Austrias menores

Historia de España. Monarquía en el siglo XVII. Felipe IV. Felipe III. Carlos II

  • Enviado por: Omargd
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL REINADO DE FELIPE III (1598-1621)

EL REY Y SU VALIDO

El reinado de Felipe III constituye una etapa puente entre dos grandes períodos de la historia de España. Desde la perspectiva económica entre 1590 y 1620 se produjo el paso de una situación de relativa expansión a otra de crisis pronunciada. Desde el ángulo político, Felipe III es incluído en la serie de los llamados Austrias Menores.

Algunos de los problemas políticos abordados durante el reinado eran la culminación de un largo proceso que se arrastraba a lo largo del s. XVI, como sucedía con la expulsión de los moriscos.

Felipe III tenía sólo veinte años cuando comenzó a reinar. Era hijo de Felipe II, y entre ellos había un fuerte contraste ya que, Felipe III no fue un guerrero como su abuelo, ni un burócrata como su padre, sino un rey cortesano, poco dotado y poco interesado en los asuntos del gobierno. Había sido bien educado por su padre para reinar, pero el sin voluntad alguna (rasgo principal del carácter de los Austrias Menores).Inauguró la costumbre política de ceder la dirección efectiva del Estado a un hombre de su mayor confianza, el valido o privado, el cual, sin título institucional concreto, ejerció un severo control sobre el sistema político. El primero de los validos fue don francisco de Sandoval y Rojas, elevado por el monarca a la dignidad de Duque de Lerma y más tarde lo sería su hijo, el Duque de Uceda.

El fenómeno de valentimiento se explica por la debilidad de carácter de los soberanos, por la complejidad de los asuntos del Estado y por la concentración del poder en una sola mano. Con este rey se inicia la decadencia política de España, que no hay que confundir con la decadencia misma de la Nación, que aún seguía manteniendo su vigor.

POLÍTICA EXTERIOR

El gobierno de Felipe III se ha venido considerando como un gobierno pacifista que se apartaba del costoso belicismo del reinado anterior, pero los primeros años del reinado del nuevo monarca asistieron a un incremento del esfuerzo bélico y naval contra la monarquía inglesa en Kinsale, sin éxito.

El fracaso de Kinsale cerró en la práctica el esfuerzo bélico contra Inglaterra, firmándose en 1604 en Londres un tratado de paz que abría una etapa de buen entendimiento entre ambos estados.

El posible pacifismo de Felipe III se fundamenta en el hecho de que en el curso de diez años, se llegó a establecer la paz con los tres estados que combatían a España, Francia (mediante el tratado de Vervins), la ya nombrada Inglaterra y los Países Bajos, la tarea más difícil de todas. En 1607, una victoria naval holandesa en las aguas de Gibraltar y la nueva bancarrota de la hacienda española llevaron a la negociación de la paz. No se llegó a firmar una paz, sino una tregua de doce años (1609-1621), que reconocía la independencia holandesa.

A pesar de que no existieron conflictos generalizados con las grandes potencias europeas, no hubo tampoco una paz absoluta, como los eternos piques entre España y la Francia de Enrique IV, con tensiones y disputas por los Países Bajos, Alemania e Italia.

El bloqueo francés obligó a España a desarrollar un sistema de comunicaciones a través de los cantones suizos católicos, los grisones.

La península italiana seguía teniendo un papel de primer orden en el juego político europeo. El Milanesado era la plaza de armas del ejército español, pero flanqueado por dos estados independientes: Venecia y Saboya. Ésta última, se enfrentó a Felipe III y éste rapidamente firmó una paz, considerada como un jalón en la decadencia española, y evidentemente supuso una pérdida de prestigio, aireada por toda Europa.

Las pequeñas batallas de los turcos contra los Austrias en Hungría y contra Persia, y la introducción de presencia española, se integró en una guerra general debido a la conjunción de dos elementos: el fin de la tregua de los doce años y los inicios de la guerra de los Treinta Años en la Europa central.

En España, la quietud practicada por lerma aparecía como una política degradante que había causado el desprestigio de la monarquía en toda Europa, y, los consejeros del Estado deseosos de una política de reputación.

POLÍTICA INTERIOR

La poítica interior de Felipe III se puede definir como desastrosa. No hubo política definida porque los validos sólo buscaban el provecho personal, y para ello entretenían al rey con actos piadosos, de tal manera que no se ocupaba del gobierno. Aún así hubo tres detalles que destacaron:

La expulsión de los moriscos. La expulsión de los moriscos constituye el hecho capital de la política interior de Felipe III. La base del problema se hallaba en la resistencia a la asimilación de la población morisca, aunque muchos eclesiásticos, obispos y el mismo Papa, eran contrarios a su expulsión. El propio Lerma mantuvo una actitud fluctuante y no se decidió hasta 1608. Como Marqués de Denia compartía la preocupación de los señores valencianos (los más afectado) por la posible pérdida de sus vasallos. Su decisión final estuvo acompañada con la indemnización a los señores que se vieran perjudicados.

La expulsión se inició en 1609 en el reino de Valencia, donde la población morisca era más numerosa (una tercera parte de la población), a cual fue dramática pero que se llevo a cabo con eficacia. La expulsión continuó por Castilla, Aragón,...

En líneas generales, fueron obligadas a salir de España unas 300.000 personas.

El hecho tuvo, sobre todo a la larga, una repercusión internacional negativa al ser considerado como un caso de extrema intolerancia religiosa, aparte de sus consecuencias en la situación económica, sobre todo en la agricultura, de España.

La corrupción administrativa, que se hizo general y dio lugar a la compra de cargos y al desgobierno causado por la poca capacidad de los validos.

Cambio de la capital a Valladolid. La corte de Felipe III estaba llena de fiestas, corridas de toros, y actos semejantes, que carecían de seriedad. Se traslada la Corte a Valladolid, donde las fiestas van en aumento, con el objetivo de mantener distraído al rey. Esto es una muestra de la transitoriedad del reinado.

FELIPE IV Y EL CONDE OLIVARES

Nace en Valladolid en 1605 y muere en Madrid en 1665. Felipe IV comenzó a reinar en 1621, a los dieciséis años de edad. Tuvo diversos hijos naturales, el más famoso, Juan de Austria.

El Reinado de Felipe IV recogió los frutos del desgobierno anterior. Una cierta visión de Felipe IV le presenta como un príncipe abúlico, dedicado a la caza y a los galanteos. Se rumorea que tuvo alrededor de 40 hijos con otras mujeres. No carece de talento, pero era vago y lo deja todo en manos de sus validos.

Sus principales validos fueron:

- El Conde Duque de Olivares, Es el primer valido de Felipe IV. Dura 22 años en el cargo. Su gobierno fue desastroso, tanto en el interior, como en el exterior, donde tuvo a un rival aventajado, el Cardenal Richelieu.

  • Don Luis de Haro y Sor María Jesús de Ágreda.

POLÍTICA INTERIOR

El agotamiento de España, obliga a pedir a los otros reinos en su participación en la política económica; para ello, se intenta la unificación de impuestos, y la centralización administrativa, pero ello hace levantarse al pueblo, mostrando la debilidad del poder:

- Sublevación catalana: Se produce por la presencia de tropas españolas e italianas, con motivo de la guerra contra Francia, en el territorio catalán. Se inicia en el día de la fiesta de Corpus de 1640, por esto se denomina la guerra del día del “corpus de sangre”. Se levantan los segadores catalanes, reclamando el reinado del rey y no de los validos. Las tropas no pueden hacer nada, y muere el virrey Dalmau de Queralt, levantándose todo el principado en armas.

Richelieu aprovecha la situación y apoya a los catalanes, consiguiendo que éstos, nombren Conde de Barcelona al rey francés. Esta revuelta popular se convierte en una guerra, que ha de dirigir el rey en persona, debido a la incompetencia del nuevo virrey.

La sublevación termina cuando Juan de Austria bloquea el puerto de Barcelona con barcos y conquista la ciudad en 1652.

- Separación de Portugal: El sueño de Fernando el Católico e unir la Península, no se lleva a cabo por la torpeza de Olivares:

La imposición de una regente inepta y de un secretario sin letras, incita a la sublevación.

En Lisboa, en 1640, Pinto Ribeiro levanta en armas al pueblo, proclamando rey al Duque de Braganza con el nombre de Juan IV, que en seguida cuenta con el apoyo de Inglaterra, Francia y Holanda. La represión se hace difícil, pues los ejércitos españoles estaban diezmados y por la indecisión delos jefes a actuar. Las tropas españolas son derrotadas en Elvas (1659) y Montesclaros (1665), por lo que a los 25 años de comenzar la sublevación, se estabiliza la separación (1668).

POLÍTICA EXTERIOR

Fin de la tregua de los 12 años. Guerra con Holanda. Toma de Breda. La tregua de los 12 años finaliza en el año que empieza reinar Felipe IV, por lo que continúa la guerra. Los holandeses, querían la paz, porque la guerra perjudicaba al comercio, pero Olivares, reinicia las hostilidades, de este modo, los protestantes se alían con los holandeses y Alemanes, que atacan a los ejércitos españoles, que dirigidos por Ambrosio Spinola admirablemente, conservan Bruselas y además conquistan Breda, hasta entonces inexpugnable.

Richelieu, a espaldas del rey francés, que era católico, anima a Cristian IV de Dinamarca, para que intervenga ayudando a los enemigos españoles.

La corona de los P. Bajos vuelve a España, al morir Isabel Clara Eugenia sin descendencia, y va a regentar el Cardenal Infante con 18.000 hombres más. Pero el Cardenal, es requerido por el Imperio, venciendo a loa invencibles suecos en Nordlingen, lo que produce la entrada de Francia en la guerra.

España en la Guerra de los Treinta Años. Se inicia en 1618 en el territorio alemán. Luchan dos ideologías que luchaban sobre la forma de ver Europa:

- Teocentrista (católica) que es la que tiene el Emperador alemán, al que ayuda España.

- Antropocentrista: que es el bando opuesto.

La guerra con Flandes se complica en este momento por el empeño de España en la Guerra de los Treinta Años.

Hasta 1643 España vence, pero a partir de ahí, las tropas dirigidas por Fontaine, son destrozadas por las de Condé, sobre todo en la batalla de Rocroi, tumba de la infantería española.

A partir de 1635, que Francia entra en lucha particular con Alemania, la lucha de ja de ser ideológica y pasa a ser de supremacía en Europa.

Paz de Westfalia. El agotamiento de las potencias obliga a firmar un trata do de paz en 1648, en el que se reconoce la independencia de la Provincias Unidas (Holanda), creyendo así los españoles que dominarían a Francia, Cataluña y Portugal, pero se equivocan, tan sólo es el fin de la Guerra de los Treinta Años.

La Paz de los Pirineos. Con Westfalia termina la guerra de los 30 años, pero sigue en los Pirineos la Guerra contra Francia, que a su vez está en la guerra de la Fronda, y España no sabe aprovechar esto, por lo que Francia es más fuerte. Pero los generales franceses colaboran con España, ganando ésta la batalla de Valenciennes en 1656, pero son derrotados en las Dunas de Newport (1658). El cansancio de la guerra, lleva ala paz de los Pirineos en 1659, por la que se decidía el matrimonio de María Teresa de España con Luis XIV, renunciando a sus derechos al trono, y además, perdía España casi todos sus terrenos en Francia (Rosellon, Cerdaña y plazas en Flandes).

EL REINADO DE CARLOS II (1665-1700)

Nace y muere en Madrid (1661 - 1700). Es hijo de Felipe IV y Mariana de Austria, reina desde los cinco años de edad, por lo que regenta su madre. Es de naturaleza débil y enfermiza, le llaman “el Hechizado”. Se casa dos veces: la primera con Mariana de Neoburgo y María Luisa de Orleans, con las que no tuvo hijos. Testa a favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia.

El 6 de noviembre de 1675, Carlos cumplía 14 años, alcanzando la mayoría prevista de edad, días antes su madre le presentó un proyecto por el que se prolongaba su regencia durante dos años más; pero Carlos se negó a firmarlo. Ante esta negativa, la reina madre intervino para el nombramiento de Valenzuela como primer ministro.

Esta medida provocó el descontento de don Juan José de Austria, que, con un ejército y apoyado por la corona de Aragón, marchó sobre Madrid; Valenzuela se vio obligado a huir y esconderse en El Escorial, siendo desterrado posteriormente a las islas Filipinas.

El gobierno de don Juan José de Austria duró tres años, hasta su muerte.

 Aunque todos los vaticinios aseguraban un rápido fallecimiento del raquítico Carlos II, lo cierto es que tuvo un reinado bastante largo: hasta la edad de casi 39 años.

En estos momentos finales del siglo, la situación de la Península es:

  • debilidad económica general.

  • contracción demográfica (por movimiento natural y tres tremendas epidemias).

  • por emigración hacía América paralización económica de Castilla.

  • Desarrollo económico catalán.

  • Inflación monetaria castellana.

La sucesión a este rey, empeñado en no ser un juguete de las potencias europeas, que habían conseguido arrebatar a España el liderazgo, traerá la alternativa de un cambio dinástico materializado en la francesa casa de Borbón que, aun planteado y preparado por el propio monarca, no estará exento de problemas y desembocará en una guerra: La Guerra de Sucesión.

POLÍTICA INTERIOR

Francia y Austria, al ver que no había sucesión, se esmeraban en conseguir el trono. Los austríacos tienen a favor a la reina, por su parte el Emperador Leopoldo, propone a su segundo hijo Carlos, los franceses por su parte, proponen al segundo nieto de Luis XIV, Felipe, su derecho provenía por su matrimonio María Teresa, hermana de Carlos II. A pesar de que España ya no es lo que era, todavía sigue teniendo vital importancia la herencia de sus vastos territorios, teniendo en cuenta que cualquiera de los países favorecidos por esta herencia recibiría un elemento desequilibrador a su favor, en contra de la hegemonía continental de Luis XIV.

En un principio, se quiere dar la herencia al príncipe José Fernando de Baviera, pero este intento se frustra por la muerte de éste. En sus últimos días, preocupado por mantener la unidad de la monarquía, lega en favor de Felipe de Anjou ( también fue presionado por Inocencio IX ), con la condición de que nunca se unieran la corona de Francia y España.

POLÍTICA EXTERIOR

- Guerras con Francia: La tradición de las guerras, continúa en este reinado, pero no por iniciativa española.

En la primera guerra, Luis XIV invade los P. Bajos españoles, con la excusa de que no había pagado la dote de su esposa, por ello, se le llama la guerra de “la devolución”. El rey francés, además de vencer en numerosas batallas, busca alianzas con otros países con el fin de aislar a España. En 1668, se firma la paz de Aguisgrán, por lo que Luis XIV devolvía el Franco Condado.

Luis XIV ofrece el Rosellón y la Cerdaña, a cambio de los P. Bajos, que le interesaban para su guerra particular con Holanda, pero España, se niega, y empieza la segunda guerra. Luis invade Holanda, que se alía con España, y el rey francés les aplasta de nuevo. Se firma la paz de Nimega en 1678, por la que España pierde el Franco Condado y plazas en los P. Bajos.

Los franceses, atacan Cataluña, y España se alía con Inglaterra, Holanda y Suecia, por lo que el rey francés firma la paz de Reysmick, devolviendo muchos terrenos, pero no le importaba, porque su hijo Felipe, había de reinar en España, con esto termina la tercera guerra.

- Guerras de sucesión: Hay tres bandos: La coalición antifrancesa, que estaba en La Haya, los franceses y los alEmanes. Comienzan ganando los franceses, pero las tropas austrobritánicas, dirigidas por Malborough, derrotan al rey Sol en Blenheim, pierden también los franceses en el Danubio, y en Ramillies (Flandes), y Eugenio de Saboya los vencía en Turín.

Pero la resistencia de los franceses, en cierto modo debida al apoyo de Castilla, logran contener la alianza borbónica. En 1704, el archiduque Carlos desembarca en Lisboa y el inglés Rooke lo hace en Gibraltar. En junio del 1705 los catalanes firman con los aliados el pacto de colaboración de Génova, por lo que el archiduque Carlos establece su corte en Barcelona, hay que señalar, que no todos lo catalanes, estaban a favor de el. Carlos conquista Zaragoza y las tropas anglo-portuguesas conquistan Madrid, que luego cae en manos de Felipe V, mientras el archiduque era nombrado rey de España en Valencia. Felipe vence en Almansa, pero ganan los aliados en Flandes, de nuevo. La guerra se decide en la Península desde 1710: Los aliados ganan las importantes batallas de Almenara y Zaragoza, por lo que Carlos conquista Madrid por segunda vez. La situación militar se invierte en favor de Felipe V, que vence en Brihuega y Villaviciosa, por lo que poco después, a Carlos ya sólo le quedan algunos territorios en Cataluña.

Luis XIV vence en la Península, pero lo tiene mucho más crudo en los otros frentes, donde perdía claramente. Pero para su suerte muere el Emperador José I, por lo que su hijo el archiduque ha de heredar los territorios de Alemania y España, lo cual no aceptan los ingleses, pues los alemanes, serían claramente superiores.

Carlos sale de Barcelona en 1701 dejando de regenta a su mujer Isabel, y sus ejércitos reaniman el poder del futuro Emperador. Finalmente, en un esfuerzo de los Borbones, cae heroicamente Barcelona, a pesar de su patriotismo español.

La paz se restaura en Utrech (1713) y Rastatt (1714), por las que Felipe es proclamado rey de España y de las Indias, instaurándose así la dinastía de los Borbones, la cual ha durado hasta la actualidad, con algunas intermitencias. Pero España pierde territorios en Italia, Gibraltar, Menorca, el sur de los P. Bajos, y lo más costoso, la corona de Francia. Por ellas cede Francia a Inglaterra la isla de San Cristóbal en las Antillas y sus territorios en la Bahía de Hudson, por lo que los ingleses son los grandes beneficiados de esta guerra.

BIBLIOGRAFÍA

  • Libro de Historia de España 2º Bachiller, Ed. Laberinto

  • Internet

  • Libro de 3º B.U.P. Occidente, historia de las civilizaciones y del Arte

  • Larousse 2000 (Interactiva)

  • Nueva Enciclopedia Larousse

  • Encarta 2000

  • Historia de España, por Pere Molas Ribalta

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