Bailes y fiestas de Chile

Folclore chileno. Religiosidad. Tradiciones. Celebraciones. Peregrinación. Fiestas religiosas. Cofradías. Fiesta de la Tirana. Instrumentos musicales

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LEYENDA que alrededor de 1535 viajó por los territorios del sur del imperio incásico, ahora chile, el adelantado Diego de Almagro, lo acompañaban 550 españoles y 10.000 indios peruanos aproximadamente. También iba acompañado del príncipe de los Incas, Paullo Tupac, el sumo sacerdote del sol, Huillac Huma, y su hija, una bellísima "ñusta", princesa noble inca, de 23 años. Ellos fueron incorporados por Almagro para evitar un alzamiento de los indígenas que lo acompañaban, que eran un número muy superior al de los españoles. Al regresar al Cuzco, Almagro se enteró del alzamiento en contra del dominio español, al mismo tiempo que el  sacerdote intentaba la misma rebelión en la expedición.  Al ser descubierto, el sumo sacerdote junto a doce oficiales, intentaron huir, pero fueron capturados y ajusticiados por los españoles, en presencia de la propia ñusta. Inmediatamente después la princesa incásica huyó,  seguida de un centenar de leales guerreros y servidores y se  internó en los bosques de la pampa del tamarugal.  La  ñusta se convirtió en sacerdotisa y jefe militar de sus hombres. A partir de ese momento ordenó ejecutar a todo español que cayera en manos de sus soldados.  La fama de su belleza y crueldad traspasó los límites de su campo de operaciones y empezó a atraer rebeldes de otras comarcas, los que llegaban a ponerse a las órdenes de la que ya era conocida como "La Tirana del Tamarugal". Un apuesto joven portugués de nombre Vasco de Almeida, trabajaba en esos años en la mina de plata de Huantajaya de Iquique.  Una noche Almeida soñó con la Virgen del Carmen, quién le señaló la ruta para llegar a la fabulosa  Mina del Sol  que le había sido mencionada por un cacique amigo.   Alucinado por su sueño y desobedeciendo los consejos de sus amigos, Almeida se internó en la Pampa del Tamarugal, donde fue aprisionado  por los guerreros de la princesa.  La  ñusta, apenas lo vio, supo de inmediato que no lo podía condenar  a muerte. Almeida era un mozo orgulloso, hermoso y apuesto. De acuerdo a lo ordenado por el Consejo de Ancianos, el prisionero debía morir,  sin embargo la princesa recurrió a un artimaña para salvarle, señalando que la sentencia debía ser confirmada por los astros, los que demostraron su generosidad al ser consultados en la misma noche por La  Tirana: el prisionero no podía ser ejecutado antes de la cuarta luna llena. La princesa descuidó todos sus deberes y la conducción militar de sus hombres.  Toda su dedicación estuvo para el prisionero que ella, personalmente, custodiaba en su casa de piedra.  Sus deberes de sacerdotisa también los descuidó, lo que causó  una creciente ira en sus guerreros, la que alcanzó su culminación cuando se enteraron de que la ñusta se había convertido  en la amante del portugués  condenado a muerte.  En su afán de salvarle la vida, la princesa trató de llevarlo a su fe en el Inti o Dios Sol, pero todo ocurrió al revés: fue Almeida  el que la convirtió al cristianismo. La ñusta se convirtió finalmente y pocos días antes de la cuarta luna llena, los amantes se juntaron en un claro del bosque, junto a un manantial, se supone que en ese lugar  está construido el pueblo de La Tirana.  Allí Almeida bautizó a su amante con el nombre  de María. Los guerreros, sin embargo, espiaban  toda la ceremonia y apenas había terminado esta y confirmada la traición de la ñusta, los asaetaron con cientos de flechas. La princesa sobrevivió lo suficiente como para rogar a sus guerreros que la enterrasen junto a su amado y que pusiesen una cruz en el lugar donde yacieron los dos. Años después un fraile mercedario, llamado Antonio Rondón, halló una cruz toscamente hecha en un claro de la Pampa del Tamarugal, en uno de sus viajes de evangelización por la zona. El cura, impresionado por su hallazgo y habiendo oído la trágica historia de los amantes, ordenó que se construyera un templo en ese lugar y lo bautizó con el nombre de Nuestra Señora  del Carmen de la Tirana. 

Introducción La fiesta mas importante del norte de chile es " la tirana”. La tirana es un pueblo de culto religioso que se encuentra ubicado al este de Iquique. Este es un pueblo totalmente desierto que cobra vida para la linda fiesta de la "virgen del Carmen ", esta colorida y deslumbrante fiesta se realiza entre el 12 y 18 de julio. A esta famosa fiesta acuden alrededor de 80.000 personas que ocupan el lugar para la fiesta, en esta fiesta participa gente desde la ciudad de Arica hasta Copiapó, la gente que acude a la fiesta se presenta a la virgen mediante una secuencia de bailes y ofrendas, también acuden miles de peregrinos, con sus máscaras y atuendos altiplánicos para pagar sus mandas a la virgen. El Santuario de La Tirana está situado en el centro del pueblo y a su costado se encuentra el Museo de la Virgen de La Tirana.

a 72 kilómetros , en un rectángulo de 10 por 20 calles de tierra y bordeadas de casas de adobe forradas en cartón y cerradas por inmensos candados

donde están guardados los regalos de los fieles y las vestimentas de los bailes religiosos

con un máximo apogeo el día 16

La fiesta de la Tirana. Un pueblito revive una vez al año en una devoción  que mezcla el entusiasmo católico con las tradiciones andinas. 

En pleno desierto, en la Pampa del Tamarugal, 1.900 kilómetros al norte de Santiago, se ubica el pueblito de La Tirana. Allí, durante todo el año, viven apenas unos 200 habitantes y la mayoría de las casas permanecen cerradas. Pero entre el 14 y el 16 de julio, el panorama cambia: cerca de 80 mil personas llegan a rendir culto a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una festividad religiosa llena de fe y colorido. La fiesta de La Tirana combina símbolos cristianos con ritos indígenas, el entusiasmo católico con las tradiciones andinas, creencias de origen histórico y fantasía popular. Todo es ruido y color, canto y baile. En esos días no se puede vender alcohol. La celebración atrae a fieles devotos que van a pagar una promesa o implorar un milagro a la Virgen, a vendedores ambulantes, turistas y curiosos, que desafían el terrible sol del día y el penetrante frío de la noche en el desierto. Muchos de los asistentes han viajado -incluso a pie- decenas de kilómetros. Algunos avanzan de rodillas, en un doloroso recorrido sobre el suelo de tierra. Y nadie le da jamás la espalda a la Virgen.   Los principales protagonistas son las cofradías de danzantes -algunas de hasta cien personas-, que durante los tres días que dura la celebración bailan por todo el pueblo siguiendo -en medio del aparente caos- un ordenado ritual. Se los llama “chinos”, que en lenguaje autóctono significa “servidor”.   No está muy claro el origen de los bailes. Algunos son alegorías religiosas, otros imitan a las aves que anuncian la esperada lluvia. Las “Diabladas” surgieron en 1818, en Oruro, Bolivia, en torno al santuario de la Virgen del Socavón, patrona de los mineros. Los celebrantes y danzantes visten atuendos y máscaras de origen altiplánico. La Virgen está adornada con sedas y joyas. Miles de velas iluminan el ambiente y los fuegos artificiales estallan por doquier. Suenan las quenas, zampoñas, matracas, tambores, pitos y flautas, y los himnos elevan al cielo azul las oraciones y ruegos.  

El baile

Los peregrinos vienen de Tacna, de Oruro, de Iquique, de Tucumán, de Santiago, de Ovalle, de La Serena, de Arica y algunos viajan desde Europa y los Estados Unidos. El pueblo de La Tirana, a unos 20 kilómetros de Pica en medio de la Pampa del Tamarugal, se transforma entre el 12 y el 17 de julio en un hormiguero de gente. Los "bailes chinos" llegan en camiones, buses, camionetas, autos y a algunos a pie, porque quieren pagar mandas. Otros se arrastran arrodillados desde la entrada del pueblo, con las rodillas sangrantes y ayudados por parientes o voluntarios de la Defensa Civil y la Cruz Roja chilena. Un sinnúmero de tiendas, negocios y locales improvisados para pasar la noche llena las calles del pueblo. La plaza frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, y la imagen venerada de la madre de Jesús, han sido debidamente adornadas para las festividades. El Obispo de Iquique viaja cada año a rezar una misa solemne en el lugar. Los grupos de baile de La Tirana ensayan todo el año sus coreografías, elaboran con cariño y dedicación sus trajes y sus máscaras, las que evidentemente son interpretaciones de máscaras del carnaval chino. Como se sabe numerosos chinos fueron traídos por las empresas salitreras inglesas para trabajar en la pampa y ellos trajeron su carnaval consigo. Los "bailes" se llaman "bailes chinos" en la lengua popular del norte. Cada baile consta de un número no superior a 20 personas, dirigidas por un líder que lleva la máscara que identifica al grupo. Sea esta un lobo, un diablo o una máscara de fantasía. Los trajes están completamente bordados con figuras como pájaros y cada dibujo o bordado tiene un carácter simbólico. Estos bailes danzan en la gran explanada frente a la iglesia de La Tirana, que fuera construida, según la leyenda, en la tumba de los amantes que fueron asaeteados en ese lugar. Los bailes son acompañados por tambores y trompetas, lo que transforma a la plaza en un multicolor y atronador espectáculo que es observado por miles de curiosos y turistas que llegan cada año especialmente a presenciar los homenajes a la Virgen.

Los Bailes

Los grupos de baile de La Tirana ensayan todo el año sus coreografías, elaboran con cariño y dedicación sus trajes y sus máscaras, las que evidentemente son interpretaciones de máscaras del carnaval chino. Como se sabe numerosos chinos fueron traídos por las empresas salitreras inglesas para trabajar en la pampa y ellos trajeron su carnaval consigo. Los "bailes" se llaman "bailes chinos" en la lengua popular del norte. Cada baile consta de un número no superior a 20 personas, dirigidas por un líder que lleva la máscara que identifica al grupo. Sea esta un lobo, un diablo o una máscara de fantasía. Los trajes están completamente bordados con figuras como pájaros y cada dibujo o bordado tiene un carácter simbólico. Estos bailes danzan en la gran explanada frente a la iglesia de La Tirana, que fuera construida, según la leyenda, en la tumba de los amantes que fueron asaeteados en ese lugar. Los bailes son acompañados por tambores y trompetas, lo que transforma a la plaza en un multicolor y atronador espectáculo que es observado por miles de curiosos y turistas que llegan cada año especialmente a presenciar los homenajes a la Virgen

La vigilia

En la noche del 15 al 16 de julio, los bailes se reúnen en la plaza para hacer la "espera del alba" que es una vigilia en vísperas del día de la Virgen del Carmen. En la plaza se encienden fogatas mientras los bailarines danzan en torno a los fuegos y algunos lanzan fuegos artificiales que brillan en la claridad del cielo de la Pampa. En la mañana del día 16 los bailes se retiran a sus alojamientos para cambiarse de trajes que son más vistosos que los que traían al ingresar. Una vez vestidos, van al templo a cantar los "buenos días". Poco antes de las diez de la mañana una imagen de la virgen, adornada con flores y un poco más pequeña que la está en el altar mayor de la Iglesia es bajada con rodanas a una tarima y sacada a la plaza. Las bandas tocan el Himno Nacional, se iza la bandera chilena y se toca la Canción de Yungay, ya que la Virgen del Carmen es la patrona del Ejército de Chile. Luego enmudecen las matracas, las trompetas y los bombos y la virgen es saludada con pañuelos. Luego es oficiada una misa por el Obispo de Iquique, la que es seguida en completo silencio por los asistentes que llenan la explanada. Después de la misa los bailes se retiran a almorzar y a preparase para la procesión de la tarde.

Peregrinos

Los suplicantes llegan por miles a besar, tocar y santiguarse frente a la "Virgen de Piedra" que es la imagen grande de la Virgen del Carmen que está en la Iglesia. Allí le elevan niñitos y bebés para que los toque la Virgen y le prenden billetes de banco al manto, de tal manera que en pocas horas la Virgen está cubierta de billetes prendidos a sus ropas. Si los peregrinos no han cumplido una promesa le piden perdón de rodillas y llorando. A la Virgen se le pide que ayude en enfermedades, en situaciones económicas, en el resultado de negocios. La fila de penitentes comienza el 12 y no se detiene ni es interrumpida ni por el frío de la noche pampina, ni por el calor del mediodía; la fila no se interrumpe nunca en los cuatro días. Algunos llegan arrastrándose al templo, de rodillas y sangrando. Otros sostienen hincados en la iglesia, velones de un metro y medio de largo hasta que se consumen totalmente en una especie de manda de sacrificio en quietud. La Virgen pequeña es sacada a las 4 de la tarde de la Iglesia para hacer la procesión acompañada de los bailes. Los promeseros se disputan a empujones el honor de llevar las andarillas en que va la imagen. Cuando la imagen de la Virgen sale del templo es saludada por las bandas que tocan cada una la Canción
Nacional, por las trompetas, las matracas, los pitos, panderetas y los gritos a voz en cuello, así como miles de pañuelos agitándose. La virgen es acompañada en su salida de la iglesia por el "baile de los chinos", privilegio que goza esta cofradía desde siempre ya que ese baile es el preferido por "ella", como dice la tradición. Durante la procesión se sueltan palomas desde los arcos de flores colocados en las calles; se lanza  papel picado o  chaya (en quechua); se canta y se baila.

Peregrinos

Los fieles devotos acuden puntualmente cada año a pagar una promesa o implorar un milagro a la Virgen. Muchos han viajado -incluso a pie- decenas de kilómetros, otros avanzan de rodillas, en un doloroso recorrido sobre el suelo de tierra. Y nadie le da jamás la espalda a la Virgen. La fila de penitentes comienza el 8 y no se detiene ni por el frío de la noche pampina, ni por el calor del mediodía, en los cuatro días. Llegando al pueblo lo primero que hay que hacer es la fila para a besar, tocar y santiguarse frente a la imagen de la Virgen del Carmen que está en la Iglesia.
Hasta allí le alzan niños y bebés para que los toque y le prenden billetes al manto.

Innegablemente, los protagonistas de esta celebración son los bailes religiosos. Están formados por más de un centenar de cofradías, cada una compuesta de decenas de promeseros encargados de bailar durante toda la fiesta, en forma programada e ininterrumpida. La principal característica de la fiesta de La Tirana y causa principal de su atractivo es el sincretismo cultural que se produce al combinar símbolos cristianos con ritos indígenas, el fervor católico con las tradiciones andinas, creencias de origen histórico y fantasía popular. Existen muchas versiones acerca de las raíces de los bailes que allí vemos, pero existen por lo menos tres vertientes claras: los ritmos ancestrales de ceremonias incas, del carnaval chino y las diabladas. Las primeras corresponden a imitación de las aves para pedir lluvia. Como se sabe numerosos chinos fueron traídos por las empresas salitreras inglesas para trabajar en la pampa y ellos trajeron su carnaval consigo. Los "bailes" se llaman "bailes chinos" en la lengua popular del norte y "chino" quiere decir servidor. Las diabladas, por otro lado, surgieron en 1818, en Oruro, Bolivia, en torno al santuario de la Virgen del Socavón, patrona de los mineros. Por último, influencias culturales contemporáneas han sido las causantes de una consolidación de agrupaciones de fieles imbuidos de fe católica, a través de las cuales rinden homenaje por una promesa contraída por devoción.

Despedida

El día 17 concluye la fiesta con los bailes de despedida los que están marcados por la profunda tristeza que les produce a los romeros el tener que abandonar a la Virgen.

LA REINA DEL DESIERTO

Refrendando el inmenso cariño que el pueblo nortino brinda "La Chinita", se espera que cerca de 200 mil fieles lleguen al Santuario de La Tirana para las festividades de Nuestra Señora del Carmen entre el 8 y 17 de julio.
Soportando condiciones extremas, peregrinos y danzantes de todas las regiones del norte de Chile, del centro, sur e incluso del Perú se trasladan con su fe y fervor religiosos a este pueblo que durante el año no tiene más de mil habitantes.
No vuela una mosca por La Tirana. El cálido sol de todo el año cae inexorable sobre las casas de puertas cerradas con candado. No hay voces, ni ruido, ni música. Sólo el silencio que se escucha tan claro en medio de este desierto nuestro.
Hasta que llega julio. Y el torbellino más increíble de fe, alegría, color, devoción, baile, música y oración envuelve el pueblo de La Tirana.
Del 8 al 17 de julio el pueblo sufre una completa metamorfosis en donde creyentes dedican música, baile y ofrendas a su patrona la Virgen en un espectáculo extraordinario y único en el país que atrae a cientos de miles de peregrinos, curiosos, visitantes, bailarines, turistas y comerciantes.

La fiesta de la Tirana
Un pueblito revive una vez al año en una devoción  que mezcla el fervor católico con las tradiciones andinas.  En pleno desierto, en la Pampa del Tamarugal, 1.900 kilómetros al norte de Santiago, se ubica el pueblito de La Tirana. Allí, durante todo el año, viven apenas unos 200 habitantes y la mayoría de las casas permanecen cerradas. Pero entre el 14 y el 16 de julio, el panorama cambia: cerca de 80 mil personas llegan a rendir culto a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una festividad religiosa llena de fe y colorido. La fiesta de La Tirana combina símbolos cristianos con ritos indígenas, el fervor católico con las tradiciones andinas, creencias de origen histórico y fantasía popular. Todo es ruido y color, canto y baile. En esos días no se puede vender alcohol.   La celebración atrae a fieles devotos que van a pagar una promesa o implorar un milagro a la Virgen, a vendedores ambulantes, turistas y curiosos, que desafían el terrible sol del día y el penetrante frío de la noche en el desierto. Muchos de los asistentes han viajado -incluso a pie- decenas de kilómetros. Algunos avanzan de rodillas, en un doloroso recorrido sobre el suelo de tierra. Y nadie le da jamás la espalda a la Virgen. 

Los principales protagonistas son las cofradías de danzantes -algunas de hasta cien personas-, que durante los tres días que dura la celebración bailan por todo el pueblo siguiendo -en medio del aparente caos- un ordenado ritual. Se los llama “chinos”, que en lenguaje autóctono significa “servidor”.   No está muy claro el origen de los bailes. Algunos son alegorías religiosas, otros imitan a las aves que anuncian la esperada lluvia. Las “Diabladas” surgieron en 1818, en Oruro, Bolivia, en torno al santuario de la Virgen del Socavón, patrona de los mineros. De la creencia de los pueblos andinos en “Supay”, un ser maléfico que se confundió con el demonio cristiano, nació el ritual que recuerda la rebelión de Lucifer y la lucha entre las fuerzas del bien y el mal.   Los celebrantes y danzantes visten atuendos y máscaras de origen altiplánico. La Virgen está engalanada con sedas y joyas. Miles de velas iluminan el ambiente y los fuegos artificiales estallan por doquier. Suenan las quenas, zampoñas, matracas, tambores, pitos y flautas, y los himnos elevan al cielo azul las oraciones y ruegos.   El pueblo de La Tirana se transforma cada año, entre el 12 y el 17 de Julio, en un hormiguero de gente que celebra a la Virgen de Nuestra Señora del Carmen. Los grupos de baile ensayan todo el año sus coreografías, elaboran con cariño y dedicación sus trajes y   máscaras, las que fueron copiadas del carnaval chino, pues como se sabe, numerosos chinos fueron traídos por las empresas salitreras inglesas para trabajar en la pampa. Estos bailarines viajan de diversas partes del país y del mundo principalmente para pagar mandas, frente a la explanada de la iglesia del pueblo, que fue construida, según la leyenda, en la tumba de los amantes que fueron asaetados en ese lugar.

El pueblo de La Tirana, ubicado en plena Pampa del Tamarugal, es un pequeño y tranquilo pueblito en el que, cada 16 de julio, se celebra el día de la Virgen del Carmen con una grandiosa fiesta que atrae a miles de visitantes y fieles. Durante los días 12 y 18 el pueblo sufre una completa metamorfosis en donde creyentes dedican música, baile y ofrendas a su patrona la Virgen. Espectáculo extraordinario y único en el país.

Fiestas Religiosas:
Los bailes religiosos pertenecen a una categoría especial, ya que éstos se practican solamente en ceremonias de este tipo y son realizados por danzarines especializados (Cofradías), quienes son los encargados de transmitir el sentimiento popular hacia la divinidad, por medio del baile.  

La fiesta más importante del Norte Grande es la que se celebra en el pueblito de La Tirana. Cada año, entre el 2 y el 18 de julio, llegan unas 40 mil personas a rendir culto a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, con cantos y danzas, que se caracterizan por la destreza de los bailarines y sus coloridos trajes y máscaras.
La Tirana es la fiesta más importante del Norte Grande


BAILES Y DANZAS
Zona Norte

1. EL CACHIMBO

Es, tal vez, el más tradicional y típico de los bailes nortinos, propio de Tarapacá, Pica y Mamiña. Es una danza festiva de pareja suelta, sin texto literario, donde intervienen principalmente "quenas" e instrumentos de bronce y de percusión. EL CACHIMBO es un baile en que la mujer debe poner toda la coquetería que posea y a la vez debe dejarse conquistar por el hombre que hace de pareja en el baile. Es una danza muy similar a la CUECA, ya que en la coreografía también se van realizando vueltas y giros al compás de la música, sin dejar de Jugar a conquistar con el pañuelo blanco que se lleva en la mano derecha. Además, como el CACHIMBO no tiene texto, solamente melodía, se puede acompañar con acordeón y guitarra, llevando un acompañamiento rítmico igual que todas las danzas nacionales. Finalmente, debemos agregar que el CACHIMBO es un baile gallardo, en que los bailarines no demuestran timidez ni inhibiciones, siendo una danza hermosa donde se. Puede apreciar la belleza plástica y la alegría de nuestra gente.

2. LA CUECA NORTINA

Tiene características propias, lo que la hace ser diferente a la CUECA de otras Regiones del país. La CUECA NORTINA no tiene texto, solamente melodía, la cual es interpretada por instrumentos de viento, como la trompeta y la tuba con una tonalidad menor y tiene acompañamiento rítmico con bombo y caja (tambor). El hombre pone toda su alma en el baile, reflejando tanto él como la mujer, su alegría, al igual que en el resto del país. La coreografía de la CUECA NORTINA es igual que las demás y se representa --en forma más sencilla-- la conquista de la mujer por el hombre.

3. EL TROTE O TROTECITO

Las danzas nortinas tienen características notorias que se observan en las vestimentas y se palpan en la música. No hay diferencias marcadas entre un altiplánico de Argentina, Bolivia, Perú o Chile. La vestimenta es de mucho colorido y predominan las prendas de lana, ya sea de llama, vicuña o alpaca. Podemos encontrar mujeres que llevan faldas de terciopelo de colores, las que se van agregando una sobre otra. También se usa el "aguayo", cuadrado de lana que se dobla y coloca en la espalda sujeto de los hombros y prendido por delante en el pecho, con una hermosa cuchara de plata. Tanto el hombre como la mujer usan sombrero. El TROTE es un baile de pareja mixta, en el que los bailarines realizan unos pasos de igual forma que si estuvieran trotando, de ahí su nombre, avanzando y retrocediendo; tomados de ambas manos se van realizando giros para un lado y otro, sin dejar de jugar con el movimiento de los brazos. Se interpreta con gran variedad de instrumentos, incluyendo guitarra, quena, zampoña, caja, bombo, etc.

4.EL HUACHITORITO

Corresponde a unos de los numerosos villancicos danzados que tienen lugar en las compañías de los Pastores de Navidad, que recorren el pueblo visitando y saludando los "Nacimientos", frente a los cuales realizan sus "mudanzas" al son de quenas, o guitarras, violines o acordeones, acompañado por bombo y caja. Este baile, HUACHITORITO, se realiza en el interior de las casas durante la Navidad, cuando los vecinos, al son de villancicos, pasacalles, etc., visitan los "nacimientos" hogareños (pesebres). En el Huachitorito intervienen varias parejas. La coreografía del baile puede ser en filas de a dos, o bien formando un círculo que rodea a las parejas que se van alternando en el centro. El hombre hace las veces de toro y la mujer lo torea con un pañuelo rojo que desata de su cintura. Todas las figuras son dirigidas por un caporal o caporala, por medio del toque de una campanilla. La presente versión musical fue recopilada por Cala tambo Albarracín en el interior
de Iquique.

5. LA VARA

La Vara es un baile femenino a cargo del conjunto de Las Cullacas, hermandad de mujeres danzantes que cubren sus cabezas con un grueso paño rectangular, del mismo color del vestido. Usan largas y estrechas túnicas de dos colores: verde y marrón que adornan con muchos collares. Las ullacas bailan alrededor de una "vara" o "poste" colocado perpendicularmente. Cada mujer lleva en sus manos el extremo de una cinta de diferente color, que para ella tiene un profundo significado. La copla se canta marcando el paso en sus puestos, y en el estribillo se procede a trenzar la vara con pasitos cortos en ritmo de trote. Todos los movimientos e indicaciones del baile están a cargo de la guía o caporala que se hace acompañar de una campanilla. En el acompañamiento instrumental intervienen la quena, el bombo y la caja. Este canto es común a todas las cofradías danzantes que llegan hasta el pueblo de La Tirana. Se canta con ocasión de las llegadas. Estas manifiestan la alegría que provoca, a lo lejos, la visión del pueblo y del templo. También se canta en las diversas entradas, que expresan el deslumbramiento de los peregrinos frente a la iglesia y a la vista de la imagen milagrosa.

La Tirana: Fe y Arte en el Norte Grande

Color, danza, canto y oración se unen para homenajear a la Virgen del Carmen en medio de la solitaria Pampa del Tamarugal. Te invitamos a conocer en detalle esta peculiar celebración.

  La festividad religiosa más importante del Norte Grande de nuestro país corresponde a la Fiesta de La Tirana, que se celebra todos los años en el pueblito del mismo nombre y que se sitúa a casi 90 kilómetros de Iquique, capital de la I Región. Conmemorar a la Virgen del Carmen, la "Patrona de Chile", es el principal motivo de esta festividad, que se realiza entre el 12 y el 18 de julio congregando a cerca de 100 mil personas, mientras que en un período normal la localidad sólo alberga a 560 lugareños. Los peregrinos y las más de 180 cofradías de bailes religiosos provienen de toda la zona entre Arica y Copiapó, los que presentan sus ofrendas a la Virgen a través de oraciones, ritos, cantos y bailes con atuendos altiplánicos y máscaras de variados colores y formas. A la vez, el pago de las mandas ofrecidas por numerosos visitantes comprende muchas veces inmensos sacrificios y esfuerzos físicos que se llevan a cabo en símbolo de agradecimiento.

En plena Pampa del Tamarugal se ubica la iglesia cuyo altar central acoge a la Virgen del Carmen y en los laterales a la Virgen de la Tirana, a San Simón y al Señor de los Milagros.

Itinerario de las Cofradías en La Tirana

 El investigador de tradiciones y festividades populares, Juan Uribe Echevarría, ha descrito las presentaciones durante la Fiesta de La Tirana calificándolas como "las más complicadas de todas las festividades folklórico-religiosas norteñas". Las compañías cantan y bailan las entradas, saludos, adoraciones, ofrendas, albas, auroras, buenas noches y retiradas. El 14 de julio se encuentran en la "Cruz del Morrito" con el fin de iniciar la entrada al pueblo. Todas las compañías portan su propia imagen de la Virgen, la que llevarán cuidadosamente vestida y adornada hasta la iglesia para bendecirla. En la parada que realizan en la Cruz del Calvario, y en donde cantan la primera entrada, reciben el número que les determinará el orden en la formación y el de la entrada al templo. Luego, avanzan hasta la plaza y entonan la segunda, siguen rumbo a la iglesia, en cuya entrada corean la tercera entrada y, a veces, una cuarta. Finalizada la adoración de las figuras de la Virgen en el templo cantan la retirada. En la noche del 15, cientos de bailarines guiados por la música de las bandas, danzan incansablemente en la plaza, la que se impregna de fogatas y fuegos artificiales. Al amanecer, el canto de las albas, las auroras y los días dan por finalizada la primera etapa de este espectáculo impresionante.

El Gran Día
Al son del himno nacional, la verdadera imagen de la Virgen del Carmen es recuperada del altar de la capilla para dar inicio a la procesión el día 16 de julio. Todo el pueblo se ha vestido con arcos y guirnaldas de colores para honrar su paso. Y con el fin de detallar la festividad, presentamos un extracto de la descripción realizada por Juan Uribe Echevarría. "La procesión de La Tirana es la mayor apoteosis coreográfica que cabe imaginar. En ella se integran y se confunden, por breves momentos, todos los bailes y comparsas en un colorido y enredo indescriptibles...El alma de la Pampa, rebelde, sufrida, llena de contrastes raciales y culturales, se expresa en esta inigualable comitiva danzante. Suenan a un tiempo, sin orden ni concierto, bombos y tambores, pitos, flautas, matracas, pusas y quenas. En contraste con el brío y furor de los danzarines, los cantos son tristes y nostálgicos. Sus melodías, marcadamente bolivianas o peruanas"....

Una vez finalizada la procesión, que recorrió todo el pueblo y concluyó en la plaza, se cantan las despedidas: primera despedida o de piedad ante la Virgen; segunda despedida o del pueblo en la plaza; y tercera despedida o del Calvario. Es en esta última es cuando los caporales se despiden entre sí, prometiendo el regreso el año próximo. Los que se quedan más días, alcanzan a celebrar en torno a la plaza la "procesión chica", que se realiza antes de regresar a la Virgen al altar mayor de su capilla. El 18 de julio es el día para festejar de los centenares de comerciantes que han viajado de las localidades cercanas para surtir a todos los devotos de las más variadas mercancías. Ellos están contentos por haber partipado de tan bella ceremonia y no están nada de tristes por las ganancias obtenidas. Es por ello, que "comilonas", tragos, acordeones y guitarras acompañan a la cueca nortina y el cachimbo tarapaqueño.

Características de las Cofradías Religiosas

  Cada compañía o de grupo de baile que asiste a la festividad de La Tirana presenta un repertorio muy amplio y con un itinerario extenso. El investigador de la cultura folklórica chilena, Juan Uribe Echevarría, ha destacado que entre las cofradías danzantes más representativas que participan en la Fiesta de la Tirana se encuentran las siguientes:

Las Cuyacas:
Son bailarinas que trenzan y destrenzan múltiples cintas de colores enrolladas en un poste. Se caracterizan porque visten con trajes de colores verde y marrón y cubren sus cabezas con paños rectangulares. Presentan antecedentes prehispánicos por su directa semejanza y relación con los bailes prenupciales que realizaban las hijas mayores en la cultura incaica.

Los Pieles Rojas:
Los bailes de este grupo son mixtos, muy acrobáticos y llenos de espiritualidad ceremoniosa. Una de sus danzas más celebradas es la que se realiza el 15 de julio por la noche y en la que saltan por encima de grandes fogatas. Además, este grupo se caracteriza porque las parejas realizan piruetas y saltos portando lanzas, hachas y cuchillones de madera.

Los Chunchos:
El baile de este grupo se identifica porque dan largos saltos acrobáticos portando arcos, que al hacerlos sonar se escuchan como disparos de fusil. Antiguamente, los chunchos se vestían con turbante, pollerines, muñequeras y tobilleras de plumas. La modernidad los hace verse hoy menos emplumados, ya que usan estos adornos sólo en las mangas y en el turbante, que además de plumas, lleva espejos y perlas.

Ejemplo de homenaje con canto y danza por una Cofradía de Chunchos
¿Qué es aquello que relumbra
al pie del altar mayor?
Es la Virgen soberana,
Madre de nuestro Señor.

Estribillo:
Al entrar a este templo
Se me parte el corazón
De ver aquí a nuestra Madre,
Madre de mi Salvador
Madre mía del Carmelo
Qué dicha y qué armonía
De tener a tus chunchitos
Todos llenos de alegría
Todos a tus pies pedimos
Con humilde devoción,
Que nos concedas tu gracia
Y tu santa devoción.

Las estrofas son coreadas al unísono sin acompañamiento instrumental. Los interludios se anuncian con un toque de campañilla y en ellos se incorporan un saxofón y los sonidos de los choques de las lanzas de madera que producen los bailarines.

http://www.per.puc.cl/periodis/helio/tirana/tiran3.htm

Reglamento

Los "bailes" tienen una organización superior en Iquique y ellos elaboraron un reglamento para introducir orden en el enredado espectáculo. Cada "baile" debe llevar un número y este se les entrega de acuerdo a la hora de llegada a un punto en las afueras de La Tirana. Los "bailes" que no tienen número no pueden entrar al templo y no pueden participar en la procesión posterior. El día 14 de Julio la entrada a la Iglesia comienza a ser permitida a partir de las trece horas. El recorrido que hará el "baile" por las calles de La Tirana antes de entrar a la Iglesia es determinado por el "caporal" de cada cofradía. Cada conjunto sólo puede cantar cuatro estancias en la Iglesia: pueden ser "las entradas"; "las adoraciones"; los "buenos días"; "las buenas tardes"; las "buenas noches" o las "retiradas". La comunidad que llegue atrasada, podrá solicitar a las otras que le cedan la preferencia para ingresar a saludar a la Virgen. A las 11 de la mañana se realiza una misa de campaña en la plaza y todas las cofradías se comprometen a guardar absoluto silencio durante la ceremonia. Las cofradías inician su arribo a La Tirana el día doce y siguen llegando hasta la noche del día 15 de Julio. La "entrada" de los bailes es en la Cruz del Calvario, instalada en la entrada de la calle principal del pueblo. Desde allí inician su marcha bailando y cantando su alegría por haber llegado sanos y salvos a La Tirana y contando las peripecias del camino. Cuando llegan a la entrada del templo los versos cambian de carácter y comienzan a saludar a la Virgen El baile avanza lentamente hasta llegar al altar y allí cantan el correspondiente saludo, ya sea este "los buenos días"; "las buenas tardes" o "las buenas noches": La cofradía canta luego la "despedida" y sale del templo retrocediendo, sin darle la espalda a la Virgen en señal de respeto y cantando y bailando. Cumplido el saludo, la comunidad comienza el baile propiamente tal, obedeciendo a un pito, matraca o
trompeta para hacer los giros y mudanzas de los bailes que han sido ensayados todo el año por los bailarines y bailarinas. Cada uno está atento a la música de su banda que en ocasiones se pierde por el enorme bullicio que reina en la plaza y los bailarines deben, a veces, sólo orientarse por el tronar del tambor para poder llevar
el ritmo de su baile.

Reglamento

Los bailes religiosos tienen una organización que a veces parece imperceptible, pero que es cumplida cabalmente por los participantes. Por ejemplo, cada grupo tiene un número para entrar al templo y su recorrido por el pueblo está predeterminado por el "caporal" de cada cofradía. Cada conjunto sólo puede cantar cuatro estancias en la Iglesia: pueden ser "las entradas"; "las adoraciones"; los "buenos días"; "las buenas tardes"; las "buenas noches" o las "retiradas". Los bailes ingresan por Cruz del Calvario, en la entrada de la calle principal del pueblo, desde donde empiezan a cantar y bailar hasta que llegan a la explanada principal frente al templo. En la entrada los versos cambian de carácter y comienzan a saludar a la Virgen. Luego entonan la "despedida" y salen de allí bailando pero retrocediendo, sin darle nunca la espalda a la Virgen. Cumplido el saludo, comienza el baile propiamente tal, en la explanada.

Reglamento

Los "bailes" tienen una organización superior en Iquique y ellos elaboraron un reglamento para introducir orden en el caótico espectáculo. Cada "baile" debe llevar un número y este se les entrega de acuerdo a la hora de llegada a un punto en las afueras de La Tirana. Los "bailes" que no tienen número no pueden entrar al templo y no pueden participar en la procesión posterior. El día 14 de Julio la entrada a la Iglesia comienza a ser permitida a partir de las trece horas. El recorrido que hará el "baile" por las calles de La Tirana antes de entrar a la Iglesia es determinado por el "caporal" de cada cofradía. Cada conjunto sólo puede cantar cuatro estancias en la Iglesia: pueden ser "las entradas"; "las adoraciones"; los "buenos días"; "las buenas tardes"; las "buenas noches" o las "retiradas". La comunidad que llegue atrasada, podrá solicitar a las otras que le cedan la preferencia para ingresar a saludar a la Virgen. A las 11 de la mañana se realiza una misa de campaña en la plaza y todas las cofradías se comprometen a guardar absoluto silencio durante la ceremonia. Las cofradías inician su arribo a La Tirana el día doce y siguen llegando hasta la noche del día 15 de Julio. La "entrada" de los bailes es en la Cruz del Calvario, instalada en la entrada de la calle principal del pueblo. Desde allí inician su marcha bailando y cantando su alegría por haber llegado sanos y salvos a La Tirana y contando las peripecias del camino. Cuando llegan a la entrada del templo los versos cambian de carácter y comienzan a saludar a la Virgen:

Canten, canten, gitanitos

todos llenos de alegría

dentramos a tu templo

a saludar a María

Felices vamos cantando

de ver todos a María

dándole los parabienes

y alabanzas en su día

El baile avanza lentamente hasta llegar al altar y allí cantan el correspondiente saludo, ya sea este "los buenos días"; "las buenas tardes" o "las buenas noches":

Buenos días tengas,

madre hija del Eterno Padre

tus morenos te saludan

y aquí vienen a bailarte

La cofradía canta luego la "despedida" y sale del templo retrocediendo, sin darle la espalda a la Virgen en señal de respeto y cantando y bailando. Cumplido el saludo, la comunidad comienza el baile propiamente tal, obedeciendo a un pito, matraca o trompeta para hacer los giros y mudanzas de los bailes que han sido ensayados todo el año por los bailarines y bailarinas. Cada uno está atento a la música de su banda que en ocasiones se pierde por el enorme bullicio que reina en la plaza y los bailarines deben, a veces, sólo orientarse por el tronar del tambor para poder llevar el ritmo de su baile

En pleno desierto, en la Pampa del Tamarugal, 1.900 kilómetros al norte de Santiago, se ubica el pueblito de La Tirana. Allí, durante todo el año, viven apenas unos 200 habitantes y la mayoría de las casas permanecen cerradas. Pero entre el 14 y el 16 de julio, el panorama cambia: cerca de 80 mil personas llegan a rendir culto a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una festividad religiosa llena de fe y colorido.

Instrumentos musicales

Los instrumentos que se utilizan en esta fiesta son principalmente AEROFONOS:

La Quena:  
Es el aerófono más importante de la zona norte y existe con escasas modificaciones estructurales en Venezuela, Colombia, Andes ecuatorianos y peruanos, altiplano boliviano, noroeste argentino, Norte grande de Chile, y en la cuenca del Amazonas  en el Brasil.  Desde tiempos remotos y antes de la llegada de los conquistadores hispanos, la Quena ha sido parte vital de la vida espiritual de los pueblos que habitan y aún viven en las zonas precordilleranas y cordillera de los Andes, como también en Chile, Perú, Bolivia y Argentina. La Quena se fabrica con un trozo de caña de bambú, hueso u otro material de origen vegetal, de unos 25 a 40 cm, de longitud y de media a una pulgada de diámetro.  En el extremo superior  lleva una muesca que hace las veces de emboquilladura. En la parte media-inferior se le perforan cinco o seis agujeros, y uno en la parte posterior para armonización. La Quena es un instrumento solista, pero generalmente se la utiliza junto  con el bombo o caja en las bandas de cofradías danzantes del Norte Grande.

La Pusa o Zampoña : 
Es quechua y aymará y sigue en preferencia al pincullo, entre los instrumentos del Area Andina. 
En aymará se le llama Sikn o Sikuri; en quechua recibe el nombre de Antara, en el norte de Chile se le llama Pusa o Laca y en español se la bautizo como Zampoña. Todas son variaciones de la antiquísima  flauta de pan, réplica del órgano que introdujeron las misiones jesuitas en el Altiplano. 
Es de diversas formas y tamaños. La zampoña simple consta de diez a doce cañitas de bambú, dispuestas una al lado de la otra y que dan la escala musical natural completa, sujetas por dos palitos de la misma caña por ambos costados y unidas por hilos de cáñamo o fibras vegetales. Las cañitas llevan abertura superior y obturadas en la extremidad inferior. La Sicura es una Zampoña doble, y consta de dos hileras de tubos de caña de bambú, ocho adelante y atrás , siendo la primera de doble tamaño que la segunda: es en realidad, “medio instrumento” y se necesitan dos para obtener la escala completa, alternando los sonidos entre uno y otro ; su ejecución demanda la atención de ejecutantes muy expertos. Durante las Fiestas Religiosas  y de Carnaval en el Norte Grande se usan inmensos aerófonos  de casi un metro de largo y una pulgada de diametro

 

Las Flautas y Pitos o Flautillas :
Las flautas son de uso común en el Area Andina, pero los ejecutantes prefieren las quenas y pincullos. Tienen forma y tamaño como los pitos de las bandas militares, constan de cinco o seis aberturas para la ubicación de los dedos, y de una abertura lateral en la embocadura para soplar y emitir el sonido. Se usa en las cofradías del Norte Grande, en los carnavales y festividades religiosas. Los pitos o Flautillas son de la misma zona, con embocadura semejante al pincullo, pero con uno o dos agujeros en la parte inferior, por lo que son muy limitadas sus posibilidades musicales. Son fabricados de madera o caña y se usan en el norte de Chile.