Artistas del Renacimiento

Historia del Arte renacentista. Artistas. Biografías. Obras. Pintura. Escultura. Arquitectura

  • Enviado por: Cristina
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Trabajo de historia

“ARTISTAS DEL RENACIMIENTO”


Introducción

Con todas las condiciones dadas para el arte renacentista, solo faltaba quienes las aprovecharan y las juntaran con su extraordinario talento. Y eso sucedió principalmente en Italia, en donde surgen los más importantes exponentes de la época.

El Renacimiento es un movimiento cultural que busca la renovación del hombre y su mundo, según los modelos de la época clásica. Entonces, en el siglo XV, aparece un periodo llamado Quattrocento. Este periodo destaca por su observación a la naturaleza y el paisaje, además, aparece el desnudo, el cuerpo humano se representa en sus proporciones correctas.

A continuacion presentamos a los artistas italianos más destacados del renacimiento, sus vidas y una de sus obras más importantes.

ARTISTAS

Rafael (1483-1520), pintor renacentista italiano considerado como uno de los más grandes e influyentes artistas de todos los tiempos.

Su nombre completo era Rafael Sanzio (o Santi) de Urbino. Nació en Urbino y su primera formación la adquirió de su padre, el pintor Giovanni Santi. Según la opinión de muchos historiadores del arte, también estudió con Timoteo Viti en Urbino y realizó bajo su influencia numerosas miniaturas, dentro de una atmósfera delicada y poética, como en Apolo y Marsias (Museo del Louvre, París) y El sueño del caballero (1501, National Gallery, Londres). En 1499 se trasladó a Perugia, en Umbría, y se convirtió en pupilo y ayudante del pintor Perugino. Durante este periodo realizó obras en un estilo muy próximo al de su maestro, hasta el punto de que han existido dudas respecto a algunas atribuciones. Entre las obras de Rafael realizadas en Perugia destacan dos grandes composiciones: Los desposorios de la Virgen (1504, Brera, Milán, obra pintada ya en Florencia) y la tabla del retablo de Città di Castello, en la que representa la Crucifixión con dos ángeles, la Virgen y los santos Jerónimo, Magdalena y Juan Evangelista (1503, National Gallery, Londres).

Periodo florentino

En 1504, Rafael se trasladó a Florencia, donde estudió la obra de reconocidos pintores contemporáneos suyos, como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Fra Bartolommeo, de quienes aprendió sus métodos de representación de luces y sombras, sus estudios anatómicos y actitudes dramáticas. En esta época cambió su forma de pintar, basada en las composiciones geométricas y el interés por la perspectiva, hacia unas maneras más naturales y suaves. Su evolución durante el periodo florentino puede seguirse a través de sus numerosas madonnas (vírgenes). El primer ejemplo es la Madonna del Granduca (1504-1505, palacio Pitti, Florencia). Ejemplos posteriores muestran la influencia de Leonardo en la expresión de serenidad y en los esquemas compositivos triangulares y equilibrados, como es el caso de La bella jardinera (1507-1508, Museo del Louvre, París) y La Virgen del jilguero (1505, Galería de los Uffizi, Florencia). La última de las vírgenes florentinas, la Madonna del baldaquino (1508, palacio Pitti, Florencia), forma parte de un retablo y se asemeja estilísticamente a la obra de Fra Bartolommeo.

Los encargos más importantes que Rafael recibió durante su estancia en Florencia procedían de Umbría. Su composición más original en este periodo es el Entierro de Cristo (1507, Galería Borghese, Roma). Forma parte de un retablo y muestra la fuerte influencia de Miguel Ángel en la disposición y actitudes de los cuerpos y en el tratamiento anatómico de los mismos.

Periodo romano

En 1508 Rafael se trasladó a Roma, requerido por el papa Julio II, quien le encarga la decoración mural de cuatro pequeñas stanze (habitaciones) en el palacio de la Ciudad del Vaticano. En el techo de la primera de ellas, la Stanza della Segnatura (1509-1511), están pintadas las alegorías de la Teología, la Filosofía, la Poesía y la Justicia, respondiendo a un programa iconográfico elaborado e intelectualizado. En una de las paredes, bajo la teología, se sitúa La disputa del sacramento, que representa la discusión del dogma de la Trinidad. La escuela de Atenas, situada debajo de la Filosofía, representa un espacio arquitectónico abierto donde Platón, Aristóteles y otros filósofos discuten y argumentan. Bajo la Poesía se encuentra el célebre Parnaso, en el que el dios Apolo aparece rodeado por las musas y los grandes poetas. Por último, bajo la Justicia, se puede observar el fresco Gregorio IX aprobando los Decretales. La segunda estancia, la Stanza d´Heliodoro (1512-1514), pintada por Rafael y sus discípulos, contiene escenas que representan el triunfo de la Roma católica sobre sus enemigos.

Tras la muerte del papa Julio II en 1513 y el ascenso de León X aumentan la influencia y las responsabilidades de Rafael. Se le nombra maestro mayor de la basílica de San Pedro en 1514, y un año después se le pone al frente de la dirección de todas las excavaciones arqueológicas en Roma y alrededores. Debido a sus numerosas actividades, sólo consiguió pintar parte de la tercera stanza del palacio del Vaticano, la del Incendio del Borgo (1514-1517). El resto es obra de sus ayudantes. De igual forma, para la cuarta cámara, la sala Constantina, simplemente realizó los bocetos preparatorios. Durante este periodo también diseñó diez tapices con los hechos de los apóstoles destinados a la Capilla Sixtina. Esos cartones o dibujos se encuentran en la actualidad en el Museo Victoria y Alberto de Londres. Rafael también proyectó la arquitectura y decoración de la capilla Chigi en la iglesia de Santa Maria del Popolo y la decoración de la villa Farnesina, que incluye el Triunfo de Galatea (c. 1513).

Además de estas empresas mayores, ejecutó cierto número de pinturas de caballete, entre las que destacan el retrato de Julio II (1511-1512); series de vírgenes, como la Madonna Sixtina (c. 1514, Gemäldegalerie, Dresde), y otras pinturas religiosas, como la Transfiguración (1517-1520, Vaticano), completada tras su muerte por el más notable de sus discípulos, Giulio Romano. Rafael murió en 1520 en Roma, cuando sólo contaba 37 años.

Escuela de Atenas

Escuela de Atenas (1510-1511) es uno de los frescos que Rafael pintó para decorar las estancias del Vaticano y que marca la madurez artística alcanzada durante sus años en Roma (1508-1520). En él aparecen Platón y Aristóteles (centro) así como otros filósofos y eruditos griegos. Está considerado como una obra maestra de la perspectiva y de la expresión de los ideales artísticos del renacimiento.

Giotto (c. 1266-1337) fue el pintor italiano más importante del siglo XIV. Su concepción de la figura humana, que representó con líneas amplias y redondeadas —en lugar de la representación plana y bidimensional de los estilos gótico y bizantino— indica una preocupación por el naturalismo que significó un punto de inflexión en la evolución de la pintura occidental.

Giotto di Bondone nació en Colle di Vespignano, cerca de Florencia. Se sabe muy poco de sus comienzos, pero se cree que trabajó como aprendiz en Florencia antes de comenzar una carrera que le llevaría a Roma, Padua, Arezzo, Rímini, Asís y Nápoles.

Toda su obra es de temática religiosa. Hizo sobre todo retablos y frescos para diversas iglesias. Muy pocos de ellos se mantienen en buenas condiciones y la mayor parte han desaparecido por completo o han tenido que restaurarse casi en su totalidad. En estos casos no existe plena seguridad sobre su autoría, y es muy probable que sean trabajos de sus seguidores o aprendices. Una de sus primeras obras famosas es el gran conjunto de frescos que ilustra las vidas de la Virgen y de Cristo en la capilla de la Arena, de Padua, acabado posiblemente en 1305 o 1306. Sus escenas se alejan de la rígida estilización medieval para presentar la figura humana con formas amplias y redondeadas, que parecen basarse más en modelos que en arquetipos idealizados. Se opuso a los colores vivos y brillantes y a las líneas largas y elegantes propias del estilo bizantino y prefirió trabajar con una representación más serena y realista. Se centra en lo humano y en lo real más que en lo divino y lo ideal, planteamiento revolucionario en una época dominada por la religión. Los escenarios (tanto en esta serie como en las demás obras) son fondos poco profundos, como cajas arquitectónicas, un poco más abiertos que los fondos totalmente planos de las pinturas bizantina y gótica pero sin llegar todavía al pleno desarrollo de la perspectiva que se lleva a cabo en la pintura renacentista posterior.

Se cree que la Virgen y el niño entronizados (c. 1310, Uffizi, Florencia) pertenece al mismo periodo que los frescos de Arena y es la única tabla atribuible a Giotto. En ella se nota la influencia del pintor florentino Cimabue en la composición y en el estilo, pero es única en cuanto a la humanización del rostro de la Virgen. Existen dos ciclos de frescos en la basílica de Santa Croce de Florencia, que representan la vida de san Francisco y las vidas de san Juan Bautista y san Juan Evangelista, que se le atribuyen como obras posteriores. Aunque están restauradas en gran parte, representan el estadio más avanzado de su estilo, en el que las figuras humanas aparecen agrupadas en posturas dinámicas, que reflejan movimiento.

Su obra se adelantó a su tiempo. La mayor parte de sus seguidores pintaron en una línea menos realista y más abiertamente decorativa. Habría de ser Masaccio, un siglo después, quien difundiera el estilo de Giotto, cuyo ejemplo fue crucial para el desarrollo de la pintura florentina posterior, y cuyo interés por la representación de la figura humana y del mundo visible se convirtió en una preocupación predominante durante el renacimiento florentino. Murió en 1337 en Florencia.

Estigmatización de san Francisco

El naturalismo de Giotto en el fresco la Estigmatización de san Francisco (Louvre) supone una ruptura con la afectación del estilo gótico y sienta las bases de la pintura renacentista. Las tres pequeñas imágenes en la parte inferior representan distintas escenas de la vida del santo.

Botticelli, Sandro (1445-1510), uno de los pintores más destacados del renacimiento florentino. Desarrolló un estilo personalísimo, caracterizado por la elegancia de su trazo, su carácter melancólico y la fuerza expresiva de sus líneas.

Nació en Florencia, hijo de un curtidor, y su verdadero nombre era Alessandro di Mariano Filipepi. El apelativo por el que se le conoce (diminutivo italiano de la palabra botijo) era probablemente el apodo de su hermano mayor o el nombre del orfebre del que fuera aprendiz. Más tarde fue discípulo de Fra Filippo Lippi. Trabajó con el pintor y grabador Antonio del Pollaiuolo, del que aprendió el dominio de la línea, y también recibió gran influencia de Andrea del Verrocchio.

Hacia 1470 Botticelli ya tenía su propio taller. Dedicó casi toda su vida a trabajar para las grandes familias florentinas, especialmente los Medici, para los que pintó retratos, entre los que destaca su Retrato de Giuliano de Medici (1475-1476, Galería Nacional de Arte, Washington, D.C.). La adoración de los Magos (1476-1477, Galería de los Uffizi, Florencia) no fue encargo de los Medici pero en él pintó a los personajes con rasgos muy parecidos a los de dicha familia. Como integrante del brillante círculo intelectual y artístico de la corte de Lorenzo de Medici, Botticelli recibió la influencia del neoplatonismo cristiano de ese círculo, que pretendía conciliar las ideas cristianas con las clásicas. Esa síntesis se expresa en La primavera (c. 1478) y en El nacimiento de Venus (posteriores a 1482), dos obras realizadas para una de las villas de la familia Medici, que hoy se hallan en la Galería de los Uffizi y que, probablemente, son las obras más conocidas de Botticelli. Aunque los expertos no han llegado a un acuerdo definitivo sobre la interpretación de estos dos cuadros, sus elegantes personajes, que forman diseños lineales abstractos bañados por una suave luz dorada, podrían representar a Venus como símbolo del amor tanto cristiano como pagano. Dentro de este ámbito profano también destaca la serie de cuatro cuadros Nastapio degli Honesti (Museo del Prado, Madrid), donde recrea una de las historias del Decamerón, de Boccaccio.

Botticelli también pintó temas religiosos, principalmente tablas de Vírgenes, como La Virgen escribiendo el Magnificat (década de 1480), La Virgen de la granada (década de 1480) y La coronación de la Virgen (1490), todas ellas en los Uffizi, y Virgen con el niño y dos santos (1485, Staatliche Museen, Berlín). Entre sus otras obras de tema religioso destacan San Sebastián (1473-1474, Staatliche Museen) y un fresco sobre San Agustín (1480, Ognissanti, Florencia). En 1481 Botticelli fue uno de los artistas llamados a Roma para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina del Vaticano, donde pintó los frescos Las pruebas de Moisés, El castigo de los rebeldes y La tentación de Cristo.

En la década de 1490, cuando los Medici fueron expulsados de Florencia y el monje dominico Girolamo Savonarola predicaba la austeridad y la reforma, Botticelli sufrió una crisis religiosa, aunque no abandonó la ciudad, donde moriría el 17 de mayo de 1510. Sus obras posteriores, como la Pietà (principios de la década de 1490, Museo Poldi Pezzoli, Milán) y sobre todo la Natividad mística (década de 1490, National Gallery, Londres) y la Crucifixión mística (c. 1496, Fogg Art Museum, Cambridge, Massachusetts) expresan una intensa devoción religiosa y un retroceso en el desarrollo de su estilo.

El nacimiento de Venus

El nacimiento de Venus (c. 1482) de Sandro Botticelli es una alegoría que representa el amor cristiano y el pagano. A la derecha de la composición se encuentra representada la Tierra o la Primavera que acude a cubrir a la delicada Venus con un manto. A la izquierda, entrelazados en un abrazo, aparecen Céfiro y Cloris.

Donatello. Donato di Niccolo di Betto Bardi

Nacido en Florencia en 1386 en el seno de una humilde familia, -su padre era cardador de lana- desde joven se formó con Ghiberti colaborando en los relieves de las puertas del Baptisterio de San Juan de Florencia. Posteriormente, trabajó con Brunelleschi. Conocedor de la antigüedad clásica, cuya influencia se reflejará a lo largo de su obra, sus inicios están marcados por la escultura gótica. Así, sus primeras obras son las estatuas de San Marcos, San Jorge, San Juan Evangelista y Josué, todas ellas en Florencia. El clasicismo más vigoroso se muestra a partir de 1425, cuando empieza a trabajar con Michelozzo y en la ciudad de Roma, donde esculpe "El entierro de Cristo" y el cáliz de la sacristía de la basílica de San Pedro. De nuevo en Florencia realiza su obra más sobresaliente, el David en bronce. Después de 1435, su estilo se desliza claramente hacia el realismo y la acción dramática, dando a sus personajes una mayor fuerza expresiva y psicológica. De este período son El Condottiero Gattamelata, "Judith y Holofernes" y "Los milagros de San Antonio". La expresividad de su obra en esta época sentará escuela no sólo entre los escultores posteriores sino también entre pintores, como Mantegna. Donatello falleció en Florencia el 13 de diciembre de 1466.

El David de bronce

El David de bronce posee un modelado y proporciones clásicas si bien la actitud de la figura muestra relación con la grazia de algunos modelos de Ghiberti. La figura muestra a un joven pensativo, no exento de cierta melancolía, que ofrece, por encima de la normatividad del clasicismo, una nostálgica poética del sentimiento identificativa de las obras de Donatello.

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