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Balanza de pagos en Venezuela


Economía venezolana. Sector y comercio exterior. Producto bruto nacional. Reservas. Capitales. Transacciones. Ajustes sistemas monetarios



Economía y Empresa
 
Balanza de pagos en Venezuela

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DE FINANZAS / MINISTERIO DE EDUCACION

ESCUELA NACIONAL DE ADMINISTRACION Y HACIENDA PUBLICA

1er AÑO SECCION “H” MENCION CIENCIAS FISCALES

MATERIA: ECONOMIA

PROFESORA:

INTEGRANTES

GIOIELLA; MARIELA

MARRERO; LEIDY

RIVAS; ALI

RODRIGUEZ; RAUL

SANCHEZ S; IVAN

CARACAS, SEPTIEMBRE DE 2000.

INTRODUCCION

La riqueza de un país consiste en los bienes y medios de producción que posee la comunidad en un momento dado, desde los recursos naturales hasta los procesos técnicos; en tanto que el capital es la arte de la riqueza que se utiliza en el proceso productivo.

Al aplicarse el trabajo social asociado con el capital nacional, se genera un volumen determinado de bienes y servicios que expresados en términos monetarios, puede designarse como valor total de la pro­ducción nacional en un período determinado. Si a éste le deducimos d consumo intermedio se obtiene el valor agregado, o sea aquellos valores económicos que constituyen lo que se denomina producto na­cional bruto, que generalmente se mide a precios de mercado.

Si al producto bruto le deducimos el consumo de capital (depreciación nación y pérdidas de capital) se obtiene el producto neto a precios de mercado. Al deducirle a éste los impuestos indirectos y las trans­ferencias (donativos, jubilaciones, etc.) y sumarle los subsidios reales, obtenemos el producto neto al costo de los factores, comúnmente denominado ingreso nacional.

El ingreso nacional de un país en un año dado es, en suma, el producto neto o el rendimiento neto de las actividades económicas de los individuos.

Identidad entre el producto, el ingreso nacional y el gasto: en una economía cerrada existe identidad entre el ingreso nacional y el producto nacional neto al costo de los factores, porque el valor agregado o los bienes y servicios producidos tienen que ser iguales al ingreso perc­ibido por quienes participaron directa o indirectamente en el proceso productivo, y este ingreso finalmente se convierte en gasto.

Del ingreso nacional, una porción se gasta en adquirir artículos de consumo y la otra para efectuar inversiones (acumulación de capital). A su vez en una economía abierta, parte del producto nacional­ neto se exporta y parte del consumo y de la inversión nacional se satisfacen con bienes y servicios importados. Cuando la balanza en cuenta corriente está en equilibrio, el consumo y la inversión nacional neta será igual a la producción nacional neta.

La parte que se ahorra también se gasta total o parcialmente puesto que ahorro es lo opuesto a consumo y no a gasto. Si de acuerdo con este principio suponemos que el ingreso total compra la producción total, entonces se llegará a la igualdad entre el ingreso, el gasto y el producto nacional. Expuesto con mayor detalle tenemos:

  • El ingreso será igual a los pagos a los factores productivos(sueldos, salarios y los demás pagos complementarios al factor trabajo) más ganancia, intereses, alquileres y otros pagos a los propietarios de los bienes de producción, cuya suma constituye una de las medidas del producto nacional.

  • El gasto será igual al consumo más la inversión bajo el su. Puesto de que el ahorro global es igual a la inversión total en un periodo determinado. Por lo tanto, el gasto total se igualará tanto al producto como al ingreso nacional neto.

  • Cualquiera de estas formas representa la manera de medir el producto nacional generado en un periodo determinado, sólo que cuantificado en su fase productiva en la distributiva o en su destino final. Los métodos que se utilizan para medir el producto o ingreso nacional descansan en el principio económico siguiente: existe intima relación entre el valor del producto nacional neto y el total de ingresos de los individuos y las empresas de un lado, de otro lado con el gasto global efectuado por consumo e inversión. Por lo mismo, el valor del producto nacional neto, la suma de los ingresos percibidos por los individuos y las empresas, y el gasto total de la comunidad, son iguales entre sí, y representan tres métodos de medir el producto generado, calcu­lando su magnitud según el aspecto que de la actividad económica se tome como punto de partida. Éstos son:

  • el que mide el valor de los bienes y los servicios finales producidos dentro de una economía y en un lapso determinado (generalmente un año)

  • el que computa los ingresos pagados a los factores productivos:

  • El que suma los gastos totales de la comunidad.

  • El primero consiste en computar el valor agregado ( por valor agregado de una mercancía debe entenderse la suma de los valores parciales que se incorporan a dicha mercancía en cada una de las etapas del proceso productivo) a los bienes y servicios valorados a los precios de mercado y que tiene su origen en el trabajo realmente efectuado utilizando las técnicas disponibles y los bienes materiales de producción aplicados al proceso productivo todas y cada una de las actividades económicas (agrícolas, industriales y de servicios).

    El segundo se basa en el cómputo del ingreso neto percibido por los factores productivos y que está compuesto de las percepciones por trabajo y por la propiedad de capital.

    El método del gasto consiste en computar la totalidad de las ero­gaciones efectuadas por los individuos, las empresas y el gobierno, tanto en consumo como en inversión.

    Resumiendo en una economía determinada y en un periodo dado el valor de la producción de bienes y servicios, los ingresos percibidos por la comunidad y los gastos efectuados por la misma, responde a las maneras diferentes de apreciar el mismo fenómeno.

    INDICE

    BALANZA DE PAGO. CONCEPTOS BASICOS

    La balanza de pagos enumera y cuantifica en el lado del activo todos los rubros por medio de los cuales los residentes de un país recibieron poder de compra externa a través de las mercancías y servicios proporcionados y por la venta de títulos-valores (importación de capitales). Al mismo tiempo, enumera y cuantifica, en el lado del pasivo todos los usos de los residentes de dicho país le dieron a su poder de compra externo, por concepto de importación de bines y pago de servicios recibidos y por exportación de capital (importación de títulos).

    Existen tres formas diferentes de presentar la balanza de pagos de un país: en una, en dos columnas. Con la primera forma se anotan en una sola columna todas las operaciones, activas y pasivas y los saldos respectivos; la segunda clasifica las cuentas bajo la forma de balance por partida doble, registrando en la primera columna las operaciones activas (debe o ingreso) y en la segunda columna las operaciones pasivas (haber o egreso).

    El tercer modelo registra las operaciones según esta última forma, pero agregando una tercera columna para anotar los saldos de las balanzas de parciales y el saldo final.

    ESTRUCTURA DE LA BALANZA DE PAGOS

    La balanza de pago está integrada por dos grandes balanzas:

    Balanza Comercial

    • La balanza de transacciones en cuenta corriente Balanza de servicios

    • La balanza de capitales

    • La reserva

    • Transferencias unilaterales en forma definitiva

    • Errores y omisiones

    • LA BALANZA DE TRANSACCIONES EN CUENTA CORRIENTE: Es en realidad, la suma de las balanzas comercial y de servicios; en ella se registra el valor de todos los pagos que hace un país al exterior por concepto de la totalidad de aquellas operaciones que representan compraventa de mercancías y de servicios y que incluyen una prestación y su correspondiente contraprestación inmediata. El valor del activo de esta balanza mide la cuantía de las disponibilidades ordinarias de un país para pagar las importaciones de mercancías y de servicios. En caso de arrojar saldo positivo, éste puede utilizarse para efectuar exportaciones de capital, ya sea en pago de deudas o para hacer prestamos al exterior, efectuar inversiones directas o para incrementar la reserva monetaria internacional del país. Cuando esta balanza es desfavorable, significa que el país, para equilibrar sus cuentas con el exterior, ha tenido que pedir prestado, recibir inversiones directas hacer desinversiones en el exterior o disminuir su reserva.

    La balanza comercial y la balanza de servicio constituyen la balanza de transacciones en cuenta corriente, toda vez que estas operaciones se consideran normales y permanentes y sobre todo regulares en las relaciones de un país con el exterior, su volumen y monto pueden variar, pero siempre responde al principio de ejercerse desde un punto de vista bilateral, en el sentido de que estas operaciones al regirse por el principio de partida doble, tiene la característica de que toda prestación, recibida u otorgada, ha de correspondieres con una contraprestación inmediata.

    Esta balanza que incluyen el cómputo de ingresos y pagos que no representan ni concesión o devolución de un crédito o capital, ni movimientos de la reserva, registra en el activo el valor de los que éste efectúa a los demás países por todos los conceptos, quedando excluidos, por lo tanto, los movimientos de capital a corto plazo y a largo plazo, las cantidades que se han prestado o pagado entre extranjeros y nacionales, los movimientos de oro monetario y de divisas y las transferencias unilaterales de fondos.

    Hay un principio esencial en las relaciones económicas de un país con el exterior: el saldo de la balanza en cuenta corriente es siempre igual al saldo de la balanza de capitales pero de signo contrario, es decir, cualquiera que sea el saldo de la cuenta corriente, será igual al financiamiento que reciba el exterior. Si el saldo es positivo, necesariamente equivale a un financiamiento igual, que el país en cuestión otorga al exterior. En cualquiera de estas situaciones, el exceso de exportaciones de bienes y servicios, o en su caso, el déficit, será igual a los derechos adquiridos o alas obligaciones contraídas con el exterior, respectivamente.

    Por lo tanto, el saldo de la balanza de transacciones en cuenta corriente muestra, si es positivo, los recursos que un país tiene para invertir rentablemente en el exterior, para aumentar sus reservas o para reducir su deuda y, a la inversa, en el caso de que dicho saldo sea negativo.

    En general, todas las operaciones activas de la cuenta corriente, estuvieron conectadas de alguna manera con el ingreso; pero hay transferencias de ingresos en cuenta corriente que no forman parte del ingreso producido, más sí del percibido. Como ejemplos tenemos las remisiones recibidas de los emigrantes y el ingreso por las exportaciones de obras de arte y otras antigüedades. Sin embargo, los lo normal es que todos los ingresos originados por la venta de mercancías y la prestación de servicios al exterior forman parte del producto nacional generado en el país en el lapso considerado. De aquí que, visto desde otro ángulo, el saldo de la cuenta corriente, cuando es positivo, representa la contribución neta de la balanza en cuenta corriente al ingreso nacional. Por esta razón, puede afirmarse que los ingresos finales derivados de la balanza den cuenta corriente forman parte del ingreso nacional y que el saldo negativo represente una disminución a dicho ingreso.

    • LA BALANZA COMERCIAL (exportaciones e importaciones de mercancías): Enumera y cuantifica el valor monetario de la totalidad de las compras y las ventas únicamente por las mercancías que un país intercambió con el exterior. Dicha evaluación se refiere siempre a un período determinado, generalmente un año. El computo del valor exacto de las exportaciones y de las importaciones suele afectarse por factores como estos:

    • Los renglones incluidos;

    • Las fuentes de información utilizadas; y

    • El método empleado de la evaluación.

    Los Renglones Incluidos: Dependen del criterio que cada país adopte, Entre renglones que están sujetos a criterios especiales pueden señalarse los siguientes: la pesca capturada en aguas nacionales o en mares bajo el control de otros países, la compraventa de embarcaciones, la compraventa de oro y plata procedente la actividad minera nacional. ( Los países mineros exportan metales preciosos como si fueran mercancías y no como metales monetarios y a menudo esta situación plantea complicaciones para su computo dentro de la contabilidad internacional de un país. Sin embargo, los movimientos de metales como mercancías y los correspondientes a los metales monetarios son diferentes por su naturaleza y por sus efectos. La salida de oro monetario para el país que lo exporta tiene los siguientes efectos: equivale a una desinversión internacional, ejerce presión en el mercado de cambios y reduce el ingreso y el circulante nacional, en tanto que para el país tendrá efectos inversos.

    En cambio, la exportación de metales preciosos como mercancías (producto de sus minas) significarán aumento de empleo, de ingreso y del circulante, puesto que la venta de este oro no difiere de la exportación de otras mercancías ordinarias. , El contrabando, los envíos postales, la compraventa de gas y de energía eléctrica entre los países limítrofes, los pagos efectuados fuera del período considerado, pero que corresponden a transacciones efectuadas en el mismo lapso; los bienes y enseres de los emigrantes e inmigrantes, entre otros.

    Las Fuentes de Información: Determinan que se anoten correcta o erróneamente los valores de las mercancías objeto de intercambio internacional. Es frecuente aceptar como buena la declaración de los exportadores o basarse en los valores de factura. Sin embargo, en muchos países ambas fuentes resultan obviamente falsas y, en tal caso algún órgano de gobierno tiene la tarea de hacer las correcciones necesarias, que generalmente consisten en revisar los valores de las exportaciones y de las importaciones según la cotizaciones internacionales.

    Otro problema que suele presentarse a este respecto lo señala el profeso G.E. Meade y consiste en elegir diversos elementos de juicio para hacer la valoración de cada transacción como los siguientes:

  • La fecha de celebración del contrato de venta

  • Tomar como base la fecha en que las mercancías cruzan frontera

  • O la fecha de recibir el pago real.

  • Método de Evaluación: Se ha generalizado evaluar las exportaciones FOB (libre a bordo) y las importaciones CIF (costo, seguro y fletes), esto es, se incluye en el valor de las mercancía importadas, además del precio en el lugar e adquisición, el seguro y el fleta hasta el puerto o aduana de entrada al país importador. A veces se emplea el primer método con una ligera variante que consiste en agregar el valor FOB el costo de cargar el barco, lo cual significa un ingreso para el país. Así pues, a esta variante que comprende todo lo que implique generación de ingresos para el país exportador se le llama f.a.s (libre al costado del barco).

    Esta forma de evaluar las importaciones y la s exportaciones arroja, mundialmente, una diferencia de valores a favor de las importaciones, debido a que estas, a diferencia de las exportaciones incluyen además del costo,

    el seguro y el flete. Si el propio país presta estos servicios; obtiene la compensación correspondiente en su balanza de servicios; si los servicios los provee otro país, entonces tendrá volumen de mercancías para cubrir esta diferencia por concepto de servicios.

    Cualquiera que sea el conjunto de mercancías que incluya la balanza de comercio, las fuentes de información y la forma de cuantificarlas, se dice que una balanza comercial es favorable, positiva o activa, cuando el valor de las exportaciones excede al de las importaciones. En caso contrario, la balanza comercial se considerará desfavorable, negativa o pasiva.

    También conviene aclarar que el valor de las exportaciones y de las importaciones no se puede obtener de horma exacta, por las siguientes razones:

  • Debido a que los tipos de cambio varían aunque sea en pequeños porcentajes y el valor de las mercancías es calculado a un tipo de cambio promedio, sin ponderar, lo cual altera los valores reales de la balanza de comercio.

  • La dificultad de considerar los equipajes y enseres de inmigrados y los emigrados y, especialmente, las cotidianas compras fronterizas.

  • El contrabando y las falsas declaraciones de los exportadores y los importadores.

  • Las compras de mercancías por los turistas extranjeros. Estos y otros aspectos imposibilitan el cálculo exacto del intercambio de mercancías

    • LA BALANZA DE SERVICIOS (que incluye los ingresos y los pagos por concepto de servicios prestados al exterior o recibidos de éste): En esta balanza se registra el total de los pagos que hicieron los residentes de un país a los del exterior y los que a su vez recibieron de éstos los nacionales, por concepto de prestación de servicios. Para tales efectos se consideran a los individuos como nacionales o extranjeros, no desde el punto de vista jurídico sino económico. Son nacionales los residentes permanentes en el territorio nacional, sean o no de nacionalidad venezolana y, extranjeros, los que residen en el exterior aún cuando legalmente sean venezolanos.

    Por esta razón los individuos que siendo legalmente nacionales residen transitoriamente en el país, para efectos de balanza de pagos son extranjeros, ya que gastan en el país ingresos obtenidos en el exterior. Asimismo, los que legalmente sean extranjeros pero con residencia permanente en el país se consideran como nacionales cuando viajan al extranjero y gasten dinero obtenido en nuestro país.

    Los conceptos por los que se reciben y hacen pagos por servicios entre países son de muy variada naturaleza. Enseguida anotamos los más comunes y que corresponden, usualmente, a rubros más importantes de la balanza de servicios.

  • Servicios de transporte: Fletes y alquileres de barcos, tráficos de pasajeros, derechos de puertos y canales, tránsito ferroviario, tasas por servicios de correo, teléfonos y telégrafos, pasajes internacionales, etc.

  • Cuentas de Viajeros: Gastos de turistas, ya sean éstos con fines de estancia como los veteranos de Estados unidos que están radicados en México y los estudiantes becados que radican en un País que no es el de origen sino algún otro, como los que realiza el turista común y corriente; gastos de visitantes con propósitos de negocios o e investigación y los de transmigrantes y visitante fronterizos, etc.

  • Servicios por comercio de mercancías: Comisiones, derechos de tránsito, derechos consulares, seguros y reaseguros, etc.

  • Servicios por operaciones financieras: Comisiones a bancos por servicios de intermediación, intereses por deudas y dividendos por inversiones directas, etc.

  • Recaudaciones y gastos de los gobiernos: Gastos de diplomáticos, recaudaciones fiscales y derechos varios, etc.

  • Otros: Remesas de inmigrantes temporales o permanentes, alquiler de películas, gastos de oficinas de turismo en el exterior, pago por el uso de patentes, marcas y servicios técnicos en general. Cuando hablamos de cualquiera de los conceptos anteriores u otros similares que deban incluirse en esta balanza, los consideramos regidos también por el principio de la partida doble, porque en su movimiento dan origen a una prestación y a la contraprestación correspondiente. Por ejemplo, cuando enumeramos el concepto turista, nos referimos por un lado, a los ingresos que recibimos de los extranjeros y los nacionales no resientes que visitan nuestro país y, por otro, a los servicios que a cambio de esos ingresos les prestamos, forma inversa adquiere la anotación de los gastos que los residentes nacionales efectúan en el extranjero por el mismo concepto

  • Desde otro punto de vista, bajo el concepto de ingresos por turismo, queremos indicar que el país que los recibe ha efectuado una exportación de mercancías y de servicios, con la diferencia de que, en vez de transportar las mercancías y prestar los servicios en el exterior, son los extranjeros quienes se trasladan a nuestro país a consumir las mercancías y a utilizar los servicios. Aspectos semejantes, pero de movimiento en sentido contrario, representan las remesas de los trabajadores venezolanos en el extranjero. En este caso son los trabajadores que se trasladan al exterior a prestar los servicios y como contrapartida obtienen ingresos, parte de los cuales suelen enviar a nuestro país.

    • LA BALANZA DE CAPITALES (comprende exportaciones e importaciones de títulos de propiedad en el exterior o por deudas): Es el registro del movimiento de fondos entre un país y los demás, por concepto de préstamos a inversiones y por sus pagos y devoluciones, incluidos los movimientos de la reserva monetaria. sus diferentes renglones representan los ingresos y egresos que un país recibe o hace en forma unilateral temporalmente, ya que de inmediato recibe títulos o poder de compra internacional en forma liquida (oro y divisas). Pero si a la postre, el propietario decide no repatriar la inversión a su país, en ese momento pasa a la categoría de transferencia unilateral en forma definitiva, semejante en sus características a una donación internacional.

    Las operaciones de la balanza de capitales se caracterizan por tener por cada contrapartida de cada operación efectiva un movimiento inverso que deberá hacerse en el futuro, o bien que es el resultado de una operación pasada. A diferencia de las operaciones ordinarias, que se saldan regularmente al momento de realizarse, los movimientos de capitales se generan por transferencias que dan origen a obligaciones o a derechos mas o menos duraderos.

    Estas operaciones que unilateralmente se efectúan en forma temporal son consecuencia de un saldo favorable de la balanza de transacciones en cuenta corriente. Estas transferencias de ingresos por concepto de capitales tienen repercusiones inversas a la que ocasiona el movimiento de mercancías, en cuanto a sus efectos sobre el circulante, el ingreso nacional y el tipo de cambio. Esto es así, porque una importación de capital origina una exportación de títulos, y una importación de capital se traduce en una exportación de valore. Estas operaciones internacionales, sólo cambian la forma de los activos y de las obligaciones de los residentes de un país.

    Así, una importación de capital constituye un intercambio de activos del exterior contra obligaciones internas y, una exportación de capital equivale a un cambio de fondos del país por obligaciones del exterior. La exportación de capital se registra en la balanza de capitales como un débito y la importación como un crédito, mientras que el movimiento de mercancías y servicios se registra a la inversa, a su vez, en tanto que la exportación del capital equivale a recibir como contrapartida un derecho, que deberá hacerse efectivo en el futuro, la exportación de mercancías implica recibir un pago inmediato como finiquito.

    Por su parte, la importación de mercancías implica un pago al país exportador, cualquiera que sea la forma en que se materialice dicho pago, en tanto que la importación de capitales implica una exportación de valores cuyo importe deberá pagarse a cierto plazo. Si las exportaciones de mercancías se traducen en la recepción de ingresos, la exportación de capital tiene como contrapartida la importación de valores bursátiles. Sólo en el caso de que la deuda no se recupere, total o parcialmente, el monto no recuperado representará una transferencia unilateral de fondos.

    Por lo antes expuesto, los ingresos de la importación de capital y de la exportación de bienes y servicios se suman a la oferta de divisas en el mercado de cambios del país en cuestión e inversamente, la exportación de capital y la importación de bienes y servicios se suman a la demanda de divisas de dicho mercado. Con el objeto de evitar complicaciones, conviene hablar sólo de exportaciones como concepto de recepción de ingresos y de importación para los egresos y, para esto, basta considerar el movimiento de capitales como lo que es: una transferencia de títulos contra fondos o derechos de giro. Así, una exportación de capital es equivalente a una importación de títulos de deuda o que acredita una propiedad, y la exportación de capital equivale a una importación de títulos.

    Se llega de esta manera a una situación simplificada mediante el manejo de tres clases de conceptos o rubros generadores de ingresos en divisas:

  • La exportación de mercancías,

  • La prestación de servicios al exterior,

  • La exportación de títulos

  • Por consiguiente, habrá también tres rubros que representan el egreso o gasto en divisas:

  • La importación de mercancías,

  • El pago de servicios recibidos del exterior,

  • La importación de títulos.

    • LA RESERVA: La reserva monetaria es el conjunto de valores líquidos internacionales y está constituida de oro y medios de pago con los que cada país liquida en definitiva los saldos finales de sus cuentas con el exterior. Las reservas monetarias mundiales tienen hoy en día la función esencial de liquidar los saldos internacionales y servir de apoyo al tipo de cambio y, en segundo término, la de regular el volumen de medios de pago nacionales.

    Los aumentos de las reservas normalmente son reflejo de los saldos netos positivos de la balanza en cuenta corriente y que no han sido intervenidos rentablemente en el exterior ni empleados para cancelar adeudos o adquirir inversiones de extranjeros en el país y que, por lo tanto, el país decide invertir en un bien líquido como el oro y las divisas, libremente convertibles. En general, las variaciones de la reserva monetaria internacional de un país son resultado finales del estado de la balanza de pagos, ya que sus movimientos son inducidos.

    Sólo el poder adquisitivo internacional en poder del banco central y de los bancos asociados o sea el que está bajo el control de las autoridades monetarias, funciona como reserva, a diferencia de aquellos recursos internacionales en poder de los particulares que, en momentos de crisis, suelen no estar disponibles para hacer frente a las demandas de divisas en el mercado de cambios. Para satisfacer esta demanda, el banco central nada más cuenta con sus propias disponibles y, estas disponibilidades varían en cada país en cuanto a su composición lo cual puede consistir en oro, plata, depósitos en bancos del exterior, valores firmes y de corto vencimiento en poder del banco central; más el importe del derecho de giro en el fondo Monetario Internacional. En cuanto a los valores internacionales, propiedad de los bancos privados del país y las tenencias de las empresas y los individuos, suelen no considerarse como reserva internacional.

    • TRASNFERENCIAS UNILATERALES EN FORMA DEFINITIVA: Este es un caso especial de transferencias de fondos entre países y que se incluye en la cuenta corriente o en la balanza de capitales según la naturaleza de los activos en los que se efectúen las transferencias, llamadas también simples transferencias de ingreso, se caracterizan por no tener una contrapartida dentro del balance de pagos, inmediata ni mediata, ya que el país que hace la transferencia no recibe a cambio títulos de deuda o cualquier otro activo real o servicio de parte del país que la recibe. En consecuencia, el país que efectúa la transferencia.

    Estos movimientos unilaterales de fondos, al no corresponder propiamente a transacciones en cuenta corriente ni por concepto de capital, no implican contraprestación inmediata ni futura (la primera característica de los rubros de la balanza en cuenta corriente y, la segunda, de la balanza de capitales). La ausencia de cualquier de estas características es lo que justifica la asignación de un rubro especial en el balance de pagos.

    Estas transferencias son de dos clases: las obligatorias por daños y perjuicios (derivadas de tratados de paz) y voluntarias (públicas o privadas). Ambas pueden ser contractuales donaciones de carácter militar o para ayuda económica o no contractuales, como las que efectúan los que emigran a otro país.

    El principal renglón de transferencias unilaterales que ha sido objeto de estudios es el de "reparaciones de guerra", o sea los pagos que un país vencido debe hacer al vencedor como finiquito, por daños y perjuicios causados. Pero en la reciente posguerra, a diferencia de la primera (a partir de 1.918), los donativos han sido más bien los que han adquirido preeminencia cuantitativa, y cada vez más figuran las contribuciones que los gobiernos hacen a otros países o a organismos internacionales a bien las que efectúan instituciones privadas. También deben asimilarse a estas transferencias las inversiones que al final de cuentas son incorporadas por sus propietarios a la economía de un país, en cuyo caso, los rendimientos producidos por las mismas ya no originan remisiones de fondos al país de donde producirán e igual situación presenta las rebajas las condonaciones de deudas entre países.

    El pago de reparaciones no debe confundirse con el pago que suele hacerse a individuos y a empresas extranjeras por concepto de indemnizaciones debidas a expropiación de activos. Estos pagos corresponden propiamente a la nacionalización de inversiones propiedad de extranjeros. En cambio, si deben asimilarse al concepto de reparaciones los pagos a extranjeros por daños y perjuicios sufridos (durante una guerra civil por ejemplo) en propiedades localizadas en el territorio nacional, porque en este caso el país pagador no recibe contraprestación económica alguna.

    • ERRORES Y OMISIONES: El rubro de errores y omisiones no es sino un agregado necesario para igualar el total del debe (ingresos) con el total del haber (egresos) de la balanza de pagos. Su cuantía está dad por la diferencia numérica entre ambas columnas de la balanza y tiene su origen en que todos los registros contables se pueden anotar con exactitud conforme a los principios de la partida doble, debido a múltiples circunstancias. Este rubro llevará el signo positivo o negativo, según que le valor del pasivo sea superior al del activo, o a la inversa. Los errores y las omisiones se deben a las diferencias en el registro estadístico de los valores por exportaciones e importaciones de bienes y servicios, debido a las diferentes fuentes de información y también a que ciertos rubros sólo son objeto de estimación, así como a las inexactitudes en el registro de los movimientos en la cuenta capital.

    Si fuera posible hacer el asiento contable rigurosamente, de acuerdo con la partida doble, de todas y cada una de las operaciones con el exterior, los países dispondrían de un computo exacto, en el cual no cabría el rubro de "errores y omisiones" . Pero como no hay país que disponga de un control y de la veracidad absoluta en valores monetarios de sus cuentas internacionales, la diferencia entre el activo y pasivo totales se obtiene por sí sola y se anota bajo el rubro de "errores y omisiones", ya que, por definición contable, los valores del activo y los del pasivo de la balanza de pagos deben ser exactamente iguales.

    Así como el debe y el haber del balance de una empresa resultan siempre numéricamente iguales, en el balance de pagos de un país deberían registrarse, también, una igualdad. Empero, solamente en la contabilidad de una empresa es posible llevar un control exacto de todas y cada una de las operaciones con asientos por partida doble, hecho que resulta imposible en las operaciones de un país con el exterior. El contrabando. La ocultación de valores por los exportadores y los importadores, las compras y ventas fronterizas, los gastos de viajeros y muchos otros factores imposibilitan la anotación exacta de todas y cada una de las operaciones en ambos lados del balance de pagos.

    Cuando una empresa registra, en un lapso de sus operaciones, déficit o superávit, el equilibrio de su balance general, se logra alterando el capital contable. Pero tratándose de las cuentas de un país con el exterior, la diferencia estadística entre el debe y el haber sólo responde a partidas omitidas o erróneamente registradas, exactamente, a partidas no compensadas, ya que una omisión puede compensarse con un asiento con signo contrario al que debería tener la omisión no registrada.

    Dado el volumen y la diversidad de operaciones y el hecho de que la información (a diferencia de lo que sucede en la contabilidad de una empresa en donde hay una unidad de información y de criterios) se obtienen de diferentes fuentes y con diversos criterios, resulta imposible, al final del período considerado, saber siquiera a qué renglones de la balanza corresponden los errores y las omisiones y, menos aún, su magnitud. De esta situación se ha derivado el rubro antes mencionado, ya que el principio básico de la partida doble que rige la contabilidad de las empresas (los cargos son numéricamente iguales a los abonos) es el mismo que rige las cuentas del país con el exterior.

    Aún más, no basta esta cuenta para determinar el valor total de la operaciones activas y pasivas, porque la cifra atribuida a este rubro sólo es una diferencia del registro contable, que no acusa con exactitud la cuantía de los errores y la suma de las omisiones, al no conocerse los errores y las omisiones compensadas en las cuentas registradas, es decir, que la cifra neta de errores y omisiones no expresa correctamente el valor de los valores omitidos y los anotados equivocadamente, ya que no registra los errores y las omisiones compensadas recíprocamente.

    EQUILIBRIO DE LA BALANZA DE PAGOS

    Al incluir la totalidad de ingresos y gastos en divisas, (realmente lo que se coteja y compara es la totalidad de derechos de residentes del país con las obligaciones que éstos han contraído con los no residentes), el equilibrio entre un país y los demás no se obtiene cuando el valor de sus exportaciones se nivela con el de sus importaciones de bienes y servicios, sino cuando existe una relación tal entre la totalidad de sus pagos y sus ingresos (incluidos los movimientos de capitales), que capacita al país en cuestión para liquidar todo su pasivo con el exterior durante el lapso considerado. Esto significa que el equilibrio del balance de pagos de un país se logra cuando la totalidad de sus ingresos provenientes del exterior, sin alterara en forma importante sus reservas, ni sus deudas, ni las inversiones internacionales.

    Para comprender mejor esta situación es necesario partir de los siguientes principios:

    • Primero: Las relaciones económicas internacionales deben mostrar en conjunto que la suma de los gastos exteriores de todos los países deben ser exactamente igual a la suma de todos los ingresos percibidos del exterior. Esto quiere decir que cualquier gasto que haga una nación en el exterior implica que deberá haber una percepción equivalente para alguna otra u otras, pues el mundo no puede vender más de lo que compra, ni comprar más de lo que vende. Las naciones en particular pueden tener déficit o superávit, pero la totalidad de pagos e ingresos entre países deberá nivelarse.

    • Segundo: Para cada país en particular el conjunto de cuentas con el exterior deberá ajustarse también a un principio similar; o sea, que referido a un período determinado, los ingresos que reciba habrán de igualarse a los pagos que efectúe, si se incluyen los cambios en los préstamos y las inversiones de carácter internacional.

    Estos dos principios nos indican que, tomando en cuenta la totalidad de los países que participan en el intercambio y el conjunto de valores por mercancías, servicios y capitales transferidos, éste no puede arrojar diferencia, puesto que el valor total de los pagos deberá ser idéntico al de los ingresos. En cuanto a los países en particular, sus balanzas de pagos (en equilibrio contable por definición) registran, comercial o financieramente, déficit o superávit. Para lograr el equilibrio contable será necesario, en el caso de déficit, que el país en cuestión sufra una disminución de sus reservas de oro y divisas, que reciba un saldo neto por préstamos e inversiones del exterior o que liquide inversiones en el extranjero; concretamente, que se registre un saldo a su favor en la cuneta de capital. En caso de superávit, se requiere que el país exporte capital por la diferencia, ya sea que invierta o conceda crédito, que amortice deudas exteriores, que incremente sus reservas, o bien que adquiera inversiones de extranjeros en su propio territorio. El desequilibrio puede ser positivo o negativo. Es positivo cuando la balanza de transacciones en cuenta corriente arroja un saldo favorable, derivado de que el valor de los bienes y servicios comprados al resto del mundo y, cuando este saldo es desfavorable, indica que aconteció un fenómeno contrario.

    Ya sea que el país preste capital o lo reciba en préstamo, que adquiera inversiones en el exterior o las liquide, que aumente o disminuya su reserva, no son sino diferentes maneras de importar o de exportar capital. De ahora en adelante nos referiremos a todos estos conceptos bajo el rubro de movimiento de capital. Cuando hablemos de saldo neto significa saldo final, positivo o negativo, que resulta de la suma y resta de estos conceptos. En efecto, la adquisición de reservas en oro y divisas equivale a una inversión internacional y su venta a una desinversión. El pago de un pasivo al exterior a la obtención de un préstamo de éste también equivale a un, movimiento de capital, semejante al movimiento que se registra cuando el país recibe una inversión directa o la efectúa.


    DESEQUILIBRIOS DE LA BALANZA DE PAGOS

    Desde la década de los veinte, los desequilibrios de la balanza de pagos han sido objeto de atención especial debido a tres acontecimientos: los efectos de las dos guerras mundiales y los de la Gran Depresión

    En La primera posguerra no se creyó en la existencia de un equilibrio estructural sino en desequilibrios de carácter funcional. El problema de las reparaciones alemanas, la vuelta al patrón oro, el reajuste financiero de los gobiernos, entre otros, ocuparon el centro de la atención, bajo la convicción de que al restablecer la condición de premuera la economía mundial volverá a sus antiguos cauce.

    Fue la gran crisis la que dio un toque de atención mayor, pero las economías de guerra de Alemania e Italia, los frentes populares. res, los problemas y en su caso la eliminación de los controles a cambios y al comercio exterior fueron los aspectos que se analizaron No se abordó el desequilibrio estructural que era manifiesto y se continuó dando preferencia a los efectos cíclicos de la economía mundial

    Fue en la segunda posguerra cuando surgió la preocupación par estos aspectos:

    • De un lado, los problemas del mundo subdesarrollado y, de otro el crecimiento de los países más industrializados;

    • el desequilibrio estructural entre países y la escasez de d& lares a que dio origen;

    • El desequilibrio positivo del centro acreedor mundial con una política de trasfondo con fines políticos y militares, aunque se la revistiera con la reconstrucción y el desarrollo;

    • Acciones internacionales tras la búsqueda de la cooperación internacional: Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, GATT Rueda Kennedy, UNCTAD entre otros;

    • Dos áreas en disputa por el control del mundo con sus políticas bien perfiladas: sostener al capitalismo o establecer el socialismo

    • Fuerzas centrífugas o de disgregación y fuerzas centrípetas o de aglutinamiento en cada una de las dos áreas.

    Dentro de este contexto histórico del mundo contemporáneo, lograr el desarrollo y el equilibrio adquirieron importancia central en el análisis económico. Tanto las economías nacionales como la economía mundial misma fueron objeto de atención con vistas al desarrollo económico social o al crecimiento con equilibrio. Cuando el equilibrio se pierde, el problema adquiere significativa importancia lo referente a restablecerlo con los menores trastornos posibles y al menor costo social. Sin embargo, esto no excluye que haya otras maneras de abordar y enfocar los fenómenos económicos, sobre todo en el campo del crecimiento y del desarrollo económico.

    Ya desde los clásicos existía la preocupación por estudiar los fenómenos económicos desde otro ángulo como la determinación del origen del ingreso y de la riqueza, y los principios que regulan la distribución, así como los efectos del comercio internacional sobre el ingreso mundial y su distribución entre los países cocambistas.

    CONCEPTOS DE EQUILIBRIO Y DESEQUILIBRIO EN COMERCIO INTERNACIONAL:

    En general, en un sistema económico dado, se afirma que hay equi­librio cuando el conjunto de fuerzas que se contrarrestan producen un estado con tendencia al reposo. Cuando el equilibrio establecido tiende al desequilibrio se habla de equilibrio inestable. En balanza de pagos el equilibrio o desequilibrio está relacionado con cantidades de entrada o de salida que se compensan o no; es decir, cuando las co­rrientes de fondos en sentidos opuestos se nivelan o acusan desajuste. En el comercio internacional se define el equilibrio como "aquel estado de la balanza de pagos que en el tiempo oportuno permite el mantenimiento de una economía abierta de una manera conti­nuada sin un paro riguroso". Esta definición resulta inapropiada para los países que aún yacen en el subdesarrollo y que sé carac­terizan, ante todo, por un alto subempleo de la mano de obra cau­sado por la escasez de ciertos recursos, o por su desperdicio e inefi­ciente utilización. Por supuesto que las economías subdesarrolladas una en realidad aspiran también al máximo nivel de equilibrio externo compatible con los menores niveles posibles de subempleo.

    Una de las condiciones de este equilibrio estático consiste en que las exportaciones se igualen con las impor­taciones con pequeños o nulos movimientos de capital autónomo a corto plazo, a diferencia del equilibrio dinámico considerado de mayor duración que se logra cuando el exceso de importaciones se financia con movimientos autónomos de capital a largo plazo que 1 siguen una dirección normal, o sea, desde los países con bajas tasa de interés hacia países con tasas mayores. Sin embargo, estos equilibrios de la balanza contemplan criterios de carácter financiero. Un equilibrio de la balanza de pagos desde el ángulo económico debe comprender también aspectos como los siguientes: si el equilibrio externo implica perpetuar el subempleo, ¿ puede esta situación con­siderarse como una posición de equilibrio estable y a la vez deseable? ? Igual pregunta cabe hacer cuando el equilibrio se apoya en reducciones de los salarios o en exageradas protecciones restricciones al comercio exterior.

    Resulta evidente que si el logro del equilibrio externo a cambio del desempleo doméstico es una posición inaceptable en los países industrializados, mas aún deberá serlo cuando a cambio de dicho equilibrio se perpetúe el subdesarrollo económico

    Según el autor antes citado, en términos estáticos el equilibrio significa que las exportaciones se igualen a las importaciones y, en términos dinámicos, que las exportaciones pueden diferir de las im­portaciones a condición de que la desigualdad sea transitoria o que sea financiada con capital autónomo a largo plazo. No son estos tipos de equilibrio los que interesan a los países menos desarrollados en tanto no logran transformar su estructura económica.

    CLASIFICACIÓN DE LOS DESEQUILIBRIOS DE LA BALANZA DE PAGOS

    En general sólo hay dos clases:

    • Las estructurales que tienen estas características: se deben a causas básicas que enraízan en la economía y su corrección requiere de medidas radicales que requieren de un largo plazo. Dentro de éstos podemos distinguir dos grupos:

  • El estructural del mundo en su conjunto con varios centros acreedores mundiales frente a múltiples países deudores, con creciente desnivel en el ritmo de progreso tecnológico y de acumulación de capital, en contraste ante países con numerosa población empobrecida y sujeta a una dependencia cada vez mayor.

  • Los estructurales de los países subdesarrollados o estructu­rales al nivel de los factores (caracterizados por economías duales y alta dependencia del exterior).

    • Los no estructurales con estas características: son secundarios o derivados de los estructurales, se pueden contrarrestar, a corto plazo, con medidas compensatorias o eliminar con medidas correctivas. Los más importantes y usuales son:

  • El estructural de la balanza de pagos,

  • El cíclico,

  • El financiero de la balanza de pagos o de ingresos y de precios, y

  • El estacional y los circunstanciales.

  • CONCEPTOS DE EQUILIBRIO Y DESEQUILIBRIO.

    Nos referimos a los desequilibrios del grupo II cuyas características consisten que son de corto plazo y susceptibles de contrarrestarse o corre­rgirse. trataremos las diferentes clases de desequilibrios de dicha balanza con el triple propósito de:

  • Clasificarlos con vistas a exponer su proceso de ajuste correspondiente

  • Determinar las causas específicas más usuales que los generan.

  • Exponer las diferentes medidas que suelen emplearse par hacerles frente y restablecer el equilibrio.

  • Hemos visto que en general hay esencialmente tres clases de equil­ibrio de la balanza de pagos: el contable, el financiero, el económico. Haremos breve exposición de cada uno de ellos:

    • EQUILIBRIO CONTABLE:

    Toda balanza de pagos responde y se rige por una ecuación de definición, y su necesaria nivelación se logra solamente desde el pun­to de vista contable, mas no en términos económicos. En este sentido balanza de pagos registra globalmente equilibrios numéricos, mas no así las balanzas parciales.

    De esta forma, si la balanza de mercancías (in strictu sensu) es desfavorable, el desequilibrio parcial resultante no plantea problemas en sí, sin antes tomar en cuenta los saldos de la balanza de servicios la de capitales. Inglaterra ilustró por muchos años esta situación. Sus importaciones fueron normalmente superiores a sus exportaciones la diferencia estuvo compensada principalmente con los ingresos que obtenía del exterior por rendimientos de sus inversiones en ultramar y por servicios marítimos prestados a otros países que, incluso, producían saldos favorables en la cuenta corriente, que destinaba la inversión en el exterior.

    La balanza comercial, por su importancia cuantitativa, representa en todos los países el concepto de mayor significación de la balanza de pagos y a la vez constituye la cuenta sobre la cual los gobiernos tienen más influencia para nivelar sus pagos con el exte­rior. Aún más, muchos ingresos por servicios fluctúan en proporción estrecha con el volumen del comercio de mercancías, pues resulta evidente que la balanza de comercio, al dar origen a ingresos y egresos por la compraventa de mercancías, origina también ingresos y egresos internacionales por concepto de servicios derivados de dicho movimiento comercial. Un mayor volumen de comercio ocasiona automáticamente incrementos en el volumen de pagos por concepto de alquiler de barcos, tráfico de pasajeros, derechos de tránsito, comisiones a corredores y a bancos, intereses, seguros y reaseguros, fianzas, derechos de puerto, correos y telégrafos, teléfono y cable, gastos de viajeros, gastos por sostenimiento de consulados y embajadas, etc.

    En cambio, la cuenta de capital es la que acusa mayores fluc­tuaciones debido a que está influida por factores económicos y políticos inherentes a cada país. Resulta obvio que esta cuenta representa una corriente de fondos sobre la cual los gobiernos de los países menos desarrollados escasamente pueden influir para proporcionar con regularidad ingresos del exterior del país. Por estas razones, cuando se pretende hacer frente al déficit externo, se fija la atención sobre las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios que son, no sólo los renglones más importantes de ingresos y egresos, sino los más influibles y elásticos.

    El que la balanza de pagos necesariamente resulte equilibrada parecería conducir a que los países deudores no tienen por qué preocuparse acerca de cómo saldar sus cuentas con el exterior. Sin embargo, tiene importancia la forma como se logra el ajuste contable. Una diferencia radical se presenta cuando un país obtiene ingresos suficientes del exterior, derivados de su actividad exportadora, respecto a los que obtenga endeudándose o comprometiendo su patrimonio con inversiones privadas directas, con las consecuencias políticas, econó­micas y financieras consiguientes. O lo que resulta peor, que obtenga el equilibrio de su balanza a costa de un bajo nivel de ingresos y de subempleo, lo que equivale a aceptar el estancamiento económico en aras del equilibrio externo.

    Aunque contablemente no puede haber desequilibrio, los países, suelen verse afectados por dos clases de desequilibrios reales de la balanza de pagos que son: el financiero y el económico. Este último puede, a su vez, ser fundamental o secundario. Aquí nos referimos al financiero y al económico a corto plazo o secundario.

    • EQUILIBRIO Y DESEQUILIBRIO FINANCIERO:

    Existe déficit financiero cuando las operaciones autónomas que re­quieren un pago exceden a las operaciones autónomas que producen ingresos. El desequilibrio financiero normalmente se ajusta mediante corrientes de capita dentro de las cuales las variaciones de la reserva monetaria (la importancia de los movimientos de la reserva es doble: en lo externo como recurso nivelador de lo desequilibrios estacionales de la balanza de pagos del sistema bancario nacional) constituyen una simple variante del movimiento internacional de capitales. Cualquier exceso de importaciones deberá ser financiado con ahorro externo, y cualquier excedente de exporta­ciones será invertido en el exterior. En estos casos los desajustes de la cuenta corriente originan corrientes inducidas de fondos.

    Recordemos el principio invariable, cuando lo aplicamos a la to­talidad de los países, consistente en que los saldos positivos los acreedores son equivalentes a los saldos negativos de los deudores. Este principio también es aplicable a cada país en sus relaciones comer­ciales y financieras con los demás países, a condición de que sea inclu­yan los movimientos de la cuenta de capital. Sin embargo, él equilibrio de la balanza de pagos logrado con movimientos de capital (equi­librio-financiero) al convertirse en persistente en sí acusa un desequilibrio económico al revelar que los ingresos de la cuenta corriente resultan insuficientes para cubrir los pagos por importaciones de bienes servicios; por lo que, en última instancia, el gasto nacional total (absorción más importaciones) supera al producto nacional, en cuyo caso él. país consume capital o se endeuda con el exterior.

    El equilibrio logrado en esta forma puede todavía corresponder a u a situación económica precaria sostenida con la recepción de inversiones privadas del exterior y préstamo internacionales dado su carácter inestable, a menos que formen parte de un plan de desarrollo económico como complemento al ahorro nacional.

    Las principales relaciones entre las balanzas parciales que inte­gran el balance de pagos de cualquier país son:

  • El saldo de la balanza comercial puede cubrir o ser cubierto total o parcialmente con el saldo de la balanza de servicios.

  • El saldo de la balanza en cuenta corriente tiene que cubrirse íntegramente con un saldo equivalente de la balanza de capitales.

  • Si la balanza de capitales, después de nivelar los pagos de la cuenta corriente aún arroja un saldo, éste es el que aumenta o disminuye la reserva monetaria internacional de los países, a menos que el país emplee el saldo para otorgar donativos otra transferencia unilateral de ingresos.

    • EQUILIBRIO Y DESEQUILIBRIO ECONOMICO:

    Se desprende que los aspectos financieros del balance de pagos son consecuencia de factores constituyen el trasfondo de una situación que se manifiesta en el mercado de cambios, y que lo deseable y fundamental es lograr el equilibrio externo nivelando los egresos totales con los ingreses corrientes sin producir desempleo ni pérdida persistente de la reserva o que implique endeudamiento continuo. Esta situación significa que el equilibrio estático de la economía y el equilibrio del balance de pagos resultan compatibles a condición de que la suma de las exportaciones y la inversión interna se igualen con las importaciones y los ahorros internos. Ambos conceptos, desde el ángulo económico, están estrechamente ligados al hecho de que el gasto nacional total (en el país y en el exterior) no debe sobrepasar al ingreso real percibido. Como éste está principalmente determinado por la productividad comparada de la fuerza de trabajo respecto a la de aquellos países con los que se efectúan los mayores intercambios de bienes y servicios, se desprende que son factores ligados a la estructura económica los que en último extremo determinan el equilibrio o el desequilibrio económico con el exterior, en estrecha relación con la política de gasto nacional y la paridad cambiaría establecida.

    En definitiva, desde el ángulo económico, una balanza está en desequilibrio cuando el país está gastando aquellas partes de capital nacional que consisten en existencias de oro y divisas o en activos de su propiedad en el exterior o que sostiene su nivel de gasto con recursos provenientes del endeudamiento o de la recepción de inversio­nes directas, Estos recursos tienen estas desventajas: a cierto plazo presionan la balanza de pagos, acentúan la dependencia externa y son más irregulares respecto del ingreso por exportaciones. Por estos hechos al expresión favorable o desfavorable de la balanza de Pagos está estrechamente asociada con la capacidad competitiva del país y con el comportamiento del gasto total al que, a la vez, proyecta su influencia. sobre la fortaleza o debilidad del tipo de cambio. Por tal asociación suele decirse que el tipo de cambio vigente es sólido o débil según la forma como el país nivele sus gastos con sus ingresos (nacionales y extranjeros).

    Por lo tanto, el desequilibrio económico esencialmente se corrige variando el gasto total para ajustarlo al producto nacional (incluidas las exportaciones y las importaciones) o bien incrementando la producción exportable o sustituyendo importaciones, con el fin de que P + M = C + I + X. de no cumplirse esta igualdad trátase de un problema básico, y no ve y transitorio, ya que este desequilibrio económico adquiere importancia según la cuantía en la que el gasto nacional exceda persistente al ingreso real generado.

    El concepto tradicional de equilibrio del balance de pagos se ha modificado con vistas a relacionarlo con la situación económica y social del país. No basta que las partidas corrientes del activo se igualen con las del pasivo. Es necesario también que no haya endeudamientos exagerados con el exterior al mismo tiempo que el equilibrio de la balanza no se logre a costa de un desequilibrio social (causando deso­cupación o reducción de los salarios) que al final de cuentas inciden sobre los niveles de vida de los trabajadores. Con este desequilibrio social suele encubrirse el desequilibrio externo al precio de sacrificar los consumidores nacionales.

    También suele emplearse para pro­porcionar al país una falsa capacidad competitiva en el mercado in­ternacional o en el propio mercado nacional frente a la sustitución de importaciones. Desde el ángulo del ingreso y el gasto nacionales, el equilibrio se rige por el principio de que en lo interno y en lo externo una eco­nomía no puede gastar más de lo que recibe en forma autónoma, y que en caso de lograr el equilibrio se debe a que financia su exceso de gasto con importaciones de capital.

    Por supuesto, la balanza de pagos ha de apreciarse como el resul­tado de la actividad económica de cada país, que refleja tanto el nivel de productividad comparada como el de su dependencia externa. Sin embargo, suelen relegarse estos aspectos básicos para concentrar la atención en hechos que aparecen en la superficie, al olvidar que la balanza de pagos es un producto de algo que básicamente subyace como cimiento de todo cuanto es la misma estructura económica del país y el grado de dependencia externa, aspectos arraigados en factores estructurales y no circunstanciales. Cuando el curso de la eco­nomía se desajusta y entra en retroceso, todo lo que se haga en función y con miramientos basados en la balanza de pagos conduce un falso enfoque al descuidar que es la estructura económica y la eficacia de la actividad las que necesitan reformas y no simples medidas superficiales tendientes a corregir afloramiento comerciales, monetarios y financieros en general.

    Para que sea estable el equilibrio de la balanza de pagos, se debe sustentar en la capacidad competitiva de la economía de la cual emerge, pero sin olvidar que el equilibrio por sí mismo no es un desideratum. Lo deseable es que el equilibrio externo se alcance con él más alto nivel de la actividad interna y que se obtenga mediante la exportación de bienes y servicios y no el equilibrio por el equilibrio a cualquier precio.

    CAUSAS DE LOS DESEQUILIBRIOS DE LA BALANZA DE PAGOS

    Las causas de los desequilibrios son de dos clases: las generales básicas, y las específicas en cada caso y para cada país.

    A) CAUSAS GENERALES Y BÁSICAS:

  • La división del mundo en dos áreas con un mínimo de comercio entre ellas, que repercute en una deficiente utilización de los recursos mundiales y en un comercio menor para todos.

  • Las crisis de la economía capitalista que ha conducido a do guerras mundiales y a la Gran Depresión, fenómenos que en el curso de los últimos cuarenta anos han agudizado las diferencias entre los países, en cuanto a poder productivos niveles de vida y capacidad de negociación.

  • El desarrollo desigual del mundo, que propicia mayor creci­miento económico de unos países y retrasa el de otros ampliándose así la brecha que los separa al estructurar una economía mundial basada en la paradoja de que de un lado> la bonanza de unos países se debe en parte a la miseria de otros países, y de otro lado que mien­tras más necesaria es la cooperación internacional ésta se vuelve cada vez más difícil. En realidad mayor intercambio no equivale a incre­mentos en la cooperación internacional sino a dependencia y subordinación de unos en beneficio de los otros. El progreso técnico y sus frutos no se distribuyen entre los países en forma equitativa, y las ventajas de esas técnicas suelen emplearse para apoyar a intereses creados.

  • La gran capacidad productiva de los países más desarrollados (especialmente la de Estados Unidos) ha fomentado cl predomi­nio monopólico de sus empresas fincado en las ventajas de esa elevada productividad, la que es empleada en forma creciente para financiar gastos bélicos y no para apoyar el desarrollo económico y fomentar así la cooperación y el intercambio internacionales.

  • El proceso inflacionario, que ha favorecido en realidad a las minorías nacionales privilegiadas, agravando la defectuosa distribución del ingreso dentro de los países menos desarrollados, que acentúa el desequilibrio externo.

  • El incremento de la población y los anhelos por incrementar sus niveles de consumo, sin que dispongan de los recursos económicos para satisfacer estas aspiraciones (el llamado efecto demostración difundido de manera creciente gracias a los medios de comunicación modernos) acompañados de un deficiente empleo del ingreso generado y de la capacidad productiva existente.

  • Las causas anteriores han contribuido a acentuar las diferencias económicas, políticas y sociales entre los países y entre los sectores de cada país, doble situación que genera desequilibrios de la balanza de pagos de muy variada naturaleza. Estos desequilibrios básicos y de largo plazo pueden agruparse en tres clases.

    1] Los Desequilibrios Seculares (o estructurales de la economía mundial a muy largo plazo), resultado de cambios económicos profundos que ocurren lentamente de una generación a otra. Estos desequilibrios tienen un largo período de gestación y las mutaciones suceden paulatinamente. Al final generan cambios econó­micos profundos a través de una o más generaciones, como sería la transición de una producción predominantemente agropecuaria a una economía industrial, o de la etapa de una economía basada en la industria ligera a la etapa de industria eminentemente pesada, o por cambio de sistema de producción.

    Los factores que llegan a producir estos cambios están ligados a cambios radicales en la tecnología, a profundas alteraciones en la demanda de capital y en la demanda de bienes y servicios, o a cambios cuantitativos y cualitativos de la población, entre otros aspectos.

    2] Los Desequilibrios Positivos de los países centros acreedores mun­diales que por su dimensión internacional producen desequilibrios en todas las economías dependientes. Estos desequilibrios tienen su origen en la persistencia política restrictiva de los centros acreedores mundia­les que en forma constante presionan la balanza de pagos de los países deudores al no recibir apoyo financiero suficiente para el desarrollo sobre todo facilidades para el intercambio comercial.

    A menudo se eluden las repercusiones de estos desequilibrios posi­tivos de la cuenta corriente de los países más desarrollados, o sencillamente no se les menciona. Sin embargo estos desequilibrios constituyen el principal factor causante de desequilibrios negativos de los países en proceso de desarrollo, ya que al no ser revertido los grandes saldos positivos por las vías comercial y financiera con propósitos productivos, reducen la capacidad de compra externa de los deudores.

    Es cierto que los desequilibrios negativos son los que abundan y dan origen a dificultades en la mayoría de los países y por ello la atención suele concentrarse en éstos, mientras que los desequilibrios positivos son objeto de atención más como una meta por alcanzar y no por el verdadero papel que desempeñan. Sin embargo, la política del país o países que constituyen el centro o centros acreedores del mundo resulta tan importante y decisiva para el resto del mundo ya que al apegarse a una política de gasto restrictiva, la misma repercute en su propia economía y sobre el comercio mundial, agra­vando así el desequilibrio internacional de los países deudores.

    3] Los Causados Por El Desarrollo o estructurales de las econo­mías nacionales menos desarrolladas, debido a que en las primeras etapas del desarrollo la inversión interna supera persistentemente al ahorro nacional, y al financiar la diferencia con expansión monetaria y ahorros del exterior, inevitablemente las importaciones superan a las exportaciones. El desequilibrio se manifiesta en un endeudamiento creciente, en inflación v devaluaciones, en restricciones al comercio y a los pagos como recursos para enfrentar el desequilibrio. Este des­equilibrio de la balanza, causado por el desarrollo, es uno de los precios que los países menos desarrollados tienen que pagar por el propó­sito de operarle alteraciones radicales a su estructura económica.

  • LOS PRINCIPALES DESEQUILIBRIOS ESPECÍFICOS

  • Las causas específicas (que en buena parte son el resultado de las causas básicas) tienen variada naturaleza en cada país según el grado de evolución económica respectiva.

    Cuando una nación está pagando lo que compra, sobre una base sostenible a largo plazo con sus propios ingresos corrientes, se dice que su balanza de pagos está en equilibrio. Sin embargo, este criterio es una primera aproximación porque puede lograrse un equilibrio encubierto, sustentado en la imposición de restricciones directas e in­directas al comercio y a los pagos, o produciendo desempleo o a costa de salarios menores respecto a la productividad de la fuerza de trabajo, en cuyo caso se plantea al problema de ponderar costos y ren­dimientos sociales. No basta que las cantidades de divisas ofrecidas igualen a las demandadas, aunque no haya necesidad de movimientos compensatorios de oro y divisas, o de capital a corto plazo. Un equi­librio de los pagos exteriores de esta naturaleza puede ser tan falso como el obtenido mediante el control de cambios o por otros dispositivos restriccionistas, sólo que al encubrirse con medidas que no tienen manifestación cuantitativa directa, no aparece registrado en la balanza de pagos ni en el mercado de cambios.

    A continuación presentamos los desequilibrios a corto y a mediano plazo más frecuentes:

  • Los causados por hechos circunstanciales o fortuitos como son los estacionales y los aleatorios: los primeros se caracterizan por su regularidad, y los segundos porque son ocasionales y circunstanciales.

  • Los causados por factores preponderantemente monetarios y que se concretan en diferencias de precios y de ingresos: que suelen generarse por expansión monetaria y por crecimiento nominal del ingreso.

  • Estructurales de la balanza de pagos: causados por la pérdida de ingresos en divisas de uno o varios renglones principales de la balanza de pagos, ya sea por grandes pérdidas de capital, drásticas reducciones de la oferta exportable o por descenso de la demanda externa. En este caso se buscan las fuerzas que determinan el descenso del ingreso de divisas.

  • Cíclicos o coyunturales debidos a los cambios generales de la demanda internacional y que afecta las corrientes de capitales ligadas a las fluctuaciones cíclicas de la actividad económica de los centros industriales.

  • MEDIDAS PARA COMBATIR LOS DESEQUILIBRIOS DE LA BALANZA DE PAGOS

    Naturalmente que las medidas puestas en acción para enfrentar un desequilibrio dependerán de la naturaleza y la causa o causas que o hayan producido. Sin embargo, las medidas pueden clasificarse en dos grupos: las correctivas que pretenden atacar las causas y las com­pensatorias que tienden a contrarrestar o a eliminar los efectos del desequilibrio. Pero realmente lo que acontece en el mundo de los hechos es que las autoridades monetarias se enfrentan a desequilibrios causados por una combinación de fuerzas, y obviamente las medidas puestas en acción deben tener una naturaleza similar, ya que en última instancia suele requerirse un reajuste de la producción y del gasto.

    De todas maneras resulta aleccionador mencionar las principales medidas aplicables a uno y otro caso:

    A) MEDIDAS CORRECTIVAS

  • La deflación que exige sacrificios mediante la reducción del ingreso, o sea disminución de los salarios y aumento de los impuestos (al consumo al ingreso) con el doble fin de disminuir la demanda de importaciones y de aumentar las exportaciones hasta nivelarlas.

  • La devaluación de la moneda medida que permite, bajo ciertas condiciones de elasticidades, aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones sin sacrificar el empleo y el nivel de ingresos a cambio de reajustar el valor externo de la moneda a su valor interno. de

  • En ciertos casos especiales puede restablecerse el equilibrio mediante importaciones de capital pagaderas a plazo largo, en cantidad y persistencia suficientes, hasta que se registren cambios en la productividad de la economía nacional, sin afectar el empleo y los niveles de vida o la paridad cambiaria.

  • B) MEDIDAS COPENSATORIAS

  • Empleo de las reservas de oro y divisas.

  • Movimiento favorable de capital a corto plazo.

  • Incremento de los aranceles.

  • Acentuación de las restricciones cuantitativas.

  • Alteración del gasto público acompañado de un incremento en los impuestos.

  • Restricciones crediticias.

  • Control de Cambios.

  • Estimulas a la exportación.

  • Estos instrumentos o medios de acción para corregir o contrarrestar los desequilibrios de la balanza de pagos a corto plazo, pese a que son de diferente naturaleza, se pueden clasificar en dos grupos.

  • Financieros,

  • Comerciales.

  • Ambas clases de instrumentos suelen aplicarse en forma combinada. Aun en el caso de aplicar una medida correctiva como la devaluación, será necesario complementarla con otras medidas de carácter comercial y financiero a fin de que los efectos del cambio de la paridad monetaria se fortalezcan o al menos que no se vean contrarrestados. En caso de recurrir a medidas correctivas o compensatorias nunca se emplea una de ellas en forma aislada, sino en forma combinada.

    Sin embargo, ciertos desequilibrios que ocurrían continuamente se corregían a corto plazo: a) en el patrón oro mediante movimientos de metal; b) en patrón libre por variaciones del tipo de cambio, y c) con Control de Cambios por las restricciones al comercio y el de las divisas. Actualmente los desequilibrios se generan y operan en condiciones bien diferentes. De esta manera es muy común que a los controles al comercio exterior (directos o indirectos) se les considere como medidas correctivas en contra de los desequilibrios de la balanza de pagos, porque es evidente que un control comercial, por eficaz que se le suponga, en lugar de corregir sólo contrarresta, ya que sólo ataca el efecto, sin suprimir la causa.

    También el Control de Cambios suele ser considerado como medida correctiva para el caso de desequilibrio de la Balanza de Pagos causada por una fuga de capitales. Teóricamente podría acept­arse, si se llenaran ciertas condiciones especiales difíciles o imposibles de lograr desde el punto de vista práctico. Por tal motivo, el Control de Cambios por sí mismo tampoco suprime las causas que generan la salida de fondos; en realidad, a veces suele acentuarlas.

    Aún más, en caso de que el Control de Cambios opere eficiente­mente en forma temporal, aun cuando la evasión de capitales quedara eliminada, es evidente que no podríamos atribuir a dicho control la desaparición de las causas que hubieran motivado a los individuos a exportar capital, ya que el efecto del Control como medida compensatoria sólo es útil para frenar las huidas de capital, tanto las causas reales que las producen (inestabilidad política, busca de seguridad para los fondos, desconfianza en la estabilidad de la paridad cambiaria etc.). no sean eliminadas con medidas apropiadas.

    La eficacia de las medidas que se apliquen para combatir los des­equilibrios depende de varios factores y circunstancias, pero principalmente de:

  • La causa o causas del desequilibrio;

  • Que su origen sea interno o externo:

  • Las características generales del mismo en cuanto a su grado, duración y amplitud;

  • La capacidad del país para aplicar medidas que corrijan o contrarresten el desequilibrio.

  • Es de capital importancia determinar con la mayor precisión posible la causa o causas de un desequilibrio de la balanza de pagos, que de una buena determinación depende que se apliquen las medidas mas apropiadas. Por ejemplo, si el desequilibrio se debe a causas estructurales de la balanza o a causas estacionales, este hecho nos llevaría a conclusiones diversas en cada caso acerca de las medidas que deberían aplicarse. Una vez determinada las causas, es también importante encontrar su origen. Las medidas serán diversas, según se trate de combatir los desequilibrios monetarios de la balanza los cíclicos, cuyas causas son de origen interno en cl primer caso, y eterno en el segundo.

    Asimismo, determinar las características generales en cuanto al grado, duración y amplitud, que miden la importancia de un desequilibrio en sus tres dimensiones (profundidad, plazo y extensión) equivale a enfrentarse al problema de decidir si dicho desequilibrio es fundamental o secundario y, por tanto, si deben aplicarse medidas correctivas en el primer caso o compensatorias en el segundo. Los índices más usuales para determinar la importancia de un desequilibrio son:

  • Variación de la reserva monetaria,

  • fluctuación relativa del ingreso nacional (real y nominal),

  • relación de costos y precios comparados,

  • variación relativa del índice de la productividad nacional,

  • variación del volumen de medios de pagos y sus causas,

  • Finalmente, la capacidad del país para hacer frente a un desequilibrio es como la cuarta dimensión, puesto que el grado la duración y la amplitud del desequilibrio variarán de importancia en función de los medios con que un país cuente para hacerle frente con eficacia. Así, el país centro tiene mayores posibilidades de combatir un desequilibrio de origen cíclico, que un país periférico. Dentro de éstos hay todavía varios grados, según se trate de un país como República de Honduras o de México. De igual manera, un desequilibrio de precios se combatirá con mayor eficacia en Inglaterra país que tiene técnicas de regulación monetaria más eficaces que en Venezuela, por ejemplo.


    RELACIONES ENTRE EL INGRESO NACIONAL Y LA BALANZA DE PAGOS

    Existe una estrecha relación entre estas magnitudes. Las relaciones más generales e importantes son:

  • Los efectos que las exportaciones ejercen sobre las variaciones del ingreso;

  • El efecto que los cambios del ingreso tienen sobre el monto de las importaciones; y

  • La acción de las variaciones del ingreso sobre la balanza de pagos se efectúa a través del multiplicador de ingresos, y la influen­cia de la balanza de pagos sobre el Ingreso se ejerce vía el multiplicador externo.

  • Es decir, en una economía abierta la actividad económica nacio­nal forma parte de la economía mundial y, por tal razón, el gasto total en consumo e inversión se divide en gasto interno y gasto externo. Por su parte, el ingreso nacional tiene dos fuentes, la interna y la externa. Como consecuencia de estas relaciones del gasto-ingreso nacional con el internacional, se generan también corrientes de ahorro e inversión entre los países. De estas conexiones se deriva la pos­ibilidad de que las exportaciones y las importaciones de bienes y ser­vicios no necesariamente se equilibren, surgiendo la necesidad de transferencias de capital que funjan como niveladores de las diferen­cias netamente comerciales. Si en lo interno la inversión nacional es superior al ahorro nacional, la diferencia deberá financiarse con un déficit de la balanza en cuenta corriente. En el caso de que e ahorro interno sea mayor que la inversión nacional habrá superávit en la cuenta con el exterior, o sea inversión del país en el exterior.

    Existe el hecho inevitable de que todo ingreso creado tiene por fuerza un destino, y de que todo gasto deficitario tiene una fuente & financiamiento. Por ello mismo se establecen a fortiori relaciones entre el ahorro y la inversión internas con la cuenta corriente de la balanza de pagos. Basta recordar que el saldo de ésta es numéricamente igual al saldo de la balanza de capitales, sólo que de signo contrario. En el caso de que un país invierta más de lo que ahorra, financiando la diferencia con expansión monetaria, ésta generará a cierto plazo el déficit necesario en la cuenta corriente para cubrir la diferencia con importaciones de capital, con desinversión internacional (por la venta de activos exteriores, incluida la reserva) o producirá el ajuste disminuyendo las importaciones.

    Contablemente suele representarse esta interdependencia de la siguiente manera: Partimos de la igualdad dentro de una economía cerrada: Pn = Yn. Como el producto nacional neto (Pn) se altera cuantitativamente con el comercio exterior y cambia de estructura, el ingreso nacional al costo de los factores (Yn) disminuye o aumenta según la cuantía y el signo del saldo de la cuenta corriente. Ambas situaciones se pueden exponer de la siguiente manera:

    En una economía cerrada, producto e ingreso son iguales: P = Y. Como P = C + S, suponiendo que todo el ahorro (S) se convierte en inversión (I) (ya que el ahorro no destinado a incrementar el acervo de bienes da capital se considera que está representado por inventarios de mercancías), tenemos que Y = C + I

    Pero en una economía abierta:

    P = Y + a (a representa el saldo de la cuenta corriente),

    O lo que es igual:

    P= C + I + (x - M)

    Esta fórmula se puede convertir en esta otra:

    P + M = C + I + X.

    Dada la igualdad:

    P = O + S

    si S = I, podemos escribir:

    C + S + M = O + I + X.

    Eliminando el concepto común (C) nos queda:

    S + M = I + X

    o lo que es igual:

    S - I = X - M

    Esta igualdad nos permite deducir que la diferencia entre el ahorro y la inversión nacionales es igual al saldo de la balanza en cuenta corriente. A esta doble relación suele llamársele el fenómeno de las dos brechas: La brecha del ahorro y la inversión nacional que debe ser cubierta con la brecha del comercio exterior.

  • El saldo de la balanza en cuenta corriente no es algo accident­al o independiente del proceso de gastos interiores y de su distribución en consumo e inversión.

  • El déficit (o superávit) de la balanza de pagos en cuenta corriente es la resultante de gastar en consumo e inversión más (o menos) de lo que el país produce.

  • Para mantener el equilibrio en los pagos internacionales es necesario que exista equilibrio no sólo entre importaciones y exportaciones, sino también entre el ahorro y la inversión internas, o bien que el déficit externo sea cubierto, a) con un superávit de ahorro nacio­nal o, b) con importaciones de capital.

  • Se concluye que los gastos totales en consumo e inversión no deben exceder al ingreso nacional, incluido el saldo de la balanza en cuenta corriente, excepto que éste sea cubierto con importaciones de capital.

    Si las exportaciones y las importaciones se nivelan, pero la inversión nacional supera al ahorro, esta discrepancia producirá

  • Un aumento de importaciones por una suma igual,

  • Una disminución le las exportaciones, o

  • Un aumento de los ahorros hasta producir el equilibrio; porque un aumento de inversión financiado con expansión monetaria (y no con ahorro nacional o extranjero) a cierto lazo, producirá aumentos inducidos de las importaciones o disminu­ción de las exportaciones por incremento de las compras internas. Cualquiera de estas circunstancias ocasionará un déficit en la balanza le bienes y servicio equivalentes al exceso de la inversión sobre el ahorro.

  • Si suponemos que el país no ahorra ni invierte o que conserva equilibrio entre ambos magnitudes, serán las exportaciones las que aumenten el ingreso y la expansión de éste, incrementará las importaciones. El aumento del ingreso se suspenderá cuando las importacio­nes inducidas e igualen con las exportaciones autónomas, en función del multiplicador externo. Obvio resulta que el equilibrio de la balanza de pagos en cuenta corriente se alcanza después de un proceso que concluye cuando las importaciones inducidas igualan a las exportaciones autónomas. Si además consideramos que las inversiones autónomas deben nivelarse con los ahorros inducidos, el equilibrio estático lo alcanza un país cuando las exportaciones y las inversiones autónomas se nivelan con las importaciones y los ahorros inducidos.

    De estos hechos se desprende el principio de la identidad fundamental del ingreso en una economía abierta el cual puede expresarse así: Para una economía abierta el ahorro es igual a la inversión doméstica más (o menos) el saldo de la balanza en cuenta corriente Esto quiere decir que el ahorro y la inversión, así como el ingreso y el consumo de un país en economía abierta, no son independientes de las exportaciones e importaciones sino que se desenvuelven en mutua dependencia.

    Esta relación cuantitativa fundamental entre la balanza de pagos en cuenta corriente y el producto nacional suele expresarse en la ecuación antes expuesta:

    PNB = C + I + X - M,

    O lo que es igual:

    PNB + M = C + I + X

    El primer miembro de esta ecuación representa la oferta global y el segundo la demanda final. En forma más analítica, esta igualdad nos indica:

  • Que la oferta final de bienes y servicios se integra con el producto bruto de un país, más las importaciones;

  • La procedencia nacional o extranjera de dicha oferta global

  • Que la oferta global tiene que ser igual a la demanda final integrada ésta por el consumo y la inversión internas más las exportaciones;

  • El destino último de la oferta global por un lado y la procedencia de los bienes y servicios de la demanda final, por otro.

  • En general podernos apreciar que las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios desempeñan doble y complementaria función:

  • Doble en cuanto las exportaciones aumentan los ingresos al país que los efectúa, a la vez que le significa reducción de la oferta de sus satisfactorias producidos. Las importaciones, por el contrario, disminuyen el ingreso a cambio de incrementar la oferta de bienes y servicios reales al país de que se trate.

  • Complementaria porque a la corriente financiera corresponde una corriente real de bienes y servicios equivalente, cuyos movi­mientos Son contrapuestos e iguales. En consecuencia, cuando hablamos de comercio exterior conviene precisar que con las medidas de política comercial lo que se procura es aumentar los satisfactorias reales a la vez que los ingresos en divisas para pagar éstos.

  • Expresado en términos monetarios y a juzgar por el origen del ingreso y su percepción, a cambio de la participación en el proceso productivo, la relación anterior la podemos representar en esta formula:

    YNB = W + T + B + U

    Esta ecuación nos indica que el ingreso nacional bruto es igual a sueldos y salarios (W), más los beneficios brutos (T), más los impuestos indirectos netos (B) y la depreciación (U), cuya suma expresa el costo bruto total de los bienes y servicios producidos, que son equivalente al pago hecho a los factores de la producción más la reposición del acervo de capital. Como a largo plazo las exportaciones de bienes y servicios son iguales a las importaciones de bienes servicios, resulta que el producto territorial bruto a su vez equivale a la demanda final interna de bienes y servicios.

    Un exceso de importaciones indica que la demanda nacional de bienes y servicios no se satisface con valores económicos equivalentes de producción nacional, de modo que la diferencia de la demanda tiene que cubrirse con dicho exceso de importaciones. En términos de los componentes de la balanza de pagos, esta situación implica que la parte del producto exportado en un año dado fue insuficiente para cubrir la demanda total de importaciones y la diferencia habrá de solventarse con un saldo positivo de la balanza de capitales; o sea que, de acuerdo con la interdependencia del ingreso y la ba­lanza de pagos, siempre que M > X inevitablemente I > S, por lo que el exceso de inversión deberá cubrirse con importaciones de capital.

    Esta interdependencia de la balanza de pagos con el producto el ingreso nacional en realidad se manifiesta por este doble aspecto:

  • Con el producto en la medida que las importaciones de bienes y servicios representan una fuente adicional de oferta que al ser sumada a la oferta interna de productos domésticos la diversifican y altera su monto;

  • Con el ingreso nacional porque las exportaciones se traduce en ingresos monetarios con las respectivas repercusiones sobre empleo y el gasto interno.

  • LOS EFECTOS DE LA INTERDEPENDENCIA

    Evidente resulta que al final de cuentas y considerando un lapso tan prolongado como sea necesario, las exportaciones se cambian totalmente por importaciones de aquellas clases de bienes y servicios que la economía en cuestión demanda del exterior. O sea que a largo plazo, la balanza de pagos y el producto nacional representan una ecuación que expresa el cambio en la estructura de la oferta cuyo origen fue tanto de oferta final de bienes y servicios domésticos como de bienes y servicios de procedencia externa. Asimismo, el ingreso nacional procedió de dos fuentes: el interno y el externo. Se deduce que lo esencial de la balanza de pagos consiste, en cuanto a la oferta, en su contribución al incremento y variedad de satisfactorias y, respecto a la demanda, por el crecimiento del ingreso y el aumento del empleo.

    La importancia de la balanza de pagos sobre el ingreso nacional depende de ciertas condiciones: el grado de la dependencia externa. La cuantía y el signo del saldo y la contribución de éste al crecimiento económico o al desarrollo.

    En lo que se refiere al análisis dinámico de la balanza de pagos, en su interconexión con la economía de la cual es resultado, el con­cepto tradicional y estático de déficit y superávit resulta insuficiente si lo aplicamos a una economía en expansión, toda vez que el equilibrio estático ex post de hoy implica el desequilibrio ex ante de mañana. Por esta consideración resulta imposible y carece de im­portancia aplicar medidas con la simple idea de restablecer el equi­librio perdido. Lo que realmente debe preocupar es la manera de alcanzar el nuevo equilibrio al máximo nivel del ingreso nacional. Seguramente que el nuevo equilibrio tendrá características diferentes y la influencia del sector externo sobre la economía nacional diferirá (respecto del equilibrio anterior) dentro de condiciones ahora mo­dificadas, ya que el equilibrio de la balanza de pagos es un fenómeno cambiante, relativo y por naturaleza inestable.

    Imposible resulta que los diferentes factores que determinaban el equilibrio perdido y los que ahora lo restablecen a otro nivel y que tienen características dife­rentes, conserven entre sí las mismas proporciones a través del proceso.

    Al lado de las variables endógenas un tanto dependientes y controlables, existen las variables exógenas que escapan a la regulación interna. Y corno los principales factores que determinan los ingresos del balance de pagos suelen tener un alto grado de contenido exógeno, 'no, esto ocasiona que sus efectos sólo puedan ser contrarrestados, pero no eliminados. La acción que sobre ellos suele tenerse Consiste en aplazar la crisis del desequilibrio que, para su solución, obligara al descenso de la actividad económica o a la devaluación de la moneda.

    Ésta es la alternativa a la que conduce el sistema de cambios flexibles una vez que se fija determinado tipo de cambio, apoyado en el empleo de un Fondo al servicio de la estabilidad cambiaria. Habrá que elegir entre los términos que plantea esta alternativa, especialmente cuando se trata de países en proceso de desarrollo los que, además de necesitar préstamos del exterior, requieren también una adecuada política de gasto en lo interno. Entran en conflicto así los objetivos del desarrollo con las exigencias de conservar el equilibrio de la balanza de pagos.

    El conflicto será de mayor o menor grado cuanto mayor o menor sea el esfuerzo por constreñir el gasto interno y, en último extremo, por impedir que descienda la tasa de crecimiento. Es sabido que el crecimiento continuo y equilibrado del ingreso exige que la tasa incremento de la inversión respecto al ingreso guarde la propor­ción necesaria para que éste se equipare con la capacidad productiva. Esto requiere que la inversión sucesiva sea mayor en la cuantía necesaria, de modo que haga posible que la tasa de crecimiento del ingreso sea mayor, a fin de crear la demanda necesaria para aprovechar los incrementos acumulados de la capacidad productiva, generada por los incrementos de la inversión.

    Estas exigencias conducen al desequilibrio de la balanza de pagos al menos que el país disponga de suficientes recursos del exterior o decida abandonar la meta del desarrollo. Las aspiraciones de ciertos países más desarrollados de lograr un crecimiento económico, según el modelo de Harrod-Domar, son inalcanzables e indeseables para los países subdesarrollados, por las siguientes razones:

  • Inalcanzables porque la demanda internacional de los produc­tos primarios registra una tendencia decreciente en relación con el ingreso y las fluctuaciones de dicha demanda vuelven inseguro o inestable el gasto en inversión y en importaciones;

  • Indeseables porque el desarrollo económico exige cambios radicales de la estructura económica y para ello se requiere expansión de la inversión por encima del ahorro nacional y esta expansión propicia incrementos de las importaciones que, finalmente, se traducen en déficit de la balanza en cuenta corriente.

  • Antes este dilema, el tipo de cambio adquiere mucha importancia, como factor de ajuste de la balanza de pagos, ya que la devaluación puede contribuir a nivelar ésta sin necesidad de recurrir a la deflación y al descenso de la actividad económica.

    Cuando la balanza en cuenta corriente muestra equilibrio, el producto nacional generado resulta igual al producto nacional percibido, sólo que con un recambio de valores económicos expresado en al venta de ciertos bienes y servicios a cambio de otros que se reciben del exterior. Es la corriente de capital lo que altera esta igualdad u la que conduce a las siguientes situaciones:

    Para un país acreedor y prestamista:

    El ingreso proveniente de activos exteriores será positivo el que sumado al total de sus exportaciones permitirá pagar las importaciones y efectuar préstamos netos al exterior. El país acredita estos préstamos con la importación de títulos.

    La balanza de pagos condensa de tal manera sus cuentas y las integra a las cuentas del producto y del ingreso nacional, que el excedente de exportaciones de bienes y servicios aparece como una partida de ingreso o "entrada” positiva llamada exportaciones netas, inversión neta exterior o incremento neto en los créditos exteriores que se representa y equilibra, del lado del egreso o “salida" con los ahorros netos prestados al exterior.

    Para un país deudor y prestatario será lo inverso:

    El total de ingresos por bienes y servicios exportados, más lo percibido por exportaciones netas de valores (o importaciones de capital) será igual al total de egresos (por bienes y servicios importados, más los pagos por deuda).

    Como consecuencia. Para el caso de un país acreedor tenemos:

    Ingreso territorial generado más rendimientos recibidos de sus inversiones en el exterior = ingreso percibido.

    Ingreso percibido menos exportación neta de capital = ingreso retenido.

    En el caso de un país deudor:

    Ingreso territorial generado menos exportación de rendimiento del capital extranjero = ingreso percibido.

    Ingreso percibido más importación neta de capital = ingreso retenido o disponible.

    El cuadro que sigue expone con cifras, a modo de ejemplo, la situación anterior en el caso de un país deudor para un año dado:

    INGRESO NACIONAL GENERADO

    $ 10,000,000,00

    Ingreso por exportación de bienes

    y servicios (se supone que el país

    no percibe ingresos por inversiones

    en el exterior

    $ 2,000,000,00

    Egreso por importación de bienes

    y servicios (excepto los rendimientos

    tos de factores exteriores)

    3,000,000,00

    Déficit financiado con importación

    de capital

    1,000,000,00

    INGRESO PERCIBIDO

    11,000,000,00

    Menos remisiones al exterior por

    rendimientos del capital extranjero

    500,000,00

    INGRESO RETENIDO

    10,500,000,00

    Esta última cifra ( 10.500.000) equivale al ingreso disponible de un país deudor a precios corrientes, integrada por la percepción neta de su ingreso nacional generado, (9.500.000) más la importación del capital (1.000.000).

    LA MECÁNICA DE LA INTERDEPENDENCIA

    El término "exportación" comprende la totalidad del ingreso divisas por bienes y servicios proporcionados al exterior; el concepto. "Importación" comprende los bienes y servicios recibidos del exterior, que origina gasto externo. Ambos conceptos comprenden todos los rubros que se incluyen en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

    Hemos expuesto que los cambios en el ingreso de un país producen cambios en las importaciones en la misma dirección, aun cuando no en idéntica proporción. De manera similar, los cambios en las exportaciones producen cambios proporcionales en la misma dirección sobre el ingreso nacional. En consecuencia, las variaciones de las importaciones están funcionalmente asociadas a los cambios en .el nivel del ingreso y este, a su vez, está influido por los cambios de las exportaciones.

    En el primer caso el volumen de ingreso es el factor determinante y en el segundo el ingreso se vuelve una magnitud determinada. La influencia del ingreso sobre la balanza de pagos se efectúa a través del multiplicador de ingresos. En este caso, la propensión marginal a importar (m´) determina la magnitud en que aumentan las importaciones como resultado de un aumento del ingreso na­cional. Esta relación se expresa mediante la siguiente fórmula:

    m´= d M

    d Y

    Ahora bien, si la influencia de la balanza de pagos sobre de ingreso se efectúa a través del multiplicador exterior ( Kx ), en este caso el saldo de la balanza en cuenta corriente modificará el volumen del ingreso; al mismo tiempo dicho multiplicador permite cuanti­ficar el aumento del ingreso nacional debido a un incremento neto de las exportaciones. Este multiplicador es él reciproco de la propensión marginal a importar, o sea:

    Kx = 1

    dM

    dY

    Por esta mutua dependencia, la balanza de pagos de un país de una parte, es resultado de la situación económica interna y de otra parte, dicha balanza está influenciada por la economía internacional. Estas relaciones constituyen el conducto a través del cual se trasmiten las fluctuaciones económicas entre los países. Cuando el saldo de la alcanza de pagos en cuenta corriente es positivo, el aumento total ingreso nacional estará dado por la cuantía de dicho saldo en función del multiplicador. Si el saldo es negativo, de similar manera disminuirá el ingreso nacional.

    Partamos del siguiente supuesto sólo dos países ( A y B ), ausencia de ahorro e inversión internos, potencia económica semejante entre A y B sin gasto gubernamental, una política relativamente liberal y recursos plenamente empleados. En estas condiciones, los cambios autónomos de las exportaciones constituyen el multiplicando del multiplicador, y la propensión marginal a importar determinará la magnitud del multiplicador exterior. En este caso, K será una función de m'. Por lo tanto, el efecto del multiplicador del co­mercio exterior sobre el ingreso nacional será mayor:

  • Cuanto menor sea la propensión marginal a importar,

  • cuanto menor sea la resistencia del mundo a demandar las exportaciones del país en cuestión, y

  • Cuanto mayor sea la elasticidad del país para exportar.

  • En el supuesto de que un país no ahorre, ni invierte, las importac­iones tendrán que ser en un plazo determinado iguales a las exportaciones porque cualquier incremento de éstas expandirá el ingreso y éste las importaciones. El incremento del ingreso llegará a su nivel más alto cuando las exportaciones se nivelen con las importaciones. Si m' es pequeña, un incremento de las exportaciones ocasionará considerables incrementos del ingreso nacional. Efecto diferente se obtendrá si un alto porcentaje del aumento del ingreso se gasta en importación, el multiplicador del ingreso ocasionará efectos reducidos.

    Cualquier desequilibrio de la balanza será corregido a cierto plazo porque el aumento de ingreso generado por la expansión de las exportaciones autónomas de A necesariamente deberá corresponder la disminución del ingreso del país B, y éste disminuirá en el si­guiente período las importaciones procedentes de A. A su vez, el aumento de las exportaciones de A al incrementar su ingreso inducirá aumento de las importaciones procedentes de B. Estos efectos lucidos conducirán al equilibrio de la balanza, pero naturalmente otro nivel.

    Estos movimientos inducidos (secundarios, terciarios, etc.) del ingreso forman parte de un proceso que terminará hasta que las exportaciones de A sean equivalentes a las importaciones de B. Es decir, cuando el total de las exportaciones autónomas e inducidas del primer país resulten equivalentes a las importaciones autónomas inducidas del segundo.

    Este mecanismo en realidad tendrá cierta validez sólo considerando a Estados Unidos frente al mundo y aun en este caso dicha validez es muy relativa porque el resto del mundo no está sujeto a una política comercial uniforme y, al ser diferente la política comercial de cada país, asimismo serán los instrumentos de regulación y su eficacia respectiva. Con mayor razón un país pequeño frente al mundo no llega a influir sobre las economías de los demás y tiene que lograr por sí solo el ajuste. Como los dos países ( A y B ) disponen de similar potencia económica y el primero registra un aumento autónomo de sus exportaciones se obtendrá el siguiente proceso:

    PERIODOS :

  • Aumento del ingreso del país A originado por el incremento autónomo de sus exportaciones.

  • Disminución del ingreso del país B equivalente al monto de las importaciones autónomas.

  • Los incrementos inducidos de las importaciones en n períodos sucesivos por parte de A y los incrementos de exportaciones inducidas por parte de B conducirán finalmente en el periodo N al equilibrio de las importaciones con las exportaciones.

  • Desde el ángulo del país B este proceso se efectuará así:

  • El incremento autónomo de importaciones disminuirá su ingreso.

  • Esta disminución del ingreso hará descender la demanda de importaciones procedentes de A en el siguiente período.

  • Ajuste final en el periodo N al equilibrarse las importaciones autónomas con las exportaciones inducidas.

  • Este ajuste se llevará a cabo en un período más o menos largo, dependiendo de cada periodo - multiplicador. El ejemplo siguiente tiene por objeto representar el proceso e forma numérica y simplificada:

    PAIS A

    Incremento autónomo de exportaciones del país A por 400 'millones e incrementos inducidos de importaciones en función de una propensión marginal a importar (m')= 1/2.

    Periodos sucesivos

    Aumentos inducidos de importación

    1

    200

    2

    100

    3

    50

    4

    25

    5

    12,5

    6

    6,25

    7

    3,125

    8

    1,625

    9

    0,8125

    10

    0,4062

    399,7187

    Al décimo período se habrá casi nivelado el incremento autónomo las exportaciones con la suma de los incrementos inducidos de las exportaciones, motivo por el que se suspende la expansión del ingreso.

    TEORÍA DEL AJUSTE

    La teoría del ajuste de la balanza de pagos no difiere en lo esencial de la teoría del ajuste que es aplicable al equilibrio de la economía en general. Todo sistema económico, industria o empresa está presidido por el concepto de equilibrio y cualquiera desviación tiende al restablecimiento de las fuerzas opuestas que conducen al equilibrio, mediante nuevas relaciones de interdependencia que operan bajo ciertas condiciones que forman el marco dentro del cual operan las variables, paramétricas o no, que finalmente producen ajuste. En nuestro caso, referido a la balanza de pagos, él numero de variables que suelen emplearse es relativamente numeroso, pe­ro dentro de ellas deben elegirse las que tengan una función importante en cada caso particular, y que en especial se relacionan con el sistema económico y monetario en el cual se tiene que lograr el ajuste.

    En general las magnitudes más importantes que son objeto de comparación son: el nivel de productividad, los niveles relativos ingreso, los precios comparativos, el tipo de cambio y el tipo de interés, los salarios reales y los monetarios como variables fundamenta­les, además de los factores institucionales relacionados con la política monetaria y fiscal, y con las políticas comerciales y de gasto nacional. En última instancia se tiene que acentuar la importancia de la o más de estas variables para lograr y, en su caso, conservar equilibrio de la balanza de pagos. Así, al movimiento de las especies monetarias se le atribuyó una explicación particular del proceso de ajuste en el patrón oro internacional, dentro del cual se consideraba que los cambios en los niveles relativos de los precios nacionales y extranjeros, constituían el principal instrumento de ajuste. Esta interpretación apoyaba en la teoría cuantitativa del dinero, eslabón indispensable entre el estado de la balanza de pagos y los niveles de precios con os de cambio fijos. A la tasa de interés se le atribuyó un papel complementario pero importante dada su doble acción: sobre los movimientos de capital a corto plazo y sobre la expansión o deflación del crédito interno. Claro que la eficacia del mecanismo de los precios en el proceso de ajuste dependía en cierta proporción de la recíproca elasticidad-precio de la demanda de importaciones. Al menos, era la interpretación corrientemente aceptada, aun cuando en el fondo lo que sucedía era una confusión, o si lo preferimos, un espejismo, al situar al mecanismo de los precios en el lugar que correspondía al mecanismo del ingreso. Este hecho no empezó a esclarecerse hasta que en el presente siglo lo hicieron Taussig primero. y los keynesianos Metzler, J. Robinson y Haberler, entre otros, después.

    El problema del ajuste de la balanza de pagos, o dicho de otra manera, la solución de los desequilibrios de una economía frente exterior, presenta diferentes grados y tiene origen en causas de dife­rente naturaleza. Dichas causas pueden deberse a factores naturales, a leves inherentes al régimen de producción, a cambios masivos en las técnicas de producción, a cambios en la estructura de la demanda, a políticas inflacionarias, a factores bélicos o a cambios del sistema de producción, entre otros aspectos. En cuanto a la importancia del desajuste, su grado puede variar en amplitud, profundidad, frecuen­cia y duración dependiendo del conjunto de circunstancias y hechos que concurran a generarlos.

    La teoría del ajuste de las balanzas de pagos se apoya; por un lado en que la economía internacional es un mecanismo integrado, un todo que debe funcionar de tal manera que ciertas economías no entorpezcan el funcionamiento de las demás y, por otro lado, en no confiar que el ajuste general se efectuará de algún modo, y que e s preciso buscar el método y las medidas correctivas más convenientes para todos. Es evidente que la mejor solución radica en el intercambio equilibrado de bienes y servicios, propiciando así que los países pagen por con su trabajo lo que adquieren del exterior. De lo contrario hay una invitación continua a los controles al comercio. con la consiguiente reducción del intercambio.

    En el caso del intercambio entre economías de trueque, al haber únicamente comercio de mercancías, el ajuste sólo puede ser logrado mediante variaciones de la relación real de intercambio; pero en economías monetizadas, el proceso de ajuste adquiere variantes de acuerdo con los diferentes sistemas monetarios de los países concabistas. Por consiguiente, las medidas e instrumentos que pueden ponerse en acción para combatir los desequilibrios son de variada naturaleza. Quedó expuesto que, en economías monetizadas, en ge­neral hay dos clases de medidas: las correctivas y las compensatorias. La aplicación de las primeras, cuando son eficaces, tiene como re­sultado la eliminación de las raíces que generan los desequilibrios las segundas sólo contrarrestan sus manifestaciones.

    En consecuen­cia a, las medidas para lograr el ajuste de la balanza de pagos difieren según las causas y las características del desequilibrio. La causa fundamental del desequilibrio persistente consiste en que el país en cuestión no gana lo necesario para pagar sus import­aciones, pero el ajuste suele tener solución mediante préstamos a largo plazo y excepcionalmente con la venta de activos en el exterior, que los financiamientos compensatorios son, por su índole, solución temporal. En estos casos, los superávit de unos países al finan­ciar los déficit de otros ejercen la función de darle flexibilidad al sistema ante los diferentes factores que afectan al intercambio inter­nacional.

    Dadas estas circunstancias, las reservas monetarias ejercen su función esencial: servir de caja internacional. La teoría del equi­librio parte del principio de que todo organismo que funciona ne­cesariamente se desenvuelve con ciertas fricciones, que en alguna medida se traducen en desajustes entre sus partes.

    Si en el intercambio internacional sistemáticamente se emplearan los saldos positivos de unos para cubrir los déficit de otros, el equilibrio del sistema podría lograrse sin graves consecuencias ni deficiencias de liquidez. Sólo el incremento del intercambio y de los saldos entre países demandaría mayor volumen de liquidez; aquí es donde las técnicas de financiamiento aún no han podido emplearse cabalmente, en el ámbito internacional, para crear reservas con indepen­dencia de las existencias de oro y su distribución por países, haciendo uso de la capacidad creadora de crédito, en forma similar de corno se emplea en lo nacional. Aún el mundo no rebasa del todo los límites del simple empleo de las reservas monetarias y los préstamos a corto plazo para estos menesteres. Pero estos ajustes compensatorios son, por naturaleza, temporales y adquieren sentido como recursos que solucionan los desequilibrios leves y transitorios, como apoyo al funcionamiento del sistema.

    En un enfoque a largo plazo no hay país, empresa o individuo que pueda sostener indefinidamente un exceso de gasto respecto de sus ingresos. En el caso de los países, no es posible adquirir persis­tentemente un exceso de importaciones. Durante cierto plazo pueden adquirirse más bienes v servicios del exterior que los vendidos a este , si del mismo se obtiene el financiamiento equivalente. Al final e cuentas el país deficitario tendrá que ajus