Artritis infecciosa

Inflamación articulaciones. Gonocócica. Tuberculosa. Micótica. Hongos. Espiroquetas

  • Enviado por: Zhira
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
cursos destacados
Curiosidades Matemáticas
Curiosidades Matemáticas
En realidad más que un curso, esta una serie de videos sobre algunos trucos matemáticos útiles...
Ver más información

Química Orgánica
Química Orgánica
En este curso de Química Orgánica o también conocida como Química del Carbono, nos...
Ver más información

publicidad

ARTRITIS INFECCIOSA

Artritis es un nombre inespecífico que denota inflamación de una articulación.

La artritis infecciosa aparece cuando agentes microbianos (bacterias, micobacterias, hongos o virus) se introducen en el líquido sinovial, desbordan los mecanismos normales de eliminación y se multiplican.

En la mayoría de los casos, los gérmenes son introducidos por vía hematógena, a partir de focos extraarticulares. Sin embargo, la infección puede ser producida mediante introducción directa por traumatismo, inyección intraarticular o cirugía, o desde un foco paraarticular.

La artritis infecciosa puede clasificarse como:

  • Artritis piógena

  • Artritis tuberculosa y micótica

  • Artritis producida por virus

  • Artritis producida por espiroquetas

  • La presentación, el curso y la terapéutica son suficientemente diferentes

    para que cada síndrome sea estudiado por separado.

  • ARTRITIS PIÓGENA

  • Puede ser producida por bacterias gonocócicas o no gonocócicas.

    La bacteria que produce la artritis séptica tiende a ser diferente con la

    edad y el estado del paciente.

  • ARTRITIS GONOCÓCICA

  • Concepto:

    La gonorrea es una infección de las mucosas de la uretra y tracto genital

    producida por Neisseria gonorrhoeae. También puede afectar la faringe y el canal anal. Tras la invasión de la mucosa, los gonococos pueden extenderse y producir otras infecciones como artritis, tenosinovitis, perihepatitis, endocarditis y meningitis.

    Epidemiología:

    La gonorrea casi siempre se adquiere por contacto sexual, a excepción de la conjuntivitis gonocócica y la vulvovaginitis.

    Anatomía patológica:

    La gonorrea se puede iniciar en el tracto genital, canal anal o faringe. De aquí se puede producir invasión de la corriente sanguínea por parte de la Neisseria gonorrhoeae, que se disemina y produce infección en focos distantes. Las localizaciones extragenitales más frecuentes son las articulaciones, aunque también puede producir otras infecciones.

    La diseminación de la infección gonocócica es más frecuente en mujeres que en varones, y en varones homosexuales que en heterosexuales.

    Manifestaciones clínicas:

    La artritis suele producirse de 1 a 3 semanas después de la infección inicial. Puede ser gradual o súbita. Suele presentarse con fiebre y leucocitosis. Más del 75% de los pacientes tienen poliartritis. Las articulaciones más frecuentemente afectadas son las rodillas, tobillos y muñecas, pero puede afectar a cualquier articulación. La tenosinovitis, que raramente se observa en otros tipos de artritis piógena, es frecuente en la artritis gonocócica y se da mayoritariamente en muñecas y tobillos. También son frecuentes las lesiones cutáneas asociadas con la bacteriemia gonocócica.

    Diagnóstico:

    Aislamiento de Neisseria gonorrhoeae en el tracto genital, canal anal y faringe, y análisis de gonococos en las lesiones de piel, sangre o líquido de las articulaciones.

    Tratamiento:

    Se trata con penicilina G acuosa (10 millones de U IV diaria, durante al menos 3 días), seguida de amoxicilina o ampicilina (500 mg VO, 4 veces al día, hasta completar al menos 7 días de tratamiento).

    En la artritis gonocócica, siempre que sea posible, hay que aspirar el pus con una aguja.

    Antes de iniciar el tratamiento en todos los pacientes con infección gonocócica hay que realizar pruebas serológicas para sífilis.

    Prevención:

    Uso de preservativos.

    1.2 ARTRITIS SÉPTICA NO GONOCÓCICA

    Concepto:

    Éstas son menos frecuentes que las gonocócicas, pero su capacidad de

    destruir rápidamente la articulación y su mortalidad le dan una posición importante.

    Las bacterias grampositivas, particularmente Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes y Streptococcus pneumoniae, son la causa principal de la artritis séptica no gonocócica. Pero también hay una amplia variedad de otras bacterias que producen artritis séptica menos frecuentemente.

    Anatomía patológica:

    Cuando los gérmenes se han establecido y multiplicado, provocan intensa respuesta inflamatoria. Se liberan enzimas que producen la degradación del cartílago articular. A medida que progresa la infección, el hueso es invadido y sobreviene una osteomelitis.

    Manifestaciones clínicas:

    Produce rápidamente un dolor intenso con hinchazón, calor y eritema a lo largo de 24-72 horas. Generalmente es monoarticular, pero puede darse el caso de que hayan varias articulaciones afectadas. La fiebre, la taquipnea y los escalofríos pueden ser intensos. La infección es más frecuente en las grandes articulaciones, incluyendo, en orden de frecuencia, la rodilla, caderas, hombros, codos, muñecas y tobillos.

    La artritis séptica no gonocócica tiende a producirse en individuos debilitados (a diferencia de la artritis gonocócica en la cual los individuos suelen ser sanos). La artritis séptica no gonocócica afecta a articulaciones previamente lesionadas.

    Diagnóstico:

    La artritis séptica no gonocócica es rara en adultos sanos, jóvenes y de mediana edad. En las edades más avanzadas es más habitual y la gota y la pseudogota son las entidades más corrientes asociadas a la artritis inflamatoria monoarticular aguda. La inflamación monoarticular en un paciente con artritis reumatoidea preexistente señala a menudo un brote de la enfermedad, pero puede indicar también artritis piógena. En pacientes con artritis reumatoidea, cualquier articulación que esté desproporcionadamente afectada con relación a las otras debe ser sometida a una aspiración de líquido sinovial y cultivo.

    Tratamiento:

    Los principios de tratamiento son los mismos que los de cualquier infección en espacio cerrado. Incluyen antibióticos adecuados, drenaje y medidas físicas para proteger la articulación y conservar la función.

    Cuando la identidad y sensibilidad del germen infectante son conocidas, está indicada la administración parenteral de altas dosis de agentes bactericidas mínimamente tóxicos. El tratamiento no puede retardarse, mientras se esperan los cultivos, y debe basarse en la tinción de Gram. La terapéutica debe continuarse de 2-4 semanas.

    Las articulaciones deben inmovilizarse hasta que la inflamación cede. Tan pronto como el dolor lo permita, deben practicarse movimientos pasivos varias veces al día.

    Pronóstico:

    Incluso con una terapéutica apropiada, el resultado de la artritis séptica no gonocócica es insatisfactorio. El factor más importante es el diagnóstico precoz. El resultado es malo, como lo demuestran las anquilosis, recidivas, osteomelitis o muerte en el 50% de las infecciones con Staphyloccocus aureus, en el 20% de las infecciones estreptocócicas, en el 5% de las infecciones neumocócicas y en el 75% de las infecciones bacilares gramnegativas. Los pacientes más jóvenes y más sanos tienen un mejor pronóstico.

  • ARTRITIS TUBERCULOSA Y MICÓTICA

  • ARTRITIS PRODUCIDA POR MICOBACTERIUM TUBERCULOSIS

  • La artritis producida por M. tuberculosis es rara. Durante la diseminación

    primaria se desarrollan focos de infección por propagación directa o hematógena secundaria y más tarde se reactivan. Corrientemente no hay ningún signo de tuberculosis previa.

    Manifestaciones clínicas:

    La tuberculosis ósea y articular presentan dos formas generales: osteomielitis y sinovitis.

    La osteomielitis tuberculosa suele afectar a la columna dorsal (enfermedad de Pott). La infección destruye el espacio discal y a veces los cuerpos vertebrales. Los pacientes muestran dolor en la espalda, espasmos y dolor radicular. Las complicaciones incluyen cifosis por colapso del espacio discal o del cuerpo vertebral, abscesos fríos (tuberculosos) y secuelas neurológicas por compresión de la médula. Otras localizaciones de invasión son las costillas y las articulaciones sacroilíacas.

    La tuberculosis de las articulaciones aparece generalmente como una artritis monoarticular. La cadera y la rodilla son las afectadas, pero también pueden serlo otras articulaciones y vainas tendinosas. Los pacientes sufren un dolor lentamente progresivo, con rigidez e hinchazón.

    Diagnóstico:

    Se ha de prcticar una prueba cutánea con derivado de la proteína purificada de concentración intermedia. Los resultados son positivos, excepto en casos de enfermedad avanzada y en huéspedes debilitados o inmunosuprimidos. Debe practicarse una biopsia de la sinovial en todo caso sospechoso. La combinación de la histología y el cultivo de la sinovial permite un diagnóstico preciso en más del 90% de los pacientes.

    Tratamiento:

    Una terapéutica eficaz requiere una quimioterapia adecuada y a veces cirugía. En caderas previamente afectadas y una vez que la infección ha sido controlada, se practica rutinariamente una sustitución total.

  • ARTRITIS PRODUCIDAS POR OTRAS MICOBACTERIAS

  • Otras micobacterias distintas de M. tuberculosis pueden producir

    infección ósea y articular, que algunas veces afecta a múltiples articulaciones. Estas infecciones pueden ser producidas por M. kansasii, M. marinum, M. intracellulare y M. scrofulaceum. Estas infecciones son a menudo difíciles de tratar.

  • ARTRITIS CAUSADA POR HONGOS

  • La artritis causada por infecciones micóticas es rara. La infección

    primaria suele ser una enfermedad pulmonar autolimitada. Durante esta fase, la artritis va acompañada de eritema nudoso. Al diseminarse, pueden aparecer monoartritis en la rodilla, el tobillo u otras articulaciones, y tensonivitis. Finalmente puede producirse destrucción articular.

    El diagnóstico se establece por cultivo; la biopsia sinovial muestra granulomas. La terapéutica se instaura con anfotericina B.

    La esporotricosis aparece después de la inoculación cutánea y suele ser limitada. Cuando se disemina, puede producirse artritis monoarticular o pauciarticular. El diagnóstico se establece por cultivo y el tratamiento, con anfotericina B.

    3. ARTRITIS CAUSADA POR VIRUS

    Los virus producen frecuentemente artritis autolimitadas y tal vez están involucrados en la patogenia de la artritis reumatoidea y del lupus eritematoso sistémico.

    La hepatitis B va asociada a astralgias y artritis durante el proceso de incubación, aproximadamente en el 50% de los casos. La artritis es poliarticular y simétrica. Generalmente cede al empezar la ictericia. Estas manifestaciones son probablemente producidas por inmunocomplejos circulantes. El diagnóstico se establece por demostración del antígeno de superficie de la hepatitis B en la sangre. El tratamiento es sintomático con salicilatos.

    La rubéola va asociada a poliartritis simétrica que dura de 1-7 días, y suele ir asociada a la erupción. Es mucho más corriente en los adultos que en los niños. La vacunación contra la rubéola ha ido también asociada a artritis.

    Los clínicos ven a menudo monoartritis o poliartritis transitorias como parte de un cuadro clínico vírico obvio, pero rara vez se establece un diagnóstico específico. El tratamiento de las diversas artritis víricas es sólo de sostén.

    En algunos pacientes de SIDA se ha observado artritis reactiva.

  • ARTRITIS CAUSADA POR ESPIROQUETAS

  • En la sífilis secundaria, pueden aparecer artritis y tenosinovitis.

    La enfermedad de limo es una infección transmitida por un artrópodo (Ixodes dammini) y producida por Borrelia burgdorfori. La lesión inicial aparece en el sitio de la picadura y forma un anillo eritematoso expansivo. La lesión cutánea se denomina eritema crónico migrans. Después de un intervalo, generalmente de varias semanas, el 20% de los pacientes desarrollan una invasión del sistema nervioso central o cardíaco. Más tarde, aproximadamente el 50% de los pacientes desarrollan oligoartritis, que afecta predominantemente a las rodillas y se caracteriza por remisiones y exacerbaciones espontáneas. Esto, finalmente, se resuelve en todos los casos, salvo en el 10% que sobreviene la artritis crónica de rodilla.

    El diagnóstico se establece mediante una prueba del anticuerpo específico de la espiroqueta, aunque los resultados pueden ser negativos en el momento de la lesión cutánea inicial.

    BIBLIOGRAFÍA

    - Stanley L. Robbins: Tratado de patología. Tercera edición. Editorial interamericana.

    • Farreras Rozman: Medicina interna. Editorial Marín, S.A, 1982

    • S. de Castro del Pozo: Manual de patología general, 5ª edición. Ediciones Científicas y Técnicas, S.A, 1993.

    Referencias en internet:

    • Infecciones osteoarticulares no protésicas. Artritis séptica.

    http://www.cei.com.ar/funcei/public/libros/infosteo/pag3.html

    • Artritis séptica.

    http://www.geocities.com/HotSprings/6429/t6.html

    1