Asturias en el siglo XVIII

Historia de España. Ilustración. Despotismo ilustrado. Pensadores. Jovellanos. Feijoo

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  • País: España España
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ÍNDICE

  • Ilustración en España

  • Ilustración asturiana

  • Jovellanos

  • Asturias en el siglo XVIII

    Pensador y hombre de acción, destaca como jurista, académico, reformador económico, estadista. Ejerce como clérigo, hombre de mundo, sabio, poeta y dramaturgo. Debido al contexto de la producción prosística del s. XVIII, Jovellanos se dedicó más al ensayo y la exposición que a la prosa de ficción. Es considerado como uno de los autores más importantes de la Ilustración española.

    (“Jovellanos” por Goya 1797)

  • Feijoo

  • A pesar de su tardío comienzo, el padre Feijoo es considerado uno de los más importantes ilustrados del siglo XVIII. Destaca por su pensamiento racionalista, crítico y social, en cuyas obras podía apreciarse un lenguaje claro y sencillo (en contraposición a los escritos barrocos), y la importancia de hacer llegar la educación al “vulgo” (pueblo llano).

    Asturias en el siglo XVIII

    1. (Introducción a) LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA

    En el s. XVII, se habían denunciado los males que aquejaban a la monarquía española, sobre todo los que afectaban al terreno económico. Con la instauración de la monarquía absoluta (Felipe V de Borbón), el pensamiento ilustrado europeo entra en España, y una minoría de intelectuales españoles tratan de desarrollar una política moderna que contraste con los viejos moldes de la tradición castellana. La Ilustración Española aunque inspirada en la Enciclopedia y en sus principios racionalistas, el antropocentrismo, la presencia política del despotismo ilustrado (dictadura instruida), la confianza en la razón humana y el derecho a la felicidad, tiene unas características propias tanto desde el punto teórico como del práctico.

    Los ilustrados pertenecían preferentemente a la pequeña nobleza y a la burguesía, y ocuparon los puestos de mayor responsabilidad durante el reinado de Carlos III, mientras se esforzaban en hacer compatible la crítica y la razón con la tradición cristiana (Feijoo y Jovellanos). La idea principal de los escritos publicados era la afirmación de que la decadencia española estaba originada en la economía y en una organización social anticuada y anquilosada (Jovellanos), y se defendía una total renovación de la enseñanza (Feijoo) y la necesidad de desarrollar las ciencias útiles como las matemáticas, la física o la química.

    Asturias en el siglo XVIII
    (Portada de la “Enciclopedia”)

    2. LA ILUSTRACIÓN ASTURIANA

    2.1 JOVELLANOS

    Gaspar Melchor de Jovellanos nació dentro de una familia noble, aunque no excesivamente adinerada. Se graduó de bachiller en cánones el año 1764. Tras abandonar los estudios eclesiásticos, decidió centrarse en la Magistratura. Permanece en Sevilla diez años, siendo nombrado Alcalde del Crimen de la Audiencia y Oidor de la Audiencia más adelante, actuando al mismo tiempo como poeta y dramaturgo y como activo y brillante miembro de tertulias, así como coleccionista impulsivo de libros. Durante esta época escribe El delincuente honrado, su obra más conocida, y además, comienza a colaborar en algunos círculos ilustrados. En composiciones como Jovino a sus amigos de Salamanca, se hacen evidentes rasgos de una poesía de sensibilidad ilustrada.

    Tras ser nombrado Alcalde de Casa y Corte (1778), se traslada a Madrid, donde vive las reformas llevadas a cabo por Carlos III. Durante esta etapa, tiene participación activa en numerosos organismos, lo que le convierte en una figura destacada de su tiempo. Su pensamiento queda impreso en infinitud de informes, presentando ideas tan avanzadas como la defensa de la igualdad de la mujer o la necesidad de un mejor reparto de la tierra. Encuentra aún tiempo para una intensa vida social y continuar con su actividad literaria. Es en esa época cuando recibe un encargo de inspeccionar las carreteras en asturianas, y colabora para realizar mejoras en la ciudad de Gijón, contando los detalles en Cartas de un viaje a Asturias

    Tras la muerte de Carlos III, al cual dedica uno de sus discursos, se produce un considerable cambio en la situación política interna, que afecta a los círculos ilustrados. Jovellanos es desterrado a Gijón y, en este período, publica algunas de sus obras más importantes en cuanto a economía y política cultural.

    En 1797 es nombrado ministro de Gracia y Justicia, pero su visión sobre los problemas legislativos le enfrenta con las nuevas orientaciones políticas, por lo cual es destituido al cabo de unos pocos meses. Debido a la persecución contra los ilustrados en 1800, es arrestado y llevado al castillo de Bellver (Mallorca), donde amplía sus estudios y redacta Memorias del castillo de Bellver, así como diversas composiciones poéticas.

    Ocho años más tarde es puesto en libertad, y prosigue con su labor política durante dos años más. Cuando regresa a la Península, se encuentra a ésta desgarrada por la Guerra de la Independencia, a generales y pueblo llano aclamándole y la propuesta de formar parte del gobierno napoleónico.

    Durante tres años, viejo y enfermo, Jovellanos entra a formar parte de la Junta Central que se opone a Napoleón y promueve las Cortes de Cádiz, que promulgarían la Constitución de 1812. De regreso a Gijón, fallece en Puerto de Vega en 1811.

    2.2 FEIJOO

    Benito Jerónimo Feijoo Montenegro nació en 1676 en Orense, y en 1690 tomó el hábito de San Benito, en el monasterio de San Julián de Samos. A partir de 1709, y durante más de medio siglo, residió en Asturias, en el colegio benedictino de San Vicente de Oviedo (edificio actualmente ocupado por el Museo Arqueológico Provincial y por la Facultad de Psicología). Fue un pensador independiente que se definía a sí mismo como un “ciudadano libre de la República de Letras".

    La época de su mayor actividad literaria empieza al final de su profesorado, del que se retiró a los sesenta y tres años, después de ejercerlo durante cuarenta años. Sin moverse prácticamente de Oviedo, inició la publicación de ensayos filosóficos sobre todo género de materias, para el desengaño de errores comunes. Su crítica filosófica, realizada desde el conocimiento del estado de las ciencias, la técnica y la filosofía de su tiempo, tuvo que soportar los ataques más virulentos tanto de arcaicos escolares como de otras posiciones ilustradas. Entre 1726 y 1740 publicó los nueve volúmenes del Teatro crítico universal, y entre 1742 y 1760 los cinco volúmenes de Cartas eruditas, además de otras obras, sobre todo defensivas, como respuesta a los ataques recibidos.

    Como tema en sus ensayos utilizaba la falsedad de las supersticiones y de ciertas creencias populares por medio de argumentos que obligaran a pensar. Convencido de la necesidad de combatir los errores culturales, demostró la inexistencia de seres fantásticos y criticó la creencia en los milagros, en las artes adivinatorias y en falsas propiedades de animales o plantas. Criticó a la iglesia por su ostentación y lujo, y en lo institucional rechazó la posición frente a las novedades intelectuales en nombre de la defensa de la fe. Feijoo era un racionalista, pero jamás puso en tela de juicio las verdades reveladas, de ahí que no tuviera problemas con la Inquisición. Toda su obra está caracterizada por un lenguaje sencillo y claro.

    Murió en Oviedo en 1764. Está enterrado en el crucero de la Iglesia de la Corte, que se abre sobre unos de los patios del antiguo convento, en la Plaza de Feijoo.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Ciencias Sociales HISTORIA 2º CICLO Oxford Educación