Aventuras de la mano negra. Hans Jügen Press

Biografía. Tema. Resumen. Estructura. Análisis

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LAS AVENTURAS DE LA MANO NEGRA

Biografía de Hans Jügen Press

Hans Jürgen Press nació en Kein Konopken, Masuren en 1926 y murió en 2002. Fue un ilustrador y escritor alemán de libros para niños. Muchos de ellos contienen historias y rompecabezas en el que el lector busca en la ilustración pistas sobre el misterio. También escribió e ilustró libros sobre ciencia.


Fue encarcelado en Argelia, Inglaterra y los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Se trasladó a Hamburgo en 1944 y estudió Bellas Artes en la Hochschule für Künste Bildende (Escuela de Artes Visuales) de Hamburgo. Colaboró en la prensa; en especial en la sección juvenil de la revista “Stern”.

Fue uno de los inventores de la "Wimmelbild", un género de ilustración deliberadamente sobrecargado donde los niños deben encontrar un detalle en concreto. En 1953 comenzó a ilustrar para “Sternchen”, suplemento de los niños de la revista alemana “Stern”. Él inventó "Der Kleine Herr Jakob", un pequeño hombre con bigote y bombín que nunca hablaba y cuyas tiras cómicas se comentaban en verso.

“Las Aventuras de la “mano negra”” fue una combinación de historia y de ilustraciones que aparece en los capítulos semanales.

Su hijo, Julian Press, es también autor e ilustrador.

Obras de Hans Jürgen Press:

  • Las Aventuras de la “mano negra”
  • Experimentos Sencillos con Fuerzas y Ondas
  • Experimentos Sencillos con Sólidos y Líquidos
  • Experimentos Sencillos de Física y Química

Tema del libro

La “mano negra” es un grupo de amigos que se reúne en una guarida secreta llamada “el aeropuerto”, para investigar casos policiales.

Cuatro historias protagonizadas por “la “mano negra””, la pandilla formada por Félix, Rollo, Adela y el pequeño Kiki c.a. (Kiki con ardilla). En cada una descubrirán a un malhechor y lo entregarán a la policía.

Resumen del libro

La casa misteriosa

La historia se desarrolla cuando la “mano negra” descubre desde su guarida secreta que sale humo de la chimenea de la casa abandonada de al lado.

Deciden investigar y descubren que hay alguien que se está colando en la casa, pues cerca de la verja encuentran el tacón de un zapato.

De camino a la escuela encontraron al hombre que buscaban: Le faltaba el tacón de un zapato. Además sabían que llevaba un pantalón a cuadros.

Dada la situación, tuvieron que vigilar la casa y dio su fruto: encontraron una entrada secreta camuflada entre los tulipanes.

Adela decidió adentrarse en la entrada secreta y minutos después envió a Isolde 13 (la paloma mensajera de la “mano negra”) con un mensaje: “Estoy en la casa, escondida en un arca”. Adela decidió salir de su escondite y se asomó por la cerradura de una puerta. Descubrió que el hombre al que investigaban se dedicaba a los sellos. Encontró también una colilla de puro “Don Carlos”, una marca muy cara. Esa marca sólo la vendían en una tienda, que casualmente tenía en el escaparate un sello que vendían por 50 rupias. Entones pensaron que los vendían a ese precio tan barato porque habían comprado muchos.

Al ver un titular en un periódico que decía: “FALSIFICADOR DE SELLOS”, ataron cabos y se fueron a la casa del señor X. Vieron que salía humo y papelillos chamuscados de la chimenea y cogieron uno. Al compararlo con un sello que había en un catálogo, vieron que era falso. Pensaron que al no poderlo vender, los estaba quemando, entonces el señor X se escaparía con las falsificaciones bien hechas.

Llamaron a la policía y vieron como el señor volaba con su maletín y desaparecía por encima del muro de una obra. La policía le atrapó pero no llevaba el maletín. La “mano negra” dijo a la policía dónde estaba el maletín y detuvieron al falsificador de sellos.

El tesoro en el Lago de los Castores

El caso comienza cuando la señora Lidia Acosta va a denunciar a la comisaría del inspector Faraldo que le han robado las joyas. La “mano negra” no puede dejar pasar ese suceso y decide ayudarla.

La “mano negra” fue a la casa de la señora Acosta y encontraron la primera pista: el ladrón iba con frecuencia al cine “Palace”. Había reservado una entrada a nombre de Villamil. Allí le encontraron y le siguieron con sus bicicletas hasta la calle de su “casa” (vivía en la buhardilla del edificio).

Decidieron asaltar su casa, pero a la mañana siguiente ya no estaba. Días después, encontraron su moto en los alrededores de un camping cercano. Se acercaron al camping y allí estaba Villamil. Le observaron varias horas hasta que, por la noche, salió de su tienda a hurtadillas, le siguieron y vieron que tiraba algo pesado atado con una cuerda al Lago de los Castores. Bajaron a inspeccionar lo que había tirado pero sólo les dio tiempo de meter la mano y sacar una joya antigua. A Félix se le ocurrió preguntarle a la señora Acosta si pertenecía a sus joyas robadas y acertó.

La “mano negra” volvió al camping pero Villamil se había escapado. Llamaron al inspector Faraldo y mientras le contaban la historia, un coche se paró junto a la policía y le dijo que había visto una moto con sidecar en dirección a la granja de Ochoa. El inspector se dirigió a la granja y encontraron a Villamil y su compañera escondidos. Inspeccionaron la casa y encontraron las joyas robadas en un bote de conservas.

El túnel de los traficantes

El tío de Rollo, Pablo, invita a la “mano negra” a pasar las vacaciones con él.

Mientras iban en el tren de camino a la casa de tío Pablo, entraron en un túnel muy largo y cuando volvieron a salir, un hombre sin pertenencias ya tenía equipaje. Cuando se encontraron con Pablo, el hombre del tren entregó su maletín a Luis, el cochero del tío de Rollo. A las 10 de la noche, Luis se fue a su habitación y por un agujero en el suelo del piso de arriba, la “mano negra” le vio abrir el maletín. Contenía cubitos de caldo y los estaba contando.

Una tarde, la “mano negra” vio a Luis en un bar. Luis entregaba una llave a un señor y éste le daba a cambio dinero. Después, vieron que el hombre que estaba con Luis abría un compartimento secreto en un cuadro con la llave que le había dado. Al día siguiente encontraron un cubito de caldo en la basura del bar y lo llevaron a un farmacéutico para que averiguase lo que era. Era droga.

Definitivamente, Luis traficaba con droga. Y más seguros estuvieron cuando un hombre fue a casa de tío Pablo y le pidió que entregara a Luis una carta personalmente. Después de leer la carta, Luis la rompió, pero la “mano negra” encontró los papelitos y la reconstruyó. En la carta, el traficante cita a Luis en el funicular. Mientras la “mano negra” iba a la estación encontraron una cueva que llegaba hasta otra cueva llena de turistas, allí estaban Luis y otros dos traficantes. Les siguieron hasta casa de tío Pablo y vieron cómo cambiaban la matrícula del coche en el cobertizo. Fueron a avisar a tío Pablo pero no les creyó, así que entraron en la habitación de Luis y vieron escondida una pistola debajo de la almohada.

Llamaron al inspector Faraldo y atraparon a dos de los traficantes, pero Luis se les escapó. La “mano negra” y la policía le persiguieron por un río y llegaron a una taberna, donde escondió su maleta dentro de un piano. Adela descubrió dónde la había escondido y el inspector la cogió. Vio que estaba llena de cubitos de caldo. Entonces, fueron en busca de Luis. No fue difícil encontrarle, pues el perro del dueño de la taberna le ladraba sin cesar. Estaba escondido en un árbol.

Robo en el zoo

De vuelta a casa en el tren, la “mano negra” se encuentra con otro caso para resolver. La pantera Ernestina ha sido robada, y la “mano negra” siente la obligación de recuperarla.

En la foto un periódico encontraron la primera pista: en los alrededores de la jaula descubrieron su llave.

Fueron al zoo a por más pruebas y las encontraron: al ladrón se le había caído un peine y tenía enredado un pelo moreno y rizado. Cerca de la caseta del vigilante, Roldán, encontraron un rastrillo con un gancho en un extremo, lo que significaba que el ladrón podría ser el jardinero. Le encontraron cortando el césped, pero a primera vista supieron que él no era, pues era calvo.

Minutos después, se oyeron gritos en la jaula de las cacatúas. La “mano negra” corrió hacia allí y… habían robado a Clara, la cacatúa que mejor hablaba de toda la familia.

La “mano negra” creyó que el ladrón querría sacar a Clara de la ciudad, y se arriesgaron a ir a la estación de tren. Descubrieron que un tal Lord Caro era el ladrón. Llamaron a su ciudad de destino del paquete que llevaba a Clara dentro, Villagarcía, pero allí no conocían a ningún Lord Caro. Ya se iban a ir cuando Kiki c.a. vio un cartel que anunciaba un espectáculo del mago Lord Caro. Fueron a verlo y estaba actuando con una cacatúa. Como no sabían si era Clara, fueron a ver a Roldán, y éste les contó que acababan de encontrar muerta a la pitón más valiosa del zoo. Investigaron los alrededores. No encontraron ninguna huella dactilar, pero antes de irse, descubrieron una botella de éter, lo que significa que la serpiente no estaba muerta, sino aturdida. Félix pensó que el ladrón volvería a por la botella, así que preparó una trampa: montó una cámara fotográfica en una caja-nido, ató el hilo al disparador y el otro extrema a la botella. Mientras preparaban a trampa, Kiki c.a. encontró un guante con las iniciales J.N.

Al día siguiente, la “mano negra” volvió al zoo a por la cámara. Cogió la película y fue a revelar y ampliar las fotografías. Por la tarde temprano, la “mano negra” fue a buscar la ampliación. Lo único que se veía era unos pantalones a cuadros. Pensaron que sería buena idea ir a informar a Roldán. Éste les contó que acababan de robar la pitón. Ya se iban del zoo, cuando encontraron al ladrón: llevaba pantalones a cuadros, tenía el pelo rizado y llevaba un carrito de helados con las iniciales J.N. (Juan Noriega). Le siguieron hasta su casa. Escondió el carrito de los helados en el portal. Intentaron abrir la puerta, pero como estaba cerrada, se subieron a un rellano y le vieron desde su ventana hablar con una señora. Detrás de la puerta había alguien escondido.

Horas más tarde, un hombre salió de la casa de Noriega con una funda de violín. Llevaba un sombrero que le tapaba la cara y una gabardina negra. Se metió en un coche y se marchó, pero Kiki c.a. descubrió que se llamaba Carlos Rosa, porque de un bolsillo de la puerta del coche, sobresalía el permiso de conducir. Entonces Rollo se puso a pensar y averiguó que Carlos Rosa y el Mago Lord Caro eran la misma persona. Caro eran las iniciales de Carlos Rosa. La “mano negra” creyó que el caso estaba a punto para el inspector Faraldo, así que fueron a avisarle. Faraldo llamó al teatro y le dijeron que Lord Caro estaba con lumbago en la cama. Decidieron ir a comprobar si era verdad y los del teatro se equivocaban: Lord Caro no tenía lumbago, pues en la cómoda vieron una cerveza ya servida. Pero al inspector le faltaban pruebas y no le pudo detener.

Pasaron veinte minutos cuando vieron a Lord Caro huyendo del hotel, pero por suerte Kiki c.a. reconoció la matrícula del coche en el que se escapaba. Ya sólo podían mirar en el teatro y tuvieron suerte: el portero les dijo que Lord Caro acababa de estar allí arreglando el remolque y se había ido con su ayudanta. Después de media hora de búsqueda, encontraron el coche y el remolque de Lord Caro, y como tenía la claraboya abierta, echaron un vistazo. Dentro descubrieron a los tres animales robados. Lord Caro decía que no sabía nada sobre el robo en el zoo, pero un periódico, con el titular de “Robo en el zoo”, que llevaba en el bolsillo de su chaqueta no indicaba lo mismo. Aun así, quiso declararse inocente y les enseñó la factura de la compra de los animales. Pero no era una factura, sino un trozo de calendario roto del que Noriega tenía la otra parte cuando le fueron a visitar para interrogarle. En la “factura” ponía que ese día Noriega le tenía que vender la pitón. El inspector Faraldo tuvo ya pruebas suficientes y detuvo a Juan Noriega y Carlos Rosa (Lord Caro).

Estructura del libro

El libro está formado por cuatro casos, y cada caso por capítulos: “La Casa Misteriosa”, 11 capítulos; “El Tesoro en el Lago de los Castores”, 11 capítulos; “El Túnel de los Traficantes”, 18 capítulos; y “Robo en el zoo”, 20 capítulos.

Todas ellas se desarrollan según el mismo esquema: intercala texto en una página y dibujo en otra. En el dibujo hay algún detalle revelador de lo que sucede en la historia.

Análisis de los personajes

Todos los componentes de la “mano negra” son astutos, sagaces y (parecen) muy amables.

Adela:Adela es rubia, alta y lleva coletas.

Félix:Félix también es alto, pero él tiene el pelo moreno. Tiene gafas. Siempre lleva consigo una trompeta.

Kiki c.a.:Kiki c.a. es bajito y moreno. Además nunca se separa de su ardilla.

Rollo:Rollo es mediano de estatura. Es pelirrojo y lleva un jersey a rayas.

Inspector Faraldo:no es muy alto y va muy afeitado. Tiene el pelo corto y es rubio. Es agradable pero a la vez serio.

Señor X (Falsificador de sellos):es bajito. Lleva gafas y un sombrero.

Villamil:es de estatura mediana. Lleva un gorro y traje de motero. En todos los dibujos que sale tiene el ceño fruncido.

Compañera de Villamil:es baja. Tiene el pelo rizado. También tiene siempre el ceño fruncido.

Tío Pablo:es bajito y regordete. Está calvo. Es amable y bonachón.

Luis:es alto. También es calvo y tiene alguna peca. Parece un hombre amargado.

Juan Noriega:es alto. Sufre alopecia y el poco pelo que le queda es rizado y negro. Tiene bigote.

Lord Caro (Carlos Rosa):es bajo. Tiene el pelo corto, patillas y mucha barba. Es un poco chulo.

Ayudanta de Lord Caro:es baja. Tiene el pelo corto y va muy pintada.

Roldán:es alto y regordete. Tiene mucho mostacho. Es un poco inquieto pero agradable.

Apreciación personal

Sinceramente, este libro no me ha gustado nada. Me ha parecido un poco infantil y las historias son bastante aburridas.

Además, hay una cosa en especial que me llamó la atención: en la aventura de “El túnel de los traficantes”, en una parte, la “mano negra” espía a Luis y le ven contando cubitos de caldo. Entonces Rollo dice: “La cosa no me gusta nada. Tenemos que mandar a la sombra a ese individuo”. Y es que deciden mandarle a la cárcel por contar cubitos de caldo (más tarde descubren que los cubitos de caldo contenían droga, pero que diga que le tienen que detener por contar cubitos de caldo no viene a cuento en ese momento).