Arte renacentista

Renacimiento. Arquitectura, escultura y pintura en España. Plateresco. Herreriano. Quatroccento. Cinquecento

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EL RENACIMIENTO

 

 

Desde el siglo XIV se empieza a desarrollar el pensamiento humanista, que tiene como fundamento el antropocentrismo, por lo que en el siglo XV, con su nacimiento en Italia, el Renacimiento va a significar un nuevo concepto del arte, que va a tener al hombre como centro de todas las creaciones y tienden a predominar los asuntos profanos. La sociedad se abre más dejando atrás las rigideces medievales.

El hombre se define ahora por su individualidad.

En la antigüedad, otra cultura considerada también antropocentrista fue la greco-romana, por lo que se estudió como referencia ideal de este nuevo estilo, el culto a la vida, el amor a la naturaleza son, como en la época clásica, característica de este momento, además se descubrieron las leyes ópticas, con las que introdujeron la perspectiva. Esto hizo posible la reinterpretación de los principios artísticos clásicos, que rompía con la tradición medieval de la etapa gótica.

La herencia del mundo clásico era muy visible en Italia, por esto junto con la situación de auge económico de la que gozaba Italia en ese momento, no es de extrañar que fuera éste el país donde se pusiera en marcha el Renacimiento en el siglo XV.

Fue la época de los grandes genios, donde el artista trabajaba en solitario, con más libertad creativa, y gozó de más consideración social. Las grandes familias de los distintos estados de Italia fueron las protectoras de estos artistas, y disputaban por la obra con mayor esplendor, que encargaban a los grandes genios. Florencia fue una de las primeras ciudades italianas donde surge el pensamiento humanista. Los Médicis fueron los mecenas de los artistas del Renacimiento en Florencia, al igual que en Roma lo fueron los Papas. El artista se separa así de su condición de artesano y se convertirá en un “inventor”, esto hace que firme sus obras.

Fueron contratados también en los distintos países de Europa, por lo que el Renacimiento no solo se quedó en Italia, sino que se extendió por los distintos países europeos.

Arquitectura:

En 1416 se descubre un texto de Vitruvio del siglo I a.C., y su posterior publicación sirvió de base a la teoría arquitectónica renacentista. Las reglas de la nueva arquitectura serán elaboradas de acuerdo con estas aportaciones.

El hombre debía dominar el edificio, por lo que los artistas creían que mediante reglas matemáticas y geométricas podían controlar el equilibrio entre planta y altura, la proporcionalidad entre las partes y el conjunto y la simetría. Predomina la horizontal sobre todo lo vertical, se utilizaron formas que permitían el aspecto geométrico y se crea una visión unitaria del edificio, se acortan las naves en las plantas de cruz latina y se emplean plantas centrales.

Dejan de utilizarse algunos elementos góticos como las vidrieras y las proporciones de los edificios dejan de ser colosales (teología) para ser más humanas (antropología).

Utilizan los siguientes elementos: como sustentantes utilizaron columnas de orden jónico, corintio, dórico, compuesto y toscazo, pilastras y el muro. Sustentados emplearon los frontones semicirculares y triangulares, entablamentos, las bóvedas de arista o de cañón y la cúpula con casetones. Y como elementos decorativos se usaron el almohadillado, medallones, áureas, amorcillos, grutesco (motivo decorativo compuesto por seres fantásticos con formas humanas vegetales y animales complejamente enlazados), candelieri (inspirado en la forma de los candelabros), balaustradas y guirnaldas.

Los tipos de construcciones eran iglesias y palacios, este último fue el edificio civil por excelencia, de planta cuadrada en torno a un patio, que tienen sus antecedentes en las signorías góticas.

Quattrocento: (Florencia)

En este periodo se produce la búsqueda de los elementos esenciales del nuevo lenguaje.

La arquitectura civil adquiere gran importancia con respecto a la religiosa. Tiene lugar cierta preocupación por el urbanismo, éste busca espacios racionales y organizados que respondan a unas reglas. Los modelos urbanísticos deben responder a una distribución organizada de los espacios públicos, las áreas residenciales y los centros comerciales. Filarete y Urbino realizaron dos proyectos que respondían a todas las leyes de la perspectiva y de geometría de los arquitectos renacentistas, Sforzinda, en Milán y la Pala de Urbino respectivamente.

En el nuevo contexto urbano era necesario perfeccionar nuevos tipos de arquitectura civil. Los palacios dejan de ser concebidos como fortalezas y son la imagen del nuevo poder ciudadano. La decoración de las fachadas se basa en la utilización del almohadillado (sillares con aristas rehundidas), y en la utilización de elementos puramente arquitectónicos relacionados con el mundo clásico, como pilastras de diferentes órdenes, frontones triangulares o semicirculares, series de arcos de medio punto o cornisas muy pronunciadas y además suelen tener tres pisos. Uno de los ejemplos más notables es el Palacio Medici-Ricardi de Florencia, construido por Michelozzo en 1444.

En cuanto a arquitectura religiosa, en las iglesias se construyeron dos tipos de plantas, por un lado se siguió utilizando la planta basilical, herencia del mundo romano, y por otro la central, que reflejaba la armonía universal y la belleza ideal.

En muchas ocasiones se intentará combinar ambas opciones, desarrollando el crucero para lograr espacios diáfanos y amplios, sin los juegos lumínicos del arte gótico. Esta idea proporcionó un gran interés a la cúpula.

Característico del Renacimiento es también que las cabeceras no tienen girola, las naves laterales tienen bóvedas bahídas y el techo suele ser de arquitrabe con casetones.

Los grandes maestros del quattrocento fueron Filippo Brunelleschi y Leon Battista Alberti.

Brunelleschi En este periodo se produce la búsqueda de los elementos esenciales del nuevo lenguaje.

La arquitectura civil adquiere gran importancia con respecto a la religiosa. Tiene lugar cierta preocupación por el urbanismo, éste busca espacios racionales y organizados que respondan a unas reglas. Los modelos urbanísticos deben responder a una distribución organizada de los espacios públicos, las áreas residenciales y los centros comerciales. Filarete y Urbino a retomar las cúpulas, y la de la catedral de Florencia, Santa María de las Flores es su obra más representativa. La iglesia se había construido en estilo gótico italiano, pero faltaba por cubrir el crucero. Brunelleschi introduce una gran novedad con esta cúpula, idea un sistema que arranca de un tambor octogonal, en el que se abren dos grandes óculos, con los nervios por fuera para que el interior quedara más diáfano y se pudiera decorar. Combinó dos cúpulas superpuestas, la interior semiesférica y la interior apuntada, e iban enganchadas con nervios de hierro por dentro.

Otras obras importantes de Brunelleschi son la “Iglesia de San Lorenzo”, la “iglesia del Santo Spirito”, el “Palacio Pitti” y la “Capilla Pazzi”.

Alberti además de arquitecto era un teórico, es muy geométrico, decía que todo debe descomponerse en proporciones constantes según una armonía numérica. Se inspira en los ordenes clásicos. Sus grandes obras son Santa María Novella, San Andrés de Mantua y el Palacio de Rucellai, donde se observan recursos típicos de esta época como la superposición de órdenes en los distintos pisos, una cornisa con mucho vuelo o el almohadillado.

Cinquecento:

Si en el siglo XV Florencia había sido el centro creador y difusor de la arquitectura renacentista, en el XVI, será Roma el centro irradiador de la cultura. Los Papas Julio II y León X se convertirán en grandes mecenas, y los artistas van a Roma atraídos por su rico pasado clásico. La arquitectura se caracteriza por lo grandioso eliminando en gran medida las decoraciones superfluas.

Aparecen en este periodo artistas geniales que practican todas las ates con gran dominio técnico.

Serlio y Vitruvio fueron teóricos arquitectos.

Sangallo es el arquitecto del Palacio Franesio, el modelo de palacio del Cinquecento. Con él nos vamos acercando a lo que serán los palacios barrocos, más estético, más ornamental y menos defensivo. La superficie es sobria y el almohadillado se reduce a la portada. En el piso principal las ventanas son dinteladas y se cubren por frontones alternos (curvos y triangulares). El edificio se remata con una pronunciada cornisa. Aparecen las balaustradas, balcones, utilizados sobretodo en el segundo y tercer piso.

Palladio, busca la perspectiva en sus construcciones. Es considerado el padre de las villas, crea villas de recreo próximas a las ciudades. Un buen ejemplo es la “Villa Capra o Rotonda”, en la que toma influencias clásicas, pero mantiene el ambiente. La entrada es igual que la del Panteón de Agripa y la escultura es griega.

Palladio influye enormemente en Inglaterra y ésta influye a su vez en EE.UU.

Bramante recoge los avances teóricos y prácticos anteriores logrando un estilo armónico, equilibrado, con sentido del ritmo y la proporción. Se caracteriza por la simplicidad arquitectónica y el clasicismo. A él le fue encargada la renovación de san Pedro del Vaticano, e inició el proyecto, que tras su muerte continuó Rafael.

Su obra más destacada es San Pietro in Montorio, un encargo de los Reyes Católicos, un templete de planta circular, rodeado por un peristilo de columnas dóricas, con un entablamento y coronado por una cúpula. Tiene herencia griega en los triglifos y las metopas. Inspiró posteriormente al Panteón de París y San Pablo de Londres, llegando así a EE.UU.

El Manierismo se puede considerar como un estilo de transición entre el Renacimiento y el Barroco y comienza en la segunda mitad del siglo XVI. Se sustituye la serenidad por la tensión y la medida por los efectos de sorpresa. Aunque se utilicen elementos clásicos éstos se emplean arbitrariamente para conseguir efectos de sorpresa, tratados con absoluta libertad. Se rompe el equilibrio clásico por incorrecciones conscientes hacia lo rebuscado, lo tenso e incluso lo disonante. El artista interpreta la antigüedad de manera más personal e individual, escapándose de cánones y reglas y empleando un lenguaje artístico complicado.

Miguel Ángel es el gran artista que comienza rompiendo los principios clásicos, crea un estilo personal. Algunas obras suyas se consideran un anuncio del Barroco. Trabaja en Florencia y en Roma. Realiza el proyecto urbanístico de la plaza del Capitolio, situando en el centro una figura ecuestre de Marco Aurelio.

Es creador también de la Biblioteca Laurenciana, donde destaca el vestíbulo, un espacio pequeño donde Miguel Ángel juega con la arquitectura para impactar al visitante. En este espacio se encuentra la Escalera, que le da gran suntuosidad. En ella juega con tres cuerpos, el del centro, que invita a subir, y los de los lados, que invitan a bajar. Juega con curvas y rectas, lo que anuncia el Barroco.

En el descansillo se pueden observar unas volutas como las de los capiteles jónicos, un elemento muy característico en las obras de Miguel Ángel.

Hace uso de elementos clásicos, pero tan solo decoran, y además, algún elemento clásico se sale del contexto, lo cual anuncia el barroco, es manierismo. Esta escalera va a inspirar a muchas del Barroco.

Otra gran obra suya es la Cúpula de San Pedro en la basílica del Vaticano, en la que también se observan elementos y recursos como el juego luz-sombra (retranqueado) o la ruptura de la línea recta, típicos del manierismo, que anuncian el Barroco. Aunque también utiliza elementos renacentistas, como la decoración o la alternación de los casetones sobre los vanos. Toma de la cúpula de Brunelleschi el doble casquete y sitúa los nervios por fuera, para poder decorar el interior.

En 1945 se inicia el Concilio de Trento, que será de gran importancia para el Barroco. Lo propone Carlos V (católico apostólico romano) dada su preocupación por el protestantismo y la orden de Lutero. Crea una compañía, Los Jesuitas, una orden militar, de la que surgen dos posturas, los protestantes los apostólicos. Esto influye en las construcciones religiosas, ya que para los protestantes las iglesias no deben tener figuras de santos ni vírgenes, es decir, son de decoración bastante austera, por lo contrario, los apostólicos, para contrarrestar la austeridad de los edificios protestantes, decoran los edificios enormemente, da lugar a una ornamentación exagerada, sobrecargan el edificio.

Vignola y Della Porta pertenecen a la orden de los Jesuitas. Son los arquitectos de la Iglesia de Gesú, la fachada corresponde a Della Porta y el interior a Vignola. Es el modelo de las iglesias barrocas jesuíticas. Ambos cronológicamente pertenecen al Renacimiento, pero por sus construcciones son barrocos.

Escultura

La evolución hacia las formas renacentistas se hizo en el siglo XV dentro de un proceso natural, sin cortes traumáticos.

La escultura consigue unas proporciones esbeltas, valorando la línea curva, a partir de la depuración de los modelos del gótico internacional. Busca la belleza de las formas, el realismo y la valoración de la figura humana. El hombre (desnudo) y la naturaleza son los protagonistas, hay estudio anatómico, se introduce el movimiento y la perspectiva en los relieves y se valora la línea curva.

La escultura religiosa sigue siendo la más reclamada, el tema mitológico empieza a ser muy frecuente, además empiezan a ser muy frecuentes el retrato y el monumento público, siendo los tipos de retrato más característicos el busto y el retrato ecuestre. Destaca también la escultura funeraria como imagen de la inmortalidad de la persona, con representaciones alegóricas en las que se exaltan las virtudes del fallecido.

Los materiales utilizados son el mármol, bronce, piedra, madera, terracota, cerámica vidriada, logrando con ellos una gran perfección técnica.

Hay un gran interés por las texturas de las superficies, con acabados muy pulidos y tersos y en ocasiones muy expresivo.

Se domina el volumen y el relieve tiene carácter pictórico y se ajusta a las leyes de la perspectiva lineal consiguiendo efectos de profundidad.

Quattrocento

Lorenzo Ghiberti es una de las primeras figuras que plasma en sus obras inquietudes plásticas del nuevo estilo. Su intervención en las puertas el baptisterio de San Juan, de Florencia, muestra el dominio de la anatomía y la complejidad de la composición en los relieves. Son de bronce, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, se organizan con escenas de compleja composición, con muchos personajes que se mueven en un amplio espacio, tratándose de modo casi pictórico, dando gran volumen a los elementos del primer término y apenas cuerpo a los de las lejanías, aplicándose recursos de la perspectiva y dando efectos de claro-oscuro.

Jacopo della Quercia manifiesta una atención anatómica inspirada en la escultura clásica, con figuras heroicas y temas mitológicos, en sepulcros donde recupera los motivos romanos, como el de Hilaria del Carreto, o en monumentos públicos como en la Fuente Gaia, en Siena.

Muestra un gusto por las formas robustas y macizas que anuncian lo que será el estilo de Miguel Ángel. Realiza también los relieves de San Petronio de Bolonia.

Donatello es el escultor que rompe con la tradición goticista, volviendo la mirada al pasado grecorromano, para reinterpretar con gran acierto los modelos. Emplea el bronce, el mármol y la madera. Sus esculturas tienen una gran energía y muestran dignidad en el retrato. Conoce a la perfección la anatomía y domina en contraste de luces y sombras a través del trabajo de los volúmenes. Sus esculturas muestran serenidad y simplicidad, dando como resultado formas elegantes y sencillas.

Busca la individualidad y aporta a las figuras sagradas unos caracteres personales que interpreta como retratos. Le interesa captar la evolución de la edad del hombre. Estudia al hombre desde la infancia (niños danzantes de las Cantorías de la Catedral de Florencia ), hasta la vejez (Profeta Habacuc).Su estudio de la realidad le permite tratar incluso el tema de la fealdad, buscando el contenido expresivo y dramático, como se puede ver en su Magdalena penitente. Sus obras más representativas son figuras juveniles, como el David o San Jorge. Donatello realiza además una de las primeras y más importantes estatuas ecuestres de todo el Renacimiento la del "Condottiero" Gattamelatta inspirándose en el Marco Aurelio romano.

Lucca della Robbia trabajaba la terracota. Es el escultor de las Cantorías de la Catedral de Florencia, de mármol, donde destaca el elegante equilibrio de las figuras de los jóvenes cantores. Sus figuras están siempre sonrientes y son dulces y pacíficas y utiliza tonos blancos sobre fondos azules. Decora con flores y frutas.

Las esculturas de Andrea Verrochio son muy expresivas y manifiestan una gran fuerza interior, como se puede observar en su célebre Condottiero Colleoni.

Cinquecento

En contraposición al siglo XV, el XVI va a ver el predominio de lo romano frente a lo florentino. A la delicadeza del siglo XV se contrapone la grandiosidad y monumentalidad del XVI, al relieve plano, el busto redondo y al detalle pormenorizado, la simplificación. Se buscó más la grandiosidad, inspirándose en las obras clásicas como consecuencia del traslado de la capital artística a Roma, donde se estaban encontrando en excavaciones gran cantidad de esculturas clásicas como el Laocoonte.

Miguel Ángel es sin duda el genio máximo de la escultura aunque también trabajo la pintura y la arquitectura. Trabajó fundamentalmente en mármol blanco de Carrara. Sus obras están caracterizadas por la grandiosidad, el estudio perfecto de la anatomía y la fuerza interior de sus personajes. Los sentimientos más diversos se aprecian en sus obras, el más fuerte y dominante de estos estados fue el dramatismo ( terribilitá ). La figura humana es la base de su obra, quiere reflejar la idea de que domina la figura.

Las etapas artísticas de Miguel Ángel son tres:

• Período juvenil, 1491-1505: Es el periodo de la belleza clásica, donde trabaja en Florencia. Su obra está influenciada por la escultura clásica y las formas equilibradas de Donatello. Como se pede ver en su obra la Madonna de la escalera. De este periodo destacan obras como la Piedad del Vaticano, una composición piramidal, en la que se representa a la virgen cogiendo el cuerpo muerto de Cristo. Se puede observar la expresión de María, el dolor de una madre sosteniendo a su hijo muerto, un dolor a punto de causar el desmayo, un drama hacia adentro. Los dedos de Cristo están cogiendo la túnica, una túnica que junto con el regazo de la Virgen está desproporcionada, pero la genialidad de Miguel Ángel hace que no se perciba este detalle. Inicia así un manierismo.

Otra obra de este periodo es el David, una colosal estatua, en la que Miguel Ángel elige para representar el momento en el que acaba de derribar a su enemigo y está a punto de empezar a descansar. Su curva nos recuerda al orden clásico. El escultor hace un estudio perfecto de la anatomía, todo el cuerpo está en tensión y los detalles anatómicos llenos de vida. El tratamiento escultórico de esta obra resume los rasgos principales de la producción de Miguel Ángel.

La Virgen de Brujas es también una gran obra de Miguel Ángel.

• Período de madurez, 1505-1534: Inicia la disolución del Ideal clásico y aparecen tendencias estéticas tanto barrocas como manieristas. Obra importante de este momento es el mausoleo del Papa Julio II, donde destacan el Moisés, , los Esclavos y Lía y Raquel. Para representar el Moisés elige el momento en el que éste recibe las tablas de los mandamientos y al bajar oye que el pueblo adora a otras religiones, entonces Moisés se gira para mirarles. La escultura tiene carácter fiero, imagen de Titán, mucha fuerza, una mirada fiera. Los volúmenes y los contrastes lumínicos están perfectamente conseguidos. También trabaja en este período en los sepulcros de los Médici, destacando las figuras de Julián y Lorenzo de Médici, y las alegorías del Día y la Noche y el Crepúsculo y la Aurora.

• Período de vejez, 1548-1564: En estos años el artista consuma la ruptura con el clasicismo del Renacimiento. En los últimos años de su vida su estilo evoluciona hacia formas que anuncian el drama y la tensión de la escultura barroca, abandonando los modelos heroicos anteriores. Algunas de sus esculturas están inacabadas, son de textura áspera y antinaturalistas. Un ejemplo de estas esculturas es la Piedad de Rondanini, donde los cuerpos del Cristo y la Virgen son apenas un espectro doliente. Otra escultura de este periodo es la Piedad de la Catedral de Florencia, una formación piramidal triangular, bastante complicada, con formas curvas y muy manierista.

A finales del siglo XVI se desarrolla un tipo de escultura que rompe la armonía del periodo anterior, con el ideal clásico y produce inestabilidad, imponiendo la forma serpentinata (contorsionada con ascensión helicoidal). Se consigue una gran esbeltez y refinamiento con la elegancia de líneas que se cruzan y el empleo de ejes helicondiales.

Hay dos escultores manieristas que anuncian el Barroco:

Benvenuto Cellini, escultor y orfebre, autor de Perseo con la cabeza de Medusa. Sus obras se distinguen por la perfección técnica, incluso en piezas de pequeño tamaño, como en el Salero del rey Francisco I. Resalta mucho la belleza en sus obras.

Juan de Bolonia representa los principios del manierismo empleando en sus esculturas un esquema que ya había utilizado Miguel Ángel: la línea serpentinata, como se observa en su obra El rapto de las Sabinas, donde el movimientos es mucho mayor, se rompe la ley de la frontalidad enormemente y las formas son exageradas.

Pintura:

La pintura renacentista contribuye a expresar el papel del hombre como protagonista de la sociedad.

Se da un gran trabajo de las proporciones, la luz, el movimiento y la profundidad, de acuerdo con el sistema visual de representación que ahora se descubre: la perspectiva, que hace posible la representación tridimensional y se convierte en una obsesión para los pintores.

Los temas más abundantes fueron los religiosos, son muy habituales los personajes representados en actitud de diálogo. Eran cuadros dulces y amables. Se dieron temas profanos también, como los mitológicos, los cuales tuvieron un papel fundamental, se heredaron del mundo clásico.

Los temas paganos tuvieron un carácter moralizante y convivieron con los religiosos. Dentro de la pintura profana se encontraban también el retrato, que se independizó definitivamente, la alegoría o los cuadros históricos.

A los pintores renacentistas les interesó el paisaje, la belleza idealizada, el volumen y el espacio. Se trataba de pintar a modo que se reflejase la realidad. Se desarrolló el paisaje como un marco que envuelve las figuras, pero no tenía el detallismo flamenco.

Poco a poco la pintura sobre tabla va siendo sustituida ir el lienzo. Se hace también pintura mural al fresco, que da como resultado un color luminoso y duradero.

La composición se organiza de acuerdo con los esquemas geométricos elementales, se prefiere la simetría y la compensación de grupos, aunque en el manierismo a finales del siglo XVI, se inclinan por las composiciones inestables y asimétricas.

Quattrocento

La pintura florentina del Quattrocento rompe con la tradición del gótico internacional.

Los pintores se sienten inspirados por el lenguaje del clasicismo, buscan la representación de la naturaleza y dejan a un lado el carácter simbólico y distante de la pintura medieval.

Se busca plasmar con fidelidad la naturaleza y su tridimensionalidad. El hallazgo de la perspectiva se manifiesta en todas las creaciones.

El dibujo es un elemento capital, aunque se va perdiendo lo estrictamente lineal frente al interés por la luz y el color, se pueden observar además varias escenas en un mismo cuadro.

Florencia se convierte en el núcleo fundamental de la nueva corriente, donde destacaron numerosos maestros de la pintura.

Fra Angélico: Marca la transición del gótico al nuevo estilo. Se caracteriza por la dulzura de los modelos, la belleza idealizada y actitudes serenas. Recuerda a la pintura gótica en el uso de colores dorados y la minuciosidad de los paisajes. En las arquitecturas incorpora el uso de la perspectiva, como puede verse en alguno de sus populares cuadros sobre el tema de la Anunciación.

Massacio: Fue el primero en aplicar la perspectiva lineal, creando la ilusión de profundidad y volumen. Las formas emplean el color por encima del dibujo y el resultado son cuerpos muy definidos en cuanto a volumen. Sus obras más importantes son cuerpos muy definidos en cuanto a volumen. Sus obras más importantes son La Trinidad, de Santa Maria Novella y los frescos de la capilla Brancacci (EL Tributo de la moneda).

Piero della Francesca: El rasgo más notable de su pintura es el dominio de la luz y sombra, que utiliza con fines simbólicos. Sus figuras son estáticas y están suspensas en sus movimientos, como puede verse en sus obras El sueño de Constantino o La Virgen y el Niño.

Boticelli: Es el dibujante de las líneas sinuosas. Está muy influenciado por el estilo neoplatónico, que se traspasa a su forma de pintar. Sus composiciones son dinámicas y trata muy a menudo temas mitológicos, con una suave sensualidad. Sus personajes aparecen ensimismados y tristes y su pintura es lírica. Sus obras más destacadas son El Nacimiento de Venus y la alegoría de La Primavera.

Fuera de Florencia destacan maestros como Perugino, maestro de Rafael. Creador de personajes femeninos y delicados, un tanto blandos y sentimentales. Sus pinturas están ordenadas de forma simétrica y presentan una preocupación por la simetría. Su obra mas famosa es Entrega de las llaves a San Pedro.

Mantenga es un gran dominador de la perspectiva y del escorzo, sus figuras son escultóricas y de gran monumentalidad. Sus obras más destacadas son El Cristo muerto y El Tránsito de la Virgen.

Cinquecento

El Cinquecento, siglo XVI, supone la culminación del proceso renacentista.

El color se maneja de manera más suelta y en consecuencia pierde importancia el dibujo y el contorno, y las formas dejan de ser planas.

La perspectiva es más natural deja de ser una obsesión para los artistas, los paisajes se enriquecen con el nuevo tratamiento de la luz. Los fondos de neblina, las rocas y crepúsculos aparecen en escena. La composición es clara, con frecuencia triangular.

Las figuras se relacionan con la mirada y con las manos. Se da, a diferencia del quattrocento, una sola escena en cada cuadro (pocas figuras).

En este siglo aparecen grandes maestros.

Leonardo da Vinci, ingeniero, pensador y artista. Su pintura consigue dominar la profundidad de un modo natural. Por medio de la composición triangular busca el auténtico equilibrio formal. A través de lo que denominó sfumato, consigue captar el ambiente, envolviéndolo todo en una especie de neblina y abandonando la definición pictórica de los contornos.

Estudia los rostros y la expresión, los personajes son enigmáticos y distantes, los paisajes son misteriosos. Sus obras más famosas son La Virgen de las Rocas, La última cena y La Gioconda.

Rafael Sanzio sintetiza en sus creaciones el orden, la simetría y los personajes delicados de su maestro Perugino, las innovaciones de Leonardo y la grandiosidad de la pintura de Miguel Ángel. Trata los temas con gran sensibilidad, domina el color y sus composiciones están organizadas en forma triangular, piramidal.

Su obra se puede dividir en 3 etapas:

  • La etapa de Urbino, donde recibió influencia de Perugrino, y pintó obras como el Sueño del caballero.

  • Etapa florentina, en la que utilizó colores claros y transparentes, no pastosos. Fue la época de las Madonnas (representaciones de la virgen con el niño). Hace también cuadros de paisajes. Obra destacada de este periodo es La bella jardinera.

  • Etapa romana, donde recibió influencias de Miguel Ángel. Aquí pintó las estancias del Vaticano, con temas como La Expulsión de Heliodoro, donde pinta un arco rebajado dentro el cuadro, la Disputa del Sacramento, o su famosa Escuela de Atenas, en la que hace alusión al mundo clásico. La influencia griega se observa en la curva praxiteliana de las esculturas y la romana en los arcos, los casetones la cúpula del centro. Utiliza técnica de grisalla en las esculturas.

  • Miguel Ángel repite en su pintura los tipos de sus esculturas, elimina el paisaje y se centra en el moldeado. Se caracteriza por la terribilitá, fuerza interior de las figuras que sale al exterior.

    Una de sus obras, Tondo Doni, es una composición complicada que anuncia el barroco, por la contorsión de sus figuras, tienden a la forma serpentinata y tiene escorzo algo forzado.

    Sin duda alguna la obra máxima en pintura de Miguel Ángel es el fresco de la Capilla Sixtina, en el Vaticano, pinta la bóveda con escenas de la Biblia y el frontón, con el Juicio Final, que presenta un torbellino de figuras pintadas en un espacio ficticio. Hay escenas, como la de la barca de Caronte, que hacen alusión al mundo romano. Aparece la imagen de un Cristo justiciero, con una increíble fuerza, que se puede ver en su mano levantada. Todas las figuras están llenas de vida y de fuerza.

    En la bóveda utiliza la técnica de grisalla en las formas arquitectónicas y en las esculturas. En sus figuras se puede observar la terribilitá que caracteriza sus obras, tanto en pintura como en escultura. Consta de 350 figuras gigantes fingiendo una arquitectura para no mezclar las escenas, se trata de una "cuadratura" o arquitectura fingida.

    Se conjuga en esta Capilla su triple actividad de arquitecto, escultor y pintor.

    La crisis de la sociedad y la creación de la Contrarreforma contribuyeron, a mediados de siglo, a un cambio de mentalidad. La presencia de los grandes maestros parecen cerrar a los jóvenes las posibilidades de creación independiente, limitándose a la imitación del estilo, la " manera" de lo grandes maestros. Esto crea una actitud extraña y nueva que se tradujo en la ruptura del espacio renacentista con composiciones inesperadas, uso arbitrario del color o la deformación de la realidad.

    Roma pierde su papel rector que será detentado por Florencia, Venecia y Parma. En esta última destaca:

    Parmiggianino: Enteramente inmerso en el manierismo, alarga las formas de manera desmesurada y llena sus obras de elegancia cortesana y de un colorido exquisito. La Madonna del cuello largo.

    Venecia consigue en el siglo XVI mantener su esplendor al margen del crispado Manierismo del resto de Italia. Destaca su interés por el color (utiliza colores cálidos) que prevalece sobre el dibujo y la importancia de los temas secundarios, lo anecdótico, el detalle, también por los grandes escenarios y las vestimentas de gran lujo.

    Está considerada la escuela del color.

    Tiziano es considerado el pintor de los brillos metálicos. Es un gran retratista y el maestro de las formas blandas y redondas con predilección de los desnudos femeninos. Sus temas son religiosos, paganos y mitológicos. Como retratista crea un tipo de retrato solemne y opulento, donde destacan la profundidad sicológica con la importancia concedida al escenario y al traje (Carlos V, Felipe II).

    Otros cuadros: La Bacanal, Venus el amor.

    Verones: Es el gran decorador de la pintura veneciana. Gran colorista que prefiere la gama fría y clara ( gris plata, azules, amarillos), en lugar de los tonos cálidos de Tiziano. Crea sus grandes composiciones en escenarios arquitectónicos de enormes dimensiones, adelantándose así a la escenografía barroca. Cristo entre los doctores. Las bodas de Caná.

    Tintoretto: Rompió la característica serenidad de la pintura veneciana por los violentos escorzos y acusados contrastes de luz que dan profundidad. Es el precedente del barroco. El Lavatorio.

    Giorgione: Detallista y minucioso, usa la técnica del esfumato. Destacan sus paisajes aterciopelados como La Tempestad.

    RENACIMIENTO EN ESPAÑA

    Desde el siglo XIV se empieza a desarrollar el pensamiento humanista, que tiene como fundamento el antropocentrismo, por lo que en el siglo XV, con su nacimiento en Italia, el Renacimiento va a significar un nuevo concepto del arte, que va a tener al hombre como centro de todas las creaciones y tienden a predominar los asuntos profanos. La sociedad se abre más dejando atrás las rigideces medievales.

    El hombre se define ahora por su individualidad.

    En la antigüedad, otra cultura considerada también antropocentrista fue la greco-romana, por lo que se estudió como referencia ideal de este nuevo estilo, el culto a la vida, el amor a la naturaleza son, como en la época clásica, característica de este momento, además se descubrieron las leyes ópticas, con las que introdujeron la perspectiva. Esto hizo posible la reinterpretación de los principios artísticos clásicos, que rompía con la tradición medieval de la etapa gótica.

    Fue la época de los grandes genios, donde el artista trabajaba en solitario, con más libertad creativa, y gozó de más consideración social. El artista se separa así de su condición de artesano y se convertirá en un “inventor”, esto hace que firme sus obras.

    Fueron contratados también en los distintos países de Europa, por lo que el Renacimiento no solo se quedó en Italia, sino que se extendió por los distintos países europeos.

    En España el Renacimiento posee unas características distintas a las de Italia, además de la permanente influencia del arte islámico y el mudéjar, no se despegó del sentido religioso ni del poder de la iglesia, y al contrario que en Italia que buscaban la belleza, van a buscar el sentir religioso. Este arte llega a la Península porque los artistas italianos vienen a trabajar a España y a la vez artistas españoles se van a trabajar con los grandes maestros. Va a estar en manos de la iglesia y de los nobles sobretodo, ya que la burguesía era escasa, con lo que os clientes no son iguales que en el norte.

    España es católica apostólica romana, la monarquía era autoritaria, reinaban los Reyes Católicos, por lo que la reforma protestante va a hacer que los temas sean fundamentalmente religiosos.

    Arquitectura:

    En 1416 se descubre un texto de Vitruvio del siglo I a.C., y su posterior publicación sirvió de base a la teoría arquitectónica renacentista. Las reglas de la nueva arquitectura serán elaboradas de acuerdo con estas aportaciones.

    El hombre debía dominar el edificio, por lo que los artistas creían que mediante reglas matemáticas y geométricas podían controlar el equilibrio entre planta y altura, la proporcionalidad entre las partes y el conjunto y la simetría. Predomina la horizontal sobre todo lo vertical, se utilizaron formas que permitían el aspecto geométrico y se crea una visión unitaria del edificio, se acortan las naves en las plantas de cruz latina y se emplean plantas centrales.

    Utilizan los siguientes elementos: como sustentantes utilizaron columnas de orden jónico, corintio, dórico, compuesto y toscano, pilastras y el muro. Sustentados emplearon los frontones semicirculares y triangulares, entablamentos, techumbres de madera con artesonado, las bóvedas de arista o de cañón, los arcos de medio punto, conopial y carpanel, y la cúpula con casetones. Y como elementos decorativos se usaron almohadillado, veneras, escudos, medallones, estípites, pilastras decoradas, grutesco (motivo decorativo compuesto por seres fantásticos con formas humanas vegetales y animales complejamente enlazados), candelieri (inspirado en la forma de los candelabros), balaustradas, guirnaldas y crestería.

    Los tipos de construcciones eran sobretodo iglesias, hospitales y palacios, este último fue el edificio civil por excelencia, de planta cuadrada en torno a un patio, que tienen sus antecedentes en las signorías góticas.

    En España se siguió durante el siglo XV con los principios característicos del estilo gótico, el cual estaba muy arraigado, con lo que al Renacimiento le costó penetrar y establecerse en la Península. A finales del siglo XV empiezan a penetrar las influencias italianas, conviviendo el gótico con la decoración renacentista. Al estilo de este periodo de convivencia se le denomina Plateresco, debido al minucioso trabajo de talla de la piedra en la decoración, que cubre todas las superficies. Se da una sobrecarga en la ornamentación. En los edificios platerescos se pueden observar los elementos decorativos de Italia juntos con los propios del gótico.

    En la arquitectura civil destacan los centros del saber, como la universidad de Salamanca, con la fachada decorada con motivos renacentistas. Existe una gradación de relieve en ésta, y su decoración es grutesca, a candelieri y vegetal, coronada en la parte superior por una crestería, un elemento bastante habitual en el Renacimiento. Los arcos son carpaneles.

    Hospitales como los de Santiago, el de Santa Cruz de Toledo, un magnífico ejemplo de plateresco, obra de Covarrubias, o palacios como la Casa de las Conchas, con la fachada con conchas y decoración avenerada, y el Palacio de Cogolludo, mandado a construir por la familia Mendoza a Lorenzo Vázquez, en Guadalajara. Este palacio es el prototipo de palacio italiano, con estructuras renacentistas, sustituye a los palacios fortaleza de tiempos anteriores, aunque aún tiene elementos góticos, como la tracería de las ventanas.

    En arquitectura religiosa es necesario señalar la fachada del convento de San Esteban, en Salamanca, obra de Juan de Álava, la iglesia de San Pablo en Valladolid, y la escalera dorada de la Catedral de Burgos, que recuerda a la escalera de la Biblioteca Laurenciana de Miguel Ángel.

    A partir del segundo tercio del siglo XVI se da una mayor influencia italiana, que comienza con una reducción de lo ornamental, que subraya las líneas arquitectónicas. Al mismo tiempo adquiere mayor importancia la concepción de los edificios como una unidad de proporciones dadas y visibles para el espectador. Adopta las ideas italianas, pero los edificios españoles están más decorados que los italianos.

    Se recupera el arco de medio punto. Los elementos decorativos son de procedencia arquitectónica: frontones curvos y triangulares, balaustres y columnillas. El resultado final son edificios monumentales, sobrios y equilibrados. Este estilo es conocido como purismo.

    Gil de Hontañón es el arquitecto de la Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, una fachada tapiz, pues toda la decoración está concentrada en la entrada, con tres pisos, en el primero se puede contemplar un arco carpanel con columnas adosadas, el segundo piso, muy ornamentado, tiene en las ventanas un elemento arquitectónico italiano, las volutas que utilizaba Miguel Ángel muy a menudo. En el tercer cuerpo podemos observar un escudo, elemento renacentista, y está coronado por una balaustrada y pináculos.

    Otro notable arquitecto es Pedro de Machuca, responsable del palacio de Carlos V en Granada. El monarca aprovecha la Alambra para construir su palacio, respetando la construcción musulmana. En este palacio se introduce una novedad, hasta ahora el prototipo de palacio renacentista es rectangular, con el patio interior también rectangular. Sin embargo este se construye con el patio interior de forma circular, rodeado de dos pisos de columnas, donde el primer piso es de orden dórico y el segundo jónico y en las metopas aparece el emblema de Hércules, con lo que se puede apreciar la herencia clásica. El exterior es todo almohadillado y las ventanas son circulares.

    La catedral y capilla Real de Granada es también una construcción purista, donde están enterrados los Reyes Católicos.

    Otro estilo renacentista en España es el Herreriano, comenzado por Juan de Herrera.

    Felipe II constituye la capital de España en Madrid y manda construir el Monasterio de San Lorenzo del Escorial en conmemoración por la Batalla de San Quintín. Éste lo proyecta Juan Bautista de Toledo, maestro de Juan de Herrera, y más tarde lo continua éste último.

    El monasterio es, además de la residencia de los monjes, domicilio del monarca y biblioteca, es decir, es un edificio con muchas funciones. En honor a San Lorenzo la planta tiene forma de parrilla, donde fue martirizado éste. Cada uno de los vértices está orientado a los puntos cardinales, lo que representa que en el Imperio de Felipe II nunca se pone el sol, y sobre cada uno de éstos hay situada una torre, que no llega al suelo, esta novedad es introducida por Juan de Herrera, y utilizada por primera vez en el Escorial.

    Los materiales utilizados son granito y pizarra, estos minerales son muy duros, lo que produce q no se puedan poner muchos adornos. En general la arquitectura de Juan de Herrera, y por lo tanto el estilo herreriano, va a estar muy poco ornamentado, solo con las líneas puras de la arquitectura.

    En el centro del edificio se encuentra la cripta donde están enterrados todos los miembros reales desde Felipe II hasta ahora. La cripta tiene una cúpula, que se asemeja a la de San Pietro in Montorio de Bramante. Hay que rematar también los remates de las bolas y los chapiteles.

    En la fachada, también con forma de parrilla, se pueden observar las columnas de orden gigante, son influencia de Palladio, pues él fue el primero en utilizarlas. Además se pueden observar otros elementos clásicos como el frontón triangular que la corona o las volutas invertidas de Miguel Ángel.

    El patio de los reyes anuncia el siguiente periodo, el Barroco, como se puede ver en que el segundo cuerpo está retranqueado y en la ventana semicircular que rompe la línea de impostas.

    En la capilla de San Lorenzo se encuentra el Retablo mayor, y tiene una superposición de órdenes (dórico, jónico y corintio).

    Juan de Herrera, la mayor figura y representación de la arquitectura española, crea escuela en Madrid, además del ya mencionado estilo herreriano que se da a finales del XVI, simultáneo al purismo.

    Este estilo se caracteriza sobretodo por su decoración austera ya mencionada, por el rigor geométrico, cubiertas de madera pero revestidas al exterior de pizarra adornadas con torres piramidales (chapiteles) y adornos de pirámides y bolas. Heredero de Herrera será Francisco de Mora.

    Pintura:

    La pintura renacentista española se caracteriza por tener influencias tanto flamencas, en cuanto al realismo, la claridad y el gusto por el detalle de las composiciones, que se veían sobretodo en los temas religiosos, como del quattrocento italiano a finales del siglo XV y comienzos del XVI, en los grutescos, el gusto de la anatomía, la captación de la atmósfera y las composiciones equilibradas.

    Había escasez de temas profanos y una dedicación casi exclusiva a lo religioso. En raras ocasiones y para clases privilegiadas tenemos algunas pinturas mitológicas, casi siempre obras de italianos. El retrato aparece también muy vinculado a los sectores más influyentes, mostrando sobre todo la imagen del monarca y de su familia o de los poderosos.

    En técnica predomina sobretodo el óleo sobre lienzo.

    Es en Valencia, por la proximidad marítima, donde se detectan las primeras obras que acusan el sello italiano.

    Fernando de los Llanos o Yánez de Almedina son buena muestra de esta asimilación, este último muy italiano, con influencia de pintores como Leonardo, y su obra más destacable es “Santa Catalina”.

    Es Juan de Juanes quizá el más italiano, que toma los modelos dulces de Rafael para hacer una pintura sentimental, como se puede observar en la Santa Cena. Tiene cualidades esplendorosas.

    En Castilla tenemos a Pedro Berruguete, gran pintor que aúna las formas hispano flamencas, que se puede ver en el uso de nimbos dorados, alfombras y techumbres de tradición islámica y el detallismo en las composiciones, con la manifestación de aspectos de la pintura italiana como la perspectiva y los fondos arquitectónicos. Su obra destacada es La Anunciación de la Virgen.

    Alonso Berruguete destaca también en Castilla, siguiendo la huella de Miguel Ángel y la pintura manierista, dando mucha importancia a la luz fría de las escenas. Similar en el uso de estos principios es la producción de Pedro Machuca, con su obra Descendimiento.

    En la última etapa se da el manierismo, con dos autores destacados: Luis de Morales, y el Greco, la mayor figura de la pintura renacentista española.

    Luis de Morales muestra en su obra una profunda expresividad, con formas dolientes y escenas de gran ternura donde se observa la captación atmosférica, la composición triangular y la técnica de sfumato de Leonardo, las manos de Miguel Ángel, con la desproporción y la luz del manierismo, como se puede observar en su cuadro La Virgen con el Niño, donde la desproporción, la distorsión y el fondo negro que anuncia el tenebrismo del Barroco, significan manierismo.

    El Greco es un pintor griego, por lo que su primer contacto con la pintura son las formas bizantinas, de donde le influyen los ojos almendrados de los personajes, que va a ser una característica suya, junto con la mirada mística, perdida.

    En su segunda etapa se traslada a Italia, donde observa la obra del Cinquecento y del Quattrocento. Contempla también con gran admiración la obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, por lo que su obra va a ser como la de Miguel Ángel, pero con más espiritualidad. Presenta un gusto por la anatomía parecido al de los pintores italianos, pero con más religiosidad, dado que él era profundamente religioso, y sus personajes van a estar como en una línea ascendente, parecidas a una llama de una vela, y sus ambientes son asfixiantes y surrealistas.

    Después llega a Venecia, la escuela del color, donde observa la obra de Tiziano, quien le va a influenciar en el dominio del color y en los brillos metálicos.

    Una vez en Madrid se hace pintor de Felipe II.

    En su cuadro El Espolio se puede observar el ambiente asfixiante que caracteriza sus obras. Cierra el punto de mira del espectador, todas las miradas convergen en Cristo, que aparece de un color rojo intenso (influencia de Venecia). La influencia flamenca se puede observar en el plegado de los paños. Las manos de Cristo se encuentran sobre el pecho, y son huesudas, algo típico en la pintura del Greco, también este presenta otra característica típica de este pintor, los ojos almendrados, la mirada perdida y la expresión espiritual.

    En el cuadro de Lacoonte aparece de fondo un paisaje, el de Toledo; el Greco no suele hacer paisajes, y cuando los pinta son de esta ciudad.

    La atmósfera es fría, irreal, ácida, como en casi toda su obra. Presenta un escorzo en la anatomía y da pinceladas sueltas. Los cuerpos dan sensación de llamas que se mueven hacia arriba y su canon es alargado, con esto anuncia el Barroco.

    El entierro del Conde Orgaz es otro de sus cuadros más famosos. Trata las texturas de los diferentes personajes y los brillos metálicos de influencia de Tiziano. Recoge otras de sus características, como la mirada perdida de los personajes y los ojos almendrados, o la atmósfera agobiante y recargada. En una de las figuras utiliza la técnica de veladura, una novedad introducida por él por primera vez.

    Escultura:

    La evolución hacia las formas renacentistas se hizo en el siglo XV dentro de un proceso natural, sin cortes traumáticos.

    La escultura consigue unas proporciones esbeltas, valorando la línea curva, a partir de la depuración de los modelos del gótico internacional. Busca la belleza de las formas, el realismo y la valoración de la figura humana. El hombre (desnudo) y la naturaleza son los protagonistas, hay estudio anatómico, se introduce el movimiento y la perspectiva en los relieves y se valora la línea curva.

    La escultura religiosa sigue siendo la más reclamada, el tema mitológico empieza a ser muy frecuente, además empiezan a ser muy frecuentes el retrato y el monumento público, siendo los tipos de retrato más característicos el busto y el retrato ecuestre. Destaca también la escultura funeraria como imagen de la inmortalidad de la persona, con representaciones alegóricas en las que se exaltan las virtudes del fallecido.

    Los materiales utilizados son el mármol, bronce, piedra, madera, terracota, cerámica vidriada, logrando con ellos una gran perfección técnica.

    Hay un gran interés por las texturas de las superficies, con acabados muy pulidos y tersos y en ocasiones muy expresivo.

    Se domina el volumen y el relieve tiene carácter pictórico y se ajusta a las leyes de la perspectiva lineal consiguiendo efectos de profundidad.

    La escultura renacentista española presenta una serie de características propias que la singulariza y la diferencia de la italiana.

    Predominio total y absoluto de lo religioso. Esto hace que la principal producción escultórica sea el retablo, con predilección por los temas de la Pasión de Cristo y los temas de la Virgen o temas marianos. También son importantes las sillerías y sepulcros.

    Por evidente tradición del patetismo gótico, los temas religiosos van a tener gusto por lo expresivo, directo y realista. No se busca la belleza ideal como hacen los italianos.

    Los materiales son sobretodo barro cocido madrea policromada. El mármol solo en los sepulcros. Antes de pintarla se cubre de yeso, luego se dora y se hace la labor de estofado en las vestiduras y el encarnado en las partes desnudas.

    Las esculturas exentas se colocan en los retablos, ya no se sitúan en las portadas, las tumbas ni las sillas del coro.

    Felipe Bigarny evoluciona las formas góticas a las renacentistas. Ese tránsito se produce en escultores de la corona de Aragón como Damián Forment, que sigue los recursos góticos en la escultura de sus retablos, pero concibe sus esculturas con un carácter clasicista.

    A comienzos del siglo XVI, llegan las formas escultóricas florentinas con la presencia de autores italianos. Destacan Fancelli con El Sepulcro de los Reyes Católicos en Granada, donde sus esculturas son finas y Torrigiano que conoce muy bien la anatomía, pero tiene la expresividad española, e influirá mucho en la escuela Sevillana del barroco. Una de sus obras es San Jerónimo.

    En el segundo tercio de siglo los escultores españoles una serie de características para expresar mejor la intensa espiritualidad religiosa. Para ello se sirven de la madera policromada, para hacer retablos e imágenes, así como del alabastro para la realización de sepulcros. Es el momento de máximo esplendor de la escultura renacentista española y destaca sobre todo en Castilla.

    Bartolomé Ordóñez y Diego de Siloé añaden a su formación española la influencia italiana, el fruto es una escultura renacentista, elegante, delicada llena de fuerza de los grandes maestros.

    Alonso Berruguete pertenece al núcleo de Valladolid y se forma en Italia, donde conoce a Leonardo, Donatello y Miguel Ángel, quienes le influyen. Crea un estilo muy personal, nervioso, apasionado cuya nota más importante será la fuerza expresiva.

    Rompe con la simetría frontalista colocando una pierna en escabel. Tiene un marcado gusto por lo inestable y la forma "serpentinata" y también por un canon de proporciones extraordinariamente alargadas.

    Sus grandes obras son El Retablo de San Benito de Valladolid y el Retablo de la Mejorada de Olmedo, donde destacan pequeñas figuras de santos como San Sebastián y el sacrificio de Isaac. La sillería del Coro de la Catedral de Toledo y el Retablo Mayor de la Iglesia de Santiago.

    Juan de Juni es de origen francés. Sus esculturas son muy expresivas y angustiosas, los rostros son cuadrados. Representa el polo opuesto a Berruguete. Frente al nerviosismo con frecuencia incorrecto de este, Juan de Juni buscará la perfección, el equilibrio, la armonía, el gusto por las formas amplias, anchas y musculares. Sus figuras son grandes, robustas, sus gestos teatrales, sus composiciones agobiadas por la falta de espacio. Sus obras más importantes son:

    El Entierro de Cristo, obra de gran dramatismo solemne con figuras de gesto patético. La Virgen de los Cuchillos (La Dolorosa), con un gran realismo en la expresión del dolor que influirá luego en la escultura barroca.

    Gaspar Becerra importa las formas de Miguel Ángel sus discípulos, como se puede observar en el retablo de la catedral de Astorga. Desde una lectura puramente contrarreformista, exalta la anatomía, con rigidez en las composiciones arquitecturas propias del manierismo romano, e inicia la corriente llamada romanista.

    En el último tercio de siglo los artistas que mejor representan este momento son los broncistas y escultores que Felipe II reunió en su corte y sobre todo en el Escorial, que va a ser en esta época el centro artístico por excelencia. Los Leoni, León y Pompeyo, realizan esculturas para el Retablo mayor del Monasterio del Escorial. León Leoni realiza además, la escultura en bronce de Carlos V dominando el Furor y su hijo Pompeyo las estatuas sepulcrales de Carlos V y Felipe II, con sus familias en el Escorial.

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