GALDÓS. LOS EPISODIOS NACIONALES. Constituyen un ambicioso proyecto: ofrecer una visión novelada del siglo XIX. Son cinco series; cada una consta de diez novelas de mediana extensión (salvo la quinta, q sólo alcanzó seis). Las dos primeras (escritas entre 1873 y 1879) abarcan la guerra de la Independencia y el reinado de Fernando VII. A ella pertenecen los episodios más famosos: Trafalgar, El dos de mayo, Zaragoza... Las series restantes (escritas mucho más tarde, de 1898 a 1912) recogen la guerra carlista, el reinado de Isabel II, la I República y la Restauración. En ella destaca la actitud crítica del autor ante la intransigencia y la ineficacia política. Con los Episodios creó Galdós un nuevo tipo de novela histórica, muy distinta de la romántica por el esfuerzo de documentación y el propósito de objetividad. Añadamos el admirable equilibrio entre el aliento colectivo y las peripecias individuales, es decir, entre lo histórico y lo novelesco.
CLARÍN. OBRA NARRATIVA. Compuso más de setenta cuentos y novelas cortas, en cuyas páginas conviven los enfoques críticos con la ternura hacia las gentes humildes. Su cuento más famoso es ¡Adiós, Cordera!, obra maestra del género por su hondura emotiva y su perfección formal. (Otros títulos: Doña Berta, Pipá, Cambio de luz...) Su cultivo de la novela larga comienza con La Regenta, de la que nos ocuparemos enseguida. Siguieron Su único hijo (1890) y Cuesta abajo (1890-91), sin duda estimables, pero muy lejos de la primera.
CLARÍN. LA REGENTA. Publicada en 1885, constituye una de las máximas cumbres de nuestra narrativa. Es una novela total, en el sentido de reunir graves problemas humanos, un vasto panorama social y un máximo rigor artístico. Pero el argumento no puede dar idea de la complejidad y riqueza de la obra. Enumeremos sus principales aspectos: --En penetración psicológica no hay novela del s XIX q la iguale. Es impresionante la disección de los personajes, sobre todo Ana y don Fermín: lo apreciaremos en las lecturas. Junto a ellos, Álvaro es un don Juan provinciano, brillante y sin escrúpulos. Pero hay, además numerosos e inolvidables personajes secundarios. -El panorama social es el de Oviedo (Vetusta en la novela) pero resume el de toda la España de la época. Y la visión de Clarín es implacable: una aristocracia corrompida, un clero materializado, una burguesía vulgar... No hay escenario al q el autor no nos lleve. Pero no es un puro decorado, sino una atmósfera q condiciona los comportamientos de los personajes. Pocas veces se nos ha mostrado con tanta claridad la presión de las circunstancias sociales (en ello y en algún otro rasgo coincide con el Naturalismo). - En cuanto a la técnica, asombra lo perfecto de su construcción. En los capítulos 1-15, sólo transcurren 3 día, y, a ritmo lento, penetramos en el ambiente y en las almas. Los capítulos 16-30 desarrollan, con un ritmo más rápido, los conflictos planteados. El arte narrativo es preciso. Y las descripciones -admirables- se integran perfectamente en el relato.