cuanto a la señorita Tachi, tenía tal tristeza desde el día en que Bibiana le deseó la muerte, que no le compensaba la satisfacción del deber cumplido”. 105.

Otros personajes

Entre algunos de los personajes a los que se dedica menos tiempo, o en los que se profundiza menos, hay también cierta evolución o elementos reveladores, que los hacen cambiar de posición o papel en la obra. El Poderoso Industrial, por ejemplo, resulta haber sido gran amigo de Rogelio.

El Poderoso industrial

Hombre lleno de resentimiento, que no se ocupa mucho de sus hijos, salvo en lo material. Como de pasada, el libro apunta a través de este personaje, problemas sociales menores, como el de la mala educación de los hijos. Este acaudalado industrial busca vengarse de Rogelio por un asunto pasado y aprovecha la oportunidad para hundirle. -“Te lo advertí, Rogelio, de mí no se ríe nadie!” 88. Dice exultante cuando llega el ansiado momento de denunciar a Rogelio.

Quincho

Quincho es el hijo del Poderoso Industrial. Es un niño holgazán, a quien los estudios traen sin cuidado. Está en la misma clase que Bibi, a la que admira y de quien acaba enamorándose. Por eso intenta estar todo el tiempo con ella. Quincho es un chico sencillo, como prueba su poema de amor, de buen corazón, que parece tener poca confianza con su padre. No se lleva tampoco muy bien con su hermana y de mayor sueña con ser futbolista.

La señora Angustias

Esta señora es la vecina de Bibi, que se gana la vida sirviendo en otras casas. Apenas sabemos nada ella, salvo que sufre mucho con el problema de Rogelio. La señora Angustias se apiada siempre de Bibiana y se pasa el día suspirando.

Elena Manzaneda

Elena es la hermana de Quincho. Lo tiene todo en la vida, en apariencia, pero no es feliz. Saca buenas notas y con eso contenta a su padre. También tiene buen corazón y siempre ofrece muestras de cariño a Bibi, pero está deamsiado distraída en la vida pensando en los chicos, y en las apariencias. Su posición social la hace un poco altiva. Sus repentinos asaltos de mal humor quizá delatan cierta falta de satisfacción y cariño en casa o un demasiado pensar en sí misma.

El señor cura (Don Tomás)

El señor cura es un personaje clave en la recuperación de Rogelio. Procura ayudarle, intentando reconstruirlo primero en lo humano: animándolo a que se gane la vida trabajando en un huerto, a que deje la bebida, etc. En los malos momentos, Rogelio siempre acude a él, cosa significativa. En su empeño por ayudar a la familia de Bibi, habla con Tachi, con los padres de Quincho, y acompaña Rogelio en su proceso de desalcoholización.

Resumen

Presentación de los personajes: Bibi, una niña de diez años y su padre Rogelio, alcohólico que bebe para ahogar las penas. La señorita Tachi. El poderoso industrial, el más rico del pueblo, y sus hijos Elena Manzaneda y Quincho.

Bibi empieza a ganar fama como narradora de cuentos. Un día la señora Angustias, sirvienta doméstica, la invita a ir a una fiesta para que cuide de los niños. A pesar de ser los niños muy revoltosos y de tener que pelearse con uno de ellos -Rafa- la familia queda encantada y su fama se sigue extendiendo. Se nos cuenta también cómo Rogelio tiene muchos amigos en el pueblo, que le ofrecen trabajo, pero su mal de la bebida le impide trabajar y acaban despidiéndole.

Don Tomás el cura le ayudó a plantar un huerto, para ver si así se ganaba la vida. Bibiana es invitada a más fiestas en la urbanización “La Chopera”. Un día la llamaron a la casa del poderoso industrial y Quincho, el hijo del rico, le ayuda con los niños. Quincho es el hermano menor de la familia y no se esfuerza nada en los estudios. Pronto empieza a trabar amistad con Bibi.

El padre de Bibi, a pesar de sus problemas es un hombre atractivo: Las niñas de COU se enamoran de él.

Cuando se termina el verano Bibi empieza a ir otra vez al colegio. La señorita Tachi adora a Bibi, y a ésta la gustaría ser profesora de mayor. La señorita Tachi quiere ver al padre de Bibi.

Bibi tiene una pequeña discusión con el padre, que miente para no ir a ver a Tachi, pero al final se decide a ir. La señorita le amenaza con quitarle la custodia de la niña. La reunión es muy tensa. Rogelio siente mucho miedo y va a ver a Don Tomás, el cura. No entra en la iglesia porque está peleado con Dios.

Bibi, paseando a un niño en su cochecito, se encuentra con una niña de diez años, que le propone dejarle la bici a cambio del cochecito, durante un rato. Bibi acepta y aprende a montar en bici, con la ayuda de Quicho. Desde entonces queda fascinada con la bici y sueña con tener una.

El alcalde le confirma a Rogelio el peligro de ser denunciado a la Junta de Protección de menores.

Bibiana trabaja más a más y con su dinero saca adelante a su padre. Sin embargo puede ahorrar algo para la bici, pero su padre se lo roba para beber.

Un día por la noche la señorita Tachi ve a Bibi en la calle y echa el coche a un lado para recogerla. Entonces unos hombres desconocidos aprovechan para robarle y llevársela a un edificio. Bibi, va en busca de auxilio. Pide ayuda a su padre que está en la taberna y éste accede. Cuando llega golpea a uno con un palo, pero otro le pega un tiro. La Guardia Civil llega y arresta a los maleantes que ya habían robado antes en el pueblo.

Rogelio pasa quince días en el hospital. Bibi está encantada de poder ayudar a su padre allí. Tachi va un día a verle para agradecerle su ayuda. Desde entonces la señorita se muestra remisa a denunciar a Rogelio.

Un día Elena Manzaneda ve paseando con su bicicleta y se le sale la cadena. Se enfada y tira la bici a unos arbustos. Bibi lo observa todo y espera a ver qué pasa con la bici. Al rato unos niños empiezan a tirarle piedras. Cuando se van, Bibi la esconde en unos matorrales. Pasa el tiempo y como nadie la coge Bibi decide quedársela. Con sus ahorros compra lo necesario para arreglarla y la pinta de verde. A su padre le dice que ha pedido una bici a los Reyes y que está convencida que se la van a traer. Llega incluso a escribir una carta a los Reyes y recibe respuesta… En efecto el día de Reyes aparece la bici y el padre se queda perplejo.

Bibi empieza a repartir revistas a domicilio con su nueva bici y gana más dinero aún. Un día en clase Quincho dice una tontería y todos se ríen de él. Su desinterés por los estudios es claro. Quincho a la salida del colegio le dice a Bibi que se ha dado cuenta de que la bici es de su hermana, y le ofrece un trato: compartirla y no delatarla. En realidad lo hace para estar más tiempo con ella, de quien se está enamorando. De hecho le dedica un poema a Bibi, pero es tan burdo que Bibiana se enfada con él. Al llegar a casa enfadado su hermana le acusa de haber estado fumando droga. Elena estaba muy sensibilizada con el asunto por una charla recibida en el colegio. El niño, que había estado fumando, pero no droga, le dice que ha fumado droga para que se enfade. Ella se lo dice al padre, que monta en cólera. Quincho acusa a Elena de haberse escapado a Madrid con un amigo toda la noche, cosa que no es verdad (fue tan sólo una escapada cercana). La niña no sabe qué decir. Quincho coge de repente la bici de Bibiana que estaba usando en ese momento. Elena se da cuenta de que es la suya; Quincho dice que es de Bibi y que se la trajeron los Reyes. Al salir el nombre de Bibiana el padre se enfada y se va en coche hacía casa de Rogelio, con quien no se lleva nada bien. En el pasado, Rogelio había trabajado como contable para él. Pero los problemas con el alcohol estuvieron a punto de arruinar el negocio del poderoso industrial, y desde entonces anda resentido. Quincho llega a casa de Bibiana y ésta huye con la bici pensando lo peor… El poderoso la persigue en coche hasta que ella, exhausta, se rinde en medio del pueblo. El ricachón entonces empieza a intimidarla y Rogelio que está en el bar, sale a defenderla. Se le acusa entonces de haber robado la bici y nadie cree a Rogelio cuando se excusa. La niña se siente muy mal porque cree que todo ha sido culpa suya. Tachi le dice al padre que le va a denunciar al Tribunal de menores. El padre por la noche intenta suicidarse mentiendo la cabeaza en un abrevadero, pero desiste al final. Esa misma noche decide huir con su hija a Madrid. Con muy poco equipaje llegan a la capital. La señora de la pensión se extraña un poco pero les da cobijo.

Bibi reza para que todo se arregle. Se siente muy desanimada en aquella vieja casa. El dinero poco a poco se va acabando. Pasan los días. Y en el pueblo en seguida se han percatado de la desaparición. Al volver a la pensión unos policías están esperando. Rogelio sale corriendo pero es atrapado. A Rogelio, por resistirse a la autoridad se lo llevan a prisión. Bibi duerme en casa de la Señora Angustias. Quincho le dice que ha sido Tachi la que ha denunciado a su padre y Bibi llega odiar a Tachi. Y le desea la muerte. La señorita Tachi se queda desconsolada.

Los niños de la Chopera se vuelcan con Bibi y le dejan varias bicis en su casa. Pero a Bibi se la llevan al internado en seguida. Don Tomás, el cura, fue quien la llevó. En la Chopera todos echan de menos a Bibi. Don Tomás le pide al poderoso que vuelva a admitir a Rogelio, pero se niega. Don Tomás habla con Tachi para que interceda por Rogelio, pero Tachi le cuenta su trauma infantil: su padre era un alcóholico; por eso quiere evitarle a Bibi pasar por el mismo infierno.

A Rogelio lo sueltan pronto. Al mes está en su casa y decide dejar de beber con ayuda del médico, de Don Tomás y Angustias porque ésa es la única manera de recuperar a Bibi. Aunque sufre mucho, lo consigue. El rico se ve obligado a darle un trabajo, porque su familia se confabula para no hablarle hasta que le ofrezca un trabajo a Rogelio. Rogelio recupera pronto su habilidad como contable. Pero al ver que a pesar de sus esfuerzos aún no le devuelven a Bibi, compra una botella. El cura lo ve y se la arrebata, pegándole un puñetazo.

Un día la señorita Tachi va a casa de Rogelio en verano y empieza a limpiarla: ha decido interceder por Rogelio, al verlo cambiado. Parece que ambos se sienten atraídos, con lo que se sugiere un futuro enamoramiento, pero ahí acaba la novela, cuando Tachi y Rogelio van a ver a Bibi, que aunque se maneja bien en el colegio, está triste. Bibi abraza a su padre y se marcha. Fin.