Astronomía y astrología en las civilizaciones mediterraneas

Historia antigua. Mitología. Constelaciones, planetas y estrellas. Orientación en la navegación

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Astrología y Astronomía en las civilizaciones mediterráneas

  • Introducción

No hay que confundir astrología con astronomía, aunque ambas compartan la misma raíz griega astron, que significa "estrella". La astronomía es el estudio científico de los cuerpos celestes, como estrellas, planetas, lunas cometas y meteoros, mientras que la astrología es una actividad más imaginativa que trata de explicar e interpretar la influencia de los cuerpos celestes sobre la vida terrestre. Ambas disciplinas surgieron en la antigua Mesopotamia hace mas de 7000 años, cuando los observadores del cielo empezaron a llevar registros exactos de los movimientos del Sol, la Luna y las estrellas. Una de las primeras observaciones que realizaron fue que, había unas cuantas estrellas que no permanecían en la misma posición respecto a las demos. Junto con el Sol y la Luna, las así llamadas "estrellas errantes", que para los antiguos, eran la morada divina, se desplazaban a lo largo de una banda estrecha de cielo conocida como Zodiaco. Hoy sabemos que esos astros errantes no son estrellas sino planetas ( planeta significa "errante" en griego).

Con el paso del tiempo los mesopotamios asignaron significados y deidades residentes a los planetas, según su apariencia. Por ejemplo, Marte, que posee un resplandor rojizo muy visible, fue considerado un planeta feroz y sanguinario y pasó a identificarse con el dios de la guerra (Nergal para los babilonios, Ares para los griegos y Marte para los romanos); Venus, que supera a todos los demás astros en brillo, pero asimismo puede desaparecer de ciertas zonas hasta seis semanas seguidas, fue considerado como el planeta portador del amor, tanto del amor fiel como del amor voluble (debido a la relación de la diosa Venus con el amor); y Saturno, que parece recorrer el firmamento mas lentamente que el resto de planetas, ya que al ser el más distante de todos, fue relacionado con el mal, la vejez, el abatimiento y la muerte. En aquella época sólo se conocían los cinco planetas que son visibles a simple vista (mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), y se creía que los cinco, junto el Sol y la Luna, daban vueltas alrededor de la Tierra, que era el centro del universo.

Además de observar los movimientos del cosmos, los astrónomos mesopotámicos trataron de hallar una relación entre lo que veían y los acontecimientos que sucedían en la Tierra, como terremotos, inundaciones y otros desastres naturales. Su razonamiento era muy simple: creían que todo el universo estaba conectado y que los hechos que tenían lugar en el cielo tenían que reflejar hechos ocurridos en la Tierra, o incluso presagiarlos. Por ejemplo, la aparición de un cometa, que es el acontecimiento celeste más impredecible de todos, podía augurar un hecho importantísimo, como la muerte de un rey. Otros hechos más habituales (Como lunas llenas, eclipses, aparición de un halo alrededor de la Luna, o la convergencia de dos o mas planetas) eran menos inquietantes, pero también se consideraban presagios de hambrunas, tormentas, riadas, epidemias o cualquier otro desastre.

Así pues, la astrología, en su forma más básica, se convirtió en una herramienta muy importante para la adivinación. Sus practicantes buscaban profecías en el firmamento y hacían sus predicciones.

  • El significado de los planetas

Los astrólogos creen que cada uno de ellos caracteriza un aspecto diferente de la personalidad. Éstos son los significados tradicionales que se les asigna:

  • EL SOL, el cuerpo más grande y brillante de nuestro sistema solar. Representa la personalidad esencial del individuo, los rasgos básicos y la actitud general ante la vida.

  • LA LUNA, representa las reacciones emocionales, los instintos y la actitud general ante la vida.

  • MERCURIO, llamado así en honor al dios romano mensajero, representa la comunicación. Es el planeta que se mueve más rápido, y por ello se asocia con la inteligencia y el cambio.

  • VENUS, el planeta más brillante del firmamento, lleva el nombre de la diosa romana del amor,. Simboliza romanticismo, relaciones sentimentales, amor y belleza.

  • MARTE, llamado así por el dios romano de la guerra y fácilmente reconocible por su color rojizo. Representa la agresión, la fuerza física y la habilidad de tomar la iniciativa.

  • JÚPITER, el planeta más grande del sistema solar, representa la buena suerte, la oportunidad y la habilidad para ampliar los horizontes propios. Júpiter era el dios supremo del panteón romano, el equivalente al dios griego Zeus.

  • SATURNO, el planeta que se mueve mas despacio de entre los planetas visibles, simboliza obstáculos y desafíos.

  • URANO, lleva el nombre del dios griego que personificaba el cielo. Representa el lado excéntrico y rebelde de las personas. Indica cambio súbito, trastornos e impaciencia.

  • NEPTUNO, representa la imaginación, la creatividad, los sueños y la capacidad para distinguir entre realidad e ilusión. Llamado así por el dios romano de los mares, Neptuno que simboliza los aspectos más profundos.

  • Historia de las constelaciones

Las constelaciones actuales, tienen su origen en muy diversas fuentes y épocas. La Unión Astronómica Internacional reconoce 88 constelaciones, con orígenes muy diversos:
- La mayoría de las constelaciones visibles desde el hemisferio norte tiene su origen en las 48 constelaciones recopiladas por Ptolomeo en el Almagesto, libro que recopilaba todo el saber astronómico del siglo II de nuestra era. A su vez, estas 48 constelaciones remontan sus orígenes a diferentes culturas antiguas, que serán detenidamente comentadas.
- Gran parte de las constelaciones del hemisferio sur fueron bautizadas por el abad Nicolás Lacaille en el siglo XVIII, recogiendo además algunas descritas por los marinos holandeses Keyser y Houtman en el siglo XVI. Las tradiciones de los pueblos indígenas referentes a ellas fueron ignoradas, adoptándose principalmente nombres de aves (por los marinos holandeses), o bien de instrumentos científicos (por parte de Lacaille).


Así pues, las constelaciones que son tratadas, en su forma oficial actual, son precisamente las que remontan sus tradiciones a tres antiguas civilizaciones: la mesopotámica, la egipcia y la griega.

MESOPOTAMIA
En las diversas civilizaciones que surgieron entre los ríos Tigris y Éufrates es donde se debe buscar, con toda seguridad, el origen en la cultura occidental de dibujar figuras a partir del cielo. Los mitos sobre dioses y héroes se asocian rápidamente a las estrellas y planetas más importantes. Desde tiempos muy remotos hasta las épocas más recientes, los planetas son considerados como los principales dioses, dejando a las constelaciones el papel de dioses secundarios o los protagonistas de importantes relatos mitológicos (ej. : Andrómeda, Pegaso)


La primera referencia escrita a un astro, se encuentra en una tablilla del 2500 a.C.: se nombra a las Pléyades como "Mul-Mul" ("Mul" significa "astro", por lo que se refiere al "astro por excelencia"). Es en el período babilónico antiguo (2000-1500 a.C.), cuando se encuentran ya las primeras observaciones astronómicas sistemáticas, diferentes calendarios del sol y la luna y las primeras representaciones pictóricas de constelaciones, que ya desde esa época tan antigua, se corresponden a algunas de las actuales: Aquila, Aquarius, Taurus, Leo,...
Con la llegada de los cassitas y el surgir del poder babilónico (1500-1000 aC), la Astronomía inunda la vida de aquellas gentes, con el nacimiento de la "astronomía judicial": se asocia la observación de un evento astronómico a un hecho social-político concreto: el estudio de los astros se intensifica en gran medida, dando como resultado miles de observaciones registradas que han llegado a nuestros días. Se añaden nuevas constelaciones a las anteriores: Hydra, Scorpius, Saggitarius, Capricornus, Triangulus,...


Durante el período de dominación asirio (1100-612 aC) las observaciones son ya muy sofisticadas. Ejemplo de ello son las "Tablas de Mul-Apin" en las que se catalogan estrellas, planetas y asterismos, se describen ciclos planetarios, se elaboran tablas con salidas y puestas de astros por el horizonte, ... y se describe el "Camino de la Luna": las constelaciones por las que discurre la Luna en su ciclo, origen del horóscopo. En el "Camino de la Luna" se describen 18 constelaciones, algunas coincidentes con las zodiacales (Tauro, Gemini, Leo, Virgo, Libra, Scorpius, Saggitarius y Capricornus ), otras que en su forma incluyen a actuales constelaciones zodiacales (Cancri, Aquarius, Pisces y Aries) y las restantes componiéndose en su totalidad o en parte de constelaciones actuales no zodiacales.


En el período comprendido desde la caída de Asiria hasta el dominio seléucida (612-323 aC), las constelaciones del "Camino de la Luna" pasan de 18 a 15 y finalmente a las 12 actuales en el siglo V. Como dato curioso, el primer horóscopo personalizado conservado se remonta al año 409 aC en Babilonia; de aquí, pasaría el sistema a Grecia donde se inventaría el actual sistema de signos y por último a Roma.

EGIPTO
En los mitos egipcios, al contrario que sucedía en los mesopotámicos, las estrellas son consideradas dioses o "almas" (ya sea con las estrellas formando grupos o individualmente), considerando a los planetas como de menor relevancia (esto es en términos generales). La gran importancia que la Astronomía tuvo en esta civilización se manifiesta en la elaboración de complejos calendarios desde épocas remotas (posiblemente ya desde el 3200 aC). El año egipcio se inicia con el orto helíaco de Sirio: es la primera visión que se tiene en el año de la estrella al amanecer. Esto coincidía aproximadamente con el momento en el que el Nilo inicia su crecida anual, por lo que es evidente la importancia de este hecho en la vida de la civilización agrícola egipcia.
Las constelaciones egipcias no se corresponden con las mesopotámicas. Representan divinidades, aunque alguna de éstas se asocia frecuente con estrellas individuales (Sirio, por ejemplo, era Isis). La manera como las constelaciones eran construidas variaba con la época (Osiris fue Orion completo algunas veces, el Cinturón de Orion otras), así como la divinidad atribuida a cada constelación (el mismo Orion fue tanto Osiris como Horus, su padre). Esto sugiere que las constelaciones en el antiguo Egipto no tenían el marcado carácter figurativo que en Mesopotamia.


Ejemplos de constelaciones y asterismos importantes en algún momento del Egipto antiguo serían los siguientes:

  • Orion: identificado principalmente con Osiris. Es la constelación más importante.

  • Canis Major: Sirio es asociado a la diosa Isis. Por extensión, toda la constelación se asociaba a la representación de la diosa como una vaca.


- El asterismo del Carro: era la "Pata" del buey Mesenkhti, una constelación de mal augurio.


- Bootes: era la representación de la diosa Epet, guardiana de la "Pata de Buey", divinidad benéfica y "señora de talismanes".


La elección de correspondientes mesopotámicos de constelaciones es en todo caso casual, originado sin duda por la evidencia de las formas que las estrellas más brillantes originan en el firmamento. Los mitos egipcios no pasaron a la cultura clásica ni por ende a las constelaciones griegas, romanas y actuales. Una excepción, no obstante, aparece en el caso de Ophiucus, nombre que estaría asociado a antiquísimos mitos egipcios y que pasaría a los cielos como importante divinidad en tiempos romanos.

GRECIA Y LOS PUEBLOS NAVEGANTES DEL MEDITERRÁNEO


Los pueblos que navegaban el Mediterráneo ya desde antes del siglo X aC utilizaron las estrellas para orientarse en sus navegaciones lejos de las costas. Algunos estudiosos sostienen que el origen de las constelaciones no debería buscarse en la Astronomía practicada por los pueblos mesopotámicos, si no en la civilización minoica y fenicia anterior al primer milenio aC. De estos pueblos pasarían constelacionesutilizadas por los marinos para orientar sus barcos en las noches a la cultura aquea y helénica posteriores. Las primeras referencias escritas sobre el tema se encuentran en la obra de Homero. Tanto en la Ilíada como en la Odisea hace referencia a diversas constelaciones: Orion, la Osa, las Pléyades y el Boyero. Además, ofrece ya Homero el nombre alternativo del Carro para la Osa Mayor, cosa que nos puede dar idea de la importancia que se daba a esta constelación para localizar el norte. Los fenicios usaban para navegar la Osa Menor, testigo más fiel del norte estelar.


Fue precisamente una obra de Aarato de Soloi, griego del Asia Menor que vivió entre los siglos IV y III aC, "Los Fenómenos", la que compilaría todo el saber y las tradiciones que hacían referencia a las constelaciones. En esta obra, Arato recoge gran parte del saber astronómico de la época, describiendo las distintas constelaciones conocidas. Otro autor, que un siglo más tarde escribiría la obra "Catasterismos", fue Erastótenes de Cirene que asoció a cada constelación un mito griego.


Por último, el autor helenístico, que construyó el sistema sobre el cual se edificó el actual conjunto de constelaciones septentrionales, fue Claudio Ptolomeo quien asociaría las constelaciones a estrellas concretas y perfectamente diferenciadas.

LAS CONSTELACIONES, SUMA DE CULTURAS


Las constelaciones actuales, visibles desde las zonas templadas del Hemisferio Norte, tienen su origen en tres fuentes principalmente:

  • Las constelaciones zodiacales y parazodiacales (aquellas asociadas a las zodiacales por situación o por su historia) se forman en Mesopotamia entre el 2500 y el 500 aC. Los mitos que las originaron no han llegado casi en ningún caso a nuestros tiempos, pero sí en muchos casos su nombre y las figuras que las representaban (mediante tablillas y cilindros-sello).

  • Las constelaciones circumpolares serían producto de las tradiciones de pueblos marineros del antiguo Mediterráneo. En ellas, fueron decisivos los fenicios y los griegos, aunque su origen podría deberse a las tradiciones de la civilización minoica.

  • Los egipcios influyeron poco en la composición del firmamento clásico, aunque algunas constelaciones hayan transmitido sin ningún mito asociado. Los griegos fueron los que les proporcionarían mitos y representaciones, aunque de forma poco profunda y con numerosas variantes.


Todas estas tradiciones fueron ensambladas por los griegos de la época helenística y utilizadas en los tiempos modernos por todos los astrónomos. Un último pueblo sería de gran importancia en este tránsito: los árabes, que a partir del firmamento clásico adaptarían gran parte de las constelaciones. Su más destacada aportación es la de poner nombre a la mayoría de las estrellas que lo tienen, algunas veces haciendo referencia a antiguas tradiciones árabes y en la mayoría de las restantes refiriéndose a mitos clásicos.

  • Principales Constelaciones y mitos relacionados

Andromeda

Estrellas principales:

Alpheratz: del árabe «al surrat al faras», que significa «el ombligo del caballo», por ser considerada por los árabes parte de Pegasus. Los árabes también reconocieron el mito griego llamándola «al ras al mar'ah as musalsalah»: «cabeza de la mujer encadenada».

Mirach: del árabe «faja» o «cinto».

Almak: nombre de un pequeño mamífero del desierto árabe.

Descripción

Constelación en forma de "A" que surge de un vértice del cuadrado de Perseus en dirección a Cassiopeia. Contiene la galaxia de Andrómeda, visible a simple vista.

El origen de esta constelación es mesopotámico. Se encuentra por primera vez nombrada en las Tablas de Mul-Apin, compuestas hacia el 1000 aC. Se la llama "A-Nu-Ni-Tum", la Señora del Cielo. Se trata de un principio femenino que se halla en todas las culturas antiguas: llamada Inanna en Sumer, Ishtar en Asiria y Babilonia, Astarté en Siria... se le asoció frecuentemente esta constelación, aunque su símbolo más conocido y ubicuo era el planeta Venus. Es en estas culturas fue diosa del amor, del atractivo sexual y la guerra. Su animal totémico fue el león, y tenía centros de culto en las principales ciudades. La constelación "A-Nu-Ni-Tum" era la decimoséptima del Camino de la Luna en las mencionadas tablas de Mul-Apin (tomando también parte de la constelación de Pisces).

Los griegos adaptan a la Señora del Cielo como Andromeda, la hija de Cefeo y Cassiopeia. Fue encadenada a una roca para ser devorada por un monstruo marino (Cetus). Este era el castigo que Poseidon imponía a su madre, Cassiopeia, por creerse más bella que las hijas del dios, las Nereidas. Rescatada por Perseo de la muerte a manos del monstruo, fue llevada con él a Grecia, donde se casaron finalmente. El principio femenino pierde algo de fuerza en la interpretación griega de la constelación, pues aquí el valor predominante que aporta Andromeda es el de su belleza y el dominio que ejercía sobre la voluntad de los hombres. De hecho, su nombre significa precisamente eso: «gobernadora de hombres». Así, el poeta latino del siglo I aC Manilio, diría de ella «El vencedor de Medusa fue vencido por la mirada de Andrómeda». La visión griega de Andromeda es muy distinta de la mesopotámica. Así, pese a seguir considerándola símbolo de belleza y majestad femenina, pierde la vertiente sexual y bélica de Inanna, lo mismo que la diosa Afrodita, aquella cuya simple visión no podía ser resistida por ningún mortal sin caer enamorado.

Estrellas principales:
Altair: palabra árabe que significa «águila».
Alshain: nombre de origen persa que significa «balanza».
Tarazed: palabra de origen árabe que hace referencia a «shahin tara zed», que significa «la estrella que daña al halcón».