Bendita calamidad; Miguel Mena

Literatura española contemporánea del siglo XX. Novela infantil y juvenil. Narrativa de aventuras. Comarca de Taraz Humor. Argumento. Vocabulario

  • Enviado por: Syra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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Bendita Calamidad

Resumen del libro

Bibliografía:

Titulo: Bendita Calamidad.

Autor: Miguel Mena.

Editorial: MIRA.

        • Resumen:

En la ciudad de Tarazona tienen que empezar sus fiestas patronales por lo que los operarios del ayuntamiento, la víspera cubren la fachada del consistorio, ya que el comienzo es perseguir al “Cipotegato” (personaje popular) a tanatazo limpio, y a todo lo que se ponga por delante. Ese año será distinto, pues unos vándalos queman el plástico que cubre el edificio, el alcalde a pesar de todo decide que comiencen las fiestas igualmente a las misma hora, pero ruega al pueblo que respete la fachada y a sus invitados, cosa que no sucede, por lo que no se atreven asomarse al balcón, hasta que apotegato a las 12h. empieza a marcharse para desfilar por el pueblo. El alcalde y sus acompañantes ocupan ya su lugar para ver todo lo que acontece abajo, cuando ven llegar un proyectil, el supuesto tomate volador impacta sobre la frente del obispo, desplomándose. Cuando se acercan observan que el objeto no es un tomate sino una bola metálica pintada de rojo.

A parece de repente un señor diciendo que es médico, y que hay que evacuar al herido por que puede tener un derrame. Se lo llevan por las escaleras a la puerta de atrás donde ya les espera una ambulancia que nadie sabe quien la ha llamado lo que, lo que nadie sabe es que son delincuentes que tenían planeado secuestrar al empresario, Publio Benitez, pero su otro socio ha fallado con la puntería y le ha dado al obispo, por lo que se han tenido que llevar para no desencadenar su plan. Pero esto no es todo lo que les sale mal a los secuestradores, los hermanos Moreda, Auselano y Ricardo y a sus amigo Oreste, el chalet donde querían esconder al secuestrado, propiedad de su tío que se encontraba vacío y ellos cuidaban lo encuentran dupado, por haber sido alquilado sin decirles nada. Ricardo decide buscar otro escondite y piensa en un pozo natural que hay por allí, por lo que atándose una cuerda empieza a bajar para explorar. Allí se encuentra con su ermitaño que lo quiere retener, logra convencerlo para que le deje ir, prometiendo que no contará a nadie que lo ha visto allí dentro. Entonces se les ocurre otro sitio donde esconderse, el antiguo sanatorio de tuberculosos en Agramonte.

Al llegar se creen que están solos y seguros hasta que escuchan música rock a gran volumen, se acercan averiguar de donde sale y se encuentran con un grupo de ocupas. Al preguntarles sobre el tiempo que llevan allí y si no los han desalojado, contestan que por allí no se acerca nadie, por lo que deciden quedarse a pasar la noche. A todo esto, el pobre obispo que ya se ha despertado no comprende nada de lo que pasa y cuando se lo explican, les dice que han cometido un error, ya que la Iglesia no suelta nunca un duro, y al mismo tiempo se da cuenta que sus secuestradores son unos aficionados por su manera de actuar.

Al día siguiente deciden continuar y ocultarse en unas cuevas que conocen, por lo que se dirigen hacia allí. Al llegar encuentran un montón de chavales que al verlos se acercan corriendo seguidos por varios adultos. Sin poder escapara tienen que esperar a que les cuenten lo que pasa, que es que se les ha caído un niño y tiene una brecha en la cabeza por lo que les exigen que les lleven al pueblo más cercano a curarlo. Sin mas remedio hacen subir al herido y a un profesor en la parte delantera para que no descubran, en la parte de atrás al obispo secuestrado. Por otro lado la reportera Laura marcha hacia Tarazona, el pueblo del obispo para realizar una entrevista con otra reportera local, sobre el asunto, y averiguar si se sabe algo.

Queda en un café y allí le hace preguntas para aclarar el asunto, rogándole al mismo tiempo que no diga nada a nadie, ya que quiere investigar otro asunto, la restauración de la catedral, ya que crees que está relacionado. Anselmo continua conduciendo y rezando para que no los descubran, y en eso que ve la carretera cortado por un control de la guardia civil, sin saber si acelerar o penar, se divide por lo segundo creyéndolo más prudente. Tan pronto paran les dice a los guardias civiles que llevan un caso de vida o muerte, y al ver al chaval con la cara ensangrentada les dicen que tienen que llevarlo a Tarazona. Como de ninguna de las maneras pueden ir a ese pueblo, la comenta a los guardias que lo lleven ellos, ya que se está quedando sin gasolina, estos dicen que de acuerdo y así se salvan por los pelos de que los descubran continúan el viaje hasta encontrar un paraje con cuevas. Ricardo se pone a explorarlas para ver si se pueden quedar escondidos unos días en alguna. En una de ellas descubre al fondo un rayo de luz y decide investigar.

Quitando una gran piedra que tapa un agujero la quita, y descubre una gran sala donde hay un laboratorio clandestino de fabricación de pastillas de éxtasis, así como un maletín lleno de dinero que decide llevarse. Vuelve con los otros y se lo cuenta todo, y que se tienen que ir antes de que regrese el dueño.

Cuando ya se iban aparece un coche, y el obispo viendo la ocasión para huir, los llama, pero demasiado tarde se dan cuenta de que son los propietarios del dinero y las drogas y empiezan a dispararles. Sin escapatoria lo único que se les ocurre para salvar la vida es arrojar al aire los billetes, así los delincuentes en vez de perseguirlos, se quedan recogiendo el dinero y puede huir. En Tarazona Laura sigue con el trabajo encargado por su jefe, pero como nadie parece apenado por la desaparición del obispo, decide inventarse las entrevistas a los ciudadanos y así poder seguir investigando el asunto de la catedral, que es lo que a ella de verdad le interesa. Averigua donde vive el arquitecto encargado de la obra y se cuela en su casa para ver si encuentra indicios de juego sucio. Entra en un despacho y como hay muchos planos y notas decide llevárselo todo al hotel para poder estudiarlo con tranquilidad.

Ricardo, Anselmo y el obispo siguen corriendo hasta que no pueden más, llegar a más viejas casas y encuentran un dumper colorado que las sirve de vehículo para seguir huyendo. Siguen por caminos hasta que divisan un pueblo Talamantes, deciden seguir hacia allí, para luego desviarse a lugar seguro, pero ninguno de los secuestrados sabe, que la carretera se acaba en el pueblo que luego solo hay montes.

Laura llega a su hotel y empieza a estudiar los papeles. Pronto se da cuenta por cartas que lee que el obispo y el arquitecto no se llevan bien, lo que refuerza su idea de que esta relacionado con su desaparición. Sigue leyendo y encuentra algo asombroso, que no imaginaba que el arquitecto saca obras de arte para traficar con ellas y la demora de la reforma se debe a que busca plata escondida y no la encuentra. Dice que ha de entrar en la catedral para intentar averiguar más. Ricardo, Anselmo y su secuestrado deja el vehículo y empiezan a escalar por el monte, sin saber muy bien a donde van, por no conocer el terreno. El obispo les medica que allí cerca hay minas abandonadas, donde pueden dirigirse pues con tal de descansar colabora con sus desastrosos secuestradores. Mas tarde con la excusa de que tiene que hacer sus necesidades quiere intentar escaparse, pero le sale mal y en la huida cae en un pozo, los secuestrados se enfadan con él y se lo piensan a la hora de sacarlo. Al final acuden al lugar donde ha caído y le mandan atada a una cuerda, una pila para que vea donde está.

El obispo hace un gran descubrimiento, ya que halla un esqueleto, al cual identifica por unos anillos es Lacuberto Garro. Pasando la luz descubre además unos signos grabados que dicen “POSTRADO ANTE EL SEÑOR MIRO MI CORAZÓN EN EL PILAR MI ALMA” y al final un nombre Lacarra Fecit. Lo sacan del pozo y empieza a contar a Ricardo y su hermano lo que acabar de ver, y cuenta la historia de que en el siglo XVIII en esas minas donde están se sacaba mucha plata, por lo que los propietarios deciden hacer una donación para el retablo de la catedral. Se encarga el trabajo a unos famosos plateros, la familia Garro por lo que Lamberto de ellos, se traslada a Tarazona a vivir, mientras duren las obras…

Como durante la construcción desaparecen lingotes, Garro decide esconderla para que no la roben en un lugar que solo el conoce.

Un día de 1724, con el altar acabado sale camino de las minas para que le preparen unas planchas que va a necesitar, pero al llegar a las minas no encuentran más que un cadáver abandonado victima de la peste. Esto es lo último que se sabía de él , ya que ahora al descubrir su cuerpo saben lo que pasó a continuación. Su ayudante llegó al pueblo de Trasobares, pidiendo ayuda y contagiado de la peste, hace llamar a su hijo pero cuando llega este ya ha muerto, dejándole una carta.

Al morir Garro, nadie puede encontrar la plata escondida y en la carta que deja su ayudante al hijo no pone nada de ella, solo que reze y se deje guiar por San Atilano.

El obispo les cuenta que acaba de resolver el enigma. Les dice que la catedral lleva 10 años en obras de restauración, cuando solo se tenía que limpiar y arreglar la torre, pero el arquitecto Rafael R. Lacarra empezó a excavar en los cimientos por lo que piensa que esta buscando el tesoro, y que el es descendiente de la ayudante de Garro, pues antes de morir escribió la Lacarra Fecit que significa “Lacarra lo hizo” en latín señalando a su asesino.

El obispo les quiere convencer para ir a Tarazona para buscar el tesoro, pues la clave esta en lo que escribió Garro antes de morir y que así van a tener el dinero que tanto desean , siempre que lo dejen libre. Al final les convence para ir al día siguiente y se acuestan a descansar.

El Tarazona el arquitecto Lacarra vuelve de vacaciones en Marbella. Al leer en los periódicos, la desaparición del obispo, lo que les asusta pues atraerá la atentación sobre Tarazona y la catedral, y pueden descubrir a los asuntos sucios a los que se dedica. Al llegar descubre el robo de los papeles.

Por otro lado, Laura consigue que el policía la lleve a ver la catedral por dentro para poder investigar. Cuando están en el interior oyen voces que entran y se esconden, ven llegar a la Carra y sus compinches que van a recoger lo que les queda para vender. Al poco rato se oyen nueva mente ruidos y entonces aparecen el obispo, Ricardo y Anselmo.

El obispo empieza siguiendo las pistas de la tumba, sin sospechar que escondidos por allí están el arquitecto y sus compinches por un lado y Laura y el policía por otro. El obispo descubre el escondite en la base de una columna y con los picos que habían comprado en un pueblo abren un agujero y bajan por el. Cuando ya no están a la vista, el arquitecto y sus compinches bajan también mientras tanto Laura y el policía no dan crédito y a lo que ven y oyen, pensando que todo es una conspiración y que están todos compinchados como el agujero es muy estrecho el arquitecto se queda enpotrado en medio y no puede ni subir ni bajar. Mientras tanto el obispo y sus secuestradores encuentran el tesoro, Ricardo y Anselmo deciden huir con su parte del botín.

Pero al llegar arriba no pueden pasar por el atasco del arquitecto por lo vuelven por donde han venido y soltando su parte del botín, al gritar el policía que hay arriba que salgan, deciden escapar por el otro lado abriéndose camino con los picos y dando al final del túnel con los calabozos del cuartel de la policía.

Al final desatascan a Lacarra y sale el obispo contando toda la historia.

Laura también lo explica todo para el periódico y con tanta euforia nadie hace caso a los dos secuestradores que se van tranquilamente, pensando ya otra manera para hacer dinero sin secuestrar a nadie…

Vocabulario:

Arlequinado: Personaje cómico de la antigua comedia italiana con traje de cuadros y mascarilla negra. Persona vestida con ese traje. Bufón. 

Friso: Parte de un edificio.

Negruzco: De color tirando a negro.

Indignación: Ira, enojo vehemente.

Repulsión: Repugnancia, aversión. 

Jugo: Zumo líquido que se saca de una sustancia.  Lo más provechoso y útil de una cosa material o espiritual.

Patrimonio: Herencia paterna o materna.  Bienes propios. 

Clamor: Grito fuerte: se escuchó un clamor ensordecedor.
 Griterío confuso de una multitud: el clamor del público se oía desde la entrada. / Grito lastimero de queja, dolor o protesta.

Empellones: Empujón fuerte, para sacar de un lugar a una persona o cosa.

Alocución: Discurso breve dirigido por un superior a sus subordinados con una finalidad determinada: el rector dirigió una alocución a la comunidad universitaria. No confundir con elocución ni con locución.

Cimbreándose: Imprimir, movimiento vibratorio aun objeto largo, delgado y flexible, que está sujeto por un extremo. / Mover el cuerpo o una parte de él con garbo y soltura.

Predilecto: Preferido, distinguido por un cariño especial: siempre creyó que su hermano era el predilecto de su madre.

Fardo: Paquete o bulto grande muy apretado: fardo de ropa, de periódicos.

Galeno: Médico: los galenos llevan años estudiando esta enfermedad.

Desaforadamente: En exceso, atropelladamente: discutían desaforadamente ante todo el mundo. / Osada y atrevidamente: siempre conducía la moto imprudente y desaforadamente.

Aferrado: Agarra fuertemente, asegurar. aferrar las riendas.

Aturdió: Causar aturdimiento. / Desconectar / Pasmar.

Profusamente: Abundante.

Bocinazos: Ruido fuerte producido con una bocina

Atolondramiento: aturdimiento.

Aturdimiento: Perturbación física de los sentidos por efecto de un agente externo como un golpe o un ruido: el continuo murmullo le produjo tal aturdimiento que se desmayó. /Perturbación emocional momentánea: solo un tortazo pudo sacarla de su aturdimiento al verle. / Falta de serenidad y reflexión: reparte mal el correo por puro aturdimiento.

Enfiló: Poner en fila.  Dirigir la vista a lo largo del canto de una regla por medio de instrumentos.  Venir una cosa en la misma dirección de otra. Ensartar, pasar por un hilo varias cosas.

Delictiva: Relativo al delito. / Que implica delito.

Urde: Preparar los hilos en el urdidor para pasarlos al telar. / Maquinaria, preparar de modo cauteloso algo contra alguien: urdir una intriga.

Turbios: Sucio o revuelto que le quita la transparencia natural.

Prodigado: Dar mucho de algo. / Derrochar. / Malgastar.

Prelado: Superior eclesiástico: el arzobispo lució los atributos de prelado. / Superior de un convento o comunidad eclesiástica: el prelado le expulsó de la congregación.

Bucle: Rizo del cabello en forma de hélice: su muñeca tenía bucles sujetos con lazos. / Secuencia de instrucciones que se repite mientras se cumpla una condición prescrita: una condición mal definida puede dar lugar a un bucle de error cíclico.

Hurgándose: Acción de hurgarse.

Serenándose: Tranquilo.

Desleído: Disolver las partes de un cuerpo en un líquido: desleír azúcar en leche.

Perplejo: Dudoso, incierto, confuso.

Eclesiástica: Perteneciente o relativo a la Iglesia. 

Agrarios: Estructura agraria.

Especulando: Meditar / Reflexionar.

Prolongada: Aumentar la longitud o duración de algo.

Consternados: Causar o sentir abatimiento.

Zarzales: Matorral de zarzas.

Rezongó: Gruñir o refunfuñar.

Renqueante: Cojear, andar como un renco.

Benevolencia: Simpatía y buena voluntad hacia las personas.

Ajusticiado: Reo a quién se le ha ejecutado la pena de muerte.

Deserciones: Acción de desertar.

Desguazando: Deshacer un buque.

Postergar: Hacer sufrir un retraso a una cosa.