Atmósfera

Meteorología. Capa de ozono. Contaminación. Calentamiento. Efecto invernadero. Consecuencias

  • Enviado por: Marta Pérez Lorenzo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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LA

ATMÓSFERA












ÍNDICE

Atmósfera..............................................
..3

Capa de
ozono...........................................7

Contaminación
atmosférica..............................9

Meteorología y efectos sobre la salud................10

Fuentes y
control......................................11

Efectos a gran
escala.................................12

Medidas gubernamentales.............................13

Efecto
invernadero.....................................14











ATMÓSFERA


Es una mezcla de gases que rodea un objeto celeste
(como la Tierra)cuando éste cuenta con campo
gravitatorio suficiente para impedir que escapen. La
atmósfera terrestre está constituida principalmente
por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). El (1%) restante
lo forman el argón (0,9%), el dióxido de carbono
(0,03%), distintas proporciones de vapor de agua, y
trazas de hidrógeno, ozono, metano, monóxido de
carbono, helio, neon, kriptón y xenón.

La actual mezcla de gases se ha desarrollado a lo
largo de 4500 millones de años. La atmósfera
primigenia debió estar compuesta únicamente de
emanaciones volcánicas. Los volcanes actuales están
formados por una mezcla de vapor de agua, dióxido de
azufre y nitrógeno, sin rastro apenas de oxígeno.

Si ésta era la mezcla presente en la atmósfera
primitiva, han tenido que desarrollarse una serie de
procesos para dar lugar a la mezcla actual. Uno de
ellos fua le condensación. Al enfriarse, la mayor
parte del vapor de agua de origen volcánico se
condensó, dando lugar a los antiguos océanos.

También se produjeron reacciones químicas. Parte del
dióxido de carbono debió reaccionar con las rocas de
la corteza terrestre para formar carbonatos, algunos
de los cuales se disolverían en los nuevos océanos.
Mas tarde, cuando evolucionó en ellos la vida
primitiva capaz de realizar la fotosíntesis, los
organismos marinos recién aparecidos empezaron a
producir oxígeno. Se cree que casi todo el oxígeno que
en la actualidad se encuentra en el aire procede de la
combinación fotosintética de dióxido de carbono y
agua. Hace unos 750 millones de años, el contenido en
oxígeno de la atmósfera y los océanos aumentó lo
bastante como para permitir la existencia de la vida
marina y la evolución de animales terrestres capaces
de respirar aire.

El contenido en vapor de agua del aire varía
considerablemente, de 190 partes por millón (ppm) a -
40º C hasta 42000 ppm a 30º C. Otros elementos que en
ocasiones constituyen parte de la atmósfera en
cantidades minúsculas son el amoníaco, el sulfuro de
hidrógeno óxidos , como los de azufre y nitrógeno
cerca de los volcanes, arrastrados por las industrias
y los vehículos debido a los efectos dañinos que
originan cuando forman la lluvia ácida.
Hay además muchas posibilidades de que el progresivo
incremento de dióxido de carbono, producido sobre todo
por los combustibles fósiles desde el siglo pasado,
pueda afectar al clima planetario a través del llamado
efecto invernadero.

Hay similar preocupación por el brusco aumento del
contenido de metano en la atmósfera. Su concentración
ha aumentado un 11% desde 1978. Más o menos el 80% del
gas es producido por descomposición en arrozales,
pantanos, intestinos de los animales herbívoros, y por
las termitas tropicales, Añadido al efecto
invernadero, el metano reduce el volumen atmosférico
de iones hidroxilo, alterando así la capacidad de la
atmósfera para autodepurarse de contaminantes.

El estudio de muestras indica que hasta los 88 km por
encima del nivel del mar la composición de la
atmósfera es sustancialmente la misma que al nivel del
suelo. El movimiento continuo ocasionado por las
corrientes atmosféricas contrarresta la tendencia de
los gases más pesados a permanecer por debajo de los
más ligeros.

En la parte más baja de la atmósfera está presente, en
proporciones muy reducidas, el ozono, un isótopo del
oxígeno con tre átomos en cada molécula. La capa
atmosférica que va de los 19 a los 48km tiene un mayor
contenido en ozono, producido por la radiación
ultravioleta procedente del Sol. Pero, incluso en este
estrato, el porcentaje es sólo de un 0,001 por volumen.

Las perturbaciones atmosféricas y las corrientes
descendentes arrastran distintas proporciones de ozono
hacia la superficie terrestre. En las capas bajas de
la atmósfera, la actividad humana incrementa la
cantidad de ozono, que se convierte en un contaminante
capaz de ocasionar daños graves en las cosechas.

La capa de ozono se ha convertido en motivo de
preocupación desde 1970, cuando se descubrió que los
clorofluorocarbonos (CFC), o clorofluorometanos,
estaban siendo vertidos a la atmósfera en grandes
cantidades a consecuencia de su empleo como
refrigerantes y como propelentes en los aerosoles. La
preocupación se centraba en la posibilidad de que
estos compuestos, a través de la acción solar,
pudiesen atacar fotoquímicamente y destruir el ozono
estratosférico, que protege la superficie del planeta
del exceso de radiación ultravioleta.

El resultado ha sido que, en los países
industrializados, se ha abandonado la utilización de
clorofluorocarburos para todos aquellos usos que no
son esenciales. Los posteriores estudios acerca de la
amenaza que en la actualidad representa la actividad
humana para la capa de ozono no son concluyentes.

La atmósfera se divide en varios niveles. En la capa
inferior, la troposfera, la temperatura suele bajar 
5,5ºC por cada 1.000 metros. Es la capa en la que se
forman la mayor parte de las nubes. La troposfera se
extiende hasta unos 16 km en las regiones tropicales
(con una temperatura de -79 ºC) y hasta unos 9,7 km en
latitudes templadas (con una temperatura de unos -51
ºC ). A continuación está la estratosfera. En su parte
inferior la temperatura es prácticamente constante, o
bien aumenta ligeramente con la altitud, especialmente
en las regiones tropicales.

Dentro de la capa de ozono, aumenta más rápidamente,
con lo que, en los límites superiores de la
estratosfera, casi a 50 km sobre el nivel del mar, es
casi igual a la de la superficie terrestre. El estrato
llamado mesosfera, que va desde los 50 a los 80 km, se
caracteriza por un marcado descenso de la temperatura
al ir aumentando la altura.

Gracias a las investigaciones sobre la propagación y
la reflexión de las ondas de radio, sabemos que a
partir de los 80 km, la radiación ultravioleta, los
rayos X y la lluvia de electrones procedente del Sol
ionizan varias capas de la atmósfera, con lo que se
convierten en conductoras de electricidad.

Estas capas reflejan de vuelta a la Tierra ciertas
frecuencias de ondas de radio. Debido a la
concentración relativamente elevada de iones en la
atmósfera por encima de los 80 km, esta capa, que se
extiende hasta 640 km, recibe el nombre de ionosfera.

Tambien se la conoce como termosfera, a causa de las
altas temperaturas (en torno a los 400 km se alcanzan
unos 1.200 ºC). La región que hay más allá de la
ionosfera recibe el nombre de exosfera y se extiende
hasta los 9.600 km, lo que constituye el límite
exterior de la atmósfera. La densidad del aire seco al
nivel del mar representa aproximadamente un 1/800 de
la densidad del agua. A mayor altitud desciende con
rapidez, siendo proporcional a la presión e
inversamente proporcional a la temperatura.

La presión se mide mediante un barómetro y su valor,
expresado en torrs, está relacionado con la altura a
la que la presión mantiene una columna de mercurio; 1
torr equivale a 1mm de mercurio. La presión
atmosférica normal a nivel del mar es de 760 torr, o
sea, 760 mm de mercurio. En torno a los 5,6 km es de
380 torrs; la mitad de todo el aire presente en la
atmósfera se encuentra por debajo de este nivel. La
presión disminuye más o menos a la mitad por cada 5,6
km de ascensión. A una altitud de 80 km la presión es
de 0.007 torr.

La troposfera y la mayor parte de la estratofera
pueden explorarse mediante globos sonda preparados
para medir la presión y la temperatura del aire y
equipados con radiotransmisores que envían la
información a estaciones terrestres. Se ha explorado
la atmósfera mas allá de los 400 km de altitud con
ayuda de satélites que transmiten a tierra las
lecturas realizadas por los instrumentos
meteorológicos. El estudio de la forma y el espectro
de la aurora ofrece información hasta altitudes de 800
km.

























CAPA DE OZONO

Es la zona de la atmósfera de 19 a 48 km por encima de
la superficie de la Tierra. En ella se producen
concentraciones de ozono de hasta 10 partes por millón
(ppm). El ozono se forma por acción de la luz solar
sobre el oxígeno. Esto lleva ocurriendo muchos
millones de años, pero los compuestos naturales de
nitrogeno presentes en la atmósfera parecen ser
responsables de que la concentración de ozono haya
permanecido a un nivel razonablemente estable.

A nivel del suelo, unas concentraciones tan elevadas
son peligrosas para la salud, pero dado que la capa de
ozono protege a la vida del planeta de la radiación
ultravioleta cancerígena, su importancia es
inestimable. Por ello, los científicos se preocuparon
al descubrir, en la década de 1970, que ciertos
productos químicos llamados clorofluorocarbonos, o CFC
(compuestos del flúor), usados durante largo tiempo
como refrigerantes y como propelentes en los
aerosoles, representaban una posible amenaza para la
capa de ozono.

Al ser liberados en la atmósfera, estos productos
químicos, que contienen cloro, ascienden por acción de
la luz solar, tras lo cual el cloro reacciona con las
moléculas de ozono y las destruye. Por este motivo, el
uso de CFC en los aerosoles ha sido prohibido en
muchos países.

Otros productos químicos, como los halocarbonos de
bromo, y los óxidos nitrosos de los fertilizantes, son
también lesivos para la capa de ozono. Durante varios
años, a partir de finales de la década de 1970, los
investigadores que trabajaban en la Antártida
detectaron una pérdida periódica de ozono en las capas
superiores de la atmósfera por encima del continente.

El llamado agujero de la capa de ozono aparece durante
la primavera antártica, y dura varios meses antes de
cerrarse de nuevo. Otros estudios, realizados mediante
globos de gran altura y satélites meteorológicos,
indican que el porcentaje global de ozono en la capa
de ozono de la Antártida está descendiendo. Vuelos
realizados sobre las regiones del Ártico, descubrieron
que en ellas se gesta un problema similar.

En 1985, una convención de la Naciones Unidas,
conocida como Protocolo de Montreal, firmada por 49
países, puso de manifiesto la intención de eliminar
gradualmente los CFC de aquí a finales de siglo.
En 1987, 36 naciones firmaron y ratificaron un tratado
para le protección de la capa de ozono. La Comunidad
Europea (hoy Unión Europea) propuso en 1989 la
prohibición total del uso de CFC durante la década de
1990, propuesta respaldada por el entonces Presidente
de Estados Unidos, George Bush. Con el fin de estudiar
la pérdida de ozono a nivel global, en 1991 la NASA
lanzó en Satélite de Investigación de la Atmósfera
Superior, de 7 toneladas. En órbita sobre la Tierra a
una altitud de 600km, la nave mide las variaciones en
las concentraciones de ozono a diferentes altitudes, y
suministra la química de la atmósfera superior.

























CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

Es la contaminación de la atmósfera por residuos o
productos secundarios gaseosos, sólidos o líquidos,
que pueden poner en peligro la salud de hombre y la
salud y bienestar de las plantas y animales, atacar a
distintos materiales, reducir la visibilidad o
producir olores desagradables. Entre los contaminantes
atmosféricos emitidos por fuentes naturales, sólo el
radón, un gas radiactivo, es considerado un riesgo
importante para la salud.

Subproducto de la desintegración radiactiva de
minerales de uranio contenidos en ciertos tipos de
roca, el radón se filtra en los sótanos de las casa
construidas sobre ella. Se da el caso, y según
recientes estimaciones del gobierno de Estados Unidos,
de que un 20% de los hogares del país contienen
concentraciones de radón suficientemente elevadas como
para representar un riesgo de cáncer de pulmón.

Cada año, los países industriales generan miles de
millones de toneladas de contaminantes. Los
contaminantes atmosféricos más frecuentes y más
ampliamente dispersos son el monóxido de carbono, el
dióxido de azufre, partículas en suspensión, plomo,
los óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono.

El nivel se suele expresar en términos de
concentración atmosférica (microgramos de
contaminantes por metro cúbico de aire) o, en el caso
de los gases, en partes por millón, es decir, el
número de moléculas de contaminantes por millón de
moléculas de aire. Muchos contaminantes proceden de
fuentes fácilmente identificables; el dióxido de
azufre, por ejemplo, procede de las centrales
energéticas que queman carbón o petróleo.
Otros se forman por la acción de la luz solar sobre
materiales reactivos previamente emitidos a la
atmósfera (los llamados precursores). Por ejemplo,
el ozono, un peligroso contaminante, se produce por la
interacción de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno
bajo la influencia de la luz solar. El ozono ha
producido también graves daños en las cosechas. Por
otra parte, el descubrimiento en la década de los 80
de que algunos contaminantes atmosféricos, como los
clorofluorocarbonos (CFC), están produciendo una
disminución de la capa de ozono, protectora del
planeta ha conducido a una supresión paulatina de
estos productos.


METEOROLOGÍA Y EFECTOS SOBRE LA SALUD

La concentración de los contaminantes se reduce al
dispersarse éstos en la atmósfera, proceso que depende
de factores climatológicos como la temperatura, la
velocidad del viento, el movimiento de sistemas de
latas y bajas presiones y la interacción de éstos con
la topografía local, por ejemplo las montañas y
valles. La temperatura suele decrecer con la altitud,
pero cuando una capa de aire frío se asienta bajo una
capa de aire caliente produciendo una inversión
térmica, la mezcla atmosférica se retarda y los
contaminantes se acumulan cerca del suelo. Las
inversiones pueden ser duraderas bajo un sistema
estacionario de altas presiones unido a una baja
velocidad del viento.

Un periodo de tan sólo tres días de escasa mezcla
atmosférica puede llevar a concentraciones elevadas de
productos peligrosos en áreas de alta contaminación y,
en casos extremos, producir enfermedades e incluso la
muerte. En 1948 una inversión térmica sobre Donora,
Pennsylvania, produjo enfermedades respiratorias en
más de 6.000 personas ocasionando la muerte de veinte
de ellas. En Londres, la contaminación segó entre
3.500 y 4.000 vidas en 1952, y otras 700 en 1962. La
liberación de isocianato de metilo a la atmósfera
durante una inversión térmica fue la causa del
desastre de Bhopal, India, en diciembre de 1984, que
produjo al menos 3.300 muertes y más de 20.000
afectados.

Los efectos de la exposición a largo plazo a bajas
concentraciones de contaminantes no están bien
definidos; no obstante, los grupos de riesgo son los
niños, los ancianos, los fumadores, los trabajadores
expuestos al contacto con materiales tóxicos y quienes
padecen enfermedades pulmonares o cardiacas.

Otros efectos adversos de la contaminación atmosférica
son los daños que pueden sufrir el ganado y las
cosechas. A menudo los primeros efectos perceptibles
de la contaminación son de naturaleza estética y no
son necesariamente peligrosos. Estos efectos incluyen
la disminución de la visibilidad debido a la presencia
de diminutas partículas suspendidas en el aire, y los
malos olores, como la pestilencia a huevos podridos
producida por el sulfuro de hidrógeno que emana de las
fábricas de papel y celulosa.



FUENTES Y CONTROL

La combustión de carbón, petróleo y gasolina es el
origen de buena parte de los contaminantes
atmosféricos. Más de un 80% del dióxido de azufre, un
50% de los óxidos de nitrógeno, y de un 30 a un 40% de
las partículas en suspensión emitidos a la atmósfera
en Estados Unidos proceden de las centrales eléctricas
que queman combustibles fósiles, las calderas
industriales y las calefacciones.

Un 80% del monóxido de carbono y un 40% de los óxidos
de nitrógeno e hidrocarburos emitidos proceden de la
combustión de la gasolina y el gasóleo en los motores
de coches y camiones. Otras importantes fuentes de
contaminación son la siderurgía y las acerías, las
fundiciones de cinc, plomo y cobre, las incineradoras
municipales, las refinerías de petróleo, las fábricas
de cemento y las fábricas de ácido nítrico y sulfúrico.

Entre los materiales que participan en un proceso
químico o de combustión puede haber ya contaminantes
(como el plomo de la gasolina), o éstos pueden
aparecer como resultado del propio proceso. El
monóxido de carbono, por ejemplo, es un producto
típico de los motores de explosión. Los métodos de
control de la contaminación atmosférica incluyen la
eliminación del producto peligroso antes de su uso, la
eliminación del contaminante una vez formado, o la
alteración del proceso para que no produzca el
contaminante o lo haga en cantidades inapreciables.

Los contaminantes producidos por los automóviles
pueden controlarse consiguiendo una combustión lo más
completa posible de la gasolina, haciendo circular de
nuevo los gases del depósito, el carburador y el
cárter, y convirtiendo los gases de escape en
productos inocuos por medio de catalizadores.

Las partículas emitidas por las industrias pueden
eliminarse por medio de ciclones, precipitadores
electrostáticos y filtros. Los gases contaminantes
pueden almacenarse en líquidos o sólidos, o
incinerarse para producir sustancias inocuas.





EFECTOS A GRAN ESCALA

Las altas chimeneas de las industrias no reducen la
cantidad de contaminantes, simplemente los emiten a
mayor altura, reduciendo así su concentración in situ.
Estos contaminantes pueden ser transportados a gran
distancia y producir sus efectos adversos en áreas muy
alejadas del lugar donde tuvo lugar la emisión. El pH
o acidez relativa de muchos lagos de agua dulce se ha
visto alterado hasta tal punto que han quedado
destruidas poblaciones enteras de peces.

En Europa se han observado estos efectos, y así, por
ejemplo, Suecia ha visto afectada la capacidad de
sustentar peces de muchos de sus lagos. Las emisiones
de dióxido de azufre y la subsiguiente formación de
ácido sulfúrico pueden ser también responsables del
ataque sufrido por las calizas y el mármol a grandes
distancias.

El creciente consumo de carbón y petróleo desde
finales de la década de 1940 ha llevado a
concetraciones cada vez mayores de dióxido de carbono.
El efecto invernadero resultante, que permite la
entrada de la energía solar, pero reduce la reemisión
de rayos infrarrojos al espacio exterior, genera un
tendencia al calentamiento que podría afectar al clima
global y llevar al deshielo parcial de los casquetes
polares.

Es concebible que un aumento de la cubierta nubosa o
la absorción del dióxido de carbono por los océanos
pudieran poner freno al efecto invernadero antes de
que se llegara a la fase del deshielo polar. No
obstante, los informes publicados en la década de 1980
indican que el efecto invernadero es un hecho y que
las naciones del mundo deberían tomar medidas
inmediatamente para ponerle solución.










MEDIDAS GUBERNAMENTALES

Muchos países tienen normas sobre la calidad del aire
con respecto a las sustancias peligrosas que pueda
contener. Estas normativas marcan los niveles máximos
de concentración que permiten garantizar la salud
pública. También se han establecido normas para
limitar las emisiones contaminantes del aire que
producen las diferentes fuentes de contaminación. Sin
embargo, la naturaleza de este problema no podrá
resolverse sin un acuerdo internacional.

En marzo de 1985, en una Convención auspiciada por las
Naciones Unidas, 49 países acordaron proteger la capa
de ozono. En el Protocolo de Montreal, renegociado en
1990, se solicita la eliminación progresiva de ciertos
clorocarbonos y fluorocarbonos antes del año 2.000 y
ofrece ayuda a los países en vías de desarrollo para
realizar esta transición.






















EFECTO INVERNADERO

Este término se aplica al papel que desempeña la
atmósfera en el calentamiento de la superficie
terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente
a la radiación solar de onda corta, absorvida por la
superficie de la Tierra. Gran parte de esta radiación
se vuelve a emitir hacia el espacio exterior con una
longitud de onda correspondiente a los rayos
infrarrojos, pero es reflejada de vuelta por gases
como el dióxido de carbono, el metano, el óxido
nitroso, los halocarbonos y el ozono, presentes en la
atmósfera. Este efecto de calentamiento es la base de
las teorías relacionadas con el calentamiento global.

El contenido en dióxido de carbono de la atmósfera ha
venido aumentando un 0,4% cada año como consecuencia
del uso de combustibles fósiles como el petróleo, el
gas y el carbón; la destrucción de bosques tropicales
por el método de cortar y quemar también ha sido un
factor relevante que ha influido en el ciclo del
carbono.

La concentración de otros gases que contribuyen al
efecto invernadero, como el metano y los
clorofluorocarbonos, está aumentando todavía mas
rápido. El efecto neto de estos incrementos podría ser
n aumento global de la temperatura, etimado en 2 a 6
ºC en los próximos 100 años. Un calentamiento de esta
magnitud alteraría el clima en todo el mundo,
afectaría a las cosechas y haría que subiera el nivel
del mar significativamente. De ocurrir esto, millones
de personas se verían afectadas por las inundaciones.

Según un estudio reciente, publicado por la revista
Nature, la primavera es más larga debido en parte al
efecto invernadero. Este estudio afirma que desde
principios de 1980 la primavera se adelanta y la
vegetación crece con mayor vigor len las latitudes
septentrionales; esto se debe al calentamiento global
que ha afectado a una gran parte de Alaska, Canadá y
el norte de Asia y Europa, que a su vez está
relacionado con el efecto invernadero de origen humano
(teoría según la cual la población humana ha
contribuido a la concentración de gases, tales como el
dióxido de carbono, en la atmósfera).

Mediante el uso de imágenes obtenidas a través de
satélites climáticos, los científicos proporcionan
pruebas del cambio climático y aportan datos
significativos para el estudio del calentamiento de la
Tierra.