Baruch de Spinoza y la ética

Filosofía. Racionalismo. Epistemología. Metafísica. Panteismo. Deismo. Monismo

  • Enviado por: Viko
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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Baruch de Spinoza y la ética

La forma de escribir de Spinoza

Cuando hablamos acerca de la Ética en Spinoza nos viene a la menta su sistema, su forma de explicación, su estructura mental misma, la cual es evidentemente matemática, más específicamente geométrica, esto es, utiliza axiomas, hipótesis deductivas de las que, obviamente, se derivan demostraciones y argumentaciones. El sistema de Spinoza entonces es un argumento matemático, hipotético-deductivo.

Ahora bien, se habla de que el texto en el que se aborda el tema de la ética se titula “Ética demostrada bajo el orden geométrico” pero aquí debemos de tener mucho cuidado con las palabras, esto porque el autor que nos interesa está viviendo en una edad moderna que apenas se levanta, por lo que algunas palabras resultarían confusas y nos llevarían al error si no tenemos en cuenta los múltiples significados que pueden tener en ese momento, y que con el paso del tiempo se han olvidado.

Cuando Spinoza dice que sus proposiciones son demostrata, eso debe significar que se prueban de manera rigurosa, deductiva, pues ése es el sentido principal, en el siglo XVII, de la palabra latina demostrare y de la palabra inglesa demostrate.

Es por esto mismo que hay que tener mucho cuidado, porque de hecho el contenido de su ética está ya implícito en sus primeras definiciones -sus primeras definiciones, axiomas-, aunque hay que tener también presente el por qué proceder por medio de esta forma, ¿por qué emplear explicaciones con una forma matemática para explicar un fenómeno humano. Spinoza respondería que lo hace porque considera que es atinada la forma geométrica para convencer a los estudiosos, esto es lo mismo a decir que si nadie duda de los postulados geométricos, que si nadie duda de la veracidad de sus explicaciones y de sus procederes, entonces tampoco nadie dudará de un tipo de conducta ética si es precisamente guiado bajo estructuras geométricas en las explicaciones.

Otro punto que hay que tomar muy en cuenta en Spinoza es su postura tan radical con la que se atreve a dar definiciones que pretende sean aceptadas por todos sus lectores sin importar que estén de acuerdo o no a primera instancia. Claramente aún se percibe de forma muy clara del espíritu dogmático de la Edad Media en nuestro autor.

Lo anterior es un gran peligro porque, por ejemplo si dice “Se llama libre…” entonces hay que aceptar lo que se derive de ello, esto es, entrar en su sistema es entrar en lo que él considera como pertinente, es por eso que un reproche que se le ha hecho es siempre el de imponer sus definiciones, las cuales deben de ser seguidos si es que se desea comprender el sistema ético de Spinoza en su totalidad, esto por lo que he argumentado líneas arriba: su sistema es hipotético-deductivo.

Todo esto acarrea muchos problemas porque puede llegar el momento en el que una de sus definiciones o demostraciones no nos convenzan pero estamos obligados a aceptarlas si es que deseamos seguir adelante con su lectura. Entonces volvemos al punto de partida: ¿por qué demostrar la ética bajo el sistema geométrico si es bien sabido que la geometría no acepta dudas?

Así que, cuando Spinoza dice que sus resultados son demostrata -demostrados o probados rigurosamente- presumiblemente está hablando de la lógica y no de la psicología de sus procedimientos. Eso sería razonable; si uno tiene un argumento lógicamente válido con premisas verdaderas y conclusión P, esto es una “demostración” de P aun si no convence a nadie de la verdad de P, porque las premisas no son obviamente verdaderas.

Ahora sólo quedaría dejar en claro los ya tan citados puntos hipotéticos-deductivos. Cuando se habla de este tipo de proceder debemos de tener en menta puntos generales, un tipo de definiciones de las que se parte para proceder a desglosar lo que está implícito en este primer punto, esto último por medio de demostraciones. De tal suerte que en Spinoza y en su sistema procedemos de arriba hacia abajo y a la inversa, de abajo hacia arriba. En el primer caso procedemos a partir de las definiciones y axiomas tomando a éstas como algo certero, como algo verdadero, y en el segundo caso por medio de las demostraciones poco a poco podemos proceder de estas últimas para efectivamente dejar en claro que hemos procedido correctamente.

Para finalizar este punto puedo argumentar que el entrar en Spinoza es entrar en una menta más geométrica que ética, y tomando en cuenta desde el siglo que está escribiendo, pues resulta que estamos frente a un autor autoritario, dogmático al que no se le puede emitir objeción alguna

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Los temas de su ética

Los motivos, a grandes rasgos, por los que se habla de una ética en Spinoza es la existencia de los siguientes temas:

1.-Metafísica de las costumbres

No hay propiedades de bondad ni de maldad inherentes a las cosas, así como tampoco existen cosas correctas e incorrectas, que sean aplicadas como propiedades inherentes a las acciones.

Obviamente que es una costumbre el creer que una cosa es buena o es mala, pero eso en nuestro autor es un error, dado que la única forma de reconocerle cierta propiedad de bondad o de maldad a las cosas es por medio de un juicio, el cual tiene que ser adecuado, y este considera que nada es bueno ni malo, sino que simplemente es, sin atributos o cualidades salvo las que nosotros como hombres les otorgamos de acuerdo a nuestros intereses, los cuales se resumen en un gran interés general, no es uno particular aunque en un principio cada quien defina como bueno o como malo “un algo” al final se caerá en una especie de consenso por vía racional, una vía unificadora para el bienestar del hombre. De aquí que se hable de una ética precisamente.

2.-El hombre común

Este tipo de hombre, al juzgar, cree que el bien y el mal están ahí, fuera. El hombre ignorante cree que el mundo fue hecho para él. Bajo los ojos de nuestro autor, el hombre no posee un lugar privilegiado en la naturaleza, sino que tan solo forma parte de ella como lo hacen las plantas y las montañas.

De lo anterior que también para Spinoza, todos los juicios de valor son juicios falsos, entonces la pregunta es ¿cómo define a lo bueno? Muy sencillo, él llama “bueno” a cualquier cosa que sea útil a la humanidad y “malo” cualquier cosa que obstaculice lo bueno -espíritu lógico-. Lo anterior tiene un inconveniente, pues parecería que entonces lo bueno será relativo así como lo malo; lo benéfico dependerá del estado de ánimo del sujeto, pero no es así, Spinoza marca que el objetivo del ser humano es ser un ser bueno, de aquí la exigencia que desde Descartes se hace notar: el hombre debe de prepararse, educarse para ser un ser moral.

Lo bueno para Spinoza es una relación con todos y no sólo conmigo mismo, guiándonos no por los sentimientos, sino seguir intereses reales, no sólo para ahora, sino con miras al futuro.

3.-Motivación de supervivencia humana

Bajo la visión de Spinoza, el hombre común debe de hacer a un lado las supersticiones y seguir el manual llamado Ética que el autor nos muestra, dado que es la única forma en la que según él haremos a un lado el error y la confusión que en muchas ocasiones rigen nuestra vida, ocasionando que actuemos de forma errónea -mala-.

En este punto se hace presenta el comentario que genera Spinoza acerca de “una naturaleza humana”, la cual a razón de este pensador se divide en buena o mala según los hábitos que existan en los hombres.

Un ser humano es bueno -buena naturaleza- si sigue el placer -pero entendido como un bienestar en todos los sentidos-, la racionalidad, la prudencia y la estabilidad.

Por el contrario, se habla de que la mala naturaleza humana consiste en seguir la ansiedad, la confusión, la inquietud interna y la temeridad impulsiva.

En este punto se parece bastante a Descartes, dado que ambos pensadores apuestan por la racionalidad como la salvadora del hombre, pero además también le dan un punto importantísimo a eliminar todo aquello que genera confusión, así como hacer a un lados a los impulsos -en el caso de Descartes todo esto tiene cabida bajo el nombre de voluntad-.

El puesto de la razón en el sistema de Spinoza

Continuando con el tema de aquello que debe de ser eliminado por parte del hombre preparado -Spinoza llama a todo esto como “La forma de la mala vida”-, es decir, en el hombre que ha optado por la racionalidad, haré un comentario a los afectos, los cuales bajo el sistema de Spinoza abarcan a las emociones así como a ciertos impulsos tales como la ambición así como al deseo de beber alcohol.

Puedo mencionar que además todo esto que es malo se compara con la esclavitud, de tal forma que una persona que siga a los efectos en realidad está siendo esclavo. Esclavitud es entonces igual a seguir los afectos, los deseos y satisfacciones personales, en lugar de seguir lo común a todos, la razón.

De lo anterior bien que podríamos deducir que mientras el hombre siga el camino de la razón esta lo alejará de los intereses particulares, haciendo que los hombres racionales piensen en el bien común antes que en sólo su persona, alejando sus satisfacciones muy individuales -ya he citado el acto de beber- en pos de una colectividad que a la vez se formará por el deseo de muchos individuos que tienden hacia la colectividad antes que hacia la singularidad. Razón y ética entonces van muy unidos en nuestro autor.

Por otro lado, un hombre sólo es libre cuando cultiva su intelecto.

Spinoza piensa que la mejor forma de vida comprende la guía de la razón y que ésta es, también, la vía del conocimiento, del entendimiento, de la libertad relativa del error y él estaría de acuerdo con Locke en que nadie está más esclavizado como aquel que lo está en su propio entendimiento.

Claramente lo anterior es una advertencia en cuanto a considerar a cualquier pensamiento como bueno sin antes no haberlo analizado, de aquí que la forma de vida del hombre intelectual es la de constante análisis de todo aquello que para los demás parece bueno o malo sin antes no haber sido analizado y reflexionado profundamente. El intelectual en contraposición con el hombre común.

También podríamos aceptar que el significado de la razón en Spinoza no es el de sólo una capacidad cognitiva, es decir, se acepta esto pero a la vez no basta para abarcar el significado que en general se tiene de dicha palabra. En el pensador del s. XVII la razón era equiparada como “razón a favor de…” ya sea una creencia o una razón encaminada a aceptar que tal cosa es de una forma y no puede ser de otra. Entonces se acepta que es por lo anterior por lo que para Spinoza todo lo que acontece tiene un “porque”. A esto se le da el nombre de “racionalismo explicativo”.

Dios en Spinoza

Pasando a otro tipo de tema, ya hemos visto que en Spinoza se debe de abogar primero por la colectividad antes que por los intereses personales, así que está muy bien justificado la visión que se tiene de Dios en esta forma de pensar: no hay un Dios personal, así como tampoco el mundo se adecua a los intereses de los hombres.

Es de resaltar que Spinoza es caracterizado como un panteísta, es decir, identifica a Dios con el Universo, el cual se desborda y es de donde todo proviene, además de ayuda a los hombres a satisfacer sus necesidades -alimento, cobijo, etc. -, pero también tiene un aspecto que comparte con los ateos: no es posible dividir al mundo en dos en el sentido de separar una porción que contenga a Dios y otra que no lo contenga.

Spinoza considera que un individuo puede ser, al mismo tiempo, parte de otro individuo, por lo que a grandes rasgos la naturaleza sería un gran individuo, ayudando al pensador a identificar a la misma naturaleza con Dios.

La sustancia

En el caso del cuerpo y del intelecto, Spinoza marca que el mundo físico tiene un reflejo en el mundo psíquico, pero no aclara cómo se comunican éstos dos polos de la realidad -problema en el que ya se había metido Descartes-, sólo comenta que “ambos reinos” son atributos de una misma substancia, una substancia única, la substancia.

La susbtancia, según palabras de Spinoza es lo que es en sí y por sí sola, algo que no depende de otra causa, algo que es por sí mismo.

Un atributo es entonces una manera básica de ser de la susbtancia. Cada atributo se considera solo. Básicamente es una forma de ser básica e irreductible de la substancia. A grandes rasgos podemos definir a los atributos como aquello que percibirá un intelecto infalible y omnisciente como una esencia de una substancia.

Una aclaración: podríamos caer en el error de decir que tomamos como una substancia a una montaña, y podríamos decir que la montaña es de tal tamaño, figura y de tal ubicación, así definiríamos a la montaña. Ahora bien, regresando podríamos preguntar ¿Qué posee tal tamaño, tal figura y tal ubicación? Erróneamente podríamos decir que entonces la montaña es la substancia, pero Spinoza no habla de cosa física cuando se refiere a la susbtancia, él se refiere a la totalidad del Universo.

Debemos de tener en claro que hasta cierto punto Spinoza hace sentir como iguales a la susbtacia y a sus atributos, esto porque algunos lectores pueden decir que la suma de los atributos es la susbtancia porque entonces así se seguiría comparando a Dios con el Universo, el cual se compone de infinidad de atributos, pero de hecho este es uno de los pasajes más obscuros de la metafísica de Spinoza. Aceptando la existencia de Dios como la substancia única, se deriva que es la única susbtancia que puede poseer todos los atributos, mientras que también se acepta que no hay dos susbtancias con un mismo atributo -esto se considera como El argumento ontológico-, esto es a favor de la existencia de Dios.

Sólo quedaría dejar claro del por qué se acepta como verdadera la existencia de la substancia única: se ha mencionado líneas arriba que todo lo que existe tiene una causa, y que la substancia no se debe a otra cosa que a ella misma, por consiguiente la susbtancia es lo primero, y sus atributos y modos de ser son sus derivados, los cuales a su vez no pueden existir son ella. Todo esto nos lleva a la conclusión de que la existencia de la substancia es necesaria y que de aquí se deriva todo lo que observamos.

Una substancia que es causa de sí misma, esto es algo complicado, pero en el s. XVII esto no se cuestionaba de la siguiente manera: ¿Podría causar X su propia existencia? Sino que se preguntaba de esta manera: ¿Podría x, lógicamente, necesitar su propia existencia? De lo que se deriva una respuesta afirmativa. Estamos entonces en el campo de las posibilidades, esto porque se hace uso de la palabra “necesitar”, entonces pasamos de una mera probabilidad hacia una afirmación. Sin esto, el sistema de Spinoza se viene abajo.

Los dos atributos básicos de todo cuanto existe es lo físico y su reflejo mental, pero en el caso de Dios podría haber un tercer atributo, dado que no se resume en ninguno de los dos. Esto es un pasaje difícil en Spinoza, dado que él no ejemplifica que otros atributos existen, sólo nos da los dos básicos -acaso los únicos que podemos percibir como irreductibles-: pensamiento y extensión.

Las cinco vías para la demostración de la existencia de Dios,
de Santo Tomás de Aquino

Primera vía: El movimiento como actuación del móvil: Es cierto y consta por el sentido que en este mundo algunas cosas son movidas. Pero todo lo que es movido es movido por otro. Por tanto, si lo que mueve es movido a su vez, ha de ser movido por otro, y este por otro. Mas así no se puede proceder hasta el infinito… Luego es necesario llegar a un primer motor que no es movido por nada; y este todos entienden que es Dios.

Segunda vía: Experiencia de un orden de causas eficientes: Vemos que en este mundo sensible existe un orden de causas eficientes; pero no vemos ni es posible que algo sea causa eficiente de sí mismo, porque de lo contrario sería anterior a sí mismo, lo cual es imposible. Ahora bien, no es posible que en el orden de causas eficientes se proceda hasta el infinito… Luego es necesario suponer una causa eficiente primera, que todos llaman Dios.

Tercera vía: La contingencia o limitación en el existir: Nos encontramos con cosas que tienen posibilidad de existir y de dejar de existir, pues algunas se engendran y se corrompen. Ahora bien, lo que tiene posibilidad de no existir alguna vez no existe. De ahí que si todas las cosas tuviesen esa posibilidad de no existir, alguna vez no habría existido nada, y por consiguiente ahora tampoco, pues de la nada no procede nada. Pero dado que ahora existe algo, es que no todas las cosas tienen posibilidad de existir y de no existir, que algo ha de ser necesario, y esto, en última instancia, es Dios.

Cuarta vía: Diversos grados de perfección en las cosas: Encontramos en este mundo cosas más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos nobles, y otras cualidades así. Ahora bien, el más y el menos se dicen de cosas diversas según la diversa aproximación a lo que es máximo en ese orden. Por eso ha de haber algo que sea óptimo, nobilísimo, máximamente verdadero y, por consiguiente, máximo ser. Y como lo que es máximo en un género es causa de todo lo que se contiene bajo ese género, ha de haber un máximo ser causa de la bondad, de la verdad, de la nobleza y de las demás cualidades por el estilo; y este es Dios.

Quinta vía: El gobierno de las cosas: Vemos que algunas cosas que carecen de conocimiento, esto es, los cuerpos naturales, obran con intención de fin… Ahora bien, las cosas que no tienen conocimiento no tienden a un fin si no son dirigidas por algún cognoscente e inteligente. Luego existe algún ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a un fin; que es lo que llamamos Dios.

BENNETT, JONATHAN, Un estudio de la ética de Spinoza, F.C.E., México, 1990, p. 21.

Ibidem, p. 23.

Ibidem., p. 16.

Ibidem, p. 17.

Ibidem, p. 68.

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